viernes, 16 de marzo de 2018

CAMINO AL GLOBAL BIG DAY 2018: LA REVANCHA (I)

Si no sabe qué demonios significa o realmente qué es y para qué sirve el Global Big Day (GBD), no se preocupe. No es el único. El GBD es una competencia internacional que se basa netamente en la confianza y veracidad de los datos que diversos grupos de amantes de las aves suben a una plataforma virtual para contabilizar cuántas especies de estos seres alados se ve en un país en 24 horas. Es una de las pocas competencias planetarias que no otorga premios físicos y menos monetarios; y que solo busca impulsar una actividad, en base a la honestidad de los participantes y a la certeza de que los rivales no hacen trampa. Este año, el Perú competirá con el ojo morado. La revancha y su jerarquía están en juego, dado que el año pasado, Colombia, nuestro eterno rival, nos ganó. ¡A ganar carajo!           

Para adentrarnos en esta competencia y poder entender su significado y la mística que rodea al GBD, entrevisté a dos amantes de las aves: Penélope Cora Alba y Tyto Furnarius Pusilla, ella lambayecana y él cusqueño. Se conocieron en una excursión en el Abra Malaga, en Cusco, en la ruta desde la capital inca a Quillabamba, como parte de una salida de campo del X Congreso Nacional de Ornitología, celebrado en noviembre de 2011 en la capital arqueológica de América. Penélope Cora (PC) y Tyto Furnarius (TF) llevan el birdwatching en la sangre. Cada uno ya “pajareaba” desde años atrás antes de conocerse y ahora lo hacen casi siempre juntos. Me encontré con ellos al alba, en un parque de Lima. Accedieron a la entrevista, pero solo bajo una condición: no fotos.

Los vi llegar. Cada uno tenía sus respectivos binoculares colgados del cuello. Ella con una camiseta blanca con la Pava Aliblanca (Penelope albipennis) estampada, jean y zapatillas; y él con una camiseta negra con un estampado del Gavilán de Vientre Gris (Accipiter poliogaster), en pantalón corto y sandalias. Conozco a Penélope y a Tyto hace más de tres décadas. Hemos ido a “pajarear” varias veces y sé que viven esta competencia a mil por hora y a flor de piel.

Mientras damos una vuelta por el parque, lógicamente sin perder de vista la avifauna del lugar, les pregunto ¿Qué es el GBD? Ambos me miran asombrados como si yo fuese de otro planeta. Les explico que, por si acaso, pocos saben de esta competencia.

PC: El GBD es una oportunidad para que, durante las 24 horas de un día, una persona o un grupo de personas salgan a identificar aves y elaboren una lista de todas las especies registradas en ese periodo de tiempo en una localidad determinada.
TF: Se trata de que gente en todo el mundo, amantes de las aves sin distinción de profesión, edad u otra, salgan a verlas en estado silvestre y que ello permita registrar colectiva o individualmente el mayor número posible de especies en un solo día en el planeta.

¿Y cuál es el objetivo?

TF: Es bastante simple: llamar la atención sobre las aves y sobre la necesidad de tomar acciones inmediatas para la investigación y su conservación; y también ayudar a obtener fondos económicos para esos fines.
PC: Asimismo, se busca registrar ese día el mayor número de especies de aves en todo el mundo y también proponer nuevos espacios y rutas para el birdwatching nacional, de tal manera que se involucre a más gente y localidades que pueden ver en esta disciplina una posibilidad de desarrollo local.  

Inmediatamente, ambos al unísono gritaron: ¡Vamos Perú! Yo di un salto del susto y después de recobrar el sentido les pregunté si es que ya habían pactado de antemano hacer esa arenga que casi me deja sordo y me causa un infarto (en ese orden). Según ellos, les salió de manera espontánea hacerlo. Les creí. Mientras seguíamos caminando y ya repuesto del susto, divisamos un Gavilán Acanelado (Parabuteo unicinctus) que surcaba el cielo a pocos metros arriba de nosotros, mientras un puñado de Cuculíes (Zenaida meloda) y otro de Madrugadoras (Zenaida auriculata) volaban sin rumbo, despavoridas ante la presencia del ave de presa.

