lunes, 8 de agosto de 2011

MARÍA, MATEO, PAJARITO Y XIMENA

Recopilación de 4 cuentos escritos en el 2006 en plena voragine electoral.


María

Amaneció nublado pese al calor remanente del verano. María viste un buzo plomo, un polo color lúcuma y zapatillas blancas. Está apurada y de mal humor. Desciende de su colectivo y camina presurosa a ubicarse en la esquina de una de las avenidas más largas de Lima en pleno distrito residencial. Se quita el gorro para limpiarse el sudor y con su caja repleta de marcianos, se sienta bajo la sombra de un árbol de hojas casi negras. Un cartelito escrito a mano anuncia: MARCIANOS S/. 0.50. María se quita otra vez el gorro y se desamarra el pelo. Se lo vuelve a amarrar e inicia la ceremonia de todos los días. Los clientes poco a poco empiezan a desfilar. Piensa que hoy debe irse temprano para que mañana pueda cumplir con su deber. Espera que su vecina le haya averiguado a dónde es que debe ir. Aprovecho y me quedo ahí todo el día.

Su conviviente (mi marido) debe de estar ya trabajando en la oficina (es guardián en una oficina grande). María sabe que no lo verá hasta casi la medianoche. ¿Se habrá llevado su taper? Se lo dejé en la mesa. Últimamente ya casi ni se ven, sólo se sienten y se comunican a través de sus dos hijos. Me ligaron las trompas, me pareció bien, era gratis, ahora me dicen que fue una cosa mala. No lo sé. Espero que no se le dé por tomar, pues no se puede pues. Sale a las siete de la noche, pero a veces se aparece mucho más tarde.

Las combis pasan casi vacías. Muy poca gente ha pasado hasta ahora. Le ha tomado cerca de dos horas llegar hasta este lugar. La situación es mala. Ayer saqué muy poco y tuve que regalar algunos marcianos, qué desgracia. Un policía se acerca y le compra uno de maracuya, le paga con cinco soles. Ay mi jefecito, me va a dejar sin sencillo. El policía ni se inmuta y tras recibir su cambio, continúa apresurado. Está molesto el señor, magulla María abriendo su viejo canguro para guardar su plata.

Mañana no vengo. Debo de cocinar para todos, pero mamacita mejor cocino en la noche. Hay que comprar tallarines y dejarlos cocinados ya listitos para mañana, para los chicos. No voy a estar todo el día. A cincuenta señor. Gracias. Qué tal humo que botan esas combis caray. Qué calor que hace. Voy a almorzar temprano para irme temprano. Ya no me vienen a comprar. Ay mamacita dame un choclito. Échale su ajicito pues. ¿Cómo te va a ti mamita linda? Hay días bueno y días malos. Anda nomás mamacita. Mucha suerte, qué te acompañe Sanmartincito. La pobre tiene como cinco hijos.

María contempla cansada el trajín de los diferentes peatones que deambulan en el abrumador inicio de una mañana más. Algunos recuerdos de años anteriores circundan en la orbita compleja de sus pensamientos. El sonido escandaloso del tráfico limeño no altera su parsimoniosa abstracción por unos segundos de la difícil existencia. Él me correteaba pues, pendejo, me agarró. Su cosa estaba dura. Creo que mi mamá se daba cuenta, siempre nos escapábamos. Ay mamacita, ¡qué vergüenza! hasta que me quedé embarazada y me tuve que ir para Lima. Sólo he estado con un hombre, ay mamacita, qué estoy pensando.

Once, trece, planchao... cincuenta hasta el cruce, habla vas, lleva nomás no pasa nada. María sigue inmune al sonido callejero e inmersa en reflexiones no muy lejanas en el tiempo, pero para ella, distantes debido al trajín diario. Su mente regresa al concreto asfáltico y al sonido de la calle. Pensamientos van y vienen en la pendiente que la lleva a su casa. Voy a la tienda y compro dos soles de tallarín, tuco debo tener una latita y algo de pollito. Tengo kerosene creo. Cada día hay más gente por la casa. Se está llenando de casas, pero no hay vereda.

