viernes, 25 de noviembre de 2016

UNIÓN DE ORNITÓLOGOS DEL PERÚ (UNOP): DEL PASQUÍN AL BOLETÍN (III)



Con este tercer artículo sobre el Boletín de la Unión de Ornitólogos del Perú (UNOP) cierro esta saga. Así, entre la revisión de los artículos que aparecerán en el Volumen 11 Número 2, escribo estas líneas, convencido totalmente de que pese a todo, esta importante herramienta de divulgación logra los fines para los que fue creada: transmitir información de interés sobre la ornitofauna peruana. Y por favor, lean el editorial cuando salga a la luz un nuevo número. Se los agradeceré eternamente. Recuerden que todo esto nació porque vivo atormentado, debido a que se me ha metido en la cabeza que nadie lee las editoriales que afanosamente escribo y porque me olvidé incluir una de ellas en uno de los números del 2012.     

En la entrega anterior abordé los boletines aparecidos desde el 2010 al 2012, por lo tanto empecemos rápidamente con el 2013. El Volumen 8 Número 1 apareció en julio del 2013 y tiene diez artículos, dentro de los cuales está el de Daniel Valle Basto sobre la mortandad de aves en el Refugio de Vida Silvestre los Pantanos de Villa que me dio algunos dolores de cabeza al momento de revisarlo y editarlo (me olvidé de decírselo en su momento). Y es que cada artículo que llega a mis manos implica realizar un esfuerzo para mejorar la redacción, a fin de que el artículo pueda ser entendido rápidamente. Muchas veces los autores se enredan en “su laberinto”, producto, tal vez, del ímpetu al momento de redactar sus textos. La idea es destrabar lo más que se pueda lo escrito para que la lectura “fluya” y el mensaje llegue “limpio”.

Para aquel número escribí lo siguiente en el editorial: “Recientemente, ha sido descubierta una nueva especie ornitológica, el Pájaro Sastre (Orthotomus chaktomuk), en la ciudad de Phnom Penh, la capital de Camboya, país del sudeste asiático ubicado en una región con una muy alta diversidad biológica. En dicha metrópoli, situada en la confluencia de los ríos Mekong y Sap y donde viven 2.3 millones de habitantes, esta pequeña ave vive en los matorrales ubicados en terrenos de aluvión de una zona urbana. Como se da cuenta, ningún ornitólogo había reportado su existencia. Y lo resaltante es que el descubrimiento se da en una ciudad “llena de gente”. Esto denota e implica varias aristas a tomar en cuenta: posible desinterés, falta de investigadores, poca accesibilidad, conocimientos incipientes u otros aspectos. En contraposición, debemos seguir trabajando para crecer como potencia ornitológica y para tener nuevos registros e identificar también posibles nuevas especies, como producto del creciente interés, del aumento del número de investigadores serios y competentes, así como por la mayor cantidad de conocimientos que estamos produciendo en un país megadiverso”.

Y si no me equivoco, en este número apareció el artículo más corto de los últimos años en el Boletín UNOP: Marvelous Spatuletail (Loddigesia mirabilis) at Kuelap fortress, Department of Amazonas de Tino Mischler. Denle una revisada y verán que a veces se necesita poco para ser partícipe de este esfuerzo.

En el Volumen 8 Número 2 del 2013, aparecido a fines de ese año, anunciamos el IX Congreso Nacional de Ornitología que se realizó del 20 al 25 de abril de 2014 en Huamanga, Ayacucho; y a su vez publicamos uno de los números más extensos con 84 páginas: ¡sorry Carolina Ostinelli! (nuestra diagramadora). En el editorial de ese entonces despotriqué de la siguiente manera: “… No obstante, pese a este evidente despunte, el reto sigue siendo cómo incorporar el conocimiento científico obtenido en las políticas públicas de alcance nacional, regional y local (provincial y distrital) para definir estrategias que desemboquen en acciones y tareas concretas para la conservación y uso responsable de nuestra diversidad biológica. ¿Cómo hacemos para que los funcionarios del Estado (y también de la Sociedad Civil) logren entender la necesidad de ponerse las pilas en estos temas, sin tener que lidiar con información “dura” y tal vez incompresible para ellos? y ¿Cómo hacemos para que los investigadores científicos busquen trascender buscando la aplicación de sus resultados? Una opción es que científicos, observadores de aves, aficionados y funcionarios públicos y privados vayan a “pajarear” juntos ¿Qué piensan al respecto?” Y bueno, esa es una tarea pendiente.

2014

Ese año cometimos una locura: sacamos tres números. El Volumen 09 Número 1 salió pocos días antes del IX Congreso Nacional de Ornitología con ocho artículos bastante interesantes que marcaron una promisoria antesala a la reunión ornitológica en Huamanga. Mi editorial anunciaba lo siguiente: “…Si hacemos un alto y miramos hacia atrás, debemos reconocer que estamos viviendo un creciente interés por conocer más sobre nuestra avifauna y por desarrollar la observación de aves como una alternativa de aprovechamiento responsable de nuestra diversidad biológica. Cada vez sabemos de más gente que se interesa por las aves. Así también, estamos siendo testigos que, progresivamente, va aumentando la información que se está generando en torno al tema ornitológico, tanto información especializada, como aquella que sale en los medios de comunicación. No obstante, aún debemos lograr que se produzca más información científica para tener un respaldo técnico de las medidas que podamos y debamos tomar para el futuro; y que se difunda más el tema para ganar aliados estratégicos”.  

