viernes, 28 de febrero de 2014

EL PROYECTO CONSERVACIÓN DE BOSQUES COMUNITARIOS Y LAS TRANSFERENCIAS DIRECTAS CONDICIONADAS (I)

Una de las principales amenazas a los bosques tropicales en el planeta
son las plantaciones de palma aceitera. De Tarapoto a Yurimaguas se
puede ver cientos de hectáreas con estos cultivos. Foto: Enrique Angulo
Pratolongo
En el año 2008, el Perú anunció, en la 14° Cumbre del Cambio Climático en Poznan, Polonia, que trabajaría incansablemente para aportar significativamente a la mitigación del cambo climático en el planeta apuntando a conservar cerca de 54 millones de hectáreas de bosques tropicales. Para ello, una de las medidas tomadas fue la creación del Programa Nacional de Conservación de Bosques para la Mitigación del Cambio Climático (Programa Bosques) liderado por el Ministerio del Ambiente. Uno de los principales socios estratégicos del programa es la Cooperación Alemana al Desarrollo (GIZ), entidad encargada de poner en marcha el Proyecto Conservación de Bosques Comunitarios (Proyecto CBC). Veamos de qué se trata.

Pero, antes de eso, recordemos que el Programa Bosques centra sus esfuerzos en las Áreas Naturales Protegidas; en las comunidades nativas y campesinas tituladas; en las concesiones maderables y no maderables; en los bosques de producción permanente; en las reservas territoriales para indígenas en aislamiento; y en parte de los humedales de la Amazonía (Abanico del Pastaza); todo esto en los bosques tropicales de selva alta, de selva baja, secos, andinos y de montaña. Además, para instrumentalizar su accionar, utiliza las Transferencias Directas Condicionadas (TDC); ejecuta proyectos y programas de inversión pública; y trabaja muy de cerca con los gobiernos regionales y con la cooperación internacional.

De este universo, el Proyecto CBC se centra exclusivamente en las comunidades nativas tituladas de la selva alta y baja; y en la implementación de las TDC. Y es que de las 54 millones de hectáreas de bosque tropicales por conservar, cerca de 14 millones de hectáreas (es decir, algo más del 26% del total) le pertenecen a las comunidades nativas y campesinas tituladas y están distribuidas en 17 departamentos en el país. Así, siguiendo con este “filtro”, se tiene que únicamente las comunidades nativas tituladas son dueñas del 19.6% del universo de bosques tropicales a ser conservadas por el Programa Bosques. Ya en el camino, se ha identificado que existen un total de 1324 comunidades nativas tituladas en el país.  

Así entonces, en la primera fase del proyecto (2010 – 2013) se ha logrado que, hasta el 2012, se haya firmado convenios con 48 comunidades para afiliarse a las TDC, lo que beneficia a casi 3200 familias y lo que implica la conservación de casi 450,000 hectáreas de bosques primarios. Para el 2013, se habría llegado a cerca de 80 comunidades afiliadas y se estima que con ello, se estaría protegiendo aproximadamente un millón de hectáreas. Los ámbitos de intervención del Proyecto CBC son la Selva Central, en las provincias de Oxapampa, en el departamento de Pasco; en la de Satipo, en Junín; y en la de La Convención, en Cuzco; y en las provincias de Bagua y Condorcanqui en el departamento de Amazonas. Asimismo, el 2013 se adicionó a la provincia de El Dorado en el departamento de San Martín. 

Antes de seguir, veamos cómo empezó todo esto y qué son las TDC.

Ja Wohl!

También en el año 2008, el Gobierno Federal de Alemania creó la Iniciativa Internacional de Protección del Clima (IKI, por sus siglas en alemán), con el objetivo de respaldar emprendimientos destinados a la protección climática en países en vías de desarrollo. La iniciativa busca aportar a la reducción de un 40% de la emisión de los gases de efecto invernadero de Alemania hasta el año 2020 (en relación al año 1990). El ente encargado de dirigir la iniciativa es el Ministerio Federal de Medio Ambiente, Protección de la Naturaleza y Seguridad Nuclear de Alemania (BMU, por sus siglas en alemán), el cual, mediante la aplicación de instrumentos innovadores y replicables que tengan impactos concretos, busca que sus resultados sean transferibles y aplicados con éxito en otros lugares.

