martes, 30 de septiembre de 2014

¿CÓMO HACEMOS CON EL CÓNDOR ANDINO Y LOS HUMANOS QUE INTENTAN SALVARLO?

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Cóndor Andino (Vultur gryphus) en el Cañón del Colca, Arequipa - Perú. Foto: Fernando Angulo Pratolongo.
Como casi siempre, se viene dando, de manera desapercibida para el ciudadano de a pie, una serie de discusiones bizantinas sobre lo que se debe hacer para proteger al Cóndor Andino (y a otras especies) de la extinción. Y si bien existen valiosos esfuerzos impulsados por el Estado, con el apoyo de la ciudadanía, encaminados a elaborar una estrategia nacional para evitar que esta magnífica ave desaparezca del territorio peruano, estaríamos —en mi percepción— obrando erróneamente si se permite que personajes controversiales asuman un rol preponderante. No creo necesario, por ejemplo, que el equipo técnico que se dedique a plantear estrategias de conservación para esta ave deba ser dirigido por un foráneo. No necesariamente por ser de otro país, sino por el papel que ha venido tomando en otros ámbitos. Esto no tiene nada que ver con algún tema de falso y enfermizo nacionalismo, eso de ninguna manera.


En abril de 2013 escribí un artículo sobre el tema[1], con el afán de aportar algunos elementos al debate a sabiendas de que ya en ese entonces se estaba dando la “construcción participativa” del Plan Nacional de Conservación del Cóndor Andino (Vultur gryphus). En aquella ocasión intentaba entender y dar a conocer el laberintico mundo estatal relacionado a las funciones y obligaciones en cuanto a la protección y uso sostenible de nuestra diversidad biológica. Y es que para “las masas”, la cosa es más que confusa. Meses después, en agosto del mismo año, se realizó en Cuzco una primera reunión en torno al Cóndor Andino. Accedí a la memoria de ese taller y pude revisar algunos acuerdos interesantes y algunas de las buenas intenciones allí consignadas. En ese entonces no me llamó la atención el hecho de que aquella reunión fue convocada por el Ministerio de Agricultura y Riego (MINAGRI) a través del Despacho Viceministerial y de la Dirección General Forestal y de Fauna Silvestre (DGFFS). Ya veremos por qué.  

En las memorias del taller de Cuzco, destacó para mí —como parte de una de las líneas de acción relacionada al tema de las fiestas tradicionales (representada por el conocido Yawar Fiesta) en Apurímac y Cuzo— lo referido a la sensibilización y educación. Allí se proponía implementar, entre otros, “un programa de manejo con los ‘alimentaderos’”. Asimismo, se proponía, en cuanto a la ¿reducción de la fuente de alimento? “provisionar de alimento en aquellos lugares identificados con mayor presencia de cóndor”. Así, además de estar mal redactada la actividad, esa propuesta me llama la atención. Al respecto, existen varios puntos por mencionar.

Posteriormente, en setiembre de 2013, la DGFFS me invitó al segundo taller para la elaboración del ya mencionado Plan Nacional de Conservación del Cóndor Andino. Asistí gustoso. Y en dicho taller, realizado el 18 de octubre en la Universidad Ricardo Palma en Lima, me llamó la atención algunos comentarios que campeaban por ahí reflejando una cierta incertidumbre: ¿qué organismo del Estado tiene la responsabilidad de elaborar los planes nacionales de conservación de una u otra especie biológica? Ahora me queda claro que en el artículo que escribí en mayo de 2013, yo mismo no tenía claro el panorama.

¿Cómo es la cosa?

Tal responsabilidad sería facultad (¿u obligación?) de la DGFFS, la cual se ha convertido hace poco en el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR) que depende igualmente del MINAGRI. Es importante aclarar esto porque se siente, en este y otros casos, una suerte de “pugna de poderes” entre la ex DGFFS y la Dirección General de Diversidad Biológica (DGDB) del Ministerio del Ambiente (MINAM). Estoy seguro que este tema llegará a buen puerto y que no alterará (en realidad, no debería) la puesta en marcha de acciones concretas para preservar nuestra diversidad biológica. Sin embargo, debemos tener las cosas claras, pues al momento de tomar decisiones, tal situación podría ser una fuente de conflictos y de desavenencias.

Entonces, la institución llamada a realizar y a ejecutar estos planes es el SERFOR. En base a ello, la DGDB puede (y debería) implementar algunas de las estrategias consignadas en dichos documentos con ayuda de la ciudadanía, es decir, de las ONG, de las universidades y de todos aquellos que se quieran sumar a estos esfuerzos. Todo ello debe ser realizado, claro está, con el apoyo del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP), de los emprendimientos privados, de los gobiernos regionales y locales y de todos los llamados a velar por nuestro patrimonio biológico.   

Y justamente, en lo que concierne a los gobiernos regionales y locales, estos no están en la facultad de hacer un plan de conservación regional o local independiente, en especial en estos últimos tiempos en los que el Gobierno Central les está transfiriendo diversas facultades políticas y administrativas. Para el caso de una especie biológica, el gobierno regional debe “cogerse” del plan de conservación nacional (si es que existe y es por eso que estos planes deben existir) y si es necesario, el “plan nacional” puede ser adaptado a las realidades locales y puede ser implementado de manera birregional, macroregional o de cualquier otra manera, pero de acorde a lo establecido en el ámbito nacional.

