martes, 18 de marzo de 2025

BIENVENIDOS AL NUEVO MORDOR: ¡EL PERÚ! (II)

 

Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos temas. Por supuesto, prevalecerán los tópicos ambientales y los relacionados a múltiples aristas en torno a la diversidad biológica. El título de esta serie de videos nació de una visión que tuve tras escuchar a alguien que decía que la situación que atraviesa el país se asemeja al lugar donde reside el “Ojo de Sauron”, en el cual pululan diversos tipos de orcos que solo responden a lo que ordena su amo, sin pensar y sin chistar y que son expertos dejando el caos por donde van.


Para no perder de vista los contenidos propalados en las redes sociales, colocaré algunos de ellos acá. Tal vez un entusiasta orco, orca u orque desee leerlos.


Tengo un mensaje para todes les orques. Ahora que estamos en plena temporada veraniega, por favor, eviten acercarse a la fauna silvestre marino costera. ¿Y por qué? Hace unos días me llegó un video de un pescador en Ilo (que es de hace uno o dos años) que alimentaba a un lobo marino chusco macho, al que llamaba hijo; e incluso ante la pregunta de cómo se llamaba el mamífero, dijo: Juan. Se llama Juan. ¡Tremendo fanfarrón! (el hombre, no el lobo). Entiendan por favor: No tenemos por qué alimentar a pingüinos, lobos de mar, pelícanos, tortugas marinas y otros animales. Ellos no necesitan que les demos de comer. ¡ellos se las agencian solos! Y si no pueden hacerlo, mueren. 


Es la ley natural de supervivencia. Así han sobrevivido miles de años. No tenemos por qué intervenir. Y eso no es ser “malo o insensible”, es ser consciente de que la vida silvestre tiene sus propias normas. Si les damos de comer, no estamos haciéndoles un favor. Al contrario, estamos cometiendo un grave error. Primero, podemos transmitirle alguna enfermedad y con ello hacer que un espécimen contagie a toda una población y ahí sí que la cosa se pone fea; o ellos podrían pasarnos algún virus o enfermedad. Ese proceso es lo que se llama zoonosis; y ojo, estamos ante un creciente rebrote de la gripe aviar en las costas del Pacífico. 

 
Segundo: al darles de comer, creamos una dependencia nada sana que más es lo que ocasiona problemas y es fuente de posibles conflictos que siempre terminan mal, casi siempre, para los animales. Si ves, por ejemplo, a un lobo marino en la playa descansando; o a un pelícano o pingüino deambular en playas, rocas, peñas, déjalos ahí. Ellos usan esos espacios porque son parte de su hábitat natural. No necesitan que los manipules para meterlos de vuelta al mar o para que salgan volando.


En el caso de los lobos marinos, por ejemplo, muchos de ellos salen a descansar después de buscar alimento. A veces, las madres, mientras pescan, dejan a sus cachorros en las playas, porque por un oleaje u otra condición no pudieron llegar a las islas o peñas que es donde normalmente están y desde donde salen a pescar. Deja a los animales en paz. Entiende ¡No te necesitan!
 

Si ves por conveniente hacerlo, avisa a las autoridades, pero no te acerques a ellos. Recuerda: la fauna silvestre marino costera ha estado desde siempre y antes que nosotros en estos espacios. Nosotros los hemos invadido. O para ser menos severos, hacemos uso de los mismos lugares. Entonces aprendamos a convivir. 
 

Mas de la fauna silvestre marino costera


Les pido lo siguiente. Si tienes perritos, evita llevarlos a la playa; y si eso es impostergable porque son tus “perrijos”, chequea bien y contrólalos, para que no se acerquen a los animales silvestres que por ahí deambulan en su territorio. Los perros, no es su culpa, van a querer interactuar con los mamíferos, réptiles o aves, los van a corretear, asustar, es normal, pero eso es lo que debemos evitar.


Y dado que estamos en este tema, otra cosa, evitemos humanizar a la fauna silvestre. Los animales, silvestres o domésticos, son animales. Al intentar darle un “valor humano”, creo yo, no les hacemos un bien o un favor. Los “lobitos”, “pajaritos”, “avecitas”, “bebitos” no son “pobrecitos”. No necesitan de tu cariño para sobrevivir. Ellos saben cómo hacerlo.


Preocupémonos mejor de no perturbarlos y de no cometer tonteras como intentar abrigarlos, alimentarlos sin saber qué comen o incluso de querer llevarlos a casa para cuidarlos, “porque lo necesitan, su carita así lo pide”. Lo repito, deja que la naturaleza siga su rumbo. En todo caso, reporta su presencia a las autoridades. Si no estás capacitado para manipularlos, y no tienes razón alguna para hacerlo, evita el contacto con la fauna silvestre, en general. Así de simple.

 
Y otra cosa, querido orque, llévate tu basura de la playa. No seas desconsiderado con el entorno. ¿sabes por ejemplo que pasa con las bolsas de plástico que tiras al mar hijo o hija de la guayaba?

