domingo, 5 de febrero de 2012

CACHÉ (“ESCONDIDO” EN NUESTRA CARTELERA)

Según el portal de Internet Wikipedia, la memoria caché se define como una pequeña porción de memoria muy rápida, cuyo objetivo es reducir los estados de espera y estar a la velocidad del procesador. Es de acceso aleatorio (también conocida como acceso directo) y funciona de una manera similar a como lo hace la memoria principal (RAM). Es decir, la memoria caché es veloz e instantánea y sustituye a la memoria “grande” que se utiliza siempre. Aparece y desaparece a veces sin ser detectada. Algo así le debe suceder a cada uno de nosotros al recordar pasajes de nuestra vida agradables, desagradables, traumáticos o tal vez aquellos que siempre nos persiguen en forma de la “mala conciencia” o del “remordimiento de conciencia”. Nuestra memoria justamente nos recuerda siempre esos momentos que desearíamos olvidar y que nos persiguen por doquier. Sin embargo, es imposible; debemos convivir con nuestra memoria caché, queramos o no.

El film del director austriaco Michael Haneke, Caché (2004), nos presenta un thriller de singular performance que deja a algunos confundidos, a otros algo alterados y posiblemente a otros con dudas sobre ¿qué ha querido mostrar el director? La historia se inicia con la toma fija de un hogar de clase acomodada en París, en donde viven Anne (Juliette Binoche) y Georges (Daniel Auteil). Ambos forman una pareja cultivada con un solo hijo, Pierrot (Lester Makedonsky), el cual atraviesa la difícil etapa de la pubertad.

Él es un conocido presentador de un programa literario, ella trabaja en una editorial parisina. Ante dicha apacible tranquilidad, se avecina la tormenta que se inicia justamente con videos de origen anónimo mostrando la casa de la familia permanentemente vigilada y que vienen acompañados de dibujos infantiles con figuras que emanan sangre. La pareja, un tanto alterada, recurre a la policía a denunciar el hecho, sin embargo, los gendarmes nada pueden hacer ante la ausencia de daños. Con esto, la incertidumbre y desesperación aumentan.

Las cintas posteriores que recibe la familia ya no muestran únicamente la casa del matrimonio, sino escenas de la casa de los padres de George en el campo, una calle desconocida y un departamento en uno de los típicos edificios en las afueras de París. Con esto, las disputas y recriminaciones entre la pareja aumentan, ofreciendo un clima tenso entre la pareja, donde empiezan a surgir las dudas, los cuestionamientos e incluso algunas manifestaciones de racismo.

Es así como en la memoria de George empiezan a desfilar recuerdos traumáticos de su niñez que le hacen suponer quién está detrás de esos videos, asumiendo que se trata de una venganza. El desenlace del film deja algunas interrogantes y muestra también que sí existe un final para la historia, pero un final que simplemente es un alto a la situación actual; lo que viene, es cuestión de cada uno, lo cual no siempre es lo mejor.

El director Haneke filmó en el año 2001 “La Profesora de Piano”, basada en la obra de su paisana y Premio Nobel de Literatura, Elfriede Jelinek. En dicha cinta, Haneke nos ofrece la tormentosa vida de una profesora de piano y nos muestra también las desconocidas facetas del hombre, víctima de sus laberintos existenciales. En ese film, la protagonista es incapaz de mostrar sentimientos y solo puede relacionarse con otros a través de la dominación y la opresión. En Caché los motivos son distintos: el racismo y la moral.

Al parecer, Haneke intenta hacer un llamado a la reflexión y a la toma de conciencia en dos aspectos. Por un lado, cuestiona el poder de los medios y de la tecnología que se inmiscuyen en la vida de los humanos; y por el otro, la cuestión social llevada a contexto que apunta hacia la memoria colectiva. En un país como Francia que tiene actualmente un problema social, debido a la gran cantidad de inmigrantes, principalmente argelinos, y de otras de sus antiguas colonias que pugnan por ingresar al país y tener oportunidades para sobrevivir, se presenta un caldo de cultivo para el levantamiento de las clases menos favorecidas y marginadas.

Recordemos los disturbios ocasionados por miles de ciudadanos parisinos en las afueras de la capital francesa en el 2005 que produjeron una severa crisis en el país galo. Además, Francia aún no parece procesar el efecto que le produjo el conflicto en los años sesenta con su ex colonia, Argelia. Dicho conflicto creó una cierta ambigüedad en la relación con los argelinos. Justamente, uno de los protagonistas de la historia, procede de este país africano.

En el film, Haneke intenta tal vez denunciar un racismo asolapado en una típica familia de tendencia socialista (lo que acá conocemos como la izquierda caviar). En una de las escenas presenciamos el ataque verbal —no muy justificado— hacia un joven negro que muestra rasgos de intolerancia hacia los descendientes de las ex colonias francesas. Las heridas, así como los resentimientos por ambos lados, aún parecen estar abiertos.

Haneke utiliza el suspenso en esta cinta para despertarnos y obligarnos a reflexionar sobre nuestra actitud frente a los otros. El miedo y el trauma se entremezclan ante la incertidumbre de sentirnos vigilados y atacados. Y es que tal vez, únicamente podemos tomar conciencia de nuestra conducta ante una amenaza. Mientras todo esté bien, no hay de qué temer, ni por qué pensar en nuestra conducta; pero una vez que el orden se quiebra, empiezan los cuestionamientos.

Caché es una buena entrega que merece ser vista. Las actuaciones son destacables, y si bien, en algunos momentos se percibe cierta lentitud en el transcurrir del film, su desarrollo mantiene su fuerza como conjunto. Todo final inesperado deja dudas, sin embargo, ¿quién no tiene dudas?

Tal vez no es necesario buscar una explicación ni intentar identificar al autor de las cintas. Quizás nosotros mismos traemos esas escenas a colación en nuestro subconsciente. Es interesante percibir que la calidad y formato de las cintas que recibe la familia parisina, es idéntica a la calidad de la película. ¿No deberían ser distintas? ¿No somos nosotros los que dirigimos nuestra vida?, pero ¿quién dirige nuestra conciencia y nuestros temores?

Febrero 2007

BATMAN BEGINS

¿Y Robin? No aparece (felizmente) y francamente no lo necesitamos por ahora para entender el origen de Batman. Veamos por qué me atrevo a afirmar esto. Me gustó la película (o será porque el día anterior cometí el error de ver “Sr. y Sra. Smith”). Este film del joven director Christopher Nolan (“Memento”, 2000 e “Insomnio”, 2002) nos proporciona una nueva visión de Batman. Esta versión del hombre – murciélago es mejor que las anteriores (Joel Schuhmacher, Tim Burton). Sin embargo, el director no se pudo salvar del virus contagioso de Hollywood que lo obliga a hacer derroche de ciencia-ficción para intentar revertir la guerra en la que se haya la meca del cine contra el DVD (en nuestro país lamentablemente el 95% o más, es de origen pirata) para captar gente que vaya aún al cine y seguir haciendo taquilla.

Gracias a Dios, esta cinta no es una parodia circense con los paupérrimos “Guasón” y “Pingüino”, ni presenta al héroe alado como un tonto útil y como mito, rodeado de magia y de frases tontas. Batman es humano y como todo humano, tiene miedo. Pero para conocer el miedo hay que experimentarlo. Dicha sensación nunca se borrará de nuestra mente. Conozcamos un poco más de cerca el miedo que originó esta leyenda.