En conclusión, no existiría una duplicidad de funciones. La norma es clara. Entonces, el ente encargado de elaborar los planes de conservación de una especie a nivel nacional es el SERFOR. Consecuentemente, es necesario explicar bien la “repartición” (no repartija) de funciones para evitar duplicidad, confusión, optimizar costos y poder concentrarse luego en la puesta en práctica de los planes (lo cual, finalmente, es lo más importante). Por ello, tanto el MINAM como el MINAGRI deberían dejar este tema zanjado y explicarle a la ciudadanía claramente cuáles son las funciones y atribuciones de la DGDB y del SERFOR respectivamente. O en su defecto, ambos organismos deberían incluir una campaña informativa en su accionar, en especial el SERFOR que acaba de entrar a la “cancha”. Solo un par de gatos saben de su existencia.  

Finalmente, tengo entendido que se pretendería nombrar como encargado del grupo de trabajo que revisará el Plan Nacional de Conservación del Cóndor Andino (Vultur gryphus) a un ciudadano inglés. Esta decisión me parece desacertada y lo digo con conocimiento de causa. Esta iniciativa debería ser liderada por algún otro profesional peruano que conozca mejor el tema y que no sea tan controversial. No sé si tal pretensión ha prosperado, pero creo que debe ser revisada. Esta es mi opinión y estoy seguro que recoge la de varios entendidos en la materia, ¿o no es así?

Buches llenos

Por otro lado, hace ya varios meses me quedó rondando en la cabeza una foto donde aparecían algunos ejemplares del Cóndor Andino volando en el Cañón del Colca. Hasta ahí todo bien. Pero luego, viendo la foto con más detenimiento, me quedé asombrado por los buches repletos que tenían esas aves. Claro, podría ser que hayan tenido un buen desayuno o un buen almuerzo, pero me pareció bastante raro que eso suceda, en especial en esa zona llena de turistas. La mencionada escena me hizo recordar las discusiones en torno al tema en las reuniones sobre el Cóndor Andino, cuando se mencionaba en el borrador del plan que es necesario “Establecer programa de manejo con  ‘alimentaderos’ con las poblaciones vinculadas al hábitat del cóndor andino. Es decir provisionar alimento en aquellos lugares identificados con mayor presencia”.

Consultando con varios expertos, me queda claro que esta medida sería perjudicial y que no garantizaría ningún resultado efectivo a largo plazo en el caso del Cóndor Andino. Al parecer existiría un grupo de “conservacionistas” empeñados en alentar la alimentación suplementaria sin que realmente esté demostrado científicamente que sea necesaria. Su aplicación respondería, al parecer, a otros intereses. Además, la utilización de esta técnica no habría demostrado que serviría para aumentar las poblaciones de cóndores.  

Por todo ello, recomiendo leer el siguiente artículo: “Posibles impactos de la alimentación suplementaria y de las fiestas tradicionales en las poblaciones silvestres de Cóndor Andino (Vultur gryphus) en Perú y recomendaciones para su conservación”, escrito por Renzo Piana en la Revista de Ornitología Neotropical Nº 25 (2014), páginas 37-46. En este trabajo se resalta la imperiosa necesidad de elaborar un plan de conservación para el Cóndor Andino en base a información científica (justo lo que nos falta) y se recomienda no darle prioridad a la alimentación suplementaria de individuos para incrementar la productividad, dado que este método traería consigo cambios en las estructuras poblacionales de las aves carroñeras, entre las cuales está el Cóndor Andino.

Una de las justificaciones al respecto se sustenta en el hecho de que, si bien está técnica ha sido utilizada en otros continentes con éxito en diversas especies de buitres, cuyas poblaciones decrecieron aceleradamente debido a la falta de alimento o por la contaminación de los mismos, en el caso del Cóndor Andino, esta especie emblemática enfrentaría en el Perú otras amenazas. Una de ellas sería la pérdida de hábitat y el uso de ejemplares de esta ave en celebraciones tradicionales. Además, no se tiene información certera y actualizada sobre el verdadero estatus del ave, sobre el número de ejemplares que tenemos en el país, sobre dónde se les encuentra, así como sobre cuáles son sus rutas de desplazamiento y otros datos que permitirían elaborar estrategias de conservación efectivas y eficientes. Por ende, aún tenemos bastante por hacer.  

Finalmente...

No es mi intención, en lo absoluto, ganarme enemistades en vano. Conozco a muchas y muchos profesionales capaces y muy comprometidos con su labor, tanto en el MINAM, como en el MINAGRI; y además aprecio realmente el trabajo que realizan día a día. Sé que estar en el lado “oficial” exige una conducta distinta a la que se podría tener estando en el lado “no oficial”. Lo sé y por eso guardo respeto por lo que se hace desde el Estado. A veces es complicado lidiar con los parámetros ya establecidos, pero es algo con lo que tenemos que avanzar.

Finalmente, si en algo estoy errado, confundido o desubicado, le ruego a quien detecte el malentendido que por favor me escriba con copia a todos. La idea es construir, no destruir. Saludos.

Setiembre 2014

Artículo aparecido en la versión online de la Revista Rumbos:



[1] “Se elabora plan para conservación del cóndor” en la Revista Rumbos online: http://www.rumbosdelperu.com/-se-elabora-plan-para-conservacion-del-condor-V567.html