domingo, 23 de mayo de 2010

¡QUÉ SE MUERA EL PAVIPOLLO DE PICO VERDE! ¡QUÉ MÁS DA SI DESAPERECE UNA ESPECIE BIOLÓGICA!

El 22 de mayo se celebra el día de la Diversidad Biológica en el planeta. A raíz de esta fecha (importante solo para unos cuantos despistados) recojo un artículo aparecido en el 2007 por Alonso Alegría y dos cartas de respuesta elaboradas por dos de estos despistados.

¿En peligro el pavipollo de pico verde? ¡Que se muera!
Por Alonso Alegría


Me tiene sin cuidado la extinción del pavipollo lacustre de pico verde, del cocodrilo enano de tres lagrimales, del cachalote con dientes de leche o de cualquier otra especialísima especie peruana o extranjera. Jamás he movido un dedo por ninguna causa ecológica, salvo aquellas que afectan a los seres humanos -la conservación del agua, las playas, los bosques, esas cosas-.

Me parece el colmo del sentimentalismo y de la necedad que proyectos humanos que le mejorarían la vida a miles de personas sean detenidos en aras de la ecología animal. Lo que voy a contar ha pasado en los Estados Unidos. Unos ecologistas descubrieron que represar cierto río causaría la extinción de cierto camaroncito no comestible. Se pusieron en pie de lucha, movilizaron a muchos y lograron armar tal escándalo que detuvieron la construcción de la represa. Hoy ese río sigue desbordándose y causando destrozos y los camaroncitos siguen reproduciéndose felices. De estas historias hay miles. Y hay peores.

Me desespera ver a las causas ecológicas compitiendo con las humanas. Millonarios europeos sopesan si deben destinar su dinero a la salvación de los niños africanos o de las foquitas polares. Plantearse esta alternativa es un asco. Con frecuencia tales bienpensantes prefieren a las foquitas blancas, esos indefensos peluchitos de ojazos negros tan lindos y tan dulces, pobrecitos. Otros comparten su dinero entre niños y focas, que es una barbaridad aún mayor. El bienestar de las focas ¿no debería esperar hasta que todos los niños estuvieran alimentados?

Aquellos que dedican sus vidas a la salvación del pavipollo de pico verde y lo salvan, ¿se preguntan qué es lo que han hecho por la humanidad? No lo creo, porque luchar por la preservación de alguna especie es un gusto personal, una afición como la filatelia que ha logrado posicionarse como causa moral. Quien no sale en defensa del cocodrilo enano de triple lacrimal es un retrógrado imperdonable. ¿Qué pasa si ese cocodrilo se extingue? Lo mismo que pasó cuando, alrededor de 1650, se fue para siempre el pájaro dodo: nada. Fue incluido por Lewis Carroll en Alicia en el país de las maravillas y en condición de personaje fantástico vive más y mejor que nunca. Y ahora crucifíquenme, amigos ecologistas, pero solo si ya han suspendido sus actividades para ayudar a los damnificados del Sur.

Publicado el 16 de setiembre de 2007 en el diario Perú 21.

¡Mueran los pavipollos!
Por Fernando Angulo Pratolongo
chamaepetes@gmail.com
Chiclayo, 15 de Mayo de 2010

Hoy ha muerto el último pavipollo lacustre de pico verde. A partir de ahora, podemos ponerlo en la lista de las aves extintas de Perú. ¿Somos un puñado de sentimentalistas aquellos que nos sentimos tristes por esta trivial perdida? ¡Quizás no! Investiguémoslo. Entonces, para poder saber qué tan profundamente podría haber impactado este hecho en la población peruana, hemos salido a la calle a hacer encuestas para poder medir el inmenso dolor y preocupación que esto debe causar a la opinión peruana.

Hemos entrevistado a cerca de 50,000 cobradores de combi en las 20 principales ciudades del Perú, así como también a 25 gerentes generales de las empresas más influyentes económicamente en el país. Y finalmente, hemos recogido la respetable opinión del Sr. Alonso Alegría. Grande fue nuestra sorpresa al ver en los resultados, que un contundente 100% es el valor de la cifra que representa el porcentaje de la población que respondió que no le importa en lo absoluto si se extinguió hoy el pavipollo lacustre de pico verde o el perrizorro desértico de cola azul.

