jueves, 13 de septiembre de 2018

¡ELLAS SÍ! OK, ¡USTEDES TAMBIÉN!

Aleksa Palladino de Exitmusic.

Debería estar preparando la presentación del 20 de setiembre que haré en el laboratorio del curso "Desafíos Globales" de la Universidad de Tecnología e Ingeniería (UTEC) —por gentil invitación de Fiorella Burneo— para hablar ante alumnos de los primeros ciclos de ingeniería ambiental, química, bioingeniería y otras carreras afines, sobre el Objetivo de Desarrollo Sostenible 15, relacionado con la "Vida en Ecosistemas Terrestres"[1]. Sin embargo, hay algo que no me deja zambullirme en los temas que debería tratar, es decir, sobre la importancia de los ecosistemas en el Perú, sus amenazas, las oportunidades que existen para el desarrollo sostenible, los retos y las oportunidades, el sector forestal y de fauna silvestre y otras hierbas que por ahora me tienen su cuidado. Les explico qué es lo que me distrae y por qué.

Resulta que en mi búsqueda permanente —y recientemente más exhaustiva— de grupos musicales para poner en marcha la férrea educación musical que le imparto a Maya[2], mi hija de casi cuatro años, he ido encontrando excelentes bandas de rock[3]. Y lo interesante es que muchas de ellas son lideradas por mujeres o en su defecto, estas tienen un rol preponderante. Podría hablar mucho sobre cada uno de los casos que les presentaré para que enriquezcan su repertorio musical o podría narrar las circunstancias en las que fui descubriendo estas agrupaciones para sumarlas a las canciones que Maya debe escuchar. Sin embargo, lamentablemente no me da el tiempo.

Las iré incluyendo por orden cronológico de aparición en mi espectro musical y no porque una me gusta más que la otra. Todas me parecen fenomenales. Recurro bastante seguido a ellas para alegrarme el área y recargar energías; y con Maya, disfrutamos de su música y de la calidad de sus acordes.   

Exitmusic – Passage

La voz de Aleksa Palladino me hiela la sangre. Es bastante potente y las canciones de Exitmusic son de primer nivel. Recuerdo haber pasado casi toda una noche escuchando esta canción intentando diseccionar los sonidos para disfrutar cada parte.

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Lucius - Wildewoman

Llegué a este alucinante binomio de cantantes por casualidad. Su sincronización, su energía al cantar, los buenos arreglos y la potencia de su voz me dejó atónito. Es reconfortante siempre escucharlas y disfrutar de su calidad. Para satisfacción mía, las dos chicas vendrán con Roger Waters en noviembre de 2018. Ambas cantantes trabajan con Rogelio Aguas desde hace un tiempo y si no me equivoco han participado en la grabación del último disco del ex bajista y líder de Pink Floyd, el cual es también altamente recomendable.

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Yo la Tengo – Before we run

Yo la Tengo
Este es un grupaso, sin duda alguna. La baterista me fascina. Me encanta. No tiene la mejor voz, comparada con otras cantantes de esta pequeña lista, pero su temple en la batería y la manera como “se entrega” integra en cada canción del grupo, me fascina y me hace admirarla. Este trío estadounidense es un vendaval de música. Ninguno de los tres destaca por su voz, pero juntos son dinamita y son “locasos”. Cada vez que los escucho, me quedo absorto con la omnipresencia de su sonido. Un dataso, la canción The story of Yo la tengo, live (https://www.youtube.com/watch?v=b5f11Nf1ydI) es para agarrar una botella de tequila y beberla entera de pico, con la canción a todo volumen. Después de eso, ¡qué venga lo que tenga que venir, cabrones!

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Big Thief – Mary

Big Thief
Me quedé perplejo tras escuchar a esta comadre y a este gran grupo. En el video miren la cara del baterista, es locaso el pata. Esta banda es también súper potente. Si bien el guitarrista se alejó del grupo, los otros miembros siguen tocando. Ella toca de manera magistral la guitarra. Si exploran más sus canciones y trayectoria, verán que la vocalista la conoce. Su voz es de primera y pareciera que puede cantar cualquier estilo musical. Es reconfortante escuchar los acordes de las guitarras y dejarse llevar por la voz de la cantante que te llega hasta lo más recóndito del cerebro.

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Wolf Alice – Don´t Delete the Kisses

Wolf Alice
Otro gran descubrimiento para mí. Esta cantante también parece de otro planeta, además de ser bastante guapa. Hay canciones de este grupo que son mucho más “pesadas” y que se acercan a un rock duro, casi “metal” y ella, como si nada. Busqué varias versiones de esta canción y de otros temas para ir viendo su avance y me parece que son un grupo excelente y bien poderoso. Si escuchan su repertorio, el grupo recorre varios estilos y nunca desentonan. Altamente recomendable.


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Y como bonus track, incluiré cuatro temas correspondientes a grupos que merecen la atención de todos.


Perfume Genius
Perfume Genius – Wreath

Este grupo es simple pero alucinante. El cantante es un caso interesante. Su voz y performance son de admirar. Es una buena oportunidad para disfrutar de una buena voz mezclada con histrionismo y buena combinación de sonidos. Exploren sus otras canciones.  

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Diane Coffee - NPR Music Tiny Desk Concert
https://www.youtube.com/watch?v=nRnPD-KW-0M

Diane Coffee


Gran descubrimiento. Una de las canciones de este grupo (Not that easy) me sirve siempre para contraponerla a la horrible canción “Despacito” cuando Maya y yo “discutimos” sobre música. Tremenda voz y buen showman.


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Bon Iver - 22 (OVER S∞∞N) Live at Rock the Garden
Bon Iver

Este grupo es un golaso. Con una de sus canciones (Holocene) empecé un viaje por otras dimensiones. El cantante, Justin Vernon trabaja también en otra banda, Deyarmond Edison que es también de alto nivel. Escuchar, por ejemplo: The Lake

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Parquet Courts - Uncast Shadow of a Southern Myth

Parquet Courts
Grupaso. Estos señores también la conocen. Su música es bastante fulminante y bien lograda. Para darle contundencia a la vida y canalizar las ganas de agarrar a varios a zapatasos, esta banda es perfecta. Vale la pena escucharla a todo volumen.

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Lo dejo ahí porque de lo contrario, podría poner decenas de temas más, pero esa no es la idea. Traten de escuchar alguna de estas canciones. Si no les gusta, no hay problema. Eso sí, no escuchen música de baja calidad como la indicada en el pie de página. No se malogren el oído.

Esta es solo una pequeña muestra. Y ahora sí, debo regresar a seguir armando mi “pepete” para el 20 de setiembre.



