jueves, 30 de julio de 2009

HÁGASE LA OSCURIDAD: ¡APAGA LA LUZ!


Revisando diversos estudios sobre la necesidad de adoptar nuevas conductas para salvar lo que va quedando del planeta, me detuve en un tema que me parece interesante de resaltar: la contaminación luminosa, es decir, aquella producida por el exceso de luz en el medio ambiente. Dicha actividad tiene consecuencias negativas tanto para el hombre y para algunos animales. Una nueva manera de pensar el mundo debe incluir apagar la luz y exigir más oscuridad ya que, además de ahorrar energía, le damos una oportunidad al medio ambiente para descansar de nosotros.

Si los grandes astrónomos de antaño como Galileo, Kepler, Copérnico, Newton y otros científicos más modernos como Einstein y Planck regresaran a la Tierra, se sentirían posiblemente frustrados y alarmados, ya que tendrían que aislarse de la “civilización” para realizar sus estudios científicos. El cielo planetario ha variado mucho en las últimas décadas debido a la luz artificial que producimos. Hace 400 años, muchas de las observaciones astronómicas se hacían “al ojímetro”. En la actualidad eso es imposible.

No obstante, ese no es principal problema. Muchas ciudades exageradamente iluminadas ocasionan que muchas aves migratorias se desvíen de sus recorridos normales, atraen a muchos insectos hacia la muerte y son la causa de que muchas tortugas recién nacidas no lleguen nunca al mar, debido a que las atrae la tierra adentro en vez del océano. Además, se han registrado algunas reacciones alérgicas en el hombre ante una excesiva exposición a la luz artificial. Se presume también que la pérdida de oscuridad aumenta las posibilidades de contraer cáncer.

Contaminación luminosa

En Europa central por ejemplo, los observadores de estrellas pueden contar con la mano los lugares para apreciar el cielo de noche. Así, pese a que se puede pensar que en los pueblos chicos no existe este problema, tal situación sí se da. Adicionalmente, la creciente cantidad de partículas suspendidas en el aire disminuye la posibilidad de tener un cielo “limpio” para ver cuerpos celestes. Pese a que en nuestro país aún encontramos diversos lugares para dicha actividad, el desordenado crecimiento poblacional puede reducir progresivamente la posibilidad de tener noches oscuras y "limpias".

No se conoce aún a ciencia cierta de qué manera este tipo de contaminación afecta al hombre y a la naturaleza. Solo se han reportado casos concretos como los ya nombrados; sin embargo, científicos europeos han iniciado un proyecto de investigación multidisciplinario denominado “Pérdida de la noche”. En él trabajan ecólogos, biólogos, médicos, historiadores, técnicos y economistas sociales. El fin es investigar y determinar las causas y consecuencias de la creciente contaminación luminosa para cuantificar sus daños y proponer soluciones.

Los entomólogos (los biólogos especializados en insectos) son los que a la fecha tienen más datos para sus investigaciones, puesto que se sabe que los insectos se desplazan utilizando un sistema de navegación con ayuda de la posición lunar. Esto ocasiona que, los que son activos en la noche, confundan a las lámparas de las calles con la luna y que vuelen a su alrededor hasta colapsar tras el desgastador ejercicio en vano o que mueran quemados. Para muchos, esto no ocasionaría ningún problema, pues en su mayoría son mosquitos, no obstante, se debe tomar en cuenta que estos y otros invertebrados son los primeros eslabones de algunas cadenas alimenticias, además de ser polinizadores de flores.

Los únicos beneficiados en esto son insectos como las arañas que construyen sus nidos cerca de los postes ya que, al igual que los murciélagos, algunas aves e incluso algunos peces en espejos de agua iluminados, tienen el alimento asegurado, es decir, miles de insectos dando vueltas que se convierten en presa fácil. Tal situación puede generar daños al ecosistema al romper lentamente el equilibrio poblacional entre especies.

Adicionalmente, muchas aves, en especial las migratorias, se orientan ―especialmente con mal tiempo― en base a la posición lunar. No obstante, también se guían en base a las luces de las ciudades; y se desvían quedando atrapadas en ellas volando sin rumbo hasta caer agotadas o ser cazadas por otras, o por el hombre.

Luz que no has de prender

La contaminación luminosa provoca además nuevos efectos negativos para el hombre. Desde problemas criminales hasta algunos referidos a la salud. Contra lo que se piensa, muchos delincuentes prefieren obrar con una buena iluminación en vez de hacerlo con linternas (como en las películas). No obstante, lo más preocupante es que diversos estudios habrían encontrado una relación entre la excesiva iluminación nocturna y el aumento de la posibilidad de adquirir el cáncer.

En Israel, en la Universidad de Haifa, un doctorando, Itai Kloog, determinó el año pasado que en los lugares más iluminados de su país (a diferencia de los lugares “oscuros”) se encuentran 73% más casos de cáncer que en otras localidades. Y en cuanto al cáncer de próstata, un gran número de casos se daría en zonas con mayor presencia de luz artificial. Un dato que refuerza esta teoría es que mujeres ciegas y aquellas que viven en zonas poco iluminadas de los países en vías de desarrollo casi no contraen cáncer de mama; en comparación con mujeres que trabajan en la noche en lugares muy iluminados.

Al parecer, la hormona del sueño, la melatonina (con propiedades antioxidantes que influyen sobre el sistema inmunológico), sería la culpable, puesto que libera sustancias en la noche que reaccionan de manera susceptible a la luminosidad. Si en el dormitorio se enciende la luz, se produciría menos melatonina y con eso se reducen las defensas ante el cáncer. Otra incógnita por descifrar es cómo determinar qué tan iluminado deberían estar los ambientes donde nos movilizamos. Justamente estas dudas llevaron a los científicos al proyecto multidisciplinario para determinar la verdadera relación entre la luz y los seres vivos.

Si se llega en algún momento a definir qué cantidad de luz es la necesaria y suficiente, se podría saber en qué medida tal o cual región del planeta debería estar iluminada. Urge, según los científicos, contar con un concepto dinámico de la iluminación. Muchas aglomeraciones humanas podrían lucir más oscuras. De esta manera, se podría ahorrar dinero y disminuir los efectos negativos de un exagerado uso de la luz artificial.

