martes, 4 de febrero de 2014

EL PERÚ SE PONE LAS PILAS PARA EVITAR QUE NUESTROS BOSQUES DESAPAREZCAN: UNA CARRERA CONTRA EL TIEMPO

De Tarapoto a Moyobamba, con el río Mayo de acompañante, se puede ver algunos
estragos de la deforestación. Foto: Enrique Angulo Pratolongo.  
El Perú tiene un enorme reto: proteger sus bosques tropicales e intentar detener la deforestación de los mismos. Para eso, el Estado está trabajando duro, entre otros, en la ejecución del Programa Nacional de Conservación de Bosques para la Mitigación del Cambio Climático (Programa Bosques). Para ello tiene la ayuda de varios socios y aliados estratégicos; uno de ellos es la Cooperación Alemana al Desarrollo (GIZ), organismo que está implementando el Proyecto Conservación de Bosques Comunitarios (CBC) en algunas partes del país con muy buenos resultados y con una herramienta bastante interesante a ser tomada en cuenta: las Transferencias Directas Condicionadas (TDC). Veamos de qué se trata todo esto.

Empecemos por el más grande. El Programa Bosques, puesto en marcha por el Ministerio del Ambiente (MINAM), tiene como principal objetivo contribuir a conservar 54 millones  de hectáreas de bosques tropicales como un aporte a la mitigación del cambio climático en el planeta y al desarrollo sostenible del país. Cumplir tal cometido es bastante complejo, ambicioso, lejano para algunos y muy posible para otros. Sea como fuere, es un aporte importante y relevante, ya que se evitaría la liberación de cantidades enormes de dióxido de carbono. Al parecer, esta iniciativa sería el Caballo de Troya del MINAM para proteger nuestros bosques en miras al futuro “prometedor” del país. Si es así, bienvenido sea este equino y ojala que tome bastante fuerza para recorrer el gran trecho que le espera.

Con esta apuesta, el Perú estaría en el podio que reúne a los países que intentan mantener en pie sus bosques para que estos sigan brindando una serie de beneficios tangibles e intangibles, tanto a la humanidad, como, por supuesto, a los peruanos (y peruanas). No obstante, cumplir una meta tan ambiciosa como llegar al año 2021 con deforestación cero es muy complicado. Sin embargo, eso no debe(ría) impedir que se haga algo; y (felizmente) desde varios frentes sí se está haciendo bastante al respecto. Recordemos que somos el tercer país más vulnerable en el mundo a los efectos que trae consigo el cambio climático, producto del calentamiento global. Si no nos sacudimos del letargo, nos va a agarrar (más) feo toda esta problemática ambiental.

Entre cifras que van y vienen, se estima que para el 2025, el Perú podría perder 10 mil millones de dólares (4,5% de nuestro Producto Bruto Interno), debido al imparable e ¿irreversible? cambio climático. Por eso, (otra vez la cantaleta) necesitamos incorporar medidas estratégicas frente al tan mentado cambio climático en las políticas de desarrollo económico en el país. Un elemento fundamental es que los funcionarios públicos y privados y la ciudadanía en general se den cuenta de que esto no es la pataleta de unos cuantos “ecologistas”. Ya tenemos todo este problema a la vuelta de la esquina.

Así, desde julio de 2010, el Programa Bosques trabaja para identificar y mapear las áreas donde se debe sí o sí conservar bosques; para promover el desarrollo de sistemas productivos sostenibles con base en los bosques, con el fin de generar ingresos económicos en las poblaciones más pobres; y para fortalecer las capacidades de los gobiernos regionales y locales, así como de los miembros de las comunidades campesinas y nativas, con el objetivo de poner en práctica hechos concretos que deriven en la conservación de los bosques. Finalmente, lo que se pretende es poner en marcha medidas que realmente tengan resultados que mostrar. Y para eso, todos deben mojarse.

Sin duda, esta “gran carrera” sobrepasa las capacidades y esfuerzos del Estado, por lo que se debe tener varios socios en esta difícil y ardua tarea. Sabemos de sobra que sin la cooperación técnica nacional e internacional, este y otros caballitos no andan. Un paso fundamental para que muchos colaboren es que los actores se convenzan e interioricen  de que estamos frente a un problema que “nos pisa los talones”. Sin esta premisa, es poco lo que se puede emprender para salvaguardar los bosques de todos los peruanos.

Así, los gobiernos regionales, los gobiernos locales (provinciales y distritales), la población indígena y campesina, los sectores con competencia en los bosques y la sociedad civil están llamados a apostar por la preservación de nuestros espacios forestales. Sin su aporte y compromiso, no salimos adelante. Y sin la convicción de que es necesario preservarlos, nada de esto tendrá éxito. La cantidad de argumentos para mantener y aprovechar responsablemente nuestra diversidad biológica sigue creciendo e incluso se manifiestan ya con los cambios que estamos viviendo.

Es justo y necesario

El Programa Bosques centra sus esfuerzos en las Áreas Naturales Protegidas; en las comunidades nativas y campesinas tituladas; en las concesiones maderables y no maderables; en los bosques de producción permanente; en las reservas territoriales para indígenas en aislamiento; y en parte de los humedales de la Amazonía (Abanico del Pastaza). Para esto, aplica una intervención de carácter preventivo y de seguimiento prolongado; y prioriza una ejecución descentralizada con una activa participación de múltiples actores, con el firme propósito de formar alianzas estratégicas. Este punto es fundamental. Solos no se avanza ni a la esquina.