[1] Pueden buscar en Facebook a través del hashtag #MusikfuerMaya las canciones que forman los módulos de aprendizaje y que nos llevan a recorrer parte de lo mejor del currículo musical que Maya debe absolver para librarse de la música asquerosa de hoy en día, llámese reggaetón, pop latino y otras atrocidades como Marc Anthony, GianMarco, Maluma, Shakira, Jennifer López, Luis Miguel, Eva Ayllón y otros.  
[2] Y ya casi no exploro la salsa porque para mí, con lo que hay ahora de este género, se confirma que este género musical ya está extinta en estado silvestre. Tampoco busco grupos de rock en español, pues estos son para mí casi intrascendentes salvo honrosas excepciones. 
[3] Resulta que los ODS fueron establecidos por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en el 2012 (recién me entero) durante o después (ni idea) de la  Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, celebrada en Río de Janeiro. ¿Para qué sirven? ¡Ni puta idea!


Setiembre 2018

sábado, 18 de agosto de 2018

EL VALLE DEL SONDONDO: REFUGIO DE CÓNDORES (II)


Cóndor andino macho adulto en el
Zoológico La Totorilla, en Huamanga.

Regresé al valle ayacuchano del Sondondo. Esta vez tomé otra ruta. Me fui por avión a Huamanga, para de ahí enrumbar por carretera hacia Cangallo y a Querobamba (en la parte alta del valle) y luego a Andamarca (en la parte baja). Pude conocer así una zona realmente hermosa e interesante del departamento de Ayacucho y recogí, en la parte alta, impresiones de gente que también interactúa con el cóndor andino (Vultur gryphus) del valle del Sondondo. Con ello, ya cuento con dos miradas distintas en torno su conservación en esta magnífica parte del país.

Pude volver a este valle interandino gracias al apoyo del Programa de Desarrollo Económico Sostenible y Gestión Estratégica de los Recursos Naturales en las regiones de Ayacucho, Apurímac, Huancavelica, Junín y Pasco (PRODERN). Esta vez hice el viaje con Doris Rodríguez, especialista del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR), con Emilio Cruzado, especialista de PRODERN y con William Ayala, director de la Dirección Forestal y de Fauna Silvestre del Gobierno Regional de Ayacucho.

Tras aterrizar en Huamanga, nos fuimos al Zoológico La Totorilla de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga. La idea era ver cómo le iba a un ejemplar de cóndor andino hembra joven que estaba allí en cuarentena, dado que fue rescatado a mediados de junio, justamente cerca del anexo de Mayobamba, en el distrito de Chipao, donde realizamos el primer taller para la conservación de esta ave. El ejemplar fue encontrado aturdido a orillas del río Mayobamba y fue puesto a buen recaudo por pobladores locales.

En un inicio se pensó que había sido envenenado, pero luego se determinó que se habría estrellado contra los cables de media tensión que están en el valle en la zona del mirador. Felizmente, el ave goza de buena salud y debería ser liberada pronto. En el zoológico ha recibido una muy buena atención y tal como vi, ya está esperando el momento de regresar con los suyos. Aprovechamos para recorrer este recinto ayacuchano que alberga también en cuarentena a diversos especímenes de nuestra fauna silvestre que han sido decomisados por tenencia ilegal.

Río Pampas, muy cerca a Cangallo. 
Esos loros, búhos, zorros, pumas, halcones, monos y otros ejemplares nos muestran que el tráfico ilegal de fauna silvestre atenta contra nuestra diversidad biológica y que los zoológicos cumplen un rol importante en la gestión de fauna silvestre, pues, entre otros y con su escaso presupuesto, permiten albergar animales hasta que se decida su suerte. Muchos de ellos (por no decir, casi todos) no podrán regresar a su hábitat natural. Algunos tal vez se queden ahí y el resto se irá a centros de rescate, zoocriaderos u otros. Verlos en ese momento y saber que han sido extraídos de su entorno natural nos recuerda el siguiente mensaje: no compres ni vendas animales silvestres de origen ilegal, no seas cómplice de su extinción.

El bosque seco del valle del río Pampas

Dejamos Huamanga y salimos en dirección a Cangallo, una ciudad ubicada a 2570 metros (m) de altitud y capital de la provincia ayacuchana del mismo nombre, asentada a orillas del río Pampas que es a su vez la frontera natural con la provincia de Víctor Fajardo y que desemboca en el río Apurímac. De Cangallo seguimos hacia el distrito de Querobamba —capital de la provincia ayacuchana de Sucre— ubicado a 3500 m de altitud. Durante el camino estuvimos bastante tiempo acompañados por este río que forma una muy interesante porción de bosque seco que me hacía recordar al bosque seco del Marañón entre los departamentos de Amazonas y Cajamarca.

Porción de bosque seco entre Cangallo y Sucre que hace
recordar al del Marañón. 
Esta zona entre Cangallo y Querobamba en la provincia de Víctor Fajardo y luego en la de Sucre es bastante accidentada y destaca por sus cultivos agrícolas y por su actividad ganadera. En la parte alta se cría camélidos sudamericanos y el comercio es bastante activo con el departamento fronterizo de Apurímac y con ciudades como Chalhuanca, Abancay, Andahuaylas y otras. Así, tras unas siete horas de haber salido de Huamanga llegamos a Querobamba para pasar la noche. Es necesario anotar dos cosas: la zona forma parte de la cuenca amazónica y en cada pueblo que atravesábamos no faltaba su plaza de toros.

Querobamba City

Al día siguiente realizamos el taller sobre el cóndor andino en el Instituto de Educación Superior Tecnológico Público Santo Domingo de Guzmán con estudiantes, profesores y autoridades académicas y ediles. Nos quedó claro que su mirada sobre el cóndor andino es otra con respecto a aquella de la parte baja del valle de Sondondo. Y es que en la parte alta del valle, los cóndores solo están de pasada y usan estos espacios de tránsito o para alimentarse. Es decir, no los utilizan para anidar, dormir o como lugar de residencia. A propósito, recordemos que en mayo de 2018 y muy cerca de allí, se reportó la muerte de seis ejemplares de cóndor andino que fueron envenenados porque se les “acusó” de ser los responsables de la muerte de ganado en la zona.

Estudiante querobambina diserta sobre el cóndor andino en
su región. 
No obstante, se determinó que el veneno habría tenido otro destino: pumas. Pero como se sabe, este felino, en base a su traumática necesidad de tener que convivir con los humanos y de saber de sus torpes acciones, es bastante hábil para no regresar al mismo lugar a cazar, por lo menos, por un buen tiempo. Así que los cóndores bajaron a comer ganado envenenado que nadie solicitaba y se fueron a la otra. Se podría inferir entonces que en esta zona, los cóndores serían vistos como una amenaza y que estarían expuestos a ser capturados para ser usados en el conocido Yawar Fiesta. Y si bien nos contaron que se habría reducido bastante el uso de esta ave para tal fin “cultutral”, aún no se puede cantar victoria porque todavía es bastante usual y arraigada esta práctica en diversos poblados, principalmente, del departamento de Apurímac.

