Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos temas. Por supuesto, prevalecerán los tópicos ambientales y los relacionados a múltiples aristas en torno a la diversidad biológica. El título de esta serie de videos nació de una visión que tuve tras escuchar a alguien que decía que la situación que atraviesa el país se asemeja al lugar donde reside el “Ojo de Sauron”, en el cual pululan diversos tipos de orcos que solo responden a lo que ordena su amo, sin pensar y sin chistar y que son expertos dejando el caos por donde van.
Para no
perder de vista los contenidos propalados en las redes sociales, colocaré algunos
de ellos acá. Tal vez un entusiasta orco, orca u orque desee leerlos.

Segundo: al darles de comer, creamos una dependencia nada sana que más es lo que ocasiona problemas y es fuente de posibles conflictos que siempre terminan mal, casi siempre, para los animales. Si ves, por ejemplo, a un lobo marino en la playa descansando; o a un pelícano o pingüino deambular en playas, rocas, peñas, déjalos ahí. Ellos usan esos espacios porque son parte de su hábitat natural. No necesitan que los manipules para meterlos de vuelta al mar o para que salgan volando.


Y otra cosa, querido orque, llévate tu basura de la playa. No seas desconsiderado con el entorno. ¿sabes por ejemplo que pasa con las bolsas de plástico que tiras al mar hijo o hija de la guayaba?
Un ejemplo. En el caso de las tortugas marinas, estos réptiles, piensan que las bolsas plásticas son medusas y se las tragan. Esto hace que cuando las bolsas ya están en su estómago, se sientan permanentemente llenas (dado que demora mucho hasta que se degraden) y consecuentemente, dejan de alimentarse, con lo cual, muchas mueren de inanición o intoxicadas. Ya pues mascota, respeta la vida silvestre, disfruta de ella, pero sin perturbarla e invadir los pocos espacios que les hemos dejado. Demostremos que sí se puede, ¿o es muy difícil?
Los no binarios en los nombres científicos

De esta forma, los autores, primero argumentan que las personas no binarias aparecen desde el principio de la historia humana y las definen como que son aquellas que se identifican con una identidad de género diferente a la que se les “asignó” al nacer. Esto incluye también a personas con identidades binarias (hombre y mujer) y no binarias (es decir, identidades de género que no son ni masculinas ni femeninas)”. ¿qué son? No entiendo.
Los autores señalan también que “actualmente vemos que los derechos de las personas transgénero, incluyendo su derecho a existir, reciben cada vez más atención. Esto incluye debates sobre cómo cambiar nuestros idiomas para adaptarlos, sin romper reglas y tradiciones, de una manera respetuosa e inclusiva hacia las personas no binarias”.

Los autores van más allá. Proponen una “solución” a esta subrepresentación utilizando las mismas reglas latinas que utiliza el Artículo 31.1.2 del Código de Nomenclatura Zoológica (de uso internacional), con el objetivo de no afectar su estabilidad. Según el Código, los sufijos provienen de las terminaciones de las declinaciones del caso genitivo latino. Las terminaciones -ae y -arum, son utilizadas, respectivamente, para nombres de especies formados a partir del nombre personal de una mujer y de mujeres.
Por ejemplo, en el Perú, tenemos a la Lechuza de Koepcke (Megascops koepckeae), en honor a la científica alemana María Koepcke; y al tapaculo de Jalca (Scytalopus frankeae), en honor a la ornitóloga peruana Irma Franke. Por otro lado, las terminaciones -i y -orum, son utilizadas, respectivamente, para nombres de especies formados a partir del nombre personal de un hombre, hombres, o un hombre/hombres y una mujer/mujeres juntos.
Dos ejemplos, pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti), en honor a Alexander Von Humboldt; y el cortarrama peruano (Phytotoma raimondii), en honor al naturalista y geógrafo italiano Antonio Raimondi. En base a lo anterior, los autores sugieren usar la tercera declinación del genitivo latino, utilizada para palabras de todos los géneros gramaticales, para nombrar especies en honor a personas no binarias.
Sugieren incluir -is para nombres formados a partir del nombre de cualquier persona (incluyendo personas no binarias) y -ium para nombres formados a partir del nombre de cualquier grupo de personas (incluyendo aquellos que incluyen personas no binarias). Finalmente, entre otros, los autores afirman que la propuesta no es “procedimental” (porque no creo que sugieran revisar los cientos de miles de nombres científicos), sino más que todo “destacar cómo las personas no binarias no están incluidas en nuestras prácticas tradicionales de nomenclatura” porque “como se ve en la redacción del Artículo 31.1.2 se usa solo las palabras "hombre" y "mujer”.

Finalmente, las, les, los autores sustentan que no solo es una cuestión de proporcionar la posibilidad de que las personas no binarias sean honradas en los nombres de especies, lo cual ya existe, sino que también se buscaría garantizar que las personas no binarias sean tratadas de manera igualitaria a hombres y mujeres por las palabras y regulaciones del Código. ¿Qué opinan?
Así que, si ven un nombre científico con su apellido, por ejemplo, en una nueva especie para la ciencia, como el pato multicolor (Anas garciais) o el pato rosado (Anas perezis), averigüen el origen de la nomenclatura de ambas especies. Solo por si acaso.
Marzo 2025
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