domingo, 1 de abril de 2018

CAMINO AL GLOBAL BIG DAY 2018: LA REVANCHA (II)

En la entrega anterior iniciamos una entrevista con una pareja enamorada de las aves: Penélope Cora Alba y Tyto Furnarius Pusilla. Ellos nos adelantaron algunos detalles relacionados al Global Big Day (GBD) 2018, la competencia que se nos viene el 05 de mayo. Como comentábamos, este año, el Perú saldrá con toda su artillería a recuperar el primer puesto y el tricampeonato que le fue arrebatado el año pasado por su vecino, Colombia. No hay premio ni dinero por el primer puesto, pero ganar es una cuestión de honor. Todo sea por las aves. 


Seguimos conversando en un parque limeño con Penélope Cora (PC) y Tyto Furnarius (TF). Ambos están ansiosos por demostrar que el Perú será el país donde más especies de aves se puedan ver en las 24 horas del 05 de mayo de 2018. Si bien la idea es también aumentar el número de grupos que salga por todo el Perú a pajarear, aún se debe trabajar en eso, pues como comentan Penélope y Tyto, la lista de grupos que saldrá a pajarear, a la fecha, no es muy extensa. Sin embargo, ambos tienen la esperanza de que esto cambie conforme se acerca la fecha.

Seguimos conversando. Tenemos al frente un pelotón de diversas aves pululando por ahí, tales como Palomas de Castilla (Columba livia), Chisco (Mimus longicaudatus), Tordo Grande (Dives warszewiczi) y el ave que pienso debe ser el ave nacional, el Tordo Parásito (Molothrus bonariensis). Les dije a mis entrevistados que yo asumo que el Perú va a ganar, pero, ¿Qué sucederá al día siguiente?

TF: Nada en especial. La noticia saldrá en algunos diarios, las redes sociales rebotarán la noticia y habrá “bulla” unos días, pero luego habrá calma. Los pajareros se arengarán entre sí, pero salvo eso, no mucho más. El reto es lograr que antes, durante y sobre todo, después del GBD 2018, más gente salga a comprar sus binoculares, sus guías de campo y que defina cuál será su siguiente parada para ir a pajarear.  
PC: Tras reponernos del esfuerzo y de las emociones, debemos continuar con nuestra misión “evangelizadora” y seguir trabajando para difundir nuestra diversidad biológica y así ponerla en valor. Necesitamos logar —por ejemplo— que las aves generen sostenidamente beneficios económicos para poder preservarlas mediante un uso responsable.

¿Y cómo cambiamos el concepto de: “oye tú, conserva esa porción de bosque porque ahí viven aves que a los turistas le gusta ver y que te pueden dar beneficios”?

PC: La eterna discusión. Pese a ello, debemos aprovechar la ola y seguir montados en ella. Existen buenos ejemplos que demuestran que sí es posible gestionar nuestro patrimonio natural, haciendo que todos salgan ganando. Lo primero es convencernos de ello y jugar desde el principio con las reglas claras.
TF: Así es. Existen también ejemplos que nos demuestran lo contrario, como esos espacios “protegidos” por privados que solo venden humo y que son la antítesis de lo que se debe hacer para la conservación de nuestra diversidad biológica. Las personas no conservan solo porque les dicen que deben hacerlo. Si no hay una retribución económica que, por ejemplo, les permita mandar a sus hijos al colegio, la cosa no va a funcionar.

Dicho esto, señalé hacia el cielo. Una pareja de Cernícalos Americanos (Falco sparverius) le hacía la “bronca” a un solitario ejemplar adulto de Aguilucho Grande (Geranoaetus melanoleucus), mientras que a varios metros sobrevolaba como siempre un par de individuos del ave emblemática de Lima, el Gallinazo Cabeza Negra (Coragyps atratus), impávidos ante lo que pasaba debajo de ellos. Mis interlocutores creen que la razón principal por la que Colombia nos ganó el año pasado es que muchos espacios del país cafetalero se han “desmilitarizado” tras el proceso de pacificación. Además, hay que decirlo, se organizaron muy bien y ojo, también ellos son considerados como un país megadiverso. No en vano tienen costas en los Océanos Atlántico y Pacífico, la región del Chocó – Magdalena, Andes tropicales y un sinfín de ecosistemas.  

¿A qué te referías, Tyto, con que existen ejemplos que nos demuestran lo contrario?

TF: Existen emprendimientos privados que solo benefician a los que invirtieron su dinero y a nadie más. Además, se adueñan de terrenos que no les pertenecen y crean solo descontento. Adicionalmente, los pobladores locales involucrados no reciben mucho y únicamente ven gringos entrar y salir de sus terrenos sin recibir algo de provecho.
PC: Y también pasa lo siguiente, en algunos casos se promociona la observación de aves y el turismo de naturaleza como la solución a todos los problemas en lugares altamente intervenidos, donde al final, no hay mucho por ver. No necesitamos vender cebo de culebra.
TF: Sucede también que a veces se crea falsas expectativas y al final solo se logra frustrar a la gente y eso es como un boomerang para la conservación.

Tomamos otra vez asiento en una banca del parque. Cerca de nosotros aparecen tres especies de aves que ya no son muy común en la capital del Perú. Se trata del Saltapalito (Volantina jacarina), el Gorrión (Zonotrichia capensis) y la Tortolita Costeña (Columbina cruziana). Es interesante apreciarlas todavía por aquí. Mientras las veo, lanzo la pregunta que muchos escépticos se hacen: ¿Cómo sabemos que nuestros rivales no hacen trampa o que algún connacional o extranjero en Perú, “presionado” por ganar, ingresa datos falsos?

TF: Partimos del hecho de que los participantes solo anotan las aves que realmente ven  escuchan ese día. En la plataforma digital que recibe las listas existen ya algunos filtros para detectar posibles incongruencias, por ejemplo que alguien reporte una especie de distribución restringida a la llanura amazónica en la costa o viceversa; o que reporte un número exagerado de individuos de una especie en un sitio, cuando se sabe que la especie es solitaria o que solo se le ve en grupos pequeños de dos o tres individuos.
PC: Como ya se dijo, todo esto se basa en la buena fe y en la confianza de que nadie hace trampa. Existen algunos expertos que igual filtran y validan la información.  

