viernes, 24 de octubre de 2025

BIENVENIDOS AL NUEVO MORDOR: ¡EL PERÚ! (XVI)

 



Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos temas. Por supuesto, prevalecerán los tópicos ambientales y los relacionados a múltiples aristas en torno a la diversidad biológica. El título de esta serie de videos nació de una visión que tuve tras escuchar a alguien que decía que la situación que atraviesa el país se asemeja al lugar donde reside el “Ojo de Sauron”, en el cual pululan diversos tipos de orcos que solo responden a lo que ordena su amo, sin pensar y sin chistar y que son expertos dejando el caos por donde van.

 

Para no perder de vista los contenidos propalados en las redes sociales, colocaré algunos de ellos acá. Tal vez un entusiasta orco, orca u orque desee leerlos.


¿Sabían que los árboles de la Amazonia, en promedio, han crecido en las últimas décadas más de lo esperado, justamente debido al cambio climático, producto del calentamiento global del planeta? Y es que, el aumento de la concentración de CO en la atmósfera acelera el crecimiento de los árboles, según informan investigadores en la revista "Nature Plants".

 

La coautora, Beatriz Marimon, de la Universidad de Mato Grosso (Brasil), sostiene que los efectos del cambio climático se deben principalmente a la amenaza que enfrenta la selva tropical. "Mientras tanto, los árboles en bosques intactos han crecido; incluso los árboles más grandes han seguido creciendo a pesar de estas amenazas".

 

Según el estudio, los árboles crecieron un promedio de 3,2% más por década, lo que los investigadores atribuyen a la concentración de CO en la atmósfera, que aumentó continuamente durante el período analizado, principalmente debido a la quema de carbón, petróleo y gas. El crecimiento fue observado, tanto en árboles grandes como pequeños.


Los árboles de gran tamaño son importantes para el almacenamiento de CO, enfatizan los autores. La autora principal, Adriane Esquivel-Muelbert, de la Universidad de Cambridge subraya que «A pesar del temor de que el cambio climático pueda afectar negativamente a los árboles de la Amazonía y dinamitar su efecto de sumidero de carbono, el efecto estimulante del CO sobre el crecimiento persiste, Esto demuestra la notable resiliencia de estos bosques, al menos por ahora».

 

Para el estudio, el equipo analizó el tamaño de los árboles en 188 parcelas monitoreadas continuamente y descubrió que su crecimiento ha sido constante durante al menos 30 años. Kirsten Thonicke, experta del Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, señala que el estrés por sequía podría aumentar en los árboles. "Cuanto más CO haya en la atmósfera, menos necesitarán abrirse los estomas de las hojas para acceder al CO para la fotosíntesis", explicó. Es decir, la planta pierde menos vapor de agua y requiere menos agua del suelo. Sin embargo, esto también implica una menor evaporación, lo que podría reducir las lluvias.

 

El estudio también destaca los peligros de la deforestación en la Amazonia. Los grandes árboles tropicales tienen cientos de años. No podemos simplemente plantar árboles nuevos y esperar que brinden beneficios similares en términos de captura de carbono o biodiversidad a los del antiguo bosque natural.

 

¿El CO2 ayuda a tener bosques más "robustos"? ¿Y lo de "carbono neutral" y lo de "compensar las emisiones de CO2"? ¿Para qué? ¡Sigamos haciendo parrillas para tener más árboles!

 

Hemos “perdido” una especie de ave endémica

 

Lorchas y lorchos, según informa la Unión de Ornitólogos del Perú (UNOP) en su página web, la República Bananera del Perú tiene, a setiembre de 2025, dos especies nuevas de aves. La primera es el colibrí gigante del norte (Patagonas peruviana) que es un pariente del colibrí gigante de los Andes o del sur (Patagonas gigas) que, dicho sea de paso, es (o era) el colibrí más grande del mundo y era el “original”.

 

Por otro lado, el pinchaflor enmascarado (Diglossa cyanea) ha sido separado en dos especies, Diglossa cyanea (Warbling Masked-Flowerpiercer) y Diglossa melanopis (Whistling Masked-Flowerpiercer). Lo interesante en este caso es que ambas especies están separadas por el valle del río Marañón. D. cyanea al sur y D. melanopis al norte. 