El director intenta explicar una fobia y su conexión con el miedo. El miedo que sentimos por algo, nos atormenta y nunca nos va a dejar libre. Para vencerlo hay que enfrentarlo, no huir despavorido (y lleno de miedo). La historia nos muestra cuando el pequeño y futuro millonario Bruce Wayne (Christian Bale) cae a un pozo y segundos después es rodeado por cientos de murciélagos. Esa escena de horror nunca lo dejará en paz. El joven Bruce es, poco tiempo después, testigo presencial del asesinato de sus padres. Él se siente culpable de aquella desgracia. Ambos recuerdos lo escoltarán a lo largo de su vida. Así, para librarse de este miedo y del complejo de culpa, deberá enfrentarlos (no hacerlos de lado y fingir tranquilidad), solo así podrá vencerlos.

Bruce se queda solo con su fortuna y con su fiel mayordomo, Alfred (Michael Caine). En vez de vivir en la cúspide de la sociedad, se embarca en varias experiencias para buscarse a sí mismo y encontrar la solución a sus miedos. Esto lo lleva hasta una prisión en Asia donde busca hallar la raíz del delito. Ahí es casi molido a golpes por uno de los convictos. Luego, es salvado por el guía de una liga de guerreros ninja: Henry Ducard; una especie de maestro Jedi interpretado nada menos que por Liam Neeson, el conocido Qui-Gon-Jin de Star Wars.

Ducard entrena a Bruce Wayne para convertirlo en un guerrero ninja en el Himalaya (por un momento pareciera que estuviésemos en otra película: “Siete años en el Tibet“) ayudándolo a vencer sus miedos y a librarse del trauma de los murciélagos. Paralelamente, la decadente ciudad Gótica se sumerge vertiginosamente en el lodo de la violencia, la corrupción y el hampa. Estos males campean sin control. Poco pueden hacer las fuerzas del orden para combatir y erradicar esos males. En eso, el futuro héroe alado escapa del Himalaya al descubrir que la liga de los “Guerreros de la sombra” busca devolver al mundo el equilibrio entre lo “bueno” y lo “malo” con métodos que no son de su convicción. Tras el entrenamiento recibido decide combatir el mal en ciudad Gótica.

Pero como en todo film, no podía faltar la figura femenina. Esta recae en la futura esposa del insoportable Tom Cruise con su innecesaria exposición a los medios y su discurso sectario (¿o es todo una tregua comercial, también organizada por Hollywood?), Katie Holmes, quien interpreta a un amor de adolescente de Wayne y a una intrépida abogada que combate el mal.

La pareja Nolan / Bale está en top form y quizá esta misma dupla continúe con los siguientes episodios de Batman. Hollywood se encargará seguramente de tenerlos en su regazo y de no dejarlos ir para que produzcan más bombas taquilleras, tan necesitados hoy en día. El director se aleja muy bien del tema “venganza” que inspiró antiguas versiones. En esta entrega mantiene al espectador en suspenso y maneja muy bien los tiempos, sin llegar a cansar. El actor principal proporciona un Batman caballeroso y verosímil. Nos muestra el miedo y la amargura de Batman sin caer en algo muy teatral, asimismo, hace posible percibir de cerca su conflicto personal.

Para todo esto, no necesitamos aún del —según mi concepción, nerd y débil mental— compañerito de Batman: Robin. Por ahora no, quizá en las siguientes cintas de Batman que con seguridad vendrán. Basta ver esta, para saber que no me equivoco. Pero atención, no vaya a ser que nos bombardeen luego con cintas de Batman de tal modo que le agarremos nosotros fobia a los murciélagos. De Hollywood se puede esperar cualquier cosa.

Julio 2005

21 GRAMOS

La ultima producción del director mejicano Alejandro Gonzáles Iñárritu nos muestra como la vida se puede decidir en segundos. Iñárritu nos presenta tres historias paralelas, las cuales no parecen tener nada en común, sin embargo, estas se entrecruzan y desembocan en un accidente automovilístico. La estructura del film y sus logrados personajes nos demuestran lo difícil que resulta vivir o morir con la dura verdad de percibir la muerte como un cambio, como la destrucción pero también como un nuevo empezar y como esperanza de paz.

Una de las primeras escenas del film presenta a un hombre y a una mujer en una cama, el fumando y ella durmiendo. Es fácil de intuir que los dos han tenido sexo. El temeroso silencio y la tranquilidad reinante en tal ambiente nos oculta el verdadero telón de fondo cruel y violento que se esconde tras ese cuadro sugestivo. El color rojo del infierno oculto tras esa aparente calma, es el color del sufrimiento y de la desesperación. Las tomas nos van acercando a los rostros compungidos y desgastados, los cuales reflejan el caos interno que vive y experimenta cada uno de los personajes.

Una tendencia recurrente en los dramas modernos consiste en iniciar el film con la escena clave y crucial. Al igual que en “Amores Perros”, Iñárritu parte de un accidente automovilístico, en el cual la suerte de cada uno de los personajes se entrecruza y toma diferentes rumbos para rozarse e interceptarse según las riendas del destino inesperado. Iñárritu nos muestra consecuentemente cómo una historia tan verdadera y trágica a la vez, no sigue ningún patrón determinado y no presenta ningún ritmo plausible al cual ceñirse. En “21 gramos” contemplamos escenas repetidas desde distintas perspectivas, las mismas que pueden ser registradas en una secuencia “salpicada” de acontecimientos que se vuelve más clara con el tiempo. Del mismo modo, podemos apreciar escenas con distinta resolución del material fílmico; escenas en “grano grueso” muestran la desesperación y el desorden interior, mientras que las tomas con un “grano fino” muestran el bienestar pasajero de los personajes.

Paul (Sean Penn) es un profesor de College con el corazón enfermo y a la espera de un donante. Paul vive con su mujer (Charlotte Gainsbourg), la cual desea a toda costa un hijo suyo. Naomi Watts es una cocainómana rehabilitada y madre de familia y pierde a los suyos de una manera trágica. Finalmente, Benicio del Toro es un creyente a cabalidad tras una carrera como delincuente y alcohólico, el cual encuentra la salvación en la palabra del Señor convirtiéndose en un predicador implacable. Estos tres personajes conviven con la pesadumbre de mantenerse a flote en un verdadero mar de lágrimas que amenaza con devorarlos sin la menor clemencia. No parecen tener nada en común, sin embargo, aparecen juntos en las primeras escenas en un motel ensangrentado y en una alocada carrera al hospital, unidos por el ineludible destino.

“Dios no lanza los dados” afirma el profesor de matemáticas Paul. Con esta frase queda claro que la muerte puede venir en cualquier momento, le temas o no le temas, y es en ese preciso momento en el que el cuerpo humano pierde 21 gramos, de ahí el titulo. Iñárritu ha logrado una muy buena película, altamente recomendable. La actuación es de primer nivel debido a la credibilidad que le dan los actores y a la identificación total con sus papeles. Cada situación es perfectamente verosímil y transmite la verdadera situación de pesadumbre y desesperanza de cada uno. Para muchos puede resultar un film depresivo sobre la vida y la muerte, no obstante, debido al tratamiento fiel de las escenas con la cruda realidad, vale la pena verlo e intentar esgrimir distintas reflexiones, tales como si una creencia tan fuerte puede derivar en fanatismo, o si la vida humana tiene algún sentido cósmico.