Por otro lado, dialogar con los querobambinos nos permitió saber que, por ejemplo, en esta región no se percibe al turismo como una opción inmediata de desarrollo, por lo que no hay mucha ilusión al respecto, a diferencia de la parte baja del valle. En una primera y rápida impresión, esta zona es más dinámica y “comercial” que la parte baja. Y en cuanto a la presencia del cóndor andino en el colectivo local, por ejemplo, en la Plaza de Armas de Querobamba el cóndor andino tiene su estatua y aparece bastante seguido en iconografía y en manifestaciones de todo tipo.

Plaza de Armas de Qurobamba. 
Entonces, se reconoce la presencia del cóndor, se sabe que podría ser una opción mediata para el turismo, que es importante biológicamente y que es una especie emblemática y ancestral. Sin embargo, aún falta bastante para lograr armonizar la convivencia entre el hombre y estas aves. Muchos de estos problemas entre ambos actores se deben a la expansión humana, es decir, a la necesidad de “colonizar” nuevos espacios, de trabajarlos (agricultura, ganadería, previa tala de la cobertura vegetal original), de satisfacer demandas (minería); también al desconocimiento de su naturaleza (envenenamiento), a malas prácticas ambientales (basura, contaminación) y culturales (celebraciones, artesanía), entre otros aspectos. A eso se suma la falta de información sobre esta ave y diversos factores (perros asilvestrados, por ejemplo) que amenazan a los cóndores andinos y a nuestro patrimonio natural.

De esta manera, en Querobamba pudimos también conocer pinceladas sobre la dinámica económica y cultural de esta pujante parte del valle. Sin duda, las ganas de salir adelante están ahí. Esperemos que sea así y que el cóndor andino acompañe a toda la región y se quede por siempre en todos los espacios incluidos dentro de su rango de distribución por estos lares.

Cerrando el círculo

Cóndor andino macho ve con buenos ojos el futuro.
Tras la incursión en Querobamba, regresamos a la parte baja para reunirnos en Andamarca con pobladores y autoridades, a fin de pactar la ejecución de actividades que ayudarán a la gestión sostenible de la población del cóndor andino en el valle. Antes de ello recorrimos otra porción de esta interesante y accidentada región ayacuchana. Tras cruzar el río Sondondo y disfrutar de hermosos paisajes, llegamos al pintoresco pueblo de Aucará con su hermosa laguna, para luego pasar por Cabana Sur y llegar a nuestro destino.

Después de estas dos incursiones al valle, concluyo que hay todavía mucho por hacer. Es imperante insistir con la reubicación de los cables de media tensión en la parte baja del valle del Sondondo para evitar más accidentes aéreos y realzar la belleza paisajística del mirador de cóndores. Asimismo, es necesario seguir apostando por un desarrollo turístico ordenado, de tal manera que esta actividad genere oportunidades de mejora en la calidad de vida de sus pobladores sin que se tenga que sacrificar la identidad cultural local y sin caer en improvisaciones ni en el desorden. Sin duda, el camino es complicado, pero ahí está el reto: hacer que el valle se convierta en un polo magnético para el turismo.

Las distancias no ayudan y la infraestructura todavía no alza vuelo. Así también, falta promocionar más este destino que debería empezar a estar en la agenda de más peruanos y extranjeros. Esperemos que esto suceda. Por eso, regresaré una vez más al valle a dejar algo de información para apoyar, mediante la conservación del cóndor andino, la consolidación de una apuesta de desarrollo que debe ser integral; es decir, unir los aspectos sociales, culturales, ambientales y hasta políticos para hacerlos caminar y que converjan en un mismo fin.

Se conserva lo que se conoce, se entiende, se valora y se usa para mejorar y ofrecer un mejor futuro. Por eso, lo que sí sé es que este valle no puede alzar vuelo sin el acompañamiento y permanencia del ser alado que domina estos territorios: el cóndor andino.       
 
P.D. Agradezco a Andrés Medina, conductor de vehículos de PRODERN, con quien viajé las dos veces que estuve por allá, por el aplomo y la profesionalidad de su trabajo.    

Agosto 2019

jueves, 2 de agosto de 2018

DE CÓMO SOBREVIVÍ A UNA DE LAS PRUEBAS MÁS DIFÍCILES QUE HE TENIDO


Salón de Nursery A del Colegio Abraham Lincoln.
Para los que no la conocen, Maya es la que me está viendo.  
Contar un cuento en el salón de Maya puede ser una experiencia muy compleja. Felizmente pude contar “Elmer, el elefante de colores” con aplomo, no sin antes casi perecer en el intento.

Los primeros días de junio de este aún inconcluso 2018 transcurrían tranquilos, no sin verse afectados de diversas formas por la pasada (¡felizmente y gracias a Dios!) fiebre mundialista al estilo peruano. Es ahí cuando Fátima me consultó si el miércoles 13 de junio podía ir al colegio de Maya a las 8.20 am a contarle un cuento a todo el salón de Nursery A, donde estudia mi princesa. Esa semana era la “Semana de los Valores” y Maya salió sorteada, lo cual indicaba que sus papás debían contar un cuento. Nos tocó el tema respeto.

Acepté sin chistar, primero porque me parecía una excelente experiencia y segundo porque en mi cerebro se fijó la idea de que ese día me darían un cuento sobre el respeto para que yo lo lea y tal vez lo comente y explique. Hasta ahí, todo bien. Yo estaba de lo más tranquilo y emocionado de ir a conocer a los amiguitos de Maya. Sin embargo, unos días antes de la tan ansiada fecha, Fátima me preguntó si ya había escogido el cuento que iba a contar. En ese instante casi me da un derrame cerebral porque según fui informado, no solo debía contar el cuento que yo elija, sino que también debía actuar y hacer que sea lo más ameno para que los niños (todos entre tres y cuatro años) puedan entenderlo y puedan retener el mensaje que tenía que ser en torno al respeto.

Tras reponerme del shock y estar seguro de que no me hallaba en una unidad de cuidados intensivos con una embolia, empecé a carburar qué cuento podría contar y cómo podía hacer para que los niños no se aburran y no me quieran linchar. Pase dos días de suma angustia pensando únicamente en mi misión y preocupado solo de no defraudar a mi exigente audiencia. Busqué casi una docena de cuentos, consulté a expertos e incluso pensé en desertar de mi misión alegando que tenía una enfermedad terminal, pues sentía que iba a fracasar. Confieso que me confié y no calculé el impacto que tendría en mí la tarea que me fue encomendada.