A mitad de año, sacamos el Volumen 09 Número 2 con siete buenos artículos y un “llamado de atención”. Así titulé mi editorial que dice lo siguiente: “Hemos tomado nota que el Perú dejó ser el segundo país a nivel mundial en cuanto al número de aves después de Colombia. Ahora ocupamos el tercer lugar precedidos por Brasil. Sin lugar a dudas, este hecho es síntoma de lo que viene sucediendo en el país, dado que nos falta invertir más en investigación científica”. Y pese a que hubo reacciones positivas desde el Estado, como el hecho de determinar que la investigación dentro de las Áreas Naturales Protegidas sea gratuita, aún hay mucho por hacer.

En ese entonces estaba “fuera” del Estado. Meses después entré nuevamente al universo estatal, primero al Ministerio del Ambiente y luego al Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR) donde todavía sigo trabajando. Coincidentemente, le dediqué algunas palabras al SERFOR, sin saber que luego formaría parte de él. “¿Pero qué sucede ‘fuera’ de las ANP? Ahí la pelota está en la cancha del Ministerio de Agricultura y Riego (MINAGRI). Esperemos que el recientemente oficializado Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR) también adopte medidas para el fin que acá perseguimos, en especial en cuanto al acceso y traslado de material genético para los estudios necesarios en cuanto a la determinación de nuevas especies y/o subespecies. Y bueno, también es labor de los investigadores y de los científicos peruanos exigir más apoyo y tocar más puertas, por ejemplo la de los gobiernos regionales, universidades, ONG y otros”.

Sin lugar a dudas, doy fe que desde el SERFOR venimos haciendo todo lo posible para fomentar la investigación en el país mediante, entre otros, la simplificación de trámites en torno a lo dispuesto en la Ley Forestal y de Fauna Silvestre, Ley N° 29763. No obstante, aún hay mucho trabajo por hacer. En eso andamos, pese a limitaciones presupuestales y una agenda bastante recargada.

Y por supuesto: “En todo esto, el Boletín UNOP ha cumplido un importante rol en publicar y dar a conocer diversos estudios que han hecho posible que el Perú aumente su lista de aves. Por eso, seguimos trabajando en esta potente herramienta de divulgación científica. Por ahora solo nos queda seguir apostando por el crecimiento de la ‘ciencia’ en el país”.

En el Volumen 09 Número 3 incluimos un artículo que causó bastante polémica: Pedro J. Hocking (2014). Criptoaves del Perú. Les recomiendo que lo lean y que saquen sus propias conclusiones sobre si el Boletín UNOP debe o no publicar este tipo de artículos. Dentro del Comité Editorial se armó una acalorada discusión y tras una votación reñida decidimos publicarlo. Por supuesto, las reacciones del público fueron de todo tipo y de todo calibre, sin embargo, todo eso es parte de este negocio. Mi editorial de ese entonces no tocó el tema de las criptoaves en el Perú, sino, hizo referencia a lo siguiente: “… hace poco, investigadores de la Universidad de Oxford publicaron los resultados de una investigación en la revista “Nature” sobre la conducta de las aves, tomando como referencia los hábitos del Carbonero Común (Parus major). El estudio afirma que no solo los hombres y los primates transmiten algunas tradiciones a las siguientes generaciones, sino también las aves o por los menos algunos especímenes del Carbonero Común”.

Todo ello para aterrizar en la siguiente conclusión: “Mientras tanto, en el Perú se están dando cambios bastante bruscos en la integridad de sus territorios, lo que obliga a muchas especies a tener que adaptarse rápidamente para sobrevivir. Esta situación implica la adopción de cambios en la conducta de algunas aves. Así, algunas lo logran, otras no, con lo cual su estado de conservación es cada vez más crítico. No obstante, sabemos tan poco sobre nuestra diversidad biológica que muchas cosas quedan en la especulación. Hagamos que eso cambie. Sigamos fomentando la investigación científica para tomar buenas decisiones en base al conocimiento”.

2015

En el Volumen 10 Número 1 incluimos 14 artículos. Creo que ha sido uno de los números con el mayor número de manuscritos. En aquella editorial escribí sobre el periplo que significa sacar adelante este tipo de boletines y qué implica la revisión peer review.

