lunes, 30 de julio de 2018

EL VALLE DEL SONDONDO: REFUGIO DE CÓNDORES (I)

El rey alado de los Andes.

Hace unas semanas enrumbé hacia el valle del Sondondo, en Ayacucho. Me fui por trabajo a este interesante lugar, el cual conocía solo por referencias. Salí de Lima y en cerca de 10 horas llegué a la capital de la provincia ayacuchana de Lucanas: Puquio, previa parada en Ica para almorzar, en Nazca para estirar las piernas y en una garita de control en plena Reserva Nacional Pampa Galeras - Barbara D’Achille. Al día siguiente salí a las 5.00 am y en algo menos de dos horas llegué a Andamarca. Y tras una pequeña parada técnica, en 45 minutos más de viaje llegué al mirador de cóndores, ubicado en el cañón de Mayobamba a 3595 metros de altitud.

Tras esperar casi media hora e ir calentándome con los primeros rayos solares, empezó la fiesta. Aparecieron en escena varios ejemplares de cóndor andino (Vultur gryphus). De ellos, los más jóvenes planeaban buscando las corrientes térmicas para ascender y asegurar su vuelo. Los adultos y los más experimentados, volaban directamente hacia el mirador, para luego pasar muy cerca de él y dejarse apreciar, camino hacia unos cerros contiguos donde existe un bebedero en la parte alta del poblado de Mayobamba. Lamentablemente, la fantástica experiencia se ve algo opacada por la presencia de unos cables de media tensión que atraviesan el valle y que ya han causado la muerte de algunos cóndores. Incluso, si uno afina el ojo puede ver como algunos cóndores deben hacer piruetas para evitarlos.

Pese a todo, la parada en el mirador tuvo su recompensa. Pude ver, por primera vez en mis casi 46 añitos, no menos de 35 cóndores de un tirón. Me llamó la atención la gran cantidad de individuos juveniles. Y tras casi una hora, tuve que salir disparado a Mayobamba (un anexo del distrito de Chipao que tiene cerca de 500 habitantes), ubicado a unos 20 minutos del mirador. Ambas localidades pertenecen a la provincia de Lucanas y están a casi 100 kilómetros de Puquio.

El mirador.
Pero mi misión no era exclusivamente ir a ver cóndores. Debía realizar, junto a Rosa Elena Zegarra, un taller en Mayobamba sobre la conservación del cóndor andino con pobladores de los diferentes poblados de la parte baja y media del valle del Sondondo. Fui como funcionario del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR), donde trabajo (con Rosa Elena), en coordinación con el Programa de Desarrollo Económico Sostenible y Gestión Estratégica de los Recursos Naturales en las regiones de Ayacucho, Apurímac, Huancavelica, Junín y Pasco (PRODERN), programa de cooperación bilateral directa entre el gobierno peruano y el Reino de Bélgica que es financiado por la Cooperación Belga y coejecutado por el Ministerio del Ambiente y la Agencia Belga de Desarrollo (CTB).

Nuestra misión era, por un lado, recoger impresiones sobre la presencia, estado de conservación y oportunidades de aprovechamiento en torno al cóndor andino en el valle de Sondondo; y por el otro, identificar el escenario para implementar una campaña de sensibilización destinada a promover la conservación de esta majestuosa ave. En otras palabras, fuimos con Rosa Elena a implementar algunas acciones del Plan Nacional para la Conservación del Cóndor Andino 2015 – 2025.

De cóndores y otros demonios

Nos llamó la atención que en Mayobamba no hubiese ninguna representación ni iconografía sobre esta especie. A diferencia de otros lugares, en ningún mural, tejido o representación artística o cultural aparece el cóndor andino, hasta donde pudimos ver. Sin duda, este es un tema a tomar en cuenta para cualquier estrategia de conservación. Y es que todos o casi todos los pobladores saben que los cóndores están ahí (arriba) y lo más probable es que los deben haber visto de lejos o de cerca, pero estas aves no estarían formando parte de su idiosincrasia o por lo menos, ese aspecto no salta a la vista.
Los benditos cables que perturban el paisaje y a los cóndores. 

