miércoles, 18 de noviembre de 2009

SOMOS MÁS, CONTAMINAMOS MÁS

El simple racionamiento planteado en el título parece ser claro, pero al parecer, para muchos no lo es. La explosión demográfica es una amenaza para el clima global. Urge tener una política poblacional clara y que esta se aplique de una vez por todas en el país y en todo el mundo (los chinos saben perfectamente de esto). Para muchos científicos existe una gran duda: ¿la necesidad de promover una estricta campaña de planificación familiar que frene un descontrolado aumento de nacimientos en países del Tercer Mundo es la solución o es simplemente un deseo hipócrita de los países ricos para evitar más daños al planeta?

En el debate sobre los efectos del calentamiento global, el tema del altísimo aumento del nivel poblacional pasa desapercibido. Así por ejemplo, en el conocido Informe Stern sobre las repercusiones económicas de la problemática ambiental, este tema no aparece. Una planificación familiar bien aplicada (sin tapujos doctrinarios, ni conservadurismos ridículos como los que parecen predominar en nuestro país) puede convertirse en un medio propicio para reducir las emisiones de CO2 en el planeta. Por lo menos esto es lo que se desprende del estudio de Thomas Wire del London School of Economics.

Wire calculó que cuesta 32 dólares evitar la emisión al medio ambiente (con tecnología moderna) de una tonelada de dióxido de carbono. Asimismo, estimó que se necesitaría por lo menos 7 dólares por familia entre los años 2010 y 2050 para evitar que se emita más de una tonelada de CO2. En los siguientes 40 años se podría evitar que 34 gigas (billones) toneladas de CO2 vayan a la atmósfera si es que se pone énfasis a las políticas destinadas a reducir las tasas de natalidad descontroladas en el planeta. Somos menos, contaminamos menos.

Ya es hora de ir frenando el crecimiento humano

Se estima que existen cerca de 200 millones de mujeres en búsqueda del acceso a modernos métodos de planificación familiar que les permitan determinar el número de hijos a tener, según sus posibilidades económicas, producto de su situación social. Muchas mujeres viven bajo el yugo de maridos (e incluso de otros familiares cercanos) alcohólicos y violentos, lo que ocasiona un alto número de violaciones que las obliga a traer al mundo niños no deseados. Estos están condenados a sufrir la pobreza porque justamente estos casos se dan, casi en su totalidad, en familias de muy escasos recursos económicos.

Según la revista especializada en medicina Lancet, existen en promedio cerca de 76 millones de embarazos no deseados, lo que obliga a 42 millones de mujeres a optar por el aborto. Adicionalmente, la Organización Mundial de la Salud informa que 20 millones de mujeres se ven obligadas a someterse a un aborto ilegal con todos los riesgos que esta situación amerita, es decir, falsos doctores e insalubridad. Esto ocasiona que las operaciones se compliquen y que aproximadamente 5 millones de mujeres pierdan la vida.

Con un acceso directo a los métodos anticonceptivos se podría reducir esta cifra en varios países del planeta y con esto disminuir los impactos al medio ambiente. Así lo afirma Lancet y abre un nuevo debate sobre la relación entre el crecimiento humano, la salud reproductiva y el cambio climático. Bienvenida sea la discusión siempre y cuando esta se dé con una base científica y realista que no permita la intromisión de planteamientos morales inútiles que ignoran (o que no quieren ver) la preocupante realidad humana en asociación con su medio ambiente.

Abramos los ojos

Es hora de vencer algunas taras sociales y religiosas que solo conducen a una visión reducida de la problemática ambiental basada exclusivamente en aspectos técnicos. Se debe incorporar también aspectos sociales como la defensa de los derechos humanos y en este caso, la protección de las mujeres. El experto en control de nacimientos de la Universidad de Melbourne (Australia), Roger Short, afirmó en la revista especializada Philosophical Transactions of the Royal Society B que el crecimiento humano descontrolado es el principal problema de la humanidad.