Marzo 2004

viernes, 23 de diciembre de 2011

NAVIDAD 2011: LA ANTESALA AL FIN DEL MUNDO

Visto de manera positiva y optimista, que se acabe el mundo el 2012 tiene sus ventajas. Se acaban los problemas, las deudas, los inconvenientes del día a día, el stress, las siguientes elecciones presidenciales y municipales; y además nos ahorramos de seguir soportando innumerables estupideces en este país horrible, en el Congreso y por supuesto en todo lugar que nos rodea. Felizmente antes del fin del mundo tendremos la Eurocopa 2012, donde espero que Holanda aplaste a los ya golpeados económicamente países europeos (aunque antes de desaparecer quisiera ver a Holanda campeón del mundo). Pero bueno, lo importante es que si este fuckin planeta no se acaba del todo, el 2012 nos iremos algunos y quedarán otros, o al revés (lo cual me preocupa enormemente, pues no podemos elegir quiénes serán los afortunados o los desgraciados).

En estos tiempos de recogimiento y de espíritu jovial donde debería reinar la paz y el cariño mutuo, me temo que sucede lo contrario (por lo menos, digamos en un 87%, según mi propio concienzudo y serio análisis) por lo que me preocupa cómo, de sobrevivir, serán las navidades futuras. En fin, qué más da. Lo importante es mantener la calma y sobrevivir a los embistes de estos días donde el maldito “amigo secreto” ronda amenazante por doquier para clavarte una puñalada si no le gusta el regalo que le has comprado con el sudor de tu frente caminando por lugares llenos de inadaptados y mugrosos transeúntes pese al dolor de cabeza y al dolor de patas por caminar como un pobre diablo.

Es fabuloso observar cómo el ser humano es a veces tan hipócrita y descarado. Me causa placer desenvainar mi espada y acometer contra estos malditos hijos del Señor que no hacen más que pulular por ahí vomitando frases de “paz y amor” mientras que por adentro los carcome la envidia, la mediocridad, la venganza y las ganas de joder. Me gusta provocar a los que se creen dueños de la verdad y a los que se “alucinan” ser los llamados para manejar las sendas de los emprendimientos en los que estamos envueltos, pese a que su calidad humana y su sapiencia deja mucho que desear.

He pasado navidades de todos los tipos y recuerdo una que me causa alegría y felicidad. No recuerdo el año (1995 o 1996 creo), pero fue en Heidelberg, en Alemania, específicamente en Neunheimer Feld, es decir, en el conglomerado de edificios estudiantiles donde reinaba la armonía ficticia (con excepciones, claro está). La gran mayoría de estudiantes, entre alemanes y extranjeros, estaban ya en sus cálidos hogares con sus familias. Solo éramos unos cuantos pobres diablos que deambulábamos entre nieve, neblina, el frío maldito, las pocas luces navideñas y la tristeza depresiva del invierno europeo.

Rechacé varias invitaciones a pasar navidades junto a compatriotas y a otros energúmenos. Me asombraba ver a algunos entrar en un llanto imparable por la nostalgia y la pena de no estar con los suyos. Yo pasé la Navidad muy feliz en mi cuarto, leyendo, embutiéndome un suculento pescado horrible del Mar del Norte en una salsa insípida, acompañado de unas horribles papas procedentes de algún puto campo alemán y tomando una sidra barata helada. Me acompañaba una música elegida para la ocasión, es decir, deprimente y agresiva, a su vez que me hacía cada vez más fuerte y me daba más ganas de pasar navidad solo, encerrado en cuatro paredes viendo por la ventana poquísimas luces resplandecer entre la neblina y el frío casi polar.

Dormí plácida y profundamente. Me acosté pasado pocos minutos de la medianoche pensando en todos los hogares donde se estarían empujando comida y trago hasta reventar. Yo hice mi sacrificio y mi retiro voluntario y me sentí de lo mejor. De eso se trata creo, de recogimiento, no de comprar desesperadamente y competir con los otros por el mejor regalo y en una falsa celebración pagana. Esa navidad heidelberguense fue una de las mejores, espero que la pueda repetir. Ya tengo la música perfecta y los libros separados para dicha ocasión.

viernes, 11 de noviembre de 2011

DE ESOS SERES ALADOS QUE TOMARON CUZCO PARA QUEDARSE (Y DE OSOS)

Del 8 al 14 de noviembre del 2011 se realiza en Cuzco el IX Congreso de Ornitología Neotropical y el VIII Congreso Peruano de Ornitología. Una vez más, las aves reúnen a varios expertos, investigadores, aficionados, observadores de aves, estudiantes y apasionados de los seres alados. Estos dos importantes eventos se desarrollan de manera paralela en la ciudad imperial. Ver más en: http://www.ixconperu2011.org/.

Luego de varios meses escribo algo sin tener que pensar en plazos, restricciones y otras cosas que limitan a veces la inclusión de algunas ideas. Esta es la oportunidad perfecta para escribir tranquilo en el centro de la ciudad imperial. Todo empezó con un viaje desde Lima al Cuzco. Qué mejor manera de hacer el viaje con “pajareros”: Lima – Pucusana – Puerto Viejo –Paracas – Nazca – Puquio – Chalhuanca – Abancay – Cuzco. En este excelente trip de tres días conocí gente de casi toda América del Sur y me asombró cómo es que realmente las aves no tienen fronteras. Entre conversaciones sobre rangos de distribución, registros vocales, plumaje, migraciones, amenazas (aunque de esto no se habla mucho) y de publicaciones científicas, entre otros tópicos, estos magníficos seres alados cautivan a mucha gente.

Es cierto, para muchos, los “pajareros” no son más que personas obsesionadas con las aves. No lo creo. Estamos hablando de seres humanos que dedican decenas de horas a aprenderse los cantos de las aves, a contemplar láminas y fotos de las aves, a leer todo lo que tenga que ver con las plumíferas y a pasar varias horas conversando sobre un mismo tema: las aves. Eso no es obsesión. Además, entre ellos hay muchos científicos y estudiosos de la naturaleza que dedican su vida la conservación y claro, entre sus elegidas están las aves.

Para mí, todo esto es sinónimo de amar a la naturaleza y de conocer sus misterios y que mejor manera de hacerlo que apasionarse por las aves. En los tres días del viaje me dediqué muchas horas a analizar los comportamientos de los birders aprovechando que yo no lo soy, pues solo soy un aficionado. No me da para tanto. Sin embargo, algo sé de aves por lo que me asombra que tan perdido no estoy, no obstante yo veo los temas de conservación desde una mirada más “macro”, empero, dada la situación actual en el planeta, todo suma o debería sumar en todo caso para conservar nuestra diversidad biológica.

