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Gráfico 1. ¿Extraña situación? ¿Por qué sería extraña? |
Evitar la distorsión
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Gráfico 2. Gestión del conocimiento. |
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| Para saber que este es un problema, debemos saber por qué lo es. |
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| Para informar, hay que saber de qué estamos hablando. |
Así como Oskar Matzerath tenía su tambor de hojalata para comunicarse, yo tengo ahora el mío. En él reuniré gran parte de lo que escribo para transmitir lo que pienso y poder intercambiar ideas a través de comentarios, opiniones, críticas, y todo lo que los demás quieran escribir sobre lo que escribo. En este, mi espacio, podré tocar la melodía que me plazca, sin censura, sin tapujos y sin complejos de culpa. No es que me sienta censurado, pero la decencia y el respeto a veces nos limitan.
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Gráfico 1. ¿Extraña situación? ¿Por qué sería extraña? |
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Gráfico 2. Gestión del conocimiento. |
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| Para saber que este es un problema, debemos saber por qué lo es. |
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| Para informar, hay que saber de qué estamos hablando. |
Rana del Lago Titicaca. Foto: SERFOR.
Por un corto periodo de tiempo he regresado a las aulas. Debido a ello, he debido desempolvar la pluma para escribir algunos ensayos y hacer mi tarea del colegio. Debo reconocer con poca vergüenza que soy un estudiante flojo, relajado, disperso y sobre todo, divagante. En vez de escribir estas líneas en un periodo de tiempo razonable, me demoro más de lo necesario por dedicarme a ver Netflix, Poné a Francella, El Bananero, Two and a Half Men y otras series, dejando de lado, de manera descarada y sin culpa, mis obligaciones. Además, claro está, la calidad de lo escrito va descendiendo conforme avanzo. Dicho esto, acá les dejo una primera muestra.
El Perú es considerado un país megadiverso y está entre los diez en esta lista de orden mundial, junto a México, Colombia, Madagascar, Indonesia, Ecuador, Congo, etc. Esto se debe a que alberga una muy alta diversidad biológica que se cristaliza en un gran número de especies biológicas (diversidad de especies), de diversidad genética y de diversidad de ecosistemas. A esta diversidad, algunos autores le suman la diversidad cultural, la misma que habría permitido que el ser humano “use” la flora y fauna silvestre a su favor y para su supervivencia, a través de la domesticación, por ejemplo. En el caso de Perú, los antiguos peruanos lograron domesticar especies como la llama y la alpaca —en base a camélidos sudamericanos como la vicuña y el guanaco—, el cuy, pato criollo, entre otras.
En esa dirección, el Perú reúne diversos factores geográficos que condicionan que tenga una alta diversidad biológica, tales como, en resumen, estar cerca de la línea ecuatorial, tener a la Cordillera de los Andes y dos corrientes marinas (la de Humboldt y la de El Niño), ser el origen de la cuenca amazónica, así como tener una diversidad de pisos ecológicos. Todo ello favorece la formación de una serie de hábitats en diversos pisos altitudinales que albergan a un gran número de especies biológicas.
Adicionalmente, los ecosistemas en el país presentan, en términos generales, un buen estado de conservación. En vista de ello, el Perú es el segundo país, en el planeta, en cuanto al número de especies de aves, tercero en mamíferos, tercero en anfibios, tercero en mariposas y es considerado el centro de origen de la papa, el cacao, entre otros productos vegetales.
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| Foto: Michael & Patricia Fogden, CORBIS. |
A todo ello se suman diversos problemas que acarrean el crecimiento demográfico y la consecuente necesidad de acceder a nuevas tierras para realizar actividades productivas como la minería, agricultura, ganadería y otras. Esta situación ocasiona que la población use terrenos que son hábitat natural de la fauna silvestre, por lo que la frontera, en muchos casos, entre lo “urbano” y “el campo o el monte” es difusa. Esto genera encuentros más comunes entre la gente y la fauna silvestre, en los cuales se menciona que “los animales invaden los terrenos ocupados por las personas”, cuando en realidad es todo lo contrario. Ellos siempre estuvieron ahí.
