domingo, 5 de septiembre de 2010

DE BOSQUES QUE SE RECUPERAN Y DE DELFINES ROSADOS COMO CEBO PARA PECES

Revisando algunas noticias me doy con la sorpresa de que en Europa se informa que la tala ilegal en los bosques tropicales (dentro de ellos el amazónico) ha retrocedido. Si bien se afirma que todavía se sigue deforestando grandes extensiones de bosques, debido en parte a que los europeos aún compran madera de procedencia dudosa, se espera que esta situación cese en un futuro no muy lejano. Al parecer, a partir del 2002 la cantidad de madera ilegal extraída de los países tropicales ha disminuido casi en un 25%. La principal razón de esto son las nuevas y más estrictas leyes referidas a la obtención de madera en el viejo continente.

Así por ejemplo, en el caso de Camerún, la extracción de madera ilegal disminuyó casi en un 50%, en la parte brasileña de la selva amazónica se registra un descenso entre el 50% y 75% y en Indonesia se tiene una disminución de un 75%. Lo triste es que esta buena noticia no se debe necesariamente a lo realizado en los países tropicales, sino a los estrictos controles en Europa. Es decir, dado que los europeos sí toman cartas en el asunto, la deforestación podría disminuir en el trópico. Sin embargo, para tal fin, los países poseedores de grandes extensiones de bosques poco o nada han hecho para detener la tala ilegal.

En el 2008, empresas de Japón, Estados Unidos, Francia, del Reino Unido y de los Países Bajos le compraron a China cerca de 17 millones de metros cúbicos de madera (y de productos derivados) de procedencia ilegal. Dado el gran crecimiento que experimenta el país asiático y la mano de obra barata que tiene (además del poco control que parece existir), la madera ilegalmente extraída es transformada en muebles y otros accesorios para ser exportados. Uno de los “mejores” mercados para este negocio es el europeo. No obstante, al parecer, dicha situación terminará pronto.

El Parlamento de la Unión Europea ha prohibido la compra de madera de procedencia ilegal a partir del año 2012. Las empresas que comercialicen estos productos deben demostrar que la madera que utilizan proviene de bosques manejados y tienen un origen legal. En Estados Unidos existe algo similar. Los “gringos” tienen una ley conocida como “Lacey Act” que busca que solo ingrese y se utilice madera certificada en su país.

Lo que me llama la atención es que estas medidas adoptadas por los países “billetones” pueden reducir efectivamente la tala ilegal de bosques tropicales, pero esto es solo una parte de la solución. En nuestro caso, no solo se tala para extraer especies maderables, sino para generar espacios destinados a actividades agrícolas y ganaderas sin ningún tipo de planificación ni ordenamiento del territorio. Y esto no solo es hecho por pobladores colonos (y nativos) en busca de ingresos económicos para subsistir, sino por grandes grupos económicos.

Es innegable que los bosques tropicales —y en mayor grado, la gran llanura amazónica por su gran extensión— son grandes “absorbedores” de CO2; pero no solamente por eso son importantes (los océanos al parecer absorben mayores cantidades de este gas), sino por su papel fundamental en el clima mundial ¡y en especial, el clima local! Lo vemos ya con lo que viene sucediendo en nuestro país. La disminución de las lluvias en la selva se debe a cambios climáticos producto, en parte, por la menor captación de humedad por las grandes masas forestales.

No podemos estar desatentos de esta situación. Proteger nuestros bosques no solo traerá una mayor disminución de CO2, sino permitirá que todo ese complejo sistema climático que nos bendice y beneficia (en condiciones normales) se mantenga. No limitemos nuestro pensamiento a que nuestros bosques son los “pulmones del mundo”. Su permanencia permite que se dé la evotranspiración, la cual evita que la temperatura aumente y que se produzca incendios en los bosques remanentes.

Además, claro está, estos espacios albergan una diversidad biológica muy alta y única. Como país no podemos hacer mucho frente al calentamiento global, pero sí podemos y debemos reorientar nuestro accionar a mitigar los impactos innegables —en su mayoría, negativos— del cambio climático originado por la situación actual del planeta.

Los delfines amazónicos como sebo y carnada

Con mucho repudio fuimos testigos hace ya varias semanas del vil asesinato de ejemplares del delfín amazónico o rosado (Inia geoffrensis). Estos simpáticos mamíferos están severamente amenazados debido a que son asesinados para convertirlos en sebo y carnada. Si no se detiene esta situación, su existencia pende de un hilo (de pescar). La mayor especie de delfín de río del mundo —con 2.5 metros y cerca de 180 kilos en promedio— tiene una carne grasosa y eso es parte de su maldición. ¿Por qué? Porque al bagre conocido como “Piracatinga” (Calophysus macropterus) le gusta, justamente, la carne con bastante grasa. Y a su vez, a los seres humanos les encanta este pez de 40 centímetros originario de las cuencas del Amazonas y del Orinoco.

Y cuando hablo de seres humanos me refiero en este caso a comensales colombianos que se deleitan con este bagre también conocido como pez gato. Esto ha ocasionado que la exportación del Piracatinga de Brasil a Colombia se haya triplicado en los últimos tres años. Al parecer, o nuestros compatriotas “ya la vieron” y se están animando a capturar estos peces para venderlos o simplemente nos están invadiendo pescadores brasileros en busca de poblaciones de delfines en buen estado de conservación. Estos mamíferos son presa fácil, pues (aún) toleran la presencia humana, ya que en nuestros territorios todavía no son cazados (por lo menos eso es lo que se sabe).

Los delfines son curiosos y se acercan cuando ven a los humanos navegar por los ríos. Esta es otra la otra parte de su maldición ya que cada vez hay más pescadores inescrupulosos que se confunden entre los navegantes para matarlos. Según la científica Vera da Silva del Instituto Nacional de Pesquisas da Amazonía (INPA) del Brasil, la caza de este mamífero para convertirse en cebo es la principal causa de su casi extinción. Da Silva estudia al delfín hace 17 años por encargo del Gobierno brasileño y anota que su población disminuye anualmente.

Si bien el problema ya ha sido identificado claramente en el país vecino (al parecer, muy al contrario de lo que tenemos acá), se ha hecho poco para detener esta matanza. Para Andrey Silva del Instituto Brasileiro do Meio Ambiente e dos Recursos Naturais Renováveis (Ibama), las prioridades actuales del Gobierno brasilero recaen en detener la deforestación de la selva amazónica. Otro de los problemas con respecto al delfín es que no se tiene mucha información sobre la especie.

Según la Unión Internacional para la Conservación de la Natural (UICN), el delfín rosado fue clasificado el 2008 en la lista roja de especies amenazadas como en estado DD, es decir, con datos insuficientes. En nuestro caso, en el Decreto Supremo N° 034 del año 2004 que aprueba las categorías de amenaza de las especies de flora y fauna del Perú (utilizando como base los criterios de la UICN), el delfín rosado no aparece en la lista de las 301 especies de aves, mamíferos, reptiles y anfibios amenazados en el país según el Estado peruano. Se podría asumir que en nuestro país estos mamíferos están aún a salvo, pero no nos confiemos.

Es posible que estemos frente a una disminución de las poblaciones de delfines solo que esta no es percibida ni existe un registro exacto sobre su magnitud e implicancia. Dicha situación se da porque no sabemos con claridad qué ni cuánto tenemos. Además, como no nos afecta por ahora, ¿a quién le importa? No obstante, podemos echarles la culpa a los comensales colombianos y a los pescadores brasileros, sin embargo, nosotros no quedamos bien librados de esto, pues si no tomamos cartas en el asunto y no nos informamos al respecto para detener una “muerte avisada”, estaremos avalando otra desgracia.

miércoles, 25 de agosto de 2010

EDUCAR PARA SUPERARNOS Y ALCANZAR UN BIENESTAR

Una de las formas de superarnos es mejorando la educación en todos los aspectos. Uno de estos aspectos es el ambiental.

Todos los días escuchamos por doquier que el Perú es un país con grandes posibilidades y que es más grande que sus problemas. Asimismo, en la época de las celebraciones por un año más de nuestra independencia, salen a la luz los sentimientos nacionalistas, las arengas por defender nuestro patrimonio, nuestra cultura, el cajón criollo, la lúcuma, el pisco, el suspiro a la limeña, el cebiche y todos los productos peruanos. Yo amo a mi país. Pero para propalar ese estribillo hay que demostrarlo. De nada sirve ponerse el ya tan conocido polo rojo que hiciera tan popular un antiguo jugador de fútbol local, si no lo demostramos, si no lo vivimos y si no transmitimos nuestros verdaderos valores y conocimientos a las generaciones que vienen.

Es vergonzoso reconocer que existen muchos casos en que personas de otros países conocen más de nuestro propio país que nosotros mismos. Si esto es así, entonces qué estamos recibiendo en los innumerables años que pueda durar nuestra educación. Ya no me remito a la educación primaria y secundaria, sino, me refiero también a la educación universitaria. Existen varios puntos que he de mencionar a lo largo del texto (y que seguramente no son todos los necesarios), los cuales deberían hacernos reflexionar sobre nuestras actitudes.