 

En ambos casos, los análisis de ADN y mitocondriales determinaron que era correcta la sospecha que los individuos del norte eran distintos morfológicamente (plumaje) a los del sur.

 

Y según la UNOP, en el Nuevo Mordor: el Perú se registra, a setiembre de 2025, la presencia de 1917 especies: 1547 residentes, 120 endémicas, 139 migratorias, 85 divagantes, 3 introducidas y 23 hipotéticas. 

 

Pero OJO, los números se mueven permanentemente. Hace unos días se informó, en Facebook y en el grupo Aves del Perú, que hemos “perdido” una especie endémica: el churrete costero peruano (Cinclodes taczanowskii) porque ha sido visto en Chile, en el Humedal del Río Lluta, ubicado a tan solo 12 kilómetros de la frontera (línea roja), cerca de Arica. Ahora, el país sureño suma una especie más.

 

Recordemos que las especies endémicas siempre van asociadas a un lugar o país; y solo se les puede encontrar en esos espacios. Este churrete era endémico del Perú, ya fue. ¿Por qué tenemos estos casos? ¿Debemos declararle la guerra a Chile por esta “apropiación?

 

Así como hemos perdido esta vez, en los últimos años hemos ganado ya varias especies que han venido, principalmente, de Ecuador y Brasil. Pero, ¿por qué sucede esto? Una de las causas es la deforestación, que como sabemos, avanza casi imparable y llega a las fronteras internacionales. Por ello, muchas aves buscan “escapar” de este mal y encuentran “refugio” en el Perú, porque, pese a todo, aún tenemos una cobertura forestal en un relativo buen estado de conservación.

 

Por otro lado, muchas aves aprovechan la deforestación y avanzan con esta, es decir usan como hábitat principal los bordes de bosques, sabanas y áreas agrícolas que suceden a la deforestación. Y con terrenos “pelados” estas aves salen ganadas y colonizan nuevos espacios sin problema alguno; y bueno, lo hacen porque es su hábitat principal. Como ven, la fauna silvestre no conoce de fronteras políticas; y muchas especies pierden con la deforestación, pero otras salen ganando. Otros factores, como la degradación del hábitat, obligan a que busquen espacios saludables. Eso podría haber pasado con el churrete costero (ex peruano).

 


Urge analizar a dónde van los fondos económicos para la conservación

 

En un artículo publicado en febrero de 2025, titulado: “La financiación global limitada y sesgada para la conservación significa que la mayoría de las especies amenazadas siguen sin recibir apoyo”, se muestra los resultados de un análisis hecho durante 25 años, a 14 600 proyectos de conservación de especies de fauna silvestre. Existirían sesgos en el financiamiento de muchas iniciativas que impiden conservar especies o grupos taxonómicos que requieren más apoyo y atención. Esto, finalmente, impide una conservación eficaz de la diversidad biológica del planeta.

 

El artículo menciona que “los esfuerzos de conservación se concentran principalmente en un subconjunto reducido de especies, algunas no amenazadas, mientras que la mayoría de las especies que necesitan protección urgente son ignoradas en gran medida”.

 

En el texto se exhorta a que los gobiernos y sociedad civil adopten urgentemente nuevos enfoques para ayudar a abordar este problema e impulsar una reasignación de las prioridades de financiamiento, con el fin de girar los focos hacia la conservación de especies realmente vulnerables y actualmente desatendidas. Se indica además que “la conservación de la biodiversidad representa un desafío global mientras el mundo experimenta su sexta extinción masiva. Comprender cómo se asignan los esfuerzos de conservación es fundamental para proteger eficazmente a las especies amenazadas”.

 


Al comparar los estados de amenaza oficiales de las especies, se apreció que varios grupos altamente amenazados, como los anfibios, murciélagos, peces y otros, reciben poco apoyo (o nulo). Dentro de grupos específicos (p. ej., mamíferos y reptiles), el financiamiento se concentra solo en pocos taxones, lo que deja sin apoyo a la mayoría de sus especies amenazadas. Se requiere por eso, evaluar los riesgos de extinción de los taxones desatendidos, especialmente las especies más pequeñas (y actualizar las listas oficiales).

 

Paradójicamente, mientras que aproximadamente el 6% de las especies identificadas como amenazadas recibieron apoyo de fondos de conservación, el 29% de la financiación se asignó a especies de "preocupación menor".