Es interesante notar que nuestro país es un paraíso para los pajareros. En el bus donde viajaba, disfrutando (en la medida de lo posible) el paisaje, escuchaba los diálogos sobre aves, en los cuales, si bien a veces participaba, debo reconocer que en algún momento me saturaron las conversas monotemáticas. Sin embargo, lo que sí me gusta y me sigue causando asombro es el apasionamiento y el entusiasmo por ver aves y por aumentar el número de nuevos avistamientos. Caminar con más de 30 pajareros implica todo un ritual. No es cualquier caminata. El grupo inicia su marcha como una sola unidad compacta buscando a las aves, posteriormente ante los primeros registros y apariciones, se forman subgrupos dedicados a seguir a una u otra especie.

Luego, cada grupo continúa su marcha sin dejar escapar cualquier movimiento. Todo es observado y nada se escapa ante tantos ojos especializados. Desde personas en base 6 o 7 hasta la base 1 y 2, todos son (casi) iguales al momento de “pajarear”. Ver a todos los “pajareros” en los Congresos me confirma lo que es obvio: son personas normales y apasionadas.

Congresos

Es impresionante saber que más de 750 personas se han reunido en Cuzco para pasar seis días en torno a las aves. Brasil es el país con más personas en los Congresos (227) seguido del anfitrión Perú (104). Sin embargo, es un poco decepcionante comprobar que no han venido muchos estudiantes. Obviaré los motivos de tal situación, pero al parecer, esto tiene que ver con una de las conclusiones que más he escuchado en las diversas salas del Centro de Convenciones en la ciudad imperial: falta investigación científica.

Dicha conclusión no es nueva, pues es sabido que en el país no se invierte en la investigación científica. Tenemos diversos vacios de información y manejamos aún datos muy antiguos e incompletos, lo que nos obliga a poner mucha atención en este tema. Pero también hay buenas noticias. He visto a los peruanos bandearse entre los extranjeros con mucha soltura y con mucha convicción. Eso es un gran avance pues por algo no somos el segundo país en el mundo con el mayor número de aves. He conversado con varios “gringos” y me dicen (con sinceridad) que están asombrados del éxito y de la cantidad de gente presente, no obstante, también me dicen al unísono: falta investigación científica, existe una carencia en la publicación de trabajos de investigación y el Perú no cuenta aún con una sólida plataforma para compartir y difundir resultados.

Pese a todo, estoy muy contento y orgulloso de formar parte de este mundo ornitológico peruano. Si bien soy pesimista en cuanto al futuro, creo que podemos buscar un cambio si asumimos una posición más combativa, más de acción para pasar también a buscar alternativas de solución a los problemas relacionados a las aves (y que son seguramente los problemas en otras áreas también): fragmentación y pérdida del hábitat debido a las actividades humanas como agricultura, ganadería, minería, explotación de recursos naturales y otros; cacería ilegal, tráfico ilícito de especies, contaminación, falta de información y la ya mencionada falta de investigación. Aún podemos actuar. No dejemos que esta oportunidad se nos vaya volando.

Osos

Me han llegado varias cartas, unas de la Spectacled Bear Conservation Society Peru y otras de una tal Coordinadora Nacional de Rondas Campesinas, firmadas por Hortencio Julcahuanca Orozco; y recientemente una del Director de la Reserva Ecológica Chaparrí. La verdad es que tras leer todos esos manifiestos y de ver en facebook (y en la web) una campaña llamada “Salvemos a Cara Rayada” debo decir que acá deberían prevalecer dos cosas: una investigación a fondo por parte de la Dirección General Forestal y de Fauna Silvestre (DGFFS) para entender realmente qué pasa; y la segunda, tras analizar esta situación, uno debe tomar partido por una de las partes y dejar la diplomacia para otros temas.

No entiendo cómo es que esto puede suceder en un país donde justamente carecemos de investigación científica. Por un lado, es estrictamente necesario que las autoridades recojan las dos versiones y que de una vez se solucione este altercado; y por el otro, urge entender bien cuál es el rol de todos los personajes involucrados. Además, es justo saber quiénes están detrás de todo esto. Entiendo que haya amistades de por medio y que lo más fácil para muchos es mantenerse como simple espectador y dejar que las partes “arreglen sus anticuchos”.

Personalmente creo que ambas partes deben poner sus cartas sobre la mesa y que las autoridades encargadas deben velar por la conservación de nuestra flora y fauna. Esto significa que el Estado debe hacer su papel con total independencia y utilizando criterios técnicos.

Conozco a ambos “bandos” y yo ya tomé una decisión. Eso significa, para mí, dos cosas: confío en las autoridades estatales y creo que debemos exigir, como público interesado en la conservación, saber quién es quién en este “entripado”. El tiempo corre y las amenazas sobre nuestros osos de anteojos (y aves) son cada vez mayores. No podemos perder el tiempo en estos pleitos que, creo yo, nos pintan como una república bananera. Tenemos mucho por hacer en el país para preservar nuestra diversidad biológica. Dejemos las cosas claras y exijamos justicia, transparencia, calidad científica y soporte especializado. No nos dejemos sorprender.

Noviembre 2011

viernes, 2 de septiembre de 2011

EL ÚLTIMO CLAVO

Muy temprano, en un día cualquiera de enero, Ana Sofía salió de su casa con una prisa injustificada. No sabía realmente si debía ir o no a su encuentro, sin embargo, tras un sueño pesado y lleno de recuerdos imprecisos, caminaba sin ningún pensamiento en particular. Su rostro risueño y jovial de siempre, se ocultaba ante una demacrada mirada de invierno limeño. La velocidad de sus pasos aumentaba de vez en cuando, pero, sin poder sostener ese ritmo frenético, su andar disminuía cada vez más seguido. De pronto se detuvo —inexplicablemente y sin ninguna razón aparente— frente a una casa antigua y bien conservada. Se dedicó a observar dicha construcción alrededor de cinco minutos. Las calles aún estaban calmas. Se distrajo unos segundos para prestarle atención a un perro que empezó a olerla con una curiosidad de rutina. Eres un lindo, perrito, ¿cómo te llamas? Qué ricura, anda papacito con tu dueña. Al instante pasó una cuarentona corriendo mirando el horizonte sin importarle nada. El perrito dejó pasar unos segundos y salió disparado a perseguir a su ama.

Me encanta. Bueno, debo seguir. ¿Quién me va a abrir el ojo con un dedo mientras me quedo dormido en el cine? Las calles retomaban aceleradamente su acostumbrado frenesí. Ana Sofia seguía andando feliz de la vida. Ya no sé exactamente qué voy a decirle. Mientras tanto, JJ caminaba sin rumbo a su encuentro. La humedad se hacía notar sin sorprender. Se encontraron en ese parque con olor a flores frescas de cementerio andino. Está bien, dejémoslo ahí. Es lo mejor, recuerda querida que tú debías llevarme a casa y enseñarme el camino. No importa, ya lo harás. No hagamos el drama de siempre. Perfecto. Ese plato es exquisito. Lo pruebas y te encanta. Te va a gustar. No puedo. ¿Viste el atardecer? Tú eres esa luz.

Encontró, en una caja de zapatos donde yacen sus mejores recuerdos, un pequeño poema que le dedicó JJ hace ya varios años, el cual le parecía hermoso, pese a que no logró descifrar su real contenido y mensaje. ¡Qué bonito mi amor! Lo leeré solita en mi cama antes de acostarme. Perfecto, ojalá te guste. Lo escribí porque no quería que se me escapara nada en ese momento de efervescencia. ¿Te acuerdas esa vez que me quedé cinco horas botado en el aeropuerto de Manaos? Bueno, ahí escribí esas líneas, desesperado por regresar a tu lado. Claro que me acuerdo. Me quedé muy triste de no ir contigo al matrimonio. ¿Quién me va a decir que no puedo tener mis animalitos?

