viernes, 26 de junio de 2026

BIENVENIDOS AL NUEVO MORDOR: ¡EL PERÚ! (XXV)

 


Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos temas. Por supuesto, prevalecerán los tópicos ambientales y los relacionados a múltiples aristas en torno a la diversidad biológica. El título de esta serie de videos nació de una visión que tuve tras escuchar a alguien que decía que la situación que atraviesa el país se asemeja al lugar donde reside el “Ojo de Sauron”, en el cual pululan diversos tipos de orcos que solo responden a lo que ordena su amo, sin pensar y sin chistar y que son expertos dejando el caos por donde van.

 

Para no perder de vista los contenidos propalados en las redes sociales, colocaré algunos de ellos acá. Tal vez un entusiasta orco, orca u orque desee leerlos.

 

Tras la resaca electoral, me escriben otra vez mis colegas neozelandeses para contarme sobre una pareja de loros particularmente prolífica en Nueva Zelanda. Este amoroso par está contribuyendo significativamente a la conservación de su especie en peligro de extinción. Me refiero al loro conocido como karaka kakariki o periquito de frente naranja (Cyanoramphus malherbi) o periquito de Malherbe o periquito maori montano, un pequeño psitácido endémico de Nueva Zelanda.

 

El macho, llamado Nacho y la hembra, Trixie, son responsables de más de una décima parte de la población actual del loro, según informan los expertos maori. Esta pequeña ave, clasificada como en peligro crítico de extinción, fue incluso declarada extinta en dos ocasiones. Pero felizmente, se pudo redescubrir ejemplares vivos en silvestría. Actualmente existirían cerca de 450 periquitos de frente naranja que habitan áreas protegidas o islas remotas, pero siguen bajo amenaza crítica. Sin embargo, gracias a esta fogosa parejita, que ya ha tenido 55 polluelos, 33 de ellos solo este año 2026, hay esperanzas.

 

Lo interesante es que la temporada de cría ya terminó, pero ella sigue poniendo huevos y criando polluelos. Trixie no descansa. Sus criadores maoríes afirman que "Preferiríamos que dejara de poner huevos y que descansara, pero no parece tener esa intención; actualmente tiene siete polluelos de nuevo". Nacho también tiene su mérito, pues debe encontrar comida para Trixie y los polluelos en condiciones de semi cautiverio.

 

Wayne Beggs, responsable del programa de conservación del kakariki karaka, en el Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales de Nueva Zelanda afirma que: «Parejas como Trixie y Nacho están evitando la extinción de esta rara especie». La cría de animales en cautividad, como en el caso de Trixie y Nacho, es esencial «porque las poblaciones silvestres son muy vulnerables a los depredadores». Por lo tanto, es fundamental mantener a los animales en cautividad «como reserva». Los colegas neozelandeses desearían que Nacho y Trixie se tomaran un descanso hasta la próxima temporada de cría, porque como dicen, "No sabemos de dónde sacan tanta energía".

 

Este caso nos recuerda la importancia de los programas de cría en cautividad. Sin ellos no se podría realizar repoblamientos exitosos. Las poblaciones silvestres son muy vulnerables a los depredadores y a amenazas, por lo que, en estos casos, siempre se necesita poblaciones de reserva; y parejas animosas y fogosas.

 

Los lobos marinos se pronuncian

 

Leo la carta que me ha mandado un colectivo de lobos marinos residentes de las costas de la república bananera del Perú. Dice así:

 

 “Humanas y humanos: ¿saben cuál es la diferencia entre un varamiento y un reporte sobre la presencia de uno de mis congéneres? Estar varado significa que estás en alguna parte, desde donde no tienes a la mano posibilidades inmediatas de regresar a tu lugar de origen, por múltiples razones y que necesitarías tal vez ayuda o socorro.

 


En ese entendido, un reporte sobre la presencia de uno de los nuestros en una playa, muelle, puerto u otro lugar (que OJO, es parte de nuestro hábitat natural invadido por ustedes) no es un varamiento. Se trata simplemente del hecho de estar ahí y utilizar esos espacios para descansar, recuperar energías y seguir con nuestras vidas. Y en especial, cuando hay oleajes, es más complicado pescar y mantenerse en el mar, pues este nos demanda más energía. Por eso, es normal vernos salir con más frecuencia a esperar que se calmen las aguas, mientras descansamos. Y créannos, no necesitamos el apoyo de los humanos para regresar al mar.