Pese a esto, dentro de las ocho metas del milenio establecidas el año 2000 por las Naciones Unidas, este punto no se encuentra. Para Short, las organizaciones internacionales, los gobiernos y la Iglesia serán los últimos en convencerse de esta situación y en aplicar medidas reguladoras. Existen muchos intereses ocultos puesto que más gente significa también un aumento en las necesidades que deben ser cubiertas, es decir, más demanda, por ende mayores ganancias. Se calcula que cada año la población mundial aumenta cada día en 200 000 personas, es decir, al año ven la luz 75 millones de humanos.

Las Naciones Unidas calculan también que para el año 2050 seremos entre 8 y 10 mil millones de habitantes en el planeta (actualmente somos casi 7 mil millones). Además, el 95% del crecimiento humano desproporcionado se registra en países del hemisferio sur y con problemas como el SIDA y la pobreza. Si bien, actualmente el promedio de hijos por mujer es de 2,6 (el cual es bajo comparado con el de hace un siglo que oscilaba entre 5 y 6 hijos) existen (felizmente) países en donde el promedio es inferior. Estos se ubican en Europa, América del Norte y el oeste asiático (Japón por ejemplo).

Pero además hay otro punto importante: el consumismo. Cada nuevo humano es un consumidor en potencia que ocasionará un aumento del CO2 en el planeta y que exigirá más espacio para vivir. Visto esto de manera exponencial, a más personas, más impactos negativos en el planeta. El ecólogo Paul Ehrlich, autor de la obra “La bomba de la población” de 1968, afirma que “así como es necesario frenar el acelerado crecimiento humano, también es imprescindible reducir el excesivo consumo humano de los países más ricos”.

Sin embargo, como este mundo está lleno de contradicciones, una baja cuota de nacimientos puede ser también perjudicial para el medio ambiente ya que los costos para una infraestructura que permita el tratamiento de residuos sólidos y del agua, y que se sustente en energías limpias, aumentarían por cabeza. Esto podría ocasionar que estas tecnologías se dejen de lado por ser muy caras. Esto se puede dar en algunos países europeos, donde el promedio de hijos por mujer oscila entre 1,3 y 1,8. Esta situación irónica es otro reto pues contra más gente pague, las prácticas ambientales pueden ser más baratas.

Hagamos más peruanas y peruanas, el país los necesita

El recientemente nombrado Premio Nobel de Química, el holandés Paul Crutzen, ha denominado nuestra época como el “Antropoceno”, es decir, una etapa en donde el hombre predomina en todos los ecosistemas del planeta impactándolo de manera violenta y en muchos casos, de manera negativa e irreversible. Esto nos podría estar conduciendo a una nueva era geológica. Un ejemplo claro lo vemos en nuestra selva amazónica, cada espacio que se le arrebata y destruye a la selva se debe a la necesidad de ganar algo de dinero para alimentar más bocas (permaneciendo en la pobreza). Al ser humano con necesidades vitales que cubrir le importa un carajo el medio ambiente y si cada vez hay más en esta situación, ¿por qué nos asombramos que estemos haciendo “leña” el medio ambiente?

Además como ya se nombró, se deben satisfacer las demandas de los “ricos” y por ende hay que utilizar todas las fuentes de energía existentes. En este panorama, la situación ambiental es catastrófica y lo seguirá siendo. Puede sonar injusto que los del “Primer Mundo” nos exijan a los pobres que protejamos el medio ambiente cuando no tenemos la culpa de que las grandes cantidades de CO2 provengan de sus fábricas. No obstante, algo debemos hacer para frenar el crecimiento insostenido de seres humanos.

Es fácil darnos cuenta que ahora abundan los “baby shower” y que se ven más mujeres embarazadas en nuestro medio. Se percibe un cambio innegable en nuestra sociedad debido a un crecimiento económico palpable (no para todos lamentablemente), el cual debería ir acompañado de políticas de planificación familiar serias y no contaminadas de extremismos religiosos ridículos y obsoletos. Asimismo, debe haber mano fuerte contra los que impunemente depredan y contaminan el medio ambiente. Si vamos a crecer, crezcamos bien y de manera ordenada.
Artículo publicado el 18 de noviembre de 2009 en la versión online de la Revista Viajeros:

miércoles, 11 de noviembre de 2009

LA CONSERVACIÓN DE LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA Y LA PROTECCIÓN DEL MEDIO AMBIENTE (2)

