domingo, 29 de mayo de 2011

OTRA VEZ SERÉ MIEMBRO DE MESA

En días previos a definir el futuro político del país para los siguientes 5 años (¿o más?), retomo la escritura para desahogar mi desazón sobre lo que nos espera como peruanos. Personalmente, estoy convencido de dos cosas; la primera es que me parece acertado captar y analizar la mayor cantidad de información para tomar la mejor decisión, en este caso, electoral. Aunque, esto siempre suele ser relativo, pues no nos caracterizamos por ser un pueblo memorioso, sino más bien somos una tribu a la que no gusta vivir el momento y muchas veces olvidamos el pasado con sus valiosas lecciones. Además pienso que como país no nos caracterizamos por tener una planificación acertada de nuestro futuro. Considero que solo pensamos a corto plazo.

Dicha situación la vemos en diversos aspectos. En mi caso, la percibo en temas ambientales donde la desincronización intergubernamental y el “cortoplacismo” es evidente. En temas de políticas energéticas, mineras, ambientales y hasta sociales, cada ministerio planifica según su visión sesgada de desarrollo, de conveniencia política y tal vez en base a una alguna “coimisión” interesante. No tenemos una visión a futuro en un nivel macro y bien organizada. Si bien diversos ejemplos nos muestran que antes de hablar de desarrollo hay que hablar de “sobrevivencia” (parar la olla), aún no logramos cuajar como sociedad apuntando a un mismo fin.

Me da la impresión que avanzamos de manera discontinua y desigual preocupados por intereses personales (entendibles, claro está) pero no sumando una cuota de solidaridad y dignidad. Es muy loable y esperanzador resaltar y valorar ejemplos de gente que sale adelante en el país. Casos abundan (felizmente), pero me parece que nos falta profundizar más en el tema colectivo. Sin embargo, podemos tomar esos excelentes casos para rescatar el empuje, ahínco y ganas de salir adelante para buscar un mejor futuro. Si no es ahora, ¿cuándo?

Personalmente, veo un futuro no muy alentador (claro, siempre desde mi óptica relacionada al tema ambiental) para el país si no ponemos un ojo inquisidor a lo que ambas opciones representen y hagan por el país. El entusiasmo mostrado por los opositores a una u otra opción política no debe desaparecer. Toda esa fuerza mediática, de convocatoria —apoyada y facilitada por las redes sociales— debe cristalizarse en acciones concretas. Debemos buscar fortalecer a nuestros partidos políticos (los que hay o los que quedan), exigir mejor información y ser lo más objetivos posible, evitar cualquier acto corrupto en nuestros lugares de trabajo, estudio o donde sea (y si hay, denunciarlo), fortalecer nuestra educación (dar el ejemplo, eso es importante) para crecer como país.

Me resulta a veces controversial conversar con mis amistades sobre temas políticos porque en algunos casos terminamos en discusiones algo incómodas porque no hay manera de ponernos de acuerdo. En otros casos encuentro una excelente caja de resonancia que me permite confrontar ideas muy interesantes y conocer planteamientos que escapan a mi visión (sesgada para muchos, sin duda) de la realidad. Empero, dichas nuevas (para mí) maneras de interpretar la realidad me ayudan bastante a seguir agregando nuevos ingredientes a la pócima que se cocina en mi mente para tomar una decisión final para esta segunda vuelta (aunque ya está descartado que vote por Keiko Fujimori).

La segunda “cosa” es que, sea cual sea la opción que salga elegida este 5 de junio (fecha en la que otra vez seré un ciudadano ejemplar ejerciendo —estoico— mi función de miembro de mesa) debemos estar atentos a lo que se nos viene. No debemos perder de vista los valores fundamentales que hacen que nos desarrollemos como seres humanos: la libertad en todos sus aspectos y la valentía para salir adelante venciendo cualquier miedo. No podemos abandonar a su suerte a este gran país llamado Perú. ¡Ni hablar!

No me considero un animal político, ni un apolítico. No obstante, sí me interesa cada vez más afrontar estos temas desde un rol más protagónico, la cuestión es ¿cómo? En fin, ya habrá oportunidad de tocar ese tema.

