Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos temas. Por supuesto, prevalecerán los tópicos ambientales y los relacionados a múltiples aristas en torno a la diversidad biológica. El título de esta serie de videos nació de una visión que tuve tras escuchar a alguien que decía que la situación que atraviesa el país se asemeja al lugar donde reside el “Ojo de Sauron”, en el cual pululan diversos tipos de orcos que solo responden a lo que ordena su amo, sin pensar y sin chistar y que son expertos dejando el caos por donde van.
Para no
perder de vista los contenidos propalados en las redes sociales, colocaré
algunos de ellos acá. Tal vez un entusiasta orco, orca u orque desee leerlos.
Muchos de ustedes pensarán
que al consumir productos “ecológicos” ayudan al “medio ambiente”; y que quien
no lo hace perjudica al planeta. Al parecer, no es tan así, según un estudio
publicado por la *Royal Society Open Science*. Los productos “ecológicos”
suelen ser más caros que los convencionales. No obstante, esto no significa que
sean mejores para el planeta. Según el estudio, los huevos ecológicos tienen un
inconveniente: se estima que su impacto climático es el doble que el de los
huevos de gallinas en jaula, o sea los convencionales. Los científicos
británicos analizaron la huella ecológica de las granjas avícolas a través de
las emisiones de gases de efecto invernadero, el uso del suelo y los tipos de
contaminación.
Tomaron como modelo la
producción total de huevos del Reino Unido de los años 2009 y 2010 y simularon
su conversión a un sistema de producción ecológica al aire libre. Esta
generaría 2 316 000 toneladas de CO2, frente a las 1 184 000 toneladas que
produciría la cría en jaulas. La razón es sencilla: como los agricultores
ecológicos no usan productos químicos para la protección de cultivos ni para
estimular el crecimiento animal, deben criar muchas más gallinas para
satisfacer la demanda. Las gallinas en jaula son mucho más eficientes: ocupan
menos espacio y, en muy poco tiempo, producen una cantidad considerablemente
mayor.
No obstante, esto depende
en gran medida del tipo de explotación agrícola: el estudio británico
demuestra, por ejemplo, que esto no se aplica a la cría al aire libre. Los
excrementos de los animales que pastan libremente pueden provocar una
fertilización excesiva del suelo a nivel local y la acidificación del agua: la
eutrofización. Asimismo, la tasa de mortalidad es más elevada entre las
gallinas criadas “ecológicamente”. Sin embargo, el estudio solo refleja una
parte de la agricultura ecológica.
Cada uno decide. No hay huevo malo.
Cuatro nuevas especies para
la ciencia de ranas en el Perú
Como informé el año
pasado, en base a un reporte del SERFOR del 2025, el Perú ocupa el tercer
puesto a nivel mundial en cuanto al numero de especies registradas de anfibios.
Tenemos 679; y de ellas, 364 son endémicas, es decir, solo se les encuentra exclusivamente
en nuestros territorios. De esas 679 especies, 4 son del Orden Caudata
(salamandras y tritones); 16 son del Orden GYMNOPHIONA (cecilias, anfibios
grandes sin patas con forma de lombriz - ¡no son serpientes, porque no son
reptiles! -); y finalmente, 659 especies pertenecen al Orden Anura (de vocablos
griegos que indican que son animales “sin cola”) que agrupa a los sapos y
ranas.
Bueno, el hecho es que hace muy poco, el Instituto Peruano de Herpetología, el IPH, anunció que sus investigadores han reportado para el Perú y el planeta cuatro nuevas especies de ranas del género Oreobates. Es decir, la lista para el país aumenta de 679 a 683 especies.
Según informa Pablo Venegas del IPH y autor principal del artículo que
describe a las cuatro nuevas especies, estas provienen de los departamentos de
Amazonas, San Martín y Huánuco; y habitan en bosques húmedos montanos y
premontanos de la cuenca alta del río Huallaga. Fueron recolectados durante
inventarios herpetológicos rápidos realizados en el noreste de Perú, entre los
años 2018 y 2025.
Estos nuevos hallazgos demuestran, por un lado, que los Andes peruanos
albergan diversos espacios geográficamente complejos y biológicamente diversos dentro
de los Andes tropicales; y que aún existen varias microcuencas y cadenas
montañosas que han sido poco estudiadas. Por otro lado, queda claro que aún
existen importantes vacíos de conocimiento sobre la diversidad biológica, en
países como el Perú. Seguramente tenemos aún varios lugares que guardan muchas
sorpresas científicas.
Los autores resaltan la topografía
andina —especialmente de los valles interandinos secos asociados a los sistemas
de los ríos Marañón, Apurímac y Mantaro— como barreras importantes que moldean
la diversificación y especialización de los anfibios andinos.
¿Y por qué es importante
documentar la diversidad biológica del planeta? Necesitamos conocer qué
tenemos, dónde está, cómo evolucionó y su historia natural para construir
políticas de conservación de lo que se podrá y deberá salvar, sobre todo si
somos un país megadiverso. Esperemos que no desaparezcan especies que nunca
conocimos.
¡Felicitaciones a Pablo y
a todo el equipo y colaboradores del IPH!
