viernes, 16 de agosto de 2019

JAGUARES VS. TIGRES: 0 – 1



Daniel Pockett - EPA-EFE - REX
No, no es un resultado de la primera liga mexicana de fútbol. Se trata de saber cómo va, por ahora, la disputa de estos dos grandes felinos por sobrevivir en canchas terrícolas. Ambas especies han sufrido y sufren los embistes de la humanidad de forma parecida. Sin embargo, existe una indiscutible amenaza común: China. Es sabida la gran demanda de colmillos, dientes, pieles y de otras partes de estos dos depredadores por ciudadanos chinos y del sureste asiático para fines supuestamente medicinales y afrodisiacos. Esta situación promueve el comercio ilegal de especies de flora y fauna silvestre y tendría como consecuencia una erosión en la diversidad biológica[1] en los territorios donde estos mamíferos son cazados al margen de la ley. Veamos cómo así el tigre llevaría la delantera en la lucha por salir airoso.   

El tigre (Panthera tigris) y el jaguar (Panthera onca) son especies representativas de dos continentes en el planeta: Asía y América respectivamente. El tigre compite con el (rey) león (Panthera leo) en el colectivo mundial en cuanto a popularidad; mientras que, en el continente americano, el puma (Puma puma) le hace la competencia al jaguar también en lo referido al estrellato. Pese a estas “disputas” triviales, ambos protagonistas libran una batalla terrenal para sobrevivir. Su futuro es algo sombrío. En el caso del tigre, hay buenas noticias, por lo que le llevaría una ligera (y relativa) ventaja al jaguar. Veamos por qué.    

En India, el número de individuos de tigre ha subido este año a 3000. El Primer Ministro Indio, Narendra Mondi, indicó hace poco que esta cifra es un “éxito histórico”. Ya en el 2018, se había registrado la presencia de 2967 individuos; y hace 15 años se contabilizó tan solo 1400 ejemplares de tigres. Para esto, en los años setenta del siglo pasado, el gobierno hindú puso en marcha una serie de programas de conservación destinados a salvaguardar esta y otras especies que han tenido, como se ve, buenos resultados. Y es que, pese a que en el 2004 se había registrado 2226 tigres, esta cifra disminuyó, pero como se ve, se ha vuelto a recuperar.

Hoy, India puede jactarse de ser uno de los países que ofrece hábitats extensos y seguros para el tigre y otros grandes animales amenazados. Se sabe también que no existirían más de 4000 tigres en estado silvestre en el mundo; y que todos ellos están dispersos en diversos hábitats que van desde Siberia hasta la isla Sumatra en Indonesia. Ambos puntos geográficos están separados por más de 10 000 kilómetros.

El tigre saca ventaja

El país asiático sería el último paraíso de salvación para los tigres. Actualmente, alberga las tres cuartas partes de la población mundial de este gran felino. Desde Nueva Delhi[2] y en el Día Internacional del Tigre —que se celebra el 29 de julio[3]—, según Modi, “el resultado del último censo del tigre debería alegrar a cada hindú y a los amantes de la naturaleza”. Y es que en la cuna de “Bollywood” se realiza un censo de esta especie cada cuatro años (¡qué envidia!).

Según Modi también, en India, la extensión de los bosques tropicales ha aumentado en los últimos cinco años, pese a que este país cercano a ser del “Primer Mundo” ha invertido bastante en infraestructura, con los impactos colaterales en el medio ambiente que ello ocasiona. Además, el número de espacios protegidos en India ha aumentado de 692 en el año 2014 a más de 860 en el 2019. A ello, se suma el efecto positivo “en la ecología” que tendrían las llamadas reservas comunales, que pasaron de 43 en el 2014 a ser más de 100 en el 2019. Estos espacios conectarían espacios protegidos ya establecidos y ofrecerían corredores biológicos para estos felinos y otras especies de fauna silvestre.  

Jaguar: el rey de  las Américas.  
Jaguares y tigres: 64 000 contra 4000

Tras analizar el genoma completo de 32 individuos representativos de tigres, los expertos afirman que existen seis subespecies de este felino que se diferencian principalmente en el tamaño, el pelaje y claro, en el hábitat de donde provienen originalmente. Tenemos el tigre real, el siberiano, el de Sumatra, el indonesio, el malayo y el del sur de China. A este último solo se le encuentra en cautiverio. Otras tres subespecies están ya completamente extintas: el tigre del Caspio, el de Java y el de Bali. Entre cada una de las subespecies vivas de tigre existen variaciones genéticas muy pequeñas.

Su historia genética es exclusiva de la especie. Con ello, el tigre se diferencia de los otros grandes felinos como, por ejemplo, del jaguar que es una especie que presenta una evidente y fuerte mezcla entre sus variedades. Los exámenes genéticos muestran que hace dos o tres millones de años, los tigres ya poblaban la Tierra. Sin embargo, las especies actuales existen “solo” desde hace 110 000 años. En ese entonces, la población de tigres era bastante baja y se produjo un cuello de botella genético que “desembocó” en la población original de la especie. Ya con el hombre en la faz del planeta, su historia, sin duda, cambió. 