Así, por ejemplo, en julio de 2014, en la versión regional (Loreto) del diario Correo, apareció una noticia que llevaba el siguiente título: “Serpientes venenosas atacan a vecinos en Iquitos”. A lo largo del artículo aparecen frase como: “Los vecinos del distrito de Prolongación Sucre en Iquitos sufrieron el ataque de un grupo de víboras asesinas de distintas especies”. Las madres de familia denunciaron que cada día matan decenas de estos reptiles que atacan a sus hijos y que las autoridades locales no hacen nada por ayudarlos”.
Asimismo, se indica en el artículo que “(…) Según reporte del corresponsal de Correo en Iquitos los animales van en busca de lugares calientes por lo que muchas veces ingresan a las viviendas de las personas para refugiarse en las salas, cuartos, al pie de las camas, poniendo en constante peligro la vida de los ciudadanos. Los más expuestos a estos ataques son los niños que juegan en la casa y podrían encontrarse con alguno de estos animales y sufrir una mordedura mortal”.
A los pocos días, apareció un artículo, en la revista Velaverde, en alusión a la nota aparecida en el diario Correo, titulada: “Serpientes: entre la verdad y la ficción (periodística)”, escrito por Santiago Bullard, en el que se aclara diversos puntos al respecto.
Parte de lo escrito anota que: “A lo largo de los años, los medios periodísticos han convertido a las serpientes en un malvado recurrente de noticias llenas de sensacionalismo. El año pasado una noticia de El Comercio llamaba “pitones” a dos boas constrictoras encontradas en pleno Centro de Lima; y, hace menos de un mes, una noticia de Correo vuelve a pecar de nulo rigor científico al acusar, en un artículo, de “víboras asesinas” a inofensivas culebras. La pregunta que surge es: ¿qué compromiso tienen los medios periodísticos con los datos científicos y qué consecuencias traería su incumplimiento? (…)”.
Adicionalmente, el artículo periodístico enuncia que “En principio, la noticia parece fiable: estando ubicada en plena selva amazónica, a nadie puede sorprenderle que en la ciudad de Iquitos de encuentre algún ofidio venenoso. El primer problema radica en lo que dice la nota como tal: “Los vecinos del distrito de Prolongación Sucre, en Iquitos, sufrieron el ataque de un grupo de víboras asesinas de diversas especies”. Ciertamente, tildar de “asesinas” a las serpientes no es muy científico, aunque sin duda consiga atraer la atención de los lectores. Sencillamente, porque en términos científicos no existe tal cosa como una serpiente “asesina”, pues las serpientes venenosas solo atacan a la gente en defensa propia. (…)”.
Finalmente, el periodista menciona que “La noticia, en internet, está acompañada por un video, una suerte de “reportaje” en el que se vuelve a recurrir a adjetivos que aporten cierto sensacionalismo a la nota. Para empezar, dan a entender que los reptiles estarían, de alguna manera, confabulando entre sí para atacar a las personas (lo que de¬mandaría un grado de organización del que las serpientes, criaturas esencial¬mente solitarias, carecen). Pero lo que más evidencia la falta de rigor científico de la nota es que, de hecho, las serpientes que aparecen en el video no solo no son víboras, sino que ni siquiera son, técnicamente, serpientes venenosas”.
Bullard agrega además que “El herpetólogo –especialista en anfibios y reptiles– Pablo Venegas identificó a las supuestas asesinas como Helicops angulatus, una especie de colúbrido de hábitos semiacuáticos que se alimenta fundamentalmente de peces y ranas, a los que captura recurriendo a una toxina sumamente leve que, si bien es letal para sus presas, no representa ninguna amenaza para las personas. La pregunta, ahora, es si estamos ante un resbalón periodístico o ante una actitud generalizada que evidencia un vicio recurrente de los medios (…)”.
Ejemplos en el Perú del tratamiento desacertado de temas relacionados a la fauna silvestre hay varios. Principalmente, estos se centran en la percepción que se tiene sobre los posibles daños y peligros que le puede ocasionar al hombre la presencia de animales silvestres en zonas periurbanas. En ese sentido, es necesario que se vierta información científica a la ciudadanía para prevenir posibles conflictos entre humanos y la fauna silvestre. De esta forma se podrá contribuir a, por un lado, evitar la muerte innecesaria especímenes animales y contribuir a la conservación de la diversidad biológica; y, por otro lado, a evitar casos de afectación a la salud humana por desconocimiento y malas prácticas.