Mientras tanto, en la zona de Condorcaspi, Ayacucho, donde solía morar el pavipollo lacustre de pico verde, tampoco nadie está triste o afectado por la extinción de tan peculiar pavipollo. Ahora sí nos quedamos todos tranquilos, pues la preocupación por conservar a esta especie y a su hábitat ya no será una carga más y podemos dedicarnos a nuestras actividades rutinarias.

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Estamos en la comunidad de Condorcaspi, muchos años después de la aliviante desaparición del pavipollo ese, parados frente a una agitada turba de gente reclamando que, debido a razones aun desconocidas, los árboles que cubrían las laderas de sus bosques y les daban múltiples beneficios como madera, forraje, sombra, evitaban la erosión, etc., ya son muy escasos en la zona. Los pobladores se quejan también de que el agua de la quebrada ya no dura todo el año, sino solo unos pocos meses. Entre las explicaciones que esbozan, la del cambio climático es la que mayor fuerza está cobrando para explicar esta situación.

También se quejan de que los turistas e investigadores que venían esporádicamente a ver e investigar aves en su zona ya no regresaron más. Los buenos soles que esta actividad generaba —a través de las entradas y el empleo de comuneros como guías y ayudantes, y que se convertía en un fondo para hacer obras para la comunidad— ya no pueden ser obtenidos, debido pues a que esos buses llenos de gringos han dejado de llegar repentinamente. Los desconcertados pobladores culpan de esto a la inestabilidad social que reina en el país.

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Felizmente, el dramaturgo Alonso Alegría está preparando su nueva obra de teatro y está en busca de inspiración. Por supuesto, ha recurrido a la naturaleza. Ha salido al campo en busca de esta y ha sido secuestrado por una turba de gente en Condorcaspi. Los exaltados pobladores le exigen al Gobierno que este solucione sus problemas o sino radicalizaran sus medidas. Mientras tanto, en las noticias un estudiante de la maestría de conservación de recursos forestales de la Universidad Nacional Agraria La Molina es entrevistado en el marco del Congreso Mundial de Especies Extintas y explica que el pavipollo lacustre de pico verde de Condorcaspi era conocido por ser un excelente dispersor de semillas de árboles, lo que permitía la regeneración de los árboles y bosques.

Asimismo, explica cómo es que los bosques actúan como esponjas que retienen el agua, liberándola paulatinamente permitiendo así el abastecimiento de las poblaciones humanas durante todo el año. Culmina su corta y fugaz entrevista mencionando que muchos turistas venían al Perú y a Condorcaspi a ver a esta rara especie de ave, ya que no se le podía ver en otro lugar. Ahora, no hay razón para venir aquí y están disfrutando de las aves en otros parajes donde la población sí es responsable y conciente del valor de la biodiversidad.

¿Se extingue el Teatro peruano?

Por Enrique Angulo Pratolongo
eangulopratolongo@gmail.com
Lima, 19 de Mayo de 2010

Me tiene sin cuidado si se deja de producir piezas teatrales en el país. Y digo esto porque creo que si uno deja de ir a ver estas obras —literalmente— montadas exclusivamente para un grupo selecto de personas que no entienden nada de la realidad y que solo van para ver y ser vistos, no sucederá nada extraordinario en el país. Además, me parece insólito que tanta gente este detrás de estas payasadas de tener que montar todo un espectáculo que no influye en nada en tu vida cotidiana, pues sales del teatro y todo continúa tal cual.

No entiendo cómo pueden haber tantos seres humanos que se dediquen a escribir obras que ni siquiera entienden y que, lo peor, existan algunos descerebrados que las pongan en escena. Claro, siguiendo esta lógica, menos entiendo a aquellos que pagan por verlas. Qué locura. Pero esto no queda acá. Para mí es inconcebible que exista gente que escriba y debata sobre el teatro, y más si es peruano. Y esto lo digo porque este mal llamado arte intenta recoger parte de nuestra problemática para llevarla al público y buscar mejorar la sociedad planteando formas distintas de ver las cosas.