Faustino Quispe Llamocca, presidente de la Comunidad Campesina de Mayobamba, asegura haber visto en su chacra (que a su vez queda cerca del bebedero) 150 cóndores en un solo día, hace diez años y en los siguientes años. Según Quispe, en ese lugar de difícil acceso, estas aves estarían protegidas. También afirma haber visto recientemente a un ejemplar adulto macho atacar becerros y subirse sobre ellos para picotear los ojos y otras partes blandas, como el ano, para acceder a las tripas y causarles la muerte. Esta conducta no es usual ni está documentada, por lo menos, no en el Perú. No obstante, no se descarta que esté dándose este comportamiento ante la falta de alimento.

Faustino no se estaba quejando, pues nos contó lo sucedido con sus becerros con algo de resignación y comprensión. Sabemos que los cóndores no siempre son bien vistos, pues algunos pobladores altoandinos los consideran “enemigos” porque atacarían directamente a sus animales. La fortaleza del cóndor radica en su pico, más que en sus garras, las mismas que se asemejan más a las patas de una gallina, por lo que no puede atrapar ni aprensar animales como las aves rapaces. Además, es un ave carroñera, pero, ante el apuro podría obrar distinto.

Un cóndor andino juvenil inicia su vuelo diario. 
Recordemos que en el país existe una ordenanza del 2007 dictada por el Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA) que indica que los cadáveres de animales domésticos (ganado vacuno, caprino u otro, alpacas y otras especies) deben ser enterrados o incinerados inmediatamente para evitar contagios de enfermedades infecto-contagiosas (por ejemplo, ántrax). A eso se le puede sumar la presunta disminución de animales silvestres, lo que estaría obligando a los cóndores a “tomar otras medidas” para parar la olla, una de ellas, sería la de —eventualmente— atacar a animales recién nacidos o juveniles.   

Según nos contaba Nimer Vega, poblador de Chipao, él mismo ha visto los nidos y dormideros de cóndores en la zona e incluso reporta que los individuos juveniles son los que llevan alimento a los pichones y a los ejemplares adultos que ya no pueden volar. Por ello, esta parte del valle puede ser considerada como una “fuente” de cóndores. Es decir, de allí “salen” cóndores a conquistar nuevos territorios; y desde allí, algunos vuelan cientos de kilómetros a diversos lugares (ida y vuelta), incluso tal vez hasta el litoral iqueño para alimentarse de lobos marinos (crías muertas, placentas), de aves guaneras muertas y de otros manjares similares. 

Al fondo, Chipao y Mayobamba. 
Vega afirma también que en la zona ha logrado ver entre 100 y 150 cóndores casi todos los años, sobre todo entre los meses de setiembre y noviembre. Y nos cuenta que llegan cóndores de otros territorios a quedarse unos días en la parte baja del valle para luego irse a sus lugares de origen. Asimismo, nos comenta que la población se mantiene estable porque muchos juveniles de 10 o 12 años son expulsados. De esta manera, no hay una sobrepoblación y esta se va renovando con los ejemplares lugareños que se quedan o con los que vienen de otros lugares a quedarse. Esto es saludable, pues habría un “refrescamiento” genético que fortalece a la población de cóndores de Sondondo.      

Es decir, esta zona es un lugar “productor” de cóndores con una población (a la fecha) bastante sana y numerosa que no es muy conocida en el país. Por lo tanto, existe mucho por hacer en este valle ayacuchano. Lo que me llamó también la atención es que los pobladores reunidos en el taller estaban bien informados sobre el potencial que tienen y sobre los aspectos que deben impulsar. El trabajo realizado por PRODERN en la zona es bueno; y es evidente que han dejado buenos cimentos. Sin embargo, urge complementar lo realizado.  

Y aunque parezca inverosímil, los poblados de esta parte del valle, tales como: Chipao, Mayobamba, Andamarca, Cabana, Sondondo, Aucará y otros menores, se disputan por la “pertenencia” de los cóndores y sobre todo por lo que a su parecer se debe hacer. Incluso nos comentaron que había “peleas” en las redes sociales por promocionar de manera desarticulada y aislada este gran potencial natural. Eso debe cambiar. Es menester informar esto para ver que todavía hay mucho por hacer y que si no estamos unidos en esto, la cosa no pinta bien.
 