| Sancarranca. Foto: Pablo J. Venegas. |
Para este fin, es necesario lograr, por un lado, que los medios de comunicación entiendan la necesidad de publicar información científica validada por profesionales (y no solamente usar la que se sospeche que es de este corte) en un lenguaje apropiado para el público masivo u objetivo al que se dirige; y por otro lado, asegurar que la comunidad científica exija que los medios de comunicación divulguen información verdadera, para lo cual debe poner de su parte y estar llanos para atender los pedidos de prensa. En ese escenario, urge contar con información científica actualizada adaptada a diversas realidades (y públicos), de tal forma que se pueda explicar, por ejemplo, que los murciélagos son especies benéficas para el ser humano, debido a que son polinizadores, dispersan semillas, controlan plagas (insectos), su excremento sirve como fertilizante y que, además, son inofensivos. No obstante, se piensa que muchas de estas especies son vampiros y se les atribuye ataques a las personas por lo que se les ha satanizado. Es necesario saber que en el planeta, solo tres especies de murciélago son hematófagas, es decir, se alimentan de una mínima cantidad de sangre animal y eventualmente humana.
Así por ejemplo, en marzo del 2020, en Cajamarca, pobladores atacaron con fuego a murciélagos porque pensaron que transmitían el coronavirus. Asimismo, en muchos lugares, al margen de este caso, se les caza e intenta eliminar por diversos tipos de creencia no fundamentados que tienen su origen, en parte, en creencias no fundamentadas. Algo similar sucede con el consumo humano de ranas gigantes del género Telmatobius, procedentes principalmente del Lago Titicaca, en el entendido que tienen propiedades vigorizantes y tonificantes.
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| Fuente: SERFOR. |
En este caso, se tiene identificado que el principal público que consume estos “batidos” está conformado por, en Lima, de migrantes provenientes principalmente del Ande peruano y que se dedican principalmente al transporte interprovincial. Este público específico no conoce seguramente (y, además, no le debe interesar saber) que estos anfibios son endémicos del Lago Titicaca y del lago de Junín y que son especies amenazadas y de distribución restringida.
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| Fuente: SERFOR. |
Así, en base a este y otros casos, urge difundir información científica actualizada y verificada para públicos específicos que presente claramente aspectos necesarios que den a conocer características de la fauna silvestre que permitan valorar y conocerla, para luego adoptar medidas destinadas a su conservación y a desarrollar una convivencia armoniosa.
Finalmente, es necesario además, adaptar los mensajes a ofrecer, por un lado a públicos específicos para poder gestionar la información a ofrecer; y por otro lado, definir los canales y plataformas a usar, con el fin de tener mejores resultados. Se debería, además, evitar causar el pánico innecesario, evitar gastos innecesarios para intentar controlar incidentes que requieren un tratamiento pensado más a largo plazo y que vaya de la mano de acciones de educación.
Esto último es imprescindible, si es que se desea cambiar conductas para beneficio del patrimonio de fauna silvestre del país; y consecuentemente de la ciudadanía. Es decir, no es necesario, en estos casos, circunscribirse solamente a un tema de información, sino trascender a ello y generar cambios en el accionar de la gente, en base a conocimientos científicos trabajados para ser usados en temas comunicacionales y educacionales. Si no se cuenta con una buena base científica y con información técnica actualizada, es difícil contribuir a tener una ciudadanía bien informada.
Junio 2022
He estado estos últimos meses sumamente preocupado, inquieto y lleno de angustia, porque conforme se va acabando el año, siento que debo escribir, aunque sea un artículo más para quedarme tranquilo. Nadie me obliga, nadie lo va a publicar, a nadie le interesa, pero a Gerald sí. Ese enano maldito me atormenta en mis sueños y se me aparece intermitentemente en las noches. Soy el único (creo) que lo ve deambular por ahí con actitud crítica “hacia mi persona”. Le hablo y me queda viendo con cara de “¡ya escribe nomás, pinche cabrón, deja de ver tanta serie en Netflix! Bueno le he hecho caso y acá me tienen frente a una de mis peores pesadillas: la hoja en blanco, el cerebro entumecido, la inspiración cercana a la nulidad y la concentración por los suelos. Además, no puedo quitarme a Run Run de encima. Aparece en cada párrafo como queriendo no perderse de nada.