Además, no entiendo cómo es que en el colmo de la alienación ponen en las tablas obras teatrales de otro país. Somos unos alienados incorregibles que solo copiamos modelos de afuera. ¿A quién le han ganado este grupo de artistas, directores y críticos de este arte tan primitivo? ¿Qué han hecho por el país? Seguramente nada y lo peor es que seguirán alabándose y criticándose entre sí buscando captar atención para llenar sus billeteras y gozar de sus minutos de fama. Si desaparecen esos artistas de pacotilla, el país no pierde nada; y si además desaparecen los que escriben al respecto, nadie se dará cuenta, se los aseguro.

La gran mayoría no lee ni consume estas tonteras (claro solo unos cuantos acompañados de sus familiares y amigos). Esperemos primero que el país conozca su realidad y supere sus problemas para luego, tal vez, pensar en hacer teatro y hablar al respecto. Toda esa plata que exigen los artistas de quinta debería destinarse a construir colegios y fortalecer los comedores populares y no despilfarrarlos en ese mal llamado arte. Si esos marginales no sacan su obra de teatro, ¿qué sucede? nada. Al contrario, tenemos más tiempo para dedicarnos a consumir otras formas de cultura masiva como la televisión o el cine y dedicarnos a nuestros problemas.

Finalmente, si se está extinguiendo el teatro, ¿qué más da? No perdemos nada. No nos dejemos engañar. El fortalecimiento de nuestra cultura como alternativa a preparar un mejor país y cultivar a mejores peruanos es puro cuento. Somos un país de personas preparadas para enfrentar nuestro destino con nuestros altos valores culturales. No necesitamos de una falsa cultura de la calle y de alucinados "artistas" de pacotilla. Estos solo le dan de comer a un grupo de intelectuales venidos a menos y alimentan a otros ineptos que escriben como grandes conocedores. Conozco a millones de peruanos que nunca han ido al teatro y que viven de lo más tranquilo. Hagamos que esto continúe así. Hay cosas más importantes que hacer como luchar por el pavipollo de pico verde.

sábado, 15 de mayo de 2010

DISCURSO DE GRADUACIÓN

Discurso que preparé para mi graduación en el 2005 escuchando a Paco de Lucia. Canciones como Entre dos aguas, Panaderos Flamencos, Monasterio de sal y otras te llevan a querer tanto esa guitarra.

Estimado director, miembros de la mesa de honor, profesores, padres de familia, colegas, amigos todos. Recibí la tarea de ofrecer este pequeño discurso con mucho entusiasmo y orgullo. Espero que, en los breves minutos que tengo, pueda dejarles un mensaje que represente lo aprendido durante estos cinco años y que refleje también las motivaciones y metas de nuestra promoción, las cuales estamos dispuestos a cumplir y lograr para con nosotros mismos y para nuestro país.

Quisiera empezar este breve discurso, saliéndome un poco de lo establecido, con una frase del gran escritor estadounidense William Faulkner, inspirador y modelo indiscutible de los autores del “boom” literario latinoamericano; y cuyas palabras nos sirven para describir de una manera certera la visión de esta promoción de futuros periodistas.

La frase dice lo siguiente:

Lo que se considera ceguera del destino es en realidad miopía propia.

Esta promoción de periodistas sale a la calle a forjar un destino. Estamos preparados para sentar las bases para un futuro mejor. Tenemos una visión 20 sobre 20 (aunque mis lentes digan lo contrario) y es por eso que no somos miopes y estamos atentos a todo lo que nos rodea. Con la formación recibida estamos preparados para ser responsables de nuestro destino y de aquel que le dejemos a las generaciones venideras.

Estudiar periodismo es un proceso que nunca se detiene y que requiere un gran sentido de la responsabilidad. A partir de hoy tendremos a cargo el manejo de una herramienta muy poderosa, fulminante y eficaz, que mal manejada o manipulada puede traer consecuencias devastadoras. Un periodismo sesgado o comprado puede retrasar el desarrollo de nuestro pueblo, tal cual como lo vivimos la década pasada. Nuestra promoción, consciente de esto, siempre ha tenido esta premisa como punto de referencia y se encuentra apta para salir a lidiar los problemas de la calle, agarrar al toro por las astas y ejercer un periodismo libre, veraz e imparcial.

