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martes, 23 de diciembre de 2025

BIENVENIDOS AL NUEVO MORDOR: ¡EL PERÚ! (XVIII)

 













Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos temas. Por supuesto, prevalecerán los tópicos ambientales y los relacionados a múltiples aristas en torno a la diversidad biológica. El título de esta serie de videos nació de una visión que tuve tras escuchar a alguien que decía que la situación que atraviesa el país se asemeja al lugar donde reside el “Ojo de Sauron”, en el cual pululan diversos tipos de orcos que solo responden a lo que ordena su amo, sin pensar y sin chistar y que son expertos dejando el caos por donde van.

 

Para no perder de vista los contenidos propalados en las redes sociales, colocaré algunos de ellos acá. Tal vez un entusiasta orco, orca u orque desee leerlos.

 

¿Sabían que la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, la CITES, ha incluido (en noviembre de 2025) en su Apéndice II a dos especies de perezosos de dos dedos?: Choloepus hoffmanni y Choloepus didactylus. Ambas especies son las únicas de su género; y están distribuidas exclusivamente en América del Sur y Central. Y como se sabe, viven prácticamente en las copas de los árboles; y son de movimientos lentos, aunque no se les debe subestimar porque pueden reaccionar de forma rápida y violenta.

 

La demanda de individuos de estos mamíferos habría aumentado de forma considerable, para, principalmente, tenerlos como mascotas. Según la CITES, existiría un “tráfico ilegal en prácticamente todos los países del área de distribución: Colombia, Perú, Ecuador, Brasil, Honduras, Costa Rica, Panamá, Nicaragua, Bolivia e incluso son contrabandeados a otros países fuera del área de distribución, como México, Estados Unidos, Europa, países asiáticos y del medio oriente. Este comercio ilegal nacional e internacional se ha acentuado en la última década”.

 

Además, “C. hoffmani cumple con los criterios para su inclusión en el Apéndice II de la CITES, y es necesaria su regulación internacional para evitar que se incremente el tráfico ilegal y sus poblaciones disminuyan. Choloepus didactylus se comercia de forma nacional e internacional en los diversos países en los que habita, y es una especie casi idéntica a C. hoffmani, tanto así, que en cautiverio se requiere análisis genéticos para diferenciar a las dos especies. O sea, en las inspecciones oculares de aduana no se puede diferenciar las dos especies a simple vista. Por lo anterior cumple con los requisitos para ser incluida como especie semejante”.

 

Recordemos que la CITES se concentra en la amenaza que podría ser el comercio nacional e internacional para la flora y fauna silvestre; y dado que, para estos mamíferos, además de la pérdida y fragmentación del hábitat, el comercio es una amenaza, se regula esta actividad comercial. Ojo, no se prohíbe. ¿Qué implica que ambas especies estén en el Apéndice II? Allí están las especies que, sin estar actualmente en peligro de extinción, podrían llegar a esa situación, a menos que su comercialización esté sujeta a una reglamentación estricta. (Ej. shihuahuaco, tahuari, tortugas taricayas y matamata).

En el Perú, que yo sepa, nadie maneja a estas especies, es decir, no hay de dónde “sacar” de forma legal individuos de perezosos. Su crianza es complicada, eso desalienta a cualquiera, entonces, ¿de dónde salen?

 

Me parece que algunos por estos lares deben estar algo mortificados con esta medida. ¡Qué dirán ahora!

 

Seguimos con los perezosos

 

¿Cómo llegamos a esto? Según la CITES, en el año 2023, en Perú, las autoridades peruanas detuvieron en Iquitos la salida irregular de 30 osos perezosos que tenían como destino Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos. Se iban para allá a través de un vuelo chárter privado que una empresa peruana habría alquilado y la cual pagó $ 5200 por los mamíferos. Otro dato: la Autoridad Regional Forestal y de Fauna Silvestre de Perú, en este caso el Gobierno Regional de Loreto, incautó entre los años 2015 y el 2025, 112 ejemplares de C. hoffmanni y 88 de C. didactylus.

 

En Facebook se seguiría ofreciendo ilegalmente individuos de C. hoffmanni y del perezoso de tres uñas Bradypus variegatus por paquetería a todo México con precios que oscilan entre $ 4500 y $ 5000 por individuo. La CITES comenta que, entre 2013 y 2017, se exportaron 570 productos que tienen como insumos total o parcial partes de C. hoffmanni (pelo, piel, cráneos, especímenes, colas) cuyo origen procedía de especímenes confiscados o incautados. En resumen, según la CITES, “la elevada extracción ilegal de C. hoffmanni para el mercado de mascotas nacional e internacional y su uso como atractivo turístico para la toma de fotografías, en prácticamente toda su área de distribución, presenta una amenaza que se suma a la fragmentación de su hábitat”.

 

Recordemos: la CITES regula el intercambio comercial internacional de especies amenazadas incluidas en sus Apéndices en más de 180 países para que esta actividad no sea una amenaza para la supervivencia de las especies. En el Perú entró en vigor en el año 1975 y sus decisiones tienen rango de ley. La CITES no prohíbe el comercio, intenta regularlo.

 

Finalmente, la CITES sentencia que C. hoffmanni cumple con los criterios para su inclusión en el Apéndice II de la CITES, una vez que su comercio debe ser regulado para evitar un uso incompatible con su supervivencia. La demanda internacional por mascotas exóticas fomenta n el tráfico ilegal, afectando negativamente la población silvestre de C. hoffmanni. La regulación internacional es esencial para garantizar un comercio sostenible, proteger los ecosistemas donde habita y prevenir una disminución significativa de la especie en su hábitat natural.

