miércoles, 28 de septiembre de 2016

UNIÓN DE ORNITÓLOGOS DEL PERÚ (UNOP): DEL PASQUÍN AL BOLETÍN (I)

He contabilizado, a la fecha, 24 ediciones del hoy en día Boletín de la Unión de Ornitólogos del Perú (UNOP). Y ad portas de lanzar el Volumen 11 N° 2 2016 —esperemos, a fin del presente año—, me veo obligado a escribir estas líneas por dos motivos fundamentales. El primero es que recién me he podido percatar que el editorial que escribí afanosamente para el primer número del año 2012 nunca apareció. Ese error garrafal tiene un solo culpable: yo mismo. El segundo motivo es algo más profundo y se sustenta en el hecho de que, ante la evolución significativa y notoria de la calidad de los artículos aparecidos progresivamente en el boletín, asumo que los textos que he escrito para las editoriales han quedado en el olvido y no los lee nadie. Por eso, creo imprescindible y justo rescatarlos y de paso contarles algo más sobre esta importante herramienta de difusión de conocimientos, en este caso, ornitológicos.       

Desde el primer año de aparición del Boletín UNOP, en el 2006, supe que así como empezó, de ninguna manera iba a mantenerse y que su evolución y reconocimiento vendrían indefectiblemente con el tiempo. Es decir, el destino del boletín era (y es) mejorar, elevar la calidad de los artículos, de las fotos, de la información ahí contenida y en general, de todo lo que a la fecha intentamos plasmar y difundir en este sencillo pero honrado boletín. El primer número apareció en octubre de 2006, o sea, hace casi 10 años. En ese entonces, en temas ornitológicos, sí que estábamos en pañales. El boletín vio la luz en un país que es cada vez más complicado de entender y sobre todo de proteger. ¡Ni siquiera teníamos una guía de aves del Perú!

En ese primer número definimos qué era la en ese entonces Unión Ornitológica del Perú (UNOP), qué hacíamos (o qué hacemos), qué buscábamos (o buscamos), cuáles eran (o son) sus funciones, cuál era (o es) la misión y cosas por el estilo que no sé si a alguien hoy en día le interesa. Incluso, el boletín era tan osado que anunció una nueva especie para la ciencia: el Alitorcido Rojizo (Cnipodectes ssp. nov. Tyrannidae). Y lo más inverosímil era que ¡No teníamos logo!

En diciembre de 2006 salió el segundo número. Si bien la idea era publicar una nueva edición cada dos meses, vimos que eso era algo poco manejable, sobretodo porque la calidad y cantidad de artículos iba en aumento. En aquella oportunidad lanzamos incluso un concurso para obtener un logo. Íbamos avanzando a pasos agigantados. Tanto así, que en el 2007 lanzamos cuatro números. El primero salió en marzo y me llama la atención un artículo de César Chávez Villavicencio titulado: Petróleo y gas extinguirían manglares en Piura. Me parece que ese es único artículo de este tipo en estos diez años, pero claro, el Boletín UNOP ha ido mutando para convertirse en una publicación científica y dejar de ser un boletín informativo. Ese número sirvió también para anunciar, entre otros, el VII Congreso Nacional de Ornitología en Piura que se realizó del 27 al 30 abril de 2008.

En el segundo número del 2007, aparecido en mayo de ese año, se anunció que seríamos la sede del IX Congreso de Ornitología Neotropical en el 2011. En ese entonces, no sabíamos que la ciudad de Cusco sería la anfitriona de ese evento (y del VIII Congreso Nacional de Ornitología). El siguiente número apareció en setiembre de 2007 y llamó la atención por su color psicodélico. En aquella edición recién aparezco como miembro activo (también recién me percato de eso). Y además, se publicó una nota muy breve en la que la UNOP se solidarizaba con la muerte del Ing. Carlos Ponce del Prado. ¡Cómo pasa el tiempo! Tras su sensible fallecimiento, se instauró el premio que lleva su nombre y que reconoce el trabajo de personajes variopintos dedicados a la conservación y conocimiento de nuestra diversidad biológica.