En la oscuridad la vida es más sabrosa

Muchos de los problemas que nos aquejan en este aspecto se reducirían si se adopta una posición más conciente en cuanto al uso de la iluminación artificial. Así por ejemplo, se deben utilizar postes de luz que iluminen de arriba para abajo y que concentren la luz en esa dirección para evitar una exposición innecesaria de otros lugares. Se deberían evitar también el uso de letreros luminosos extremadamente potentes, así como los iluminadores en parques o en otros lugares que alumbran árboles de abajo hacia arriba, ya que se ilumina el cielo innecesariamente y se atenta contra el árbol. Se ha determinado que producto de esto, algunos árboles florecen antes o mantienen por más tiempo sus hojas, lo cual altera sus ciclos biológicos y el de otras especies.

Lamentablemente no sabemos aún cuál es la mejor solución a todo esto, empero debemos repensar lo que se viene haciendo. En Europa se prohibirá, a partir del 2011, el uso de fuentes de luz artificial que contengan vapores de mercurio (que matan a muchos insectos) y se impondrá la utilización de diodos luminosos que tienen un halo de luz dirigido que se puede regular, así como prender y apagar con rapidez.

Pensemos en lo que debemos hacer para mejorar nuestra estadía en la Tierra. Todos saldremos ganando.
Artículo publicado el domingo 9 de agosto de 2009 en el Suplemento Semana del Diario El Tiempo de Piura.

jueves, 23 de julio de 2009

¡NO VAYAN!: XIII CONGRESO FORESTAL MUNDIAL EN ARGENTINA


No suelo escribir un artículo promocionando un evento y menos con ese titular prestado de Melcochita, no obstante esta vez me pareció interesante comentar sobre este congreso que se realizará del 18 al 23 de octubre en Buenos Aires. El XIII Congreso Forestal Mundial (CFM) “Desarrollo forestal, equilibrio vital” es el máximo evento internacional en su especialidad y es organizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). El primero de estos encuentros se realizó en 1926 en Roma y desde entonces se lleva a cabo cada seis años. Para este año fue seleccionada la República Argentina (que repite el plato, pues ya lo organizó en 1972). Esperemos que el Perú sea alguna vez sede de esta importante reunión.

El principal objetivo de estos encuentros es diagnosticar la situación general de los bosques y de la temática forestal en el planeta, para así identificar las tendencias en el sector y estimular la toma de conciencia entre los grupos involucrados e interesados en el desarrollo de este importante rubro. Es por eso que sería bueno que una gran delegación peruana vaya. Supongo que ya el Ministerio del Ambiente y el de Agricultura habrán designado el equipo que nos representará y que nos informará luego sobre lo experimentado.

Buenos Aires espera a más de 3 500 participantes procedentes de más de 160 países, además de las delegaciones oficiales de diversos países. En el CFM se abordará entre otros el aporte de los bosques a la humanidad desde las perspectivas sociales, ecológicas y económicas. Adicionalmente, se han preparado mesas redondas tales como: "Bosques y Energía", así como "Bosques y Cambio Climático" que buscan fijar en la agenda internacional la gran importancia de todos los tipos de bosque en el aporte al desarrollo sostenible y en la mitigación de los efectos del cambio climático, producto del acelerado calentamiento global del planeta.

Temas importantes

Dentro de toda la dinámica del CFM también se abordarán otros tópicos tales como el bosque y la diversidad biológica, los bosques y su importancia para el desarrollo y la gente, así como aquellos relacionados a la relación armónica que debe existir entre estos espacios vitales y el hombre. Todo esto se enmarca en una visión que debe llevarnos a encontrar las pautas para lograr que, ante la situación actual del país y del planeta, aprendamos a utilizar nuestros recursos de manera responsable respetando los derechos fundamentales del hombre, la identidad cultural, la propiedad y buscando el ansiado progreso.

Hoy más que nunca en el país es importante trabajar propuestas acertada del uso de nuestros bosques en base a una política de conservación de lo que se debe conservar; de manejo, en base a lo que se puede explotar; de reforestación y de inclusión, en primer lugar, de los pobladores locales que son los más afectados con las nuevas tendencias de desarrollo que en muchos casos les son ajenas. Y es ahí donde está uno de los mayores retos de lo que se debe forzar a través de todas las reuniones y congresos científicos: llevar la teoría a la práctica y no solo producir hermosas memorias y tomarse cientos de fotos.

Como parte del CFM se realizarán también sesiones plenarias y técnicas, presentación de posters, eventos paralelos relacionados con el tema forestal, exposiciones y algunos viajes post Congreso. Asimismo, se llevará a cabo una feria comercial con los actores vinculados al sector forestal. En ella se podrá participar en rondas de negociación destinadas a captar posibles intereses de potenciales inversionistas. Es decir, deben ir todos los interesados en el tema. De esta manera, tal vez se sellen importantes acuerdos y posibilidades de desarrollar negociaciones orientadas a mejorar lo implementado a la fecha en este sector.

Además, y como debe ser, se apostará también por la discusión científica y el intercambio de información y experiencias académicas, lo que permitirá acrecentar los conocimientos que se tienen en este amplio campo de estudio. Siendo el Perú un país forestal, asumo que tiene mucho por decir, y de paso, también debe tener bastante por aprender. Además, una vez acabado el CFM se podrán visitar varias de las regiones forestales del país anfitrión.

Argentina cuenta con más de 33 millones de hectáreas de bosques nativos y 1,2 millones de bosques implantados con una gran heterogeneidad de ecosistemas que van desde selvas húmedas hasta bosques subhúmedos, templados, semiáridos y áridos. Así también, en tierras gauchas se encuentran extensas plantaciones de pino, eucalipto, sauce, álamo y de otras especies de uso forestal que podrían ser visitadas, al igual que sus diversas áreas naturales protegidas.

No es solo para hablar de arbolitos

Me parece sumamente importante difundir estos encuentros científicos y que exista una gran participación ya que a través de estas reuniones se fijan importantes puntos en las agendas de los involucrados para mejorar lo hecho hasta la fecha. También se analiza lo avanzado tras el último congreso o reunión para determinar "los pendientes" y lo que se debe mejorar. Es por eso que sí son necesarios estos eventos. Sin embargo, a veces muchos acuerdos se convierten o terminan en "letra muerta" por lo que, para muchos, estos se convierten en reuniones sociales donde se va a intercambiar tarjetas de presentación y a sellar citas con intereses personales o institucionales.

Es necesario por eso fomentar (ya sea como participante, organizador o expositor) que se lleguen a puntos concretos, los mismos que puedan ser llevados a la práctica. He asistido a varios congresos de este tipo (nacionales) y luego de las ceremonias de clausura, me he quedado con la impresión de que todo terminó con el último brindis. Hoy más que nunca, debemos negociar y actuar rápido debido a que el futuro planetario se ve "nublado". Los cambios climáticos serán cada vez más severos y nos afectarán a nosotros, los países en desarrollo, cada vez de manera más intensa.

