domingo, 14 de junio de 2009

LA CETRERÍA: MÉTODO DE CAZA MILENARIO EN EL PERÚ

La cetrería o halconería es poco conocida en el Perú. Un puñado de cetreros lucha por mantener la esencia de este tipo de caza ancestral con aves rapaces. La cetrería es un arte milenario que debe lidiar con el expansionismo urbano, el cual reduce constantemente los espacios para cazar. Conozcamos más de cerca esta manera de entrar en contacto directo con la naturaleza.

Las miradas de los curiosos en el concurrido faro de la Marina del Malecón de Miraflores en la capital peruana son inevitables. Algunos se quedan a presenciar toda la sesión de vuelo de la imponente águila. Otros más temerosos se alejan, no sin voltear la mirada y quedarse asombrados ante la majestuosa presencia de esta ave. El halconero alza el puño con un trozo de carne. Silba en dirección al águila que se divisa como un punto distante en el atardecer naranja del cielo limeño. Esta desciende velozmente para posarse sobre el guante de cuero y arrancarle el trozo de carne que engulle violentamente.

Estas sesiones de vuelo forman parte del riguroso entrenamiento que reciben las aves de presa para ser adiestradas y llegar a cazar con ellas. La cetrería (o halconería) está definida como la caza con aves de presa. Muchos historiadores la consideran como la forma más noble de caza. Un reducido grupo de halconeros practican la cetrería en Lima. Sin embargo, lamentablemente, como es costumbre en el Perú, no faltan los improvisados que desvirtúan este arte de cazar. Urge crear una asociación para legalizar y regular este arte y evitar el tráfico ilícito de aves, así como que sigan surgiendo cetreros “bamba” (1) que ven la manera de lucrar con las aves rapaces sin medir el terrible daño que pueden ocasionar a las poblaciones silvestres de las mismas.

La cetrería: tipo de caza noble que llegó al Perú para quedarse

El origen de este arte no parece estar muy claro. Las primeras manifestaciones de la práctica de la cetrería se remontan a las planicies de Turquía asiática a partir del siglo XIII a.C. Los asirios legaron pruebas gráficas de que practicaban la cetrería en el siglo VII a.C. Se presume que también se practicaba en la China. Existen incluso varias pruebas que demuestran que en el antiguo Perú ya se cazaba con halcones antes de la llegada de los españoles.

La época dorada de la cetrería fue en la Edad Media. La caza con halcones y azores disfrutó de su mayor auge y difusión. A lo largo del siglo XVII se inició un lento e inexorable declive. En gran medida debido al perfeccionamiento y popularización de las armas de fuego. En el siglo XVIII surgió un cierto interés por hacer resurgir este arte. Sin embargo casi se extinguió en Europa, quedando algunos reductos en las Islas Británicas y en los Países Bajos. Actualmente la cetrería goza de gran popularidad en Europa, EEUU, Centroamérica y Sudamérica.

En el Perú se practica desde finales de los 70, principios de los 80. La cetrería llegó a Lima con la visita de Tony Luscombe, un estudioso estadounidense de las aves y cetrero. Un grupo de jóvenes limeños se interesó por este arte y se iniciaron en la cría y entrenamiento de las aves de presa. Poco a poco se fue expandiendo hasta captar unas decenas de adeptos que luchan por seguir practicando este tipo de caza.

La cetrería: una manera única de relación entre el hombre y el ave

La cetrería es el único tipo de caza que se ha mantenido sin ninguna modificación desde sus inicios. Hoy en día se utilizan las mismas aves que se utilizaron en los orígenes de este arte. Asimismo, se aplican los mismos métodos y técnicas. Incluso los accesorios han sufrido solo algunas transformaciones. La esencia de este arte se conserva hasta hoy en día y ofrece un claro ejemplo de cómo el hombre puede mantener un contacto muy estrecho con la naturaleza.

La relación que se plantea entre el hombre y el ave de presa en la cetrería es única. No es comparable con la relación entre el hombre y una mascota, ni con la tenencia de animales salvajes. En la cetrería se practica un amansamiento de las aves, pero en base a un interés reciproco. En esta singular relación, las dos partes fungen como aliados de caza en donde no existe una relación de subordinación, como es típico en el caso de las mascotas. El halconero sabe que el ave se llega a acostumbrar a la presencia humana solo de manera superficial, nunca del todo.

Si el ave decide no escapar, no lo hace porque le tiene cariño a su dueño o porque se siente muy unido a este. No es el caso. El ave no lo hace porque simplemente no tiene esa necesidad. La relación entre el halconero y el ave de presa es, sin exagerar, un gran ejemplo para definir un vínculo perfecto entre el hombre y el animal silvestre extraído de la naturaleza. Esto siempre y cuando los mismos halconeros regulen sus métodos de extracción y adapten su arte a la conservación.

En el Perú estamos muy distantes al desarrollo logrado tanto en la cetrería como en la conservación de especies, sin embargo todavía podemos enderezar el rumbo y abordar estos dos temas, que pueden ir de la mano, de la mejor manera. La cetrería nos ofrece una manera precisa de entender los mecanismos de interacción entre el hombre y la naturaleza. Solo hay que aplicarlos con seriedad y tino.
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1) La palabra “bamba” se refiere en Perú a algo o a alguien que no es genuino, que es falso, que no es original, que es una imitación.
Artículo publicado en agosto del 2005 la revista online de ecología española Infoecología:

1 comentario:

  1. hola
    quisiera tener más información acerca de estos cetreros de miraflores. Para poder ir algún día y disfrutar del espectáculo. No sé si también sepas si dan clases de cetrería o no, estoy interesado en el tema. Mi correo es joakin.100@hotmail.com

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