Caminamos unos metros y divisamos al Mielerito Platanito (Coereba flaviola), a la Mosqueta silbadora (Camptostoma obsoletum) y a varias Golondrinas Santa Rosita (Pygochelidon cyanoleuca peruviana) que salían a buscar alimento. Lanzo mi siguiente pregunta: Al margen del GBD, ¿cómo ven el futuro ornitológico del Perú? Acto seguido vino un silencio casi sepulcral que me asustó. No obstante, este fue roto por la estruendosa presencia de casi una decena de Loros Cabeza Roja (Psittacara erythrogenys) que dieron un par de vueltas para alejarse alborotando todo a su pasar. Algo rezagados, tres Pihuichos Ala Amarilla (Brotogeris versicolorus) parecían “seguirle el vuelo” a los loros en búsqueda de alimento.

PC: Yo veo el futuro con optimismo. El número de aficionados a las aves ha aumentado significativamente; cada día sabemos más sobre nuestras aves y nos enteramos de nuevos emprendimientos. Y lo más importante es que estamos aprendiendo a valorar lo que tenemos. Hace no más de diez años, casi nadie hablaba sobre nuestra diversidad biológica y menos sobre las especies aladas.
TF: Es cierto, además, vemos a muchos más actores involucrarse con el entorno, con lo cual, las aves salen ganando. Así por ejemplo, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR), junto a otras organizaciones públicas y privadas, ha iniciado una campaña para reducir el tráfico ilegal de fauna silvestre llamada “Si compras, eres cómplice” que pretende evitar, por ejemplo, que varias especies de aves sigan siendo víctima de inescrupulosos y que sus poblaciones disminuyan.
PC: Así es. A eso debemos agregar que se está aprovechando mejor lo que la tecnología nos ofrece, como por ejemplo, las redes sociales, los equipos especializados de telemetría para hacer seguimiento de individuos y tantas cosas que nos permiten contar con información actual, certera y precisa para la toma de decisiones. Sin embargo, aún hay muchas brechas por cerrar.   
TF: Exacto. Solo un caso: muerte de cóndores por envenenamiento en varias partes del país. Ese problema tiene varias aristas que explican parte de lo que sucede: desconocimiento del rol ecológico de las aves, falta de prevención y de sanción efectiva a los que atentan contra ellas, aumento de conflictos entre humanos y fauna silvestre, vacíos de investigación, entre otros. A eso le sumamos la pérdida de hábitat por diversas actividades, la introducción de especies exóticas invasoras, los efectos del cambio climático, la contaminación ambiental y el panorama pinta bastante gris. Pero todavía estamos a tiempo para cambiar la situación. ¡Vamos con fe! ¡Arriba Perú!
PC: ¡Vamos Perú, carajo!       

Veo mi reloj y debo despedirme ya. Antes de eso, Penélope me pregunta a dónde iré yo a pajarear. Le contesto que no tengo aún la menor idea. En eso, Tyto nos calla para señalar el jardín de una casa con enredaderas. A la altura de nuestra vista, un fugaz ejemplar adulto del Picaflor de Cora (Thaumastura cora) nos ofrece unos segundos para avistarlo. ¡Qué hermosa ave!, gritamos casi al mismo tiempo. Para mí, esta especie no tiene nada que envidiar a otros colibríes. Ahora sí debo irme, pero antes de ello, les pregunté, a modo de cierre, ¿Y ustedes a dónde irán a competir? Creo que inicié una pequeña riña entre ellos.

TF: Vamos a ir al Bosque de Frejolillo, en Piura, que está protegido dentro del Área de Conservación Regional (ACR) Salitral – Huarmaca. Quiero ver Pavas Aliblancas en estado silvestre y aves de la Región de Endemismo Tumbesina. 
PC: ¿Perdón? Ya te dije que vamos a regresar al Abra Malaga en Cusco, porque fue el lugar donde nos conocimos.
TF: Pero, ya hemos estado ahí un par de veces luego de eso. No me parece. Veamos en todo caso, qué lugares no están cubiertos entre Lima y Lambayeque o entre Lima y Cusco.
PC: No. Ya está decidido.
TF: Pero reina, recuerda que habíamos quedado… (Inaudible).

Me despido. Les agradezco por el tiempo que me brindaron y les deseo todos los éxitos. Siguen discutiendo. Me alejo unos metros y diviso cuatro individuos del Cardinal de Cresta Roja (Paroaria coronata), un ave introducida (¿deliberada o accidentalmente?) en el Perú, pues es originaria del cono sur americano (Argentina, Bolivia, Brasil, Paraguay y Uruguay). Su avistamiento es un “lifer” para mí, es decir, es la primera vez que veo a esta especie en estado silvestre. Volteo a pasarles la voz a Penélope y a Tyto, pero veo que siguen enfrascados en su pequeña discusión. Opto por retirarme.

En algo más de una hora, haciendo un recuento, he visto 29 especies aves en un parque limeño. Extrapolando el tiempo, los lugares, la oportunidad, el número de personas que saldrá a pajarear y teniendo como techo nuestras 1850 y pico especies de aves en el país, debemos superar la marca del año pasado y ganar. Y no solo eso, debemos hacer que todos estos esfuerzos se vayan cristalizando en acciones concretas a favor de nuestra diversidad biológica. Es ahora o nunca.

Artículo publicado originalmente en la Revista Rumbos: 
http://www.rumbosdelperu.com/ambiente/29-03-2018/camino-al-global-big-day-2018-la-revancha/
  
Marzo 2018

viernes, 16 de marzo de 2018

CAMINO AL GLOBAL BIG DAY 2018: LA REVANCHA (I)

Si no sabe qué demonios significa o realmente qué es y para qué sirve el Global Big Day (GBD), no se preocupe. No es el único. El GBD es una competencia internacional que se basa netamente en la confianza y veracidad de los datos que diversos grupos de amantes de las aves suben a una plataforma virtual para contabilizar cuántas especies de estos seres alados se ve en un país en 24 horas. Es una de las pocas competencias planetarias que no otorga premios físicos y menos monetarios; y que solo busca impulsar una actividad, en base a la honestidad de los participantes y a la certeza de que los rivales no hacen trampa. Este año, el Perú competirá con el ojo morado. La revancha y su jerarquía están en juego, dado que el año pasado, Colombia, nuestro eterno rival, nos ganó. ¡A ganar carajo!           

Para adentrarnos en esta competencia y poder entender su significado y la mística que rodea al GBD, entrevisté a dos amantes de las aves: Penélope Cora Alba y Tyto Furnarius Pusilla, ella lambayecana y él cusqueño. Se conocieron en una excursión en el Abra Malaga, en Cusco, en la ruta desde la capital inca a Quillabamba, como parte de una salida de campo del X Congreso Nacional de Ornitología, celebrado en noviembre de 2011 en la capital arqueológica de América. Penélope Cora (PC) y Tyto Furnarius (TF) llevan el birdwatching en la sangre. Cada uno ya “pajareaba” desde años atrás antes de conocerse y ahora lo hacen casi siempre juntos. Me encontré con ellos al alba, en un parque de Lima. Accedieron a la entrevista, pero solo bajo una condición: no fotos.