 


Con esto, queda claro que el comercio ilegal de esta y otras especies es una amenaza para su supervivencia. Entonces: no compres fauna silvestre de origen ilegal. ¡Colabora pe mascota!

 

Árboles semilleros

 

Seguiré insistiendo en poner en vitrina el modelo de concesiones forestales como una herramienta para aprovechar de manera sostenible los bosques; y con ello, contribuir a su preservación. Una de las “obligaciones” que tienen los concesionarios es asegurar el manejo de los árboles semilleros, es decir, árboles seleccionados por sus características fenotípicas (o sea, por las características externas que se pueden ver) y/o genotípicas (su material genético) que, en su conjunto, son superiores, en comparación con otros arbolitos de su especie. Se les protege con el fin de asegurar la producción de semillas y germoplasma de calidad, para la restauración de bosques, y para el manejo o regeneración natural. O sea, estos árboles plus o semilleros son como los “sementales” en el bosque. Mejoran la raza.

 


Son altos, de copa grande y densa y sus fustes, o sea la parte más gruesa y robusta del tronco, son fuertes, de modo que su producción se puede prolongar por varios años. No están muy inclinados (crecen casi derechos); y están en lugares donde las semillas dispersadas tienen mayores posibilidades de germinar y sobrevivir. No tienen enfermedades fitosanitarias (hongos) notorias o severas; y no presentan partes podridas o agujeros muy grandes en el tronco.

 

Generalmente, se les deja en pie hasta que se caigan y mueran. Mantener su presencia es vital para asegurar la continuidad de la especie. Por eso, durante el aprovechamiento forestal autorizado y supervisado se les debe preservar para garantizar la regeneración natural y asegurar la disponibilidad de especies maderables comerciales en los bosques tropicales sujetos a manejo de árboles de diversas edades. Este último detalle diferencia a un bosque natural de una plantación forestal.

 

En cristiano, un buen manejo forestal debe asegurar que se deje unos cuantos árboles “grandes” por hectárea para que suministren semillas que aporten a la regeneración natural después del aprovechamiento. Una vez que se ha establecido “una nueva generación”, los árboles semilleros podrían ser cortados para dar espacio (más nutrientes, luz solar) al crecimiento de nuevos individuos. Según la normativa forestal y de fauna silvestre, durante el censo que se hace en las concesiones forestales se debería identificar y marcar los AS que serán “conservados”. Estos deben representar mínimo el 10% de ejemplares por especie. Todo esto es parte de un manejo forestal serio.

 

Un maderero ilegal, se los tumba. Les vale madre que sean semilleros, que sean plus y la … ¿o no?

 

Diciembre 2025

 

martes, 12 de agosto de 2025

BIENVENIDOS AL NUEVO MORDOR: ¡EL PERÚ! (XII)

 


Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos temas. Por supuesto, prevalecerán los tópicos ambientales y los relacionados a múltiples aristas en torno a la diversidad biológica. El título de esta serie de videos nació de una visión que tuve tras escuchar a alguien que decía que la situación que atraviesa el país se asemeja al lugar donde reside el “Ojo de Sauron”, en el cual pululan diversos tipos de orcos que solo responden a lo que ordena su amo, sin pensar y sin chistar y que son expertos dejando el caos por donde van.

 

Para no perder de vista los contenidos propalados en las redes sociales, colocaré algunos de ellos acá. Tal vez un entusiasta orco, orca u orque desee leerlos.

 

¿Sabían que existe una pareja de pingüinos del mismo sexo (masculino), en el zoológico Chester, al norte de Inglaterra, a la que se le “encargó” criar un pichón de pingüino de otra pareja “normal” que puso dos huevos? Los involucrados son ejemplares del pingüino de Humboldt (Spheniscus humboldti), un ave marina amenazada que habita ―en estado silvestre― en Perú y Chile, y que es endémica de las costas bañadas por la corriente de Humboldt de agua fría.

 

Y es que, para darle más chance de sobrevivir a los pichones, los cuidadores del Zoo hicieron esta “jugada”. Con ello, la pareja gay, formada por Scampi y Flounder, aporta al manejo ex situ de esta especie de ave marina. Ambos ejemplares se alternan el cuidado del polluelo. ¿Pero sabían que estas aves marinas no voladoras son conocidas por formar ―muchas veces― parejas del mismo sexo? Ya en el año 2009, una pareja de machos de la misma especie, crió de manera alternada un pichón en el zoológico de Bremerhaven en Alemania. Los padres originales expulsaron de su nido el huevo y estos señores empollaron el huevo y sacaron adelante al pingüino.

 

Roy y Silo.
Un caso que dio la vuelta al mundo fue el de los pingüinos Roy y Silo, dos ejemplares macho de pingüino barbijo (Pygoscelis antarcticus) que, en 1998 y en el Zoo del Central Park en New York, fueron observados mientras realizaban rituales de apareamiento. En 1999 uno de ellos intentó empollar una roca como si fuese un huevo. Personal del zoo les dio un huevo de otra pareja. Semanas después nació Tango, quien antes de nacer, ya era famoso. Lo interesante es que esta conducta homosexual se da también en otros animales como monos, arañas, gansos, delfines, elefantes, etc. Se estima que ha sido reportada en casi 1500 especies.    