Pasé dos noches de terror, sobre todo la que le precedía al día en que me tocaba salir al ruedo. Esa noche previa casi me desvelé hasta que por fin pude determinar —casi a la medianoche y solo con la invalorable ayuda de Fátima, porque solo no lo hubiese hecho— qué cuento contar. Dormí atormentado pensando en que iba a fracasar en mi intento, luego de tratar casi por una hora —por supuesto, de manera infructuosa— de memorizármelo para no hacer papelones. Incluso grabé el cuento en mp3 para tratar de escucharlo todas las veces que sea posible a ver si algo retenía.

Felizmente podía usar un proyector y una PC para “ayudarme” con mi titánica tarea. Decidí llevar el pequeño video (con imágenes del libro del cuento elegido —que por suerte estaba en YouTube—, a fin de hacerlo visualmente atractivo) para así ponerlo sin volumen y pasar solo las imágenes. Pese a esa “pequeña” ayuda y después de dejar a Maya para que entrara a su salón a las 7.30 am aproximadamente, pasé casi una hora en recepción esperando a que me llamen para enfrentar a ese auditorio de 18 niños que me iban a masacrar en su “cancha”. Pasé casi una hora escuchando el cuento intentando pensar cómo debía hacer para no hacer un papelón. 

Elmer, el elefante de colores. 
He enfrentado diversos públicos exigentes; he sustentado mi tesis de maestría y mi licenciatura; he expuesto en congresos, simposios, talleres, etc.; dictado clases en la universidad, diplomados y otros; enfrentado entrevistas laborales; y dado algunas entrevistas en medios de comunicación; se supone que debería tener “cancha” y no estar tan nervioso, pero esta vez estaba “muñequeado” como nunca antes. Los minutos que pasé sentado en la recepción del colegio fueron angustiantes. Pensé en fugarme, en simular un desmayo, en hacer sonar la alarma, pero recapacité y esperé a que la señorita me llamara para ir a enfrentar mi destino. En eso estaba hasta que escuché mi nombre y tras casi un infarto fulminante, sentí un vacío en el pecho que me hizo sudar frío. Caminé hacia el salón de Maya como si me estuviese yendo al patíbulo. Pensé otra vez en salir corriendo despavorido, pero al ya estar cerca del salón escuché la voz inconfundible (claro, para mí) de mi reinita que pregonaba a los cuatro vientos: ¡mi papá!

En ese momento me inundó una racha de valentía y entré a los pocos segundos al salón de Maya. Saludé a las dos profesoras y a cada uno de los niños, mirándolos fijamente a los ojos y dándole el beso o apretón de manos correspondiente a ver si así les imponía temor y los “ablandaba”, pero todo eso fue en vano. Sentí que cada uno me miraba de manera inquisidora. Así que pasé al frente, otra vez angustiado por no hacer un papelón.

Conté el cuento de manera fluida y estuve atento a cada reacción de los niños. Incluso me vi enfrentado a varias preguntas, pero hubo dos de ellas que me sacaron de cuadro en ese momento. ¿Por qué no hay elefantes “mujeres” en el cuento? y ¿por qué no hay elefantes en el Perú? No recuerdo qué niños o niñas me hicieron esas y otras preguntas, pero felizmente al responderlas salí airoso de ese trance; y al final creo haber hecho una buena performance. Maya estuvo todo el rato atenta e incluso se adelantó a algunas partes, pese a que no había leído el cuento, con lo cual, debí aclarar que ella no tuvo acceso al cuento hasta ese momento.

Este es mi tan valioso diploma.
Al final recibí el aplauso de mis distinguidos interlocutores y pude charlar con ellos un poco, pues si bien hubiese querido quedarme un rato más, su horario no se los permitía. Y tras despedirme de cada uno y dejarles un par de mensajes sobre el respeto a sus compañeros, profesores y por supuesto, a sus padres, salí raudo no sin antes comerme a besos y abrazar a Maya, pese a que la debo haber hecho pasar un momento “rochoso”. Finalmente me fui por donde vine y sentí que había regresado a la vida. Miré mi diploma y me sentí orgulloso y como si hubiese sustentado mi tesis post doctoral en la NASA y en chino mandarín sobre física cuántica aplicada a la construcción de drones espaciales. Ahora puedo decir que pasé una de las pruebas más difíciles que he tenido.

Acá está una de las versiones del cuento por si lo desean ver:
https://www.youtube.com/watch?v=MMq5zWMQl-o

Agosto 2018

lunes, 30 de julio de 2018

EL VALLE DEL SONDONDO: REFUGIO DE CÓNDORES (I)

El rey alado de los Andes.

Hace unas semanas enrumbé hacia el valle del Sondondo, en Ayacucho. Me fui por trabajo a este interesante lugar, el cual conocía solo por referencias. Salí de Lima y en cerca de 10 horas llegué a la capital de la provincia ayacuchana de Lucanas: Puquio, previa parada en Ica para almorzar, en Nazca para estirar las piernas y en una garita de control en plena Reserva Nacional Pampa Galeras - Barbara D’Achille. Al día siguiente salí a las 5.00 am y en algo menos de dos horas llegué a Andamarca. Y tras una pequeña parada técnica, en 45 minutos más de viaje llegué al mirador de cóndores, ubicado en el cañón de Mayobamba a 3595 metros de altitud.

Tras esperar casi media hora e ir calentándome con los primeros rayos solares, empezó la fiesta. Aparecieron en escena varios ejemplares de cóndor andino (Vultur gryphus). De ellos, los más jóvenes planeaban buscando las corrientes térmicas para ascender y asegurar su vuelo. Los adultos y los más experimentados, volaban directamente hacia el mirador, para luego pasar muy cerca de él y dejarse apreciar, camino hacia unos cerros contiguos donde existe un bebedero en la parte alta del poblado de Mayobamba. Lamentablemente, la fantástica experiencia se ve algo opacada por la presencia de unos cables de media tensión que atraviesan el valle y que ya han causado la muerte de algunos cóndores. Incluso, si uno afina el ojo puede ver como algunos cóndores deben hacer piruetas para evitarlos.

Pese a todo, la parada en el mirador tuvo su recompensa. Pude ver, por primera vez en mis casi 46 añitos, no menos de 35 cóndores de un tirón. Me llamó la atención la gran cantidad de individuos juveniles. Y tras casi una hora, tuve que salir disparado a Mayobamba (un anexo del distrito de Chipao que tiene cerca de 500 habitantes), ubicado a unos 20 minutos del mirador. Ambas localidades pertenecen a la provincia de Lucanas y están a casi 100 kilómetros de Puquio.