Los vi llegar. Cada uno tenía sus respectivos binoculares colgados del cuello. Ella con una camiseta blanca con la Pava Aliblanca (Penelope albipennis) estampada, jean y zapatillas; y él con una camiseta negra con un estampado del Gavilán de Vientre Gris (Accipiter poliogaster), en pantalón corto y sandalias. Conozco a Penélope y a Tyto hace más de tres décadas. Hemos ido a “pajarear” varias veces y sé que viven esta competencia a mil por hora y a flor de piel.

Mientras damos una vuelta por el parque, lógicamente sin perder de vista la avifauna del lugar, les pregunto ¿Qué es el GBD? Ambos me miran asombrados como si yo fuese de otro planeta. Les explico que, por si acaso, pocos saben de esta competencia.

PC: El GBD es una oportunidad para que, durante las 24 horas de un día, una persona o un grupo de personas salgan a identificar aves y elaboren una lista de todas las especies registradas en ese periodo de tiempo en una localidad determinada.
TF: Se trata de que gente en todo el mundo, amantes de las aves sin distinción de profesión, edad u otra, salgan a verlas en estado silvestre y que ello permita registrar colectiva o individualmente el mayor número posible de especies en un solo día en el planeta.

¿Y cuál es el objetivo?

TF: Es bastante simple: llamar la atención sobre las aves y sobre la necesidad de tomar acciones inmediatas para la investigación y su conservación; y también ayudar a obtener fondos económicos para esos fines.
PC: Asimismo, se busca registrar ese día el mayor número de especies de aves en todo el mundo y también proponer nuevos espacios y rutas para el birdwatching nacional, de tal manera que se involucre a más gente y localidades que pueden ver en esta disciplina una posibilidad de desarrollo local.  

Inmediatamente, ambos al unísono gritaron: ¡Vamos Perú! Yo di un salto del susto y después de recobrar el sentido les pregunté si es que ya habían pactado de antemano hacer esa arenga que casi me deja sordo y me causa un infarto (en ese orden). Según ellos, les salió de manera espontánea hacerlo. Les creí. Mientras seguíamos caminando y ya repuesto del susto, divisamos un Gavilán Acanelado (Parabuteo unicinctus) que surcaba el cielo a pocos metros arriba de nosotros, mientras un puñado de Cuculíes (Zenaida meloda) y otro de Madrugadoras (Zenaida auriculata) volaban sin rumbo, despavoridas ante la presencia del ave de presa.

¿Y qué debemos esperar del Perú ese día?

TF: El Perú, como “potencia ornitológica” del planeta debe contribuir contundentemente con el esfuerzo global. Debemos lograr que más gente se interese por nuestra diversidad biológica, en este caso, a través de las aves. Estos maravillosos seres son solo un pretexto para que tomemos conciencia de que debemos proteger el entorno a través de, por ejemplo, actividades que permitan usar nuestra fauna silvestre de manera responsable y sostenible.
PC: ¡No seas palabrero! Recordemos que el Perú ocupa el tercer puesto en el mundo en cuanto al número de especies de aves después de Colombia y Brasil; y que además recién estamos alzando vuelo en lo referido en la promoción de la observación de aves como una actividad económica que genere progreso y mejore la calidad de vida de más peruanos.
TF: ¡Tú me ganas con el floro!

¿Y cómo nos fue en los años anteriores?

TF: Desde el 2015 se celebra el GBD en todo el planeta. Ese año, el Perú se puso las pilas de tal manera que más de 300 personas distribuidas a lo largo y ancho del país salieron a ver aves. Ese año también, en los Estados Unidos, un poco más de 10 000 “gringos” hacían lo mismo.
PC: En Colombia y Brasil salieron respectivamente un poco más de personas que en Perú a ver aves. No obstante, en el 2015 fuimos campeones.
TF: Logramos registrar 1183 especies, con lo cual alcanzamos el record planetario. En el 2016 participaron casi 16 000 personas pertenecientes a 145 países. Todos ellos registraron alrededor de 6260 especies de aves. En el Perú registramos 1242 especies y fuimos también campeones.
PC: En el 2017 no nos fue muy bien. Colombia nos arrebató el tricampeonato, pues como país quedamos segundos en el planeta pese a que se logró avistar 1332 especies de aves.
 
Recordemos que el turismo de aves es una modalidad de aprovechamiento de la fauna silvestre que podría generar bastante progreso y dividendos si logra consolidarse en el país. Ese es justamente uno de los fines del GBD. Mientras charlamos divisamos un solitario ejemplar del Atrapamoscas Pepite (Tyrannus melancholicus) posado en un cable. A su vez, casi imperceptible en un árbol cercano, el Mielerito Gris (Conirostrum cinereum) revoloteaba de arriba abajo hasta desaparecer. Algunos metros más allá, un ejemplar macho de Turtupilín (Pyrocephalus rubinus) observaba calmo nuestros movimientos.  

¿Qué estamos logrando con estos GBD?

PC: La observación de aves, como actividad responsable con el entorno y como generadora de beneficios, está tomando cuerpo en el Perú. Cada día el número de “pajareros” nacionales aumenta. Una prueba de ello es que en el 2015 fuimos cerca de 300, en el 2016 fuimos casi 500 y en el 2017 dimos un salto de garrocha, llegamos a ser más de 800.
TF: En el 2017 cubrimos más de 652 puntos en el mapa, cifra que casi dobla a la de los años anteriores respectivamente. Sin duda, cada vez participa más gente.
PC: Esa debe ser la tendencia. A eso apuntamos. Este año esperamos cifras mayores.

Decidimos tomar asiento en una banca para seguir con la conversa. A pocos metros, el colibrí más común en Lima, la Amazilia Costeña (Amazilia amazilia) nos regaló una breve aparición. Un punto importante a destacar es el hecho de superar, no solo nuestra marca en lo referido al número de especies, sino, al número de grupos que salen a pajarear —que al final son las listas reportadas ese día— y al número de puntos cubiertos en el país. Ese es el gran reto. Dos Violinistas o Tangaras Azuladas (Thraupis episcopus) hacen su aparición en la escena y se quedan varios minutos revoloteando por ahí. Y cuando nos paramos para seguir caminando, cerca de diez Botones de Oro (Sicalis flaveola) andaban en el pasto alimentándose y atentos a nuestros movimientos. 

