miércoles, 17 de junio de 2009

EL VALLE VERDE DE LIMA: UN JARDIN FERTIL Y PRIVILEGIADO PARA LA ASFIXIADA CAPITAL

Lima crece como un tumor maligno sin rumbo y sin ninguna intención de detenerse. Los espacios verdes se reducen drásticamente cada día a pasos agigantados. Sin embargo, a solo unos cuarenta minutos al sur, un valle se rehúsa a ser absorbido por la vorágine expansionista de la capital. Estas tierras, bañadas por el río Lurín, albergan una serie de ejemplos de pujanza y posibilidades de desarrollo. No dejemos que desaparezca.

El último pulmón de Lima debe ser conservado

Para conocer el origen del valle es necesario trasladarnos hasta unos 5,000 msnm, y exactamente al nevado Surococha en la provincia de Huarochirí. De los deshielos del nevado, nace el río Lurín que recorre 106 Km antes de derramar sus aguas en el Océano Pacífico. En este trayecto, dota al valle del elemento indispensable para su fertilidad: el agua. El valle del río Lurín incluye tres distritos antes de desembocar en el mar: Cieneguilla, Lurín y Pachacámac. Estos tres constituyen el Valle Verde de Lima. De nosotros depende su conservación.

¿Qué elementos debe tener un valle fértil?: agua, un clima propicio, riqueza cultural, historia, gente emprendedora y productos de calidad. El Valle Verde de Lima cumple con todos estos requisitos. Pese a que la cuenca del río Lurín, es la que menos agua tiene en comparación con las otras dos cuencas del cinturón ecológico de Lima (la del río Chillón y la del río Rímac), abastece de este importante elemento a esta zona. Asimismo, el clima es propicio para actividades agrícolas y agropecuarias, convirtiendo sus tierras en permanentes brotes de verdor. El clima del valle cumple otra función valiosa, produce aire limpio y regula el clima de Lima.

El valle alberga al Santuario Arqueológico de Pachacámac. Este importante centro religioso es el vestigio prehispánico más importante de la costa central. Además, se encuentran aún indicios de un camino inca que conectaba este valle con el Cuzco. También se han registrado en la zona cerca de 250 ruinas, lo que evidencia una sólida riqueza histórica. Durante el recorrido por estas tierras, se percibe la sabiduría del antiguo peruano que no deja de deslumbrarnos. Este construía sus viviendas en la falda de los cerros, dejando las amplias tierras para el cultivo. A través de las acequias construidas que bordean al valle, discurre parte del agua que garantiza la verdura del lugar.

Estos conocimientos se trasladan al presente y forman parte del fundamento destinado al progreso para muchos pobladores. No faltan aquellos, que con su esfuerzo, sapiencia y ganas de salir adelante, apuestan por el desarrollo sostenible en el valle y generan productos de calidad que tienen gran demanda en el extranjero y en la capital del país.

A estos elementos imprescindibles de un escenario de grandes posibilidades, se suma la estratégica ubicación geográfica que le otorga una importancia como corredor económico entre la capital y la sierra limeña. Sumado a eso, el valle es un importante parque verde a pocos minutos de Lima, convirtiéndose en una importante opción turística. Que más fácil que escaparse a esta geografía de enorme potencial.

Un valle de inmensas posibilidades

En una de las calles de Lurín encontramos a un prospero artesano que exporta sus trabajos al mercado europeo y que con gran visión comercial, adapta sus personajes de adobe según el país del viejo continente al que van dirigidos. Desde figuras alargadas, hasta rebosantes iglesias, son fabricadas con gran dedicación y empeño. A unas cuadras, encontramos a una familia dedicada a los textiles que trabaja con maquinaria tradicional. Ambos productos son de alta calidad e incorporan algunos diseños y elementos del lugar.

LAS AMENAZAS DEL VALLE: COMBATIRLAS ES TAREA DE TODOS
Para nadie es desconocido la amenaza que la “selva de cemento” con su expansionismo, significa para los pocos espacios verdes que aún quedan. El valle verde no se salva de este latente peligro. En Lurín se están expandiendo una decena de fábricas ilegales que ignoran el medio ambiente y vierten sus desechos dañando el ecosistema. Asimismo, estas empresas desfiguran el rostro del pueblo, al hacer caso omiso a los reglamentos sobre las ordenanzas en cuanto a la estética, exhibiendo fachadas que no van de acuerdo a la zona. A esto se suma la incompetencia de algunas autoridades, ya que se están vendiendo terrenos agrícolas de manera ilegal para ser industrializados. De este modo se atenta contra la biodiversidad y el mantenimiento de zonas verdes.

En pleno valle se puede visitar un terreno de una hectárea de donde se extraen productos agrícolas de alta calidad y libre de químicos. La finca Casablanca es también conocida por la producción del denominado biogás. Este se produce en base a los desechos de cuyes. En este lugar se practica la agricultura controlando los cultivos de manera natural. Es así, como las generosas fresas crecen en compañía alternada de voluptuosos ajos. Estos últimos albergan un insecto que se alimenta de los insectos de la fresa. De este modo, se controlan (no se eliminan) las posibles plagas. Actualmente, se vienen cultivando algunas especies selváticas y se viene estudiando nuevas posibilidades de cultivo y de riego que pueden ser aplicadas en el valle.

