Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos temas. Por supuesto, prevalecerán los tópicos ambientales y los relacionados a múltiples aristas en torno a la diversidad biológica. El título de esta serie de videos nació de una visión que tuve tras escuchar a alguien que decía que la situación que atraviesa el país se asemeja al lugar donde reside el “Ojo de Sauron”, en el cual pululan diversos tipos de orcos que solo responden a lo que ordena su amo, sin pensar y sin chistar y que son expertos dejando el caos por donde van.
Para no
perder de vista los contenidos propalados en las redes sociales, colocaré
algunos de ellos acá. Tal vez un entusiasta orco, orca u orque desee leerlos.
A pocos días de terminar el accidentado año 2025, sentí la necesidad de lanzar
mis deseos para el siguiente año. Posiblemente solo un puñado de ellos se
cumpla. No lo sé, pero el hecho es que este año 2026 ya nos empieza a dar
señales algo turbias sobre el futuro del país. Uno de los puntos más importantes
de la lista que viene a continuación es que tengamos la sabiduría para elegir a
los que nos gobernarán en los, si Dios quiere, siguientes cinco años. Amen.
Mis 26 deseos para el 2026:
1. Que los Países Bajos gane el Mundial, si no, Inglaterra o Bélgica.
2. Que a Maya le vaya muy bien en su primer año de secundaria.
3. Que el Perú tome una buena decisión y elija a un presidente(a) decente.
4. Que salga elegido un Congreso que piense y trabaje por el país.
5. Que la cámara de senadores reúna a gente pensante.
6. Que Radiohead saque un nuevo disco y que venga al Perú.
7. Que campeone el Manchester City y que el goleador de la Premier League sea el androide.
8. Que salga otra temporada de Peaky Blinders y de Mindhunter.
9. Que Pino salga bien librado de lo que está afrontando.
10. Que toda mi familia, amigos y colegas tengan salud.
11. Que G6 salga campeón en la Copa Lincoln de padres de familia.
12. Que Blackpink venga a Lima para llevar a Maya a su concierto.
13. Que pueda viajar harto por el Perú.
14. Que el Borussia Mönchengladbach se recupere y vuelva a ser un equipo top en la Bundesliga.
15. Que la Unión de Ornitólogos del Perú siga publicando.
16. Que la U obtenga el tetra. Llora, llora, llora cagón.¿
17. Que algún día aprenda a tocar la caja, la flauta y el clarín cajamarquino.
18. Que no me lesione para seguir pichangueando varios años más.
19. Que nunca nos falte el pan con chicharrón o el pollo a la brasa. Amén.
20. Que el sector forestal y de fauna silvestre se consolide como una actividad económica que aporte cada vez más al PBI y proteja nuestra diversidad biológica.
21. Que la gente se preocupe más por entender que si no hacemos algo con este planeta, nos vamos a la porra.
22. Qué Nachito regrese a Al Fondo hay Sitio.
23. Que de una vez se declare el Día Nacional de la Patita con Maní. ¡Parrr favaaar!
24. Que podamos vivir en un país seguro, decente y que le podamos dejar a las siguientes generaciones algo bueno.
25. Que el Perú, a toda máquina, pueda salir
de este infierno. Y si no se puede…
26. Qué caiga un meteorito. Me avisan antes para saldar un par de cuentas pendientes con varios y varias impresentables.
Respetemos a la fauna
silvestre marino costera
Orcas, orcos, orques. Recientemente estuve en Punta Negra, en Lima y vi una iniciativa ciudadana que intenta darle un respiro al ostrero americano (Haematopus palliatus), un ave playera que habita en casi todas nuestras playas. Destaca por su pico rojo y anaranjado y patas rosadas; y por su plumaje negro en la cabeza y cuello; y por su vientre blanco. Se pone “saltón” cuando ve que la gente camina por la playa, donde anida. Casi siempre se les ve en parejas, pero ojo, no hay cómo diferenciar a simple vista al macho de la hembra (No hay dimorfismo sexual evidente).