 

Queda aún mucho por entender, porque si bien estas conductas no aportan directamente a la reproducción, es un misterio cómo ha evolucionado junto a las especies involucradas. Según el estudio “The evolution of same-sex sexual behaviour in mammals”, aparecido en la revista Nature Communications en octubre del año 2023, donde más se da esta conducta es en los mamíferos. Se ha registrado en aproximadamente el 5% de las especies en el planeta y en el 50% de las familias zoológicas (en especial, monos); y lo practican casi 50-50, es decir, machos y hembras en la misma proporción.


El estudio sostiene que las especies con un comportamiento social más desarrollado, tienen una mayor probabilidad de manifestar estas interacciones sexuales. Estos resultados apoyan la hipótesis de que esta conducta sexual se ha visto favorecida evolutivamente, como una forma de establecer, mantener y reforzar relaciones sociales que podrían aumentar los vínculos entre miembros de un mismo grupo.

Se señala también que lo observado no debe ser utilizado para explicar la evolución de la orientación sexual en los seres humanos. Así que, como ven, no están solos, solas, soles.

 

El risotto en peligro: ¡Rompere i coglioni!

 

¡Mama mía! Orcos, orcas, orques mis colegas italianos me han llamado desesperados. En el noroeste de Italia, los agricultores están mortificados por la aparición de una nueva e inusual “plaga” que pone en peligro la siembre y cosecha del arroz que se usa para el risotto. ¡Rompere i coglioni!

 

Se trata de bandadas del flamenco común (Phoenicopterus roseus) que han aparecido en esta región y que usan los campos inundados en la provincia de Ferrara, ubicada entre Venecia y Ravenna, para alimentarse. A estas aves no les interesa el arroz y menos el risotto. Excavan la tierra con sus patas buscando pequeños moluscos, insectos y algas en aguas poco profundas y ¡malogran todo! Los agricultores patrullan los campos día y noche. Incluso, usan cañones con gas para ahuyentar con el ruido a estas aves patilargas, pero lo único que logran es que se vayan al cultivo del vecino. Algunos agricultores hablan de pérdidas de hasta 90%.

 

¿Y cómo así llegaron los flamencos a esta zona? Al parecer, esta migración inusual se debe a las sequias en el sur de España y el norte de África que las obliga a irse para el noreste de Italia, tierra adentro de la costa adriática. ¿Por qué? No se sabe exactamente el motivo, pero todo indica que buscan zonas inundadas que reemplacen los sitios que antes usaban y que se han ido “secando”, ya sabemos por qué. Se presume que esos flamencos llegaron para quedarse. Este es un claro ejemplo de que el cambio climático sí afecta las actividades productivas. 

 


Los agricultores inundan los campos entre los primeros meses del año hasta casi mediados, para que germinen las semillas de arroz antes de que todo se seque. Los flamencos lo saben y aprovechan. 

 

Desde el lado “ecológico”, todo muy bonito porque estas hermosas aves le dan “caché” al paisaje y es fascinante verlas volar e interactuar; pero claro, los agricultores no piensan igual. Su inversión y trabajo están en juego. Los ornitólogos locales buscan salidas más efectivas y amigables con el entorno, con las cuales todos queden contentos. Una salida a mediano plazo es plantar árboles de rápido crecimiento o arbustos frondosos que circunden las plantaciones. De corto aliento, se propone reducir la altura de la capa de agua de las plantaciones, es decir, de 30 cm a entre 5 y 10 cm. Esto último, haría que los flamencos busquen otros lugares.

 


Como ven, esta es una clara muestra de lo que debemos enfrentar. A veces podemos adaptarnos y no perder, a veces no. Y es que, con el cambio climático, algunos ganan, otros pierden. ¿Estamos preparados para estos futuros juegos del hambre? Mientras tanto, me voy a comer un risotto a la carbonara. ¡Ciao Orquettes!

 

La papa y el tomate: primos genéticos

 

Orcas, orcos, orques ¿sabían que las actuales plantas de papa descienden en parte del tomate? Por mi mare que sí. Y es que, según un artículo publicado en la revista Cell: “Ancient hybridization underlies tuberization and radiation of the potato lineage” de julio de 2025, hace unos nueve millones de años, se produjo un cruce natural de genes del tomate (originario del piedemonte andino) y de un grupo de plantas similares a la papa, llamado Etuberosum, que crecen en América del Sur. Si bien sabemos que se originó en Sudamérica, específicamente en el Perú y que fue llevada a Europa por los españoles, a la fecha no se tenía certeza sobre su origen biológico.

 

Según Sanwen Huang, líder del estudio y de la Academia China de Ciencias, "por fin hemos resuelto el misterio del origen de la papa". Su estudio muestra cómo surgen nuevas características que identifican a la papa, mediante la combinación de especies, es decir, entre tomates y Etuberosum. Sin embargo, esta última no forma tubérculos. Ojo. La papa, el Etuberosum y el tomate son especies que pertenecen al género Solanum.

 

Se sabe también que el último ancestro común del Etuberosum y el tomate vivió hace unos 14 millones de años, según determinó el equipo, a partir de sus estudios genéticos. Cinco millones de años después de la división, hace unos nueve millones de años, los grupos se volvieron a cruzar. Esto originó al grupo botánico Petota, que presenta una nueva característica: un tubérculo, que es un engrosamiento de los brotes subterráneos. Además de la papa moderna, el grupo Petota incluye más de 100 especies de este tubérculo tan reconocido en el planeta.

 

Se ha determinado también que dos genes desempeñan un papel clave en el desarrollo de los tubérculos. Cada uno de estos genes proviene de una de las dos plantas precursoras. El gen SP6A, introducido por el tomate, estimula la formación de tubérculos. El gen IT1, que controla la forma de los tallos radiculares subterráneos que finalmente forman los tubérculos, proviene de Etuberosum.