Me voy a remitir a observar puntos que tienen que ver con el medio ambiente y la ecología. En este aspecto nos encontramos aún en un proceso muy lento de desarrollo, pese a los innumerables esfuerzos que existen en el Perú por fortalecer un manejo racional, sostenible y sustentable de los recursos naturales, así como por incentivar una educación que tome en cuenta el tema medioambiental. Empezaré por un ejemplo citadino, con el fin de analizar ciertas conductas que lamentablemente desembocan en un comportamiento poco amigable con el medio ambiente.

Imaginémonos, que estamos en una de esas combis asesinas haciendo la ruta “todo Javier Prado”. Veamos dos situaciones y tratemos de entenderlas. Mientras viajamos contemplando la vertiginosa embestida de autos y combis de la ciudad, vemos que el chofer, una vez terminada su “bolsa de galletas” y con la mayor naturalidad, del mundo, tira por la ventana la basura. Ante la llamada de atención que uno le hace, se molesta y le dice que “está trabajando”.

No contento con eso, el chofer utiliza a diestra y siniestra el claxon creyendo que por tocarlo repetidas veces, el endemoniado tráfico limeño va a descongestionarse y él va a “poder seguir trabajando” tranquilamente.

¿Cómo explicar estas conductas? En el primer punto, se debe recalcar que lamentablemente muchas personas hacen lo mismo, es decir, no es una conducta exclusiva de los chóferes. Ensuciar la ciudad es un síntoma de la carencia de explicaciones convincentes que agudicen un racionamiento, que induzca a la gente a mantener limpio su entorno. No se puede afirmar necesariamente que es una falta de educación de las personas, pues es muy probable que sí la hayan recibido, sino, es la falta de una visión global de los problemas de la sociedad (no importa ensuciar lo que no es nuestro). Así también, es una falta de respeto a los demás.

En el segundo caso, la vorágine de la ciudad, la falta de criterio y las débiles leyes del Perú, permiten y facilitan que un alto número de impresentables irrumpa en las calles y nos dejen casi sordos. ¡Pobres los transeúntes, que osan cruzarse en el camino de los apurados chóferes limeños! Este hecho significa también un acto de contaminación y tiene consecuencias negativas en los seres humanos. Estas conductas deben ser combatidas y erradicadas. Nuestra sociedad es un engranaje sumamente complejo, compuesto por muchas partes que entre ellas interactúan y mueven una pesada maquinaria.

Este engranaje busca, en algunos casos, solo sobrevivir y hacer más llevadera la existencia, en otros solo busca mantenerse en un status cómodo y seguro.

Esta breve descripción de nuestra situación nos ubica en un sistema más complejo que abarca la asociación del objeto en cuestión, en este caso, la educación ambiental en la sociedad peruana con el entorno. Asimismo, es sumamente necesario vincular esta educación con quien la observa y analiza. Para tal fin existen algunas premisas. Debemos identificar si el sistema que estamos analizando está organizado.

El elemento que tal vez parezca simple, deja de ser simple a través de una atomización en su estructura y pasa a ser un elemento compuesto con muchas aristas que abarcan varias cualidades de la sociedad. Si tomamos como referencia el modelo sustentado por Edgar Morin, se puede afirmar que nuestra sociedad es compleja. A esta afirmación, se le debe agregar el término “complicado”. Según este autor, ambos términos no son lo mismo. Lo complicado surge de una inconmensurabilidad que desvirtúa la percepción y que introduce elementos que impiden un andar organizado de un sistema.

En el caso de un sistema complejo —como el nuestro— estamos hablando de fenómenos sociales y de los principios que los rigen. Para hablar de complejidad, debemos partir de que este tipo de pensamiento trata de unir los conocimientos e hilvanar todo lo aprendido para fines comunes que lleven al hombre a su estabilidad emocional y social, como se verá líneas más adelante. En este esquema, la educación cumple un papel primordial y la educación ambiental también, pues debemos asegurar un factor primordial para nuestro bienestar: el medio ambiente que nos alberga y nos albergará todos los años que estemos sobre este planeta.

La educación no solo es para los que van al colegio

La educación ambiental no es solo para niños y jóvenes, es también para adultos y significa un proceso constante de aprendizaje. Para beneplácito de muchos, es fortaleciente percibir que los niños de ahora ya traen consigo algunas normas mínimas de conducta ambiental. Los que más ensucian son los adultos. El tema ambiental va cogiendo forma, pero falta aún mucho por hacer.

Si bien se puede afirmar que la “agenda verde” está de moda, más que todo debido al inminente calentamiento global y a las amenazas a nivel mundial contra el medio ambiente, es interesante observar cómo este tema va calando poco a poco y con más ahínco en los niños. Esta es una buena noticia, pues son ellos los que van a tomar “la posta”. La educación debe mejorar en todos los aspectos y en el aspecto ambiental mucho más.

Una reforma de la educación es imprescindible en todos los niveles. Si bien se debe incidir en los más chicos, los adultos no se deben salvar. Esta situación se fundamenta por la sencilla razón de que es en el seno de la familia donde se funden, en una amalgama de conocimientos, los principios con los que las futuras generaciones salen a lidiar y formar su destino. La educación es importante en la casa, ahí nace y ahí se consolida.

El problema del agua

Parte de la educación ambiental es el racionamiento de los recursos (siempre y cuando los haya) y el buen uso. ¿Qué podemos pensar si vemos que en época de escasez algunos ciudadanos salen a regar su jardín derrochando el agua?, ¿Cómo explicar que mientras unos padecen la falta de agua, otros la desperdician sin ningún remordimiento? Estas conductas pueden ser evitadas, justamente si el propio individuo toma conciencia de la situación real que estamos atravesando.

La única manera de fomentar un uso racional es educando al respecto y esta educación implica explicar de dónde proviene el agua que utilizamos, las causas y consecuencias de la posible crisis de este elemento básico y su implicancia en todas nuestras actividades. Sin llegar a ser tremendistas, en este caso se debe educar sobre lo que le espera a la humanidad (sequías, avance del desierto, conflictos sociales, etc.)

Esta última percepción también forma parte de un sistema complejo de conocimiento que apunta a poder concebir y abordar lo fundamental, aquello que aparece ante nosotros de diversas maneras que implican confrontaciones entre los distintos actores y de donde surgen una serie de incertidumbres y contrastes.

Si bien el tema del agua puede tener algunos aspectos políticos y económicos de alcance nacional que tal vez sean ajenos al ciudadano común y corriente, es necesario acercar dichos temas a todos. El pensamiento complejo asume estos problemas como coyunturas especiales determinadas por múltiples factores, pero que no corresponden a situaciones lejanas y singulares.

El tema de la educación para superar estas coyunturas y procesos que involucra a todos, debe suponer que se asuman los verdaderos principios de un conocimiento pertinente y certero de la condición humana, como primer eje y de ahí, de la condición del humano como un todo a nivel planetario. La educación ambiental es uno de los pilares de esta enseñanza de la comprensión y de la ética del ser humano.

Conocer para aplicar

Según Morin, se debe iniciar una reforma del pensamiento. Definitivamente, esta reforma no debe escapar a reformular varios conceptos referentes a la educación en temas ambientales. Según este autor, esta reorganización ya no se enfoca necesariamente en el acto de enseñar, ni en las metodologías de la enseñanza (este es un tema para los educadores, y si hay mejoras técnicas de educación, bienvenidas sean), sino en reorganizar los males del sistema actual que conllevan a una crisis de valores.

Un caso típico y muy tratado por Morin es el que se refiere a las diferentes disciplinas y tópicos que se enseña. Estos conocimientos deben estar interrelacionados. Debe haber una conexión lógica y secuencial entre lo que se enseña y la realidad. De qué sirve enseñar la estructura de todos los seres vivos y sus diferentes funciones, así como la composición química de la materia o las principales teorías económicas, sino hay ninguna relación entre estos temas.

Estas diferentes enseñanzas no aseguran un conocimiento integral, y por ser nuestra sociedad, una sociedad compleja, es necesario reestructurar varios aspectos de la educación. Se debe poner énfasis en problemas centrales, en aquellos que sean realmente prioritarios para asegurar una mejora en la calidad de vida de la población. Nuestra sociedad se ha vuelto totalmente egoísta. Cada uno vela por su “propio negocio”, es decir cada uno se “asegura” de su propio destino. Las ganancias o beneficios a corto plazo son los más buscados o explotados, sin mirar para adelante. En el Perú, la visión de un plan a largo plazo no es tomada en cuenta.

