lunes, 23 de mayo de 2016

EL TIEMPO PASÓ VOLANDO! ¡ATERRIZÓ EL X CONGRESO NACIONAL DE ORNITOLOGÍA!

Hace menos de dos años tuvimos el último congreso nacional de ornitología en la ciudad de Huamanga, Ayacucho. Recuerdo que escribí apurado un artículo al respecto para lamer mis heridas por no haber podido ir. Hoy sucede lo mismo. No estaré presente. Pero eso no importa, lo que importa es que en estos casi dos años, ha habido avances que nos permiten seguir apostando por un despegue de la ornitología y de todo lo que tiene que ver con aves en el país. Cada día que pasa, las plumíferas van ganando nuevos adeptos y progresivamente van captando más atención e interés. Espero que en este congreso hayan nuevas caras y que podamos demostrar que estamos encaminados a consolidarnos como una potencia ornitológica de una vez por todas. Esta importante reunión ornitológica se dará del 16 al 21 de mayo en Chachapoyas, Amazonas.       

Empecé a escribir este artículo, intermitentemente, desde los primeros días de febrero (2016), bastante confiado en que tendría suficiente tiempo para plasmar en estas líneas algunos puntos importantes sobre las aves. Sin embargo, por cuestiones laborales y responsabilidades familiares —cristalizadas principalmente en Maya—, no tuve el tiempo suficiente para sentarme a escribir como lo hubiese querido y como hace meses no lo hago. En fin, sigamos. Y si bien quería ahondar en algunos casos específicos en relación a las aves y al invalorable rol que nos ofrecen como “herramienta” para apostar por un desarrollo “limpio y duradero”, ya no me dio el tiempo.

En vista de ello y para no dejar este texto con palabras e ideas inservibles, voy a tocar algunos temas que nos pueden ayudar a prestarle algo más de atención al congreso ornitológico y a las aves en general. En primer lugar, pienso que estamos avanzando a paso firme para consolidarnos como un país que se esfuerza por conocer nuestra diversidad biológica, es decir, saber qué, dónde y cuánto tenemos y por saber también cómo usar lo que poseemos. Por ende, una de las formas de proteger nuestra diversidad biológica es garantizando su gestión. Es decir, debemos protegerla, usarla responsablemente, restaurarla cuando es necesario y en especial, debemos ordenar el espacio porque la humanidad sigue avanzando y pronto no habrá espacio para todos.

Sí, yo sé, suena a discurso político barato y de pacotilla, pero, si no nos decidimos de una vez por todas a darle un valor a nuestra diversidad biológica, unificando criterios y analizando el panorama de forma consensuada (sin conciliar ni “consultar” mucho porque si no, no avanzamos) y desde diversos ángulos, nos quedaremos estancados. Por ejemplo, si seguimos afirmando automática y tajantemente que es necesario darle un uso “racional” a nuestros recursos naturales, debemos saber que todo depende del cristal con el que se mire, como dice el buen Rubén a ritmo de salsa.

Así, para Juan Pérez —ciudadano de algún pueblo en la región altoandina, específicamente de la Cordillera Blanca—, un bosque de queñual puede ser la oportunidad perfecta para obtener leña que puede ser destinada a calentar su hogar y que puede ser vendida pensando en sacar algo de dinero para mandar a sus hijos al colegio. Para él, ese es un uso racional de un recurso natural, mientras que para una horda de pajareros e investigadores, ese bosque de Polylepis es el hábitat de, por ejemplo, Oreomanes fraseri, Poospiza alticola, Atlapetes rufigenis y Cranioleuca baroni y por lo tanto, para ellos y la comunidad científica, el único uso racional que se le puede dar a ese bosque es que sea protegido y resguardado porque es un lugar casi sagrado para ver y estudiar aves típicas de esa formación vegetal. Por ende, debemos conjugar usos, interpretarlos, unirlos, procesarlos e intentar tener una mirada completa que nos permita buscar soluciones que beneficien a todos.