Tu Amor

Mi amor
Foránea magnificencia de lo universal.
Perfección e inteligencia en amalgama perfecta y eterna.
Mi amor
Niña espiritual de ilusiones arriesgadas y sinceras.
Soñadora y comprensiva mirada, bienaventurada sea.
Mi amor
Ave enjaulada de infinita belleza.
Garbo y sapiencia que deslumbra la noche calma y certera.
Mi amor
Oriental lindura del amanecer en mi regazo.
Sabiduría y cariño genuino, alegre el porvenir a tu lado.
Mi amor
Pequeña y confusa transición del despertar sin rencor.
Obnubilación indescifrable que se esconde del bello y simple mañana.
Tu amor
Irremediable y desconocida señal de felicidad trunca.
Amasijo de pensamientos que aguarda su turno en un maldito y único futuro.

Lo volvió a leer sin entender con claridad a qué o a quién se podría referir ese conjunto de palabras desgarradas e inútiles. Intentó descifrarlo por partes, no obstante, se ruborizó por su obsesión de analizar todo hasta encontrar o tentar un resultado. Luego, no hizo otra cosa que doblar el viejo papel amarillo donde estaba el poema latiendo por indiferencia y angustia, para luego guardarlo en esa invalorable caja de los recuerdos. Ana Sofia se quedó pensando en el vestido que se pondría para ir a la bendita reunión de su amiga. No lo llamará. No tiene sentido. ¿Quién me va a decir que escribo como Yoda? Ya tienes algo, no lo sé. No mires hacia el horizonte. Es muy lejano y ajeno. No me lo hagas recordar.

Ya nada tiene sentido si no es visto como algo pasado. JJ no entendía ya casi nada del presente y menos del futuro. Ahondar en el pasado era para él, escarbar en un cementerio fresco, de cadáveres aún calientes. Para Ana Sofia, todo estaba en orden. Perfecto. Así será. Lo que hoy somos, lo seguiremos siendo mañana. Por lo menos así lo he escuchado. Ahora que recuerdo, ¡tú me lo dijiste! Si supiésemos con certeza cómo se proyectarán nuestras sombras, todo sería más fácil. Bueno mi amor, mi último amor, tu primer amor, ya es hora de ir a cenar. No te preocupes, yo estaré bien. Tú estarás mejor. El veneno se disuelve rápido, todo depende de la dosis. Claro, tu mirada atraviesa paredes, la mía también. Ya no sabes qué decir, pero ¡qué importa! No digas nada, así te entiendo mejor. No hables, no me mires, solo susurra ese canto en mi oreja. Yo sé qué pensar. Excelente. No sabes lo bien que te has sentido esos días, ni lo bien que me he sentido en esos días de soledad. ¿No entiendes? No te preocupes, ya lo harás y yo lo olvidaré, luego tú lo olvidarás y yo lo entenderé. Ahora ya tengo algo. Es verdad lo que nos decía el enano verde. Solo dime una cosa que no sepa y déjalo ir.

Ana Sofia camina de regreso a su casa. JJ también, pues, ¿a dónde más podrían ir? El camino parece ser más largo para ambos. Mejor aprovecharé para comprar té y rosas. Yo aprovecho para pagarle al mecánico. Esa oportunidad fue buena. Subes el volumen y te sientes mejor. Ya no hay que susurrar. El miedo desaparece querido. Entiendo. La estrella nos hace una señal. Es solo un sueño y una premonición. Los ladridos son otros. Salgamos a caminar. El río discurre por allá abajo. ¡A ver la foto! ¡Oh no! No puedo. La masa muscular de mis pensamientos no me deja. Bueno, ya está. Cambiemos de tema. Al final todo arderá en llamas.

Setiembre 2011

lunes, 8 de agosto de 2011

MARÍA, MATEO, PAJARITO Y XIMENA

Recopilación de 4 cuentos escritos en el 2006 en plena voragine electoral.


María

Amaneció nublado pese al calor remanente del verano. María viste un buzo plomo, un polo color lúcuma y zapatillas blancas. Está apurada y de mal humor. Desciende de su colectivo y camina presurosa a ubicarse en la esquina de una de las avenidas más largas de Lima en pleno distrito residencial. Se quita el gorro para limpiarse el sudor y con su caja repleta de marcianos, se sienta bajo la sombra de un árbol de hojas casi negras. Un cartelito escrito a mano anuncia: MARCIANOS S/. 0.50. María se quita otra vez el gorro y se desamarra el pelo. Se lo vuelve a amarrar e inicia la ceremonia de todos los días. Los clientes poco a poco empiezan a desfilar. Piensa que hoy debe irse temprano para que mañana pueda cumplir con su deber. Espera que su vecina le haya averiguado a dónde es que debe ir. Aprovecho y me quedo ahí todo el día.

Su conviviente (mi marido) debe de estar ya trabajando en la oficina (es guardián en una oficina grande). María sabe que no lo verá hasta casi la medianoche. ¿Se habrá llevado su taper? Se lo dejé en la mesa. Últimamente ya casi ni se ven, sólo se sienten y se comunican a través de sus dos hijos. Me ligaron las trompas, me pareció bien, era gratis, ahora me dicen que fue una cosa mala. No lo sé. Espero que no se le dé por tomar, pues no se puede pues. Sale a las siete de la noche, pero a veces se aparece mucho más tarde.

Las combis pasan casi vacías. Muy poca gente ha pasado hasta ahora. Le ha tomado cerca de dos horas llegar hasta este lugar. La situación es mala. Ayer saqué muy poco y tuve que regalar algunos marcianos, qué desgracia. Un policía se acerca y le compra uno de maracuya, le paga con cinco soles. Ay mi jefecito, me va a dejar sin sencillo. El policía ni se inmuta y tras recibir su cambio, continúa apresurado. Está molesto el señor, magulla María abriendo su viejo canguro para guardar su plata.

Mañana no vengo. Debo de cocinar para todos, pero mamacita mejor cocino en la noche. Hay que comprar tallarines y dejarlos cocinados ya listitos para mañana, para los chicos. No voy a estar todo el día. A cincuenta señor. Gracias. Qué tal humo que botan esas combis caray. Qué calor que hace. Voy a almorzar temprano para irme temprano. Ya no me vienen a comprar. Ay mamacita dame un choclito. Échale su ajicito pues. ¿Cómo te va a ti mamita linda? Hay días bueno y días malos. Anda nomás mamacita. Mucha suerte, qué te acompañe Sanmartincito. La pobre tiene como cinco hijos.

María contempla cansada el trajín de los diferentes peatones que deambulan en el abrumador inicio de una mañana más. Algunos recuerdos de años anteriores circundan en la orbita compleja de sus pensamientos. El sonido escandaloso del tráfico limeño no altera su parsimoniosa abstracción por unos segundos de la difícil existencia. Él me correteaba pues, pendejo, me agarró. Su cosa estaba dura. Creo que mi mamá se daba cuenta, siempre nos escapábamos. Ay mamacita, ¡qué vergüenza! hasta que me quedé embarazada y me tuve que ir para Lima. Sólo he estado con un hombre, ay mamacita, qué estoy pensando.