Pese a lo anterior, pude rescatar algunos temas de diversos rincones flotantes de mi memoria y ponerlos por escrito. Y es que después de tanto Run Run, recordé lo que habían declarado hace poco unos científicos sobre el tigre de Malasia o malayo (Panthera tigris jacksoni).
La comparación suena descabellada, lo sé. Sin embargo, después de toda la parafernalia con Run Run, ya nada me parece extraño. Además, como empecé a escribir esto ad portas del Día Internacional del Jaguar (29 de noviembre) recordé que esta subespecie de tigre tenía, según los expertos, los años contados. Se estima que no debe pasar de quince años, si no se toman medidas urgentes que aseguren su permanencia, para que este gatito se extinga. Y esto no es solo para el tigre y esta subespecie, sino en general, para los grandes felinos (y para Run Run y los suyos).
Según se sabe, no habría
más de 220 ejemplares en estado silvestre de este hermoso gran minino, que
además es el animal nacional de Malasia. En el caso de nuestros grandes felinos
—el jaguar (Panthera onca) y el puma (Puma concolor)—, la
situación no es aún tan dramática y apocalíptica. Y en el caso de Run Run y
familia, tampoco lo es, ¿o sí?
La principal causa de la desaparición del tigre malayo es la pérdida de su hábitat, principalmente, por el cambio de uso del suelo. Los bosques tropicales en este país del sureste asiático son talados para dar pase a las plantaciones de palma aceitera. Recordemos que Malasia e Indonesia son los principales productores de aceite de palma en el planeta. La industria en torno a este producto vegetal —tan preciado, necesario, rentable y que cada día se expande más— es considerada un vector importante de la desaparición de extensas áreas de bosques. Ojo, Run Run.
Pero regresando al tigre malayo, esta es una de las seis subespecies de tigre que existen aún, junto al tigre real, al siberiano, al de Sumatra, al de Indonesia y al del sur de China que solo puede ser visto en cautiverio. Tres subespecies ya están extintas: el tigre de Java, el de Bali y el del Caspio. Si seguimos así en el planeta, hasta Run Run va a desaparecer, pero lo bueno es que ya es inmortal y que está en nuestros corazones.
CH4 vs. CO2
Hace poco fue la COP-26 y por supuesto no tengo la menor idea sobre los acuerdos tomados, qué de nuevo se viene para el planeta y menos aún, cuántos años de vida le queda a Run Run en este cada vez más caliente globo terráqueo a punto de colapsar. No espero mucho de estos eventos, así que ni me preocupo en saber más al respecto. De lo único que recuerdo haber escuchado es sobre la decisión de reducir las emisiones de metano (CH4) a nivel planetario.A nadie le cabe la menor duda de que nuestro peor enemigo no es Run Run y su séquito de defensores a ultranza. No, no lo son. En cuanto a los gases que generan el tan mentado efecto invernadero en el planeta, debido a la gran cantidad que se libera a la atmósfera, el dióxido de carbono (CO2) es nuestro peor enemigo. No obstante, el metano también tiene gran parte de la culpa del calentamiento global de la Tierra en esta disputa gaseosa. El metano es generado cuando la materia orgánica, en un medio con la ausencia de oxígeno, se degrada, por ejemplo, a través de la putrefacción. Las principales fuentes naturales emisoras de este gas son pantanos, marismas y volcanes; y el conocido permafrost cuando la temperatura sube y se empieza a descongelar.
Se calcula que cerca de dos tercios de todas las emisiones de metano no tienen un origen natural, sino que están directamente relacionadas a actividades humanas, tales como la ganadería, el uso de combustibles fósiles, la siembra de arroz y la quema de biomasa. Detengámonos en las vacas. En el estómago de estos rumiantes se genera metano que luego es expulsado a través de ventosidades. Se estima que una vaca libera al día cerca de 300 litros de este gas. ¿Cuánto metano emitirá Run Run?
Pero ¿cuál es el problema con el metano? Las moléculas de este gas retienen a energía solar de manera mucha más “efectiva” que el CO2, de tal manera que esta no pueda abandonar la atmósfera y es “devuelta” a la Tierra. Así, el efecto de una tonelada de metano atmosférico puede ser hasta cinco veces más que la de una tonelada de dióxido de carbono. Por eso, pese a que existe en menor cantidad, el metano es el causante de aproximadamente el 25 por ciento del calentamiento del planeta desde la época industrial. ¿Qué culpa tiene Run Run para no poder regresar a su “hogar”? En este caso, definamos primero qué y cuál debería ser el hogar de este mamífero.