P.D. En los días en que empecé a escribir este texto, nos informaron que un cóndor hembra subadulto fue encontrado aturdido a orillas del río, cerca del mirador; y que fue rescatado por pobladores locales. Al inicio todo indicaba que habría sido envenenado, pero al parecer, se habría chocado con los cables de electricidad arriba mencionados. Parte de su historia la contaré en la siguiente entrega.

Julio 2019

martes, 24 de julio de 2018

PRESENTACIÓN DEL LIBRO ROJO DE LA FAUNA SILVESTRE AMENAZADA DEL PERÚ Y XI CONGRESO PERUANO DE ORNITOLOGÍA

Dada la necesidad de escribir rápidamente sobre dos eventos que tenemos esta semana, acá van unas líneas apuradas. El 26 de julio tenemos la presentación del Libro Rojo de la Fauna Silvestre Amenazada del Perú y del 23 al  28 de julio tenemos en la agenda el XI Congreso Nacional de Ornitología en Iquitos. Ambos casos merecen nuestra atención y esperamos que de estos dos acontecimientos podamos tener buena información para seguir trabajando por nuestra diversidad biológica. 

El Libro Rojo es una publicación bastante esperada por la comunidad científica peruana. En sus 530 y pico de páginas se plasma la información sobre 389 especies de anfibios, aves, invertebrados, mamíferos y reptiles  amenazadas en el país, que a su vez están incluidas en las categorías: En Peligro Crítico (CR), En Peligro (EN) y Vulnerable (VU), según el Decreto Supremo N° 004-2014- MINAGRI.

El Libro Rojo no es una guía de campo, es más un documento de consulta que debe servir para tener un panorama general de las especies incluidas, sobre las cuales debemos poner especial atención para evitar su desaparición. De esta manera, las autoridades nacionales podrán saber cuáles son, por qué están amenazadas, dónde están presente, qué es lo que se ha hecho y se está haciendo por ellas y cuáles son los retos que tenemos para asegurar su preservación. 

Existen diversas discusiones sobre el Libro Rojo. Algunos afirman que este libro no haría más que "desnudar" nuestras falencias en cuanto a la preservación de parte de nuestra diversidad biológica y que nos pone en evidencia; otros dicen que pese al estado de amenaza de las especies allí listadas, es bueno contar con información sobre su estado de conservación y otros aspectos, porque justamente, uno de los problemas que se debe combatir para actuar a su favor es la falta de información. de esta manera, el Libro Rojo aportaría a tener información básica para tomar acciones concretas. 

En fin, lo importante es actuar y hacerlo con celeridad. Así por ejemplo, necesitamos que las autoridades conozcan a estas especies, para determinar qué es lo que se debe hacer. Muchas veces, algunas de ellas no actúan porque no saben que la especie X está amenazada y dejan pasar acciones que marcarían pequeños avances en la búsqueda de asegurar que nuestra diversidad biológica pueda seguir acompañándonos o más bien, permita que nosotros podamos estar en armonía con ella, Recordemos que todo lo que la compone estuvo mucho antes que nosotros. Así que a leer el Libro Rojo y a seguir trabajando por nuestro patrimonio natural.

En unos días, el Libro Rojo estará publicado en línea en la página web del SERFOR.

XI Congreso Nacional de Ornitología 

Este es el editorial que escribí para el último número del Boletín de la UNOP. Mis líneas están dedicadas exclusivamente al XI Congreso Peruano de Ornitología. Esta importante reunión empezó hace unas horas. Espero que salgan buenos aportes de esta nueva versión de un congreso pajarero. Este año nuestra amazonia es la anfitriona. Vamos a ver cómo les va, pues sin duda se han esforzado por sacar adelante la organización de este encuentro. Esperamos también que nos ofrezca información actual y técnica que nos ayude a seguir luchando por las aves,. 

No obstante, debo decir que discrepé con algunos de los organizadores por programar la fecha a pocos días de Fiestas Patrias, dado que en nuestra querida república bananera, para estas y otras fechas festivas, los pasajes suben y son difíciles de obtener. Ahora, es más complicado en el caso de Iquitos, porque la vía aérea es la manera más rápida de llegar a la capital del departamento de Loreto y los precios no son asequibles para todos; y para otros, estas fechas son complicada porque se cruzan con temas laborales. Pero bueno, ya es tarde para eso.  