Once, trece, planchao... cincuenta hasta el cruce, habla vas, lleva nomás no pasa nada. María sigue inmune al sonido callejero e inmersa en reflexiones no muy lejanas en el tiempo, pero para ella, distantes debido al trajín diario. Su mente regresa al concreto asfáltico y al sonido de la calle. Pensamientos van y vienen en la pendiente que la lleva a su casa. Voy a la tienda y compro dos soles de tallarín, tuco debo tener una latita y algo de pollito. Tengo kerosene creo. Cada día hay más gente por la casa. Se está llenando de casas, pero no hay vereda.

De una combi sale un sonido estridente: periquito pim pim, periquito pim pam… Un joven con ropa de deporte se le aproxima, ten hijito, toma tu vuelto, gracias. Tiene la edad de mi Johncito. Mañana es domingo. A veces pienso en mi tierra, extraño ese olor de barro húmedo y fuego, mis animalitos. Ay mamacita, me duele mi pecho a veces, cuando pienso en eso. Tome señorita, llévese su marciano. No tengo servilleta.

Tenga señora, están fresquitos mamá linda. Llévese nomás, está rico. Gracias, que Dios la bendiga.

María sale apresurada de su casa. Su marido aún duerme y sus hijos también. Recién amanece y se siente un ligero olor marino en el aire húmedo. Hay poca gente en la calle. María cambia de posición su caja de marcianos y acelera el paso. Verifica que tenga sus documentos en su canguro y cuenta su dinero repetidas veces. Ojalá ya hayan colectivos a esta hora. Se detiene a amarrarse una de las zapatillas. Sus manos están sucias. Su caja de marcianos reposa en la tierra. Se queda arrodillada por unos instantes. Estoy cansada, me duele mi cabeza, señor mió, dame fuerzas, no quiero cansarme, debo ir a vender, cuida a mis hijitos, cuida mi casa. Arrodillada, cierra los ojos ante algunos transeúntes sonámbulos y apresurados. Se queda un instante como si estuviese rezando. Su mente regresa a su casa y revisa que haya dejado todo en orden.

Se para en la esquina y aguarda un micro rojo y grande. Se sienta en la última fila. Deposita su caja en un asiento y saca una bolsa con un pan. Masticando piensa en sus hijos. ¿Qué van a hacer todo el día? Ojalá que se porten bien estos chicos y que su papá los cuide. Mañana no van a clase, qué bueno.

Este señor tiene cara de pajarito. Por lo menos se llevó dos. Otra vez el calor está fuerte. Ay Dios, mira cómo me quedó el dedo y ahora cómo sale esto, con detergente nomás seguro.

¿Qué pasará con todo esto? Ay mamacita sólo Dios sabe, ayúdanos papá lindo.

Mateo

Qué tal horneada, fácil quemé medio cerebro, pero, normal pe, el cerebro es como un árbol, hay que podarlo para que se vea bien y se desarrolle mejor. Que se me pase un poco más esta estoneada y bajo para comer algo, me muero de hambre, qué buen bajón. Hay que esperar un rato para que no se ganen que he estado en otra. Mañana son esas huevadas, qué vaina y lo peor de todos es que voy a estar todo el día ahí metido. Mala suerte carajo, pero ya pues ni modo. Me voy a tener que levantar temprano, qué pendejada y hoy día hay una situación donde Fabricio, espero que no sea destructora, sino, de boleto nomás. Voy a estar destruido, pero igual la hago, de hecho. ¿Ley seca? Qué se vayan a freír monos, como decía el turco.

Qué bueno, felizmente no hay nadie. Mejor, más tranquilo. Estos periódicos dicen puras huevadas, ya me tienen hinchado de tanta basura. He debido irme a la yapla con la gente, pero ya pues caballero nomás. Dónde mierda habré dejado mi celular, debe estar en el pantalón carajo. Agua heladita, buena voz. A dónde se habrán ido todos, no están los carros. Bueno que no regresen hasta después de almuerzo, así más tranqui. La refrigeradora está llena, qué bueno. Uy este tamalito, me lo empujo ahorita. Qué tal filo. Tengo que llamar a la flaca ahora, qué huevada, la llamo luego, fácil mi vieja se ha quitado con mi viejo y mi hermana a comprar. Esta vaina me da flojera. Hay que escribirlo, sino cómo se enteran de lo que pienso, mira a los Stones, a esa edad y como si nada, creo que el secreto está en inyectarse y tomar harto, ¿Cómo será?

Apaga esa música oe, este serrano con su música me tiene asao. Música de mierda. Harto sol, qué chévere. Hace su calor. Qué aburrida esta radio, sólo noticias sobre lo de mañana. Ah manya, qué buena canción. Un cafecito parador y luego un baño y ya estoy operativo como debe ser causita. Qué mierda hace esa foto ahí. Eloisa ¿está limpia la piscina? Sí joven. Ahí voy, yo mismo soy. ¿Dónde está mi fuckin toalla? Subo a mi cuarto a ponerme algo mejor, no vaya a ser que la Elo se me ponga calentona, aunque un día de estos me la voy a pescar carajo. One of these days de Pink Floyd, quemados esos patas, qué bravos. Gilmour en Pompeya tocando guitarra, qué tal acidez. Lúcido como yo. Estoy hecho una bestia, a bañarse a ver si se me pasa.

Qué bueno está esto. Puta, mi celular. Eloisa. Eloisa. Eloisa por favor tráeme mi celular pues, no seas malita, debe estar en mi pantalón que está en la silla entrando a mi cuarto. Sácalo de ahí pe. No estés rebuscando ah, después te encuentras sorpresas y te asustas. ¡Ay joven! Anda pues no seas mala. Está limpiecita el agua, qué bueno y está en su punto. El café. Se me está armando, asu. Eloisa gracias, otro favor, tráeme el cafecito que ya debe estar listo. Dos de azúcar. Te pasaste.

Qué rico, buenaso. Carajo está fuerte, buenas patas y buen rabo. Qué bravo. Me le tiro encima a esta chola nomás. Qué buen fequita. Huele buenazo. Qué delicia. Todavía es temprano creo, un rato más y de ahí subo a hacer mis huevadas. Tengo hambre todavía, mejor como de una vez.

Qué rico carajo. Mi cuarto está hecho una mierda. Huele a puchos, ¿Y si reordeno mi cuarto?, no, ya a la mierda, así nomás. Quiero leerme ese libro de una vez.

¡Habla! ¿Dónde están? Ya voy para allá, oe, ¿Has sacado algo no? Lleva pe pa la gente. Oe, ¿Y el trago? Ah ya bacán, ya chévere, ahí estoy en una media hora.

Ma, pa, ya vengo. Si un rato nomás, donde Fabricio, una parrilladita. No, no se puede tampoco, me regreso en taxi. Ya ok, no hay problema. Si pues, mañana debo madrugar. Claudia va al mismo sitio que yo mañana. Ya, chau, ya nos vemos.