Y es en este panorama donde el tema forestal cobra una gran importancia. Los eventos relacionados al clima como las prolongadas lluvias con los consecuentes desbordes de los ríos, inundaciones, deslizamientos; así como las sequías y escasez de agua en algunas zonas pueden ser mitigados a través de masas forestales que defiendan al hombre de estos desarreglos de la naturaleza ocasionados por las actividades humanas.

Además, en nuestro país se ha desatado una gran discusión en torno al tema forestal lo que ha desatado hechos lamentables como lo ocurrido en Bagua. Lógicamente no esperamos que el mencionado CFM solucione nuestros problemas, pero sí nos puede dar algunas luces para enfrentar el gran reto que se cierne sobre nosotros. Estaremos atentos a ver qué novedades y conocimientos se desprenden de dicha importante reunión internacional.

Por último, espero que al congreso asistan pobladores de nuestra amazonía, de la costa y de la sierra; y representantes serios que recojan lo necesario para aplicarlo a nuestra realidad. Ojala el país no esté representado por improvisados ni charlatanes. De igual manera esperamos que las principales conclusiones, recomendaciones, observaciones y los resultados más importantes de la reunión puedan ser condensados en textos al alcance del público usuario y que no terminen únicamente en bibliotecas especializadas o como parte del informe para la rendición de cuentas. No olvidemos que difundir no es lo mismo que divulgar.

Postdata 1: Para más información visite: http://www.cfm2009.com/
Postadata 2: Al parecer el gran cómico (y músico) Melcochita entiende la idiosincrasia del peruano mejor que muchos, pues sus frases pidiendo que no vayan o no vean tal programa, gráfica claramente la lógica nacional de hacer lo contrario e ir contra lo establecido.
Postdata 3: Ojalá que la gripe AH1N1 no impida que se realice este congreso internacional.

Artículo publicado el 23 de julio de 2009 en la versión online de la Revista Viajeros:
http://www.viajerosperu.com/articulo.asp?cod_cat=8&cod_art=1456

lunes, 13 de julio de 2009

UN ÁREA NATURAL PROTEGIDA CONVALECIENTE: EL SANTUARIO HISTÓRICO BOSQUE DE PÓMAC


El Santuario Histórico Bosque de Pómac (SHBP) es un Área Natural Protegida (ANP) que se viene curando de sus heridas. Y es que luego de haber albergado un tumor cancerígeno en casi la cuarta parte de su territorio por cerca de ocho años y de haber soportado la tala de su cobertura vegetal para dar paso a terrenos agrícolas, el santuario se empieza a recuperar lentamente. La enfermedad le ha costado la vida a dos valerosos policías abatidos cobardemente por delincuentes contratados y ha dejado extensas áreas devastadas dentro de este patrimonio natural e histórico del país.

No obstante, con el gran esfuerzo de la jefatura del ANP y de sus valerosos guardaparques, así como con el respaldo de pobladores locales y de algunos interesados de la sociedad civil, se está haciendo todo lo posible para asegurar que este importante espacio se recupere totalmente. Empero, la enfermedad no se ha ido del todo ya que algunos antiguos ilegales ocupantes del santuario pululan por los alrededores con la consigna de invadir nuevamente la zona. Estos traficantes de tierras y actores al margen de la ley ya han intentado ingresar, pero felizmente pudieron ser echados.

Caminar por los terrenos donde hace unos meses habitaban los invasores y en donde habían hecho su "chacra" me produjo extraños sentimientos. Por un lado me sentía permanente observado, como si todavía ellos estuviesen por ahí agazapados para volver a apoderarse ilegalmente de esos territorios que fueron los dominios del antiguo reino Sicán. Además, me sentía un tanto consternado por el amargo final del desalojo.

Por otro lado, estaba contento y satisfecho por pisar esta zona que hace unos meses no pude visitar por la presencia de los invasores. Ahora me alegra saber que con el gran esfuerzo de muchas personas y con la "ayudadita" y la santa paciencia de la madre naturaleza, estas zonas deforestadas podrán volver a ser esos frondosos bosques de algarrobos y sapotes.

Cemento y dinero en el santuario

En la zona invadida, entre algunos espacios de bosque que se salvaron de la arremetida invasora, se encuentran terrenos agrícolas abandonados a su suerte. Allí donde solo el bosque seco debe primar, se cometió una barbaridad y se cambió el uso del suelo. Plantaciones de cebolla, maíz y otros productos de panllevar abandonadas nos demuestran lo que nunca debió y debe ocurrir: un área intangible con una de las categorías más estrictas de protección fue invadida y ultrajada. Es inaudito constatar que en varios puntos del santuario se encuentran pozos tubulares, algunos de ellos de más de 15 metros de profundidad, lo cual demuestra la gran cantidad de dinero invertido para la agricultura.

Así también, se puede apreciar aún un antiguo reservorio de agua, que es como una piscina ubicada a algunos metros del nivel del suelo, para proveer de agua a estos terrenos y realizar la siembre bajo diversas (y caras) técnicas de riego (como por goteo). Y pensar que en algún momento los invasores se auto catalogaban como “pobres” agricultores”. Haber montado toda esta infraestructura cuesta dinero y solo se pudo hacer bajo el amparo de algunos inescrupulosos traficantes de tierras. Además, se tuvo que montar toda una red de caminos para que ingresen camiones con todo el material de construcción empleado.

En el colmo de la desfachatez, los invasores habían montado un pequeño vivero de plantones de árboles para, supuestamente, reforestar parte de los terrenos invadidos. Con esto querían ofrecer la imagen de que estaban preocupados por la cobertura vegetal del bosque, cosa que nadie se la cree, pues el uso que le dieron al santuario demuestra su afán explotador y displicente con el medio ambiente como lo demuestran las decenas de envases de pesticidas que encontré en mi recorrido.

Caminar por lo que fue uno de los caseríos montados dentro del santuario y detenerse unos minutos en silencio frente al lugar donde fueron asesinados dos valientes policías, tiene un significado especial, pues esas muertes pudieron ser evitadas. No es bueno olvidar los acontecimientos de enero de este año cuando se consumó finalmente el desalojo, el cual tuvo ciertas fallas logísticas por parte de las autoridades policiales. Esto derivó en la matanza de dos policías por sicarios contratados por los ilegales ocupantes en un afán desesperado de permanecer en el santuario una vez que se les habían agotado todas las vías legales (e ilegales, como sobornos y coimas) que esgrimieron en su defensa.

