Cóndor Andino (Vultur gryphus) en el Cañón del Colca, Arequipa - Perú. Foto: Fernando Angulo Pratolongo. |
Como casi siempre, se viene
dando, de manera desapercibida para el ciudadano de a pie, una serie de
discusiones bizantinas sobre lo que se debe hacer para proteger al Cóndor
Andino (y a otras especies) de la extinción. Y si bien existen valiosos
esfuerzos impulsados por el Estado, con el apoyo de la ciudadanía, encaminados
a elaborar una estrategia nacional para evitar que esta magnífica ave desaparezca
del territorio peruano, estaríamos —en mi percepción— obrando erróneamente si se
permite que personajes controversiales asuman un rol preponderante. No creo
necesario, por ejemplo, que el equipo técnico que se dedique a plantear
estrategias de conservación para esta ave deba ser dirigido por un foráneo. No necesariamente
por ser de otro país, sino por el papel que ha venido tomando en otros ámbitos.
Esto no tiene nada que ver con algún tema de falso y enfermizo nacionalismo, eso
de ninguna manera.
En abril de 2013 escribí un
artículo sobre el tema[1],
con el afán de aportar algunos elementos al debate a sabiendas de que ya en ese
entonces se estaba dando la “construcción participativa” del Plan Nacional de
Conservación del Cóndor Andino (Vultur
gryphus). En aquella ocasión intentaba entender y dar a conocer el
laberintico mundo estatal relacionado a las funciones y obligaciones en cuanto
a la protección y uso sostenible de nuestra diversidad biológica. Y es que para
“las masas”, la cosa es más que confusa. Meses después, en agosto del mismo año,
se realizó en Cuzco una primera reunión en torno al Cóndor Andino. Accedí a la
memoria de ese taller y pude revisar algunos acuerdos interesantes y algunas de
las buenas intenciones allí consignadas. En ese entonces no me llamó la
atención el hecho de que aquella reunión fue convocada por el Ministerio de
Agricultura y Riego (MINAGRI) a través del Despacho Viceministerial y de la
Dirección General Forestal y de Fauna Silvestre (DGFFS). Ya veremos por qué.
En las memorias del taller
de Cuzco, destacó para mí —como parte de una de las líneas de acción
relacionada al tema de las fiestas tradicionales (representada por el conocido
Yawar Fiesta) en Apurímac y Cuzo— lo referido a la sensibilización y educación.
Allí se proponía implementar, entre otros, “un programa de manejo con los
‘alimentaderos’”. Asimismo, se proponía, en cuanto a la ¿reducción de la fuente
de alimento? “provisionar de alimento en aquellos lugares identificados con
mayor presencia de cóndor”. Así, además de estar mal redactada la actividad, esa
propuesta me llama la atención. Al respecto, existen varios puntos por mencionar.
Posteriormente, en
setiembre de 2013, la DGFFS me invitó al segundo taller para la elaboración del
ya mencionado Plan Nacional de Conservación del Cóndor Andino. Asistí gustoso. Y
en dicho taller, realizado el 18 de octubre en la Universidad Ricardo Palma en
Lima, me llamó la atención algunos comentarios que campeaban por ahí reflejando
una cierta incertidumbre: ¿qué organismo del Estado tiene la responsabilidad de
elaborar los planes nacionales de conservación de una u otra especie biológica?
Ahora me queda claro que en el artículo que escribí en mayo de 2013, yo mismo no
tenía claro el panorama.
¿Cómo es la
cosa?
Tal responsabilidad sería
facultad (¿u obligación?) de la DGFFS, la cual se ha convertido hace poco en el
Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR) que depende igualmente
del MINAGRI. Es importante aclarar esto porque se siente, en este y otros
casos, una suerte de “pugna de poderes” entre la ex DGFFS y la Dirección
General de Diversidad Biológica (DGDB) del Ministerio del Ambiente (MINAM). Estoy
seguro que este tema llegará a buen puerto y que no alterará (en realidad, no
debería) la puesta en marcha de acciones concretas para preservar nuestra diversidad
biológica. Sin embargo, debemos tener las cosas claras, pues al momento de
tomar decisiones, tal situación podría ser una fuente de conflictos y de
desavenencias.
Entonces, la institución
llamada a realizar y a ejecutar estos planes es el SERFOR. En base a ello, la
DGDB puede (y debería) implementar algunas de las estrategias consignadas en dichos
documentos con ayuda de la ciudadanía, es decir, de las ONG, de las universidades
y de todos aquellos que se quieran sumar a estos esfuerzos. Todo ello debe ser
realizado, claro está, con el apoyo del Servicio Nacional de Áreas Naturales
Protegidas por el Estado (SERNANP), de los emprendimientos privados, de los
gobiernos regionales y locales y de todos los llamados a velar por nuestro
patrimonio biológico.
Y justamente, en lo que
concierne a los gobiernos regionales y locales, estos no están en la facultad
de hacer un plan de conservación regional o local independiente, en especial en
estos últimos tiempos en los que el Gobierno Central les está transfiriendo
diversas facultades políticas y administrativas. Para el caso de una especie
biológica, el gobierno regional debe “cogerse” del plan de conservación
nacional (si es que existe y es por eso que estos planes deben existir) y si es
necesario, el “plan nacional” puede ser adaptado a las realidades locales y
puede ser implementado de manera birregional, macroregional o de cualquier otra
manera, pero de acorde a lo establecido en el ámbito nacional.