Habla tío, ¿Cómo está la cosa? Si, solano nomás, ¿Hay gente? ¿Cueritos? Ah ya perfecto, ya pe. Sólo hay chelas, no puede ser, ya pues ni modo, no traje nada para la parrilla, carajo me olvidé completamente, que me juegue Fabricio algo. Hola qué tal, hola, hola, ¿cómo estás? ¿Qué tal? Huevonaso. A este pata lo manyo de algún lado, dónde lo he visto, bueno a la mierda, ya me acordaré. Hola, hola. Bien, gracias, tú, ¿Qué tal? Ah mira tú, si pues, también estuve ahí. Sí, estuvo muy interesante, a mí me pareció recontra bien hecho. Ya, perfecto, mándame tu correo, ahí te paso unos datos que te pueden servir, ya bacán.

Fabricio invita alguito pe causa, ya ok, voy a tu cuarto entonces, pero ahorita, pa no hacerla muy larga, mañana debo madrugar socio. Ah oe, pásame algo de lo tuyo para la parrilla, me olvidé pes huevón. Ya carajo, no seas duro oe marciano.

Asu mare está gut, ya ahí nomás. Salud. Si todo ok felizmente y ustedes qué tal, ah se casan a fin de año, felicitaciones, qué bueno. Está fuertasa está huevona, pero media calabaza creo, pero atraco. Si, yo sigo ahí. No, ya no he regresado. ¿Tú te vas para allá? Qué bacán. Todos hablan huevadas intranscendentes. Déjense de estupideces. Salud.

Uy pasa mamacita. Tu nombre. Ximena, mmm... interesante nombre. Me encanta. Sí, pasa por favor. Acá tienes. Qué buen cuerpo. Ya Ok. Gracias por todo. Hasta luego. Chau flaquita. ¿Vino con macho? ¿Durmiendo el huevón? Qué vaina, pero ni modo, me tocó y a asumir, caballero no hay otra. Mi vieja me va a llevar algo para comer supongo o que mande a mi hermana. Pucha, no quedamos en nada. Ya estoy con filo. Estoy destruido. A esta flaca la manyo. Firma acá. Chau mamacita.

¿Qué pasará con todo esto? ¡Ahora pues! ¡los quiero ver a todos en el país de las maravillas!

Pajarito

Pajarito está sentado en un chifa limeño ante una mesa vacía. Se le nota nervioso y un tanto exaltado. Mientras sigue en su impaciente espera, ingresa al chifa un conocido suyo que lo saluda alegremente, pero con algo de recelo, como si le diera vergüenza conocerlo. Se saludan como viejos compinches, pero guardando las distancias. La enamorada del amigo de Pajarito se queda a un lado, atenta y sonriendo, esperando que sea presentada, pero al parecer el amigo no lo cree muy conveniente y sólo atina a alejarse de Pajarito e irse a otra mesa.

Pajarito se quedó sólo en la mesa sonriente pero angustiado. De cuando en cuando, se levanta tenso a mirar por la ventana, como si estuviese esperando a alguien, luego vuelve a tomar asiento sin perder una sonrisa ensayada. Su amigo desde la otra mesa lo miraba de vez en cuando de reojo. Pajarito está ansioso. Al parecer, lo han dejado plantado. Mañana no va a poder reunirse con ellos, pues todos van a estar en otra cosa. Va a ser un día perdido. Pajarito intenta concentrarse en el partido que están pasando en la televisión, pero en realidad no le interesa el fútbol.

Estos patas me han dejado tirando cintura. El mozo del restaurante se le acerca a preguntarle qué se va a servir. Pajarito observa con sumo detenimiento la carta, pero en realidad su mente está en las calles de su barrio indagando por sus compadres. Un agua mineral. Esta vaina carajo. ¿A dónde se habrán metido? Este Julio es un malandrín y ahora lo veo como un santito con su flaca, qué pendejo. En Tarma nos pichangueamos bien. Ese huevón vino con la nariz rota y sangrando, según dijo, unos patas lo habían querido cuadrar y casi lo matan. Un demonio resultó el Julito, recontra bravo, qué miedo.

Y ahora está hecho un señor responsable, está bien pe, quien puede, puede. De hecho que llega un momento en que se debe parar la mano ¿no? Y no vienen estos desgraciados, se pasan de pendejos, me van a dejar misio. Qué huevada, así no juega Perú. No he llamado a mi viejita, ahora la llamo de todas maneras. Mejor voy a almorzar mañana a su casa de ella, le voy a llevar su pastel de acelga a la vieja.

Sus patas no llegan. Pajarito mete su mano al bolsillo interior de su casaca, se asegura asolapadamente que su paquetito todavía siga ahí. Se los doy y que me den el billete al toque. Me quito volando a mi casa. Es de la buena así que no creo que no vengan estos huevones. Debo deshacerme de esto ahora. No es la voz andar con esta vaina por todos lados y menos en estos días. ¿Se la ofrezco a Julio?, le pide plata a su hembrita, carajo este huevón es capaz.

Hola primito. Después de casi veinte minutos, aparecieron el Chato y César. Pajarito se levantó desafiante, pero al segundo se sentó sin decir nada. Ok causa, ¿Cómo es? Ya pues, cincuenta soles. Al toque nomás. Acá está la guita. El mozo se acercó. No señor gracias, ahí nomás, luego, mirando la escena con desconfianza, se alejó. Pajarito introdujo la mano en su casaca y colocó su puño en la mano del Chato. César le puso el billete doblado al costado del vaso. Segundos después, ambos se pararon y se alejaron rápidamente.

Pajarito introdujo el billete en el bolsillo de la casaca. Sospechoso de todos, miró para ambos lados. Sentía la mirada de Julito, pese a que éste no se había percatado de la escena. Tomó el agua de un solo trago. Llamó al mozo y pagó con dos soles. Se levantó y se fue.

Ya hace su friecito en la noche. Aló. Uno, ok, de cincuenta. Ah, Pocholo eres tú. Anda a mi casa en media hora. Ya sabes, tocas dos veces la ventana. Chau. Saca las llaves y entra silencioso. Va al cuarto y abre el antiguo ropero. Del segundo cajón de la derecha, debajo de papeles húmedos, saca la bolsita de cuero y de ella saca un paquetito. Apaga la luz del cuarto y se sienta en la mesa de la sala. Disco 1, play. No Cd, ¿Qué pasa? Disc 2, track 01. A qué hora vendrá este pata. Dime Perico, si pa eso fumas... No he comprado el pastel para mi viejita, ya pues que venga el pata.

Se asoma a la ventana, saca la mano, recibe tres billetes, entrega velozmente su bolsita y corre la cortina. Después de unos minutos, prende la luz. Apoyado en el único sofá, escucha: baby please don´t go... “El diferente” se escucha en toda la sala. Ojalá esté abierta la panadería. Deja la música sonando y sale sigiloso a comprar.

Saludó a los policías aparentando normalidad, pero sentía que lo miraban. Siguió caminando. Tombos de mierda. Debe ser en el mismo sitio de siempre donde me toca.

Se detiene sudoroso y le compra un marciano a la primera señora que está fuera del colegio. Escucha que la llaman María. Está rica esta vaina. Señora déme uno más. Harta gente. Se limpia el dedo desesperadamente sin mucho resultado. Pajarito reflexiona antes de irse a casa de su madre y deambula por algunos instantes sin rumbo definido saboreando sus marcianos. Voy a la casa a recoger el pastel. ¿Aló? Asu, ahora estoy fuera. Ya pues, en mi casa en veinte. ¿Dos de cincuenta? Perfecto.