A través de la iniciativa IKI, se viene ejecutando en el Perú cuatro proyectos: uno del Banco de Crédito para la Reconstrucción (KfW) y tres de la GIZ. El Ministerio del Ambiente es una de las contrapartes de la cooperación alemana, en donde el Proyecto CBC le brinda asistencia técnica al Programa Bosques. Así las cosas, el objetivo principal del proyecto es implementar exitosamente una política sostenible a largo plazo de compensaciones económicas (las TDC) para conservar bosques tropicales comunales.

Para tal fin, el proyecto se vale del desarrollo de criterios y procedimientos idóneos para la implementación de las TDC; de la creación de un sistema del monitoreo del impacto socioeconómico y de conservación de bosques como producto de las TDC; del desarrollo de capacidades de los actores con los que trabaja; y de la integración de las compensaciones económicas en la estrategia y en los objetivos del Programa Bosques.  

En base a lo anterior, el Proyecto CBC busca también garantizar la continuidad de la aplicación del mecanismo de las TDC, con el fin de asegurar la conservación de los bosques. Adicionalmente, como parte de su accionar ha dirigido diversos estudios y consultorías para definir la rentabilidad del mecanismo y sus efectos en las comunidades nativas beneficiarias, así como para buscar asegurar y definir futuras fuentes de financiamiento de esta herramienta, pues como se verá más adelante, las TDC implican el desembolso de dinero; y este, como todos sabemos, se acaba en algún momento (al igual que este tipo de proyectos que no son de eterna duración), por lo que es imprescindible ver de dónde obtenerlo a futuro para asegurar que el proceso se cierre y que se tenga los resultados esperados.

Para mí, por lo menos, queda claro que la idea no es transferir o entregar dinero permanentemente a las comunidades nativas para apoyarlas en un esfuerzo (o en varios) destinado a conservar su entorno y a sentar las bases para su desarrollo socioeconómico. Sus dirigentes y pobladores también deben hacer algo más, pues no siempre del cielo te caen limones. En fin, ese es otro tema del cual tengo un par de líneas en el tintero. Pero sigamos.     

La pregunta lógica es: ¿Qué son las TDC?

Si no se hace algo concreto e inmediato por nuestros
bosques tropicales, muchos espacios como la Reserva
Nacional Pacaya Samiria serán conocidos solo por fotos.
Foto: Enrique Angulo Pratolongo. 
Dicho en cristiano, las TDC es un fondo económico que implica el pago de S/. 10.00 (Diez y 00/100 Soles) por hectárea de bosque conservado al año. Es decir, si la comunidad nativa titulada X tiene cuatro mil hectáreas de bosques (titulados), recibirá cuarenta mil soles de manera directa por conservar esos bosques durante un año. Parece sencillo, pero no lo es. Atrás de todo esto hay un complejo sistema de condicionalidades, de procedimientos, así como de trabas y problemas por solucionar; y también existen beneficios, retos y desafíos por asumir, lo que lo hace más interesante. Sin embargo, pese a todo y hasta ahora, a mi parecer, este mecanismo funciona y sirve.

¿Qué implica que sean transferencias directas condicionadas? Implica que hay un traspaso u otorgamiento de dinero que se hace sin intermediarios a un beneficiario (la comunidad) y que incluye como condición el cumplimiento de una serie de compromisos para que se haga efectivo el pago y para poder seguir apostando por este mecanismo. Dicho sea de paso, afiliarse a las TDC es un proceso voluntario que requiere de la aprobación de la comunidad mediante su junta directiva o comunal.   

Además de ser un mecanismo inédito en el Perú para conservar bosques, una particularidad de las TDC en el Programa Bosques es que los incentivos entregados a los beneficiarios no pueden ser empleados para obras comunales, benéficas, culturales o de otra índole. Esto se diferencia de otros programas nacionales que también fueron implementados con este mecanismo como Juntos, Reparaciones Colectivas, Mi Chacra Productiva, Fondo para la Igualdad.