Continuando con el artículo anterior en donde plasmé parte del problema sobre la desaparición de la diversidad biológica en el planeta como una de las causas del antagonismo entre las visiones ecológicas y económicas del planeta, veamos parte de lo que se está haciendo para contrarrestar esta pérdida. Para encontrar un punto conciliador en las negociaciones, algunos políticos y tomadores de decisiones en el planeta buscan seguir en lo posible lo propuesto por Nicholas Stern (el famoso economista inglés autor del importante Informe Stern, redactado a pedido del Gobierno Británico para definir el impacto del cambio climático, producto del calentamiento global, en la economía mundial, publicado en octubre de 2006).

El Informe Stern concluye que no hacer nada es más caro que negociar y buscar un cambio en las políticas sociales y económicas de las grandes potencias del planeta. Tener una visión global del problema sobre la galopante extinción de la diversidad biológica nos lleva a asumir diversas miradas al tema desde perspectivas socioeconómicas y medioambientales que nos deberían conducir a la búsqueda del equilibrio entre el desarrollo humano y la conservación de nuestra flora y fauna.

Se siguen buscando argumentos que justifiquen la conservación de diversas especies biológicas y, si el dinero y el "bienestar" humano priman como consignas, las razones escasean. Además, si se busca determinar el valor de la diversidad biológica, hasta ahora muchos intentos en lograrlo han fracasado, por lo que, para varios, lo único que justifica su conservación es el aspecto ecológico, el mismo, que en una visión netamente económica, puede parecer débil e insuficiente.

Dudas que matan

En el año 1997 la revista Nature publicó un estudio que calculó el rendimiento económico total de la biósfera por un valor entre 16 y 54 billones de dólares. Ese año, el producto bruto social del planeta fue de 18 billones de la moneda estadounidense. Es decir, la naturaleza, tal cual como se encuentra, no rinde mucho. Es por eso que para muchos, más vale sacar provecho de ella que conservarla. Qué tan difícil conciliar la conservación con el uso responsable de los recursos naturales, lo podemos ver a través del ejemplo de Borneo, la tercera isla más grande del planeta.

Sus bosques son considerados como paraísos de la diversidad y hasta hace no mucho cubrían casi la extensión total de la isla. No obstante, entre 1985 y 2005, se talaron, según un estudio del Banco Mundial, 850 000 hectáreas (ha). Actualmente, se talan cerca de 2 millones de ha anualmente para plantar palmas aceiteras que producen el tan cuestionado biocombustible. Es decir, en este “negocio” ganan solo unos cuantos a costa del medio ambiente. ¿Es eso lo que se quiere? En el Perú, ya se vienen "tanteando" terrenos para lo mismo. Mucho cuidado.

La otra cara de la moneda: en la parte malaya de Borneo se busca encontrar un equilibrio entre diversos intereses. En tres concesiones de madera se están plantando acacias, sobre una superficie de 490 000 ha. Estos árboles crecen con rapidez y son cortados a los 7 años. Así, se recolectan anualmente cerca de 3,5 toneladas de madera destinada principalmente a la producción de papel y cartón. De este modo, la presión contra los bosques nativos disminuye buscando preservar la diversidad biológica de la zona y salvaguardar los espacios naturales ya protegidos.

Asimismo, cada año se plantan más de tres millones de “arbolitos” y se les otorga a los pobladores locales terrenos para que ellos mismos planten acacias. El proyecto denominado “Grand Perfect’s Planted Forest” hace que todos ganen y que la población local, los madereros y los conservacionistas convivan sin problemas. Esto permite que todos estén felices y contentos. No obstante, al parecer no todo es felicidad.

No todo lo que brilla es oro

Muchos conservacionistas dudan de este modelo. Y es que, pese a que la acacia es considerada como una especie mucho más “amigable” con el medio ambiente que las palmas aceiteras y que su presencia proporciona un hábitat para muchos animales, existen ganadores y perdedores en este proyecto. Las ranas, ratas, ardillas, así como algunos carnívoros viven felices bajo su sombra, pero la gran variedad de aves, las serpientes y otros saurios, los murciélagos y diversas especies exóticas no se sienten a gusto en este hábitat impuesto, por lo que simplemente no se les encuentra allí.