Espero que este pequeño tema "logístico" no empañe el desarrollo del evento y que, como mencioné, tengamos buenos productos. 

Discusiones bizantinas  


Se viene el XI Congreso Peruano de Ornitología (XICPO) del 23 a 28 de julio, esta vez en la siempre encantadora Iquitos. He escrito diversos textos dedicados a estas importantes reuniones. También he participado de algunos congresos y siempre he estado pendiente de ellos, pues pese a que a veces dudo del impacto que estos puedan tener en nuestro “quehacer biológico, ambiental o ecológico” nacional, es evidente que sí aportan a la generación del conocimiento sobre nuestra avifauna. No obstante, suelo recordar algunas reuniones, en las cuales, las conversas y discusiones no aportaban a llevar ese conocimiento a la práctica, es decir, a plasmarlos en acciones concretas que permitan conservar y usar con responsabilidad lo que nos va quedando de diversidad biológica.  

Me explico. Reunir a la diversidad de expertos, interesados y seguidores de las aves en el Perú para y en un congreso, no es garantía de poder contar con resultados y productos concretos. Estas reuniones —como todas las de este tipo— sirven también para hacer relaciones públicas, tomarse fotos y reencontrarse con “la gentita”. Y no está mal que así sea, pues esos aspectos son inherentes a todo tipo de encuentro como este. Empero, pasa por mi cabeza que se puede tener la impresión de que parte de estas jornadas ornitológicas solo servirían para intercambiar “figuritas” sobre qué aves vio uno u otro pajarero en algún lugar y cómo hay que hacer para llegar ahí; cuáles son las rutas pajareras del momento; o sobre posibles chambas, oportunidades y mercadeo; y para, sobre todo hoy en día, hacer más amigos para las redes sociales, con los obligatorios “selfie” para inmortalizar el momento.  

Claro, insisto, no está mal todo eso. Es normal y es parte de lo que sucede en estas reuniones. Pero creo que falta algo más. Así por ejemplo, qué información se está generando para que esta pueda ser un elemento que forme parte de lo que se debe hacer para gestionar mejor nuestro territorio. ¿Dónde está esa información?, ¿Quién la tiene?, ¿La quiere o debe poner a disposición de los tomadores de decisión?, ¿Debería hacerlo si muchas el paquidérmico Estado no reacciona?, ¿Quién se encarga de que se genere más información para tomar acciones contundentes contra la pérdida de nuestra tan amenazada diversidad biológica?, ¿Cómo involucramos al ciudadano de a pie para que se interese por la preservación de lo que nos rodea utilizando a las aves como pretexto?, ¿Qué más podemos hacer para que a través de las aves “las masas” entiendan que debemos actuar en vez de solo pensar en el cambio climático y en las bolsas de plástico?

Me parece que mientras nos reunimos en cálidos ambientes para discutir sobre patrones filogenéticos y nuevos avances en el análisis del ADN mitocondrial para poder determinar diferencias entre las especies y subespecies del género Patagioenas en el Neotropico, los impactos de la presencia humana nos están dejando —a una gran velocidad— sin la variedad de aves de la que seguimos, por ahora, ostentando. Estudios de este tipo son relevantes, pero los resultados, o parte de ellos, deberían ser presentados de tal manera que puedan ser utilizados en políticas públicas y en el día a día.  

Las aves no solo están para ser observadas, investigadas y para exponer en congresos sobre su vida privada y su relación conflictiva con el ser humano y su entorno. Están también para, a través de ellas, llamarnos la atención sobre los destrozos que estamos haciendo al planeta que nos alberga. Por eso, no pierdan la oportunidad de participar del congreso, pero veamos qué más podemos hacer para acelerar el paso contra la sexta extinción masiva de especies biológicas, de la cual, las aves no pueden escaparse volando. También están en el bolo.   


El Editor

En este enlace pueden acceder al Boletín UNOP Vol. 13, N°1. 2018.

Entonces, esperemos que esta semana sea productiva y que después de Fiestas Patrias el rumbo del país logre por lo menos ofrecernos un mejor panorama. No debemos bajar la guardia de ninguna forma. Combatamos la corrupción y las malas prácticas desde nuestra tribuna. Unos cuantos pusilánimes y caraduras no nos van a aguar la fiesta. 

Julio 2018