En conclusión, no existiría
una duplicidad de funciones. La norma es clara. Entonces, el ente encargado de
elaborar los planes de conservación de una especie a nivel nacional es el
SERFOR. Consecuentemente, es necesario explicar bien la “repartición” (no
repartija) de funciones para evitar duplicidad, confusión, optimizar costos y
poder concentrarse luego en la puesta en práctica de los planes (lo cual, finalmente,
es lo más importante). Por ello, tanto el MINAM como el MINAGRI deberían dejar
este tema zanjado y explicarle a la ciudadanía claramente cuáles son las
funciones y atribuciones de la DGDB y del SERFOR respectivamente. O en su
defecto, ambos organismos deberían incluir una campaña informativa en su
accionar, en especial el SERFOR que acaba de entrar a la “cancha”. Solo un par
de gatos saben de su existencia.
Finalmente, tengo entendido
que se pretendería nombrar como encargado del grupo de trabajo que revisará el
Plan Nacional de Conservación del Cóndor Andino (Vultur gryphus) a un ciudadano inglés. Esta decisión me parece
desacertada y lo digo con conocimiento de causa. Esta iniciativa debería ser
liderada por algún otro profesional peruano que conozca mejor el tema y que no sea
tan controversial. No sé si tal pretensión ha prosperado, pero creo que debe
ser revisada. Esta es mi opinión y estoy seguro que recoge la de varios
entendidos en la materia, ¿o no es así?
Buches llenos
Por otro lado, hace ya
varios meses me quedó rondando en la cabeza una foto donde aparecían algunos
ejemplares del Cóndor Andino volando en el Cañón del Colca. Hasta ahí todo
bien. Pero luego, viendo la foto con más detenimiento, me quedé asombrado por
los buches repletos que tenían esas aves. Claro, podría ser que hayan tenido un
buen desayuno o un buen almuerzo, pero me pareció bastante raro que eso suceda,
en especial en esa zona llena de turistas. La mencionada escena me hizo
recordar las discusiones en torno al tema en las reuniones sobre el Cóndor
Andino, cuando se mencionaba en el borrador del plan que es necesario “Establecer
programa de manejo con ‘alimentaderos’
con las poblaciones vinculadas al hábitat del cóndor andino. Es decir
provisionar alimento en aquellos lugares identificados con mayor presencia”.
Consultando con varios
expertos, me queda claro que esta medida sería perjudicial y que no garantizaría
ningún resultado efectivo a largo plazo en el caso del Cóndor Andino. Al
parecer existiría un grupo de “conservacionistas” empeñados en alentar la
alimentación suplementaria sin que realmente esté demostrado científicamente
que sea necesaria. Su aplicación respondería, al parecer, a otros intereses. Además,
la utilización de esta técnica no habría demostrado que serviría para aumentar
las poblaciones de cóndores.
Por todo ello, recomiendo
leer el siguiente artículo: “Posibles impactos de la alimentación suplementaria
y de las fiestas tradicionales en las poblaciones silvestres de Cóndor Andino (Vultur gryphus) en Perú y
recomendaciones para su conservación”, escrito por Renzo Piana en la Revista de
Ornitología Neotropical Nº 25 (2014), páginas 37-46. En este trabajo se resalta
la imperiosa necesidad de elaborar un plan de conservación para el Cóndor
Andino en base a información científica (justo lo que nos falta) y se
recomienda no darle prioridad a la alimentación suplementaria de individuos
para incrementar la productividad, dado que este método traería consigo cambios
en las estructuras poblacionales de las aves carroñeras, entre las cuales está
el Cóndor Andino.
Una de las justificaciones
al respecto se sustenta en el hecho de que, si bien está técnica ha sido
utilizada en otros continentes con éxito en diversas especies de buitres, cuyas
poblaciones decrecieron aceleradamente debido a la falta de alimento o por la
contaminación de los mismos, en el caso del Cóndor Andino, esta especie
emblemática enfrentaría en el Perú otras amenazas. Una de ellas sería la
pérdida de hábitat y el uso de ejemplares de esta ave en celebraciones
tradicionales. Además, no se tiene información certera y actualizada sobre el
verdadero estatus del ave, sobre el número de ejemplares que tenemos en el
país, sobre dónde se les encuentra, así como sobre cuáles son sus rutas de desplazamiento
y otros datos que permitirían elaborar estrategias de conservación efectivas y
eficientes. Por ende, aún tenemos bastante por hacer.
Finalmente...
No es mi intención, en lo
absoluto, ganarme enemistades en vano. Conozco a muchas y muchos profesionales
capaces y muy comprometidos con su labor, tanto en el MINAM, como en el MINAGRI;
y además aprecio realmente el trabajo que realizan día a día. Sé que estar en
el lado “oficial” exige una conducta distinta a la que se podría tener estando
en el lado “no oficial”. Lo sé y por eso guardo respeto por lo que se hace
desde el Estado. A veces es complicado lidiar con los parámetros ya establecidos,
pero es algo con lo que tenemos que avanzar.
Finalmente, si en algo
estoy errado, confundido o desubicado, le ruego a quien detecte el malentendido
que por favor me escriba con copia a todos. La idea es construir, no destruir. Saludos.
Setiembre
2014
Artículo aparecido en la versión online de la Revista Rumbos:
[1]
“Se elabora plan para conservación del cóndor” en la Revista Rumbos online: http://www.rumbosdelperu.com/-se-elabora-plan-para-conservacion-del-condor-V567.html
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