De esta manera, el Programa Bosques trasciende a mecanismos como los ya conocidos Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación de los Bosques (REDD); pagos por servicios ambientales, por servicios ecosistémicos; servidumbres ecológicas; y otro conglomerado de medidas para conservar nuestra diversidad biológica que podrían ser realmente algo confusas para explicar acá. Es cierto, es difícil ver resultados y beneficios concretos desde la comodidad de nuestros hogares, pero el reto está en que también hay que esforzarse por enterarse más sobre lo que sucede en el país. Como siempre, hasta que no nos cause daño alguno, no nos interesará, ni preocupará el tema. Mal jugado, ya debería importarnos. El reto es doble: el Estado y la Sociedad Civil deberían informar más al respecto; y por otro lado, la ciudadanía debería exigir información e intentar involucrarse más.

Según el MINAM, la deforestación absoluta en la Amazonía peruana entre el 2009 y el 2011 fue de 225,400 hectáreas (ha), lo que permite establecer que en promedio, anualmente serían deforestadas cerca de 112,700 ha de bosque. Estas cifras son alarmantes sin lugar a dudas, por eso había (y hay) que ponerse las pilas. Para hacer frente a esta situación, el Programa Bosques tiene cuatro enfoques bien definidos: la gestión estratégica de la conservación de los bosques; la descentralización y el desarrollo local; la gestión participa y la vigilancia ciudadana; así como el desarrollo de capacidades individuales e institucionales.

Herramientas de peso

El Bosque de Protección Alto Mayo todavía conserva grandes extensiones
de bosque, sin embargo está altamente amenazado por la presión humana.
Foto: Enrique Angulo Pratolongo. 
Para poder instrumentalizar su trabajo, el Programa Bosques utiliza diversos instrumentos, como las Transferencias Directas Condicionadas (TDC); ejecuta proyectos y programas de inversión pública; y trabaja muy de cerca con los gobiernos regionales y con la cooperación internacional. Adicionalmente, se está poniendo énfasis en lograr que las comunidades nativas se vuelvan socias del Estado. Para esto, se les entrega directamente fondos económicos para que ellas los administren y los usen para propiciar el desarrollo local y para fortalecer la institucionalidad comunal. Se torna indispensable lograr que las comunidades nativas, dueñas de extensas áreas de bosque primario, puedan contribuir conservando sus bosques sin dejar de utilizar un porcentaje de ellos e iniciándose en actividades productivas que les deje dividendos.

No es que se debe prohibir el uso de sus bosques, pero sí se puede apelar para que se proteja parte de ellos, virando la mirada hacia modelos productivos más eficientes y rentables. Por supuesto, esta apreciación simplificada del Programa Bosques debe encajar diversas críticas y baches en el camino, en especial por parte de los que preferirían que todo siga igual y que se respete “el derecho original de los pueblos indígenas” del país. Pero, finalmente, nuestros compatriotas también deben proteger su entorno, pues nada dura para siempre y menos si la población humana sigue creciendo exponencialmente.

El Programa Bosques pone también especial atención en lograr sinergias públicas y privadas que contribuyan claramente a garantizar la sostenibilidad de los proyectos implementados, de tal manera que las buenas prácticas puedan ser replicadas. Es necesario animar a otros comuneros desconfiados y escépticos que en algunos casos es imprescindible cambiar ciertos modos de vida para dar paso a una mirada más integral. Esto no significa que se busque alejar a algunos comuneros de sus costumbres ancestrales y de su manera de relacionarse con el entorno. Muy por el contrario, se debe recoger la sabiduría y los conocimientos tradicionales para tentar un desarrollo más acorde con los tiempos.

Y con el fin de avanzar e ir quemando etapas, esta iniciativa del MINAM realiza permanentemente el monitoreo y evaluación de los compromisos asumidos por todos los actores comprometidos, en lo referido a la implementación de las buenas prácticas de manejo que hacen posible garantizar el uso sostenible de los bosques para su conservación. Monitorear y evaluar son pasos fundamentales para poder parar a tiempo, corregir la dirección y enrumbar si es necesario; ver cómo anda el o los “Jockey” y todo el equipo, saber si se cuenta con los recursos económicos y humanos para continuar en las mejores condiciones y llegar a la meta.

Apoyemos esta gran carrera. Todos somos de la partida. Seguramente, como siempre, habrá los que apoyan, los detractores y especuladores, así como los incrédulos, pero eso no debe impedir que sigamos en esta jornada casi épica. En lo que viene incluiré a uno de los principales jinetes de esta epopeya.

PD. Para conocer más sobre el Programa Bosques, visitar el siguiente enlace: http://www.minam.gob.pe/programa-bosques/ Revisen los “Avances en números” y saquen sus conclusiones.

Enero 2014

Artículo publicado en la versión online de la Revista Rumbos: 

http://www.rumbosdelperu.com/-el-peru-se-pone-las-pilas-para-evitar-que-nuestros-bosques-desaparezcan-una-carrera-contra-el-tiempo-V1350.html

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