¿Y qué debemos esperar del Perú ese día?

TF: El Perú, como “potencia ornitológica” del planeta debe contribuir contundentemente con el esfuerzo global. Debemos lograr que más gente se interese por nuestra diversidad biológica, en este caso, a través de las aves. Estos maravillosos seres son solo un pretexto para que tomemos conciencia de que debemos proteger el entorno a través de, por ejemplo, actividades que permitan usar nuestra fauna silvestre de manera responsable y sostenible.
PC: ¡No seas palabrero! Recordemos que el Perú ocupa el tercer puesto en el mundo en cuanto al número de especies de aves después de Colombia y Brasil; y que además recién estamos alzando vuelo en lo referido en la promoción de la observación de aves como una actividad económica que genere progreso y mejore la calidad de vida de más peruanos.
TF: ¡Tú me ganas con el floro!

¿Y cómo nos fue en los años anteriores?

TF: Desde el 2015 se celebra el GBD en todo el planeta. Ese año, el Perú se puso las pilas de tal manera que más de 300 personas distribuidas a lo largo y ancho del país salieron a ver aves. Ese año también, en los Estados Unidos, un poco más de 10 000 “gringos” hacían lo mismo.
PC: En Colombia y Brasil salieron respectivamente un poco más de personas que en Perú a ver aves. No obstante, en el 2015 fuimos campeones.
TF: Logramos registrar 1183 especies, con lo cual alcanzamos el record planetario. En el 2016 participaron casi 16 000 personas pertenecientes a 145 países. Todos ellos registraron alrededor de 6260 especies de aves. En el Perú registramos 1242 especies y fuimos también campeones.
PC: En el 2017 no nos fue muy bien. Colombia nos arrebató el tricampeonato, pues como país quedamos segundos en el planeta pese a que se logró avistar 1332 especies de aves.
 
Recordemos que el turismo de aves es una modalidad de aprovechamiento de la fauna silvestre que podría generar bastante progreso y dividendos si logra consolidarse en el país. Ese es justamente uno de los fines del GBD. Mientras charlamos divisamos un solitario ejemplar del Atrapamoscas Pepite (Tyrannus melancholicus) posado en un cable. A su vez, casi imperceptible en un árbol cercano, el Mielerito Gris (Conirostrum cinereum) revoloteaba de arriba abajo hasta desaparecer. Algunos metros más allá, un ejemplar macho de Turtupilín (Pyrocephalus rubinus) observaba calmo nuestros movimientos.  

¿Qué estamos logrando con estos GBD?

PC: La observación de aves, como actividad responsable con el entorno y como generadora de beneficios, está tomando cuerpo en el Perú. Cada día el número de “pajareros” nacionales aumenta. Una prueba de ello es que en el 2015 fuimos cerca de 300, en el 2016 fuimos casi 500 y en el 2017 dimos un salto de garrocha, llegamos a ser más de 800.
TF: En el 2017 cubrimos más de 652 puntos en el mapa, cifra que casi dobla a la de los años anteriores respectivamente. Sin duda, cada vez participa más gente.
PC: Esa debe ser la tendencia. A eso apuntamos. Este año esperamos cifras mayores.

Decidimos tomar asiento en una banca para seguir con la conversa. A pocos metros, el colibrí más común en Lima, la Amazilia Costeña (Amazilia amazilia) nos regaló una breve aparición. Un punto importante a destacar es el hecho de superar, no solo nuestra marca en lo referido al número de especies, sino, al número de grupos que salen a pajarear —que al final son las listas reportadas ese día— y al número de puntos cubiertos en el país. Ese es el gran reto. Dos Violinistas o Tangaras Azuladas (Thraupis episcopus) hacen su aparición en la escena y se quedan varios minutos revoloteando por ahí. Y cuando nos paramos para seguir caminando, cerca de diez Botones de Oro (Sicalis flaveola) andaban en el pasto alimentándose y atentos a nuestros movimientos. 

¿Qué esperas de esta nueva versión del GBD para el Perú?