El incentivo económico debe ser utilizado en la implementación de planes de inversión que garanticen la ejecución de proyectos que traigan desarrollo y bienestar en base al buen uso de los recursos naturales y este debe ser administrado por el beneficiario a través de un comité de gestión. A eso, la correcta utilización de los fondos monetarios debe ser supervisada por un comité de vigilancia. Por cierto, ambos comités deben estar formados por los pobladores de la comunidad beneficiaria. El Proyecto CBC asesora técnicamente a ambos comités y por supuesto todo el proceso, desde la realización de los planes de inversión, su ejecución y el cumplimiento de las condiciones, las mismas que serán abordadas más adelante.

De esta manera, el uso del dinero recibido permite generar ingresos monetarios a través de activos que anteriormente no generaban un beneficio económico a los actores involucrados. Adicionalmente, con este modelo se gesta una interesante conjunción de la parte social, económica y sobre todo ambiental. Esto último no es muy común en fondos de este tipo. A su vez, es de destacar que se busca lograr que los involucrados entiendan y sepan que sus bosques tienen un costo económico y un valor intrínseco importante para ellos y para el planeta también; y que estos pueden ser aprovechados racionalmente.

Además, es imprescindible transmitir a los beneficiarios que mediante la conservación de sus bosques, ellos mismos pueden beneficiarse directamente, por ejemplo, mediante la regulación del clima, la obtención de productos naturales, el ofrecimiento de servicios ambientales, entre otras maneras. Se puede mejorar la calidad de vida conservando y utilizando responsablemente el entorno (¡pero hay que creérsela y trabajar para eso!). Lo más importante, a mi parecer, es que se puede anhelar a tener mejores oportunidades mediante un traslado de capacidades, siempre y cuando se quiera cambiar y mejorar.  

Como ya es costumbre, todo esto continuará en la siguiente entrega.

PD. Para conocer más sobre el Proyecto Conservación de Bosques Comunitarios (Proyecto CBC), visitar el siguiente enlace: http://www.bmu-cbc.org.pe/ Les recomiendo revisar las publicaciones realizadas en el marco de este interesante proyecto.

Febrero 2014

Artículo aparecido en la versión online de la Revista Rumbos: 
http://www.rumbosdelperu.com/el-proyecto-conservacion-de-bosques-comunitarios-y-las-transferencias-directas-condicionadas-i--V1403.html

martes, 4 de febrero de 2014

EL PERÚ SE PONE LAS PILAS PARA EVITAR QUE NUESTROS BOSQUES DESAPAREZCAN: UNA CARRERA CONTRA EL TIEMPO

De Tarapoto a Moyobamba, con el río Mayo de acompañante, se puede ver algunos
estragos de la deforestación. Foto: Enrique Angulo Pratolongo.  
El Perú tiene un enorme reto: proteger sus bosques tropicales e intentar detener la deforestación de los mismos. Para eso, el Estado está trabajando duro, entre otros, en la ejecución del Programa Nacional de Conservación de Bosques para la Mitigación del Cambio Climático (Programa Bosques). Para ello tiene la ayuda de varios socios y aliados estratégicos; uno de ellos es la Cooperación Alemana al Desarrollo (GIZ), organismo que está implementando el Proyecto Conservación de Bosques Comunitarios (CBC) en algunas partes del país con muy buenos resultados y con una herramienta bastante interesante a ser tomada en cuenta: las Transferencias Directas Condicionadas (TDC). Veamos de qué se trata todo esto.

Empecemos por el más grande. El Programa Bosques, puesto en marcha por el Ministerio del Ambiente (MINAM), tiene como principal objetivo contribuir a conservar 54 millones  de hectáreas de bosques tropicales como un aporte a la mitigación del cambio climático en el planeta y al desarrollo sostenible del país. Cumplir tal cometido es bastante complejo, ambicioso, lejano para algunos y muy posible para otros. Sea como fuere, es un aporte importante y relevante, ya que se evitaría la liberación de cantidades enormes de dióxido de carbono. Al parecer, esta iniciativa sería el Caballo de Troya del MINAM para proteger nuestros bosques en miras al futuro “prometedor” del país. Si es así, bienvenido sea este equino y ojala que tome bastante fuerza para recorrer el gran trecho que le espera.