 


La papa almacena nutrientes en sus tubérculos y, según los investigadores, así estaba bien preparada para las duras condiciones ambientales de los Andes, por ejemplo, para sobrevivir a grandes altitudes y a las heladas. Además, los tubérculos permiten que las papas se reproduzcan a partir de una sola planta madre sin necesidad de polinización de flores ni de formación de semillas. Otra astuta adaptación al entorno andino.

 

Huang sostiene: "El desarrollo de los tubérculos proporcionó a las papas una gran ventaja e impulsó una explosión de nuevas especies. Además, contribuyó a la diversidad de papas que conocemos y utilizamos hoy en día". Recordemos que la papa (Solanum tuberosum) es uno de los alimentos básicos más importantes de la humanidad, junto al trigo y al arroz. ¡A comer!

 

Agosto 2025

miércoles, 22 de abril de 2020

Dr. HANS LANGEWIESE: “VAMOS A SALIR DE ESTA, PERO MIRAREMOS A TODOS LOS QUE NOS RODEAN COMO POSIBLE ZOOMBIES” (Parte 1)

El Prof. Dr. Hans Langewies alerta sobre lo que viene. 

Entrevista de un estudiante peruano al Prof. Dr. Hans Langewiese, profesor emérito de la Facultad de Geografía y Ciencias de la Tierra de la Universidad de Gotinga (Georg-August-Universität Göttingen) de Alemania y gran conocedor de la coyuntura política y ambiental en Europa y América del Sur, sobre lo que nos deja la pandemia. Wilfredo Molina estudió un semestre en el país bávaro y fue alumno de Langewiese hasta poco antes de que empezará la cuarentena en el Perú. Le mandó sus preguntas y esto es lo que le dijo su profesor. Le di una mano con la edición.  

Como todos los días desde hace veinte años, el Dr. Langewiese empieza la mañana con un espresso doble sin azúcar servido en una diminuta taza de cerámica. Acto seguido, revisa rápidamente las portadas de los principales diarios del planeta en su respectivo idioma original. Su gran bagaje cultural y el conocimiento de casi todos los idiomas romanos, germánicos y anglosajones se lo permiten. “Con la pandemia, algunos sectores del cerebro humano se han activado por primera vez para hacernos sentir miedo, miedo al vacío de las calles, a saber que nos enfrentamos a partículas invisibles que nos mantienen aislados; y sobre todo, a que en el momento menos pensado podemos pasar de ser ‘normales’ a convertirnos en seres infectados camino a la tumba”.


La ciudad de Gotinga alberga a una de las universidades
de mayor prestigio en Alemania. 
SI bien en su país natal, Alemania, no se ha instalado la cuarentena como en otros países del cono sur, Langewiese afirma que “a pesar de que se critica por doquier la cuarentena ‘obligada’ e impuesta por los gobiernos de turno, sabemos que es lo mejor para evitar que este poco conocido virus nos pase violentamente por encima”. El país germánico apela a que sus ciudadanos limiten sus salidas, guarden su distancia y que eviten toda reunión social. Las cifras denotan que su estrategia funciona. “No quiero alardear de nada, pero para querer salvarse hay que ser responsables, sacrificar varias ventajas del día a día ‘normal’, ser disciplinado y sobre todo, como ya lo dije, querer salvarse. Esto no es un juego, no es una película, no es un simulacro. Es nuestra maldita realidad”.

Durante las dos últimas décadas del siglo pasado, Langewiese viajó innumerables veces por el continente americano, sobre todo por México, Guatemala, Ecuador y Perú. Conoce la idiosincrasia de este lado del planeta; y por eso afirma que “en algunos lugares, como el Perú, es difícil pensar que toda la ciudadanía acatará a rajatabla la cuarentena. Esto por varias razones, porque el peruano es desconfiado hasta que no le sucede una desgracia, porque acostumbra a sacarle la vuelta a la ley; y sobre todo, porque un gran porcentaje de su población vive con poco dinero, tanto, porque no ahorra o no sabe ahorrar y porque vive del día a día. Atarlos de manos en su casas es condenarlos casi al abismo”.

Anguilas altamente cotizadas en la cocina asiática.
Foto: Nick Upton - Nature Picture Library - imago images
El Dr. Langewiese tiene autoridad moral para hablar de la idiosincrasia sur y centro americana. Estuvo casado con una peruana y tuvo una novia guatemalteca con la que vivió casi un lustro en Chiapas y México DF. En el Perú, vivió en Lima (dos meses) y en Iquitos (casi ocho años). Es gracioso escuchar su español con acento “charapa”, que al final, fue el que se impuso frente al acento mexicano. En Ecuador vivió casi dos años entre Quito, Esmeraldas y Guayaquil. Luego pasó casi cinco años viajando por Sudamérica. “Los sudamericanos son indisciplinados, relajados, no creen que haya que hacer caso a las autoridades, ‘no pasa nada’. Yo como alemán y europeo, disfruté mucho ese ‘relajo’ e incluso anulé parcialmente mi ‘chip teutón’ para vivir como americano en los países donde estuve, pero al final, mi formación y mi disciplina ganaron y se impusieron. Siempre me detenía en los semáforos en rojo a toda hora, así no hubiese nadie en la calle y nunca faltaron los insultos”.

Wilfredo Molina: Profesor Langewiese, ¿qué nos espera después de la Covid-19?