RIMO: la mascota de los
XX Juegos Panamericanos
¿Sabían que Lima será, el
año 2027, la sede de los XX (VIGESIMOS) Juegos Panamericanos y VIII (OCTAVOS) Parapanamericanos,
del 23 de julio al 29 de agosto? No hablaré sobre el posible desempeño
deportivo de la delegación peruana. Me avocaré esta vez a la mascota de esta
futura reunión: RIMO, un gecko de Lima, la cual, según los organizadores, está
“inspirada en el gecko de Lima, una especie endémica que acompaña
silenciosamente la historia de la ciudad”.
Personalmente, saludo la
decisión de poner en vitrina al gecko de las huacas o gecko de Lima (Phillodactylus
sentosus), un reptil que está clasificado como en Peligro Crítico (CR) de
extinción, según la legislación peruana. Hasta hace unos años se creía que era
endémico de la ciudad de Lima y específicamente de algunas huacas en los valles
de los ríos Lurín, Rímac y Chillón, como Mateo Salado, Pucllana, Parque de las
Leyendas, Pachacamac, Puruchuco y otras.
No obstante, en el 2017,
el herpetólogo Pablo Venegas y otros reportaron la presencia de individuos de
este gecko en la Reserva Nacional San Fernando, en Nazca – Ica, a más de 300 km
al sureste de Lima. Este pequeño saurio está amenazado, en Lima, principalmente
por ratas y gatos domésticos.
Vamos al tema de la
gráfica utilizada para representar a RIMO. Acá la muestro. Creo, personalmente,
que pudo ser mejor. Ese color verde no me convence. El verde es poco usual en
los geckos, por lo menos, en los que existen en la costa peruana. Estos son más
de colores sobrios, grises, marrones claros, cremas, etc. La cola tampoco es
tan larga y prensil y las manchas en el cuerpo no están bien definidas y
también podrían ser mejor graficadas. Las “manos”, por lo menos la derecha, sí
parecería la de un gecko, por la forma de los dedos. Pese a todo me parece
excelente que se ponga en vitrina a este poco conocido y original vecino limeño
mazamorrero que ha estado acá mucho antes que todos nosotros.
Concentrándonos en Lima y
en este gecko, ¿se imaginan vivir exclusivamente en pequeños “refugios”, en
espacios aislados unos de otros por avenidas, miles de autos, con perros, gatos
y ratas (Y humanos) como amenazas en una mega ciudad?
Este pequeño reptil la
tiene bastante complicada, pero uno de los pasos para promover y trabajar para
poder salvarlo de la extinción es que sepamos de su existencia. Como ya lo dije
hace varios años, no se puede conservar lo que no se conoce.
Protejamos a un limeño
ilustre
Y seguimos con el gecko de
las huacas o gecko de Lima (Phillodactylus sentosus). Este pequeño
saurio ha sido elegido como mascota (RIMO) de los XX (VIGESIMOS) Juegos
Panamericanos y VIII (OCTAVOS) Parapanamericanos que se realizarán en Lima, en
agosto de 2027. Aplaudo poner en vitrina a este reptil críticamente amenazado
de extinción. Hasta el 2017 se pensaba que solamente habitaba en las huacas de
Lima, pero un estudio encabezado por el herpetólogo Pablo Venegas registró la
presencia del gecko en la Reserva Nacional de San Fernando, en Nazca – Ica a
poco más de 300 km al sureste de Lima.
Conocidos también como saltojos,
son confundidos con lagartijas, pero a diferencia de estas, poseen unas
ventosas en las terminaciones de sus cinco dedos para trepar por superficies
lisas, tienen ojos grandes y son nocturnos. El gecko de las huacas, sin
embargo, tiene la particularidad de no poder trepar árboles u otras superficies,
a diferencia de las otras especies de su género.
Para su mala suerte, los individuos
jóvenes tienen una coloración amarillo-anaranjada, un tanto brillante que hace
suponer que son venenosos; y como mecanismo de defensa, alzan la cola. Muchos
piensan que son alacranes y los matan, pese a que son totalmente inofensivos y beneficiosos.
Comen moscas, arañas, escarabajos y otros invertebrados. Miden en promedio 12
cm y su peso máximo es de 6 gr. En Lima, huyen de la humedad. Por eso solo se
les registra en zonas muy secas sin plantas. Se refugian bajo desechos
materiales (basura) donde se genera un microclima apto para su desarrollo en
pequeñas cavidades bajo la superficie.
Las hembras ponen un solo
huevo y los abandonan, por lo que quedan desprotegidos ante sus depredadores. Se
presume que su época reproductiva es entre setiembre y noviembre. La diferencia
a simple vista entre las hembras y los machos es imperceptible; sin embargo, se
asume que las hembras son ligeramente más grandes.
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| Foto: Julio Magán. |
Otro problema es que sus
poblaciones están aisladas unas de otras, lo que genera endogamia. Es decir, no
hay un refrescamiento genético y eso los hace mas susceptibles a deficiencias
genéticas y reduce la viabilidad reproductiva.
Sus depredadores naturales
son las lechuzas, la lagartija de las lomas (Microlophus tigris); y los introducidos
son los gatos, perros, ratas y por supuesto el hombre. Ante algunas situaciones
de peligro, se desprenden de parte de la cola. Esta se regenera con el tiempo y
en su base se encuentran los órganos reproductivos. Ya conocemos a este ilustre
poblador limeño. Nos toca asegurar su supervivencia.
¡No son venenosos, déjenlos
ir! ¡No los maten ni perturben!
Setiembre 2026









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