miércoles, 17 de junio de 2009

LAS ÁREAS NATURALES PROTEGIDAS POR EL ESTADO

Reserva Nacional de Lachay.
Foto: Enrique Angulo Pratolongo 
El Perú es un país considerado megadiverso a nivel mundial, debido a la alta cuota de diversidad biológica que posee, así como por el material genético que alberga. Sin embargo, pese a diversas medidas de protección en el país, aún queda mucho por hacer en cuanto a la conservación de nuestros recursos naturales. Una de estas medidas es la implementación del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SINANPE). La participación de la población local en la conservación y en la gestión de las Áreas Naturales Protegidas (ANP) es uno de los factores imprescindibles para garantizar su sostenibilidad y sus beneficios a largo plazo.

El SINANPE está bajo la administración del Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA) que a su vez depende del Ministerio de Agricultura.

Con una extensión de 1´285 215,60 Km², el Perú es el tercer país más extenso de Sudamérica, luego de Brasil y Argentina. Las 60 ANP, hasta mayo de 2007, abarcan el 14,86% del territorio peruano y forman parte del SINANPE. Estas áreas protegidas están distribuidas en 22 de los 24 departamentos del Perú. La superficie total de todas las ANP equivale al tamaño de Uruguay o Costa Rica y representa la tercera parte de España o la mitad de Italia o Japón. La primera ANP fue establecida en 1961: el Parque Nacional Cutervo en el departamento de Cajamarca; y la más reciente en ingresar al SINANPE es la Zona Reservada Sierra del Divisor, ubicada en los departamentos de Loreto y Ucayali, establecida como tal en abril del 2006.    

Las ANP de mayor extensión son el Parque Nacional Alto Purús, ubicado en los departamentos de Ucayali y Madre de Dios, con 2’510 694,41 ha protegidas y la Reserva Nacional Pacaya Samiria en el departamento de Loreto que abarca 2’080 000,00 ha. Ambas áreas protegidas se encuentran en la selva del Perú. Las ANP con menor extensión son el Bosques de Protección Aledaño a la Bocatoma del Canal Nuevo Imperial, en el departamento de Lima, con tan solo 18,11 ha y el Puquio Santa Rosa en el departamento de La Libertad, al norte del Perú, con 72,5 ha protegidas.

Las ANP son espacios naturales terrestres, marinos o costeros debidamente demarcados que tienen por objetivo conservar la diversidad biológica y genética. Estas áreas son establecidas mediante un proceso legal a perpetuidad, lo que garantiza una protección a largo plazo. El uso que se les puede dar es regulado por el Estado Peruano y forma parte de un plan maestro y de los planes de manejo. Otro de los objetivos de las ANP es conservar muestras representativas de la flora y fauna del Perú, así como facilitar la investigación, el turismo y otras actividades que generen desarrollo.

Las ANP aseguran también el buen uso de algunos factores abióticos como el agua, el aire y los suelos. Así también, preservan el ciclo normal de nutrientes y aseguran la captura de carbono. Dichas áreas buscan adicionalmente mantener los diversos valores culturales de las poblaciones humanas, que se vean comprometidas en estas zonas, permitiendo que las mismas se sigan beneficiando con los recursos naturales de los espacios que forman parte de su territorio.

Muchas de estas ANP generan a su vez beneficios que son canalizados a través del turismo, como es el caso principalmente de la Reserva Nacional de Paracas en la costa sur, del Parque Nacional Huascarán, en la sierra de Ancash y del Santuario Histórico de Macchu Picchu, en el Cusco.

La estructura del SINANPE

El SINANPE abarca las áreas de uso indirecto y directo, las zonas reservadas y las zonas de amortiguamiento. Adicionalmente, existen algunas áreas complementarias de conservación regional, municipal y privada. Las ANP se originan en base a las zonas prioritarias para la conservación, las cuales proporcionan el espacio físico, el cual debe ser conservado por su relevancia biológica. Además, se le agrega el factor social y un marco legal que ampara al área protegida.