¿Qué esperas de esta nueva versión del GBD para el Perú?

PC: Por supuesto que ganemos, pero al margen de la victoria, deseo que se hable más de las aves y de nuestra riqueza biológica. Espero que las aves solo sean un medio para que el ciudadano de a pie se tome unos minutos de su tiempo para enterarse de todo lo que tenemos en el país y de todo lo que podemos aprovechar para nuestro beneficio sin dañar irreparablemente lo que nos rodea.
TF: Pienso que esta nueva oportunidad debe ser aprovechada para seguir empujando el coche y hacer que en todo el país valoremos lo que tenemos. En el caso de las aves, cada vez hay más adeptos y más eventos. Así por ejemplo, este año tenemos, en julio, un nuevo congreso nacional de aves en Iquitos, se sigue trabajando por conocer más de estos seres a través de revistas especializadas como el Boletín de la Unión de Ornitólogos del Perú (UNOP) y se sigue descubriendo nuevas especies para la ciencia en nuestro territorio. Ahí vamos.


Nos acercamos a una pequeña laguna y decidimos sentarnos otra vez. En un pequeño grupo de rocas que emergen del cuerpo de agua, un ejemplar adulto del Huaco Común (Nycticorax nycticorax) posa estático entre unos pequeños juncos a la espera de su presa. Mientras observábamos al Huaco, llegamos a la conclusión de que en el Perú no estamos aprovechando todo lo que tenemos. Si bien hemos avanzado bastante en lo relacionado a promover un mejor conocimiento de nuestra diversidad biológica, aún debemos enfrentar grandes problemas. Uno de ellos es convencernos nosotros mismos de que somos un país megadiverso.

Y como si lo hubiésemos ensayado, al escuchar el típico canto del Halcón Peregrino (Falco peregrinus), los tres alzamos al unísono la cabeza y dirigimos nuestra mirada hacia el cielo limeño. Un ejemplar adulto de esta hermosa ave pasó raudamente y se posó en una antena cercana. Desde ahí nos vigilaba. Este año, el Perú se la juega, pues debe superarse y seguir reclutando gente y equipos que copen la mayor cantidad de lugares en el país, para con ello, lógicamente, ganar. Con ello, se lanzaría otra vez un mensaje más potente: ¡aprovechemos inteligentemente nuestra diversidad biológica!

En eso estábamos, cuando con el rabillo del ojo, divisé a un saltarín Cucarachero Sudamericano (Troglodytes aedon) que revoloteaba en un arbusto cercano. Ante ello, Penélope afirmó que “no debemos ser como el cucarachero y salir cautelosos solo un día al año, para luego escondernos. Debemos hacer que todos los días podamos volar alto como el halcón o el gavilán. Tenemos cómo hacerlo”. Suena lógico. Para complementar lo conversado, Tyto lanzó una sentencia, creo yo, bastante certera, “si no ‘democratizamos’ la observación de aves y otras actividades como esta e involucramos a más gente, estamos condenados a morir en el intento. Ustedes, los de la prensa, deben ayudarnos”. Claro, dije yo, justamente por eso estamos acá. Y así como si nada, en media hora, pudimos divisar 12 especies de aves. Y vendrían mucho más.

No te pierdas la segunda y última parte de esta entrevista en la siguiente entrega.

Artículo publicado en la revista Rumbos:
http://www.rumbosdelperu.com/ambiente/16-03-2018/camino-al-global-big-day-2018-la-revancha-i/


Marzo 2018

viernes, 5 de enero de 2018

EL GALLITO DE LAS ROCAS: AVE NACIONAL DE PERÚ (Y DE BOLIVIA, COLOMBIA, ECUADOR Y VENEZUELA)


Gallito de las rocas. Foto: Fernando Angulo Pratolongo
No sé si está permitido o no, pero me robo el editorial que escribí para el Volumen 12 N°2-2017 del Boletín UNOP para difundirlo por este medio. Hago esto por dos motivos principales: inaugurar mi blog este 2018 y dar mi opinión sobre el maldito tema del ave nacional. 

-----

Hace unos días, un entusiasta cibernauta colocó en el grupo de Facebook Aves DEL Perú / Birds of Peru, muy orgulloso él, la foto de un ejemplar adulto del gallito de las rocas (Rupicola peruvianus) con la leyenda “Orgulloso Ave nacional de Perú” (sic), por supuesto, con tres banderitas peruanas. A los pocos minutos, salieron patriotas y lúcidos participantes que halagaban el post y se sentían más peruanos que la cultura combi, al sentirse representados por un ave de distribución bastante plurinacional, como la así autollamada república de Bolivia. El conocido gallito está presente en Bolivia, Colombia, Ecuador, Venezuela y en la república bananera de Perú. Y claro, en la mente de muchos, esta plumifera es el Ave Nacional del Perú y por inferencia, una gran mayoría piensa que solo vive en nuestro país.

El hecho es que, debido al imponente color rojo del macho adulto (evaluemos la discriminación de los ejemplares hembra de esta ave para estos fines), un enorme grupo de connacionales (99,5% de la población nacional) ve reflejado en su cuerpo la bandera nacional, la escarapela, el escudo y todo símbolo patrio habido y por haber. Esto ocasiona que todos hinchen el pecho, llenos de patriotismo y orgullo, seguros de que los demás países de la región nos envidian por contar con esta ave tan singular y tan peruana.

Incluso, algunos comentaristas van más allá y dicen que es “El ave mas hermosa del continente y es de Perú...” (sic); y que es “espectacular”, entre otras expresiones de admiración y casi sumisión. Sin embargo, cuando se les hizo la aclaración de que el Perú no tiene un ave nacional, algunas respuestas dieron fe de la frustración: “Entonces Perú no tiene ave nacional??????.....viví engañado toooda mi vida...gracias!” (sic) o “La envidia los corroe” y cosas similares. Asimismo, se hace referencia a un caso muy cercano: “En Brasil ocurre algo similar. És muy difundido que Turdus rufiventris (Zorzal colorado?) és la ave símbolo del país, pero el decreto presidencial solo le dice que esta espécie és “el centro de las celebraciones” por el dia de las aves (5 octubre)” (sic). Al parecer, los criterios para elegir a estos “animalitos” no son muy claros y nada homogéneos entre los países, aunque esto último tampoco debería ser la regla. No hay un manual o una normativa para estos fines, ¿o sí?