La población de cuyes en Casablanca bordea los mil ejemplares. Sus excrementos son combinados con la bazofia, que es el liquido contenido en el estomago de la vaca recién sacrificada y que alberga una alta concentración de microorganismos que inducen a la fermentación. Esta combinación, con agua, en una cámara que se asemeja a un gran estomago, produce el biogás (principalmente metano). Este gas puede ser utilizado para dotar de energía a la finca. Muchos se preguntan: ¿Por qué se utiliza el excremento del cuy y no otro? Se puede utilizar el excremento de cualquier animal, sin embargo, todo depende del alimento. En este caso, la degradación es más rápida y por ende, más productiva.

En Casablanca se viene gestando además un proyecto para obtener biogás a partir de los desperdicios que produce el ser humano. Para tal fin, se viene experimentando con la bazofia y con residuos producidos por humanos (no se incluyen ni restos de carne, ni huesos, ya que su descomposición toma mucho tiempo). Este método para obtener gas natural se utiliza ya en países europeos con excelentes resultados. Otro ejemplo más, de las diversas alternativas de desarrollo que proporciona este valle limeño.

Circuito ecoturístico para la capital

Valle Verde ofrece también amplias posibilidades para mantener un contacto muy cercano con la naturaleza sin necesidad de desplazarse a grandes distancias. La franja costera ofrece el espectáculo de las misteriosas islas de Pachacámac y permite observar las aves del litoral. En el pueblo de Quebrada Verde se encuentran las Lomas del Lúcumo. El recorrido por este importante ecosistema de lomas costeras, es un proyecto ecoturístico manejado por la comunidad de manera exitosa. Los pobladores administran el circuito y guían a los visitantes.

Esta iniciativa genera ingresos y una fuente de desarrollo en la zona. Estas lomas se pueblan de vida desde agosto a noviembre y atraen a cientos de limeños que escapan del recargado cielo limeño.

LAS LOMAS DEL LÚCUMO: EJEMPLO DE DESARROLLO ECOTURÍSTICO
El impresionante mundo natural se adapta a través de los años a implementar y mejorar técnicas para su supervivencia y desarrollo. De un modo parecido, el centro poblado de Quebrada Verde en Pachacámac con la ayuda de diversas ONG´s, viene implementando iniciativas de desarrollo para mejorar la calidad de vida de sus pobladores y asegurar una supervivencia digna y con un futuro alentador para las generaciones venideras. Un ejemplo claro es el manejo de este circuito ecoturístico, el cual busca generar una fuente de ingreso y desarrollo para los pobladores locales y preservar paralelamente el medio ambiente. Un binomio que puede ir perfectamente de la mano. Este es un interesante ejemplo de participación ciudadana y es una propuesta innovadora y proactiva en nuestro medio.

También es posible realizar deportes de aventura, tales como el ciclismo, ala delta, parapente, rapel y escalada en roca. Para los que decidan quedarse varios días en el valle, existe una amplia gama de lugares para hospedarse o acampar en el valle. El capitalino es el más beneficiado con esta zona e irónicamente es el que está atentando contra toda esta zona.

Naturaleza y desarrollo: Valle Verde un escenario propicio

La conservación de este valle depende de todos los actores involucrados con el desarrollo de la zona. Se debe buscar un manejo sostenible que otorgue rentabilidad y progreso a los pobladores del lugar. Ellos deben ser los principales beneficiados. Para tal fin, es necesario identificar las posibilidades que ofrece el valle. La implementación de los lineamientos de desarrollo a través de la participación ciudadana, debe contemplar todos los aspectos desde los ecológicos hasta los sociales. Este hermoso valle tiene el capital necesario para buscar realizar la formación de una alternativa seria de turismo para la zona, que incluya también al ecoturismo como parte de este gran proyecto.

Se deben aprovechar los recursos locales de la mejor manera con una visión empresarial que no deje al azar los patrimonios culturales, sociales e históricos de esta importante cuenca. Todos debemos ser participes del mantenimiento y desarrollo del valle. Las generaciones futuras deberán ser las que reciban el beneficio, y obtengan un mejor nivel de vida, sin mermar el medio ambiente. Hagamos posible que los propios limeños conserven su propio jardín. Para esto solo hay que conocer la zona y proponernos este reto. Visite el valle y confírmelo usted mismo.

RIQUEZA BIOLÓGICA DEL VALLE
Valle verde pertenece a la ecoregión del desierto del Pacifico e incluye lomas costeras. Asimismo cuenta con una diversa flora y fauna. Las especies de flora silvestre más comunes son la Flor de Amancaes (Hymenocallis amancaes), el mito o papaya silvestre (Carica candicans), así como algunos cactus como el “cola de zorro” y el conocido “San Pedro”. Entre las aves más comunes se encuentran: el cernícalo americano (Falco sparverius), la lechuza terrestre (Athene cunicularia), el turtupilín (Pyrocephalus rubinus), el pampero costeño (Geositta peruviana), el aguilucho común (Buteo polyosoma), el aguilucho grande (Geranoaetus melanoleucus), la tórtola cascabelita (Metriopelia ceciliae) y las golondrina Santa Rosita (Pygochelidon cyanoleuca). Algunos mamíferos habitan en la zona, tales como el zorro, la vizcacha, el zorrino y murciélagos. También se encuentran algunos reptiles como la serpiente ciega, la serpiente venenosa y la lagartija de las Huacas (Phyllodactylus sentosus), así como algunos anfibios.


Artículo escrito en setiembre de 2005 y publicado editado en Viajeros y en diversos boletines.

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