El mirador.
Pero mi misión no era exclusivamente ir a ver cóndores. Debía realizar, junto a Rosa Elena Zegarra, un taller en Mayobamba sobre la conservación del cóndor andino con pobladores de los diferentes poblados de la parte baja y media del valle del Sondondo. Fui como funcionario del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR), donde trabajo (con Rosa Elena), en coordinación con el Programa de Desarrollo Económico Sostenible y Gestión Estratégica de los Recursos Naturales en las regiones de Ayacucho, Apurímac, Huancavelica, Junín y Pasco (PRODERN), programa de cooperación bilateral directa entre el gobierno peruano y el Reino de Bélgica que es financiado por la Cooperación Belga y coejecutado por el Ministerio del Ambiente y la Agencia Belga de Desarrollo (CTB).

Nuestra misión era, por un lado, recoger impresiones sobre la presencia, estado de conservación y oportunidades de aprovechamiento en torno al cóndor andino en el valle de Sondondo; y por el otro, identificar el escenario para implementar una campaña de sensibilización destinada a promover la conservación de esta majestuosa ave. En otras palabras, fuimos con Rosa Elena a implementar algunas acciones del Plan Nacional para la Conservación del Cóndor Andino 2015 – 2025.

De cóndores y otros demonios

Nos llamó la atención que en Mayobamba no hubiese ninguna representación ni iconografía sobre esta especie. A diferencia de otros lugares, en ningún mural, tejido o representación artística o cultural aparece el cóndor andino, hasta donde pudimos ver. Sin duda, este es un tema a tomar en cuenta para cualquier estrategia de conservación. Y es que todos o casi todos los pobladores saben que los cóndores están ahí (arriba) y lo más probable es que los deben haber visto de lejos o de cerca, pero estas aves no estarían formando parte de su idiosincrasia o por lo menos, ese aspecto no salta a la vista.
Los benditos cables que perturban el paisaje y a los cóndores. 

Faustino Quispe Llamocca, presidente de la Comunidad Campesina de Mayobamba, asegura haber visto en su chacra (que a su vez queda cerca del bebedero) 150 cóndores en un solo día, hace diez años y en los siguientes años. Según Quispe, en ese lugar de difícil acceso, estas aves estarían protegidas. También afirma haber visto recientemente a un ejemplar adulto macho atacar becerros y subirse sobre ellos para picotear los ojos y otras partes blandas, como el ano, para acceder a las tripas y causarles la muerte. Esta conducta no es usual ni está documentada, por lo menos, no en el Perú. No obstante, no se descarta que esté dándose este comportamiento ante la falta de alimento.

Faustino no se estaba quejando, pues nos contó lo sucedido con sus becerros con algo de resignación y comprensión. Sabemos que los cóndores no siempre son bien vistos, pues algunos pobladores altoandinos los consideran “enemigos” porque atacarían directamente a sus animales. La fortaleza del cóndor radica en su pico, más que en sus garras, las mismas que se asemejan más a las patas de una gallina, por lo que no puede atrapar ni aprensar animales como las aves rapaces. Además, es un ave carroñera, pero, ante el apuro podría obrar distinto.

Un cóndor andino juvenil inicia su vuelo diario. 
Recordemos que en el país existe una ordenanza del 2007 dictada por el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA) que indica que los cadáveres de animales domésticos (ganado vacuno, caprino u otro, alpacas y otras especies) deben ser enterrados o incinerados inmediatamente para evitar contagios de enfermedades infecto-contagiosas (por ejemplo, ántrax). A eso se le puede sumar la presunta disminución de animales silvestres, lo que estaría obligando a los cóndores a “tomar otras medidas” para parar la olla, una de ellas, sería la de —eventualmente— atacar a animales recién nacidos o juveniles.   

Según nos contaba Nimer Vega, poblador de Chipao, él mismo ha visto los nidos y dormideros de cóndores en la zona e incluso reporta que los individuos juveniles son los que llevan alimento a los pichones y a los ejemplares adultos que ya no pueden volar. Por ello, esta parte del valle puede ser considerada como una “fuente” de cóndores. Es decir, de allí “salen” cóndores a conquistar nuevos territorios; y desde allí, algunos vuelan cientos de kilómetros a diversos lugares (ida y vuelta), incluso tal vez hasta el litoral iqueño para alimentarse de lobos marinos (crías muertas, placentas), de aves guaneras muertas y de otros manjares similares. 

Al fondo, Chipao y Mayobamba. 
Vega afirma también que en la zona ha logrado ver entre 100 y 150 cóndores casi todos los años, sobre todo entre los meses de setiembre y noviembre. Y nos cuenta que llegan cóndores de otros territorios a quedarse unos días en la parte baja del valle para luego irse a sus lugares de origen. Asimismo, nos comenta que la población se mantiene estable porque muchos juveniles de 10 o 12 años son expulsados. De esta manera, no hay una sobrepoblación y esta se va renovando con los ejemplares lugareños que se quedan o con los que vienen de otros lugares a quedarse. Esto es saludable, pues habría un “refrescamiento” genético que fortalece a la población de cóndores de Sondondo.      

Es decir, esta zona es un lugar “productor” de cóndores con una población (a la fecha) bastante sana y numerosa que no es muy conocida en el país. Por lo tanto, existe mucho por hacer en este valle ayacuchano. Lo que me llamó también la atención es que los pobladores reunidos en el taller estaban bien informados sobre el potencial que tienen y sobre los aspectos que deben impulsar. El trabajo realizado por PRODERN en la zona es bueno; y es evidente que han dejado buenos cimentos. Sin embargo, urge complementar lo realizado.  

Y aunque parezca inverosímil, los poblados de esta parte del valle, tales como: Chipao, Mayobamba, Andamarca, Cabana, Sondondo, Aucará y otros menores, se disputan por la “pertenencia” de los cóndores y sobre todo por lo que a su parecer se debe hacer. Incluso nos comentaron que había “peleas” en las redes sociales por promocionar de manera desarticulada y aislada este gran potencial natural. Eso debe cambiar. Es menester informar esto para ver que todavía hay mucho por hacer y que si no estamos unidos en esto, la cosa no pinta bien.
 
P.D. En los días en que empecé a escribir este texto, nos informaron que un cóndor hembra subadulto fue encontrado aturdido a orillas del río, cerca del mirador; y que fue rescatado por pobladores locales. Al inicio todo indicaba que habría sido envenenado, pero al parecer, se habría chocado con los cables de electricidad arriba mencionados. Parte de su historia la contaré en la siguiente entrega.