Algunos afirman que el ave nacional debe ser endémica del Perú como el zambullidor de Junín (Podiceps taczanowskii), la pava aliblanca (Penelope albipennis), el colibrí cola de espátula (Loddigesia mirabilis) u otra especie similar de distribución restringida y exclusiva de algún territorio en el país. Otros dicen que más que todo debe ser elegida una especie que sea fácil de reconocer, como es el caso del águila harpia (Harpya harpyja) en Panamá o del cóndor andino (Vultur gryphus) en Bolivia, Ecuador, Chile y Colombia. Estas dos últimas son también dos especies “grandes” y emblemáticas, lo que las hace interesantes para fines de recordación e incluso educativos.

Algunos “opinólogos de la pajarería nacional” afirman que se debe oficializar esta denominación, sin saber al final qué ave debe tener este honor; otros defienden que siga siendo el gallito de las rocas porque ya está en la mente de todos, otros sugieren casi hasta un referéndum en el país por ser este un tema de interés nacional y un asunto casi impostergable para definir el futuro del Perú, otros sostienen que se debe dejar de ser tan rígidos con este tema porque, en caso de elegir un ave endémica del Perú, lo más probable es que nadie la conozca, salvo dos o tres personas. En fin, sea como sea, lo cierto es que este tema ocupa un lugar bastante alejado en la agenda política y en la opinión pública, por lo que al parecer todo quedaría igual por varias décadas y seguirían las discusiones improductivas en los medios digitales. Al parecer, llegaremos al bicentenario sin ave nacional.

Recordemos que ya hubo un intento de oficializar este tema a cargo del desaparecido y reconocido conservacionista Gustavo del Solar.  Como hace años escribí: “Su última acción política fue el intento de que el Congreso nombre a la pava aliblanca como ave nacional pues, a diferencia del gallito de las rocas (Rupicola peruviana), ésta es endémica del Perú. El proyectó contó con el apoyo de personalidades nacionales e internacionales, pero no logró ser aprobado. Ya en el 2003, se declaró a la pava aliblanca especie de interés nacional (Ley N° 28049)” (1).

Tal vez, el venidero congreso nacional de aves en Iquitos proponga algún espacio para esta discusión y produzca algún documento que permita empezar a zanjar el tema. Espero que los absurdos regionalismos, las posturas conservadoras o la sinrazón no lleguen a perturbar esta discusión, que, si bien no define el futuro ornitológico del país, es importante para construir mejores cosas en este “mundo pajarero” nacional tan disperso. No por el hecho de que el congreso sea en Iquitos debe ser un ave de la llanura amazónica. Yo por mi lado voto por el tordo parásito (Molothrus bonariensis), un ave invasora y de distribución amplia; que además es de color negro como el futuro; que es oportunista y parásita de puesta, pues deposita sus huevos en los nidos de otras aves para que los nuevos papas críen a sus polluelos, aprovechando la buena fe de otros y utilizando una figura similar a los “vientres de alquiler” tan conocidos por estos terruños. Esta ave tiene bastantes rasgos endémicos del Perú. Tiene mi respaldo.


Ver toda la discusión en:

Diciembre 2017

sábado, 30 de diciembre de 2017

DE CANTOS Y DIALECTOS Y DE CEREBROS MÁS GRANDES EN LAS AVES CITADINAS

Obsesionado con terminar el año escribiendo algo, dado que la producción de artículos ha sido bastante pobre en estos doce meses, decidí inmiscuirme —otra vez— en el mundo de las aves. De un cerro de “papers” arrinconados en mi mesa, me incliné por el que leerán líneas abajo sobre dos aspectos importantes de la avifauna. ¿Y por qué escribir sobre esos dos puntos? No tengo la menor idea. Lo cierto es que ahí va. Y si bien este año que nos deja ha sido bastante “movido” en todos los aspectos (para bien o para mal), no perdamos la esperanza de que el 2018 sea mejor. Y si no es así, no se preocupen ni se depriman, en abril viene Radiohead, en junio, el Perú jugará en el mundial de fútbol en Rusia, en noviembre viene Roger Waters y en diciembre, Maya cumplirá cuatro años.      

Las aves son una caja de sorpresas. Así por ejemplo se ha determinado que algunas aves están a predisposición de los cantos de los de su misma especie, pero bajo determinadas condiciones. Algunos pájaros cantores tienen una marcada preferencia por los sonidos que emiten sus vecinos y cuando se trata de otros tonos ajenos a su localidad, se sienten confundidos e incluso no reconocen algunos cantos. Es como decir que a algunas aves solo les gusta la música local y que no disfrutan de éxitos internacionales.

Es sabido que el canto de las aves juega un rol muy importante al momento de buscar y encontrar una pareja para el apareamiento, con el fin de traer descendencia al mundo y asegurar la continuidad de la especie. Así, dentro de un mismo género se ha identificado diversos dialectos, es decir, diversas variaciones de un mismo canto con un marcado estilo según la localidad. La bióloga Elizabeth Derryberry de la Universidad Duke en Durham, Carolina del Norte en Estados Unidos ha establecido que algunas aves pref
ieren los cantos de sus congéneres locales para el momento del apareamiento. Esto influye en su conducta y en los niveles de reproducción.

Derryberry presentó los resultados de su investigación en la revista especializada “Biology Letters”:  (http://rsbl.royalsocietypublishing.org/content/early/2010/07/31/rsbl.2010.0519.abstract), en base a los estudios en una especie de gorrión originario de Estados Unidos (Zonotrichia leucophrys). En su investigación, la bióloga determinó qué tan exacto y con qué velocidad se dan las diferencias de canto entre poblaciones de diversas localidades. Los machos de este gorrión tienen una misma melodía sin ninguna variación de tono, es decir, cantan siempre lo mismo. Sin embargo, al investigar otras poblaciones se pudo determinar que los tonos siempre son constantes durante décadas, pero el tiempo y la frecuencia varían según las diferentes localidades.

La investigadora grabó diferentes cantos correspondientes a machos de diversas localidades y los repitió en otros lugares ajenos de donde provenían para identificar las reacciones de los otros machos. Para las investigaciones se utilizó cantos de poblaciones alejadas, aproximadamente cada 600 kilómetros, de poblaciones vecinas y de los cantos de su misma población. Adicionalmente, las aves fueron expuestas a grabaciones de sus mismas poblaciones hechas en los años 1970, 1978 y 1996. Se esperaba una reacción violenta de las aves de cada localidad por defender su territorio ante una posible “presencia enemiga” manifestada a través de los cantos foráneos. Sin embargo, el resultado fue que los machos reaccionaron más ante la presencia de los cantos actuales de su propio territorio.