Esta lección nos debe ayudar a construir un país soberano en donde se respeten los espacios protegidos buscando un desarrollo armónico con la naturaleza en base a una visión como país. No podemos convertirnos en el país de las invasiones. El SHBP es ahora un espacio que nos debe poner a prueba en la construcción de un desarrollo local que conjugue la conservación, el turismo, la historia y el mantenimiento y promoción de los elementos culturales locales.

El futuro del SHBP

Actualmente, se está despejando la mayor cantidad de vestigios de todas las áreas invadidas y de los terrenos agrícolas. Se ha demolido toda construcción (salvo algunos pozos de agua que se mantendrán para instalar algunos puestos de control). Asimismo, se tiene previsto implementar un plan de reforestación en base a la antigua distribución del bosque que allí alguna vez estuvo en pie. Mediante un trabajo concertado y participativo con las comunidades aledañas, así como con el apoyo de especialistas, la reforestación del santuario está en camino.

Adicionalmente, si las condiciones climáticas “le dan la mano” al bosque con algunas “lluviecitas” extras, el proceso se acelerará. Por ahora parte de los esfuerzos de la “gente de Pómac” está destinado también a buscar financiamiento para las diversas actividades complementarias con el fin de asegurar la integridad del santuario y el cumplimiento de sus objetivos como ANP. Así por ejemplo, se debe mejorar la señalización de las rutas turísticas para reforzar el turismo en la zona, actividad que, bien regulada, debe traer recursos económicos.

Pero para esto se deben realizar en el corto plazo acciones imprescindibles, tales como aprobar el Plan Maestro para a su vez, contar con la zonificación del SHBP (y con una zona de amortiguamiento delimitada oficialmente), y de una vez por todas cobrar por el ingreso. Me parece inadmisible que no se cobre entrada. ¿Cuántas cosas se podrían (y deberían) hacer con un presupuesto complementario a aquel ínfimo que le otorga el tesoro público? Es necesario financiar el mantenimiento de los caminos y de los puestos de control, la señalización, la adquisición de bienes para los patrullajes, reforzar el cerco perimétrico y otras acciones destinadas a la protección y uso del santuario.

Reflexiones finales y algunas propuestas

En el caso del SHBP, muchas de las amenazas que se ciernen sobre él se originan generalmente más allá de sus límites. Esto nos obliga a incorporar en la mitigación y solución de las mismas, aspectos más amplios (conocimientos socioeconómicos y culturales de las poblaciones adyacentes, así como de la dinámica del ecosistema y de su diversidad biológica), a fin de obtener herramientas concertadas que puedan ser aplicadas involucrando a los pobladores locales como los ejecutores y benefactores de las políticas de conservación y gestión del santuario.

Es necesario inculcar a los pobladores locales el reconocimiento de lo que les pertenece como patrimonio biológico y arqueológico. De esta manera, el santuario puede consolidarse como un lugar atractivo para el turismo en base a su belleza paisajística y a su importancia como un ANP dentro de la Región Tumbesina con un gran potencial turístico. Además, es un punto importante del Circuito Turístico Nororiental.

Se debe tomar en cuenta de que el SHBP es un ANP ubicada dentro de un espacio altamente intervenido y desértico que tiene como límites al norte, este y oeste tierras agrícolas y por el sector sur a zonas de matorrales que representan la transición del bosque al desierto. Es por eso que tal vez se pueda abastecer de agua a algunas las poblaciones locales adyacentes a cambio de que conserven el bosque y apoyen a su protección.

Postdata: No puede ser que el Refugio de Vida Silvestre Laquipampa (RVSL) solo tenga un guardaparque. Si bien ahora cuenta con una jefatura propia (antes una sola jefatura se encargaba del SHBP y del RVSL), es inadmisible que un ANP con más de 8,000 hectáreas cuente con una sola persona que patrulle el área. Además, el RVSL necesita urgente tener también un Plan Maestro aprobado.

Publicado el 13 de julio del 2009 en la versión online de la Revista Viajeros:
http://www.viajerosperu.com/articulo.asp?cod_cat=1&cod_art=1445

viernes, 3 de julio de 2009

SELVA DE ENREDOS: LA DEFORESTACIÓN DEL BOSQUE PARA USO AGRÍCOLA NO MEJORA LA CALIDAD DE VIDA


El tema sobre la situación actual de nuestra selva amazónica tiene para rato y está bien que sea así. En realidad siempre ha debido ser de esta manera o ¿se puede buscar el desarrollo del país sin abarcar a todo nuestro vasto territorio, su diversidad biológica y a todos los peruanos culturalmente diferentes? Imposible. Desde las posturas más radicales, las antropológicas hasta las más neoliberales y mercantilistas, todas tienen algo que decir y, nuevamente, está bien que sea así. Lo que creo que no nos ayuda es dar vueltas en espiral reavivando conflictos ideológicos que azuzan el ambiente y que nos impiden avanzar en la construcción de nuestro propio futuro.

Algo a tomar en cuenta es una reciente publicación que plantea que la utilización de grandes extensiones de bosque como terrenos agrícolas no brindaría muchos beneficios directos a las poblaciones locales para mejorar su calidad de vida, tal como se suponía. El estudio de Ana Rodrigues de la Universidad de Cambridge, publicado en la revista Science, sustenta que la tala del bosque amazónico puede traer beneficios inmediatos, no obstante, en un largo plazo, no mejora sustancialmente el nivel y calidad de vida de los pobladores selváticos.

A través de un estudio realizado en más de 300 comunidades de la Amazonía, se tomaron una serie de datos socioeconómicos de zonas totalmente, medianamente y no deforestadas. Se pudo comprobar que al principio de la deforestación las esperanzas y el nivel de vida, así como la alfabetización aumentan, no obstante, dichos valores disminuyen rápidamente conforme la deforestación se aleja de los poblados. La gran parte de los dividendos económicos no se “queda” con los pobladores locales, sino pasa a llenar los bolsillos de los traficantes de madera y de tierras, así como el de los empresarios agrícolas o madereros.

Estos operadores económicos (formales y no formales) se movilizan inmediatamente después de haber “hecho su negocio” hacia otros territorios, llevando consigo casi todo su dinero invertido (además de sus ganancias), pues lo que “dejan” para los locales es irrisorio en comparación con lo obtenido. Todo esto sonará para muchos lógico, conocido, o hasta normal, sin embargo, estas conclusiones encuentran ahora un asidero científico que permite analizar más de cerca lo que pasa y podría pasar en nuestra Amazonía. Si bien el estudio fue hecho en Brasil, las similitudes con nuestra realidad son innegables.