Si apreciamos por ejemplo que la gente “lava” oro en los ríos para obtener un poco de ganancia o que tala los algarrobos que quedan en el norte para obtener alguna ganancia, se trata de justificar dichas actividades argumentando que estas generan fuentes de ingreso, pero, ¿a qué precio? ¿Es sostenible dicha actividad? Podrá ser sustentable en un muy corto plazo, pero de ninguna manera sostenible en el tiempo. Para afirmar esto hay que saberlo y para saberlo hay que aprenderlo, alguien te lo tiene que decir. No obstante, también estamos obligados a dar opciones pues la gente actúa a veces por hambre y por sobrevivir.

¿Cómo saber y entender estos temas? Deberíamos entenderlo a través de la educación que uno recibe en la casa y en la escuela, y por qué no, en las aulas universitarias. Las ganas de llevarse algo a la boca incitan a dicha conducta y esa conducta es muchas veces la que nos lleva a alterar e intervenir el medio ambiente sin una visión más amplia.

El mundo en que vivimos: una visión según Martha Nussbaum

Nuestro mundo alberga muchas culturas, religiones, tradiciones y diversas imaginaciones que tienen para cada uno un valor determinado. Respetar esta característica es esencial y más aún en nuestra sociedad minada por un racismo clasista. Una sociedad que se respeta a sí misma, puede avanzar en armonía con el medio ambiente.

Las diversas cualidades para una vida con calidad propuestas por esta filosofa estadounidense, tales como las experiencias universales enraizadas en el cuerpo (necesidad de alimentos y bebidas, del techo y el abrigo, el deseo sexual y el placer, entre otros), así como un razonamiento práctico, la afiliación con otros seres humanos, el humor y otros están en un nivel alto y general. Esto sin embargo, no impide a que un individuo anhele y alcance estas virtudes. La diferencia de tradiciones y cultura tampoco es ni debería ser impedimento.

Según el pensamiento de Aristóteles, las políticas del Estado deberían hacer posible estas cualidades. El Estado no debería obligar al ciudadano a cumplir estas virtudes, sino debería facilitar alcanzar una calidad de vida mejor. Para tal fin, la armonía con el medio ambiente es de vital importancia. Así también, deben ser respetadas las creencias y tradiciones locales. Un aspecto fundamental que hay que agregar es el de la salud. Un tema que también tiene mucho que ver con el medio ambiente.

En resumen y rescatando los principales fundamentos de Morin y Nussbaum, debemos intentar alcanzar un nivel de vida mucho mejor en donde se alcancen los principios de una calidad de vida mejor que las actuales. Esto solo puede ser logrado, entre otros tomando como uno de los pilares de este cambio a la educación y según lo sostengo en este texto, la educación ambiental.

Esta educación no significa enseñar sobre las plantitas y animalitos que tenemos, ni como tener un huerto para cultivas productos orgánicos. Implica mucho más, implica asumir una actitud a buscar un nivel de vida más humano en el único medio ambiente que poseemos.

Entender el entorno nuestro como un sistema complejo y no aislado, es también una de las premisas para este cambio. Debemos buscar entrelazar los conocimientos, no separarlos ni hacerlos terriblemente teóricos e inalcanzables. Se debe asumir los principios del conocimiento pertinentes, es decir enseñar los métodos que permitan aprehender las relaciones sociales y las influencias reciprocas entre las partes y el todo de este sistema peruano complejo. Se debe incidir en una actitud mental capaz de abordar problemas y situaciones globales y llevarlas al contexto local para establecer lineamientos de acción. El caso del calentamiento global o la escasez del agua son problemas mundiales, hay que hacerlos “aterrizar” a nuestra realidad sin perder la vista de la problemática mundial.

Enseñar sobre la condición humana y sobre las virtudes que debemos cultivar debe ser el objeto esencial del sistema de educación en el Perú. Asumiendo que muchos conocimientos están dispersos y repartidos en varias ciencias. La educación debe permitir conocer estas ciencias dispersas pero llevándolas a un plano completo y unificándolas en el ser humano.

La educación ambiental debe hacernos más humanos y coherentes en nuestra interrelación con nuestro hábitat. Solo así podemos desarrollar nuestras verdaderas cualidades y aseguraremos una armonía que nos conduzca a ser más humanos. Solo un ser humano pude denominarse como tal si es que puede desarrollar sus capacidades, vence sus limitaciones y suple sus necesidades.

Regresando al primer párrafo, la búsqueda de nuestra verdadera identidad debe asumir una educación global pero sin perder de vista lo nuestro. Solo conociendo nuestra cultura a cabalidad, podemos protegerla y aprender de lo foráneo para cumplir con esta importante tarea.

Diciembre 2005

viernes, 13 de agosto de 2010

¡LOS PERUANOS LE METIERON LA YUCA A MIS ANTEPASADOS!

Acabo de regresar a Alemania. Mi nombre es Georg von Hessen y mis antepasados fueron colonos alemanes que se fueron a Perú a poblar la selva central por una invitación del Gobierno peruano. Estuve en Oxapama y en Pozuzo, dos ciudades muy bonitas, pero que parecen detenidas en el tiempo (tal vez por eso me gustaron). Tengo familiares en Pozuzo (en la parte de Prusia) con los cuales no logro tener un contacto muy estrecho por más que se supone, son de mi sangre (bueno, no se supone, ¡tienen mi sangre! pero finalmente ¿eso qué significa?, no lo sé, ni me interesa). Me gusta visitarlos (lo he hecho ya dos veces) y veo que cada vez la situación está mejor en el Perú, sin embargo, esta vez me he llevado un sabor amargo. Y es que creo que aún tienen mucho por hacer y me parece que avanzan a paso lento.

No puedo continuar estas líneas sin mencionar la bronca que aún me da (por más que trato de ocultarla) que se les haya prometido una carretera a los valerosos colonos austro-alemanes que sufrieron bastante para llegar a esas tierras casi paradisíacas y que los hayan estafado con eso. El Gobierno Peruano les prometió a mis antepasados construir una carretera que conectaría a diversas ciudades en la zona para facilitar el comercio y el acceso, pero hasta ahora no han hecho nada o lo que han hecho es solo una parte. Como dicen los peruanos, les “metieron la rata” a los europeos.

El Presidente Castilla los embaucó. Eso creo, pero ya casi nadie habla sobre dicho incidente, por lo menos así lo veo yo. No sé si es mejor así, pero igual me da cólera. Estos peruanos son unos pendencieros e improvisados. Les cuento la historia de manera breve. El 5 de diciembre de 1855 el Perú y Alemania hicieron un pacto para reunir, en un periodo de 6 años, a 10 000 inmigrantes alemanes (católicos, resistentes y convencidos de encontrar un mejor futuro) que se instalen en la selva central peruana, específicamente en los ríos Pozuzo, Palcazu y Mairo.

En el año 1857 llegó al Callao el primer grupo de 300 colonos. De ellos, 180 eran del Tirol en Austria y los restantes 120 eran alemanes de Renania (de donde provengo yo y mi familia). Desde el primer puerto peruano (donde estuvieron unos días retenidos en el barco en cuarentena) iniciaron su recorrido hasta Acobamba donde tuvieron que establecerse inicialmente porque el camino prometido a Pozuzo no existía. Ellos mismos tuvieron que hacer esa vía de comunicación hasta llegar a su destino final. ¡Qué injusto! Pero claro, a esas alturas del partido era impensable pensar en un regreso.

En el año 1858 iniciaron la construcción del camino y ya en 1859 se fueron trasladando a los territorios bañados por el río Huancabamba. Así, ese mismo año, 176 personas se instalaron finalmente en lo que hoy es Pozuzo. Pese a que el proyecto fue un fracaso, en el año 1868 llegó otro grupo de 320 inmigrantes, de los cuales 300 eran del Tirol y 20 de Bavaria. Ya para ese entonces, por lo menos ya había algo construido. Según me cuentan, muchos sucumbieron ante estos territorios inhóspitos (pero hermosos). Claro, se podría pensar que la “civilización” ya debería estar instalada en Oxapampa y Pozuzo, pero no es así aún no lo está del todo.

Tierra de ensueño y de polvo

Me encanta el Perú y creo que tienen una de las mejores tierras de este maldito planeta pero lo que no me gusta mucho es que existen muchos peruanos que no saben lo que tienen. Yo como extranjero estoy, creo, en facultad de afirmar que ustedes mismos son los que se ponen piedras en el camino y no quieren salir adelante. No puede ser que con tanta diversidad sigan con algunos problemas que los llevan a cometer locuras. Por ejemplo, para nombrar un par de cosas, ¿Cómo entender que Oxapampa sea una ciudad llena de polvo (sobre todo en época seca) porque menos del 5% de sus calles están asfaltadas? Es cierto que la zona se vio estancada varios años por el terrorismo pero creo que no se ha pisado el acelerador para salir adelante.

Es cierto además que todo ha cambiado y mejorado desde esa fatídica década de los 80, pero si no se toman medidas drásticas, como por ejemplo proteger los bosques que aún sobreviven en la zona, el futuro puede ser incierto pues ya se sienten algunos efectos en el clima por tener grandes extensiones deforestadas. La provincia de Oxapampa es un paraíso, por lo menos para mí. Pero me preocupa también que ante un crecimiento demográfico imparable se eche a perder la riqueza de flora y fauna; y también que se creen conflictos con las comunidades nativas.