Por eso, algunos desadaptados nos piden no comer tanta carne de res; y también reducir el consumo de arroz. Esto último suena ya a catástrofe mundial en el Perú. Y ¿por qué el arroz?, ¿por qué sufre Run Run? Y es que cuando los terrenos de cultivo son inundados, se genera un medio sin oxígeno, donde proliferan microorganismos que producen metano. Una manera de contrarrestar esto es que, entre cada siembra, se deje secar el terreno. Esto sucede en la costa tal vez, pero al otro lado de los Andes, no necesariamente. ¿Por qué sembrar arroz en la costa donde hay escasez de agua? Mejor en la selva, pero ¡ahí se generaría más metano! Mejor volvámonos vegetarianos y no comamos arroz.
Si es que la maldita humanidad, incluido Run Run, logra reducir la emisión de metano en un 45% hasta el año 2030, el promedio de la temperatura global, en el año 2040, podría reducirse en 0,3 °C. Algo es algo, claro, para el año 2040 ya debo estar generando metano desde mi tumba. Así que ni me importan estas cifras ni me sirven de mucho.
“Felizmente”, en Glasgow,
cerca de 100 países se han puesto de acuerdo para poner en marcha una
iniciativa de la Unión Europea y de los Estados Unidos de Norteamérica que
busca reducir la emisión de metano en el planeta. Para este cometido, se
pretende identificar dónde es liberado este gas, con el fin de detener esta
acción. En ese entendido, se ha propuesto usar aparatos de medición en aviones,
drones y vehículos de transporte vial para detectar “fugas” de metano y mitigar.
Incluso, pronto se pondrá en órbita el satélite “MethaneSAT” que detectará
dónde existen emisiones de este gas en el planeta que deben ser controladas; y con
ello, se le podría poner un chip a Run Run para monitorearlo desde el espacio.
A esta última iniciativa (financiada por una organización no gubernamental estadounidense y otra organización espacial neozelandesa) se le debería sumar un satélite que detecte la emisión de sandeces y afirmaciones inconexas y sin prueba de nada, para poder identificar el accionar de mercachifles, fanáticos, resentidos y parlanchines y poder mitigar sus efectos nocivos sobre nuestra flora y fauna silvestre. Seguramente, desde el espacio se vería varios puntos calientes en el Perú. Run Run lo agradecerá, pues muchos “expertos” en conservación intentan definir su futuro, en base a conjeturas y sentimientos que difieren de lo que se llama manejo de fauna silvestre.
Run Run
El caso del zorro andino (Lycalopex culpaeus), al que sus “dueños” llamaron Run Run, alborotó Lima y fue la comidilla de varios días en el Perú y casi en todo el planeta. Este emblemático caso nos ha dejado muchas lecciones. No me alcanzan ni el tiempo ni el espacio (en realidad, sí me alcanzarían, pero me da flojera) para abordar todo lo referente al impacto que tuvo y tiene este cánido en el colectivo peruano. Sin embargo, lo que me ha quedado claro es que aún nos falta mucho para entender por qué un animal silvestre que fue criado como una presunta mascota, no debería regresar a su hábitat natural.
Recordemos que Run Run fue comprado cuando era cachorro, por ende, fue extraído de su entorno natural, posiblemente a pocos días o semanas de haber nacido. Fue vendido como si fuese un perro y tras un corto tiempo, se escapó y convivió con los perros y la gente brava del barrio. Con estos antecedentes, este espécimen no debería ser liberado para que se “reecuentre” con sus congéneres. Es una bomba de tiempo, pues podría portar enfermedades y regarlas por ahí. Además, dada su cercanía y dependencia con el humano, terminaría regresando a algún centro poblado o acabaría sus días por ahí por no saber valerse por sí mismo.
Pese a todo, Run Run ha puesto en vitrina un tema importante: el comercio ilegal de fauna silvestre. Si deseas tener una mascota, asegúrate que esta tenga un origen legal y que puedas dedicarle tiempo. No adquieras monos, loros, tortugas, iguanas u otros por pena o para ver qué tal te va con ellos. Primero, al hacerlo, estás alimentando la cadena de comercio ilícito de animales silvestres; y segundo, al final estos terminan siendo soltados por ahí o se escapan. Al ser decomisados o hallados por la autoridad, estos animalitos no regresarán a su hábitat natural y deberán ir a un centro de cría. Y ojalá te claven una buena multa.