Bienestar pasajero

Para las poblaciones originarias de la cuenca amazónica (e incluso para algunos colonos asentados), sus condiciones de vida empeoran en comparación con el promedio luego de haber presenciado la transformación de sus tierras. Este modelo económico focalizado ha sido denominado por los expertos como un desarrollo basado en un “boom” inicial y en la posterior quiebra o bancarrota. Las ganancias, producto por ejemplo de la deforestación y de la venta de madera, son mínimas y de corta duración. Al inicio incluso, los precios son altos, pero conforme se talan mayores cantidades de bosque, el costo disminuye.

Adicionalmente, el estudio remarca que la ganadería y la agricultura en la selva prosperan solo a corto plazo, pues los suelos amazónicos no son los más propicios para este tipo de actividades debido a su acidez y a su poca profundidad. Es por eso, que tras algunos años de uso, estos suelen quedar improductivos. Cerca de dos tercios de todos los terrenos utilizados en los años noventa para el pastoreo, tuvieron que ser dejados de lado, debido a que ya no eran rentables.

El estudio rebate también la visión que se tenía sobre la transformación “económica” de la selva amazónica como requisito principal para el desarrollo de sus habitantes. En esa dirección, Rodrigues y sus colegas proponen, en base a sus resultados, crear comunidades que reciban beneficios en el marco de los acuerdos que se tomen como parte de las medidas para frenar el cambio climático, producto de las diferentes negociaciones y acuerdos internacionales en este tema.

Si quieren que se conserve, entonces paguen

La propuesta de Rodrigues incluye también que aquellos tratados y acuerdos, así como los países más contaminantes, deben subsidiar un desarrollo sostenible para evitar la deforestación. El estado brasileño de Amazonas ha puesto en marcha un programa que de alguna manera recoge lo que se debería hacer en el futuro en esta parte tan susceptible e importante del planeta. A través del programa Bolsa Floresta, el gobierno promueve el acceso a programas de educación y de salud a pequeños agricultores amazónicos y les otorga incentivos económicos para que eviten en la mayor medida la deforestación de sus territorios.

Para la comunidad global, es decir, para todos los terrícolas, es fácil decir y pregonar que se debe conservar la selva amazónica porque es el pulmón del mundo, el hábitat de una gran diversidad biológica y el hogar de un gran número de pobladores con derecho a estas tierras, no obstante, para los que allí viven no es tan simple dejar al bosque intacto si es que deben sobrevivir. Claro, también se dice que deben usarlo de manera sostenible, pero ante los beneficios que se les ofrece por un uso no sostenido, como la agricultura, tala, la minería y la ganadería, estos argumentos no valen. De árboles, pajaritos y monitos no se come.

Para Rodrigues, “la distribución asimétrica de los costos y beneficios de la conservación genera que estos últimos sean contemplados solo a una escala global, cuando los verdaderos costos para conservar estos territorios se deben aplicar a un nivel regional y local”. De esta manera, estos costos no solo deben incluir lo necesario para manejar los bosques amazónicos, sino que también deben incluir necesariamente costos de oportunidad para fomentar y financiar actividades que los preserven.

Un aspecto clave es la capacitación en un uso verdaderamente sostenible que dé dividendos inmediatos, mediatos y a largo plazo en conjunción con usos del suelo que también permitan realmente alimentar a los pobladores de la zona. La pregunta es: ¿cómo se debe realizar esto? ¿Dejando todo como está o permitiendo la inversión económica en sus diferentes maneras? Todos lamentamos lo sucedido hace poco en nuestra amazonía y debemos exigir que se haga justicia con los responsables de uno y otro lado, pero también es necesario traer bajo el brazo propuestas.

Adicionalmente, otro punto a tomar en cuenta en este aspecto es el clima. El evidente cambio climático ha ocasionado para el poblador amazónico un caos tremendo. En los últimos años se han acentuado los periodos de sequía y han aumentado enormemente los caudales de los principales ríos, ocasionando en ambos casos, cuantiosas pérdidas económicas. Y esta situación no se va a detener, sino todo lo contrario, se acentuará en los próximos años.

Dada la dependencia innegable del poblador selvático con los ciclos del agua, se debe tomar en cuenta el factor climático para aplicar verdaderas políticas de desarrollo que no se estanquen en lo poco que hasta la fecha se ha logrado. En estos días en que presumiblemente la calma ha regresado a esta zona del país, no esperemos que todo se solucione por arte de magia. Debemos buscar unificar criterios, incorporar visiones y buscar la salida a las carencias humanas de los habitantes de la Amazonía. Todo esto con una visión que incluya la protección del medio ambiente, pues sin él, no somos nada.


Artículo publicado el 3 de julio de 2009 en la versión online de la Revista Viajeros:

martes, 23 de junio de 2009

EL MENÚ INCIERTO DE LOS SIGUIENTES AÑOS



Hace unos días, el ministro de Agricultura, Carlos Leyton, sacó al fresco a su colega Antonio Brack, de la cartera de Medio Ambiente, por el tema de los transgénicos. Leyton exigió que se discuta el ingreso al país de los también conocidos como Organismos Genéticamente Modificados (OGM), luego de que Brack afirmara que eso no debería suceder, en aras de conservar nuestra diversidad biológica. Asimismo, Leyton sugirió que algunos OGM sí podrían ingresar al país y que el tema debe ser debatido. Al parecer, en este tema estarían algunos intereses económicos ocultos.

Y este asunto vuelve a la palestra debido a las nuevas tendencias mundiales para mejorar la producción de alimentos ante su posible escasez en un futuro no muy lejano. Los terrícolas aumentan exponencialmente y las tierras cultivables se van reduciendo de manera preocupante. Este es un argumento a favor de los OGM y del neocolonialismo. Todo esto ha ocasionado que algunos gobiernos —cuyos territorios para producir alimentos son insuficientes— e inversionistas privados se movilicen a ocupar los terrenos agrícolas de otros países para producir alimentos.

Como mencioné en un artículo anterior, países como Arabia Saudita, Japón, Corea del Sur y China ya utilizan terrenos agrícolas en Sudán, Zimbawe, Uganda, Madagascar, Indonesia y hasta en Brasil para llenar sus dispensas alimenticias. Para muchos, la compra desesperada de tierras se asemeja al pánico previo a un colapso del mercado financiero, en donde se debe asegurar algún bien que, pese a una crisis, ofrezca algún rédito.

Hace hambre

Las cifras sobre la población mundial indican que el crecimiento poblacional va indudablemente en aumento. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO), en la actualidad existen cerca de 924 millones de personas que sufren de hambruna. Esta última cifra aumentará por supuesto si las cosas siguen tal cual como están. Acá aprovecho para “meter” entre líneas —y apoyar— la propuesta de Patricia Majluf, directora del Centro para la Sostenibilidad Ambiental de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, de incluir a la anchoveta en la dieta de los peruanos. No puede ser que casi el 100% de lo capturado sirva para producir harina de pescado, cuando el índice de desnutrición infantil del país es de 35%.