En las fiestas patrias de Perú pude ver como Oxapampa no se daba abasto para atender a todos los turistas que estábamos allí. Siendo un destino turístico interesante, al parecer no abren los ojos sobre el enorme potencial que tienen (y más ahora que la UNESCO reconoció a la Reserva de Biosfera Oxapampa – Ashaninka – Yanesha) para hacer de esos territorios un importante eje de desarrollo. Todo esto debe ir de la mano de una visión ordenada del manejo del territorio.

En Alemania existen muchos colegas que quieren visitar el Perú y seguramente pronto lo estarán haciendo (ahora más que nunca cuando les muestre las fotos que he tomado). Espero que sigan avanzando para mejorar. Me dicen que se vienen las elecciones de los alcaldes. Ojalá estos señores y hagan algo. Sé por amigos que en muchos casos, el problema no es la falta de presupuesto, sino la ejecución de los gastos (sé algo de eso porque soy economista).

Bueno, espero que todo salga bien en la provincia de Oxapampa (y en todo el Perú). Yo me voy contento por visitar un lugar tan bonito, pero un poquito preocupado. Tal vez los peruanos no gusten de mis opiniones, pero yo creo que los únicos que pueden rebatir lo que veo son ellos mismos a través de lo que hagan. No hay resentimiento por lo que pasó con mis antepasados, pero sí una pequeña reflexión porque no creo conveniente que se siga jugando con la gente y menos aún ahora que se vienen tiempos difíciles con los efectos del calentamiento global y con la promesa de sacar a la región con obras inútiles que no contemplen un cuidado del medio ambiente, que no involucren a todos los actores y que repitan los errores del pasado.

martes, 3 de agosto de 2010

LA COSMOVISIÓN DEL PERUANO: ¿EXISTE EL HOMO PERUVIANUS COMPLEJO?

Ante la pregunta si la evolución es lineal y constante en el caso de los humanos; la respuesta es NO. Si nos preguntamos; si el peruano es complejo, la respuesta es SÍ. La evolución del hombre es un proceso que puede tomar varias aristas; y si bien, es irremediable y común para todos los seres humanos, existen algunos casos, en los que la evolución se convierte en un proceso particular y único. En el caso del ciudadano peruano, y en especial del peruano común y corriente de clase media o emergente (o también decadente), al parecer, la evolución se confunde con un proceso de adaptación a condiciones especiales que parecen frenar este proceso inevitable.

Si el hombre evoluciona (hacia dónde, no es motivo de este ensayo, pero no deja de preocuparnos encontrar una respuesta que nos deje tranquilos), el peruano parece querer saltear este incomodo proceso y desea solo sobrevivir y tener cómo llegar al fin de semana y cómo olvidarse de sus problemas. ¡Qué se encarguen otros de evolucionar!, el peruano está muy ocupado en sus menesteres y en sus peripecias para “hacerla” y tratar de llevar la fiesta en paz.

Después de vivir diez años en Europa, precisamente en Alemania, siempre hubo una frase que me explicaba, y me sigue explicando, el estado emocional, psicológico, monetario y hasta anímico de mis queridos compatriotas. Ante la pregunta: ¿Cómo estas? obtenía muchas veces al unísono: “jodido pero contento”. Estas tres palabras sustentan, a mi parecer, una cosmovisión que escapa muchas veces a la verdadera realidad del país, pero que a su vez explica claramente lo que sucede en nuestra sociedad.

Más que una evolución, lo que ocurre en el país es un proceso de humanización disparejo, incontrolable y sin rumbo fijo que sustenta el día a día a como de lugar. El peruano puede estar “misio”, sin trabajo, con varias preocupaciones, pero siempre está contento, siempre hay algo para festejar, para olvidarse de los problemas, o incluso, siempre hay algo para discutir, sin entender necesariamente de que se trata. Esta manera de afrontar la vida crea diversos mecanismos de supervivencia que motivan un análisis más profundo. Empecemos a entender, en primer lugar, qué significa estar jodido pero contento, pues no es tan fácil como parece.

El peruano asume su condición y su destino como venga o como tenga que venir. Los problemas hay que evitarlos o esperar quizá al día siguiente para contar con la mejor estrategia para combatirlos. También es común esperar que desaparezcan invocando quizás algún favor divino. Siempre hay alguna manera de esquivar la dura realidad. El peruano sabe siempre (o casi siempre) cómo evitar que los problemas le impidan continuar con lo que viene haciendo. ¿Cómo explicar esta situación? la explicación, al parecer, radica y procede de una sociedad que se encuentra permanentemente en cambio y que lucha contra varios esquemas fijos y férreos que la impiden desenvolverse con mayor libertad.

La complejidad del peruano es más compleja de lo que parece

Para Morin, el hombre vive y reflexiona sobre lo que hubo, hay, habrá y lo que podía haber, lo que debería haber y lo que habría que impedir. En esto, el peruano es experto, pues gran parte de la visión de la vida se basa en el pasado, desde el aspecto futbolístico, hasta la memoria permanente de los seres queridos siempre imperturbables y presentes en todos los actos. La remembranza del pasado juega un papel muy importante, pues su simple recuerdo y evocación constante, forman una sólida base para justificar muchos actos del presente.

Para el peruano existen diversos aspectos que comprueban que todo lo pasado fue mejor. Desde las reuniones en el “barrio” hasta las épocas quizá de bonanza y bienestar. Todo ese pasado rico y digno de tenerlo siempre presente es para otros, un motivo para olvidar. El pasado recalca en la mente como una acumulación de experiencias que pueden ser útiles para salir adelante a como de lugar, pero claro, sin descuidar el presente. La realidad es un campo muy difícil en el que se mueve desesperadamente a veces sin saber a dónde se dirige, pero es a la vez tan familiar y amigable en ciertos aspectos, que vale la pena seguir afrontándola. Ya vendrán tiempos mejores.

El futuro, en la visión del peruano, parece, en determinadas ocasiones, no ocupar un lugar muy importante. Las perspectivas para lo que “pueda venir” son a veces ajenas a toda planificación. Ejemplos de esta manera de “tomar” la vida los tenemos —y de manera muy clara— en el deporte y en algunos círculos del espectáculo (pero también en el peruano promedio). Una vez que se obtiene el éxito y con ello algunos ingresos económicos considerables, solo se asegura el presente (comprarse un carro, mudarse a un barrio “más decente” y comprarle la casa a la mamá), sin pensar en una inversión a largo plazo.

El peruano no tiene reparo en reclamarle a la vida, al futuro, o al destino lo que debería venir para estar feliz y contento y asegurar el porvenir de los suyos. Está seguro de lo que debería haber y está convencido que los demás son los culpables. Asume también que los migrantes son los que ocasionan el caos (como el tráfico), así como que el clima, los políticos, el vecino y hasta algunos familiares son los causantes del desorden. Uno mismo no es culpable, siempre son los otros.

Lo que se debería impedir o evitar está también presente en el esquema mental del peruano, pero al parecer solo de manera tangencial. Pensar en el futuro es angustiarse, es crear más problemas de los que se tiene y no permite disfrutar del momento. Asimismo, no permite estar “jodidos” pero contentos. El futuro es a veces un aspecto que no desea afrontar y del cual se desea estar lejos. Evolucionar no significa asumir lo que deba venir. Es algo inevitable, pero para entenderlo de esa manera hace falta en primer lugar entender qué es lo que realmente está sucediendo.

La multidimensionalidad como herramienta para sobrevivir

Continuando con Morin, el pensamiento complejo debe respetar la multidimensionalidad de los seres y de las cosas. Del mismo modo, esta manera de pensar, obliga a trabajar y desenvolverse en ciertos aspectos con la incertidumbre si lo que uno hace es racional o no lo es. En ciertos casos, el límite entre lo racional y lo irracional es tan claro que no cabe la menor duda, pero a veces, ese límite es tan frágil y a veces tan imperceptible que sus fronteras parecen confundirse, tanto así que lo racional linda con lo irracional de una manera casi imperceptible. Esta situación a su vez empieza a hacerse tan cotidiana y común que ya forma parte de nuestra cultura.

Para intentar explicar lo anterior, las siguientes dos situaciones que paso a relatar ofrecen una aproximación a estos temas. Así, en el concurrido Jirón de la Unión del megadiverso centro de Lima, fui testigo de una escena que me dejó pensando varios días y que me ha hecho buscar explicaciones que siempre han desembocado en la “viveza criolla” y en las ganas inmediatas y urgentes de sobrevivir.