PC: Por supuesto que ganemos, pero al margen de la victoria, deseo que se hable más de las aves y de nuestra riqueza biológica. Espero que las aves solo sean un medio para que el ciudadano de a pie se tome unos minutos de su tiempo para enterarse de todo lo que tenemos en el país y de todo lo que podemos aprovechar para nuestro beneficio sin dañar irreparablemente lo que nos rodea.
TF: Pienso que esta nueva oportunidad debe ser aprovechada para seguir empujando el coche y hacer que en todo el país valoremos lo que tenemos. En el caso de las aves, cada vez hay más adeptos y más eventos. Así por ejemplo, este año tenemos, en julio, un nuevo congreso nacional de aves en Iquitos, se sigue trabajando por conocer más de estos seres a través de revistas especializadas como el Boletín de la Unión de Ornitólogos del Perú (UNOP) y se sigue descubriendo nuevas especies para la ciencia en nuestro territorio. Ahí vamos.


Nos acercamos a una pequeña laguna y decidimos sentarnos otra vez. En un pequeño grupo de rocas que emergen del cuerpo de agua, un ejemplar adulto del Huaco Común (Nycticorax nycticorax) posa estático entre unos pequeños juncos a la espera de su presa. Mientras observábamos al Huaco, llegamos a la conclusión de que en el Perú no estamos aprovechando todo lo que tenemos. Si bien hemos avanzado bastante en lo relacionado a promover un mejor conocimiento de nuestra diversidad biológica, aún debemos enfrentar grandes problemas. Uno de ellos es convencernos nosotros mismos de que somos un país megadiverso.

Y como si lo hubiésemos ensayado, al escuchar el típico canto del Halcón Peregrino (Falco peregrinus), los tres alzamos al unísono la cabeza y dirigimos nuestra mirada hacia el cielo limeño. Un ejemplar adulto de esta hermosa ave pasó raudamente y se posó en una antena cercana. Desde ahí nos vigilaba. Este año, el Perú se la juega, pues debe superarse y seguir reclutando gente y equipos que copen la mayor cantidad de lugares en el país, para con ello, lógicamente, ganar. Con ello, se lanzaría otra vez un mensaje más potente: ¡aprovechemos inteligentemente nuestra diversidad biológica!

En eso estábamos, cuando con el rabillo del ojo, divisé a un saltarín Cucarachero Sudamericano (Troglodytes aedon) que revoloteaba en un arbusto cercano. Ante ello, Penélope afirmó que “no debemos ser como el cucarachero y salir cautelosos solo un día al año, para luego escondernos. Debemos hacer que todos los días podamos volar alto como el halcón o el gavilán. Tenemos cómo hacerlo”. Suena lógico. Para complementar lo conversado, Tyto lanzó una sentencia, creo yo, bastante certera, “si no ‘democratizamos’ la observación de aves y otras actividades como esta e involucramos a más gente, estamos condenados a morir en el intento. Ustedes, los de la prensa, deben ayudarnos”. Claro, dije yo, justamente por eso estamos acá. Y así como si nada, en media hora, pudimos divisar 12 especies de aves. Y vendrían mucho más.

No te pierdas la segunda y última parte de esta entrevista en la siguiente entrega.

Artículo publicado en la revista Rumbos:
http://www.rumbosdelperu.com/ambiente/16-03-2018/camino-al-global-big-day-2018-la-revancha-i/


Marzo 2018

4 comentarios:

  1. genial!!! gente pajarera hasta los huesos, de esos necesitamos!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Así es. lo último que se puede perder es el entusiasmo. Saludos y a destruirla en Cajamarca.

      Eliminar
  2. Kike, acá en la ATFFS Sierra Central ya estamos organizando varios grupos con jóvenes entusiastas e incluso vamos a entregar incentivos (el pasado jueves 15/03 tuvimos una primera reunión). Una de las actividades programadas es el entrenamiento y simulacro a realizarse por lo menos 10 días antes, a efectos de corregir y afilar dientes para el día del GBD. Arriba Perú¡¡¡

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estimado Gastón: Este viernes nos reuniremos en Lima para ver cómo los apoyamos y cómo consolidamos la participación de SERFOR. Fácil te llamo el viernes para conversar y ver qué más se puede hacer. Un abrazo.

      Eliminar