martes, 14 de febrero de 2017

¡SE BUSCA AVE QUE PODRÍA ESTAR EXTINTA! (TRAERLA DE PREFERENCIA VIVA)

¡Se busca!
¿Estás misio? ¿Quieres conocer Nueva Zelanda? ¿Te gustan las aves? Acá te presento una oportunidad de “trabajo” que te puede interesar. En ese lejano y paradisiaco país, una fundación ha ofrecido 3400 Euros al que dé razón o ayude a encontrar, de preferencia viva, a un ave que se cree extinta: el Kokako de la Isla del Sur (Callaeas cinereus). Este paseriforme endémico de los bosques neozelandeses fue visto por última vez hace diez años y se cree que todavía no estaría extinto, pero faltan pruebas. En estos tiempos de persecuciones políticas, fugas y de destapes de todo tipo, convertirse en caza recompensas no es un mal negocio. ¡Anímense! 

La pregunta parece simple: ¿está o no está extinto el Kokako de la Isla del Sur? La manera, al parecer, más simple de saberlo es ir en su búsqueda y determinar si todavía existen algunos ejemplares de esta escurridiza especie alada que, según los entendidos, tiene un canto dulce y muy particular. La última vez que esta ave pudo ser vista fue en el año 2007. Desde ese entonces, no se tiene un registro oficial de su presencia. Es por eso que se le ha puesto un “precio a su cabeza”.

El ave buscada tiene dos subespecies: el Kokako de la Isla Norte  (C. c. wilsoni), del cual todavía habrían cerca de 1000 ejemplares silvestres; y el Kokako de la Isla Sur (C. c. cinereus), el cual se cree que estaría extinto. Para que no se confundan, la especie que deben buscar tiene una carúncula (carnosidad) de color naranja en la garganta, debajo del pico, a diferencia de la otra subespecie que tiene una de color azul. Así que ya saben, si por alguna razón ven algo naranja en los bosques de Nueva Zelanda, no dejen de tomar fotos.

Ahora, no es que tienen que llegar a las oficinas de la fundación que está detrás de todo esto con el ave colectada (de preferencia, vale repetirlo, viva) para pasar por caja. También puedes tener fotografías e información que permitan demostrar que el ave todavía está presente en el planeta y que es posible ir en su búsqueda.
Kokako de la Isla del Sur (Callaeas cinereus cinereus). Se presume
que esta ave estaría extinta. Esperemos que no.   

Lo que ya sabemos

Esta ave que habitaba en grandes números los bosques neozelandeses, no tenía problema alguno hasta que llegó, a inicios del siglo XIX, el mayor depredador del planeta (el hombre, por si no lo saben) con sus huestes no deseados, es decir, con especies animales exóticas invasoras. Asimismo, la fragmentación del territorio y la expansión agrícola y ganadera hicieron también lo suyo para dejarle cada vez menos espacio a esta ave. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), esta especie necesita grandes extensiones de bosque para cumplir con sus necesidades biológicas, por lo que, sus poblaciones fueron disminuyendo significativamente ante la presencia humana. Además, claro está, tiene la mala suerte de habitar una isla, donde sobrevivir puede ser complejo.

En cuanto a las especies exóticas invasoras, a Nueva Zelanda llegaron —como siempre se da cuando hay migraciones y colonizaciones humanas— varios inquilinos no deseados e inevitables como la Rata Negra o de Barco (Rattus rattus) y el Armiño (Mustela erminea). Este último es un mamífero carnívoro depredador originario de Europa que, al igual que las ratas, azota los nidos y se come los huevos y las crías de muchas especies de aves, reptiles e incluso de otros mamíferos. Ambas especies (y otras consideradas en este rubro) se adaptan rápidamente a su nuevo entorno, no tienen depredadores naturales cuando “recién llegan” y se reproducen sin problema alguno, entre otras características típicas de estas “lacras” biológicas. Por ellas se debería pagar recompensa, pero para exterminarlas.

A lo anterior, se le debe sumar la introducción deliberada de la Zarigüeya Australiana (Trichosurus vulpecula) a estos territorios para utilizar su piel en la industria de cueros. Este marsupial endémico de Australia y que incluso está amenazado en su lugar de origen, llegó a Nueva Zelanda y empezó a competir por alimento con los Kokakos y fueron depredando a su vez los bosques originales con su voraz apetito. Además, este mamífero del tamaño de un zorro, no deja pasar la oportunidad para saciar su hambre con pichones y huevos de esta y otras aves.

¿Y para qué lo buscan? ¿Qué delito ha cometido?

No he hablado con los de la fundación South-Island-Kokako, pero asumo que con cada día que pasa es urgente saber si realmente existen todavía ejemplares de esta ave. De ser este el caso, les urge a los amigos neozelandeses poner en marcha inmediatamente estrategias de conservación, tanto ex situ como in situ. Y dado que no existen fotos del ave buscada, cada “dossier” que uno recibe al momento de inscribirse para ir a la caza del Kokako de la Isla Sur contiene una foto digital del ave para saber cómo es que “se le ve”. Por eso, si le tomas una foto, puedes ganar un premio internacional y ¡ganar más plata! y de paso, algo de reputación.
El Kakako de la Isla Norte (Callaeas cinereus wilsoni) ha sobrevivido al
embiste humano,pero tan solo quedan 100 ejemplares silvestres.
 

Pero ojo, en el sobre que te entregarán para tu misión dice: "Wanted. Preferably alive". Así que no vayas a meterle “plomo” a esta ave del tamaño de una paloma. Ten mucho cuidado. Y debes saber que tus hallazgos serán evaluados por un comité y si logras el cometido, recibirás los 4500 Euros libres de impuestos. Anda haciendo maletas.

Este animal emplumado ha cometido el único “delito” de intentar convivir con los humanos y lo peor de todo, ¡intentar hacerlo en una isla! Ojalá que quienquiera que emprenda esta misión, traiga buenas noticias. Así, tal vez eso anime a algunos a hacer lo mismo en el Perú.

Se me ocurre que alguien podría financiar la “búsqueda” de la Perlita de Iquitos (Polioptila clementsi), en los bosques de arena blanca de la Reserva Nacional Allpahuayo Mishana en Loreto; del Batará de Acre (Thamnophilus divisorius), en la frontera con Brasil en el recientemente creado Parque Nacional Sierra del Divisor; del Matorralero de Vilcabamba (Atlapetes terborghi), en la Cordillera del Vilcamba; del Pato Morado (Netta erythrophthalma), en humedales andinos y costeros; y de otras especies de aves en el Perú. Y de paso, a ver quién financia la búsqueda en el país del Pudu (Pudu mephistopheles) y de la Chinchilla (Chinchilla chinchilla) por nombrar algunos ejemplos. Yo puedo aportar algo de billete para la recompensa.

En el siguiente enlace pueden encontrar la información necesaria para empezar a hacer maletas. Revisen bien la página web, porque incluso hay un interesante plan de conservación para la especie.

Febrero 2017