Hans Langewiese: Se vienen tiempos (más) virulentos. Desconfiaremos de todos y de todo. Debemos replantearnos cómo nos vamos a relacionar con los demás y con el planeta (y con los animales silvestres). Dejando de lado el tema de la recuperación económica, el cual será una prueba casi sin precedentes para la humanidad, antes de salir de la cuarentena, debemos sacar la cabeza por la ventana y pensar seriamente en cómo afrontar lo que se viene. Ya nada será igual; y está bien que sea así. Acá, o te adaptas y sigues para adelante con un nuevo “chip”, o los que vienen atrás te van a pisotear, muchos de ellos, sin remordimiento alguno. 

WM: El coronavirus nos llegó a través de la fauna silvestre, ¿qué tan peligros es el comercio ilegal de vida silvestre para el ser humano y para el planeta?

HL: Sabemos del terrible impacto —para el entorno natural, para la misma fauna silvestre y para el hombre finalmente— que trae consigo esta actividad ilícita. Sin entrar en detalles, para mí el gran problema es la falta de conocimiento sobre sus consecuencias y la idiosincrasia humana hacia los animales silvestres. Hace poco supimos que un traficante logró ingresar a Asia más de ¡300 millones! de anguilas europeas (Anguilla anguilla), lo que equivale a 62,5 millones de Euros. Entre los años 2015 y 2018, este individuo transportó a estos animales (vivos) desde Londres a Hong Kong, escondidos entre peces congelados. Lo hizo en 16 entregas. Esta especie, muy cotizada en la cocina asiática, está altamente amenazada, pero eso, ¿a quién le importa, además de a un puñado de científicos y a la CITES?

Los bosques tropicales están perdiendo su efectividad como
agentes mitigadores del cambio climático. 
Y así, hay decenas, sino cientos de casos. Estamos pagando las consecuencias del maltrato sostenido que hacemos hacia el planeta. Tampoco debemos irnos a un extremo apocalíptico que prevé que el fin del mundo es después de esta pandemia. Si vemos a nuestro alrededor, la naturaleza es más resilente de lo que creemos. No obstante, en mi percepción, el principal problema del planeta es la humanidad; y eso se cristaliza en la sobrepoblación. La ecuación es simple: a más cabezas que alimentar, más naturaleza por destruir para levantar poblados, sembrar y abastecernos de energía y de oro.

WM: En una de sus clases, mencionó que los bosques tropicales de América y de África están almacenando, actualmente, 30% menos dióxido de carbono en comparación a los años noventa del siglo pasado, ¿cómo así? ¿Qué implicancias tiene ese hecho para el planeta?

HL: Es correcto. La Tierra podría estar ya perdiendo la efectividad de uno de sus principales agentes mitigadores del cambio climático: los bosques lluviosos americanos y africanos. En los años noventa, los bosques primarios del trópico podían retener cerca del 17% de las emisiones de CO2 generadas por el hombre. Actualmente, esa masa forestal estaría reteniendo no más del 7%. Y esto debido a que, de los bosques primarios que teníamos en los años noventa, hemos perdido la quinta parte y a su vez, la emisión mundial de dióxido de carbono habría aumentado casi en un 50%. Y así como vamos, esto no va a mejorar. Cada vez que “abrimos” monte y “sacamos” fauna silvestre, aceleramos este problema y nos llevamos a casa nuevos virus y bacterias. Ya sabemos que puede venir después.

El Dr. Langewiese sale de su casa religiosamente siempre antes de las ocho de la mañana en su bicicleta para la universidad. No se demora más de 15 minutos en llegar. “Cada día pienso obstinadamente en cómo reducir mi impacto sobre la Tierra. He pensado incluso en volverme vegetariano, pero no me perdonaría regresar a Iquitos y no comer cecina con tacacho. Por eso, evito usar el auto, viajar en avión y hago todo lo que esté a mi alcance. Incluso se me pasó por la mente dejar de tomar café porque sé que para su cosecha, en muchos casos, se debe talar el monte”.

WM: Usted disertó en una de sus clases, sobre un mal que aqueja al mundo: los parlanchines. ¿Por qué son peligrosos?

HL: Los parlanchines o aquellos que se creen dueños de la verdad son otro tipo de virus porque muchas veces (a los más despistados) les trastornan el nivel de conocimiento con otro tipo de conocimiento que no siempre es el certero y que no se sustenta en conocimientos científicos. Eso es un verdadero peligro. Transforman tu estructura funcional para que te guíes en torno a especulaciones y a un sentimentalismo que puede llegar a ser absurdo, por ejemplo, en temas como la tenencia y “humanización” de mascotas, Greta, el amor a los árboles, adorar y esperar las COP como eventos que salvarán al planeta y otros tópicos que podrían entorpecer el camino de la ciencia. Debemos cuidarnos de los animalistas. Les tengo pavor.

WM: ¿Cómo nos debemos relacionar entonces con los que nos rodean?

Universidad de Gotinga. 
HL: Cuando termine toda esta historia, seremos una raza fortalecida inmunológicamente y sin duda más resilente, pero seremos también seres vivientes que le han demostrado al universo de qué estamos hechos. Somos cobardes, valientes, abusivos, solidarios, desconfiados, temerosos, osados; y sobre todo, somos tan vulnerables y dependientes de nuestro entorno, que unos seres microscópicos nos han puesto contra la pared. Vamos a salir de esta, pero miraremos a todos los que nos rodean como posible zoombies.

Como mencionó mi colega Carolin Emcke (joven filosofa alemana), “ha quedado a la vista que no se puede negar la realidad, que hay límites a la manipulación del discurso, al delirio narcisista, a la mentira política. Nadie es invulnerable, nadie es intocable, aunque Trump o Putin quieran negarlo”. Esperemos que después de esto, no olvidemos y pensemos en un “borrón y cuenta nueva. Eso sería un grave error.

