jueves, 13 de marzo de 2014

EL PROYECTO CONSERVACIÓN DE BOSQUES COMUNITARIOS Y LAS TRANSFERENCIAS DIRECTAS CONDICIONADAS (II)

La selva amazónica es un ecosistema bastante frágil que, de desaparecer,
lamentaremos la pérdida de la alta diversidad biológica que alberga. Este
afluente del rió Huallaga en Loreto debe ir soportando la tala de los
territorios que la circundan, los cuales son transformados en zonas
para la agricultura.
Foto: Enrique Angulo Pratolongo
Como se vio en la entrega anterior, el Proyecto Conservación de Bosques Comunitarios (Proyecto CBC), ejecutado por la Cooperación Alemana al Desarrollo (GIZ), le brinda un importante apoyo técnico al Programa Nacional de Conservación de Bosques para la Mitigación del Cambio Climático (Programa Bosques) a cargo del  Ministerio del Ambiente (Minam). 

El fin supremo del proyecto es lograr que las Transferencias Directas Condicionadas (TDC) sean herramientas eficientes y eficaces para conservar bosques comunitarios en varias partes del país; y con todo ello, contribuir a mitigar los efectos del cambio climático. 

Como ya se explicó, las TDC son, en resumen, transferencias monetarias sin intermediarios que les son entregadas a determinadas comunidades nativas que voluntariamente aceptan conservar parte de sus bosques comunitarios. Mediante este y otros mecanismos, el Programa Bosques busca cumplir con su objetivo principal: conservar 54 millones de hectáreas de boques tropicales en el país. Dicho todo esto, pasemos a ver cómo funciona este instrumento que fusiona tres magnitudes difíciles de engranar en una herramienta de conservación: la ambiental, la económica y la social.

Mezclar en un mismo mortero la conservación de los bosques; la generación de iniciativas económicas sostenibles que brinden beneficios tangibles para los involucrados; y las medidas necesarias para lograr que se avance en la inclusión social, con el fin de disminuir los índices de pobreza y de mejorar la calidad de vida, es un experimento complejo pero no imposible. Sin lugar a dudas, a mi parecer, cualquier actividad de conservación de especies o de ecosistemas debe traer consigo alguna retribución de cualquier tipo (claro, de preferencia económica) a corto plazo para los dueños del espacio y para los que trabajen en ella. Este pago inmediato no debe impedir que también se fomente, a mediano y largo plazo, un manejo responsable de lo que se desea proteger para generar beneficios duraderos. Pocas son las medidas de conservación exitosas basadas en el romanticismo o en la necesidad solidaria de conservar y proteger las almas de los árboles o el espíritu de los animalitos.   

Dicho esto, para que una comunidad determinada reciba las TDC existe todo una serie de requisitos y de pasos a seguir. Por un lado, el Proyecto CBC debe aplicar diversos criterios que permitan filtrar un gran universo de comunidades nativas, con el fin de obtener un número limitado de ellas, las cuales son priorizadas por el proyecto. Por otro lado, los mismos beneficiarios deben cumplir determinadas obligaciones para acceder a las TDC. En esa dirección, parte de los esfuerzos del proyecto se concentran en poner en marcha seis pasos para la implementación de las TDC —de acorde a lo aprobado por el Programa Bosques del Minam— y en hacer un monitoreo constante de cómo se van dando los impactos en las comunidades y en los bosques.

Paso a paso 

Como sabemos, nuestro país es bastante extenso, accidentado y complicado (en todos los sentidos). En ese escenario, es necesario utilizar determinados criterios y factores para elegir ámbitos específicos en los cuales se pueda aplicar las TDC. Por lo tanto, como primer paso, se debe realizar una focalización con dos momentos claramente definidos. En el primero, el proyecto se concentra, geográficamente a nivel provincial para identificar y priorizar ámbitos de intervención utilizando criterios tales como el tamaño de los bosques, así como los índices de deforestación y de  pobreza. 

En un segundo momento se hace una focalización más fina a nivel de determinadas comunidades nativas en una provincia. Para elegirlas se emplea como factores de decisión el estado de conservación de los bosques, la accesibilidad, la diversidad biológica de la zona, la construcción social y otros índices. Un factor importante es que la comunidad debe tener no menos de 3000 hectáreas de bosque primario.

Una vez identificadas las comunidades que podrían acceder (si desean) a las TDC, se debe dar el proceso de admisión, mediante el cual se hace la difusión del proyecto a través de talleres con las autoridades regionales, locales, con las organizaciones de la zona y con los comuneros. Paralelamente, el personal técnico del proyecto asesora y acompaña a las comunidades en la obtención de los documentos administrativos que son pre requisitos y en la presentación de su interés de participar en el Programa Bosques. Luego, de ser el caso, prosigue la afiliación de los beneficiarios y la comunidad define qué cantidad de bosque va a ser conservado y cuánto de bosque necesita para sus actividades comunales.