Con esta apuesta, el Perú estaría en el podio que reúne a los países que intentan mantener en pie sus bosques para que estos sigan brindando una serie de beneficios tangibles e intangibles, tanto a la humanidad, como, por supuesto, a los peruanos (y peruanas). No obstante, cumplir una meta tan ambiciosa como llegar al año 2021 con deforestación cero es muy complicado. Sin embargo, eso no debe(ría) impedir que se haga algo; y (felizmente) desde varios frentes sí se está haciendo bastante al respecto. Recordemos que somos el tercer país más vulnerable en el mundo a los efectos que trae consigo el cambio climático, producto del calentamiento global. Si no nos sacudimos del letargo, nos va a agarrar (más) feo toda esta problemática ambiental.

Entre cifras que van y vienen, se estima que para el 2025, el Perú podría perder 10 mil millones de dólares (4,5% de nuestro Producto Bruto Interno), debido al imparable e ¿irreversible? cambio climático. Por eso, (otra vez la cantaleta) necesitamos incorporar medidas estratégicas frente al tan mentado cambio climático en las políticas de desarrollo económico en el país. Un elemento fundamental es que los funcionarios públicos y privados y la ciudadanía en general se den cuenta de que esto no es la pataleta de unos cuantos “ecologistas”. Ya tenemos todo este problema a la vuelta de la esquina.

Así, desde julio de 2010, el Programa Bosques trabaja para identificar y mapear las áreas donde se debe sí o sí conservar bosques; para promover el desarrollo de sistemas productivos sostenibles con base en los bosques, con el fin de generar ingresos económicos en las poblaciones más pobres; y para fortalecer las capacidades de los gobiernos regionales y locales, así como de los miembros de las comunidades campesinas y nativas, con el objetivo de poner en práctica hechos concretos que deriven en la conservación de los bosques. Finalmente, lo que se pretende es poner en marcha medidas que realmente tengan resultados que mostrar. Y para eso, todos deben mojarse.

Sin duda, esta “gran carrera” sobrepasa las capacidades y esfuerzos del Estado, por lo que se debe tener varios socios en esta difícil y ardua tarea. Sabemos de sobra que sin la cooperación técnica nacional e internacional, este y otros caballitos no andan. Un paso fundamental para que muchos colaboren es que los actores se convenzan e interioricen  de que estamos frente a un problema que “nos pisa los talones”. Sin esta premisa, es poco lo que se puede emprender para salvaguardar los bosques de todos los peruanos.

Así, los gobiernos regionales, los gobiernos locales (provinciales y distritales), la población indígena y campesina, los sectores con competencia en los bosques y la sociedad civil están llamados a apostar por la preservación de nuestros espacios forestales. Sin su aporte y compromiso, no salimos adelante. Y sin la convicción de que es necesario preservarlos, nada de esto tendrá éxito. La cantidad de argumentos para mantener y aprovechar responsablemente nuestra diversidad biológica sigue creciendo e incluso se manifiestan ya con los cambios que estamos viviendo.

Es justo y necesario

El Programa Bosques centra sus esfuerzos en las Áreas Naturales Protegidas; en las comunidades nativas y campesinas tituladas; en las concesiones maderables y no maderables; en los bosques de producción permanente; en las reservas territoriales para indígenas en aislamiento; y en parte de los humedales de la Amazonía (Abanico del Pastaza). Para esto, aplica una intervención de carácter preventivo y de seguimiento prolongado; y prioriza una ejecución descentralizada con una activa participación de múltiples actores, con el firme propósito de formar alianzas estratégicas. Este punto es fundamental. Solos no se avanza ni a la esquina.

De esta manera, el Programa Bosques trasciende a mecanismos como los ya conocidos Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los Bosques (REDD); pagos por servicios ambientales, por servicios ecosistémicos; servidumbres ecológicas; y otro conglomerado de medidas para conservar nuestra diversidad biológica que podrían ser realmente algo confusas para explicar acá. Es cierto, es difícil ver resultados y beneficios concretos desde la comodidad de nuestros hogares, pero el reto está en que también hay que esforzarse por enterarse más sobre lo que sucede en el país. Como siempre, hasta que no nos cause daño alguno, no nos interesará, ni preocupará el tema. Mal jugado, ya debería importarnos. El reto es doble: el Estado y la Sociedad Civil deberían informar más al respecto; y por otro lado, la ciudadanía debería exigir información e intentar involucrarse más.