En una tienda de artefactos eléctricos que exhibía distintos televisores —desde los más pequeños hasta los más grandes y sofisticados— encontré a astutas personas que alquilaban un control remoto al otro lado de la tienda, (es decir, en plena calle) para que el transeúnte —apurado y ansioso de un poco de relajo— pueda ver en los televisores de la tienda, los programas de su preferencia. ¿Cuánto te cuesta, cuánto te vale? Un sol o una “quina” (o sea medio sol). Todo depende del tiempo que disponga el cliente para tan relajador y necesario ejercicio.

Esta escena parece haber sido tomada de uno de los libros que, con mucho recelo, guardaba el Profesor Kien en su preciada biblioteca (1). Algo fuera de este mundo, pero tan real, que se confunde en el variado mosaico que es nuestra sociedad. El “cliente” hace uso de “su” control remoto y dispone de la programación del cable para saciar su apetito de información, cultura o simplemente para ver lo que se le antoje sin que nadie le diga nada.

Para explicar esta situación solo hace falta unir dos palabras: las ganas y la necesidad. Lo que para muchos es tan normal y cercano a un encuentro con camaleones acercándose a escuchar un concierto en piano (2) en uno de los epicentros del país, como lo es nuestra capital, esta es una escena más del complejo mundo de la sobrevivencia y de la astucia. Dicha situación solo es posible que se origine y que provenga de la necesidad y del constante combate entre las ganas de llevarse algo a la boca y la de saciar necesidades “normales” siempre y cuando se disponga de tiempo y de unos soles.

El otro caso que roza con la irracionalidad (e irresponsabilidad) del accionar del peruano y con la proeza de un acelerado e imparable afán por salir del paso de la responsabilidad, es el siguiente: en uno de esos “micros” grandes y antiguos, con la palanca de cambios casi atrás del chofer, tomé asiento al costado del chofer y al poco tiempo de haber entrado en vigencia la obligación de utilizar el cinturón de seguridad (para lo cual, por supuesto, muy pocos automóviles particulares, y menos aún el transporte público estaban acondicionados), puse atención en el chofer. Después de algunos minutos de viaje me quedé perplejo. El conductor manejaba de lo más relajado con un polo blanco que tenía estampado un cinturón de seguridad de manera diagonal en el mismo. Lo más probable es que el distinguido chofer no haya tenido tiempo para acondicionar (o en el mejor de los casos, reparar) ese desconocido implemento que se llama cinturón de seguridad. Ese cuadro linda con lo demencial, lo irreverente y con la astucia (no hay que negarlo) de la increíble viveza criolla.

Pero como hay que trabajar y cumplir con las obligaciones, una “simple” ordenanza no puede impedir que el chofer trabaje y maneje más de doce horas diarias. Para eso están los “cerebros” del país. Ellos confeccionan una prenda con cinturón de seguridad incorporado para así esquivar las exigencias de la ley momentáneamente hasta recibir la primera multa. De lejos parece que el responsable conductor cumple con la ley. Grave error. No se debe ser racional. No es la incertidumbre la que nos persigue, es la necesidad de justificar lo irracional para seguir adelante y burlar la ley hasta que sea posible.

Regresando a la premisa de “jodido pero contento” es necesario explicar algunos aspectos de la mentalidad del peruano. Siempre existe un motivo para desconfiar de lo que se recibe. Es muy común observar en nuestro entorno, como las cosas que a veces son impensables en otras sociedades, acá en nuestro medio son normales. Recuerdo perfectamente una escena que es antagónica a las anteriormente expuestas que suceden en nuestro país, pero que explica otros parámetros de conducta y que ofrece una visión distinta de lo que puede suceder en otra sociedad. De estas comparaciones surge la necesidad de hallar un elemento racional que proporcione explicaciones a la conducta humana, las cuales pueden ser encontradas en la formación cultural.

Un domingo en la mañana iba en un bus en Alemania en pleno centro de la ciudad. De repente, uno de los pasajeros del bus, se bajó en un paradero y como el semáforo estaba en rojo, el bus se mantuvo detenido unos minutos. El hombre, apenas bajó, se fue al árbol más cercano a unos metros y empezó a miccionar. Yo me quedé asombrado pues era la primera vez en mi vida que veía a un alemán (en Alemania) “ir al baño” en plena vía publica. Algunos pasajeros en el bus empezaron a aplaudir festejando ese acto heroico, inaudito y poco común. El hombre rompió esquemas y quebró un orden establecido.

Acá, eso es lamentablemente lo normal y forma parte de la escena cotidiana. Por qué asumir que eso debe ser así. No es parte de nuestra idiosincrasia, sino, es parte del mecanismo complejo de la relación entre la comodidad, la falta de recursos y la falta de cultura. La mente del peruano parece estar hecha para sortear problemas sin medir las consecuencias. En un sistema como el nuestro, las explicaciones a estas conductas recaen en dos aspectos fundamentales: la educación y el subdesarrollo.

La educación como herramienta de desarrollo

Morin propone una reforma del pensamiento y sostiene que la educación tiene que ser reorganizada totalmente. Esta reorganización no está referida al acto de enseñar, sino a la lucha contra los defectos del sistema. Por ejemplo, la enseñanza de disciplinas separadas y sin ninguna intercomunicación produce una fragmentación y una dispersión que nos impide ver cosas cada vez más importantes en el mundo.

La conducta del peruano en situaciones adversas que lo obliga a tomar todo de una manera poco responsable proviene de la educación que ha recibido. Asimismo, las diferentes maneras de comportarse tienen un origen común en la educación y en los valores que se recibe en el hogar. El complejo andamiaje de las relaciones en la sociedad peruana no es punto de estudio en este caso, pero definitivamente este influye en el comportamiento de las personas. Por un lado es el sistema el que falla, pero por el otro, es la persona en sí, la que adquiere ciertos hábitos y costumbres que inducen a un comportamiento que no necesariamente puede ser el más racional.

Morin expone la complejidad como una aventura y como el estado de alerta extrema ante la simplificación. En el caso del peruano que toma la vida como una aventura con obligaciones necesarias —pero que se pueden postergar— la aventura de vivir se convierte en una constante lucha que nunca parece detenerse, menos en estos tiempos de incertidumbre y de recesión económica. Muchas de los aspectos que rodean a nuestra cultura son parte del sistema complejo en el que nos hallamos inmersos, y no solo el sistema es complejo, sino, nosotros mismos como seres complejos, formamos una cultura que parece simplificar diversos temas.

El mortero de situaciones que representa la unión de diversas manifestaciones culturales en la sociedad peruana —machacada por diversas crisis y situaciones de violencia, corrupción y de inestabilidad económica— se mantiene vigente y dispuesto a sobrevivir a toda tempestad. Para abarcar el estudio de lo complejo hay que ubicar al objeto de estudio en su entorno y relacionarlo totalmente con los expertos en el tema sociológico.

El elemento que no puede incorporarse y adaptarse a este sistema, puede desaparecer y ser absorbido por la sociedad. Es decir, existe un símil con la selección natural. El sistema va generando mecanismos de descarte y al parecer las condiciones actuales de la humanidad funcionan bajo esa premisa. En el caso del peruano, es muy difícil asegurar su supervivencia, pero a la fecha lo ha conseguido.
(1) Del libro de Elias Canetti: Auto de fe (Die Blendung).
(2) Truman Capote, Música para camaleones.
Noviembre 2005

domingo, 25 de julio de 2010

DIE WELTANSCHAUUNG DE LOS AGUARUNA Y DE LOS “OTROS”: PINCELADAS DIFERENTES EN UN MISMO CUADRO

“Si desaparece el monte, desaparece el aguaruna”

Los aguaruna son el grupo indígena más numeroso de la selva peruana, después de los ashaninka, con más de 50 mil habitantes repartidos en las regiones de Amazonas, Cajamarca, Loreto y San Martín. El nativo aguaruna vive en estrecho contacto y armonía con el bosque. Sus valores espirituales, conocimientos básicos y visión del mundo nacen y se sustentan en la existencia y permanencia de la selva, como un todo omnipresente. Su vida gira en torno al bosque. Todas sus manifestaciones culturales y productivas las incorporan como un elemento inspirador al que se le debe rendir culto y tributo.

Los “otros” pueblan casi toda la tierra y están repartidos en los cinco continentes. Estos sensibles pobladores viven en perfecto contacto con su entorno de metal y cemento. Sus valores culturales, espirituales y sus conocimientos son tan diversos que deberían servir para solucionar varios de sus problemas, sin embargo, no es así. Sus vidas giran alrededor de conseguir una estabilidad económica que les permita llegar tranquilos a los últimos años de su existencia. Ellos le rinden culto a diversos motivos, cada uno distinto del otro, pero en el fondo, parecen ser lo mismo.

La educación que se transmite entre los aguaruna a lo largo de todas las generaciones, busca el manejo correcto y equilibrado del bosque. El nativo de esta zona vive en perfecta armonía con su suelo y comprende perfectamente que si el bosque desaparece, él también desaparece. La interdependencia implica mecanismos complejos indescifrables. Habría que convivir varios años con ellos para entenderlos, sin embargo, aún así, no lo lograríamos, por la simple razón que no pertenecemos a ese suelo. Nuestro suelo es de asfalto y concreto, no lo es el de las hojas caídas y tierra húmeda.