En la primera vuelta de estas elecciones presidenciales vi en mi mesa de votación a varios ciudadanos (más del 50%, según el padrón electoral, habían nacido en 1980 y en años posteriores) que iban a votar como si se tratase de una obligación estúpida, sosa, graciosa (en el sentido, ¡qué cojudez esto de votar!) y nada seria. Claro, mientras a estas y a estos angelitos no les afecte en nada lo que sucede en el país, no hay por qué estresarse por estas actividades de las masas, de la prole y de los “otros” que están definiendo nuestro futuro político.

Personalmente me preocupan, entre otros, varios temas que, en mi opinión, podrían ayudarnos a fortalecer nuestro desarrollo socioeconómico. Tenemos que tener mejores autoridades que puedan liderar una mejor ejecución del gasto presupuestal. En muchos lugares des país con índices críticos de pobreza, no creo que el problema sea la falta de recursos económicos, sino más bien la incapacidad de las autoridades de “gastar bien el billete” optando por una planificación a largo plazo que incorpore las necesidades reales y básicas de la población (educación, salud, infraestructura, medio ambiente) para poder sentar las bases para un desarrollo justo y equitativo que no demore más, pues ¿cuánto más debemos esperar?

Para tal fin, debemos tener mejores cuadros técnicos. ¿Por qué no puede un buen profesional limeño o de donde sea asumir la Presidencia Regional de Tumbes o de Huancavelica? ¿Por qué seguimos siendo tan regionalistas y centralistas a la vez? Está comprobado que muchas autoridades locales, claro nacidos en la zona o “mudados” a esos lugares, son unos ineficientes que no saben gerenciar. Para nombrar algunos ejemplos tenemos el del ex Presidente Regional de Puno, Hernán Fuentes o aquellos alcaldes que construyen estadios, plazas de armas rimbombantes, piscinas o se dedican a realizar medidas populistas en distritos o provincias que reciben recursos financieros del canon minero, petrolero o del Estado y que tienen otras necesidades más apremiantes.

Así por ejemplo, sabemos que todos los años tenemos climas fríos agresivos principalmente en la sierra sur (Puno, Huancavelica, Ayacucho, Abancay) y que decenas de niños mueren. Además, intuimos que cada año la situación va a ser más crítica por los cambios climáticos, entonces, por qué todos los años hacemos colectas (que a veces sirven más para deshacerse de cosas viejas) en vez de, una vez por todas, buscar mejorar la infraestructura en esas zonas olvidadas del país. Necesitamos soluciones a largo plazo.

Por eso, todo el entusiasmo debe pasar a la realidad. Salgamos de Lima a hacer patria. Salgamos de la red para construir, educar y meter el hombro, en especial en estos años venideros donde el futuro pinta incierto.

En realidad quería escribir una breve reseña sobre el estado actual de los bosques en el planeta, pero empecé con el tema político y no pude parar. Eso es.

Quiero dedicar este texto con mucho cariño y reconocimiento a Nadia Calderón por sus múltiples y certeros comentarios que exigen a mi entumecido cerebro (aún falta, lo acepto) internalizar nuevas maneras de entender y afrontar nuestra realidad para bien.

lunes, 2 de mayo de 2011

EL VALLE DEL MARAÑÓN: UN OASIS DE AVES UNICO EN EL MUNDO

Este valle es una de las zonas predilectas por los birdwatchers debido a la elevada cuota de avifauna única de la zona. Este importante valle en el noroeste del Perú es similar a un oasis, pues se diferencia marcadamente de las zonas aledañas por su riqueza y características. El valle abarca territorios de las Regiones de Amazonas, Cajamarca y La Libertad y pese a su relevancia, presenta amenazas para su conservación.

El valle del Marañón es considerado como un área de endemismo en aves. Esto significa que en esta zona habitan aves que solo existen en este reducido espacio. Se ubica en la parte baja del río Marañón. Es un valle seco interandino conformado por montañas no muy elevadas y se extiende desde los pisos de la rivera del Marañón hasta una altura cerca de los 3,580 msnm. La ruta del valle del Marañón para la observación de aves es relativamente nueva. Recién, hace cinco años, ha sido implementada. Anteriormente no era muy conocida y hoy atrae a miles de turistas nacionales y extranjeros.