“… hace poco, una revista especializada anunció que para evitar las largas esperas, los autores podrían pagar $ 750 y asunto solucionado. En un plazo máximo de tres semanas ya tienes tu artículo revisado y listo para ser publicado. Por supuesto, la propuesta de la revista especializada Scientific Reports —que pertenece al Nature Publishing Group (NPG), al cual también pertenece la renombrada revista Nature— ha generado gritos y reclamos en el mundo científico. Ante la propuesta de pago, ya ha habido renuncias dentro de Scientific Reports y muchos científicos se oponen. No obstante, todos saben que se ha tocado una fibra sensible. Incluso ya existe el temor de que los investigadores que manejan una buena cantidad de fondos económicos opten por esta vía, en detrimento de aquellos que andan “ajustados” con el presupuesto. Con esto, existe también el temor de que se implante un sistema de dos categorías en lo referido a la publicación de artículos científicos: los ricos y los pobres, todo ello con un posible impacto en la calidad de los revisores y del material a ser publicado”.

El Volumen 10 Número 2 apareció en los últimos días del 2015 y con esta edición anunciamos el X Congreso Nacional de Ornitología que se realizó en mayo de 2016 en Chachapoyas y que fue un éxito rotundo.  

Para ese entonces, no tuve mejor idea que comentar que durante el congreso, al cual finalmente no fui, “… debemos intercambiar tarjetas de presentación, correos electrónicos y números telefónicos; hacer relaciones públicas y lobby para uno mismo o para un proyecto o tema en particular; recopilar materiales informativos y diferentes presentaciones de power point; tomarse innumerables selfies y subirlos, junto a las fotos grupales de rigor, al Facebook y Twitter; salir a “pajarear” y a “turistear” un poco; tomar “cafecito” con los amigos y participantes y claro, como no, tomarse unas “cervecitas” hablando casi exclusivamente sobre aves”.

Y eso no quedó ahí, pues rematé el editorial con lo siguiente: “No está mal monopolizar durante cinco días nuestros pensamientos y peroratas en torno a estos emplumados seres vivos que nos congregan en la bella Chachapoyas, pero, una vez que se acaba el congreso, nos espera una serie de tareas por cumplir. Les voy adelantando algunas de esas tareas: leer este boletín, seguir escribiendo y enviando manuscritos para su publicación; y sobre todo perseverar y seguir apostando por la investigación científica. Conociendo y valorando nuestra diversidad de aves y promocionando su observación y la toma de conciencia sobre su estado actual de amenaza para hacer algo al respecto, estamos contribuyendo a que podamos tenerlas con nosotros por siempre”. La misma cantaleta de siempre.

2016

En este año que está por irse, publicamos el Volumen 11 Número 1 en setiembre. Esta edición vino bien cargada de buenos artículos y denota que la calidad del Boletín UNOP sigue manteniéndose y mejora con cada nuevo número. Lo hecho hasta la fecha nos deja bastante satisfechos, pues vemos que cada día el número de “pajareros” e interesados por las aves aumenta y eso ya es bastante. Además, el creciente número de artículos que tenemos “en cola” para ser publicados también es un buen indicador que estamos por buen camino.  

Lo escrito en lo editorial no podía dejar de mencionar lo que ocurrió en Chachapoyas y en todo el Perú en mayo de 2016: “Tras la resaca positiva (aunque suene contradictorio) del X Congreso Nacional de Ornitología celebrado del 16 al 21 de mayo de Chachapoyas y el bicampeonato obtenido en el Global Big Day, el 2016 y los años futuros pintan bien. Nuestro país se sigue consolidando como potencia ornitológica. Claro, nos falta bastante para llegar a un punto en el que las aves y todo lo relacionado a ellas sean protagonistas fundamentales de la conservación y del uso responsable de nuestra diversidad biológica, pero, sin duda, vamos por buen camino. Así vayamos algo lento en estos aspectos, es resaltante que cada día nacen y se forman “pajareros” en todo el país y ya eso es bastante”.

Y lo último escrito en estas insulsas editoriales hace mención a una duda existencial: “… ¿Hacemos seguimiento de lo que hemos publicado?, ¿sabemos si nuestra información fue de utilidad?, ¿podemos afirmar que hemos aportado a generar mayor conocimiento para aportar a la conservación de una u otra especie o tal vez de un ecosistema? Al final, todos estamos construyendo los cimientos para tener un país que conozcas bien lo que tiene, lo que está pasando y lo que puede pasar si no hacemos algo más. Mientras tanto, sigamos disfrutando de las aves y sigamos escribiendo”.

Y como se han podido dar cuenta, ha pasado bastante agua bajo el puente. Sin embargo, seguimos remando para llegar a buen puerto e impulsar el tema ornitológico en el país. Eso es todo por ahora.

Para revisar los números del boletín de la UNOP del 2006 al 2014, ingresar a:

Y para revisar los números del 2015 y del 2016, ingresar a:

Este artículo está dedicado a personas que sí merecen ser reconocidas. En este caso, se lo dedico a todos los que hicieron lo imposible para contrarrestar y apagar los incendios forestales que se han dado últimamente en el país. Gracias a su loable e incansable labor a favor de la preservación de nuestra diversidad biológica, se logró apagar el fuego. Ahora nos toca evaluar, aprender, mejorar y hacer que no nos agarren otra vez con los pantalones abajo. 

Noviembre 2016