Los “otros” buscan educar a los suyos según el modelo y sistema imperante. Los modelos educativos están programados para brindar únicamente el arsenal mínimo de conocimientos y valores para afrontar lo que pueda venir en el futuro. No podemos afirmar que viven en armonía, de ninguna manera. Basta revisar la historia y los diarios. Si él desaparece, todo desaparece, pues para el “otro”, él lo es todo y no tiene sentido desaparecer él mismo antes que aquello que lo rodea. Es así como en su afán de dominar todo, él está posibilitado de destruir lo que se interpone en su camino, como por ejemplo, miles de hectáreas de bosque.

Los sonidos musicales que producen los aguaruna son una copia de los sonidos del bosque. Asimismo, las letras de las canciones reflejan la vida cotidiana en interrelación con la naturaleza. La fuente de vida para el aguaruna es el Sol, “Etsa”. Este Dios es el sustento de todo lo que lo rodea. El dios mitológico o “nugkui” les enseñó a producir, recolectar, cazar y sobrevivir. Este padre de la producción castiga a quien utiliza mal los recursos. ¿No debería este Dios castigar a “otros” que depredan el bosque?

La música de los “otros” es muy variada. Desde una constante y lineal música de Bali carente de clímax, hasta unos lamentos profundos y desentonadas notas andinas (calificando quizá, una característica de dicha melodía) de Cajamarca. Los mensajes reflejan desgracias, estados de ánimo, quejas y sentimientos desoladores. El arte se presenta a veces para buscar el origen de todo en este universo confuso. Ese origen les ofreció las herramientas para sobrevivir. Una vez obtenido el uso perfecto, sólo le queda satisfacer sus necesidades. Los que van llegando deben acoplarse al sistema ya establecido y deben ver como se las ingenian. Esa adaptación puede durar toda una vida.

La protección que le da el aguaruna al bosque, y en general el indígena amazónico, tiene una finalidad utilitaria de subsistencia. El bosque les provee de alimentos, de protección, de refugio y de un universo con el que ellos viven en conjunción. Grande debe ser la desesperación del aguaruna cuando percibe que los animales del bosque empiezan a desaparecer. Nosotros desde nuestros cálidos hogares nos lo imaginamos muy vagamente. Es necesario vivir y depender del bosque para saber de qué estamos hablando. Otra vez la arrogancia civilizada.

El cuidado y manutención que le ofrece el “otro” a su entorno, es insuficiente. Los sistemas complejos y flexibles requieren energía, y esa energía requiere ser extraída y procesada. Para tales fines utiliza el medio ambiente. La manera de utilizar este recurso es diversa. Solamente cuando se percata que ya es muy tarde, actúa y modera sus hábitos de depredador. Siendo parte de un sistema complejo, es muy difícil entender sus mecanismos de comportamiento.

Batería de interrogantes sin respuesta clara: Los “Otros” contra los Aguaruna

Cómo podemos aplicar todos los conocimientos recibidos en nuestra imperiosa formación académica, si sólo conocemos la teoría y no la verdadera realidad. Cómo mantener nuestras manifestaciones y costumbres ante el avance de elementos foráneos. Cómo reaccionar si un día despertamos y vemos que nuestro entorno está formado por árboles de indescriptibles formas y sonidos desconocidos. Cómo detener nuestra posible extinción. Cómo saber que dependemos ahora de la naturaleza. Cómo saber que existen otros seres semejantes a nosotros que atentan contra lo que es nuestro. Cómo adaptar nuestras costumbres a un entorno distinto. Cómo saber que nuestros organismos son tan vulnerables ante el acoso de virus invisibles. Cómo desenvolvernos en un sistema ajeno al que por soberbia calificamos de simple. Cómo saber que existe el power point y el celular. Cómo entender y subsistir en un sistema que sí es complejo. Cómo saber que nuestras fotos pueden ser escaneadas y enviadas a cualquier parte del planeta. Cómo establecer mecanismos que aseguren una equidad social. Cómo saber que existe la política, el Congreso, las elecciones, el referéndum, la globalización y otros pandemonios. Cómo desarrollar un sistema de manejo racional de recursos naturales. Cómo saber que existen o existieron Diamond, Hunn, Castells, Morin, Bateson, Bodley, Nietzsche u otro de esos barbones que para todo tienen o tenían una respuesta. Cómo entender nuestro verdadero origen. Cómo saber qué quieren los colonos que nos invaden. Cómo avizorar lo que nos espera. Cómo entender ese idioma extraño que es el castellano. Cómo saber si no estamos solos en el universo. Cómo dejar de beber masato. Cómo salir de esta crisis. Cómo dejar que nuevas cosas nos invadan. Cómo tratar a los “no contactados”.

Cómo comprender a estos “blanquitos”. Cómo entender a estos “calatos”. ¿Nos entenderemos alguna vez? ¿Es necesario? ¿Quién sobrevivirá? ¿De eso estamos hablando no? ¿Nosotros o ellos? ¿Nosotros o ustedes?

Ellos miran el mundo desde una perspectiva, nosotros desde otra quizá totalmente distinta. ¿Quién mira mejor el mundo? ¿Desde dónde estamos mirando? ¿Qué cristales facilitan o impiden nuestra visión? ¿Quién impide a quién? Los aguaruna ven y perciben su entorno desde el bosque. El hombre civilizado (porque no decir: nosotros) ve y percibe todo desde un aula, una laptop, un avión o desde un edificio en Kuala Lumpur, Nueva York o Berlín.

La alimentación del aguaruna se basa en la proteína animal. Peces y animales del monte escasean. La principal y quizá única fuente de proteína se agota. ¿Qué les queda o les está quedando? Los aguaruna se ven forzados a introducir en su alimentación el arroz, los fideos y diversas especias. Estos cambios los hacen más débiles, pues sólo se satisfacen y no reciben un promedio de proteínas suficiente para afrontar la fuerte vida de la selva. Quienes más sufren estos cambios dietéticos son como siempre los niños y los ancianos.

El “otro” tiene una alimentación omnívora basada en todo lo que tenga vida y se mueva. Es misión indispensable asegurar las fuentes de alimento. La naturaleza provee, él la transforma. Las economías toman como punto importante el tema de la obtención de los alimentos, sin embargo, millones de personas mueren de inanición. Mientras que en algunos países sobra el alimento, en otros falta. Algo realmente paradójico

El bosque en las manifestaciones culturales de los Aguaruna

Para el aguaruna todo su mundo gira en torno al bosque, todo se inicia y termina ahí. La compenetración del aguaruna con la selva parte de los niveles más ínfimos hasta abarcarlo todo. No hay mucho más allá del bosque. Los matices de dependencia con su entorno con los que convive el nativo, son el motor que lleva a desarrollarse en él y con él. En las manifestaciones culturales de esta etnia se percibe el ingrediente principal que es su territorio. Esta simbiosis es muy fuerte y ha garantizado la supervivencia, además del establecimiento exitoso de los aguaruna. Sin embargo, se están expandiendo diversas epidemias culturales invasoras dentro de los aguaruna. Su cosmovisión empieza a virar hacia otros rumbos contra los que no están preparados. Esto conlleva a transformaciones culturales que están desencadenando conflictos sociales internos.

Estos cambios que se vienen dando, son caldo de cultivo de muchos problemas. Los que más los están viviendo son los hombres, que por su jerarquía tienen más contacto con los “otros” o con la “civilización”. Ya desde niños a los aguaruna se les inculca sus roles en su sociedad. El niño es reconocido como suki (testículo) y la niña como muntso (pecho) esto permite identificar desde los primeros años el tema reproductor y del cuidado de la familia como pieza fundamental de su subsistencia. Si esta relación cambia como se está dando, un nexo importante puede romperse y desbaratar a todo un pueblo que viene siendo amenazado. ¿Podemos estar hablando de peligro de extinción?

Transformaciones culturales, producto de la intromisión de elementos ajenos al sistema

La inmigración local en territorios aguaruna es la portadora de características y patrones de comportamiento ajenos a este pueblo. Estos se van filtrando y asentando en la sociedad aguaruna generando nuevas relaciones familiares, nuevos papeles tanto de la mujer, como del hombre y el eclipse parcial de la transmisión de conocimientos de generación en generación. Asimismo, es portadora también de otro elemento importante que resquebraja los patrones culturales: las sectas evangélicas. En su imparable misión de enrolar adeptos, introducen costumbres y prerrogativas que modifican el estilo de vida de los aguaruna y transforman por completo la cultura local.

La doctrina de los evangélicos ejerce una fuerte influencia en los patrones de comportamiento del aguaruna. Esta plantea la prohibición del uso de plantas medicinales y del consumo del masato . Esta bebida es un elemento importante dentro de las relaciones sociales de los aguaruna. Dicha bebida es producida y administrada por la mujer, confiriéndole el atributo de dominar y regir su suministro. Esta situación fortalece su rol en el hogar y le otorga un papel preponderante en eventos sociales (fiestas y mingas). La mujer aguaruna regula y busca mantener estas tradiciones. Su papel es decisivo, pero cada día pierde más protagonismo y su poder se va desvaneciendo.