 

Solo queremos tranquilidad para continuar con nuestras faenas de pesca y regresar con los nuestros. ¿Cómo se les ocurre echarnos “agüita” o acercarse en multitud y todavía con perros? ¿No saben del riesgo que existe, que nos transmitan o les transmitamos algún virus o enfermedad? Además, algunos podemos parecer lentos y sosegados, pero sí podemos morder y defendernos, sobre todo, nuestras madres cuando están con sus crías. ¿Para qué se arriesgan? Repetimos: solo queremos descansar. Lo que ocasionan es que nos estresemos y tengamos que regresar al mar. En esas condiciones, podemos ser más susceptibles a depredadores, a colisionar con embarcaciones o a perder el rumbo.

 

Es verdad, podrá haber algunos de nosotros heridos. Por eso, les pedimos que reporten, de ser necesario, nuestra presencia a las autoridades. De haber sospecha, ya ellos sabrán qué hacer. Manden un mensaje escrito, OJO, ESCRITO, al WhatsApp Alerta SERFOR, al número: 947 588 269. Adjunten ubicación, fotos e información que ayude. Pero, vuelvo a repetir, solo si ven algo inusual.

 

Entonces, convivamos de manera respetuosa. Solo pedimos eso. Creemos que no es tan difícil. Otra cosa: no nos den alimento. No lo necesitamos. ¿Y quieren tomarse fotos con nosotros? Guarden una distancia prudente y qué sea rápido. Repito también, alejen a sus perrijos de nosotros. Gracias por la atención.

 

Post Data: a los amigos de la prensa, por favor informen bien, no creen el pánico de manera innecesaria. No especulen. Dejen a las autoridades trabajar y aprendan más sobre la vida silvestre. Así, todos ganamos”. 

 

¿Se viene El Niño?

 

Buenos días. Para ser la mitad de junio, hace un calor tremendo. Muchos celebran el clima tan “chévere” que tenemos, por lo menos en la costa limeña. Yo me alegro porque la ropa seca más rápido, otros reniegan porque añoran el frío limeño y porque sudan cuando van caminando a su trabajo. Otros se alegran porque pescan especies típicas de aguas calientes en el sur del Perú, otros maldicen el clima cálido porque no ayuda a las cosechas; en fin. Unos ganan, otros pierden.

 

Pero veamos qué sucede con las aves. Recuerdo que, por esta época y en el año 2023, colegas mexicanos me escribieron para contarme que en las costas del Pacífico del país que vio nacer a mi abuela materna se había registrado la presencia de cientos de aves marinas muertas. Los expertos sospecharon inicialmente de la influenza aviar. No obstante, las autoridades indicaron un tiempo después que fue debido a la escasez de alimentos, producto de El Niño.

 

Aquella vez, los hallazgos se extendían desde Chiapas, en la frontera sur con Guatemala, hasta el noroeste, en el estado de Baja California. Se trataba principalmente de pardelas (unas aves marinas pequeñas, primas de las gaviotas), de gaviotas y de pelícanos.

 


¿Pero qué ocasionan Los Niños? El Niño y su contraparte, La Niña, provocan fenómenos meteorológicos extremos en muchas regiones del mundo. El Niño eleva la temperatura media global, mientras que La Niña tiene un efecto de enfriamiento. Las temperaturas más altas del mar durante El Niño provocan que los peces se sumerjan a mayor profundidad en aguas más frías, lo que dificulta que las aves marinas se alimenten de ellos.

 

En nuestro amado país, que se quedó una vez más sin Mundial, se ha reportado en estos días la muerte de decenas de aves marinas. Por ahora, se habría descartado la influenza aviar como causa de la muerte de las aves. Posiblemente, se trata de muerte por inanición. En cristiano, se habrían muerto de hambre porque no pueden acceder a peces como la anchoveta que es exclusivamente de agua fría.

 

Por eso, ahora que la gente va a ir más seguido a las playas (por el calor), se va a topar posiblemente con aves moribundas. ¡No las toquen! ¡No se las lleven a sus casas para protegerlas, alimentarlas y luego intentar regresarlas! ¡No las manipulen! Reporten el hecho, vía mensaje escrito, al WhatsApp de Alerta SERFOR: 947588269. Recordemos: siempre ha habido Niños. Es parte de la historia del planeta y parte de la evolución de la vida silvestre. Existen situaciones que no podemos enfrentar. Eso por ahora.