Por su lado, el jaguar habita desde México hasta el norte de Argentina y en el noroeste de Brasil; y ocupa principalmente bosques con vegetación densa y cuerpos de agua; y áreas pantanosas, pastizales inundables e incluso bosques secos. El también conocido en Perú como otorongo tiene nueve subespecies: el jaguar de pantanal o de Paraná, el de Yucatán, el de Texas o mexicano oriental, el de Panamá, el mexicano occidental, el de Perú, el del norte argentino, el del Amazonas y el de Arizona (que ya estaría extinto).

Uñas y colmillo de jaguar ofrecidos en plena vía
pública en Iquitos. 
Así también, se considera que existirían 34 subpoblaciones de jaguar en todo el continente americano. De ellas, 25 estarían amenazadas y ocho en peligro de extinción. Se asume además que habría, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), cerca de 64 000 ejemplares en todo su rango de distribución: y de ellos, la mayor parte estaría en Brasil. A su vez, la región brasileña del Pantanal registraría la mayor densidad de jaguares en el mundo.

Recientes estimaciones poblacionales en el Perú arrojan que tendríamos cerca de 6000 ejemplares, la mayoría de ellos concentrados en el sureste del país. Este gran felino forma parte de nuestras expresiones culturales y es un elemento importante en la cosmovisión de los pueblos amazónicos. El Estado peruano lo considera como una especie Casi Amenazada[4], debido principalmente a la pérdida de hábitat por el avance de actividades humanas y a la cacería ilegal. En los años sesenta del siglo pasado se les mataba para obtener de ellos pieles para la industria de la moda. ¿Qué país sudamericano sería al equivalente para el jaguar, como lo es India para el tigre? No lo sé.  

De China con amor

Una amenaza para ambos felinos es la caza ilegal para usar sus partes en la “medicina tradicional”. En el caso del tigre, el número de individuos disminuyó aceleradamente debido a ello. Se asume que la mayor demanda de sus partes proviene de China y del sureste asiático (¿se imaginan si de los 1300 millones de chinos, solo el 1% “necesita” adquirir estos productos?). Incluso, se presume que, debido al declive de la población de tigres en Asia, los comerciantes ilegales (la gran mayoría, chinos) han virado su atención hacia América para “reemplazar” al tigre con el jaguar. Esto se evidencia en países como Bolivia, Perú y Brasil. 

Un ejemplo es lo que informa un artículo aparecido en la última edición (julio 2019) de la revista Eco Américas[5] que indica que una sola persona habría cazado en Brasil más de 1000 ejemplares de jaguar desde 1987. Además, se tiene un alto número de denuncias en nuestro país de casos similares; y se registra numerosos conflictos entre humanos y grandes animales carnívoros, en los cuales, estos últimos se llevan la peor parte.

EcoAméricas, julio 2019. Cacería ilegal de jagaures en
América del Sur. 
Hay mucho por hacer en esta parte del planeta para aportar a la conservación del jaguar. Se requiere la participación de todos los países comprendidos en el área de distribución de este felino; y también de los países que son los principales destinos de sus partes. Es decir, se debe incidir en reducir la demanda que es saciada por el comercio ilegal de vida silvestre. Un esfuerzo en esa dirección es el pedido hecho por el Perú y otros países ante la Convención sobre el Comercio Internacional de las Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES) para tomar acciones más contundentes destinadas a su conservación[6],[7] antes de que sea demasiado tarde.    

Así como vamos, es difícil saber qué pasará con ambos felinos. Lo que sí podemos inferir es que estas y otras especies de fauna silvestre la tienen bastante difícil. Es fundamental atacar la demanda y cambiar mentes. Todavía existen millones de personas que creen erróneamente en que las partes de estos y otros animales tienen propiedades afrodisiacas, curativas, espirituales y otras. Por supuesto, no existe evidencia científica de esto. Lo más complicado es que estas falsas creencias desaparezcan. Es necesario trabajar en la difusión de información sobre el estado actual de la problemática que trae consigo el tráfico ilegal de fauna silvestre y todo lo que está detrás de ello.

Pero no solo eso, también debemos enfrentar otro gran problema: la sobrepoblación del planeta. Para mí, ese fenómeno imparable es la madre del cordero. Mi esperanza es que la nueva generación viene, en su mayoría, con una nueva mentalidad. Por lo menos eso es lo que espero, sino gran parte de los esfuerzos hechos y otros por venir, se irán por la borda.

Agosto 2019




[1] Se habla incluso de la “desfaunización” de los bosques y de otros ecosistemas.
[3] Esta celebración se da desde el año 2010 y se festeja a lo grande en países como India, China, Bután y otros. Su objetivo es llamar la atención sobre el crítico estado de amenaza de este gran felino. ¿Y el Día Internacional del Jaguar? 
[4] Según el DS 004-2014-MINAGRI.