Según el MINAM, la deforestación absoluta en la Amazonía peruana entre el 2009 y el 2011 fue de 225,400 hectáreas (ha), lo que permite establecer que en promedio, anualmente serían deforestadas cerca de 112,700 ha de bosque. Estas cifras son alarmantes sin lugar a dudas, por eso había (y hay) que ponerse las pilas. Para hacer frente a esta situación, el Programa Bosques tiene cuatro enfoques bien definidos: la gestión estratégica de la conservación de los bosques; la descentralización y el desarrollo local; la gestión participa y la vigilancia ciudadana; así como el desarrollo de capacidades individuales e institucionales.

Herramientas de peso

El Bosque de Protección Alto Mayo todavía conserva grandes extensiones
de bosque, sin embargo está altamente amenazado por la presión humana.
Foto: Enrique Angulo Pratolongo. 
Para poder instrumentalizar su trabajo, el Programa Bosques utiliza diversos instrumentos, como las Transferencias Directas Condicionadas (TDC); ejecuta proyectos y programas de inversión pública; y trabaja muy de cerca con los gobiernos regionales y con la cooperación internacional. Adicionalmente, se está poniendo énfasis en lograr que las comunidades nativas se vuelvan socias del Estado. Para esto, se les entrega directamente fondos económicos para que ellas los administren y los usen para propiciar el desarrollo local y para fortalecer la institucionalidad comunal. Se torna indispensable lograr que las comunidades nativas, dueñas de extensas áreas de bosque primario, puedan contribuir conservando sus bosques sin dejar de utilizar un porcentaje de ellos e iniciándose en actividades productivas que les deje dividendos.

No es que se debe prohibir el uso de sus bosques, pero sí se puede apelar para que se proteja parte de ellos, virando la mirada hacia modelos productivos más eficientes y rentables. Por supuesto, esta apreciación simplificada del Programa Bosques debe encajar diversas críticas y baches en el camino, en especial por parte de los que preferirían que todo siga igual y que se respete “el derecho original de los pueblos indígenas” del país. Pero, finalmente, nuestros compatriotas también deben proteger su entorno, pues nada dura para siempre y menos si la población humana sigue creciendo exponencialmente.

El Programa Bosques pone también especial atención en lograr sinergias públicas y privadas que contribuyan claramente a garantizar la sostenibilidad de los proyectos implementados, de tal manera que las buenas prácticas puedan ser replicadas. Es necesario animar a otros comuneros desconfiados y escépticos que en algunos casos es imprescindible cambiar ciertos modos de vida para dar paso a una mirada más integral. Esto no significa que se busque alejar a algunos comuneros de sus costumbres ancestrales y de su manera de relacionarse con el entorno. Muy por el contrario, se debe recoger la sabiduría y los conocimientos tradicionales para tentar un desarrollo más acorde con los tiempos.

Y con el fin de avanzar e ir quemando etapas, esta iniciativa del MINAM realiza permanentemente el monitoreo y evaluación de los compromisos asumidos por todos los actores comprometidos, en lo referido a la implementación de las buenas prácticas de manejo que hacen posible garantizar el uso sostenible de los bosques para su conservación. Monitorear y evaluar son pasos fundamentales para poder parar a tiempo, corregir la dirección y enrumbar si es necesario; ver cómo anda el o los “Jockey” y todo el equipo, saber si se cuenta con los recursos económicos y humanos para continuar en las mejores condiciones y llegar a la meta.

Apoyemos esta gran carrera. Todos somos de la partida. Seguramente, como siempre, habrá los que apoyan, los detractores y especuladores, así como los incrédulos, pero eso no debe impedir que sigamos en esta jornada casi épica. En lo que viene incluiré a uno de los principales jinetes de esta epopeya.

PD. Para conocer más sobre el Programa Bosques, visitar el siguiente enlace: http://www.minam.gob.pe/programa-bosques/ Revisen los “Avances en números” y saquen sus conclusiones.

Enero 2014

Artículo publicado en la versión online de la Revista Rumbos: 

http://www.rumbosdelperu.com/-el-peru-se-pone-las-pilas-para-evitar-que-nuestros-bosques-desaparezcan-una-carrera-contra-el-tiempo-V1350.html