Esto no se queda acá. El Dr. Langewiese tiene aún varios temas para abordar. La segunda parte de la entrevista que se le hizo por “Zoom” y de manera escrita viene en la siguiente entrega. ¡No se la pierdan! Entre otros, el catedrático alemán nos habla de la posible extinción de algunas especies de aves, de la situación del polo norte, del altamente contagioso coronavirus, de las palomas, de los grandes simios, de los corales; y por supuesto de otras apreciaciones sobre el Perú.

Abril 2020

lunes, 30 de marzo de 2020

EN DEFENSA DE LOS MURCIÉLAGOS: LA CULPA NO FUE SUYA

Foto: picture alliance/dpa

En estos últimos meses, estos inofensivos mamíferos voladores han sido atacados a diestra y siniestra tras el brote de la pandemia que nos mantiene —a buena hora— recluidos en casa. Se les acusa de ser los “causantes” del COVID-19, ya que al haber sido ingeridos por los chinos, habrían transmitido el virus al hombre. Además han debido sufrir hace poco, en Perú, el iracundo ataque de pobladores cajamarquinos que piensan que transmiten el Coronavirus. Si bien no es la primera vez que se reporta el ataque a estos seres alados por otras razones, es la primera vez que se les ataca por esta “nueva” circunstancia. Mi solidaridad con esos beneficiosos seres alados.


 Aunque no es comparable a lo que le pasó a Bruce Wayne, recuerdo haber entrado hace décadas a una cueva cerca Lima con mi hermano y mi viejo; y tras avanzar varios metros, fuimos testigos de la estampida de cientos de murciélagos que huían ante nuestra presencia. No me traumé, no les agarré bronca, pero sí me quedé fascinado. Es verdad, no pueden competir con los camaleones que son mis animales preferidos, pero sí tienen toda mi admiración y respeto.  


Al grano. Según las autoridades chinas, en el mercado de Wuhan, donde por primera vez se documentó la presencia del Coronavirus, no se encontró murciélagos ofrecidos al público. A eso, informan que los ejemplares silvestres de estos mamíferos (posiblemente del género Rhinolopus) no son “sospechosos”, dado que gran parte de las especies estaban en su periodo de hibernación cuando “saltó” el virus que hoy nos mantiene en vilo. En ese entendido, se asumiría que el virus de esta cepa presente en los murciélagos podría haber saltado a otro mamífero antes de infectar al hombre. ¿Qué animal sería el huésped? Esa es la gran duda. Uno de los principales sospechosos son los extremadamente amenazados pangolines.

Tras analizar el genoma del Coronavirus y compararlo con el que está presente en pangolines, se halló una coincidencia de 99%. No obstante, esto no permite afirmar con total certeza que el pangolín es el transmisor y el culpable. En todo caso el culpable sería el ser humano.

Mercado chino, donde se vende de todo.
Foto: David Stanley. 
Lo que sí es certero es que el genoma de este virus se encuentra en mamíferos. Y dado que algunos rastros del virus fueron encontrados en un sector del mercado de Yuhan, en el cual se vendía animales silvestres, los focos reflectores de la opinión pública apuntaron a los murciélagos. Pero como sabemos, estos no son los culpables. Falta encontrar la bisagra entre los murciélagos y el hombre. Incluso, existirán dudas si el mercado de Wuhan es el verdadero “epicentro” de este mal. Tal vez un infectado proveniente de otro lugar infectó a otras personas.

Un artículo científico[1] (¡del año 2007!) que ha aparecido en estas semanas por doquier, ya alertaba sobre la presencia de un gran reservorio de virus de la familia de los coronavirus en murciélagos. En el manuscrito se afirmaba que este hecho, sumado a la tradición culinaria china, sobre todo en el sur del gigante asiático, de comer mamíferos exóticos eran una bomba de tiempo.

En el estudio nombrado, los científicos analizaban la epidemia de SARS (severe acute respiratory syndrome) que tuvo su clímax en los años 2002 y 2003. Como sabemos, el agente causante del SARS está bastante emparentado con el virus “del momento”, por eso recibió el nombre genérico de Sars-CoV-2. Se asume que también tuvo un origen zoonótico y que el punto de su origen fue un mercado en China. Ambas historias coinciden, según parece.  

Y claro, ante la imparable presencia de este travieso e inquieto y sobre todo desconocido Coronavirus, salieron las primeras voces a vociferar ataques de todo calibre y sin mucho asidero científico contra los chinos y sus costumbres culinarias. Sin duda, me debo incluir en este grupo, pero ahora más tranquilo intento ver con calma este problema. No es difícil echarles la culpa total a los asiáticos, pues estamos acostumbrados a verlos devorar a casi cualquier ser vivo que respire y se mueva, ya sea cocido al vapor, frito, guisado y hasta crudo y sin ningún condimento. O sea, su fama se la han ganado a pulso.

No solo de murciélagos vive el hombre

Hay que decirlo, las recientes pandemias no se han originado exclusivamente en China. Recordemos que a inicios del año 1918, un doctor en Kansas, EEUU, reportó la presencia de una enfermedad que generaba fiebres muy altas y tos severa; y que produjo la muerte de 50 millones de personas: la “gripe española”. Esta potente enfermedad no provino de la fauna silvestre, no. El causante fue un animal doméstico que es parte fundamental de la dieta de muchos países: el cerdo. Y ojo, el foco inicial no fue China, sino se presume que fue el medio oeste en los Estados Unidos. ¿Quién además de los veganos/vegetarianos y de los árabes no come su chanchito?
 