Junio 2026

 

lunes, 1 de junio de 2026

BIENVENIDOS AL NUEVO MORDOR: ¡EL PERÚ! (XXIV)

 


BIENVENIDOS AL NUEVO MORDOR: ¡EL PERÚ! (XXIV)

 

Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos temas. Por supuesto, prevalecerán los tópicos ambientales y los relacionados a múltiples aristas en torno a la diversidad biológica. El título de esta serie de videos nació de una visión que tuve tras escuchar a alguien que decía que la situación que atraviesa el país se asemeja al lugar donde reside el “Ojo de Sauron”, en el cual pululan diversos tipos de orcos que solo responden a lo que ordena su amo, sin pensar y sin chistar y que son expertos dejando el caos por donde van.

 

Para no perder de vista los contenidos propalados en las redes sociales, colocaré algunos de ellos acá. Tal vez un entusiasta orco, orca u orque desee leerlos.

 

Orcas, orcos, orques, ¿Qué debemos hacer con la liebre europea? Ya conocieron que este mamífero orejón y saltarín es considerado como una especie exótica invasora que, según el Plan de Acción Nacional sobre las Especies Exóticas Invasoras en el Perú 2022-2026, “es toda especie exótica que sobrevive, se reproduce, establece y dispersa con éxito en la nueva región geográfica, amenazando ecosistemas, especies y hábitats, salud pública o actividades productivas. Se apodera de nichos ecológicos ya ocupados por las especies nativas, desplazándolas. (…) Son especies cuya introducción y/o diseminación fuera de su distribución natural, pasada o presente, constituye una amenaza para la diversidad biológica, la salud humana y el desarrollo sostenible”.

 


Esta definición le cae “a pelo” a la liebre europea, aunque su impacto más reconocido, según el mencionado Plan “es a nivel de pérdidas económicas en cultivos y ser huésped de parásitos”.

 

Asimismo, el Plan menciona que “una vez detectado el ingreso o establecimiento de una especie exótica invasora, se deben adoptar medidas efectivas para el control, la contención o la erradicación, a fin de mitigar los efectos perjudiciales (…). Las técnicas utilizadas para estos fines deben ser inocuas para los seres humanos y el ambiente. Para estos fines, deben adoptarse medidas de mitigación en la etapa más temprana posible de la invasión”. Creo que ya se nos pasó el tren. Y para la mitigación o control es “esencial contar con un mecanismo integrado de monitoreo que permita actuar de manera oportuna y eficaz”. Creo también que estamos algo retrasados en estos puntos para el caso de la liebre europea.

 

Entonces, ¿qué hacemos? Si bien el Plan lista a 134 especies de especies exóticas invasoras, entre aves, mamíferos, plantas, hongos, reptiles, insectos, moluscos, algas y anfibios, creo que la liebre europea es la que más (por ahora) debería preocuparnos por los daños económicos que está ocasionando.

 

Entonces, ¿qué hacer con la liebre? ¿Llegó el momento de desempolvar la ley y aplicar la cacería deportiva como medida desesperada? ¿Ya deberíamos pensar en aprovechar y promover el uso de su carne y piel? Me parece que en este tema aún hay mucho por discutir y sobre todo por actuar. ¿Nuestra gastronomía, por ejemplo, podría incorporar a la liebre como parte de su menú?


 

Las aves les temen más a las mujeres que a los hombres

 

Orcas, orcos, orques, mis colegas feministas y luchonas de la República Checa me mandaron un correo para casi obligarme, bajo amenaza, a leer un artículo, de febrero 2026, publicado en la revista "People and Nature", que expone los resultados de un estudio realizado por la Universidad Checa de Agricultura de Praga, que sustenta que las aves urbanas parecerían huir más de las mujeres que de los hombres. ¡Habrase visto!

 


Un equipo de investigadores observó cómo reaccionaban las aves ante la presencia de peatones. Para ello formó cuatro parejas de observadores, cada una compuesta por un hombre y una mujer de estatura y vestimenta similares. Los ornitólogos se acercaron a cada ave a la misma velocidad, manteniendo contacto visual.