El periodismo, a diferencia de las décadas pasadas, es el responsable de transmitirnos la información y de ofrecernos una valoración de la misma. Nuestra carrera es la encargada de crear una opinión pública con fundamentos. Es casi imposible hablar de la noticia objetiva, ya que siempre se encuentra una carga subjetiva en ella, así sea la más simple nota periodística. La elección misma de una noticia frente a otra u otras, lleva ya consigo una cuota de subjetividad. Esta importante característica nos convierte en profesionales con una tremenda responsabilidad, pues en nuestras manos recae la obligación de utilizar la subjetividad de una manera que permita formar conciencia y en especial, que permita fomentar el desarrollo de nuestro país. Hoy en día esta última función es imprescindible, pues todo proceso de desarrollo o de progreso parte del conocimiento de la problemática que nos envuelve. Luego de conocer los verdaderos problemas, sus causas y posibles consecuencias, se puede establecer lineamientos de acción o estrategias y de igual manera, predecir con gran certeza lo que pueda acontecer.

El periodista se convierte en un “facilitador”, en un comunicador de la información, que transmite lo que sucede y juzga de manera critica los hechos, según su posición ideológica o la del medio para el que trabaja. Esto lo convierte en una especie —para muchos— de “portadores” de la verdad. Esta equivocada clasificación nos va a traer problemas en la vida cotidiana durante el ejercicio de nuestra profesión. Nosotros hemos sido forjados para informar, difundir y fiscalizar a través de la denuncia correcta e imparcial, pero la pregunta surge de inmediato: ¿quién nos fiscaliza a nosotros?

Existe, según lo que hemos aprendido, dos sistemas de control para el periodista. El primero es de orden ético, el cual está estipulado en un código o reglamento de ética (ya sea del medio o de la empresa para la cual ejerzamos) y que necesariamente debe ser cumplido. Cumplirlo nos permitirá mantener una conducta intachable y dar el ejemplo. Asimismo, nos otorgará el derecho a convertirnos en forjadores del conocimiento y a poder fomentar la conciencia ciudadana que hoy en día es tan escasa y necesaria.

El segundo sistema de control es el de orden moral, es decir, el que nace y es impuesto por uno mismo. La moral la traemos a cuestas y proviene de nuestros hogares y de nuestra formación integral. Pero ojo, acá viene lo delicado del asunto, no existe un código o reglamento moral. Solo está nuestra conciencia. Somos los únicos responsables de nuestros actos y nadie nos va a sancionar si desconocemos nuestros principios. Los únicos que sabrán de eso, seremos nosotros mismos. He ahí nuestra gran responsabilidad. Este mecanismo de control es muy importante y requiere de una gran entereza como ser humano y como profesional y para esto hemos sido formados.

En los últimos días concluí la lectura del libro: La tentación de lo imposible de nuestro compatriota Mario Vargas Llosa. Este libro analiza la obra de Víctor Hugo: Los Miserables. En él, MVLL cita a un historiador que comenta que lo que más temían los príncipes alemanes de sus súbditos era el entusiasmo, pues este era cimiento o base de agitaciones. Es por esto que la regla de oro de todo príncipe reinante era: “La tranquilidad es el primer deber del ciudadano”.

Los presentes acá pueden estar completamente seguros de que nosotros no vamos a estar tranquilos y siempre estaremos con ese entusiasmo que nos llevó a elegir esta carrera y el cual nos mantiene en el constante deseo de superarnos y que a su vez mantiene vigente todos nuestros principios éticos y morales.

Conozco a esta promoción y, acá viene mi pequeña semblanza, puedo dar fe de que, pese a los innumerables problemas y sacrificios que hemos vivido estos cinco años, tenemos las agallas suficientes para enfrentarnos a nuestro propio destino. No seremos agentes pasivos, ni estaremos tranquilos ante lo que acontece. Esta promoción —joven, empeñosa, hambrienta de justicia y conocimiento— reflejará su educación en su trabajo. De esto, queridos invitados, pueden estar convencidos. La promoción que está frente a ustedes está dispuesta a tomar las riendas para lograr un futuro mejor y forjar un país mejor.

Muchas Gracias.
Enero 2005