miércoles, 17 de junio de 2009

LA PAVA ALIBLANCA: ESPECIE REPRESENTATIVA DEL PERÚ



Descubrimiento y redescubrimiento
Esta ave fue descrita en 1877 por el científico del Museo de Varsovia Ladislao Taczanowsky. Durante un siglo no se tuvo ningún reporte sobre su existencia y distribución, y por consiguiente se la creyó extinta. Posteriormente fue tratada de localizar en los alrededores de los manglares de Tumbes, donde se la ubicó por primera vez, sin ningún resultado, lo que llevó a darle más fuerza a pensar que efectivamente la pava estaba ya extinta. Sin embargo, en la década del 50, la ornitóloga alemana María Koepcke, que trabajaba en ese entonces en el Museo de Historia Natural Javier Prado en Lima, planteó que la especie no estaría extinta y que se la podría ubicar en el departamento de Piura.

La doctora Koepcke contactó casualmente al señor Gustavo Del Solar Rojas, agricultor, cazador deportivo y conservacionista, cuyas propiedades se encuentran en Olmos, a 100 Km. de Chiclayo. La doctora incentivó a Del Solar para que ubicara a la pava por la zona, describiéndola y dándole sus principales características. Durante ocho años Gustavo del Solar indagó por la zona sin resultados, hasta que uno de los pobladores, don Sebastián Chinchay, le informó haber visto un ave negra con alas blancas semejante a las pavas criollas.

Gustavo del Solar, en compañía del Dr. John P. O’Neill, ornitólogo norteamericano, realizaron una expedición para comprobar si los “pájaros” que Chinchay mencionó eran efectivamente pavas aliblanca. El 13 de setiembre de 1977 pudieron divisar efectivamente una pava aliblanca. Ese mismo día divisaron 8 ejemplares más. Tuvieron que pasar 100 años para que gente no local o científicos pudieran ver otra vez a la pava aliblanca, creída ya extinta por la comunidad científica.

Esta noticia causó sensación en el ámbito científico del momento. La reaparición de un ave eventualmente extinta se convirtió en un acontecimiento científico mundial. Este hecho, ampliamente difundido, hizo eco en los círculos conservacionistas y en el público interesado de todo el mundo, mientras que en el Perú pasó casi desapercibido y causó mucho asombro que un hecho así cause tanta atención y entusiasmo en el ámbito internacional.

La Pava Aliblanca (Penelope albipennis) es una especie endémica y representativa del Perú que se halla en peligro de extinción. Es un ave de aspecto esbelto y de coloración negra y posee como característica singular que al alzar vuelo sus alas se ven blancas debido a las 9 rémiges primarias del ala. Dicho color contrasta con el color negro de su cuerpo. La cola es larga y las patas son anaranjado – rosáceo.

Esta especie pertenece a la Familia Cracidae, Orden Galliformes. Esta familia se distribuye exclusivamente en los trópicos del continente americano, desde el sur de Estados Unidos hasta el delta del río Paraná, ubicado en la parte central de Argentina y Uruguay. Estas aves ocupan distintos ecosistemas, tales como los bosques húmedos primarios y secundarios, bosques montañosos y bosques secos. No habitan en pastizales ni en desiertos.

Los especímenes de esta familia, también denominada crácida, buscan refugio preferentemente en la vegetación arbórea y se alimentan básicamente de frutos, hojas, brotes, flores y semillas. Dentro del hábitat cumplen un rol fundamental ya que actúan como dispersores de semillas y en algunos casos como controladores de la densidad de algunas especies de árboles.

Los crácidos están altamente amenazados por la cacería y por la deforestación. Por lo general ocupan árboles no muy altos, lo que las hace vulnerables a la caza y a sus depredadores. Los crácidos pueden ser utilizados como un indicador de la salud de los ecosistemas y su estado ayuda a establecer estrategias de manejo de áreas protegidas en el neotrópico.

La Pava Aliblanca: Ave endémica del Perú

Esta ave habita exclusivamente en la vertiente occidental de la Cordillera de los Andes. El área de ocupación se encuentra dentro de la ecorregión “Bosque Seco Ecuatorial”. Esta amplia Ecorregión abarca en el Perú desde las Regiones de Tumbes hasta La Libertad, entrando a través del Abra Porculla (la parte más baja de los Andes que se adentra a la costa del Perú) hasta el valle del Río Marañón. El hábitat reducido de la pava aliblanca abarca una estrecha franja (aproximadamente 130 km. de largo y 10 km. de ancho) discontinua de bosques secos que se extiende en gran parte de manera paralela a la Cordillera de los Andes. Esta franja comprende colinas con abundantes quebradas cubiertas de bosques secos densos y semidensos, que adyacentes a la trayectoria del flujo de aguas, se encuentran cubiertos por bosques de galería más húmedos y por lo general verdes todo el año.