Asimismo, en esta etapa, la comunidad debe cumplir con los requisitos legales y administrativos que le permitan obtener una cuenta corriente en el Banco de la Nación. Para ello, los dirigentes comunales deben tener vigente su Documento Nacional de Identidad (DNI), la organización comunal debe tener su Registro Único del Contribuyente (RUC) vigente y la comunidad nativa debe estar inscrita en los Registros Públicos. Este aporte del proyecto es interesante, dado que todos estos requisitos les servirían también para postular a otros proyectos e iniciativas de desarrollo. Además, de esta manera se busca exigir mayor presencia del Estado en algunas zonas del país para, entre otros, ir cerrando brechas en cuanto a la formalización y a la falta de oportunidades.

Así entonces, las comunidades identificadas y admitidas por el proyecto deben elaborar un plan de inversión destinado a mejorar la calidad de vida de los comuneros con el dinero que reciben de las TDC por conservar sus bosques. Para esto, se debe evaluar qué actividad económica sostenible traería beneficios económicos a la comunidad.
Poblador en el río Mayo, en San Martín.
Foto: Enrique Angulo Pratolongo

Planeando la inversión en base a la conservación

Es necesario especificar que el dinero que la comunidad recibe no puede ser gastado en alguna obra que no traiga beneficios concretos a los pobladores involucrados. El plan de inversión es para iniciar un proyecto de desarrollo local. Es decir, como ya se dijo, no se puede pretender construir una piscina, un estadio, un local comunal, un monumento a la pituca, al aguaje, al achiote o a la gamitana o cualquier otra obra similar, como se ha hecho en algunos lugares con dinero proveniente del canon minero y/o gasífero. Sin lugar a dudas, algunas obras de infraestructura son necesarias, no obstante, hacerlas es función y responsabilidad de los gobiernos regionales y/o locales. Y en ello, los pobladores locales deben exigir obras que realmente sirvan por lo que su participación y fiscalización es fundamental.

En este proceso, las comunidades deben elaborar con el dinero recibido y de manera participativa un plan de inversiones y cumplir con los compromisos acordados. El plan debe contener un componente ambiental que garantice la protección de los bosques; uno social que apoye a la salud, a la educación y a la capacitación de los comuneros; uno de gestión destinado a fortalecer gradualmente las capacidades organizativas y administrativas de la comunidad; y uno productivo para que, mediante la ejecución del plan, se pueda generar ingresos para la comunidad.

En esta etapa se conforma dos comités imprescindibles para el cumplimiento de las condicionalidades y el otorgamiento de los beneficios del proyecto: el comité de gestión y el comité de vigilancia. Los miembros de ambos comités son elegidos y conformados por los mismos comuneros. Además, reciben permanentemente asesoría técnica del Programa Bosques y del Proyecto CBC. El primero está conformado por un presidente, un tesorero y un secretario; y tiene como misión elaborar los planes de inversión y manejar toda la parte financiera. El segundo tiene como máximo tres personas que deben ser una mujer, un profesional y una autoridad y no deben formar parte del primer comité. Son los “veedores” y fiscalizadores de todo el proceso.  

Plata en mano

Una vez que todo lo anterior está en marcha, el Programa Bosques autoriza la transferencia de dinero a la cuenta bancaria de la comunidad en base al número de hectáreas que son conservadas. Con ello, existe una serie de compromisos entre las comunidades nativas participantes con el Programa Bosques y viceversa. Entre los principales figuran, por parte de la comunidad beneficiaria, la debida ejecución del plan de inversiones, informar sobre los cambios de la directiva comunal, administrar correctamente los fondos monetarios y por supuesto conservar los bosques comunales. Por su lado, el Programa Bosques debe brindar la debida y permanente asistencia técnica, transferir oportunamente los incentivos económicos, realizar trimestralmente reuniones de evaluación de avance, así como velar por la preservación de los bosques.

En resumen, todo esto conduce a la firma de un contrato de cinco años entre la comunidad y el Programa Bosques para la transferencia de fondos y el posterior cumplimiento de todo lo acordado, resumido básicamente en la conservación de los bosques y en la puesta en marcha del plan de inversiones. Posteriormente, se da el sexto paso denominado “la graduación”. Es decir, luego de que la comunidad nativa ha sido beneficiaria de las TDC, debe “caminar sola” pues sale del mecanismo para vérselas con la realidad.   

Pero cuando la comunidad nativa debe abandonar el mecanismo, no se va con las manos vacías. Para ese entonces, ya cuenta con varias cosas a su favor, como por ejemplo una serie de activos (maquinarias, locales, capital productivo u otros), dinero en su cuenta bancaria y lo más importante, pobladores capacitados y motivados. A eso, claro está, la comunidad cuenta con parte de sus bosques comunitarios en buen estado de conservación. Con todas esas herramientas y conocimientos es más fácil combatir la desigualdad y la pobreza, así como ejercer plenamente sus derechos fundamentales. No obstante, esta etapa es la más difícil. Ya veremos por qué.

Marzo 2014

Artículo publicado en la versión online de la Revista Rumbos: 
http://www.rumbosdelperu.com/el-proyecto-conservacion-de-bosques-comunitarios-y-las-transferencias-directas-condicionadas-ii--V1422.html

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