Julio 2019

martes, 24 de julio de 2018

PRESENTACIÓN DEL LIBRO ROJO DE LA FAUNA SILVESTRE AMENAZADA DEL PERÚ Y XI CONGRESO PERUANO DE ORNITOLOGÍA

Dada la necesidad de escribir rápidamente sobre dos eventos que tenemos esta semana, acá van unas líneas apuradas. El 26 de julio tenemos la presentación del Libro Rojo de la Fauna Silvestre Amenazada del Perú y del 23 al  28 de julio tenemos en la agenda el XI Congreso Nacional de Ornitología en Iquitos. Ambos casos merecen nuestra atención y esperamos que de estos dos acontecimientos podamos tener buena información para seguir trabajando por nuestra diversidad biológica. 

El Libro Rojo es una publicación bastante esperada por la comunidad científica peruana. En sus 530 y pico de páginas se plasma la información sobre 389 especies de anfibios, aves, invertebrados, mamíferos y reptiles  amenazadas en el país, que a su vez están incluidas en las categorías: En Peligro Crítico (CR), En Peligro (EN) y Vulnerable (VU), según el Decreto Supremo N° 004-2014- MINAGRI.

El Libro Rojo no es una guía de campo, es más un documento de consulta que debe servir para tener un panorama general de las especies incluidas, sobre las cuales debemos poner especial atención para evitar su desaparición. De esta manera, las autoridades nacionales podrán saber cuáles son, por qué están amenazadas, dónde están presente, qué es lo que se ha hecho y se está haciendo por ellas y cuáles son los retos que tenemos para asegurar su preservación. 

Existen diversas discusiones sobre el Libro Rojo. Algunos afirman que este libro no haría más que "desnudar" nuestras falencias en cuanto a la preservación de parte de nuestra diversidad biológica y que nos pone en evidencia; otros dicen que pese al estado de amenaza de las especies allí listadas, es bueno contar con información sobre su estado de conservación y otros aspectos, porque justamente, uno de los problemas que se debe combatir para actuar a su favor es la falta de información. de esta manera, el Libro Rojo aportaría a tener información básica para tomar acciones concretas. 

En fin, lo importante es actuar y hacerlo con celeridad. Así por ejemplo, necesitamos que las autoridades conozcan a estas especies, para determinar qué es lo que se debe hacer. Muchas veces, algunas de ellas no actúan porque no saben que la especie X está amenazada y dejan pasar acciones que marcarían pequeños avances en la búsqueda de asegurar que nuestra diversidad biológica pueda seguir acompañándonos o más bien, permita que nosotros podamos estar en armonía con ella, Recordemos que todo lo que la compone estuvo mucho antes que nosotros. Así que a leer el Libro Rojo y a seguir trabajando por nuestro patrimonio natural.

En unos días, el Libro Rojo estará publicado en línea en la página web del SERFOR.

XI Congreso Nacional de Ornitología 

Este es el editorial que escribí para el último número del Boletín de la UNOP. Mis líneas están dedicadas exclusivamente al XI Congreso Peruano de Ornitología. Esta importante reunión empezó hace unas horas. Espero que salgan buenos aportes de esta nueva versión de un congreso pajarero. Este año nuestra amazonia es la anfitriona. Vamos a ver cómo les va, pues sin duda se han esforzado por sacar adelante la organización de este encuentro. Esperamos también que nos ofrezca información actual y técnica que nos ayude a seguir luchando por las aves,. 

No obstante, debo decir que discrepé con algunos de los organizadores por programar la fecha a pocos días de Fiestas Patrias, dado que en nuestra querida república bananera, para estas y otras fechas festivas, los pasajes suben y son difíciles de obtener. Ahora, es más complicado en el caso de Iquitos, porque la vía aérea es la manera más rápida de llegar a la capital del departamento de Loreto y los precios no son asequibles para todos; y para otros, estas fechas son complicada porque se cruzan con temas laborales. Pero bueno, ya es tarde para eso.  

Espero que este pequeño tema "logístico" no empañe el desarrollo del evento y que, como mencioné, tengamos buenos productos. 

Discusiones bizantinas  


Se viene el XI Congreso Peruano de Ornitología (XICPO) del 23 a 28 de julio, esta vez en la siempre encantadora Iquitos. He escrito diversos textos dedicados a estas importantes reuniones. También he participado de algunos congresos y siempre he estado pendiente de ellos, pues pese a que a veces dudo del impacto que estos puedan tener en nuestro “quehacer biológico, ambiental o ecológico” nacional, es evidente que sí aportan a la generación del conocimiento sobre nuestra avifauna. No obstante, suelo recordar algunas reuniones, en las cuales, las conversas y discusiones no aportaban a llevar ese conocimiento a la práctica, es decir, a plasmarlos en acciones concretas que permitan conservar y usar con responsabilidad lo que nos va quedando de diversidad biológica.  

Me explico. Reunir a la diversidad de expertos, interesados y seguidores de las aves en el Perú para y en un congreso, no es garantía de poder contar con resultados y productos concretos. Estas reuniones —como todas las de este tipo— sirven también para hacer relaciones públicas, tomarse fotos y reencontrarse con “la gentita”. Y no está mal que así sea, pues esos aspectos son inherentes a todo tipo de encuentro como este. Empero, pasa por mi cabeza que se puede tener la impresión de que parte de estas jornadas ornitológicas solo servirían para intercambiar “figuritas” sobre qué aves vio uno u otro pajarero en algún lugar y cómo hay que hacer para llegar ahí; cuáles son las rutas pajareras del momento; o sobre posibles chambas, oportunidades y mercadeo; y para, sobre todo hoy en día, hacer más amigos para las redes sociales, con los obligatorios “selfie” para inmortalizar el momento.  

Claro, insisto, no está mal todo eso. Es normal y es parte de lo que sucede en estas reuniones. Pero creo que falta algo más. Así por ejemplo, qué información se está generando para que esta pueda ser un elemento que forme parte de lo que se debe hacer para gestionar mejor nuestro territorio. ¿Dónde está esa información?, ¿Quién la tiene?, ¿La quiere o debe poner a disposición de los tomadores de decisión?, ¿Debería hacerlo si muchas el paquidérmico Estado no reacciona?, ¿Quién se encarga de que se genere más información para tomar acciones contundentes contra la pérdida de nuestra tan amenazada diversidad biológica?, ¿Cómo involucramos al ciudadano de a pie para que se interese por la preservación de lo que nos rodea utilizando a las aves como pretexto?, ¿Qué más podemos hacer para que a través de las aves “las masas” entiendan que debemos actuar en vez de solo pensar en el cambio climático y en las bolsas de plástico?