Si los inversionistas ven a las tierras productivas como una gran inversión, se puede deducir que han percibido que la situación alimenticia mundial se puede volver crítica. Además, han demostrado que tienen los recursos monetarios para “asegurarse” con terrenos que posteriormente pueden fungir de “minas de oro”. La demanda de alimentos crece rápidamente y su producción no se mantiene al mismo ritmo. Algo se debe hacer, y al parecer a los países ricos solo les queda invertir en los países pobres.

Cada vez se acentúa el hambre mundial y, además, en muchos lugares ya no se desea consumir únicamente lo propio, sino se busca ampliar el menú con nuevas opciones culinarias extranjeras. No obstante, en nuestro país parece darse esta tendencia parcialmente, es decir, cada vez somos más personas con hambre, pero contrariamente sí deseamos “papear” lo nuestro. Ahora, si es que tendremos siempre cómo saciar el hambre, es complicado, y más complejo se ve el panorama si pensamos en las generaciones futuras.

Parrillada vs. semillas y vegetales

Por otro lado, en el planeta parece instalarse otra tendencia alimenticia: consumir más carne y menos granos y verduras, a raíz de que la mayor cantidad de gente se reúne en ciudades, y en ellas se promueve el consumo de un menú más cosmopolita, dejando de lado una dieta tradicional sana. Esto en especial en aquellas sociedades consumistas donde los obesos y las cadenas de fast food invaden todos los rincones. En muchas grandes ciudades, el menú "globalizado" tiene más proteínas y grasas que fibra y vegetales.

Un ejemplo de esto nos lo brinda, una vez más, China a través del cambio cultural que atraviesan (principalmente adoptando elementos de occidente) abarcando también a su cocina. El consumo de carne de los chinos para el 2020 sería el doble que aquel del año 1995, mientras que el de arroz (el principal y más importante alimento del país) aumentará muy poco. Adicionalmente, el consumo en calorías de un europeo o norteamericano es alto en comparación con el promedio mundial, de tal manera que si todos los habitantes del planeta alcanzasen dicho nivel, la Tierra no nos proporcionaría ni el 25% de los alimentos para todos.

Según la FAO, para cubrir las necesidades alimenticias de la humanidad en el año 2050 va a ser necesario duplicar la producción mundial de alimentos. Uno de los alimentos esenciales que se tendría que producir más serían los cereales, pero ya no para servir de alimento al ganado vacuno principalmente, sino para el consumo humano. Lo mismo pasa con nuestra anchoveta, la cual (si en algunas décadas sobrevive) debería ser consumida por los peruanos y no por los chanchos y pollos.

Mesa porcina

Es preocupante pensar que pronto los criaderos chinos de chanchos (actualmente con más de un millón de cerdos) necesitarán más alimento para saciar la creciente demanda de estos animales, por lo que las tierras productivas en Zimbawe y Uganda serán insuficientes para los orientales. A la fecha, el alimento en el planeta alcanza para todos (pese a que está mal distribuido y administrado), según la FAO. No obstante, ya han existido diversas protestas en el mundo por el acceso a los alimentos básicos, lo cual podrá complicarse en el futuro.

En este panorama preocupante, ¿qué es lo que necesitamos? De todas maneras creo que se necesita explorar científicamente con mayor profundidad el tema de la producción de alimentos (esto no significa apoyar la introducción en el país de los OGM), con el fin de mejorar el acceso para todos y de no acabar con la Tierra frente al inminente aumento de la población mundial. Además, debemos enfrentar los cambios climáticos debido al calentamiento global.

Por ejemplo, es necesario investigar sobre las consecuencias de futuras sequías e inundaciones en zonas productivas. Cada vez se necesita más espacio para cultivar, pero lamentablemente este es cada vez más escaso. Hace 40 años la humanidad estuvo frente a una situación similar cuando hubo hambruna, para lo cual los científicos presentaron como solución los monocultivos en vez de la agricultura de varias especies a la vez. Esto fue llamado la "revolución verde".

Tal situación calmó el hambre pero empobreció los suelos y estos pasaron luego a ser campos de pastoreo que ya no pudieron ser utilizados para la agricultura. Dada la situación actual, la humanidad no tiene aún una propuesta de salida tal como lo fue la revolución verde. La introducción de los OGM y la manipulación genética podrían ser la solución, pero aún no estamos convencidos de eso.

Pese a que ya se investiga para mejorar la acuicultura, el control de plagas y otros aspectos como la functional food para satisfacer el apetito mundial, no tenemos resultados precisos, lo que sí queda claro es la interdependencia entre el alimento y la tecnología. Asimismo, se ha podido establecer que el mejoramiento genético que se busca en los laboratorios no se encuentra ahí, sino, en los lugares de donde procede tal o cual especie. La robustez de una papa peruana se debe a su entorno agreste, difícil y único, el cual debemos preservar.


Se nos vienen tiempos difíciles. Conservando nuestros recursos naturales y usándolos de manera racional podremos salir airosos. Lo demás es cuento chino.



Artículo publicado el 21 de junio del 2009 en el Suplemento Semana del Diario El Tiempo de Piura.

sábado, 20 de junio de 2009

Y SE LLAMA PERÚ... CON P DE PROBLEMAS, CUANDO DEBERÍA SER CON P DE PROGRESO


Estos días hemos vivido y sentido tanto lo acontecido en Bagua que en los medios de comunicación no se ha dejado de hablar al respecto; y está bien que sea así, pues esta amarga experiencia nos debe enseñar, entre muchas cosas, que aún nos falta madurar como sociedad. Personalmente, he intentado leer y escuchar todo lo posible sobre la problemática de este sonado caso. Así, he revisado posiciones ultra derechistas, otras más moderadas, para atravesar por visiones más moderadas de los hechos, y llegar hasta las visiones apasionadamente antisistema y extremistas.

Me ha causado gracia las posturas de muchos amigos (esta trágica experiencia me ha enseñado además facetas desconocidas de muchos) que pregonan posiciones demoledoras, alineadas casi con posturas extremas y anarquistas. Estoy seguro que si mañana tendrían que elegir entre estas y las de centro-derecha, elegirían la segunda opción, pues en el fondo le temen a aventuras políticas desconocidas. Seguramente, yo también he destapado posturas que se han ido cultivando en mi vida y llegado el momento, deben salir a la luz. No obstante, pienso que así está bien. No es mi intención agarrarnos todos de las mechas, pero sí intentar ser más reflexivos en nuestro accionar.