Zonotrichia leucophrys.
Ante los cantos antiguos de la misma zona y ante aquellos de poblaciones vecinas casi no hubo alguna respuesta. Frente a los cantos de las poblaciones de la misma especie alejadas 600 kilómetros, tampoco hubo respuesta. Lo que presume Derrybery es que los machos reaccionan en base a cuánto se diferencian los otros cantos de los propios. La divergencia en los cantos de las poblaciones vecinas en comparación con aquellas de hace 30 años de la misma población no es muy grande, por lo que de eso se deriva que solo hay un cambio con el transcurso del tiempo. Según Derriberry, “los cambios en los cantos se dan en un breve periodo de tiempo que implica de 12 a 14 generaciones en las aves”. Es decir, dichas modificaciones suceden entre 20 y 40 años.

Las aves citadinas tendrían un cerebro más grande que las aves de campo

Científicos daneses y españoles han publicado hace poco en el "Journal of the Royal Society Biology Letters" que, por lo menos en algunas especies de gorriones, aquellos ejemplares que viven en las ciudades, tienen un cerebro más desarrollado que sus congéneres del campo. Dicha afirmación la dieron después de haber estudiado a varios tipos de aves en 12 ciudades europeas y en sus correspondientes alrededores. Al parecer, tener un mayor cerebro proviene de las diversas adaptaciones a los riesgos y a los cambios a los cuales debe adaptarse el ave en las urbes. Al parecer, es más peligroso adaptarse y sobrevivir en la ciudad que en el campo. En el caso de un gorrión, ¿cuál es su medio natural? ¿A cuál debe adaptarse de tal manera que necesita “más” neuronas?

Los investigadores estiman que existiría la posibilidad de que en las ciudades habría una “presión” directa a la selección natural, lo que influenciaría en el desarrollo del tamaño del cerebro de las aves. Si bien para estos experimentos han sido utilizados gorriones en ciudades europeas y en sus alrededores, ya se estaría trabajando con otras aves y en otras regiones para ver si el patrón es general y si es que se da también en otros lugares. Las aves que anidan en las ciudades, por lo tanto, tendrían un cerebro algo más desarrollado que sus paisanos en el campo. Al parecer, hay más peligros y la situación es más compleja, lo que las obligaría a desarrollar más su masa gris.

En el caso de los humanos, ¿se podría afirmar lo mismo? ¿Tendía un citadino un cerebro más grande o desarrollado que el de un poblador rural? ¿Tiene que ver necesariamente el tamaño del cerebro con el desarrollo del mismo? ¿Qué aspecto marcaría la diferencia para afirmar que un cerebro es más desarrollado que el otro? Habrá que investigar más. Si incluimos dentro de los humanos citadinos a algunos políticos, farsantes de la ciencia, animalistas y otros seres similares que supuestamente habrían desarrollado una mayor masa cerebral que otros, esta teoría podría irse al tacho, pues es justamente lo contrario, su masa cerebral va en disminución en proporción a su procedencia. Ya se les llamará para que formen parte de un estudio al respecto.

Y regresando a las aves, me imagino rápidamente a un gorrión en medio de nuestra caótica ciudad luchando para sobrevivir en la selva de cemento, frente a aves exóticas invasoras, a gatos, ardillas, ratas y a la terquedad del humano en su afán destructor; y claro, la teoría tiene lógica. Habrá que esperar más resultados.

Diciembre 2017

domingo, 8 de octubre de 2017

HABRÍA SIDO DESCUBIERTA NUEVA ESPECIE DE GAVILÁN PARA LA CIENCIA: Accipiter enriqueangulidae

Neopalpa donaldtrumpi. Foto: Dr Vazrick Nazari.
Consciente de que las posibilidades de que una nueva especie biológica para la ciencia sea nombrada en mi honor son extremadamente cercanas a cero, no me queda otra alternativa que escribir al respecto para conocer algunos casos emblemáticos y cercanos. Sabemos que cada especie biológica recibe un nombre científico al momento de ser descrita por primera vez para ser anunciada como nueva para la ciencia o cuando finalmente se define su situación taxonómica. La denominación que recibe es como su documento único de identidad y hará que la especie o subespecie se pueda distinguir de otras para que no haya duplicidad, homonimias, confusiones ni ninguno de esos problemas humanos.


Debo confesar que uno de mis sueños es descubrir una nueva especie de gavilán en cualquier parte del planeta y decidir que su nombre científico sea: Accipter enriqueangulisi o A. enriqueangulidae o como sea, pero que mi nombre quede inmortalizado para siempre. No obstante, sé que eso es casi imposible, pero por lo menos intento imaginármelo. El hecho es que la comunidad científica ha perennizado a diversos artistas, músicos, deportistas, políticos, grupos de rock y a sus personajes favoritos a través de los nombres científicos.

Heteropoda davidbowie. Foto: Mark Pajak.
Pese a que la dación de los nombres científicos sigue un riguroso proceso técnico lleno de reglas, es uno de los pocos espacios en la ciencia, en el cual existe una libertad casi “artística”. Si uno llega a descubrir una nueva especie (o subespecie) biológica, la puede nombrar en honor a cualquier objeto de su elección. Algunos otros, les dedican el descubrimiento a sus colegas. No hay límites. Incluso habría algunos que habrían pagado o pagarían para que su nombre lo reciba una nueva especie. Todo esto ha ocasionado también varias disputas y broncas. Por doquier se cuecen habas.   

Así por ejemplo, el biólogo carioca Andre Nemesio nombró a una nueve especie de abeja para la ciencia que descubrió en el Mato Grosso brasilero como Euglossa bazinga, inmortalizando así la conocida frase del amigo Sheldon Cooper de la serie The Big Bang Theory. Nemesio argumenta su decisión indicando que la abeja es “muy inteligente, ya que se hace pasar por otras especies, engañando a otros científicos”. ¿Cómo y para qué lo hace? Vale la pena revisar su hallazgo publicado en el 2013, en la revista Zootaxa.

El actual presidente de Estados Unidos no se salva. Existe una polilla con un “tocado” particular en la cabeza que ha sido nombrada en su honor. Se trata de la especie Neopalpa donaldtrumpi, que, por coincidencia o por cosas del destino, se distribuye en California, Arizona y Nuevo México. El entomólogo canadiense Vazrick Nazari descubrió la especie al revisar y comparar las muestras de polillas colectadas en un museo. En 1998 se había descrito a la especie Neopalpa neonata, sin embargo, Nazari analizó las muestras a nivel de ADN y encontró que estaba ante ejemplares de una nueva especie. Ambas especies de Neopalpa comparten el mismo territorio, pero pueden ser fácilmente diferenciadas.

