domingo, 14 de junio de 2009

UN AÑO CALIENTE Y UNA NIÑA FRÍA


Revisando algunas publicaciones, he tomado nota de algunos datos preocupantes: temperaturas subtropicales en Moscú; 50°C en la India; un invierno casi tropical en Alemania; poca nieve en el continente euroasiático y el constante deshielo en el Ártico. ¿Podemos decir que estamos culminando uno de los años más calientes de los últimos tiempos? Entre los meses de enero y marzo —en pleno invierno boreal— se han registrado en Europa las temperaturas más templadas de los últimos años. Sin embargo, este no sería el año más caliente de la historia. Según Phil Jones, director de la sección de investigación del clima de la University of East Anglia en Norwich, Inglaterra, 1998 fue el más caliente, seguido de los años 2005, 2003, 2002 y 2004.

Jones y el servicio metereológico de Inglaterra ofrecen cada año una predicción de la temperatura promedio. Según este informe, el año que estamos culminando debía ser uno de los más calientes de la historia. Los ingleses esperaban, con casi 60% de probabilidades, que la temperatura global promedio, medida en la superficie terrestre, supere en 0,54°C el valor del promedio total de los años entre 1961 y 1990. Si la predicción hubiese sido correcta, 1998 que ostenta el “título” del año más caliente, con 0,52 °C sobre el promedio, hubiese perdido el “primer lugar”. No obstante, al parecer, los científicos se han equivocado.

Todo indica que culminaremos el año con “tan solo” 0,42 °C sobre el promedio, lo que resulta “muy poco” para alcanzar la punta. Parte de la culpa de esta situación son “los Niños”, es decir, los cambios naturales drásticos de temperatura que se dan eventualmente en el planeta debido a la transición entre las masas de agua de las fases de El Niño y de la Niña en el Océano Pacífico tropical. Las aguas calientes que trae consigo El Niño han sido suplantadas, antes de lo previsto, por las aguas frías de La Niña (tal como ya se ha informado en nuestro país). Tal situación origina grandes masas de agua fría que reducen las temperaturas en el trópico.

Estas variaciones en el Océano Pacífico tropical tienen un efecto en la temperatura global. Según la World Metorological Organization (WMO), la temperatura en la superficie central y este del Océano Pacífico es aproximadamente 0,5°C más fría de lo normal. Además, se prevé que esta anomalía se mantendrá los primeros meses del 2008. La Niña parece ser tan severa que su presencia compensaría de alguna forma el incremento del calor, producto de los gases de invernadero. ¿Debemos agradecerle a La Niña por este favor o debemos esperar que los grandes contaminadores no se enteren de esto para que no pasen desapercibidos? Además, la NASA ha registrado estos cambios y han llegado a la conclusión que el 2007 es el tercer año más caliente.

Diversas mediciones

Cabe indicar que las metodologías de medición del clima mundial, que utilizan los diversos organismos relacionados al tema, son distintas y por ende, los resultados y las predicciones presentan variaciones. Además, las estaciones de medición varían en cuanto a su ubicación en el planeta y a los datos que obtienen, pudiendo incluso no cubrir toda la superficie de la Tierra. Por ejemplo, el Ártico es una zona que no tiene muchos registros debido a que en él hay pocas estaciones de medición pese a que en los dos últimos años esta región del planeta ha registrado un aumento considerable de temperatura, de acuerdo a otros estudios y a fotos satelitales. Por otro lado, el Grupo Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) informa que de los últimos doce años, once de ellos han sido los más calientes de la historia, lo que certifica el efecto del calentamiento global en el planeta.

Además, el IPCC sostiene que, pese a que el presente año podría ser un poco más frío, la tendencia se mantiene: la Tierra se está calentando, por lo que ya sabemos cuáles son y cuáles serán los efectos para la humanidad. Si bien, las predicciones del clima son solo intentos de definir el clima que tendremos, existen muchos datos que se derivan de las mediciones que se hacen de las variaciones climatológicas que sí nos pueden ser útiles. Por ejemplo, en el caso de los eventos de El Niño y La Niña, nuestro país sufre sus consecuencias cuando estos se presentan de manera acentuada.

Debemos poner atención a estos datos y a las variaciones en el clima mundial. Nuestro país no se caracteriza por tomar en serio la información científica. Es indudable que el calentamiento global esta produciendo cambios climáticos en todo el planeta. Es por eso que urge seguir abogando por un buen uso de nuestros recursos naturales y por la toma de conciencia de que todos somos contaminadores y depredadores en potencia. La Niña nos ha refrescado un tanto, El Niño nos puede malograr la fiesta.

Artículo publicado el 19 de noviembre de 2007 en la versión online de la Revista Viajeros:


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