Algunas cosas me han quedado claras, otras no tanto, y aún hay muchos aspectos negativos que, creo, no van a cambiar en el país en el corto plazo, a menos que estemos dispuestos a adoptar cambios consistentes y contundentes para mejorar nuestra situación. Tardaría mucho en nombrar los diferentes puntos de vista que he logrado recoger, no obstante, queda claro que el actual Gobierno cometió varios errores graves y que lo seguirá haciendo si no existe un frente ciudadano que esté pendiente de “pararle el macho” al gobierno de facto para enmendar el rumbo político del país.

Este frente que debería agrupar a un contingente ciudadano que sea lo más objetivo posible (sin apasionamientos extremos); y que debería servir también como un interlocutor garantizado que recoja los reclamos de los menos escuchados para buscar que sean incorporados en las políticas de desarrollo. Siempre escuchamos la formación de “mesas de diálogo” y de comisiones encargadas para las negociaciones, pero, esas medidas son solo para apagar el incendio, luego desaparecen y todo queda igual o casi igual.

A ver si todos nos mojamos

Por el lado de los ciudadanos de la Amazonía (y lo digo así porque ya hablar de indígenas denota un trato distinto), es necesario también que pongan de su parte para buscar salidas ante los años difíciles que se nos vienen para todos. Pero ya que hablamos de ciudadanos, por qué solo hablar de la selva, por qué no hablar de todos los peruanos. Estamos en una situación inmejorable para salir adelante, y si no es ahora, ya no creo que lo hagamos, pues el panorama del planeta se ve cada vez más turbio.

Si bien los pobladores de la selva anuncian que sí desean el progreso y la inversión para salir adelante, es necesario también un sacrificio y un esfuerzo por definir oportunamente y de manera sincera (sin intromisiones ideológicas extremas) cómo es que se debe dar ese cambio para bien. No todo puede quedar igual (lo repito), pues el desarrollo implica modificaciones leves y severas en su cosmovisión. Así, la oportunidad de consolidar ciertos patrones culturales y de dar paso a una conjunción de elementos culturales, sociales y económicos entre diversas visiones de afrontar la realidad, debe ocuparnos a todos.

Está demás decir que se deben fortalecer el diálogo y las instituciones ciudadanas para entendernos y para llevar un desarrollo armonioso con el medio ambiente. Además debemos, dada nuestra multiculturalidad, definir qué significa desarrollo y progreso para los peruanos. Y dichas concepciones comunicarlas, debatirlas, redefinirlas, tal vez. Todo esto en un clima permanente de cambios para lograr lo que buscamos como país.

Otra vez quieren invadir Pómac

Hace unos días algunos medios de comunicación informaron que el viernes 12 de junio, traficantes de tierras intentaron invadir otra vez el Santuario Histórico Bosque de Pómac. Este intento violento (los invasores portaban armas y secuestraron al personal del santuario) explica en parte lo que sucede en el país. Muchas personas creen que las medidas que se toman son solo “por un tiempo”, y que luego pueden regresar a la “normalidad”, es decir, a la impunidad, a hacer lo que les da la gana violando las leyes. Los invasores, según Perú 21, abrieron fuego, es decir, todo lo que anteriormente sucedió en la zona no parece haber servido de lección.

Felizmente estos señores pudieron ser desalojados y no lograron su cometido, sin embargo, no se pueden permitir este tipo de hechos. Asimismo, afortunadamente, no hubieron bajas humanas pero debemos entender que no escarmentar ante lo sucedido, nos mantiene en un espiral de conflictos de nunca acabar.

Esto se veía venir, pues, los terrenos de santuario son muy apreciados y seguramente dentro de estos invasores aún queda la esperanza de recuperar lo invertido en la zona (en pozos de agua, caminos). ¿Por qué apuestan estos señores a violar la ley?, ¿no existen otras alternativas de desarrollo? ¿Esto nos debe llevar a la instalación de una mesa de diálogo y a conversar con ellos?. Claro que no. Simplemente debe imperar el orden y punto. Qué diálogo puede haber si el asunto ya esta zanjado.

No podemos admitir este tipo de actos contra la legalidad, así como tampoco debemos permitir que se siga instaurando un país donde las invasiones y el atropello son herramientas permitidas para imponer medidas que lindan con lo ilegal.

Atando cabos

Finalmente, quisiera expresar que ante todo lo sucedido, me queda la esperanza de seguir apostando por buscar salidas a nuestros problemas. Cada uno debe haber sacado sus propias conclusiones y sabe de qué pie cojea. El Estado debe velar por los intereses de los ciudadanos bajo una mirada integradora, respetuosa y visionaria. No puede imponer medidas saltándose a los principales involucrados. Ahora, insisto, deben haber contrapropuestas que permitan discutir en una plataforma superior a la actual, qué es lo que se debe hacer, qué es lo que se puede hacer y cómo vamos a enfrentar los siguientes años.

Los apetitos electorales empiezan a despertar y no pararán hasta convertirse en un hambre voraz que puede deglutir esperanzadoras propuestas de cambio que, tras atravesar un “filtro político”, podrían convertirse en propuestas nada conciliadoras. El planeta entra a una etapa decisiva en su destino ante el aumento de la emisión de los gases de invernadero y los imparables cambios climáticos. Aprendamos de lo sucedido y seamos capaces de manejar nuestro propio destino. ¿Es eso mucho pedir?


Artículo aparecido el 19 de junio en la versión online de la Revista Viajeros:

miércoles, 17 de junio de 2009

LAS ÁREAS DE CONSERVACIÓN PRIVADA EN EL PERÚ: SUMANDO ESFUERZOS


Las Áreas de Conservación Privada (ACP) surgen en el Perú como una alternativa para coadyuvar a la conservación de importantes muestras representativas de ecosistemas amenazados. Su establecimiento es una opción que puede arrojar buenos resultados para la preservación y el aprovechamiento racional de la diversidad biológica, siempre y cuando se regule de manera acertada los mecanismos que las rigen. Actualmente son nueve las ACP establecidas en el Perú.

Las ACP, al igual que las Áreas de Conservación Regional, son áreas complementarias al Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SINANPE).

Las ACP incluyen aquellos predios de propiedad privada que, por sus características ambientales, biológicas, paisajísticas u otras relevantes, contribuyen a complementar la cobertura del SINANPE. Por solicitud de su propietario, son reconocidas como ACP en parte o en la totalidad de sus terrenos, en base a un acuerdo entre el Estado y el titular del predio. El mismo propietario es el que gestiona o administra el ACP para lo cual elabora e implementa un plan maestro (PM) que debe ser aprobado por el Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA).