El tan esperado "Aves del Perrù".
El cuarto y último número del 2007 apareció en colores aún más psicodélicos y trajo una muy buena noticia: ¡Habemus Guía de Aves del Perú! En otras palabras, se anunció la salida al mercado del tan esperado y mentado libro: Schulenberg, T. S., Stotz, D. F., Lane, D. F., O'Neill, J. P y Parker III, T. A. 2007. Birds of Peru. Princeton Field Guides. 656 Pp.

2008 y 2009

En el 2008 lanzamos solo un número del Boletín. No recuerdo por qué solo uno, pero revisándolo, me doy con la sorpresa que ese único número incluye un texto mío (el único en toda esta saga) sobre el tenaz, abnegado y gran estudioso de las aves: Manuel A. Plenge. Sin su trabajo, la historia ornitológica del Perú sería otra y sin duda, mucho menos contundente, valiosa y rigurosa. Manuel es el superhéroe de la ornitología nacional. Y es en ese número donde apareció la primera “Bibliografía de las Aves del Perú” a cargo de Manuel, cómo no, en esta ocasión, la del 2007. Sigamos. El primer número del 2009 salió en setiembre y ahora que reviso los textos, me parece que el editor era yo porque esa editorial se me hace conocida. A partir de ese número pasamos a ser la Unión de Ornitólogos del Perú (UNOP).

Y en noviembre de 2009 empezamos a dar el gran cambio con la aparición del Volumen 4 Número 2. La diagramación tomó un nuevo rumbo, ya que decidimos darle un giro total al estilo del boletín para dejar de producir unas simples hojas diagramadas de manera artesanal. La meta era que el boletín informativo de la UNOP fuera adquiriendo poco a poco la forma de una revista científica. Si bien ese número tuvo pocos artículos, ya empezaba a mostrar lo que se vendría más adelante.

Copio parte de la editorial que escribí para ese número: “La información como herramienta necesaria para la conservación. Es importante reconocer que existe un vacío de información y conocimiento científico en cuanto al estado real y concreto de muchas especies biológicas en el país. De esta manera, diversas estrategias de conservación serias no pueden ser bien planificadas y aplicadas debido a la carencia de datos científicos que permitan orientar mejor los esfuerzos. Asimismo, la poca información que producimos en el país no es conocida por todos, lo cual se convierte en una dificultad que también debemos enfrentar”.

Manuel A. Plenge
En aquel número afirmaba también que “aún no tenemos la suficiente ‘fuerza’ para considerarnos una potencia en cuanto a producción de información científica, pese a que posibles campos de investigación no nos faltan. No obstante, existen aislados esfuerzos que valen la pena destacar y, en algunos casos, imitar. Es por eso que una de nuestras metas a través del trabajo de todos los miembros de la UNOP es producir información de utilidad que pueda ser difundida y utilizada en aras de mejorar la investigación científica en el país”.

Como ven los cambios desde el primer número del 2006 hasta fines del 2009 son notorios. En la siguiente entrega incluiré los números que van del 2010 hasta el primero del 2016. Pueden revisar los números comentados en el siguiente enlace: http://boletinunop.weebly.com/

Y además, como lo deben haber notado, a lo largo de todo el texto, uso la primera persona en plural (nosotros) para describir gran parte de lo que se ha hecho en relación al boletín. Pero en realidad, el hecho de que el boletín sea reconocido como una revista especializada de calidad, tiene un responsable: el flamante ganador del Premio para la Conservación Carlos Ponce Prado del 2016 en la categoría “Artífice de la Conservación”. En él recae el éxito y progresivo despunte del boletín. Su empuje y entusiasmo por sacarlo adelante —con la ayuda invalorable del comité editor, de la actual encargada de la diagramación y lógicamente de todos los autores de los manuscritos— hacen que el país se vaya despercudiendo de su letargo. Yo solo colaboro para que el Boletín de la UNOP salga cuando debe salir y escribo además unos textos que nadie lee.

Setiembre 2016