En fin, y ya que se acerca el fin de año, les ofrezco un tema para rumbear: "Ay mi zorrito run run", con el cual podrán zapatear hasta la mañana siguiente. Pero si eres reguetonero o has tenido algún accidente cerebral, te recomiendo esta canción. A seguir cuidándose y esperemos que el 2022 sea algo mejor que este maldito año.
P.D. No hay. Iba a poner algún dato interesante, anecdótico, pintoresco, pero la verdad es que no se me ocurre absolutamente nada resaltante. Pero se ve bien que al ir llegando al final del texto haya una nota de este tipo. Te queremos Run Run, qué tengas una Feliz Navidad y un venturoso 2022.
Diciembre
2021
En la entrega anterior lapidé mi prometedora vida política. Así, tras hacer la siguiente confesión: “Me he vuelto un anticomunista, parezca o no. Pero a lo que le he agarrado total turra o fobia es a ese grupo de personas que cree ser la reserva moral del país”, algunas puertas se han cerrado para mí. Asimismo, varios adalides del pensamiento zurdo, crítico y por supuesto exclusivo y certero de lo que se necesita para el país, me han negado el voto de confianza. Profundamente dolido y consternado y tras una pequeña crisis nerviosa, me vi tentado a repensar lo dicho y reflexionar al respecto, porque yo también debería ser una reserva moral y ética para el país y el mundo como ellos, pero al final, me puse a ver mi serie en Netflix y se me pasó.
Recuerdo
claramente cómo, en las elecciones municipales del año 2010, cuando la votación
debería definir si asumía el sillón de Pizarro una candidata de derecha o una
de izquierda, comenté abiertamente que votaría por la primera. En esos días de
octubre, las puyas en las redes sociales no eran nada, en comparación con las
de ahora. Y al conversar telefónicamente con una amiga claramente izquierdista,
fue inevitable platicar sobre el momento electoral de ese entonces y fue ahí
cuando me dijo: “¿vas a votar por Lourdes?, ¡Asuuuu!”. Así, tras sentir cómo el
tono de la conversación se fue haciendo más áspero, cerramos la conversa y tras
una fría despedida, colgué el teléfono (¿o ella me colgó?).
Para
el lector, posiblemente, no haya nada extraño en esta pequeña narración. No
obstante, el tono soberbio del comentario por mi decisión electoral, las
circunstancias en el que se dio y el hecho de que cada uno sabía cuál es la
postura política de su interlocutor, me dejaron en claro lo siguiente: si no
piensas como ellos, estás fuera de foco, eres bruto, achorado, inmoral y un
“apestado” político. Claro está que esa supuesta superioridad moral no se
restringe a una sola persona. Esa argolla ideológica es típica de aquellos
denominados por muchos como “caviares”, progres, social confusos, comunistas de
ventana y otros apelativos.
Las
personas de este rubro son fáciles de identificar. Todo les preocupa, sobre
todo, lo relacionado a los derechos humanos, a los “pobres” indígenas y a los
hombres del campo explotados, a la igualdad (¿qué es eso?, no lo entiendo) y a
todo a lo que a este privilegiado grupo burgués la parece injusto o de tufo derechista.
Claro, siempre y cuando, el pronunciarse por lo que ellos creen que es lo
correcto, no les perjudique ni los deje sin trabajo. Desde cómodas casas
veraniegas, extensos jardines citadinos, restaurantes lujosos; y para los más
jóvenes de esta estirpe, desde cafés de moda (por no decir, desde el
imperialista Starbucks) e “inclusivos que resaltan el valor del productor
oprimido” y desde sus laptops con su sticker del Che Guevara, defender todo lo
que creen “justo”; y envalentonados por sus camaradas, es fácil y para nada,
contradictorio. Total, en casa no les falta nada y está todo bien.