Bota la envoltura de los marcianos al suelo y aligera el paso. Abre la puerta y apurado se lava las manos. Repite la operación. Corre la cortina y entrega dos bolsitas a cambio de un billete azul. Va a la refrigeradora y saca la bolsa blanca con el molde. Vuelve a salir cauteloso. A unos metros para un taxi. Se sube y se asegura que tenga el celular.

Hola viejita, ¿Cómo estas? Ya fuiste, qué bueno. Acá tengo esto para ti. Gracias. Una limonada helada. ¿Qué novedades mamita?

¿Qué pasará con todo esto? Yo ya la vi, no pasa nada.

Ximena

Carajo no hay dónde estacionar. Dónde mierda voy a dejar el carro, qué huevada. Otra vez voy a llegar tarde, siempre llego tarde en realidad, bueno pues, qué me esperen no, para eso estoy pagando. Esta huevona de la Pili no me ha llamado y el Bruno tampoco, ah que se jodan. Tengo hambre, un poco, ya comeré algo saliendo de acá. Avanza pues hija, que se mueva esa estupida para poder cuadrarme, pero voy a tener que caminar, qué joda. Sitio de mierda.

Hola. Sí pues me demoré un toque. Sorry. ¿Cuánto va a durar todo? Sólo quiero manicure y pedicure francesa, quería lavarme el pelo con reacondicionador, pero ya no llego. Ok, una hora entonces, pero que se apuren pues, estoy super apurada. Préstame el baño, ¿Dónde está? ya ok, yo voy para allá. Dónde está la luz carajo, estoy con ojeras, qué horrible y para remate, me ha venido la ruler. Si, ¿aló? Mamá, si, qué tal, estoy acá donde la Carmen, he venido a retocarme, ¿tú?, ok. ¿A qué hora regresas? Si, a esa hora espero ya estar en la casa, pero igual, mañana salimos juntas temprano. Ya bueno, sí pues, voy a salir en la noche un rato y de ahí voy para la casa. Mañana vamos en tu carro, sí, pero temprano. Ok. Chau. Beso. ¿Llamaste a mi tía? Ah ya, perfecto. Beso.

¿Y Carmen? No está señorita. ¿Quién me va a atender? La Chiqui con la Jeannette. Si las conoce verdad señorita, sí, bueno, pero de una vez por favor. Ya señorita, pase y tome asiento. Por favor un vaso de agua. Número restringido. ¿Quién será? Aló, ¿Luis? ¿Y ese número restringido? Eres un traumado ¿Cuándo me toca ir? Ok, voy el martes a las siete, ya chévere, ahí te veo, ah una cosita ¿cuánto durará todo? Ah bueno, pero me atiendes apenas llegue, perfecto. Ok. Un beso. Chau. Uy, tengo que pagarle las curaciones de febrero y marzo, ya carajo que me saque estos parachoques de una vez.

¿Y esta vieja? Qué descarada. Qué tal mondongo. Vogue, a ver qué interesante hay, una ojeadita. Ay, qué alucinantes esas faldas, fácil me doy un salto y me compro una, una faldita para la noche puede ser. Tengo que llevar algo a la reunión, un vino, o algo. Que lo compre Bruno. Pero creo que no se puede comprar nada de alcohol ¿no? Qué estupidez. Bueno que vea de dónde saca una botella, que se la afane a su viejo, o que ya vea cómo hace. Ay me muero de hambre.

Ay caray estoy agotada, mis uñas están fatales. Este sitio para lleno, qué horrible, y esa gente, esta chola, pucha, ya se pasan a veces, tampoco, tampoco, no puede ser que venga cualquiera acá. No puedo traer a las chicas, se mueren, qué vergüenza. Qué roche. Ay carajo, se me ha pasado la semana volando. Tengo tanta chamba acumulada en la oficina, me desespera. Qué tal dolor de cabeza, espantoso. Y tengo una flojera... Dios mío. Quiero mi camita.

Déjamelas perfecta plis. Mis manitos son bonitas, el tarado de Bruno que dice que parecen manos de vendedora, bien que le gusta cuando lo acaricio y le hago piojitos. Sólo he tomado jugo, por eso, tengo hambrecito. Fabiola debe de estar en la playa, no me ha llamado esa monga tampoco y el Bruno menos, huevón carajo. Este es capaz de haberse quedado con esos borrachos. Voy a jugar fulbito y de ahí unas chelitas pues amor, sí carajo, ya me sé ese cuento y de ahí aparece todo sudado hecho un desperdicio. Ni que me venga con estupideces que hoy día no quiere salir, ni hacer nada porque está cansado, pucha, ahí sí que me aso. No lo voy a llamar mejor, que me llame pues, si es él el que está en falta. Ay pero mi gordito se pasa a veces.

¿Cómo va todo hija? Ok, que quede todo bonito plis. No se preocupe señorita. Ya pues. Qué churro este pata, está cuero. Manya, la entrevistan acá, qué bonito conjunto de noche, regia la tipa. Si claro, ni tú te la crees hija. Aja, ¿Aló? ¿Por qué recién me llamas? ¿Dónde has estado? Yo en la peluquería, ya no te me hagas el vivo, tú ¿Dónde has estado?, ¿Qué hiciste ayer? Hasta tarde seguro, ya déjate de tonteras. Ahora vamos a salir en la noche. No me friegues, vamos a ir un rato. Me recoges. Tenemos que ir, porque sí, porque yo quiero y punto. A las 8 pasas por mí. Ok ocho y media. Beso y no me hables que estoy molesta. Nada de besitos. Calla tarado. Ah, lleva un vino. No sé de dónde, saca uno de tu papá. Ya chau, ya voy a terminar. No te demores, sino me molesto más. Yo no me demoro, qué te pasa. Ya ok, beso. Ya nos vemos en la noche.

¿Todo listo? En la caja pago, ok. Chau chicas, saluden a Carmen, díganle que tengo un matrimonio a fin de mes, así que ya regresaré. ¿Dónde dejé el carro? Ah ya, no hijita, te doy un sol nomás, no me he demorado mucho. A comer algo por ahí y a descansar.

No me pasa nada, ya vamos. Es por la hato de mi tía. Voy a llamarla. Pili estamos a una cuadra, ok, besito.

Mamá, ¿cerraste bien el carro? Nos vemos en unos quince o veinte en el kiosquito. Ay Dios, hay cola, qué fregado. Ayer estuvo divertido. Bruno se quedó dormido, el mongo este. ¿Qué habrán dicho mis amigas? Estaba buenasa la parrilla, creo que me excedí un poquito, ay pero estaba muy buena, se pasó la Pili, felizmente ella compro todo. Le debo plata. Por fin. Este pata estuvo ayer en la reunión. Ayer la hizo. Que me atienda rápido. Ni me reconoce el sonso. Gente de mierda, se demoran una eternidad. ¿Mamá cómo te fue? Bueno vamos rápido, me llega tanta gente. No traje mis lentes, el sol está espantoso.

¿Qué pasará con todo esto? Ay Dios, mami vamos ya.

2006

BIENVENIDOS AL NUEVO MORDOR: ¡EL PERÚ! (XII)

  Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos tema...