 
Un ejemplo. En el caso de las tortugas marinas, estos réptiles, piensan que las bolsas plásticas son medusas y se las tragan. Esto hace que cuando las bolsas ya están en su estómago, se sientan permanentemente llenas (dado que demora mucho hasta que se degraden) y consecuentemente, dejan de alimentarse, con lo cual, muchas mueren de inanición o intoxicadas. Ya pues mascota, respeta la vida silvestre, disfruta de ella, pero sin perturbarla e invadir los pocos espacios que les hemos dejado. Demostremos que sí se puede, ¿o es muy difícil?


Los no binarios en los nombres científicos


Orcas, orcos, orques les tengo una buena noticia. Y es que en un grupo de Whatsapp, conformado por personas LGTBQ más otro tipo de opciones aún no descritas, me pasaron un artículo de diciembre de 2024, aparecido en el Boletín de Nomenclatura Zoológica, titulado: Una 
sugerencia sobre cómo nombrar especies en honor a las personas no binarias sin romper con la tradición.

 
De esta forma, los autores, primero argumentan que las personas no binarias aparecen desde el principio de la historia humana y las definen como que son aquellas que se identifican con una identidad de género diferente a la que se les “asignó” al nacer. Esto incluye también a personas con identidades binarias (hombre y mujer) y no binarias (es decir, identidades de género que no son ni masculinas ni femeninas)”. ¿qué son? No entiendo.

 
Los autores señalan también que “actualmente vemos que los derechos de las personas transgénero, incluyendo su derecho a existir, reciben cada vez más atención. Esto incluye debates sobre cómo cambiar nuestros idiomas para adaptarlos, sin romper reglas y tradiciones, de una manera respetuosa e inclusiva hacia las personas no binarias”.


 Indican que el inglés ya usa el "they" singular y los neopronombres como pronombres neutrales y señalan que esto no es una modificación de la gramática existente, sino una adición para hacer el idioma más inclusivo. Así, por ejemplo, en Ecuador se descubrió una nueva especie para la ciencia, una hormiga, y se le asignó el nombre científico: Strumigenys ayersthey, en honor al activista y artista estadounidense Jeremy Ayers, que murió en 2016.

 
Los autores van más allá. Proponen una “solución” a esta subrepresentación utilizando las mismas reglas latinas que utiliza el Artículo 31.1.2 del Código de Nomenclatura Zoológica (de uso internacional), con el objetivo de no afectar su estabilidad. Según el Código, los sufijos provienen de las terminaciones de las declinaciones del caso genitivo latino. Las terminaciones -ae y -arum, son utilizadas, respectivamente, para nombres de especies formados a partir del nombre personal de una mujer y de mujeres.

 
Por ejemplo, en el Perú, tenemos a la Lechuza de Koepcke (Megascops koepckeae), en honor a la científica alemana María Koepcke; y al tapaculo de Jalca (Scytalopus frankeae), en honor a la ornitóloga peruana Irma Franke. Por otro lado, las terminaciones -i y -orum, son utilizadas, respectivamente, para nombres de especies formados a partir del nombre personal de un hombre, hombres, o un hombre/hombres y una mujer/mujeres juntos.

 
Dos ejemplos, pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti), en honor a Alexander Von Humboldt; y el cortarrama peruano (Phytotoma raimondii), en honor al naturalista y geógrafo italiano Antonio Raimondi. En base a lo anterior, los autores sugieren usar la tercera declinación del genitivo latino, utilizada para palabras de todos los géneros gramaticales, para nombrar especies en honor a personas no binarias.

 
Sugieren incluir -is para nombres formados a partir del nombre de cualquier persona (incluyendo personas no binarias) y -ium para nombres formados a partir del nombre de cualquier grupo de personas (incluyendo aquellos que incluyen personas no binarias). Finalmente, entre otros, los autores afirman que la propuesta no es “procedimental” (porque no creo que sugieran revisar los cientos de miles de nombres científicos), sino más que todo “destacar cómo las personas no binarias no están incluidas en nuestras prácticas tradicionales de nomenclatura” porque “como se ve en la redacción del Artículo 31.1.2 se usa solo las palabras "hombre" y "mujer”.
 


Finalmente, las, les, los autores sustentan que no solo es una cuestión de proporcionar la posibilidad de que las personas no binarias sean honradas en los nombres de especies, lo cual ya existe, sino que también se buscaría garantizar que las personas no binarias sean tratadas de manera igualitaria a hombres y mujeres por las palabras y regulaciones del Código. ¿Qué opinan?

 
Así que, si ven un nombre científico con su apellido, por ejemplo, en una nueva especie para la ciencia, como el pato multicolor (Anas garciais) o el pato rosado (Anas perezis), averigüen el origen de la nomenclatura de ambas especies. Solo por si acaso.

 
Marzo 2025

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