Para no
perder de vista los contenidos propalados en las redes sociales, colocaré
algunos de ellos acá. Tal vez un entusiasta orco, orca u orque desee leerlos.
Mientras revisaba algo de
noticias, leí un artículo que casi me causó una embolia. Este se titulaba
“¿Hizo Max Planck trampa? Y es que el diario anunciaba que una editorial retiró
dos artículos del premio Nobel sin dar explicaciones. ¿Pone esto en entredicho
al renombrado físico, o más bien a la labor de un software demasiado estricto?
Recordemos: Max Planck, el gran físico alemán, nació en 1858 y murió en 1947.
Es considerado el padre de la física cuántica y recibió el Premio Nobel en
1918. ¿pero qué pasó?
Y es que dos historiadores
de la física encontraron el nombre de Planck en una lista de premios Nobel con
trabajos retractados. Esto no es normal. Pero felizmente, hay una explicación.
Los textos afectados
fueron publicados en 1940 y en 1942 en Die Naturwissenschaften, revista
alemana fundada en 1913. Ambos no eran artículos técnicos de física, sino
reflexiones filosóficas sobre la ciencia, el conocimiento y la realidad
externa. Cuando se hizo la búsqueda de la versión digital, las páginas estaban
marcadas como retractadas, pero el contenido había desaparecido. Solo había pdf
vacíos y se indicaba que el contenido fue retirado por violación de derechos.
Uno de ellos era la lo
dicho por él en una conferencia en Berlín y que circuló en varios formatos:
como folleto, como artículo y como parte de una revista intelectual que
recopila textos. Hoy, esta figura podría parecer plagio. En su contexto
original, era una práctica normal de difusión intelectual. El otro caso
indicaría una duplicación no intencionada de los títulos en una misma revista,
dado que ambos textos debatían sobre un mismo tema.
Lo que nos dejó Planck
como legado es entender que la energía no se emite ni absorbe de forma
continua, en ondas exclusivamente, sino en pequeños paquetes llamados cuantos.
¿Las aves vuelan
cometa?
¿Sabían que la
masturbación —una conducta sexual común, pero poco estudiada— guarda muchos
secretos en el reino animal? ¿Por qué habrían de malgastar los animales
recursos valiosos como tiempo, energía y, en el caso de los machos, esperma?
Científicos británicos analizaron la conducta en 120 especies de aves; y
determinaron que la masturbación es común entre las aves, y que es más
frecuente en los machos. No se observó diferencias en la frecuencia de esta
práctica entre ejemplares jóvenes y adultos, lo que sugeriría que no es
únicamente un ensayo de cópula previo a la madurez sexual.
Las especies con hábitos
de apareamiento más frecuentes presentan una mayor probabilidad de masturbarse
que aquellas socialmente monógamas o que mantienen vínculos de pareja a largo
plazo. Un dato interesante: la masturbación se registra con mayor frecuencia en
aves silvestres que en aves en cautiverio. Los aportes de la investigación
refuerzan la hipótesis de que la masturbación sirve como vía de descarga ante
una elevada excitación sexual o como mecanismo para incrementar el éxito
reproductivo o bien como ambas cosas.
Esta práctica ha sido documentada en una variedad de vertebrados machos y hembras, como ardillas terrestres, caballos, marsopas, iguanas marinas y pingüinos de Adelia; pero la información se concentra mayoritariamente en los primates, como los macacos japoneses, gibones y chimpancés. Y a pesar que la masturbación parece producirse con regularidad en diversos vertebrados, se sabe poco sobre los orígenes evolutivos de este comportamiento.
La masturbación en las
aves suele producirse cuando el individuo frota su cloaca contra un objeto,
como una rama; y a menudo va acompañada de vocalizaciones o aleteos. La cloaca
es el orificio que cumple tres funciones: defecación, micción y reproducción.
En los machos, la cloaca se utiliza para transferir esperma a la hembra,
mientras que en las hembras sirve para recibir el esperma y poner huevos. Una
posible razón de la falta de estudios científicos que examinen la masturbación
en las aves podría ser que la cloaca tendría menor sensibilidad, debido a una
menor concentración de terminaciones nerviosas, lo que sugiere que las aves tal
vez no alcancen el orgasmo como los mamíferos.
La masturbación suele
describirse como una conducta “problemática” en las aves; y se asociaría a
enfermedades y a comportamientos agresivos o perjudiciales, (morder, gritar,
automutilación y el arrancado de plumas). También podría actuar como un
mecanismo para reducir el estrés o como una respuesta a la frustración sexual.
¡Manden sus observaciones!
¡Las cigüeñas sí saben!
Mis colegas alemanes me
han llamado para contarme que las conocidas cigüeñas blancas (Ciconia
ciconia), sí, esas que traen los bebés desde Paris, están recolonizando
Alemania, donde se estima que este año 2026, existen cerca de 15 000 parejas
reproductoras, la cifra más alta desde que se iniciaron los registros. Según me
comentan, ni siquiera hace cien años había tantas cigüeñas como ahora. Además,
a diferencia de muchas otras especies, esta ave goza actualmente de un buen
estado de conservación.
Que haya más cigüeñas
ahora se atribuye a medidas específicas de conservación, como la restauración
de turberas; y a que actualmente se realiza una gestión de pastizales adaptada
a las necesidades de esta ave. Sin embargo,
las cigüeñas también han puesto de su parte y se han adaptado. Cada vez, más
individuos han acortado considerablemente su migración otoñal, lo que ha
aumentado sus tasas de supervivencia. Lo interesante es que existe en Alemania
una llamada "divisoria migratoria". Al este de Alemania, las cigüeñas
migran a África pasando por los Balcanes y Oriente Medio, tal como siempre lo
han hecho. Al oeste de dicha divisoria, en cambio, solo llegan hasta España.
Allí encuentran abundante alimento en los arrozales y en los vertederos. Ya no
“bajan” a África.
Hace treinta años, tres
cuartas partes de las cigüeñas migraban hacia el este. Hoy, la proporción se ha
invertido: tres cuartas partes migran hacia el oeste y recorren menos
kilómetros.
Las cigüeñas blancas crían
en todos los estados federados; y hoy su densidad es de entre seis y siete
parejas por cada 100 kilómetros cuadrados, lo cual es un gran logro. Todo esto
nos demuestra dos cosas. Uno: los animales se adaptan a nuevos escenarios y se
pueden sobreponer a los embistes del ser humano. Dos: se puede hacer ciertas
acciones en el entorno para ofrecer alternativas que faciliten la supervivencia
a especies biológicas.
No siempre todo está
perdido. Es decir, lo que pasa con nuestra fauna silvestre marino costera es
grave, pero los animales sabrán adaptarse; y pueden recibir apoyo humano, pero
no dándoles de comer ni alterando su conducta. Reduzcamos la presión hacia
ellos y no expongámoslos a focos infecciosos. Con eso ya hacemos bastante. Las
cigüeñas traerán su descendencia desde París.
Agosto
2026
.jpeg)