Por otro lado, como no voy a entrar a abordar algún punto relacionado a la ecología, biología, conservación, filogenética u otro tópico similar sobre las aves. Por eso, les recomiendo leer el libro de resúmenes del Congreso que pueden descargar del siguiente enlace: 
Lo que debo confesar es que me extraña que haya tan pocos trabajos compilados en dicho resumen. Pensé que iba a haber más, pero bueno, puede ser que, para variar, a muchos se les haya pasado el plazo fijado para mandar sus manuscritos. Espero que esa sea la razón, sino, me preocuparía, pues a estas alturas del partido deberíamos estar produciendo más investigaciones científicas relevantes, ¿o no?

Avanzando

Si revisamos las redes sociales y conversamos con los que están en este tema, vemos que cada día hay más cursos, charlas, simposios, libros, guías, artículos científicos (no se olviden de revisar el Boletín de la UNOP) y periodísticos sobre las aves. Por ende, el número de personas interesadas en los seres alados es cada vez mayor. Por lo tanto, el tema ornitológico va ganando progresivamente más adeptos, con lo que algunos nichos ante no ocupados o explorados van siendo copados. Hay lugar para todos. Y es que cada día aumenta el número de guías especializados, investigadores y aficionados a las aves. Además, este auge nos permite conocer mucho mejor nuestra avifauna y también conocer nuestro entorno y entender algunos de sus cambios a través de las aves. El futuro pinta bien.  

Ahora, tampoco es cuestión de vender “sebo de culebra” y pregonar por doquier que “el turismo en torno a la observación de aves salvará el Perú”, como se ha dado en algunos casos, en los que parte de las políticas públicas acompañadas o cofinanciadas por la empresa privada o la cooperación internacional prometen el oro y el moro a los que incursionan en esta actividad. Es decir, no por hacer crecer el mercado nacional e internacional de “pajareros” e intentar que muchas personas, dueños de albergues ecoturísticos, comunidades locales, negocios y otros apuesten todas sus cartas por el aviturismo, nuestra realidad va a cambiar radicalmente. No es así. Aún nos falta mucha capacitación, infraestructura, investigación científica, compromiso y otros factores para garantizar que la observación de aves sea un pilar en nuestra economía (verde). 

Finalmente, recuerdo que a inicios de los años 80, escuché por primera vez en vivo una banda peruana que tocaba rock. Ese día me pasó algo extraño. Hasta ese entonces pensaba que era casi imposible que en el Perú y que peruanos toquen música como la que yo escuchaba en la radio. Me parecía insólito. En ese entonces pensaba que toda esa música foránea nos era muy ajena y que no estábamos en la capacidad de hacer lo mismo. Eso sucede cuando estamos acostumbrados a no creer en nosotros mismos y no nos valoramos ni apostamos por nuestras aptitudes. Espero que eso cambie de una vez por todas.  

Algo similar me sucedió años después cuando veía in situ pajareros en Europa y en Estados Unidos y pensaba que acá en el país, tener ese tipo de expertos era casi imposible. Me equivoqué rotunda y descaradamente. Ahora mismo, los expertos y pajareros peruanos se confunden y se codean con sus pares “gringos”. Y lo repito por enésima vez, “no porque es ‘gringo’ o extranjero, es bueno”. Tenemos varios ejemplos que lo demuestran. No hay que bajarse siempre los pantalones. Nosotros también sabemos qué hacer. Pero por supuesto, no podemos dejar de agradecer a los expertos internacionales que nos han apoyado desde siempre. Este no es un canto patriota ni nacionalista, eso de ninguna manera. Esto es tan solo un llamado a despercudirnos de nuestros complejos.   

Para acabar, al final de todo, mucho depende de lo que nos propongamos. Por ahora, mientras muchos amigos, familiares y conocidos estarán en “Chacha” intercambiando ideas y parloteando las 24 horas del día casi exclusivamente sobre aves y todo lo relacionado a ellas, habremos otros que les estaremos “cubriendo las espaldas” y que desde su respectiva tribuna impulsan también esta pesada maquinaria para que lleguemos a ser la potencia ornitológica (y “biológica” si es que existe el término) en el planeta que merecemos y debemos ser. Yo desde mi actual puesto de combate intento hacerlo. Espero que otros también estén en la misma sintonía.   

Artículo aparecido en la versión online de la Revista Rumbos: 
http://larepublica.pe/turismo/rumbos-al-dia/768129-el-tiempo-vuela-aterrizo-el-x-congreso-nacional-de-ornitologia

Mayo 2016