De una combi sale un sonido estridente: periquito pim pim, periquito pim pam… Un joven con ropa de deporte se le aproxima, ten hijito, toma tu vuelto, gracias. Tiene la edad de mi Johncito. Mañana es domingo. A veces pienso en mi tierra, extraño ese olor de barro húmedo y fuego, mis animalitos. Ay mamacita, me duele mi pecho a veces, cuando pienso en eso. Tome señorita, llévese su marciano. No tengo servilleta.

Tenga señora, están fresquitos mamá linda. Llévese nomás, está rico. Gracias, que Dios la bendiga.

María sale apresurada de su casa. Su marido aún duerme y sus hijos también. Recién amanece y se siente un ligero olor marino en el aire húmedo. Hay poca gente en la calle. María cambia de posición su caja de marcianos y acelera el paso. Verifica que tenga sus documentos en su canguro y cuenta su dinero repetidas veces. Ojalá ya hayan colectivos a esta hora. Se detiene a amarrarse una de las zapatillas. Sus manos están sucias. Su caja de marcianos reposa en la tierra. Se queda arrodillada por unos instantes. Estoy cansada, me duele mi cabeza, señor mió, dame fuerzas, no quiero cansarme, debo ir a vender, cuida a mis hijitos, cuida mi casa. Arrodillada, cierra los ojos ante algunos transeúntes sonámbulos y apresurados. Se queda un instante como si estuviese rezando. Su mente regresa a su casa y revisa que haya dejado todo en orden.

Se para en la esquina y aguarda un micro rojo y grande. Se sienta en la última fila. Deposita su caja en un asiento y saca una bolsa con un pan. Masticando piensa en sus hijos. ¿Qué van a hacer todo el día? Ojalá que se porten bien estos chicos y que su papá los cuide. Mañana no van a clase, qué bueno.

Este señor tiene cara de pajarito. Por lo menos se llevó dos. Otra vez el calor está fuerte. Ay Dios, mira cómo me quedó el dedo y ahora cómo sale esto, con detergente nomás seguro.

¿Qué pasará con todo esto? Ay mamacita sólo Dios sabe, ayúdanos papá lindo.

Mateo

Qué tal horneada, fácil quemé medio cerebro, pero, normal pe, el cerebro es como un árbol, hay que podarlo para que se vea bien y se desarrolle mejor. Que se me pase un poco más esta estoneada y bajo para comer algo, me muero de hambre, qué buen bajón. Hay que esperar un rato para que no se ganen que he estado en otra. Mañana son esas huevadas, qué vaina y lo peor de todos es que voy a estar todo el día ahí metido. Mala suerte carajo, pero ya pues ni modo. Me voy a tener que levantar temprano, qué pendejada y hoy día hay una situación donde Fabricio, espero que no sea destructora, sino, de boleto nomás. Voy a estar destruido, pero igual la hago, de hecho. ¿Ley seca? Qué se vayan a freír monos, como decía el turco.

Qué bueno, felizmente no hay nadie. Mejor, más tranquilo. Estos periódicos dicen puras huevadas, ya me tienen hinchado de tanta basura. He debido irme a la yapla con la gente, pero ya pues caballero nomás. Dónde mierda habré dejado mi celular, debe estar en el pantalón carajo. Agua heladita, buena voz. A dónde se habrán ido todos, no están los carros. Bueno que no regresen hasta después de almuerzo, así más tranqui. La refrigeradora está llena, qué bueno. Uy este tamalito, me lo empujo ahorita. Qué tal filo. Tengo que llamar a la flaca ahora, qué huevada, la llamo luego, fácil mi vieja se ha quitado con mi viejo y mi hermana a comprar. Esta vaina me da flojera. Hay que escribirlo, sino cómo se enteran de lo que pienso, mira a los Stones, a esa edad y como si nada, creo que el secreto está en inyectarse y tomar harto, ¿Cómo será?

Apaga esa música oe, este serrano con su música me tiene asao. Música de mierda. Harto sol, qué chévere. Hace su calor. Qué aburrida esta radio, sólo noticias sobre lo de mañana. Ah manya, qué buena canción. Un cafecito parador y luego un baño y ya estoy operativo como debe ser causita. Qué mierda hace esa foto ahí. Eloisa ¿está limpia la piscina? Sí joven. Ahí voy, yo mismo soy. ¿Dónde está mi fuckin toalla? Subo a mi cuarto a ponerme algo mejor, no vaya a ser que la Elo se me ponga calentona, aunque un día de estos me la voy a pescar carajo. One of these days de Pink Floyd, quemados esos patas, qué bravos. Gilmour en Pompeya tocando guitarra, qué tal acidez. Lúcido como yo. Estoy hecho una bestia, a bañarse a ver si se me pasa.