Esta zona presenta características climáticas y geográficas particulares que originan una vegetación muy variada y forman un hábitat único que alberga una fauna singular. La fauna de la zona presenta tres orígenes: el Bosque Seco Ecuatorial, colindante con el valle al lado oeste, es decir, en dirección al Océano Pacifico; la Amazonía ubicada al lado este del valle; y además existen especies propias y únicas de la zona que se han desarrollado allí hace millones debido al prolongado aislamiento. El alto endemismo de la zona es atribuido a que esta región fue un albergue para muchas especies de flora y fauna silvestres durante las últimas glaciaciones hace muchos años. Dichas especies se adaptaron perfectamente a espacios reducidos y muy particulares lo que generó un aislamiento poblacional en muchos casos, lo cual explica que determinadas especies solo puedan ser encontradas en este lugar.

Este extenso y profundo valle tiene una extensión aproximada de 11,000 Km² y se va ensanchando conforme avanza de sur a norte, llegando a alcanzar su mayor amplitud en la zona de Bagua Grande para luego volverse más angosto antes de pasar a la Amazonia a través del Pongo de Manseriche.

Las características del valle del Marañón lo hacen un lugar único

El valle del Marañón es uno de los puntos de menor altitud de todos los Andes formando una ruta de dispersión entre los bosques del Pacifico y del Atlántico. Si trazamos un corte longitudinal obtenemos tres pisos: el piso inferior donde está la rivera del río que va hasta los 2,300 msnm en la parte del sur y los 1,500 msnm en la parte del norte, el piso medio entre los 2,500 y 2,900 msnm y el piso superior hasta los 3,600 msnm.

Al lado este del valle se encuentra la Cordillera Central que separa al valle del Marañón de la cuenca del río Huallaga. Esta barrera natural impide que las nubes portadoras de la abundante precipitación de la Amazonía lleguen al valle, ocasionando el efecto del “rain shadow” (sombra de lluvia). Este efecto produce que en el piso inferior haya poca precipitación y que tenga un clima seco y calido. Asimismo ocasiona que en el piso medio (en las laderas de los cerros) haya un clima más templado y húmedo, y que en el piso superior del lado este del valle, el clima sea muy húmedo.

El valle limita al oeste con la cordillera de Huancabamba (de poca altitud y mucho más húmedo) y con el Abra Porculla. Este ultimo es el paso más bajo de los Andes desde el sur de Chile al norte de Colombia (2,414 msnm) y permite que una porción del Bosque Seco Ecuatorial forme parte de la vegetación a orillas del río. Asimismo, el abra facilita que algunas especies de la fauna y flora típica de esta ecorregión y de sus condiciones climáticas lleguen al valle del Marañón.

La vegetación en el valle presenta variaciones determinadas por la altitud y tipo de clima. Se encuentra muestras representativas de: el bosque seco, el matorral ripario y árido en el piso inferior, el monte bajo y estepas de gramíneas en el piso medio y el bosque húmedo en el piso superior.

El río Marañón: uno de los afluentes del gran río Amazonas

El río Marañón se origina en la Cordillera de Huayhuash (5,800 msnm) ubicada en la sierra central donde convergen los Departamentos de Ancash, Huanuco y Lima a unos 50 Km al sur de la Cordillera Blanca. Recibe en sus orígenes los desagües de las lagunas que colectan las aguas de fusión que descienden del nevado de Yerupaja (con 6,634 msnm el segundo más alto del Perú). El Marañón fluye de sur a norte y es el segundo río más extenso del país.

Antes de formar, junto con el río Ucayalí, el gran río Amazonas al este de la localidad de Nauta en Loreto (tras recorrer 1,600 Km), el Marañón debe atravesar el Pongo (1) de Rentema y el de Manseriche. En el Pongo de Rentema (en la provincia de Bagua y en el límite con Cajamarca) se une con el Río Utcubamba (proveniente del sur) y con el Río Chinchipe (proveniente del Norte) y atraviesan los Andes del Norte.

En el ultimo tramo de oeste a este, el Marañón se une con el río Santiago y atraviesa el Pongo de Manseriche de 25 m de ancho (la unión del Marañón con el Santiago llega a alcanzar 250 m). Este pongo mide 12 Km y presenta paredes de hasta 40 m. Es uno de los más impresionantes del planeta y un gran punto de atracción para intrépidos amantes del canotaje y de los deportes de aventura.