Adicionalmente, la capacidad de los bosques originales de retener el líquido elemento disminuye notoriamente, ya que las acacias consumen una gran cantidad de agua. Ante esto, se cuestiona: ¿Es este modelo la solución a la problemática socioambiental o es que estamos ante el mal menor? Otro ejemplo que grafica parte de lo que sucede en el planeta es lo que se da en el Parque Nacional Peritar en India, donde se protege al tigre. Allí se practica un turismo que busca reguardar al área protegida con el apoyo de los antiguos cazadores que laboran como guías y guardaparques. Al parecer, este modelo funciona y convence a todos.

Un ejemplo más cercano lo tenemos en Brasil, específicamente en el Estado de Amazonas, en donde se ha instalado la “Zona Franca Verde”, es decir, un espacio para aplicar el libre comercio. En dicho lugar se aprovecha el bosque responsablemente, ya sea a través del turismo (se filman documentales y se cobran derechos de filmación), se hacen investigaciones y capacitaciones científicas, se resguardan las áreas naturales protegidas o se venden pequeñas concesiones para cultivar especies forestales medicinales y aromáticas para la industria.

Pero… ¿y?

Pese a estas iniciativas (y seguramente otros proyectos similares), el panorama no es muy alentador. Así por ejemplo, Brasil está en la mira de la opinión pública y ecológica mundial, puesto que se denuncia que cada año son más los terrenos deforestados para plantar soya. Asimismo, en el país carioca las zonas donde se cultiva arroz y frijoles están siendo destinadas para la siembra de caña de azúcar para el etanol que requieren los países más industrializados. ¿Debemos reconocer que los intereses económicos priman ante los ecológicos? Parece que sí. Además, justamente los países con la mayor diversidad biológica no cuentan con los recursos económicos para salvaguardarla. El presupuesto que se designa para la gestión y manejo de sus áreas naturales protegidas es ínfimo.

Por otro lado, el poco dinero que se invierte en los países “megadiversos” en la investigación científica y el exiguo interés que le dedican sus gobernantes, no hace más que nublar el horizonte. Si no se hace algo rápido para buscar una convivencia justa y armónica entre conservación y desarrollo, gran parte del patrimonio natural del planeta desaparecerá. La pesca indiscriminada, la tala ilegal y la cacería incesante son producto del consumo de los países industrializados, que muchos países en vías de desarrollo (China, Brasil, India), imitan. Si esta desaparece es única y exclusivamente nuestra culpa.

Artículo publicado el 09 de noviembre de 2009 en la versión online de la Revista Viajeros:
http://www.viajerosperu.com/articulo.asp?cod_cat=1&cod_art=1526

viernes, 6 de noviembre de 2009

ESTIMADA CONGRESISTA AGNES KRUMWIEDE

Me enteré con mucha satisfacción que ha sido elegida, a sus 32 años, como Congresista en Alemania. No sabe la gran admiración que desde ya le tengo, debido a que he revisado parte de su “historia” y me he quedado fascinado con su exitosa y privilegiada “hoja de vida”. Sé que es una pianista de excelente trayectoria que comprueba que la música y la política sí pueden congeniar. Si bien ha tenido que cerrar su escuela de música en su natal Baviera, pienso que el gran esfuerzo que hace como parlamentaria del Partido Verde (con el cual también simpatizo pues viviendo en su país varios años, descubrí esa gran corriente que ahora en mi país, algunos improvisados, intentan imitar) es para quitarse el sombrero.

La lucha que tiene programada para que los músicos, bailarines y otros artistas reciban el sueldo mínimo me parece importante. Sé también que es considerada una “exótica” en el “Bundestag” por ser joven, elocuente y atractiva y que eso la saca de quicio, pero en verdad son cualidades de las que no me queda más que expresar mi envidia, por un lado por no conocerla personalmente, y por el otro, porque si viniese a mi país, se toparía con un gran circo de impresentables, fanfarrones, corruptos, improvisados, brutos y animales que reciben el sueldo en base a nuestra plata. Realmente, mejor no venga porque me da vergüenza ajena de solo pensar que podría ver esta poza de bestias totalmente prescindibles.