 

Entre abril y julio de 2023, se logró observar 2701 reacciones de 37 especies de aves en siete ciudades de la República Checa, Alemania, Francia, España y Polonia. Entre las aves estudiadas se encontraban palomas, urracas, mirlos y cuervos. Se pudo medir la distancia de huida, es decir, la distancia a la que las personas podían acercarse antes de que el animal se retirara. Mis colegas me dicen que, en ecología del comportamiento, este es un indicador común del nivel de vigilancia de los animales cuando se sienten amenazados.

 

¿Cuál fue el resultado? en promedio, los hombres habrían logrado acercarse aproximadamente un metro más a las aves que las mujeres; y, además, no se observó diferencias significativas entre los distintos países ni entre las especies de aves.

 


El estudio tuvo en cuenta factores que podrían haber sesgado los resultados, como la distancia inicial, el tamaño de la bandada, el sexo del ave, el uso del espacio circundante, la cobertura vegetal y el parentesco entre las especies.

 

Además, las mujeres del equipo no recopilaron datos durante su menstruación, ya que las moléculas de olor presentes en su cuerpo podrían haber alterado los resultados.

Sin embargo, el estudio no investigó por qué los animales se comportaron de esta manera. El equipo de investigación sugirió posibles razones: diferencias en la forma de andar, la complexión o el olor corporal, independientemente del sexo. Se sugiere que los machos serían más tolerantes al riesgo. ¿por qué? No lo dicen.

 

No sé cómo así decidieron hacer esta investigación. Seguro algunos dirán que es un estudio machista, feminista, no inclusivo, opresor o algo por el estilo. Sea lo que sea, la observación de aves es una excelente actividad para relajarse, aprender, disfrutar de la naturaleza y entender por qué debemos cuidar lo que aún queda.

 

¡Adiós a los hipopótamos!

 

De reojo, estuve atento al caso de los hipopótamos en Colombia. Por un lado, muchos aplaudían la intención del gobierno colombiano de buscar frenar el avance de esta especie exótica invasora; y por el otro, se escucha (aún) el grito de ciudadanos que apelan a “salvar” a estos mamíferos de los humanos que quieren mandar a algunos de ellos al más allá. Recordemos: los cuatro hipopótamos que llevó a Colombia, en los años 80, el narcotraficante Pablo Escobar se han convertido en una numerosa manada invasora. Según el censo del Ministerio de Ambiente cafetero, en el 2022 había al menos 169 “hipos”.

 


Sin una política de control de la población, se estima que para el 2030 llegarían a ser más de 500 y en 2035 superarían los mil ejemplares. La ministra de Ambiente encargada, Irene Vélez, anunció que se buscaría reducir la población de hipopótamos con la eutanasia de 80 individuos; y con la traslocación (o sea, llevar los hipos a zoológicos y santuarios en otros países).

 

Indicó también que el crecimiento descontrolado de su población es una amenaza. Estos megaherbívoros (cada uno pesa más de una tonelada), devoran la flora nativa que, en condiciones normales, es alimento de la fauna silvestre. También alteran el paisaje con sus pisadas y con las grandes cantidades de excremento que producen, contaminan el agua, afectan a las comunidades humanas y ponen en riesgo especies como el manatí y la tortuga de río. Su presencia se concentra en las riberas del río Magdalena. En África, de donde son originarios, tienen depredadores y sequías. En Colombia no tienen esos "controladores naturales" y viven y se reproducen sin problema. 

 

Miles de colochas y colochos salieron a gritar “Salvemos a los hipopótamos” pero otros miles de sus compatriotas los acusaron de incongruentes e hipócritas porque alegaban que ellos son los primeros que piden acabar con las serpientes porque son "peligrosas", con los sapos porque son "feos", con las lechuzas porque son "brujas" y con otros animales como las zarigüeyas.

 

Otros más conciliadores afirmarían que los “hipos” serían condenados por la vanidad y la estupidez del hombre que los trajo, la falta de previsión de muchas administraciones anteriores, la indiferencia general sobre el tema ambiental y reaccionar siempre recién cuando el problema ya es grave. Bueno, pero de que es un problema, lo es. Algo deben hacer los vecinos colombianos, ¿no? Sé que están buscando quién adopte a estos animalitos, pero eso, sin duda, no es suficiente.

 


Me dicen mis colegas colochos que la eutanasia de cada hipo costaría casi $50 millones de pesos colombianos (cerca de US$ 14 000). ¡Me anoto!

 

 


Junio 2026

 

BIENVENIDOS AL NUEVO MORDOR: ¡EL PERÚ! (XXV)

  Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos tema...