Qué bueno está esto. Puta, mi celular. Eloisa. Eloisa. Eloisa por favor tráeme mi celular pues, no seas malita, debe estar en mi pantalón que está en la silla entrando a mi cuarto. Sácalo de ahí pe. No estés rebuscando ah, después te encuentras sorpresas y te asustas. ¡Ay joven! Anda pues no seas mala. Está limpiecita el agua, qué bueno y está en su punto. El café. Se me está armando, asu. Eloisa gracias, otro favor, tráeme el cafecito que ya debe estar listo. Dos de azúcar. Te pasaste.

Qué rico, buenaso. Carajo está fuerte, buenas patas y buen rabo. Qué bravo. Me le tiro encima a esta chola nomás. Qué buen fequita. Huele buenazo. Qué delicia. Todavía es temprano creo, un rato más y de ahí subo a hacer mis huevadas. Tengo hambre todavía, mejor como de una vez.

Qué rico carajo. Mi cuarto está hecho una mierda. Huele a puchos, ¿Y si reordeno mi cuarto?, no, ya a la mierda, así nomás. Quiero leerme ese libro de una vez.

¡Habla! ¿Dónde están? Ya voy para allá, oe, ¿Has sacado algo no? Lleva pe pa la gente. Oe, ¿Y el trago? Ah ya bacán, ya chévere, ahí estoy en una media hora.

Ma, pa, ya vengo. Si un rato nomás, donde Fabricio, una parrilladita. No, no se puede tampoco, me regreso en taxi. Ya ok, no hay problema. Si pues, mañana debo madrugar. Claudia va al mismo sitio que yo mañana. Ya, chau, ya nos vemos.

Habla tío, ¿Cómo está la cosa? Si, solano nomás, ¿Hay gente? ¿Cueritos? Ah ya perfecto, ya pe. Sólo hay chelas, no puede ser, ya pues ni modo, no traje nada para la parrilla, carajo me olvidé completamente, que me juegue Fabricio algo. Hola qué tal, hola, hola, ¿cómo estás? ¿Qué tal? Huevonaso. A este pata lo manyo de algún lado, dónde lo he visto, bueno a la mierda, ya me acordaré. Hola, hola. Bien, gracias, tú, ¿Qué tal? Ah mira tú, si pues, también estuve ahí. Sí, estuvo muy interesante, a mí me pareció recontra bien hecho. Ya, perfecto, mándame tu correo, ahí te paso unos datos que te pueden servir, ya bacán.

Fabricio invita alguito pe causa, ya ok, voy a tu cuarto entonces, pero ahorita, pa no hacerla muy larga, mañana debo madrugar socio. Ah oe, pásame algo de lo tuyo para la parrilla, me olvidé pes huevón. Ya carajo, no seas duro oe marciano.

Asu mare está gut, ya ahí nomás. Salud. Si todo ok felizmente y ustedes qué tal, ah se casan a fin de año, felicitaciones, qué bueno. Está fuertasa está huevona, pero media calabaza creo, pero atraco. Si, yo sigo ahí. No, ya no he regresado. ¿Tú te vas para allá? Qué bacán. Todos hablan huevadas intranscendentes. Déjense de estupideces. Salud.

Uy pasa mamacita. Tu nombre. Ximena, mmm... interesante nombre. Me encanta. Sí, pasa por favor. Acá tienes. Qué buen cuerpo. Ya Ok. Gracias por todo. Hasta luego. Chau flaquita. ¿Vino con macho? ¿Durmiendo el huevón? Qué vaina, pero ni modo, me tocó y a asumir, caballero no hay otra. Mi vieja me va a llevar algo para comer supongo o que mande a mi hermana. Pucha, no quedamos en nada. Ya estoy con filo. Estoy destruido. A esta flaca la manyo. Firma acá. Chau mamacita.