Me parece que mientras nos reunimos en cálidos ambientes para discutir sobre patrones filogenéticos y nuevos avances en el análisis del ADN mitocondrial para poder determinar diferencias entre las especies y subespecies del género Patagioenas en el Neotropico, los impactos de la presencia humana nos están dejando —a una gran velocidad— sin la variedad de aves de la que seguimos, por ahora, ostentando. Estudios de este tipo son relevantes, pero los resultados, o parte de ellos, deberían ser presentados de tal manera que puedan ser utilizados en políticas públicas y en el día a día.  

Las aves no solo están para ser observadas, investigadas y para exponer en congresos sobre su vida privada y su relación conflictiva con el ser humano y su entorno. Están también para, a través de ellas, llamarnos la atención sobre los destrozos que estamos haciendo al planeta que nos alberga. Por eso, no pierdan la oportunidad de participar del congreso, pero veamos qué más podemos hacer para acelerar el paso contra la sexta extinción masiva de especies biológicas, de la cual, las aves no pueden escaparse volando. También están en el bolo.   


El Editor

En este enlace pueden acceder al Boletín UNOP Vol. 13, N°1. 2018.

Entonces, esperemos que esta semana sea productiva y que después de Fiestas Patrias el rumbo del país logre por lo menos ofrecernos un mejor panorama. No debemos bajar la guardia de ninguna forma. Combatamos la corrupción y las malas prácticas desde nuestra tribuna. Unos cuantos pusilánimes y caraduras no nos van a aguar la fiesta. 

Julio 2018

domingo, 1 de abril de 2018

CAMINO AL GLOBAL BIG DAY 2018: LA REVANCHA (II)

En la entrega anterior iniciamos una entrevista con una pareja enamorada de las aves: Penélope Cora Alba y Tyto Furnarius Pusilla. Ellos nos adelantaron algunos detalles relacionados al Global Big Day (GBD) 2018, la competencia que se nos viene el 05 de mayo. Como comentábamos, este año, el Perú saldrá con toda su artillería a recuperar el primer puesto y el tricampeonato que le fue arrebatado el año pasado por su vecino, Colombia. No hay premio ni dinero por el primer puesto, pero ganar es una cuestión de honor. Todo sea por las aves. 


Seguimos conversando en un parque limeño con Penélope Cora (PC) y Tyto Furnarius (TF). Ambos están ansiosos por demostrar que el Perú será el país donde más especies de aves se puedan ver en las 24 horas del 05 de mayo de 2018. Si bien la idea es también aumentar el número de grupos que salga por todo el Perú a pajarear, aún se debe trabajar en eso, pues como comentan Penélope y Tyto, la lista de grupos que saldrá a pajarear, a la fecha, no es muy extensa. Sin embargo, ambos tienen la esperanza de que esto cambie conforme se acerca la fecha.

Seguimos conversando. Tenemos al frente un pelotón de diversas aves pululando por ahí, tales como Palomas de Castilla (Columba livia), Chisco (Mimus longicaudatus), Tordo Grande (Dives warszewiczi) y el ave que pienso debe ser el ave nacional, el Tordo Parásito (Molothrus bonariensis). Les dije a mis entrevistados que yo asumo que el Perú va a ganar, pero, ¿Qué sucederá al día siguiente?

TF: Nada en especial. La noticia saldrá en algunos diarios, las redes sociales rebotarán la noticia y habrá “bulla” unos días, pero luego habrá calma. Los pajareros se arengarán entre sí, pero salvo eso, no mucho más. El reto es lograr que antes, durante y sobre todo, después del GBD 2018, más gente salga a comprar sus binoculares, sus guías de campo y que defina cuál será su siguiente parada para ir a pajarear.  
PC: Tras reponernos del esfuerzo y de las emociones, debemos continuar con nuestra misión “evangelizadora” y seguir trabajando para difundir nuestra diversidad biológica y así ponerla en valor. Necesitamos logar —por ejemplo— que las aves generen sostenidamente beneficios económicos para poder preservarlas mediante un uso responsable.

¿Y cómo cambiamos el concepto de: “oye tú, conserva esa porción de bosque porque ahí viven aves que a los turistas le gusta ver y que te pueden dar beneficios”?

PC: La eterna discusión. Pese a ello, debemos aprovechar la ola y seguir montados en ella. Existen buenos ejemplos que demuestran que sí es posible gestionar nuestro patrimonio natural, haciendo que todos salgan ganando. Lo primero es convencernos de ello y jugar desde el principio con las reglas claras.
TF: Así es. Existen también ejemplos que nos demuestran lo contrario, como esos espacios “protegidos” por privados que solo venden humo y que son la antítesis de lo que se debe hacer para la conservación de nuestra diversidad biológica. Las personas no conservan solo porque les dicen que deben hacerlo. Si no hay una retribución económica que, por ejemplo, les permita mandar a sus hijos al colegio, la cosa no va a funcionar.

Dicho esto, señalé hacia el cielo. Una pareja de Cernícalos Americanos (Falco sparverius) le hacía la “bronca” a un solitario ejemplar adulto de Aguilucho Grande (Geranoaetus melanoleucus), mientras que a varios metros sobrevolaba como siempre un par de individuos del ave emblemática de Lima, el Gallinazo Cabeza Negra (Coragyps atratus), impávidos ante lo que pasaba debajo de ellos. Mis interlocutores creen que la razón principal por la que Colombia nos ganó el año pasado es que muchos espacios del país cafetalero se han “desmilitarizado” tras el proceso de pacificación. Además, hay que decirlo, se organizaron muy bien y ojo, también ellos son considerados como un país megadiverso. No en vano tienen costas en los Océanos Atlántico y Pacífico, la región del Chocó – Magdalena, Andes tropicales y un sinfín de ecosistemas.  

¿A qué te referías, Tyto, con que existen ejemplos que nos demuestran lo contrario?

TF: Existen emprendimientos privados que solo benefician a los que invirtieron su dinero y a nadie más. Además, se adueñan de terrenos que no les pertenecen y crean solo descontento. Adicionalmente, los pobladores locales involucrados no reciben mucho y únicamente ven gringos entrar y salir de sus terrenos sin recibir algo de provecho.
PC: Y también pasa lo siguiente, en algunos casos se promociona la observación de aves y el turismo de naturaleza como la solución a todos los problemas en lugares altamente intervenidos, donde al final, no hay mucho por ver. No necesitamos vender cebo de culebra.
TF: Sucede también que a veces se crea falsas expectativas y al final solo se logra frustrar a la gente y eso es como un boomerang para la conservación.