La nueva especie vive en una zona densamente poblada por humanos, en un espacio que supuestamente está “bien investigado”, no obstante, esta polilla, aunque no parezca, está amenazada. Este descubrimiento demuestra la importancia de la investigación científica que nunca acaba y justifica la conservación de lo poco que queda. Nazari le dio también ese nombre a la polilla para hacer un llamado de atención sobre la poca relevancia que se les da a los insectos.  

Harrison Ford, David Bowie, Adolf Hitler y Barack Obama

Difícil saber qué tienen en común un arácnido de ocho patas con el actor Harrison Ford. Al parecer, en su rol de explorador de las “selvas vírgenes” del planeta como Indiana Jones deslumbró a jóvenes investigadores, como por ejemplo a Norman I. Platnik del American Museum of Natural History, zoólogo dedicado a estudiar arañas. En 1993, Platnik analizó un ejemplar de una especie de araña poco común y la nombró Calponia harrisonfordi. ¿Y cómo así? No es que sea un fan acérrimo del explorador de sombrero ni que la araña se pareciera al también actor que le dio vida a Han Solo. No. El actor estadounidense ha apoyado varias veces el trabajo del museo e incluso prestó su voz para la grabación de un video institucional. Razones suficientes para que su nombre quede inmortalizado.
Calponia harrisonfordi. Foto: Wikimedia.

A inicios del año 2016 nos abandonó uno de los mejores músicos del planeta, David Bowie. Innovador y visionario, Bowie sucumbió ante un cáncer de hígado y nos dejó un gran legado musical. Uno de sus más incondicionales fan, el experto en arácnidos Peter Jäger del Seckenberg Museum en Frankfurt, decidió bautizar a una nueva especie de araña que descubrió, en el 2008, en Malasia usando el nombre de su ídolo musical. Al igual que el músico, esta araña sobresalía del resto por sus colores. Mide 13 centímetros y muerde. Se trata de la Heteropoda davidbowie, una araña gigante que habita en los bosques lluviosos de Malasia, Singapur, Tailandia e Indonesia, los mismos que vienen siendo diezmados, entre otros, por el avance de monocultivos, como el de la palma aceitera.

Jäger ya ha nombrado otras nuevas especies para la ciencia de arañas en base a conocidos artistas europeos, entre ellos, el icono del punk, la cantante alemana Nina Hagen. El fin de ello es, además de rendirles homenaje, llamar la atención sobre las graves amenazas a las que están expuestos los diversos hábitats naturales en el planeta, lo que acelera los procesos de extinción masiva de especies biológicas. En este caso, los llamativos nombres también tienen el cometido de sensibilizar al público en general sobre las arañas y su fascinante mundo. Estos invertebrados de ocho patas son parte de la base alimenticia de otros animales, por lo que son importantes para los ecosistemas donde están presentes.
Tosanoides obama© Richard L. Pyle, Bishop Museum  

¿Cómo juzgará la historia al ex presidente estadounidense Barack Obama? No lo sabemos. Lo que sí se sabe es que taxonómicamente se ha vuelto inmortal. Un nuevo pez coralino recibió la denominación de Tosanoides obama, debido a lo que realizó por la protección de los ecosistemas marinos. En agosto de 2016, Obama amplió en casi 600 000 km2 el Papahānaumokuākea Marine National Monument, ubicado al noroeste de Hawái, el cual es considerado uno de los espacios marinos protegidos más extensos e importantes del planeta. El pez fue descubierto en junio de 2016 por Richard Pyle del Bishop Museum en California y su equipo, justamente al noroeste de las islas hawaianas.

Anophthalmus hitleri. Foto: DPA.
Este pez es la única especie endémica de los corales hawaianos y vive entre los 45 y 90 metros de profundidad en lo que se denomina “corales profundos”. Es bastante colorido, por lo que es muy preciado por los aficionados a los acuarios, pero, para su “suerte” estos espacios marinos aún no han sido muy explorados por el ser humano. Esta no es la única especie nombrada en honor a Obama. Llevan su nombre también una araña (Spintharus barackobamai), un pez de agua dulce (Etheostoma obama), un gusano e incluso un reptil prehistórico extinto (del género Obamadon). No sabemos si todo esto hizo que el penúltimo presidente estadounidense detuviera, poco antes de las fiestas navideñas del 2016, las exploraciones de petróleo en las aguas del Océano Atlántico en el Ártico. Sí fue así, estas denominaciones tuvieron un buen efecto.

Y los grandes dictadores no se quedan atrás. El líder nazi Adolf Hitler tiene un escarabajo a su nombre. El entomólogo alemán Oscar Scheibel nombró a este insecto, en 1937, que vive principalmente en cavernas, en Eslovenia, en honor a Hitler. Anophtalmus hitleri es un escarabajo bastante buscado por los coleccionistas, por lo que la especie está altamente amenazada.

Otros casos

Recientemente, en la frontera entre México y Honduras fue descubierta una nueva especie de mantis religiosa para la ciencia. Se trata de Hondurantemna chespiritoi, con lo cual se le hace un homenaje al magnífico y recordado comediante mexicano Roberto Gómez Bolaños. Recordemos que uno de sus principales personajes es el Chapulín Colorado, el cual está inspirado en un “primo” de esta nueva especie, un saltamonte, conocido localmente como chapulín. Así también, el investigador ecuatoriano Luis A. Coloma descubrió en Ecuador una nueva especie de rana punteada de naranja al borde de la extinción y la bautizó como Hyloscirtus princecharlesi, en honor al Príncipe Carlos de Gales por sus esfuerzos para proteger especies amenazadas.

En el Parque Nacional Tsingy de Bemaraha en Madagascar, científicos suizos divisaron, en 1990, a un grupo de lémures nuevos para la ciencia. Estos primates fueron bautizados en el 2005 como Avahi cleesei, en homenaje al cómico John Cleese, quien en 1998 participó en el documental “Operation Lemur” y aboga por la protección de estos carismáticos animales. En los bosques nublados de Costa Rica, el entomólogo estadounidense F. Christian Thompson describió, en 1997, una nueva especie de mosca y le puso el nombre Eristalis gatesi, en alusión al fundador de Microsoft, Bill Gates, quien financió estudios de investigación en el país centroamericano.  