¿Qué pasará con todo esto? ¡Ahora pues! ¡los quiero ver a todos en el país de las maravillas!

Pajarito

Pajarito está sentado en un chifa limeño ante una mesa vacía. Se le nota nervioso y un tanto exaltado. Mientras sigue en su impaciente espera, ingresa al chifa un conocido suyo que lo saluda alegremente, pero con algo de recelo, como si le diera vergüenza conocerlo. Se saludan como viejos compinches, pero guardando las distancias. La enamorada del amigo de Pajarito se queda a un lado, atenta y sonriendo, esperando que sea presentada, pero al parecer el amigo no lo cree muy conveniente y sólo atina a alejarse de Pajarito e irse a otra mesa.

Pajarito se quedó sólo en la mesa sonriente pero angustiado. De cuando en cuando, se levanta tenso a mirar por la ventana, como si estuviese esperando a alguien, luego vuelve a tomar asiento sin perder una sonrisa ensayada. Su amigo desde la otra mesa lo miraba de vez en cuando de reojo. Pajarito está ansioso. Al parecer, lo han dejado plantado. Mañana no va a poder reunirse con ellos, pues todos van a estar en otra cosa. Va a ser un día perdido. Pajarito intenta concentrarse en el partido que están pasando en la televisión, pero en realidad no le interesa el fútbol.

Estos patas me han dejado tirando cintura. El mozo del restaurante se le acerca a preguntarle qué se va a servir. Pajarito observa con sumo detenimiento la carta, pero en realidad su mente está en las calles de su barrio indagando por sus compadres. Un agua mineral. Esta vaina carajo. ¿A dónde se habrán metido? Este Julio es un malandrín y ahora lo veo como un santito con su flaca, qué pendejo. En Tarma nos pichangueamos bien. Ese huevón vino con la nariz rota y sangrando, según dijo, unos patas lo habían querido cuadrar y casi lo matan. Un demonio resultó el Julito, recontra bravo, qué miedo.

Y ahora está hecho un señor responsable, está bien pe, quien puede, puede. De hecho que llega un momento en que se debe parar la mano ¿no? Y no vienen estos desgraciados, se pasan de pendejos, me van a dejar misio. Qué huevada, así no juega Perú. No he llamado a mi viejita, ahora la llamo de todas maneras. Mejor voy a almorzar mañana a su casa de ella, le voy a llevar su pastel de acelga a la vieja.

Sus patas no llegan. Pajarito mete su mano al bolsillo interior de su casaca, se asegura asolapadamente que su paquetito todavía siga ahí. Se los doy y que me den el billete al toque. Me quito volando a mi casa. Es de la buena así que no creo que no vengan estos huevones. Debo deshacerme de esto ahora. No es la voz andar con esta vaina por todos lados y menos en estos días. ¿Se la ofrezco a Julio?, le pide plata a su hembrita, carajo este huevón es capaz.

Hola primito. Después de casi veinte minutos, aparecieron el Chato y César. Pajarito se levantó desafiante, pero al segundo se sentó sin decir nada. Ok causa, ¿Cómo es? Ya pues, cincuenta soles. Al toque nomás. Acá está la guita. El mozo se acercó. No señor gracias, ahí nomás, luego, mirando la escena con desconfianza, se alejó. Pajarito introdujo la mano en su casaca y colocó su puño en la mano del Chato. César le puso el billete doblado al costado del vaso. Segundos después, ambos se pararon y se alejaron rápidamente.

Pajarito introdujo el billete en el bolsillo de la casaca. Sospechoso de todos, miró para ambos lados. Sentía la mirada de Julito, pese a que éste no se había percatado de la escena. Tomó el agua de un solo trago. Llamó al mozo y pagó con dos soles. Se levantó y se fue.

Ya hace su friecito en la noche. Aló. Uno, ok, de cincuenta. Ah, Pocholo eres tú. Anda a mi casa en media hora. Ya sabes, tocas dos veces la ventana. Chau. Saca las llaves y entra silencioso. Va al cuarto y abre el antiguo ropero. Del segundo cajón de la derecha, debajo de papeles húmedos, saca la bolsita de cuero y de ella saca un paquetito. Apaga la luz del cuarto y se sienta en la mesa de la sala. Disco 1, play. No Cd, ¿Qué pasa? Disc 2, track 01. A qué hora vendrá este pata. Dime Perico, si pa eso fumas... No he comprado el pastel para mi viejita, ya pues que venga el pata.