Tomamos otra vez asiento en una banca del parque. Cerca de nosotros aparecen tres especies de aves que ya no son muy común en la capital del Perú. Se trata del Saltapalito (Volantina jacarina), el Gorrión (Zonotrichia capensis) y la Tortolita Costeña (Columbina cruziana). Es interesante apreciarlas todavía por aquí. Mientras las veo, lanzo la pregunta que muchos escépticos se hacen: ¿Cómo sabemos que nuestros rivales no hacen trampa o que algún connacional o extranjero en Perú, “presionado” por ganar, ingresa datos falsos?

TF: Partimos del hecho de que los participantes solo anotan las aves que realmente ven  escuchan ese día. En la plataforma digital que recibe las listas existen ya algunos filtros para detectar posibles incongruencias, por ejemplo que alguien reporte una especie de distribución restringida a la llanura amazónica en la costa o viceversa; o que reporte un número exagerado de individuos de una especie en un sitio, cuando se sabe que la especie es solitaria o que solo se le ve en grupos pequeños de dos o tres individuos.
PC: Como ya se dijo, todo esto se basa en la buena fe y en la confianza de que nadie hace trampa. Existen algunos expertos que igual filtran y validan la información.  

Caminamos unos metros y divisamos al Mielerito Platanito (Coereba flaviola), a la Mosqueta silbadora (Camptostoma obsoletum) y a varias Golondrinas Santa Rosita (Pygochelidon cyanoleuca peruviana) que salían a buscar alimento. Lanzo mi siguiente pregunta: Al margen del GBD, ¿cómo ven el futuro ornitológico del Perú? Acto seguido vino un silencio casi sepulcral que me asustó. No obstante, este fue roto por la estruendosa presencia de casi una decena de Loros Cabeza Roja (Psittacara erythrogenys) que dieron un par de vueltas para alejarse alborotando todo a su pasar. Algo rezagados, tres Pihuichos Ala Amarilla (Brotogeris versicolorus) parecían “seguirle el vuelo” a los loros en búsqueda de alimento.

PC: Yo veo el futuro con optimismo. El número de aficionados a las aves ha aumentado significativamente; cada día sabemos más sobre nuestras aves y nos enteramos de nuevos emprendimientos. Y lo más importante es que estamos aprendiendo a valorar lo que tenemos. Hace no más de diez años, casi nadie hablaba sobre nuestra diversidad biológica y menos sobre las especies aladas.
TF: Es cierto, además, vemos a muchos más actores involucrarse con el entorno, con lo cual, las aves salen ganando. Así por ejemplo, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR), junto a otras organizaciones públicas y privadas, ha iniciado una campaña para reducir el tráfico ilegal de fauna silvestre llamada “Si compras, eres cómplice” que pretende evitar, por ejemplo, que varias especies de aves sigan siendo víctima de inescrupulosos y que sus poblaciones disminuyan.
PC: Así es. A eso debemos agregar que se está aprovechando mejor lo que la tecnología nos ofrece, como por ejemplo, las redes sociales, los equipos especializados de telemetría para hacer seguimiento de individuos y tantas cosas que nos permiten contar con información actual, certera y precisa para la toma de decisiones. Sin embargo, aún hay muchas brechas por cerrar.   
TF: Exacto. Solo un caso: muerte de cóndores por envenenamiento en varias partes del país. Ese problema tiene varias aristas que explican parte de lo que sucede: desconocimiento del rol ecológico de las aves, falta de prevención y de sanción efectiva a los que atentan contra ellas, aumento de conflictos entre humanos y fauna silvestre, vacíos de investigación, entre otros. A eso le sumamos la pérdida de hábitat por diversas actividades, la introducción de especies exóticas invasoras, los efectos del cambio climático, la contaminación ambiental y el panorama pinta bastante gris. Pero todavía estamos a tiempo para cambiar la situación. ¡Vamos con fe! ¡Arriba Perú!
PC: ¡Vamos Perú, carajo!       

Veo mi reloj y debo despedirme ya. Antes de eso, Penélope me pregunta a dónde iré yo a pajarear. Le contesto que no tengo aún la menor idea. En eso, Tyto nos calla para señalar el jardín de una casa con enredaderas. A la altura de nuestra vista, un fugaz ejemplar adulto del Picaflor de Cora (Thaumastura cora) nos ofrece unos segundos para avistarlo. ¡Qué hermosa ave!, gritamos casi al mismo tiempo. Para mí, esta especie no tiene nada que envidiar a otros colibríes. Ahora sí debo irme, pero antes de ello, les pregunté, a modo de cierre, ¿Y ustedes a dónde irán a competir? Creo que inicié una pequeña riña entre ellos.

TF: Vamos a ir al Bosque de Frejolillo, en Piura, que está protegido dentro del Área de Conservación Regional (ACR) Salitral – Huarmaca. Quiero ver Pavas Aliblancas en estado silvestre y aves de la Región de Endemismo Tumbesina. 
PC: ¿Perdón? Ya te dije que vamos a regresar al Abra Malaga en Cusco, porque fue el lugar donde nos conocimos.
TF: Pero, ya hemos estado ahí un par de veces luego de eso. No me parece. Veamos en todo caso, qué lugares no están cubiertos entre Lima y Lambayeque o entre Lima y Cusco.
PC: No. Ya está decidido.
TF: Pero reina, recuerda que habíamos quedado… (Inaudible).

Me despido. Les agradezco por el tiempo que me brindaron y les deseo todos los éxitos. Siguen discutiendo. Me alejo unos metros y diviso cuatro individuos del Cardinal de Cresta Roja (Paroaria coronata), un ave introducida (¿deliberada o accidentalmente?) en el Perú, pues es originaria del cono sur americano (Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay). Su avistamiento es un “lifer” para mí, es decir, es la primera vez que veo a esta especie en estado silvestre. Volteo a pasarles la voz a Penélope y a Tyto, pero veo que siguen enfrascados en su pequeña discusión. Opto por retirarme.

En algo más de una hora, haciendo un recuento, he visto 29 especies aves en un parque limeño. Extrapolando el tiempo, los lugares, la oportunidad, el número de personas que saldrá a pajarear y teniendo como techo nuestras 1850 y pico especies de aves en el país, debemos superar la marca del año pasado y ganar. Y no solo eso, debemos hacer que todos estos esfuerzos se vayan cristalizando en acciones concretas a favor de nuestra diversidad biológica. Es ahora o nunca.

Artículo publicado originalmente en la Revista Rumbos: 
http://www.rumbosdelperu.com/ambiente/29-03-2018/camino-al-global-big-day-2018-la-revancha/
  
Marzo 2018

BIENVENIDOS AL NUEVO MORDOR: ¡EL PERÚ! (XXVII)

  Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos tema...