En el espacio geográfico que habita la pava aliblanca se presentan dos estaciones climáticas marcadas. La estación de lluvias o húmeda (desde enero hasta abril) y la estación seca. Las lluvias pueden ausentarse durante años, incluso hasta siete años antes de un “Evento del Niño”. Tras este evento, pueden prolongarse por varios años fuertes lluvias, lo que garantiza el alimento y refugio para las especies del Bosque Seco.

La pava aliblanca es un ave que se alimenta exclusivamente de vegetales. Su dieta incluye más de 20 especies vegetales. Una de las principales especies que conforma su dieta son los denominados “higuerones”. Estos árboles realizan el cambio de hojas y su fructificación de manera simultánea, es decir un árbol tras otro. Este fabuloso sistema de adaptación al medio ambiente, permite que la pava disponga de alimento durante todo el año, en especial en la época seca. Esta especie y otras que dan sus frutos a final de la época seca, manteniéndose “verdes”, le ofrecen a la pava aliblanca cobertura, agua y alimento. Es por lo tanto vital la protección de esta especie en particular y de toda la flora de la región.

Esta ave no presenta dimorfismo sexual, es decir, a simple vista no se puede diferenciar el sexo del ave por ser ambos sexos casi idénticos externamente (tamaño, color y otras características). Una de las formas de determinar el sexo es observando su conducta. El macho es agresivo y territorial. La hembra es más tranquila y retraída. Esta característica es fácil de determinar cuando las pavas se encuentran en pareja. Para los programas de reproducción en cautiverio y reintroducción es necesario establecer el sexo mediante examen del ADN.

Esta ave endémica del Perú es predominantemente territorial y se la encuentra en parejas o en grupos familiares. Las parejas formadas permanecen todo el año juntas y durante años hasta que uno de los individuos muera. Los territorios de cada pareja están delimitados por hitos naturales, tales como rocas o árboles determinados y son defendidos por los machos con suma agresividad.

La reproducción de estas aves se efectúa normalmente entre noviembre y mayo coincidiendo con la época de lluvias y por ende con la mayor oferta de alimento, agua y cobertura. Los nidos son construidos en árboles no muy altos (de 2 a 4 metros) y cubiertos densamente de maraña. La incubación dura 31 días. Los polluelos son nidífugos, es decir no permanecen en el nido, sino que a pocas horas de nacidos, dejan el nido y trepan ágilmente por las ramas. Esta conducta es un mecanismo de protección ante los depredadores.

Los predadores de la Pava Aliblanca: el más peligroso, el hombre
Como toda especie dentro de la cadena trófica, la pava aliblanca tiene predadores naturales, tales como las aves de presa, el zorro costeño, el gato montés, el hurón o zarigüeya, así como las ardillas y urracas en menor grado. Esta ave ha desarrollado distintas estrategias de defensa. La pava pierde fácilmente las plumas tras una persecución, facilitando su huida. Éstas le crecen con asombrosa rapidez. Del mismo modo, reconoce rápidamente a sus depredadores y se lanza desde un punto alto directamente al suelo para poder esconderse en los matorrales.

Esos depredadores naturales afectan a las poblaciones silvestres (actualmente se calcula que no existan más de 350 individuos en este estado). Sin embargo, este mecanismo natural cumple un papel importante pues regula y selecciona a los especímenes más adaptados, realizando una selección genética importante para la conservación y continuidad de la especie. El depredador más eficaz e infalible es el ser humano a través de sus actividades no planificadas y lucrativas, convirtiéndose en un depredador directo (cacería) e indirecto (deforestación). Está en sus manos su conservación y la de su hábitat.

Artículo publicado en noviembre de 2004 en Infoecología:
http://www.infoecologia.com/Biodiversidad/bio2004_2006/bio2004/noviembre04/pava_aliblanca-0420041104.htm

1 comentario:

  1. Milagritos Velásquez Infantes26 de septiembre de 2010, 16:45

    TODO EL PERÚ DEBERÍA LEER ESTO :)

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