Se asoma a la ventana, saca la mano, recibe tres billetes, entrega velozmente su bolsita y corre la cortina. Después de unos minutos, prende la luz. Apoyado en el único sofá, escucha: baby please don´t go... “El diferente” se escucha en toda la sala. Ojalá esté abierta la panadería. Deja la música sonando y sale sigiloso a comprar.

Saludó a los policías aparentando normalidad, pero sentía que lo miraban. Siguió caminando. Tombos de mierda. Debe ser en el mismo sitio de siempre donde me toca.

Se detiene sudoroso y le compra un marciano a la primera señora que está fuera del colegio. Escucha que la llaman María. Está rica esta vaina. Señora déme uno más. Harta gente. Se limpia el dedo desesperadamente sin mucho resultado. Pajarito reflexiona antes de irse a casa de su madre y deambula por algunos instantes sin rumbo definido saboreando sus marcianos. Voy a la casa a recoger el pastel. ¿Aló? Asu, ahora estoy fuera. Ya pues, en mi casa en veinte. ¿Dos de cincuenta? Perfecto.

Bota la envoltura de los marcianos al suelo y aligera el paso. Abre la puerta y apurado se lava las manos. Repite la operación. Corre la cortina y entrega dos bolsitas a cambio de un billete azul. Va a la refrigeradora y saca la bolsa blanca con el molde. Vuelve a salir cauteloso. A unos metros para un taxi. Se sube y se asegura que tenga el celular.

Hola viejita, ¿Cómo estas? Ya fuiste, qué bueno. Acá tengo esto para ti. Gracias. Una limonada helada. ¿Qué novedades mamita?

¿Qué pasará con todo esto? Yo ya la vi, no pasa nada.

Ximena

Carajo no hay dónde estacionar. Dónde mierda voy a dejar el carro, qué huevada. Otra vez voy a llegar tarde, siempre llego tarde en realidad, bueno pues, qué me esperen no, para eso estoy pagando. Esta huevona de la Pili no me ha llamado y el Bruno tampoco, ah que se jodan. Tengo hambre, un poco, ya comeré algo saliendo de acá. Avanza pues hija, que se mueva esa estupida para poder cuadrarme, pero voy a tener que caminar, qué joda. Sitio de mierda.

Hola. Sí pues me demoré un toque. Sorry. ¿Cuánto va a durar todo? Sólo quiero manicure y pedicure francesa, quería lavarme el pelo con reacondicionador, pero ya no llego. Ok, una hora entonces, pero que se apuren pues, estoy super apurada. Préstame el baño, ¿Dónde está? ya ok, yo voy para allá. Dónde está la luz carajo, estoy con ojeras, qué horrible y para remate, me ha venido la ruler. Si, ¿aló? Mamá, si, qué tal, estoy acá donde la Carmen, he venido a retocarme, ¿tú?, ok. ¿A qué hora regresas? Si, a esa hora espero ya estar en la casa, pero igual, mañana salimos juntas temprano. Ya bueno, sí pues, voy a salir en la noche un rato y de ahí voy para la casa. Mañana vamos en tu carro, sí, pero temprano. Ok. Chau. Beso. ¿Llamaste a mi tía? Ah ya, perfecto. Beso.

¿Y Carmen? No está señorita. ¿Quién me va a atender? La Chiqui con la Jeannette. Si las conoce verdad señorita, sí, bueno, pero de una vez por favor. Ya señorita, pase y tome asiento. Por favor un vaso de agua. Número restringido. ¿Quién será? Aló, ¿Luis? ¿Y ese número restringido? Eres un traumado ¿Cuándo me toca ir? Ok, voy el martes a las siete, ya chévere, ahí te veo, ah una cosita ¿cuánto durará todo? Ah bueno, pero me atiendes apenas llegue, perfecto. Ok. Un beso. Chau. Uy, tengo que pagarle las curaciones de febrero y marzo, ya carajo que me saque estos parachoques de una vez.