En la actualidad, el SINANPE comprende 60 Áreas Naturales Protegidas, las cuales representan el 14,86% del territorio nacional. De manera complementaria, las ACP representan el 0,07% y las Áreas de Conservación Regional representan el 0.12%. Es decir, a la fecha se tiene protegida el 15,04% de la superficie total del país.

El 6 de abril de 2004, el INRENA reconoció a las ACP y estableció que dichas áreas deben constituirse por un periodo no menor de diez años o de manera perpetua. Las propuestas deben cumplir ciertos requisitos de orden legal y sustentar su solicitud. Parte obligatoria de este proceso administrativo es que el área propuesta tenga título de propiedad y que esté inscrita en los Registros Públicos. Asimismo, se debe firmar una carta de entendimiento entre el Estado (representado por el INRENA) y el propietario del predio.

En dicho documento deben figurar los lineamientos básicos a seguir en el ACP, así como la zonificación que es planteada por el mismo propietario. De esta manera, se asegura que las condiciones de uso no sean solamente una obligación del dueño del área; sino que, en caso de ocurrir una transferencia de la propiedad o de derechos, éstas se trasladen junto con el predio y permanezcan durante el plazo para el que fue otorgado el reconocimiento. El incumplimiento de las obligaciones de este acuerdo por parte del titular del área determina la pérdida de su reconocimiento como ACP.

Por otro lado, la zonificación determina qué se puede hacer y en dónde, con el fin de establecer la mejor utilización de espacios y las estrategias a seguir para cumplir con los objetivos del área. Adicionalmente, para solicitar su establecimiento, no hay una extensión mínima o máxima de territorio, ésta solo deberá ser la necesaria para cumplir con sus objetivos.

Las ACP en el Perú

A la fecha, el Perú cuenta con nueve ACP; y además, existen por lo menos seis iniciativas en evaluación para adoptar dicha categoría. Las más antiguas son: el ACP Chaparrí, establecida en el 2001 y perteneciente a la comunidad campesina de Santa Catalina de Chongoyape, en los departamentos de Lambayeque y Cajamarca; y el ACP Bosque Natural Cañoncillo, ubicado en la parte baja del valle de Jequetepeque, en el distrito de San José, provincia de Pacasmayo, departamento de La Libertad. Fue establecida en el 2004 y los predios le pertenecen a la Cooperativa Agraria Tecapa.

Por otro lado, en el 2005 se establecieron las ACP Huayllapa, en el distrito de Copa, provincia de Cajatambo, en el departamento de Lima, de propiedad de la Comunidad Huayllapa; y el ACP Pacllón, en el distrito de Pacllón, provincia de Bolognesi, en el departamento de Áncash, propiedad de la Comunidad Pacllón.

En el 2006 se establecieron el ACP Sagrada Familia en el distrito de Puerto Bermúdez, provincia de Oxapampa, en el departamento de Cerro de Pasco; y el ACP Huiquilla, en el distrito de Longuita, provincia de Luya, en el departamento de Amazonas, a solo 17 km de la fortaleza de Kuélap. Los territorios de la primera de éstas le pertenecen a Juan V. Galíndez Tolentino, y los de la segunda, forman parte del Fundo “La Perla”, de propiedad de la familia La Torre Montoya.

Finalmente, en el 2007 y hasta la fecha, se establecieron el ACP San Antonio, en el distrito y provincia de Chachapoyas en Amazonas, cuya propiedad es de personas particulares; el ACP Abra Málaga en el distrito de Huayopata, provincia de La Convención, en el departamento del Cuzco, cuya propiedad también le pertenece a personas particulares; y finalmente el ACP Jirishanca, en la provincia de Lauricocha, en el departamento de Huanuco, donde el dueño de la propiedad es la Comunidad Campesina de Queropalca.

El ACP de mayor extensión es Chaparrí con 34 412,00 ha, y la de menor extensión es el ACP Sagrada Familia con 75,80 ha protegidas.

Objetivos y discusión sobre las ACP

Los principales objetivos de las ACP son: complementar al SINANPE en la conservación de la diversidad biológica y promover el uso sostenible de los recursos naturales en beneficio de las poblaciones locales. Asimismo, las ACP buscan la participación de los ciudadanos en la preservación del medio ambiente y la toma de conciencia sobre la importancia de la conservación.

Para el establecimiento de las ACP se debería tomar en cuenta prioritariamente áreas que estén ubicadas en las Zonas de Amortiguamiento de las ANP, en corredores biológicos, para facilitar el accionar del SINANPE. Así también se deberían priorizar territorios que ofrezcan servicios ambientales como protección de cuencas hidrográfica (cabeceras de cuencas), bosques primarios u otros.

En lo referente a la administración de las ACP, según la norma, el administrador puede ser el mismo dueño, o este mismo puede nombrar a quien crea conveniente. En el caso de las comunidades, el administrador debe ser elegido a través de una votación comunal. Dicho responsable es el nexo entre el ACP y el INRENA. Tal situación puede crear conflictos de intereses, si la comunidad percibe que quien administra el área no los representa realmente. Es por eso que una parte importante de la implementación de las ACP está referida al tema de resolución de conflictos sociales que pueden truncar el desarrollo de las mismas.

La fiscalización de las ACP por parte del Estado y de la sociedad civil es primordial. Se debe velar para que no persigan intereses ajenos a los de la conservación y uso racional de los recursos naturales. Es importante por ejemplo regular la introducción o reintroducción de especies, así como el destino de los ingresos económicos que generen las actividades de aprovechamiento como el turismo. También es importante la búsqueda de la resolución de los conflictos socioambientales que se puedan dar, sobre todo en aquellas ACP cuyos territorios están en manos de una comunidad o de varios propietarios; pues buscar el consenso entre muchos actores genera dificultades en la gestión del área protegida.

Pese a todo, las ACP son de gran utilidad para el Estado, así como para todos en general, pues complementan el radio de acción de las ANP ya establecidas. Sin embargo, aún hay mucho por definir e implementar para que dichas áreas contribuyan realmente para la conservación y puedan beneficiar a todos y no a unos cuantos. No se deben percibir como esfuerzos aislados, sino más bien como iniciativas que pretenden colaborar con la preservación de nuestro gran patrimonio natural.

Artículo publicado en julio de 2007 en la versión online de Viajeros.

BIENVENIDOS AL NUEVO MORDOR: ¡EL PERÚ! (XXVIII)

  Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos tema...