 

En África, se ha invertido más de 33,4 millones de dólares en la investigación de elefantes desde 2013, lo cual continúa, pese a que los programas de conservación del elefante africano han tenido tanto éxito que se ha debido iniciar programas de anticoncepción para algunas poblaciones, con el fin de prevenir un mayor crecimiento poblacional.

 

¿Cómo estamos al respecto en el Nuevo Mordor? Por ahí siempre surgen los que quieren que “sus especies” estén en las categorías más altas de amenaza, ¿para qué? para postular a fondos económicos. Ojalá me equivoque. ¿Qué opinan?

 

Octubre 2025


viernes, 3 de octubre de 2025

BIENVENIDOS AL NUEVO MORDOR: ¡EL PERÚ! (XV)

 











Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos temas. Por supuesto, prevalecerán los tópicos ambientales y los relacionados a múltiples aristas en torno a la diversidad biológica. El título de esta serie de videos nació de una visión que tuve tras escuchar a alguien que decía que la situación que atraviesa el país se asemeja al lugar donde reside el “Ojo de Sauron”, en el cual pululan diversos tipos de orcos que solo responden a lo que ordena su amo, sin pensar y sin chistar y que son expertos dejando el caos por donde van.

 

Para no perder de vista los contenidos propalados en las redes sociales, colocaré algunos de ellos acá. Tal vez un entusiasta orco, orca u orque desee leerlos.

 

Ya vimos cómo un informe periodístico “denunció” la presunta deforestación que existiría en una concesión forestal en Madre de Dios, en base a un análisis algo limitado. Mi crítica no busca defender a la empresa concesionaria, es decir, a la empresa titular del título habilitante, sino poner en vitrina los beneficios que nos otorgan las concesiones forestales, como modalidad de acceso a la oferta de bienes y servicios que ofrecen la flora y fauna silvestre. Como se sabe, el Estado otorga a terceros la posibilidad de gestionar espacios naturales ―OJO que nos pertenecen a todos los peruanos― para aprovechar, de manera sostenible y legal nuestro patrimonio natural.

 

El proceso de concesiones es una modalidad de acceso al bosque que se inició en el Perú el año 2002. Busca asegurar la producción continua y permanente de madera, a través del Manejo Forestal Sostenible. Nadie dice que es fácil ni a corto plazo, porque, primero, estamos en el Perú; y segundo, no existen muchas experiencias exitosas en bosques tropicales en el planeta. Por supuesto, existen muchas cosas por mejorar. Por ejemplo, se debe tener grandes extensiones de bosque para implementar ciclos de corta de 25 a 30 años y poder extraer volúmenes de madera que generen dividendos económicos y aseguren la rentabilidad del negocio. 

 

En el Perú, las concesiones forestales son una barrera de contención frente al avance de la deforestación y de actividades ilícitas que implican el cambio de uso del suelo, como la invasión de tierras para ampliar la frontera agrícola, tala ilegal, minería ilegal, narcotráfico, caza furtiva. En ellas se realiza un sistema de control permanente. Recordemos que el Estado designa a los titulares de las concesiones como custodios de dichos espacios.

 

En el sur del Perú, las concesiones asegurarían una protección efectiva a la población indígena no contactada y estarían impidiendo la incursión de poblaciones foráneas al área, incluidas las reservas indígenas. E incluso, estarían contribuyendo a su alimentación, pues en estos espacios, la caza está prohibida; y los operarios cumplen estrictos protocolos de vigilancia y prevención contra enfermedades infecto-contagiosas y evitan el contacto con ellos.

 

En muchos casos, se debe destacar que promueven un manejo forestal sostenible, mediante un aprovechamiento de bajo impacto, promoción de plantaciones forestales con productos maderables y no maderables y otras medidas. Ya luego les cuento algo sobre cómo funcionan y sus beneficios.

 

Concesiones forestales

 

Podríamos discutir horas al respecto, pero personalmente, creo que las concesiones forestales son un mecanismo eficiente que contribuye a la conservación de los bosques tropicales. Veamos algunos hechos. En el entendido que en una hectárea de bosque tropical puede haber hasta 300 especies forestales; y entre 1000 y 2000 árboles, el concesionario hace una extracción selectiva.