Esto genera grietas que se manifiestan en problemas de índole familiar, que tendrán consecuencias en las generaciones venideras. La mujer se haya actualmente en un periodo de transición difícil e inestable. Por un lado, sigue acarreando un pasado tradicional, y por el otro, los nuevos elementos foráneos no le permiten seguir manteniendo su rol natural ya establecido.

Un fenómeno de singular importancia es la alta cuota de intentos de suicidio de mujeres aguaruna en la zona del medio Marañón. Dicho fenómeno encuentra posiblemente su origen en estas transformaciones sociales. Las mujeres sufren más estos cambios, pese a que el hombre tiene un contacto más directo con el nuevo estilo de vida. Aquellos cambios en la sociedad aguaruna deben ser analizados con suma delicadez y entendidos cabalmente para poder establecer el daño que produce la inmigración. Siempre existe una cultura más fuerte que empaña y enajena a la otra. Esto puede y debe evitarse. Para combatir esa problemática se debe frenar la inmigración y para tal fin se deben garantizar posibilidades de desarrollo en la sierra del país y en la misma selva.

Producto de esta intromisión en la sociedad aguaruna es el consumo de la cerveza (que también reemplaza al masato), los productos textiles y la música. Todos estos elementos tan comunes en nuestra sociedad (y quizás hasta necesarios) generan grietas en un sistema complejo. En el caso de la cerveza, ya se ha visto el daño que produce la reducción en el consumo del masato. El consumo de la cerveza y de otros aguardientes está asociado con la música. Las nuevas manifestaciones musicales generan que el aguaruna se vaya desligando de sus propias manifestaciones culturales y adopte nuevos patrones.

En muchas celebraciones de los aguaruna ya no se baila al compás de su música, sino al compás de tecnocumbia y otros ritmos. Los lazos familiares son quebrados poco a poco con la falta de comunicación y de reuniones que impulsan estas “nuevas” actividades culturales. Asimismo, la introducción de productos textiles, genera que las técnicas aguaruna para la confección de sus prendas vayan desapareciendo, ya que no son necesarias. La transmisión oral de estas técnicas se va perdiendo a través de las generaciones actuales y con ellas los vínculos se van haciendo más débiles.

Otro ejemplo claro, es el uso de armas de fuego. El mayor acceso a estas favorece la presión sobre el entorno, que ya de por sí es frágil, sin embargo el aguaruna requiere satisfacer su dieta de proteína animal. Los elementos foráneos también han generado un cambio en los sistemas de caza. El uso de la cerbatana y de las trampas ha desaparecido y ha aumentado el uso de las escopetas de 16 mm y de las carabinas de aire comprimido. El uso de esta última (de menor tamaño y potencia en comparación con las escopetas) indica que es difícil encontrar presas grandes, sin embargo, demuestra que los hábitos de caza aún no han desaparecido y siguen siendo parte de las principales actividades de los aguaruna.

Otros cambios en la sociedad aguaruna, producto del contacto con el Estado, se generan con la actuación de diversas figuras políticas muy cuestionadas por los nativos por su inoperancia. Un conjunto de gobernadores, teniente-gobernadores, alcaldes, delegados y otros forman un grupo de autoridades muy cuestionados por las familias aguaruna. Por otro lado, también existe una falta de liderazgo que genera la elección de alcaldes no nativos.

¿Qué se viene?

Si analizamos lo que denominamos die Weltanschauung de los aguaruna y de nuestra sociedad, encontramos quizá algunas coincidencias pero definitivamente, lo que más destaca es el número de características totalmente distintas y en algunos casos, totalmente opuestas. Sin embargo, de algo podemos estar seguros: el hombre, sea como sea, se adapta al medio ambiente. Para tal fin, debe crear distintos parámetros de conducta que le permitan definir categorías, jerarquías y modelos de producción. Las distintas maneras de lograr una visión total del mundo juegan un papel muy importante, pues son estas las que permiten establecer cómo es que debemos reaccionar ante lo que nos rodea.

La manera de percibir el mundo como un lugar que nos acoge y nos ofrece lo que necesitamos, debe hacernos reflexionar en lo que nuestra conducta puede generar si es que no logramos un equilibrio en los sistemas ya establecidos. Producir transformaciones puede ser saludable y puede traer varios aspectos positivos, no obstante, si no sabemos medir lo que éstas generan para otros sistemas estaremos quebrando una cosmovisión ajena a la nuestra, pero no por eso con derecho a seguir manteniendo sus raíces.

El futuro no es muy alentador. Las sociedades de los pueblos aislados por voluntad propia son un ejemplo. Existen aún muchos de estos grupos humanos que no han tenido contacto aún con la “cultura occidental”. ¿Se les puede obligar a que nos contacten? ¿Debemos contactarlos? ¿Cómo manejar estas interrogantes?

La cosmovisión de estos pueblos es un tema desconocido para nosotros. Para muchos debe ser un tema fascinante. Pero para conocer esa cosmovisión hay que conocer a estos grupos humanos. En este punto surge la controversia ¿Acaso ellos quieren ser contactados? ¿Es posible que se establezca un contacto parcial para poder brindarles algunos elementos que les sirvan (medicina y ropa) o es mejor evitar tal contacto?

Perú, y en especial Brasil, poseen una gran cantidad de grupos aislados por voluntad propia. Es necesario definir estrategias de conservación de zonas que protejan el bosque y a estos habitantes. Si se contactan o no, eso puede ser materia de discusión, pero lo que sí se puede hacer es conservar dichos territorios. En nuestra cosmovisión debe figurar este aspecto, sólo así podremos decir que vivimos en una búsqueda de armonía con nuestro entorno. Estoy seguro que los aguaruna y otras etnias, sí incorporan la conservación de su entorno como algo primordial. En ese aspecto nos llevan una gran ventaja.

Weltanschauung: Puede ser definido como la formación de la concepción general del mundo, o quizás como “World-view” o tal vez como Cosmovisión.

Octubre 2005

sábado, 10 de julio de 2010

REÍR ES TAN HUMANO Y A VECES TAN NECESARIO



Los Les Luthiers nos demuestran que sí existe un humor agudo y vital. Escucharlos es obligación para todos.

En uno de los cursos de la maestría, llegó a mis manos un texto de la filosofa estadounidense Martha Nussbaum titulado: “Las virtudes no relativas: un enfoque aristotélico”. Debo confesar que entenderlo, me exigió más de un dolor de cabeza y que recién tras una sesuda lectura, llegué a entender y compartir severamente una de las conclusiones del texto: reír, según Nussbaum, es una de las capacidades humanas que expresa un derecho moral que debería ser desarrollado. Bajo esta premisa, el fabuloso grupo argentino Les Luthiers nos permite, a través de su invalorable obra, desarrollar este derecho moral de la mejor manera: riéndonos a carcajada limpia.

Apelando a un humor sabio y extraordinario, Les Luthiers nos ofrece la mejor manera de olvidarse de la desazón diaria. Una velada cargada de frases mágicas y perfectamente formuladas, es el bálsamo perfecto para nuestra mente y corazón. Después de salir del recital de los argentinos (en diciembre del 2005 en Lima), sentí que la vida todavía nos puede ofrecer alegrías. Es por eso que no debemos dejar que nos suceda lo que le pasó al General Hueving (supongo que así se escribe), quien ante la inminente amenaza de las tropas enemigas, lanzó su alentadora y lapidaria frase: “Si no hemos ganado… hemos perdido”. Y menos debemos llegar a la locura de afirmar que en plena guerra “la pasamos bomba” como le sucedió a uno de los héroes leslutherianos.

Si deseas recomendarle a tu mejor amiga o a alguna fémina un ginecólogo de hábiles manos y de desenfrenada pasión por su trabajo, nadie mejor que el prestigioso Doctor Schmerz* von Uter. De igual manera, si sientes la necesidad de cambiar tu vida, de darle un giro distinto, de buscar el camino a la salvación, no dudes en acudir al encuentro del gran predicador: Warren Sánchez (con su prometedor puesto de venta en el hall del teatro), el mismo que no puede salir de Miami hacia el encuentro de sus fieles seguidores en el Perú ya que hay algo que lo detiene en el Aeropuerto: el FBI.

Podría escribir decenas de párrafos con las frases de Les Luthiers, pero esa no es la intención. Solo quiero hacer un pequeño homenaje a estos señores que salen al escenario con unos instrumentos que parecen haber salido de otra dimensión. Desde un casco de minero convertido en una trompeta, pasando por unos embudos de sonido ruidoso, un tonel andante con rueditas y transformado en bajo, unos cocos de sonidos tropicales, una bicicleta musical, una cámara de llanta gigante convertida en un instrumento de viento, hasta una especie de cañón musical de forma “oblonga”, cada instrumento va acorde a sus espectaculares oraciones y sus ingeniosas frases.