Ha obtenido (¿puedo tutearla?) un Diploma, lo cual en mi país equivale a una licenciatura (¡qué más da ahora!) y empezaste a tocar el piano desde los cinco años, pero como tú misma afirmas, el Congreso no impedirá que sigas tocando. Qué bueno (aunque admito que no te he escuchado tocar). Lo importante es que sigas manteniendo tu alma de artista y más si estás totalmente comprometida con buenas causas. Me imagino que desde joven pudiste mezclar la música con la política y eso es admirable pero normal en un país con partidos políticos fuertes y bien organizados, no como en el Perú que estos son como equipos de futbol que se arman para jugar una “pichanguita” y luego desaparecen.

Tu campaña la hiciste de pueblo en pueblo, de granja en granja entre vacas y ovejas en Baviera, tocando obras de conocidas compositoras alemanas. Tu campaña electoral se llamó: “Mujeres fuertes”. Formidable. Además, me parece excelente que después de cada concierto te hayas quedado a discutir con los presentes sobre tus propuestas para el Congreso, las cuales, estoy seguro, podrás hacer realidad.

Seguro que la despedida de tus alumnos y de sus padres en Ingolstadt debe haber sido triste, pero bueno, ten en cuenta que tus colegas también han debido atravesar por eso y que tú vas a Berlín a buscar mejores cosas para tu país. Sé también que pretendes luchar para que más mujeres ocupen cargos directivos en el mundo del espectáculo en Alemania, ya que la gran mayoría son ocupados por hombres. Aplaudo esa iniciativa. Pero lo que más aplaudo es que no solo te piensas limitar a la música y la danza, sino a toda la cultura. Eso es realmente alentador. Acá tenemos a una Congresista que algo bueno ha hecho (hay que reconocerlo) pero que está amarrada a una cofradía de políticos de temer. Ojalá ella se entere de tu trabajo para que pueda ver otras posibilidades, pero viendo a nuestro Congreso, poco se puede hacer, ya que es imposible tener una discusión sensata sobre temas de interés nacional sin que se tenga que perder el tiempo en discutir nimiedades y ver peleas absurdas.

Sé también que para ti la empatía es más importante que una carrera de derecho (u otra disciplina) para este cometido. Te doy toda la razón, ya que para un puesto como ese, necesitas tener contacto directo con la gente, escucharlos y llevar propuestas precisas y viables. La parte técnica la pueden ver tus asesores (acá hay asesores fantasmas y hasta empleadas del hogar e incapaces que dicen serlo) bajo tu tutela y dirección.

También me parece extraordinario tu afán por crear una red de colegios y casas culturales para combatir problemas de violencia, alcoholismo, drogas, problemas alimenticios (anorexia y bulimia) desde temprana edad. Y por supuesto, creo de vital importancia el empuje que le quieres dar a una cultura ecológica en tu país. Deberías venir (o mejor no) para que veas lo prehistóricos, obsoletos, irresponsables y absurdos que somos acá con nuestro medio ambiente. Te llevarías una impresión aterradora del fin del mundo.

Estás ahora en una gran orquesta donde estoy seguro tendrás un papel importante y seguro discreparás con muchos de tus colegas, pero finalmente se entenderán para trabajar por tu país. Acá es todo lo contrario cada uno toca su melodía pensando en ganar la mayor cantidad de plata, pues ser Congresista no es visto como un servicio al país, sino como la manera de ganar dinero fácil sin hacer nada, haciendo puras barbaridades innombrables y siendo el protagonista de escándalos dignos de una república bananera.

No te aburro más. Te deseo lo mejor e intentaré seguir tus pasos de una u otra forma. Me has animado a postular al Congreso de mi, por ahora, no tan querido país, a ver si algo se puede hacer. El problema es que acá es casi como querer suicidarse si es que uno decide entrar a esa jungla de bestias salvajes.

No dejo de jalarme los pelos por la envidia y la satisfacción de saber de tu trayectoria. Viel Glück Agnes!!