¿Y esta vieja? Qué descarada. Qué tal mondongo. Vogue, a ver qué interesante hay, una ojeadita. Ay, qué alucinantes esas faldas, fácil me doy un salto y me compro una, una faldita para la noche puede ser. Tengo que llevar algo a la reunión, un vino, o algo. Que lo compre Bruno. Pero creo que no se puede comprar nada de alcohol ¿no? Qué estupidez. Bueno que vea de dónde saca una botella, que se la afane a su viejo, o que ya vea cómo hace. Ay me muero de hambre.

Ay caray estoy agotada, mis uñas están fatales. Este sitio para lleno, qué horrible, y esa gente, esta chola, pucha, ya se pasan a veces, tampoco, tampoco, no puede ser que venga cualquiera acá. No puedo traer a las chicas, se mueren, qué vergüenza. Qué roche. Ay carajo, se me ha pasado la semana volando. Tengo tanta chamba acumulada en la oficina, me desespera. Qué tal dolor de cabeza, espantoso. Y tengo una flojera... Dios mío. Quiero mi camita.

Déjamelas perfecta plis. Mis manitos son bonitas, el tarado de Bruno que dice que parecen manos de vendedora, bien que le gusta cuando lo acaricio y le hago piojitos. Sólo he tomado jugo, por eso, tengo hambrecito. Fabiola debe de estar en la playa, no me ha llamado esa monga tampoco y el Bruno menos, huevón carajo. Este es capaz de haberse quedado con esos borrachos. Voy a jugar fulbito y de ahí unas chelitas pues amor, sí carajo, ya me sé ese cuento y de ahí aparece todo sudado hecho un desperdicio. Ni que me venga con estupideces que hoy día no quiere salir, ni hacer nada porque está cansado, pucha, ahí sí que me aso. No lo voy a llamar mejor, que me llame pues, si es él el que está en falta. Ay pero mi gordito se pasa a veces.

¿Cómo va todo hija? Ok, que quede todo bonito plis. No se preocupe señorita. Ya pues. Qué churro este pata, está cuero. Manya, la entrevistan acá, qué bonito conjunto de noche, regia la tipa. Si claro, ni tú te la crees hija. Aja, ¿Aló? ¿Por qué recién me llamas? ¿Dónde has estado? Yo en la peluquería, ya no te me hagas el vivo, tú ¿Dónde has estado?, ¿Qué hiciste ayer? Hasta tarde seguro, ya déjate de tonteras. Ahora vamos a salir en la noche. No me friegues, vamos a ir un rato. Me recoges. Tenemos que ir, porque sí, porque yo quiero y punto. A las 8 pasas por mí. Ok ocho y media. Beso y no me hables que estoy molesta. Nada de besitos. Calla tarado. Ah, lleva un vino. No sé de dónde, saca uno de tu papá. Ya chau, ya voy a terminar. No te demores, sino me molesto más. Yo no me demoro, qué te pasa. Ya ok, beso. Ya nos vemos en la noche.

¿Todo listo? En la caja pago, ok. Chau chicas, saluden a Carmen, díganle que tengo un matrimonio a fin de mes, así que ya regresaré. ¿Dónde dejé el carro? Ah ya, no hijita, te doy un sol nomás, no me he demorado mucho. A comer algo por ahí y a descansar.

No me pasa nada, ya vamos. Es por la hato de mi tía. Voy a llamarla. Pili estamos a una cuadra, ok, besito.

Mamá, ¿cerraste bien el carro? Nos vemos en unos quince o veinte en el kiosquito. Ay Dios, hay cola, qué fregado. Ayer estuvo divertido. Bruno se quedó dormido, el mongo este. ¿Qué habrán dicho mis amigas? Estaba buenasa la parrilla, creo que me excedí un poquito, ay pero estaba muy buena, se pasó la Pili, felizmente ella compro todo. Le debo plata. Por fin. Este pata estuvo ayer en la reunión. Ayer la hizo. Que me atienda rápido. Ni me reconoce el sonso. Gente de mierda, se demoran una eternidad. ¿Mamá cómo te fue? Bueno vamos rápido, me llega tanta gente. No traje mis lentes, el sol está espantoso.

¿Qué pasará con todo esto? Ay Dios, mami vamos ya.

2006