Avifauna del Marañón: especies únicas y amenazadas

En el valle se ha registrado 22 especies y 11 subespecies endémicas de aves. Once de estas especies habitan en el lado peruano, las especies restantes se extienden hasta el Ecuador a través de la cuenca del río Chinchipe. Algunas de estas se encuentran en peligro de extinción debido al limitado espacio geográfico y a la destrucción de su hábitat. Otra amenaza latente para las aves de esta región es la caza ilegal para ser vendidas como mascotas. A esto se suma el escaso conocimiento sobre las densidades poblacionales, rangos de extensión, conductas durante el ciclo reproductivo y la falta de información para establecer estrategias de conservación de las especies amenazadas.

La avifauna del Marañón es de singular importancia ya que el alto grado de endemismo y la variedad de sus especies la convierten en un punto magnético para los aficionados a las aves. Diversos puntos como la zona aledaña al pueblo de Balsas, el camino de Balsas hacía Leymebamba (atravesando el Abra Barro Negro a 3,850 msnm), el valle del Utcubamba (hasta llegar a Bagua Grande para seguir hasta Jaén) y otros puntos, representan un circuito de elevada calidad para presenciar la avifauna de la zona.

Importancia del valle del Marañón y amenazas actuales

Este importante valle tiene un gran valor debido a su gran potencial ecoturístico (birdwatching, canotaje), arqueológico (Kuelap, la Laguna de los Cóndores, Museo de Sitio de Leymebamba y otros destinos) y por ser el hábitat de una fauna endémica y diversa. El valle forma parte del Circuito Nororiental que puede ser una fuente de ingreso para forjar un desarrollo local que involucre y beneficie a largo plazo a la población de los Departamentos involucrados. Sin embargo como toda zona con un acelerado crecimiento humano, presenta varias amenazas.

El avance acelerado de la población (con la respectiva migración de los pueblos de la sierra de Cajamarca y Piura) y la destrucción de los hábitats de la región a través del pastoreo y de la deforestación, atentan contra las reducidas poblaciones de fauna local. Algunas poblaciones de flora y fauna están fuertemente amenazadas y en peligro de extinción. Esto se acentúa debido a su aislamiento, a lo reducido de su hábitat y en muchos casos a que no pueden migrar por la falta de corredores biológicos.

Además, existe un desconocimiento por parte de las autoridades del verdadero potencial biológico que posee esta zona. A esto deben sumarse factores geopolíticos, tales como el centralismo de los Departamentos (ya ni hablar de Lima), ya que las capitales departamentales están muy alejadas de esta zona y además cuentan con pocos recursos económicos para implementar una política de conservación y desarrollo. Adicionalmente, no se logra alcanzar un consenso entre las Autoridades para la conservación de este ecosistema único.

Es necesaria la creación de áreas naturales protegidas de alcance regional, provincial, distrital o comunal ya sean privadas o del Estado que protejan a las diversas especies en peligro de extinción y en situación vulnerable. Esta estrategia debe ir de la mano con una educación ambiental dirigida a los pobladores y autoridades locales y con estudios especializados a fin de conocer mejor todo lo referente a la biología y conservación de las especies de la zona.

El valle del Marañón es uno de los lugares con mayor potencial para el ecoturismo y otras actividades de desarrollo local. Su conservación es necesaria, urgente y debe ser prioridad de los Gobiernos Regionales, así como del Estado y ¿por qué no de todos?

Las principales especies de aves del valle del Marañón

El valle del Marañón es hábitat de especies que solo se encuentran en esta zona como la Paloma Peruana (Columba oenops), el Periquito Cariamarillo (Forpus xanthops), el Colaespina Grande (Siptornopsis hypochondriacus), el Espinero Dorsicastaño (Phacellodomus dorsalis), el Colaespina del Marañón (Synallaxis maranonica), Fringilo Inca Aligris (Incaspiza ortizi) y otros. El genero Incaspiza es endémico del Perú con 5 especies. Cuatro de ellas se encuentran solo en esta zona y agrupa a los Fringilos. Si revisamos la literatura sobre la avifauna del Marañón nos encontraremos repetidamente con diversos nombres comunes y científicos que hacen referencia al Marañón. Las principales aves del valle del Marañón en peligro de extinción son el Colibrí Maravilloso (Loddigesia mirabilis) y la Lechucita Bigotona (Xenoglaus loweryi).


1) “Pongo”: (en quechua: puerta) son pórticos naturales de estrecha longitud por donde discurren los ríos atravesando la cordillera logrando conectar generalmente dos cuencas hidrográficas.
ABRIL 2005
Artículo publicado en la Revista "Ecológica" del Diario Oficial El Peruano el 17 de junio del 2005.