 

Es decir, saca generalmente 2 o 3 árboles por hectárea, que son de las especies de interés comercial (siempre y cuando tengan un diámetro mínimo de corta); y que lógicamente pueden ser aprovechados. Tras ello, deja ese espacio en paz, que forma parte de una parcela de corta de varias hectáreas de extensión, para que se regenere.

 

La segunda corta en ese espacio se dará dentro de 20, 25 o 30 años (que dura un ciclo de corta), cuando deba regresar a esa misma parcela de corte. Por lo tanto, el concesionario no deja “todo el bosque pelado, ni se tumba todo”, como muchos creen.  

 

Para acceder al bosque hay una serie de requisitos. Así, cada concesión maderera debe cumplir un Plan de Manejo en dos niveles. El primero, presentar un Plan General de Manejo, que plasma cómo se planifica la actividad a largo plazo. En él se indica qué parcela se va a usar cada año durante 20, 25 o 30 años que es el ciclo de corta, para luego volver a la primera parcela al final de ese plazo, es decir, el bosque va a descansar por todo un ciclo de corta para poder recuperarse.

 

El segundo nivel es el Plan Operativo que es el plan de acción inmediata. Sin él no puede actuar y extraer madera. Para que sea aprobado, debe haber hecho un inventario de cada uno de los árboles que será extraído. Cada árbol a extraer debe ser identificado por especie y debe ser medido para calcular el volumen de madera a obtener. Dichas cifras y datos deben ser aprobados por la Autoridad Regional Forestal y de Fauna Silvestre para poder operar.

 

Además, y esto es importante, en el Plan Operativo se debe especificar qué ruta se tomará para entrar hasta el área de corta, qué caminos (trochas) se hará, dónde estarán los patios de corta, es decir, donde se acumulará la madera obtenida. De esta forma, se busca generar el menor impacto posible al bosque, porque de que hay impacto, hay impacto. Es innegable, pero este es mínimo. Creo poder asegurar que, si los bosques de producción permanente quedarán a su suerte, estarían condenados a desaparecer.

 

Más aportes

 

Como ya vimos, las concesiones forestales son mecanismos eficientes para acceder y aprovechar de manera racional el patrimonio forestal. En ellas (bien manejadas) se garantiza preservar al máximo la integridad de los ecosistemas forestales; y por supuesto de la fauna silvestre. El concesionario es responsable de demostrar la trazabilidad del producto forestal maderable que sale de ahí. O sea, debe asegurar que exista un flujo de información, junto a un flujo físico de productos maderables, que puedan ser monitoreados en un momento determinado para comprobar su origen legal.

 

En cristiano, debe demostrar, en todo momento, que los productos que obtiene y aprovecha del bosque, vienen de su concesión y han sido declarados y autorizados; y que, sobre todo, no blanquea madera, ni juega chueco con el patrimonio de todos los lorchos y lorchas del país.


Esa trazabilidad se demuestra a través de la codificación de los árboles en el censo, en el marcado de trozas, en el registro en el libro de operaciones de bosque y en la guía de transporte forestal. El Estado le respira en la nuca por si acaso, con aciertos, limitaciones y cosas por mejorar, pero es mejor que dejar los bosques a su suerte. Y al ser estos espacios de todos, la ciudadanía también debe estar alerta (pero sin desinformar).

 

Los concesionarios tienen ciertos privilegios o derechos sobre el bosque, pero también muchas responsabilidades. Recordemos que son custodios del patrimonio forestal y de fauna silvestre en estos espacios. Y ojo, los postores para acceder a una concesión forestal deben contar con capacidad técnica y financiera. Así, para hacer del aprovechamiento de madera una actividad sostenible en el tiempo y en el espacio, los concesionarios, por ejemplo, deben ser capaces de invertir en la custodia y en la vigilancia de la unidad de manejo forestal. Tampoco puede ser cualquier hijo de vecino.

 

Y es que a más grande sea una unidad de manejo forestal y más cercana esté a los centros poblados o a carreteras, mayor es el nivel de riesgo. Por ende, la inversión en custodia y vigilancia debe ser mayor. Con ello, el Estado busca poner un freno a la tala ilegal y a la deforestación. Menuda tarea.

 

Octubre 2025

BIENVENIDOS AL NUEVO MORDOR: ¡EL PERÚ! (XVIII)

  Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos tema...