Algunos años después, apareció el virus del tipo H1N1, cuyo agente transmisor fue otra vez el puerco. Así, en el año 2009 el planeta debió afrontar otra pandemia: la gripe porcina.

Entonces, al igual que lo sucedido con la gripe porcina, el primer hombre infectado con Coronavirus debe haber tenido contacto con un animal infectado. No es que haya tenido que haber ingerido un animal silvestre como el murciélago en sopa o habérselo comido crudo con sillao. Entonces, ¿por qué es el murciélago el principal sospechoso? Simplemente porque el “pariente” más cercano al actual Coronavirus fue hallado en una muestra tomada en el año 2014 a un murciélago en una cueva en la provincia china de Yunnan, en el suroeste del país de la Gran Muralla. A propósito, dicha localidad está ubicada a cientos de kilómetros de la hoy tan mentada ciudad de Wuhan.

Entre el genoma del virus encontrado en el 2014 y el del actual COVID-19 existirían miles de mutaciones. En ese sentido, algunos científicos indican que ambos virus tuvieron un “pariente” común hace 30 o 60 años. El gran dilema es dónde estuvo alojado por primera vez.
  
Yo amo a los murciélagos


Y si bien los murciélagos no son los causantes directos del Coronavirus, sí jugarían un rol fundamental en la propagación del mismo. Estos son una especie de “reservorio” natural de muchos virus y a su vez son agentes transmisores. Se conoce más de 200 tipos de virus que pululan entre murciélagos y que “desde ahí” pueden ser transmitidos a otros seres vivos sin que ellos mismo tengan síntoma alguno que los delate. ¿Cómo así no son afectados por los virus? Solo Diosito lo sabe con certeza.

Al parecer su sistema inmunológico es de acero. Eso explicaría también por qué viven tanto. Algunas especies de murciélagos pueden llegar a vivir hasta cuarenta años, lo cual, en comparación con otros mamíferos similares, es una eternidad. Pero regresando a su sistema inmunológico, un estudio científico analiza el importante rol de sus interferones en la obstrucción del avance de virus, en contraparte, por ejemplo, con primates. Y sin duda, los murciélagos les sacan ventaja a los monos; y con eso, a nosotros.

En los murciélagos, las infecciones pueden quedarse mucho tiempo en ellos sin presentar síntomas ni verse afectados; y una vez que los virus saltan a otro animal, ahí vienen los problemas. Por ejemplo, si llegan al ser humano. Pese a que también producimos interferones, los nuestros son un bebe de a pecho, comparados con los de los mamíferos voladores. No somos nada.

Pero ojo, también hay otros animales hospederos y transmisores de peligrosos virus, como por ejemplo chanchos, aves y hasta insectos. Por ende, como sabemos que nada será igual después de esta pandemia, debemos estar atentos a qué comemos y qué vamos a comer en los años venideros. Tal vez si seguimos con las mismas, ya esté en camino el COVID-20 en algún animal, esperando tan solo su momento de fama.

Colofón

En el Perú se ha reportado la presencia de cerca de 180 especies de murciélagos. Debemos tener en cuenta que la mayoría de estas se alimenta de insectos (60% aproximadamente); el resto son nectarívoras (néctar y polen), frugívoras (frutos), carnívoras (peces, ranas, roedores, aves e incluso otros murciélagos) y la minoría son hematófagas (sangre).

Además, sabemos que solo son activos de noche, por lo que no han sido tan estudiados como otros grupos taxonómicos, como las aves o los grandes mamíferos. Por ende, no se sabe mucho de ellos. Sin embargo, sí sabemos que son muy importantes para el entorno porque son controladores de plagas, dispersores de semillas y polinizadores. Algunos incluso afirman que dispersan más semillas por metro cuadrado que las aves. ¿Será?


Marzo 2020

lunes, 30 de diciembre de 2019

¡YA NO ME MANDEN CORREOS ELECTRÓNICOS!


Ya pronto a cerrar el año 2019, me puse a revisar los correos electrónicos almacenados en mis bandejas de entrada, porque me llegó un aviso que anunciaba que ya estaba por alcanzar la capacidad total de almacenamiento. Y en esas andaba cuando, producto de una sinapsis remota en mi masa cerebral, recordé que en algún lugar leí que los e-mails tienen una mala reputación en relación al calentamiento global del planeta. Ya se imaginarán por qué. ¿O no?


Ya recordé. Estaba viendo la repetición de unos partidos de futbol de la liga inglesa y vi algo que me llamó la atención —además de la buena calidad de juego de los británicos—. Me detuve en el slogan de una campaña de la empresa inglesa proveedora de energía Ovo que decía algo así como: “Piensa, antes de decir gracias”. Al final, la campaña se podía resumir en: quien deja diariamente de ser amable, cuida el medio ambiente. Según la empresa inglesa, si cada adulto en Gran Bretaña deja de mandar un correo de agradecimiento, se podría ahorrar anualmente la emisión de 16 000 toneladas de dióxido de carbono (CO2), lo que equivaldría a 80 000 vuelos de Londres a Madrid.

Esta podría ser una mala noticia para aquellos que siempre quieren quedar bien y ser gentiles; o una buena noticia para los que nunca contestan los correos. Solamente en Gran Bretaña, se mandaría anualmente cerca de 64 millones de correos de agradecimiento totalmente prescindibles.