P.D. He leído uno de tus carteles publicitarios para la campaña electoral y veo que también piensas que es imprescindible proteger la diversidad biológica del planeta. Pienso igual que tú. Hay que salvarla de los seres humanos irresponsables. Su presencia es lo peor que le pudo pasar al planeta. Y lo último: ya somos amigos en el Facebook.

lunes, 2 de noviembre de 2009

EL PREMIO NOBEL DE ECONOMÍA, LAS CULEBRAS Y LOS HIELOS QUE SE DERRITEN

La primera mujer en la historia en recibir el Premio Nobel de Economía es la ganadora de este año, Elinor Ostrom, una polítóloga estadounidense nacida en 1933. No le había prestado mucha atención a la noticia, pero un buen amigo me recomendó leer uno de los estudios de Ostrom. Así, indagando sobre su obra me topé con varias entrevistas que concedió con respecto al tema de la política mundial sobre el cambio climático. De esta manera rescataré algunos pasajes que me parecieron interesantes. Una de sus propuestas recae en la necesidad de elaborar y poner en práctica diversas soluciones regionales a los problemas actuales.

Ostrom afirma que se debería propiciar lo que ella denomina un sistema policéntrico, es decir, las soluciones que se den a escala local pueden ser replicados en otras localidades y luego en distintos niveles, siempre buscando un mismo fin: mejorar la calidad ambiental del planeta. En su visión, se debería dejar que la gente, en diversos niveles y bajo determinadas reglas, experimente mecanismos que permitan administrar y usar mejor sus recursos naturales. Las políticas nacionales o continentales que regulan (o intentan hacerlo) el uso de un bosque o de la fauna marina, por ejemplo, no ofrecen buenos resultados. Es mejor sumar pequeños esfuerzos pues así se obtienen mejores resultados.

Asimismo, para Ostrom, no solo debe existir un único nivel (el global) para combatir el cambio climático, sino varios esfuerzos en diversos niveles. Afirma además que no podemos esperar sentados hasta que los protocolos y los tratados internacionales se firmen. Hasta que eso suceda podría ser demasiado tarde. La ganadora del Nobel plantea por ejemplo utilizar más la bicicleta (algo que acá es lejano), la energía solar y fomentar el reciclaje. Tales medidas pueden ser insuficientes pero tienen un efecto local que puede ser replicado y a final de cuentas ayudar a todo el planeta.

Para Ostrom, es necesario también convencer a la gente de que estamos frente a un gran problema y que ya es hora de actuar. De esta manera sus propuestas, basadas en gran medida en la propiedad común bien manejada, cobran fuerza. Por ejemplo, el Internet es un bien común que puede ser de mucha utilidad en la resolución de conflictos pero que también alberga criminales que atentan contra la sociedad. Esta plataforma tecnológica se ha convertido en una fuente de bienes que pueden ser utilizados por casi todos, pero que tiene sus riesgos. Es por eso que Ostrom propone que todas las prácticas comunales deben partir de que los miembros de un colectivo se conozcan bien y puedan identificar metas comunes. Adicionalmente, debe haber una comunicación fluida que facilite el trabajo.

Aterrizando a nuestra realidad, debemos focalizarnos en resolver nuestros problemas ambientales (y todos los demás) utilizando un trabajo multidisciplinario en donde tomemos en cuenta todas las aristas, desde la ecológica hasta la social para buscar soluciones practicas, viables e inmediatas. Si bien creo que la guerra contra el calentamiento global ya está perdida, solo nos queda mitigar sus efectos que cada vez serán más severos debido al cambio climático. Y para todo esto no ayuda en nada la indiferencia.

El ataque de las serpientes

Una invasión de serpientes de gran tamaño ha puesto en alerta a los Estados Unidos. Varias de las especies más grandes del planeta de estos ofidios ponen en peligro el equilibrio de diversos ecosistemas e incluso al hombre. La boa constrictora (Boa constrictor), la anaconda (Eunectes marinus), así como diversas especies de pitón (familia Phytonidae) se expanden desde el México y el sur del país norteamericano hacia el norte. Si bien se pensaría que estos reptiles están asociados a las regiones tropicales, su avance a otras zonas es uno de los efectos del cambio climático, pues el clima en muchos lugares se ha vuelto más templado.