Avahi cleesei. Foto: CORBIS.
Existe un diminuto escorpión en Australia de tan solo 5 milímetros y que es confundido con una araña, el mismo que succiona todos los líquidos de su presa. Por ello, los científicos que descubrieron la especie en 1995 acertaron al otorgarle el nombre Draculoides bramstokeri, en honor al autor irlandés Bram Stoker que inmortalizó al Conde de Drácula. Así también, Lou Reed, quien fuera líder de la banda vanguardista The Velvet Underground, recibió su homenaje. Existe todo un género de arañas propias de Zimbawe y Sudáfrica que se caracterizan por tener una apariencia aterciopelada, por lo que sus descubridores no dudaron en bautizar a una de ellas como Loureedia annulipes.  

También tienen “sus especies” Bob Marley, Boris Becker, Jennifer López, Enya, George W. BushDick CheneyDonald Rumsfeld, Arnold Schwarzenegger, Johnny Cash, Jim Morrison, John Lennon, Ozzy Osbourne, Lady Gaga, Marco Polo, Elton John, Michael Jackson, Michail Gorbatschow, Nelson Mandela, Napoleón, Lemmy Kilmister de Motörhead, Mark Knopfler de Dire Straits, Roy Orbinson, Elvis Presley, Orson Welles y hasta Hugh Hefner, entre otros conocidos.

Loureedia annulipes - DPA
Y otros nombres científicos hacen mención a, por ejemplo, Darth Vader, Bambi, Godzilla, Harry Potter, Terminator, Chewbaca, Batmanm, Asterix, Obelix, Bob Esponja, Moby Dick, Peter Pan, la princesa Padme Amidala de Star Wars y varios otros personajes, series, películas, libros, etc. Lo mejor es que existe un género de libélulas denominado Umma y una especie llamada Umma gumma, en clara alusión y homenaje al inmortal álbum doble Ummagumma de la banda británica Pink Floyd.

Y en Perú

Conozco algunos casos en nuestro terruño. En el 2015 fue descubierta para la ciencia una pequeña rana en la serranía de La Libertad (Pataz), cerca al Parque Nacional Río Abiseo. Los herpetólogos que hicieron el descubrimiento, dentro de los cuales está Germán Chávez, decidieron nombrar a la nueva especie: rana pequeña de Valqui (Phrynopues valqui), en homenaje a Thomas Valqui, ingeniero forestal, fundador y presidente del Centro de Ornitología y Biodiversidad (CORBIDI). El homenajeado es además uno de los ornitólogos peruanos más reconocidos del Perú y es autor de libros como: “Dónde ver aves en el Perú”, “Perú: edén natural de aves” y de numerosos artículos científicos.

Epictia-venegasi. Foto: Roy Santa Cruz.
Así también, investigadores de CORBIDI, comandados por el Director de Herpetología, Pablo Venegas, junto a la herpetóloga alemana Claudia Koch y otros, descubrieron tres nuevas especies de culebras ciegas del género Epictia en los bosques secos del Marañón. Una de las especies fue nombrada Epictia antoniogarciai, en honor al ornitólogo peruano e investigador asociado de CORBIDI, Antonio García Bravo, quien lucha por conservar justamente el amenazado ecosistema de donde provienen las tres nuevas especies de culebras ciegas.

Y el género de serpientes ciegas Epictia —exclusivas del Neotropico— sigue albergando más miembros. Claudia Koch y sus colegas descubrieron en el departamento de Cajamarca dos nuevas especies para la ciencia de serpientes ciegas de este género. Se trata de Epictia venegasi y Epictia vonmayi, en reconocimiento a los aportes de los herpetólogos Pablo Venegas y Rudolf von May, respectivamente1. La primera fue descubierta en 2015, en la localidad de Cachachi-Moyan en la provincia de Cajabamba; y la segunda en el 2013, en la localidad de La Granja – Río Tinto, en  el distrito de Querocoto, provincia de Chota.

En el 2008, Pablo Venegas describió a una nueva especie de gecko, el cual recibió el nombre de Phyllodactylus delsolari, en homenaje a Gustavo Del Solar, quien en 1977 redescubrió a la pava aliblanca e hizo mucho la conservación de esta emblemática ave. El reptil fue descubierto en la localidad de Balsas a orillas del Marañón, en el departamento de Amazonas.

Phyllodactylus delsolari. Foto: Roy Santa Cruz.
Existen seguramente ejemplos similares en otras familias y géneros taxonómicos en el Perú. Como ven, por un lado, se sigue descubriendo nuevas especies para la ciencia, lo cual es bueno e importante; y por el otro, se reconoce el trabajo de los “colegas”. Asimismo, en lo referente a aves, se les ha rendido homenaje a diversos personajes conocidos, como Alexander Von Humboldt: (Spheniscus humboldti), pingüino de Humboldt; Antonio Raimondi: (Phytothoma raimondii), cortarrama peruana; Charles Darwin: (Nothura darwinii), perdiz de Darwin; y a otros no muy conocidos como el zoólogo polaco Władysław Taczanowski: (Podiceps taczanowskii), zambullidor de Junín; el naturalista polaco Jan Stolzman (Tachycineta stolzmanni), golondrina de Tumbes; el ornitólogo estadounidense Robert B. Wallace (Capito wallacei), barbudo de franja escarlata; y así varios ejemplos más.

Entonces, cuando alguno de ustedes descubra una nueva especie biológica para la ciencia, tiene las siguientes posibilidades: a) llamarme para negociar el monto a pagar por el nombre científico y con ello que yo pueda ser inmortal, b) honrar voluntariamente a alguno de sus colegas si es que se lo merecen (es de poca elegancia auto homenajearse)  y c) homenajear a quien o lo que malditamente deseen. Si no tienen idea qué nombre utilizar y son peruanos, les doy estas posibilidades: Jahaira, Tongo, Melcochita, Peluchín, Susy Díaz, Florsita Polo, la Foquita, el chato Barraza, el Brayan, la Shirley, Gallese o el Kiko. Ustedes elijan.

1 “Two new endemic species of Epictia Gray, 1845 (Serpentes: Leptotyphlopidae) from Northern Perú”
Autores: CLAUDIA KOCH (1), ROY SANTA CRUZ (2) & HEIDY CÁRDENAS (2)
(1) Zoologisches Forschungsmuseum Alexander Koenig (ZFMK), Adenauerallee 160, 53113 Bonn, Germany.
(2) Área de Herpetología, Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional de San Agustín (MUSA), Arequipa, Perú

Octubre 2017