Será que ahora, por flojera y falta de tiempo, me he vuelto más “ecológico” porque contesto menos correos que antes, pese a que soy un maniático y traumado que no puedo permitir que haya correos sin leer en mis bandejas de entrada. Por otro lado, veo a muchas y muchos conocidos que tienen 300, 500, 700, 1000 correos sin abrir. En esos casos, yo estaría al borde del suicidio. ¿Serán ellos más “ecoamigables” que otros por no abrir sus correos electrónicos y por ende, no contestar?  

Energía para todo el mundo

Cuando se habla de temas digitales y de tecnología, pocas veces se toca lo que concierne al gasto de energía detrás de todo ello. Hablamos de los últimos avances, los software, las aplicaciones, los metales raros que se necesita para producir celulares y de una serie de temas, pero nadie se refiere a la cantidad de energía que se necesita para producir y usar todo esto. Es sabido que desde los años noventa, el consumo de energía mundial aumenta cada año; y todo indica que así seguiremos per secula, seculorum, amen.


 
Y eso que muchos artículos eléctricos como los equipos de música con casetes o CD e incluso televisores —ya obsoletos, cuando en mis años mozos eran lo último y lo más avanzado— ya han sido reemplazados por celulares inteligentes, televisores digitales y laptops, equipos que en comparación con los primeros, ahorran bastante energía.

Según la organización ambientalista francesa The Shift Project el crecimiento del uso de energía en la tecnología digital es el que más rápido estaría aumentando. Tanto así que este sector tendría el 4% de la cantidad total de emisiones de CO2 a la atmósfera. Con ello, este rubro liberaría más dióxido de carbono que todo lo que implica el tráfico mundial de aviones comerciales. Y para el año 2025, la organización no gubernamental francesa estimaría que el porcentaje se duplicaría. Bueno, y ahora sabemos por dónde va la cosa en referencia a los correos electrónicos: donde estos son almacenados, existe un gasto de energía.

¡Ya basta de mandar correos (inútiles)!

Dicho lo anterior, creo que es momento de reflexionar sobre qué tantos correos electrónicos mandamos y respondemos. Debemos evaluar si realmente lo que enviamos tiene una utilidad, a cuántos le mandamos lo mismo y si no es mejor utilizar Dropbox o los famosos “drive” de Google para almacenar documentos, fotos y otros, en vez de estar haciéndolos pasear por el universo informático y que deban ser almacenados en distintos servidores con un respectivo gasto de energía. 

Y es que, independientemente de que los correos electrónicos sean almacenados en los discos duros o “en la nube”, para ello se requiere energía. Si colocamos un archivo “pesado”, por ejemplo en Dropbox, por lo menos no estará mucho tiempo en una computadora o en los servidores de las cuentas de los receptores. 

Por supuesto y como debe ser, existen posiciones contrarias o no tan fatalistas ni alarmistas que critican el “ataque” a los correos electrónicos y que exigen prudencia. Algunos afirman que no es lo más estratégico en el combate que libramos frente al calentamiento global del planeta, hacer que la gente tenga la conciencia sucia por mandar un e-mail. Y es ahí, donde algunos dirigen las miradas hacia los correos spam o no deseados. Su llegada a diversos servidores y su posterior procesamiento para eliminarlos o la necesidad de tener que poner filtros implica también el uso de energía. Sabemos que estos no son pocos y que llegan por “toneladas”.

Para estos últimos, el consumo de energía entre alguien que manda un correo de vez en cuando y otro que se la pasa todo el día viendo videos en Youtube varía enormemente. Un “adicto” o un usuario empedernido de las redes sociales estaría aportando más al calentamiento global que el primero; un poco en contradicción con lo que se afirma líneas arriba. Por ende, sería necesario que las grandes empresas que brindan servicios de internet, opten progresivamente por fuentes de energía totalmente renovales para lograr que todo el consumo de energía para el tráfico de datos sea neutral.

Entonces…

El aumento del uso de energía en el mundo digital también se debería a que los costos para el acceso y uso de hardwares eficientes y rápidos han disminuido enormemente. Hoy en día, muchas personas pueden invertir dinero en comprar servicios de almacenamiento “en la nube”, en comparación con hace diez años por ejemplo, en que se debía pagar altos montos para financiar el uso de servidores de almacenamiento. Actualmente, esos costos son comparativamente menores. Eso a su vez origina que al final se gaste más energía en más aplicaciones, equipos, servicios y otros.

En el caso de las aplicaciones, la parte más “problemática” es la de producción. Y es que casi la mitad del gasto de energía se va en “hacer” las aplicaciones y programas. En el caso de los teléfonos inteligentes, su balance es todavía más negativo, dado que el 90% del gasto de energía en todo su ciclo de vida (calculado en dos años) se va antes de que el cliente lo tenga entre sus manos, es decir, cuando es producido.

No obstante, no pretendo crucificar a la tecnología. Eso sería totalmente incongruente de mi parte y de casi todos los que vamos a leer esto y estamos “rodeados” de estos aparatos y programas. Por otro lado, sin tecnología no podríamos intentar frenar y controlar el cambio climático. Lo mejor, creo, es intentar reducir el uso de estos “aparatejos”, “programejos” y demás hierbas; usarlos lo más que se pueda, repararlos, en vez de correr hacia lo nuevo e incluso, se recomienda comprar equipos usados y reciclar. Y si no estás de acuerdo, bueno, anda a la siguiente COP 26 a pie y expón tu caso; o habla con Greta.

Diciembre 2019

BIENVENIDOS AL NUEVO MORDOR: ¡EL PERÚ! (XXVII)

  Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos tema...