En el Perú, esta ave pone una nidada por año, pero puede hacerlo durante todo el año; y generalmente, entre setiembre y marzo. Por eso es que se puede ver algunos nidos en verano, justo cuando los ORQUES van en hordas a la playa. Construyen sus nidos sobre pequeñas depresiones que hacen en la arena; y ponen de dos a tres huevos que incuban entre 24 y 29 días. Durante la incubación, ambos padres defienden el nido; y una vez que nacen los polluelos, los cuidan y alimentan aproximadamente dos meses hasta que su pico se fortalece lo suficiente para que puedan conseguir su propio alimento.
Como una medida de
adaptación, las pequeñas crías abandonan el nido (son nidífugas), poco después
de la eclosión y se camuflan perfectamente en el entorno, pero igual están
expuestos a depredadores naturales y humanas (perros, cuatrimotos, caballos,
gente). El primer vuelo de los pichones se da a las 5 semanas de edad.
Los resultados preliminares de una investigadora (Lisset Gómez) sobre la anidación de ostreros en la playa Marvilla en la zona de amortiguamiento del Refugio de Vida Silvestre Los Pantanos de Villa en Lima arrojan cifras no muy alentadoras. En resumen, en esta playa, se registró, entre setiembre de 2024 y abril de 2025, 18 parejas reproductivas y 61 nidos, con un total de 127 huevos. Eclosionaron 22 y solo 2 volantones sobrevivieron. En la playa del costado, Las Brisas, se registró 4 parejas reproductivas, 16 nidos y 36 huevos. Solo eclosionó un huevo y el polluelo murió. Éxito de nidos: 3,3% y 0% respectivamente.
Aprendamos a coexistir con los ostreros y con la fauna silvestre marino costera. Respetemos SU espacio y salvaguardemos su integridad. Son parte del entorno natural antes que nosotros.
El cambio climático ya nos pasa por encima
Colegas españoles me han comentado, con cierta preocupación, que la temperatura global media en la superficie del planeta fue de 1,44 °C superior a la de la era preindustrial (1850-1900) el año pasado. Es decir, estamos muy cerca de los 1,5 °C fijados como umbral en el Acuerdo de París. O sea, como ya se ha anunciado, si llegamos a un aumento global de 2°C de la temperatura promedio en el planeta, estaremos al borde del abismo climático.
Además, me informan que se habría evaluado los costes mundiales, durante el
año pasado, de los desastres naturales y se ha llegado casi a 200 000 millones de
dólares. De esa cifra, el 92% corresponde a eventos producidos por el cambio
climático. Por ende, el calentamiento global del planeta nos obliga a adaptarnos
a esta situación que nos hace perder plata, oportunidades y diversidad
biológica. Buscar soluciones es -irónicamente- una pérdida de dinero y de
tiempo, tal como lo demostró la última COP en Brasil.
A eso, al colorado Trump le vale madre todo y abandona la lucha mundial
contra el cambio climático. Coincidentemente, se informa que Estados Unidos
emitió en 2025 un 2,4% más de gases de efecto invernadero (GEI) que, en
2024, debido, entre otros factores, al mayor uso de carbón para atender el
incremento de demanda eléctrica de centros de datos y criptomonedas. Los
gringos están catalogados como uno de los grandes emisores de GEI, junto a
China, Rusia, la UE, India y otros.
En muchos países europeos, el año 2025 fue el tercer año más cálido desde
1961, empatado con el 2024; y sus autoridades reconocen que, a pesar de algunos
indicadores positivos, no se logra compensar la degradación del entorno natural.
Los desequilibrios persisten.
No sé si acá en el Perú tenemos esa data, pero seguramente el escenario
debe ser similar. O sea, el cambio climático ya nos está empezando a pasar
factura.
Y habrá que ver qué dicen los candidatos presidenciales sobre estos
aspectos. ¿Tomarán en cuenta el calentamiento global del planeta como efecto
directo negativo a nuestras políticas de desarrollo? ¿les interesará el tema?
¿lo percibirán como tópico importante y decisivo? ¿este es un tema que le preocupa
a las masas? ¿les interesará saber que es la diversidad biológica y “para qué
sirve”? Este tema ¿da votos? Vayamos calentando motores para pensar bien por
quiénes vamos a votar. Tenemos todavía unos meses para evaluar propuestas.
Después no se quejen.
Enero 2026