Estos
conciudadanos por supuesto piensan que el Estado debe tener más control en
temas como educación, energía, servicios, cultura, etc.; le hacen guiños al
terrorismo (¿o a la confrontación y reivindicación de las clases oprimidas?) y
a los luchadores sociales que, según ellos, no merecerían ser tratados de tal
manera, que se atente contra sus derechos humanos, porque lo que habrían hecho,
lo hicieron para ayudar al pueblo, a las masas, a la plebe, sin saber
exactamente si eso era lo que estas deseaban. Este último punto de discusión es
uno de los más severos entre los de derecha e izquierda. No ahondaré al
respecto. No obstante, una de las cosas que más me irrita es que estas personas,
creen ser las llamadas a convertirse en la reserva moral del país, porque,
según ellos, siempre defienden lo justo y “lo socialmente correcto”.
Por
su lado, para MVLL, Flaubert, que era visto como alguien que le tenía cierto
rencor a la humanidad, contradictoriamente tal vez, realizó “una obra que en la
práctica supone (en la medida que las exige) la adultez y la libertad del
lector: si hay una verdad en la obra literaria (porque es posible que haya
varias y contradictorias), se halla escondida, disuelta en el entramado de
elementos que constituye la ficción, y le corresponde al lector descubrirla,
sacar por su cuenta y riesgo las conclusiones éticas, sociales y filosóficas de
la historia que el autor ha puesto ante sus ojos. El arte de Flaubert respeta
por sobre todas las cosas la iniciativa del lector”.
Esta
comparación me sirvió para entender un poco más a esta camada izquierdosa, tras
haber yo mismo, pasado por un trance de no pocos años en las telarañas zurdas,
si es que eso existía en unas épocas de juventud en un país llamado Perú que
estaba en el último lustro de los años noventa del siglo pasado al borde del
abismo.
Consulta
por sobre todas las cosas
Su
supuesta superioridad moral y a veces gaseosa defensa de todos los valores de
la humanidad hacen que estos ciudadanos se vean obligados a defender cualquier
acto de injusticia y/o la toma de decisiones que no van con sus pensamientos o con
su postura política atomizada de izquierda (por lo menos en el Perú). Cualquier
alternativa que pueda ser efectiva para dar solución rápida, efectiva y real a
problemas ambientales, sociales, culturales y otros, no va si no tiene su venía.
Estos jueces morales de la humanidad deben certificar si alguna propuesta es
válida y no atenta contra los principios sociales. Si por alguna razón no
logran imponer su agenda, se indignan y exigen que todos se indignen. Pero si
ven algo que criticaron o no apoyaron, pero que al fin de cuentas les es útil o
les da chamba, ya no se indignan.
En resumen y ya para no hacer hígado, podrán existir algunos puntos ideológicos con los que podría comulgar con esta estirpe salvadora de la humanidad, pero con lo que sí no puedo tranzar es con la soberbia y la falsa creencia impuesta de que su postura es la única que salvará a la humanidad y que es lo único correcto para hacer. ¿Solo ellos pueden indignarse? Yo me acabo de indignar y no me siento caviar, pese a que muchos creen que sí lo soy y que sí me he indignado; y que otros piensan que no lo soy y que no me he indignado. Lo que sí sé es que intento ubicarme al centro y no avalar una derecha pro-naranja como salvadora de la economía de un puñado de gente; y menos avalar una izquierda esperpéntica que recibe loas por unos soberbios que pregonan una cosa y hacen otra.
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| Poznan en Polonia. |
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| Boniek, Lato y nuestra selección goleada. |

Sabía que en algún momento tenía que escribir estas líneas. Ya desde hace tiempo me lo había planteado. No pensé que me iba a tener que adelantar, dado que hasta hace unas semanas sabía que estaba rumbeando como siempre lo ha sabido hacer. Me siento obligado a escribir sobre mi cantante y compositor preferido en lo que a salsa respecta: Ismael Miranda, el niño bonito. Este borincano, pronto a cumplir 71 años, nació en Aguada, Puerto Rico; y es uno de los pocos cantantes de salsa que aún está vigente. Proviene de las canteras neoyorquinas, de la mano principalmente del Judío Maravilloso, Larry Harlow y saltó a la fama con la insuperable Fania All Stars. Su salud le ha jugado una mala pasada y se encuentra en cuidados intensivos. Espero que salga de esta. Gracia a Ismaelito, me metí de lleno a escuchar este género musical universal. Inicié esta aventura en el extranjero; y es que, sin duda, existe una gran diferencia entre escuchar salsa en Perú y en Alemania.
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| Ismaelito |
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| Pacheco |
Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos tema...