No nos olvidemos que vivimos en la tierra donde el Adelantado Don Rodrigo Díaz de Carrera (como su nombre lo indica), anticipándose un año a Cristóbal Colón, arribó tras penosa travesía y puso pie en tierra de Incas o sea hizo h(inca)pié. Este intrépido conquistador llegó a nuestro continente para conquistarlo (y si podía vender de paso sus baratijas), pero en realidad, quienes nos han conquistado con su humor hilarante, fino, inteligente, perspicaz y docto, son los Luthiers.

Tampoco debemos permitir que más adelante, nos veamos obligados a afirmar que la triste realidad y la desazón “de nuestra risa se han (inca)utado”. Ustedes saben a lo que me refiero.

*Schmerz en alemán significa dolor.

Diciembre 2005

sábado, 26 de junio de 2010

¡GOLEADA BRASILERA EN MANAOS! BRASIL - PERÚ: 6-0

En plena fiebre mundialista, pensar en este resultado futbolístico no es muy alejado de la realidad ya que nuestra selección peruana de fútbol es tan inoperante como un cirujano con guantes de box. Sin embargo, no solo nuestros peloteros (y los dirigentes futboleros que forman parte de esa fauna tan repudiada por los sufridos peruanos) dan muestra de su falta de compromiso con la camiseta. Nuestros gobernantes de turno se pusieron la camiseta de Brasil para (auto)arrimarnos seis “pepas” en nuestro arco. Hace unos días se firmó el Acuerdo Energético con Brasil en la ciudad de Manaos. Así, aprovechando el Mundial de Fútbol y eligiendo dicha ciudad brasilera —ubicada en plena llanura amazónica y aislada de todo el “bolondrón” mediático— nuestro país ha firmado un acuerdo que pone en grave riesgo nuestra Amazonía.

El encuentro presagiaba (como casi siempre) que Perú iba a perder. Y claro, perdió. Nuestro equipo y cuerpo técnico sucumbieron ante el “Scrath” y se dejaron vapulear como unos aficionados. Acá va la descripción de las seis “arrimadas de piano” que nos encajaron (y que seguro más adelante serán más).

1:0 A través de este acuerdo estamos bajándonos los pantalones para que los brasileños —que se ven en pocos años como la quinta potencia del mundo— se aprovechen de nosotros. Los cariocas son concientes de que son una potencia monárquica que se está expandiendo a pasos agigantados. Su bien constituido Ministerio de Planificación (entidad que se encarga de planificar a largo plazo las políticas brasileras, cosa que acá suena a chino) ya ha establecido que la energía que tienen les va a quedar chica. Y como la consigna es expandirse, necesitan obtenerla de donde sea y a un precio ganga. Pero claro, para eso estamos los peruanos, este equipo desorganizado, improvisado, poco profesional, temeroso y dispuesto a venderse al mejor postor. El primer golazo de media cancha de los cariocas augura un partido con la cancha inclinada para el lado brasilero.

2:0 Cuando el Perú necesite la energía para consumo interno (y asumiendo que seguiremos creciendo económicamente) vamos a tener que estar mendigando y asumiendo enormes costos para utilizar las represas (las cuales tienen un promedio de vida de 30 años) que se piensa construir en nuestro territorio con capital carioca. Estos tremendos “jugadorazos” nos hicieron una “huachita” espectacular para clavarnos otro buen gol. Y es que nos han ofrecido otorgarnos los excedentes de energía de las centrales hidroeléctricas que ellos construyan en el país. Nosotros, por el momento, no necesitamos energía adicional, pues las centrales hidroeléctricas que ya tenemos nos la aseguran para los siguientes años. Es decir, toda la energía que se produciría en corto plazo iría de todas maneras para nuestro vecino. Acá se muestra que los “canharinos” son unos jugadores mañosos y pendencieros. Y cuando queramos utilizar esas represas, estas tendrán tal cantidad de sedimentos (en especial aquellas represas ubicadas en la selva, pues los ríos allí son turbios) que su mantenimiento nos costará un ojo de la cara.

3:0 El partido es claramente dominado por Brasil. Sus astutos jugadores nos camotean como en una “pichanguita” de práctica. Los daños socioambientales que implica la construcción de las centrales hidroeléctricas en el Perú se quedarán lógicamente en nuestra patria. Los brasileros, claro, ponen el “billete” pero nos dejan un escenario complicado. El porcentaje del presupuesto total que invertirían en el país en la mitigación de impactos socioambientales (no mayor del 5%, cuando debería ser un monto cercano al 10%) es ínfimo. ¿Qué sucederá con toda la gente que sería empleada como mano de obra? Lo más probable es que se quede y que luego se dedique a la minería informal, tala, agricultura migratoria, generando un impacto ambiental mayor del previsto y problemas como la prostitución, violencia, producto de un crecimiento desordenado. Para la construcción de una central hidroelectrica se necesita miles de trabajadores, pero para su funcionamiento, solo se requiere menos de un ciento de personas. Nos están metiendo harta “taba” y leña. El equipo peruano saldrá muy lesionado.

4:0 La posesión del balón está claramente del lado brasilero, pese a que al parecer están jugando a “media máquina”, pero no es así. Nuestros contrincantes son unos expertos en diplomacia y en agarrarnos de “lornas” (bueno, esto no es difícil). Además, no están tomando en cuenta que existen diversos jugadores peruanos que se oponen a que este equipo brasilero juegue en sus territorios pues saben que serán desplazados y que como siempre no recibirán nada a cambio. Además, debemos tomar en cuenta que en el país de la samba existe parte de la “torcida” que se opone a su propio equipo, pues ellos han experimentado mucha resistencia a la construcción de grandes represas. Pero no hay problema, para eso está el Perú, un equipo “sparring” que se deja vapulear y moldear según le sea indicado y a un costo ínfimo.

5:0 Entra a la cancha el jugador peruano nacionalizado brasilero llamado Inambari. Este virtuoso del balón nació en la frontera de Cusco, Madre de Dios y Puno en la cuenca del río del mismo nombre. Ya lo perdimos. Su presencia en la cancha (con el número 10) permitirá concentrar todos los balones brasileros en nuestra cancha para beneficio de su equipo. El “jogo bonito” de los amarillos es evidente y nos apaga del todo. Este jugador sería ya fijo en la selección brasilera e inundará miles de hectáreas de bosque, desplazando a cientos de familias, inundando casi 150 Km de la carretera interoceánica sur (otro “partidaso” a favor de Brasil) y generando una gran emisión de metano (que es entre 20 y 30 veces más nocivo para el medio ambiente que el CO2 porque retiene más calor) debido a la putrefacción de las hectáreas de bosques en buen estado de conservación. Además, este jugador juega muy cerca de la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Bahuaja Sonene y debe ver dónde “colocaría” los kilómetros inundados de la carretera. Lo más probable es que destruya lo que ya se conserva.

6:0 El Perú se ha olvidado de meter a la cancha al jugador llamado “Minam”, el cual debió estar desde el minuto inicial de juego. Muchos especulan que una lesión ocasionada por su entrenador (cosa curiosa) lo dejó afuera. Otros dicen que el mismo buscó una lesión para mantenerse al margen de este juego. Su corazón por enfrentar la situación se ve reprimido al parecer por las ordenes del D.T. Esperemos que no sea así y que entre a la cancha lo más pronto posible. Mientras esto sucede en la banca peruana, los brasileros ya nos clavaron un gol más. Su comando técnico se relaja pues sabe que con este resultado nos van a seguir teniendo de hijos por la eternidad.

¿Qué sacamos de este juego? Los comentarios rondan por doquier. Somos un equipito de improvisados que no podemos organizarnos de manera contundente para enfrentar a un grupo de personas que nos agarran de “punto”. Pero claro, debemos reconocer que con la plata (y la coima) baila el mono. Además, sabemos que tenemos una cantera de jugadores (limpios) que debemos empezar a “foguear”, como la energía eólica y la solar. Así también, ¿Por qué insisten en jugar el partido en la selva peruana? Tenemos otras canchas mejores en la sierra. Me refiero a que, si debemos construir represas hidroeléctricas, podemos utilizar los ríos de la sierra que por su topografía generan también energía y son de caída, es decir, no se necesita retener el agua e inundar vastos territorios.

Hagamos algo por mejorar esta situación que nos pone en clara desventaja en otro partido que recién empieza, en el cual, una vez más, podríamos hacer un gran papelón y donde nosotros mismos nos hacemos los goles. Discutamos al respecto. Seamos más críticos con este y otros compromisos que se nos vienen. No nos oponemos a jugar, pero preparémonos bien y exijamos jugar bajo las mismas condiciones. Qué no nos agarren de “cojudhinos”.

BIENVENIDOS AL NUEVO MORDOR: ¡EL PERÚ! (XXVII)

  Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos tema...