Los ejemplares más grandes de estas serpientes llegan a medir seis metros y a pesar cerca de 100 kilos. Los ataques a humanos son pocos, pero sí se han detectado ya varios casos que han acabado con algunas personas. El US Geological Survey (SGS) del servicio ecológico del Gobierno Estadounidense ha clasificado incluso a estos invasores al mismo nivel que los caimanes. En el sur de Florida, el número de boas constrictor y de las pitones tigre sobrepasa los 10 000 ejemplares. Y es que estos reptiles maduran sexualmente muy rápido, tienen muchas crías y se desplazan grandes distancias sin problemas.

El problema para los biólogos es el extenso menú de estos rastreros, pues en él están incluidas varias especies locales de aves, mamíferos y reptiles. Estos animales no están acostumbrados a la presencia de las grandes serpientes y son presa fácil. Adicionalmente, la boa constrictora y algunos pitones incursionan en las ciudades y se sienten a gusto allí. Dentro de los principales factores que condicionan favorablemente esta invasión están el clima caluroso, su enorme capacidad de adaptación, su mimetismo y su gran resistencia. Una vez que se instalan en un territorio, es casi imposible desterrar a estos animales.

En un principio estos reptiles estaban circunscritos a las zonas más calurosas de Estados Unidos, es decir, gran parte de la Florida, el sur de Texas y Hawaii, no obstante su avance continente adentro parece ser imparable. Si estas serpientes, digámoslo así, se están movilizando rápidamente para “arriba”, también pueden hacerlo para “abajo”. Además, su incursión urbana puede acelerarse debido a todos estos cambios climáticos. Su presencia en territorios nuevos puede poner en serio peligro algunos ecosistemas. Mucho cuidado.

Hielo venenoso

Como sabemos los nevados como los que (aún) existen en los Alpes o en nuestra Cordillera de los Andes están cubiertos por hielos perennes. No obstante, debido al calentamiento global, estos se están derritiendo cada vez más rápido. Según algunos científicos, en los Alpes, el agua que conforma estas capas heladas contiene diversas sustancias tóxicas diluidas (como la dioxina y el DDT) que son liberadas cuando el hielo se derrite. Las concentraciones encontradas de estas sustancias son muy altas, las cuales no se habían reportado desde los años 70 cuando se dio el uso indiscriminado de pesticidas e insecticidas.

Además se han encontrado sustancias orgánicas cloradas que son muy poco biodegradables. De esta manera, muchos peces de las lagunas alpinas están contaminados con sustancias tóxicas. A través del estudio de las capas de sedimentos (en donde estas sustancias fueron fijadas a través del hielo) se logró identificar la “historia” de los nevados. Así, entre los años 1960 y 1970 se registra la mayor presencia de sustancias tóxicas. Esto coincide con el uso excesivo que se le dio a estos compuestos en dicha década y a la prohibición de su aplicación a inicios de la década del setenta. No obstante, en los últimos 10 y 15 años se registra un aumento de compuestos venenosos en las capas de sedimentos. En los años noventa el uso de sustancias cloradas aumentó, incluso más que en los años sesenta y setenta.

Dado que estos compuestos orgánicos tóxicos no son solubles en agua y se trasladan poco, no representan un gran peligro. Es muy difícil que pasen de los sedimentos al agua que pueda ser utilizada para consumo humano y que contaminen violentamente los cuerpos de agua de montaña, sin embargo, los científicos recomiendan que estemos prevenidos. Es necesario analizar continuamente la calidad del agua. Todo esto pasa en Europa. Acá, que yo sepa, no se ha investigado nada al respecto (para variar). Solo sabemos que cada vez nos quedamos con menos fuentes de agua.

Ante una posible (aunque por ahora remota) invasión de serpientes y acelerada pérdida de los nevados en el país (con una posible carga contaminante del agua liberada) ¿Qué podemos hacer? Por lo pronto creo yo que podemos seguir aplicar algunas propuestas de Ostrom, es decir, soluciones a nivel local cuando haya que aplicarlas y el fortalecimiento de redes de conocimiento que nos permitan estar alertas. Los próximos años que se nos vienen van a ser tremendamente difíciles. Que Dios nos agarre confesados e informados. Amén.