Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos temas. Por supuesto, prevalecerán los tópicos ambientales y los relacionados a múltiples aristas en torno a la diversidad biológica. El título de esta serie de videos nació de una visión que tuve tras escuchar a alguien que decía que la situación que atraviesa el país se asemeja al lugar donde reside el “Ojo de Sauron”, en el cual pululan diversos tipos de orcos que solo responden a lo que ordena su amo, sin pensar y sin chistar y que son expertos dejando el caos por donde van.
Para no
perder de vista los contenidos propalados en las redes sociales, colocaré
algunos de ellos acá. Tal vez un entusiasta orco, orca u orque desee leerlos.
Orques, seguro muchos de ustedes conocen o han oído hablar del centro
ceremonial de Pachacamac en Lima, ubicado en la costa árida peruana. Estos
territorios están asociados a la cultura preincaica Ychsma ―que floreció
durante el Período Intermedio Tardío (entre los años 1000 y 1470 d.C.)― y ofrecen
una perspectiva única de
las prácticas rituales sagradas de antiguas sociedades peruanas. En el 2005 se
descubrió allí una tumba intacta de una familia Ychsma en el cementerio Max
Uhle, lo que marcó el inicio de varias investigaciones en la zona. Tras ello,
se ha encontrado ―en tumbas de algunas élites― tocados, adornados con plumas de
colores brillantes, a través de los cuales exhibían su poder y estatus.
Recientemente, un estudio publicado en la revista Nature
Communications revela cómo se adquiría estos vistosos ornamentos, hace
más de 800 años, que incluían plumas de loros amazónicos silvestres capturados
a cientos de kilómetros de distancia, en la Amazonía; y transportados vivos a
través de los Andes. Lo interesante es que la adquisición de loros no tenía un
fin alimenticio o para mascotismo, sino solo era para demostrar riqueza y
prestigio. Lucir estos tocados tenía un profundo significado social y religioso
para las sociedades indígenas de toda América.
Como se dijo, en el 2005, el arqueólogo japones, Izumi Shimada de la
Universidad del Sur de Illinois, dirigió una excavación en Pachacamac que
desenterró varios tocados ceremoniales. Las plumas no pertenecían a ninguna ave
nativa de la región desértica, por lo que su presencia planteaba un misterio. La
pregunta fue: ¿estos antiguos peruanos recolectaron plumas brillantes en la
selva tropical, como algunos investigadores sugirieron en su momento, o
transportaron aves vivas a través de los Andes?
Estos bravos peruanos desafiaron el regionalismo preincaico. Por último, los
resultados expuestos permiten entender también, cómo fue parte del intercambio entre
costa, sierra y selva, algo que se sabía, pero que no estaba probado del todo. ¡Visiten
Pachacamac!
Nueva Zelanda nos da el ejemplo
Orcas, orcos, orques, ¿sabían que Nueva Zelanda lanzó el año 2016 el
programa “Libre de Depredadores 2050”? Esta iniciativa gubernamental tiene
como principal objetivo erradicar los depredadores invasores de la isla para el
año 2050, tales como ratas, comadrejas y zarigüeyas; y con ello garantizar la
supervivencia de las especies nativas amenazadas y en peligro de extinción.
La ubicación aislada de Nueva Zelanda en una isla permitió que su fauna nativa
evolucionara sin una intensa presión por depredadores. Las aves no voladoras,
como el kiwi y el kakapo, en particular, carecen de defensas efectivas contra
depredadores. Sin embargo, la llegada de los colonos europeos alteró
drásticamente la situación, pues introdujeron mamíferos carnívoros y
oportunistas que comenzaron a multiplicarse rápidamente. Hoy en día, casi un
tercio de las 252 especies de aves documentadas en Nueva Zelanda están en
peligro de extinción o amenazadas. Desde el año 1800, 16 especies de aves se han
extinguido.
Los neozelandeses están aplicando diversos métodos para el control de
depredadores, desde la caza y el trampeo tradicionales hasta el uso de cebos
envenenados mediante drones para llegar a zonas de difícil acceso. Un aspecto
crucial es la colaboración de la población local. Propietarios privados,
comunidades maoríes y voluntarios participan activamente. Incluso, se está
colocando trampas en muchos jardines de Nueva Zelanda, se está plantando
especies nativas y la gente dona o colabora como voluntaria directamente en el
terreno para apoyar la lucha contra los depredadores.
Un logro clave de la iniciativa es la erradicación de especies invasoras en
las islas más pequeñas. La isla Campbell es la mayor isla libre de ratas hasta
la fecha, tras su erradicación en 2001. Alrededor de dos tercios de las islas
más pequeñas de Nueva Zelanda se han librado de especies invasoras en las
últimas décadas, lo que ha propiciado una importante recuperación de la
avifauna y un aumento de la diversidad biológica. El objetivo intermedio de la
iniciativa es lograr que todas las islas pequeñas de Nueva Zelanda estén libres
de depredadores.
Pero el camino hacia una Nueva Zelanda libre de depredadores no está exento
de polémica. El uso de cebos envenenados, en particular, provoca protestas
recurrentes. Si bien el uso de estos cebos letales es efectivo, también supone
un riesgo para otras especies animales. Además, el proyecto es una iniciativa
costosa. El gobierno neozelandés se ha comprometido a financiarlo hasta 2050.
Los costos anuales ascienden al equivalente de más de cuarenta millones de
euros. ¿Y después? Hablaré con mis colegas maoríes a ver qué dicen y para
identificar algunas prácticas para el Perú.
La liebre europea que nos conquista
Orcas, orques, orcos, ¿han
escuchado hablar de la liebre europea? En el año 2013 escribí dos artículos donde
explicaba por qué este mamífero, considerado como una especie exótica invasora,
nos traería bastantes problemas. Creo no haberme equivocado. Fue introducida
intencionalmente en Argentina y en el sur de Chile entre los años 1880 y 1930,
probablemente para practicar la cacería deportiva; y en la actualidad, su
presencia está registrada y documentada en todo el cono sur sudamericano, el
altiplano compartido entre Perú y Bolivia, las áreas semidesérticas y las áreas
irrigadas de la costa sur del Perú. Me dicen que ya está en Ica, a pocos
kilómetros de Lima. Otros dicen que ya está en Ancash y más al norte.
Su presencia no deseada ocasiona problemas, como la competencia con
especies nativas y con el ganado doméstico y la modificación en la composición
de algunos ecosistemas. Su presencia podría alterar el ciclo de nutrientes,
ocasionar la pérdida de la productividad vegetal y ser una amenaza a la
diversidad biológica local. Tiene dos rutas principales de dispersión; una por
la puna y la otra a lo largo de los valles de las vertientes occidentales
(valles costeros) y de la costa. No ocupan áreas rocosas o escarpadas.
Este orejón tiene varias cualidades que lo hacen altamente exitoso: son grandes, robustas, rápidas, son nocturnas y casi no tienen depredadores naturales. Los pumas, las águilas moras u otros controladores biológicos no la tienen en su menú, salvo contadas excepciones. Estos depredadores no han “crecido” junto a las liebres en estos dominios. Sea como sea, llegó el momento de hacer algo, antes de que las veamos saltando rumbo a Tumbes.
¡Ya vengo con la segunda
parte!
Abril 2026