La categorización que establece el grado de intervención en las ANP determina a aquellas áreas protegidas de uso indirecto y de uso directo. En el primer caso, la intervención es nula o mínima. En el segundo caso, la intervención es mayor y se da para un manejo y aprovechamiento racional de los recursos naturales; siempre y cuando se respeten las normas vigentes. Los Parques Nacionales, los Santuarios Nacionales e Históricos están categorizados como de uso indirecto. Por otro lado, las áreas de uso directo son las Reservas Nacionales,   Paisajísticas y Comunales, los Bosques de Protección, los Cotos de Caza, así como los Refugios de Vida Silvestre.

La categorización de las ANP permite aplicar diferentes estrategias de conservación en todos los niveles y promueve la resolución de conflictos de una mejor manera, pues establece los parámetros de manejo que pueden conllevar a mejores acuerdos. La categorización facilita también la zonificación de las ANP que es una estrategia importante de conservación y desarrollo.

La zonificación permite establecer dentro de cada ANP las zonas de protección estricta, de recuperación, de uso especial, histórico-culturales, silvestre y de uso turístico-recreativo. Para tal propósito, se debe contar con una delimitación de las ANP y con un marco legal claro y definido. Así también, cada área protegida debe tener su respectivo plan maestro, el mismo que define los principales lineamientos, así como las estrategias de conservación para asegurar el nivel de intervención, uso y manejo sostenible de los recursos naturales.  

Las poblaciones locales: elemento indispensable

Dentro de los planes maestros de cada ANP se debe involucrar al poblador local como uno de los elementos fundamentales dentro del engranaje de todo proyecto de conservación y de desarrollo ambiental. Es primordial identificar las principales necesidades del mismo para tener una visión global de los ecosistemas como sistemas que, sin duda, abarcan al ser humano. 

Las áreas de conservación (privadas o estatales) deben garantizar que la población local perciba en estas políticas ambientales que es tomada en cuenta. Asimismo, deben hacer evidente que la conservación de “su” medio ambiente y de las especies que allí habitan, pueden brindarles algún beneficio y mejorar la calidad de vida, en especial, la de las generaciones futuras.   

Muchas de las políticas ambientales no involucran al factor humano y solo buscan conservar especies determinadas, sin asegurar que existan beneficios para el poblador local, que justifiquen la implementación de las áreas protegidas. La participación de los habitantes de la zona puede incluso apoyar a la labor que se realiza en las ANP y hacer su manejo más viable, efectivo y sostenible en el tiempo.

Es necesario plantear una “visión más equilibrada de las relaciones entre la sociedad y las condiciones materiales o naturales que subyacen en ella”[1]. El medio ambiente alberga tanto a la flora y la fauna, como al hombre. Es inevitable incluir la participación local incluso en aquellas zonas que no tengan presencia humana, ya que de alguna manera las poblaciones limítrofes o aledañas sienten la repercusión de las medidas de protección o de intervención que se pueden dar, ya sea directa (restricciones de territorios de caza, vedas u otros) o indirectamente (incursión de visitantes, introducción de elementos foráneos y otras amenazas).

Asimismo, como parte del plan maestro, es muy importante fomentar que las poblaciones aledañas a las ANP participen de manera activa en la conservación a través de comités de gestión, que ayuden a minimizar algunas amenazas que pueda tener algún área protegida como la caza no permitida, deforestación, contaminación y otros. El SINANPE incluye aproximadamente 1,8 millones de habitantes que viven vinculados a las ANP, razón suficiente para tomar en cuenta a las poblaciones locales.     

JUNIO 2007



[1] Woodgate G., Redclift M.: De una sociología de la naturaleza a una sociología ambiental. Más allá de la construcción social. Pág. 20. Revista Internacional de Sociología. Tercera Época Nº 19 y 20 Enero – Agosto, 1998, pp. 15-40.

5 comentarios:

  1. me encantaria que aparte de la explicación haya una selección y clasificación de lasa areas naturales con respecto a cada departamento y a cada clase... muy bueno el texto..

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  2. lo k sea q dijo el me parece bien

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  3. jajajajajjajjajjajjajajjajjaj

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