lunes, 10 de noviembre de 2014

NO HAY QUE SER EL REY DE INGLATERRA PARA MANDAR A MATAR ARDILLAS


Con mucha sorpresa y esperanzado en sacar a relucir nuestra sangre monárquica en el país, me enteré de que el controvertido Príncipe de Gales, Carlos, el hijo mayor de la simpática Reina de Inglaterra, mandó a sacrificar a cientos de ardillas en sus dominios (1) para controlar la población de estos roedores. Y es que estos animalitos tan simpáticos son una plaga endemoniada a la que se debe controlar por varios motivos. Por eso, no es mala idea esta propuesta real. No tengamos miedo a pensar que en algunos casos se le debe quitar la vida a ciertas especies de animales (y de plantas), debido a que su presencia no deseada en lugares donde no pertenecen pone en peligro a las especies que ya estaban antes que ellas. Me refiero a las especies exóticas y/o invasoras. Sin entrar en discusiones epistemológicas ni éticas, veamos qué razones fueron las que ocasionaron que el noble inglés tome esta medida. Dejemos de lado el fanatismo y el romanticismo. Si hay que hacerlo, hay que hacerlo. No hay otra. God save the Queen! A partir de hoy seguiré de cerca la vida de los reyes y los nobles de Europa.

La Ardilla de las Carolinas o Ardilla Gris (Sciurus carolinensis), originaria de América del Norte, llegó a Gran Bretaña alrededor del año 1870, seguramente como una tierna mascota. Y en 1876, un correcto y piadoso inglés, impulsado por la ternura que estos animalitos pueden ejercer en los humanos, liberó un par de estas ardillas sin saber qué consecuencias podría traer este acto tan caritativo y “humano”. Seguramente, este personaje anónimo no pudo negarle a este mamífero su libertad y se dejó llevar por la dulce mirada que ejercen con sus enormes ojos negros que parecen dos botones gigantes. Así, en el año 1900 del siglo pasado, la situación no era muy dramática en la isla, pese a que ya empezaban a aparecer en grandes cantidades.

En esos años, la especie de ardilla oriunda de Gran Bretaña, la Ardilla Roja o Común (Sciurus vulgaris), era considerada una plaga en Inglaterra. Por ello, se decidió reducir su población a punta de balazos. Hoy en día, esta ardilla está altamente amenazada y ha desaparecido casi totalmente de los bosques ingleses, pero no tanto por la anterior medida, sino por la presencia de la Ardilla Gris. Sus parientes “grises” han tomado posesión de casi todos los espacios de la ardilla “inglesa y colorada”. Adicionalmente, se estima que, según la autoridad forestal local (2), existirían cerca de 140,000 ardillas rojas frente a más de 2,5 millones de ardillas grises. Sin lugar a dudas, esta es una “guerra” altamente desbalanceada, en la cual, la especie local tiene todas las de perder.

Y una de las razones de la actual situación de estos mamíferos es la presencia del virus Parapox en las ardillas grises, las mismas que son inmunes al virus, pero que se lo transmiten a sus primas, las ardillas rojas, ocasionándoles casi siempre la muerte. Adicionalmente, las ardillas grises pesan casi el doble que sus primas y pueden acceder a frutos más grandes, por lo que están mucho mejor alimentadas, son más robustas y a su vez más resistentes a las condiciones locales. Y en el colmo de la desfachatez, se ha observado que las ardillas grises se roban las provisiones de nueces y semillas que con tanto esfuerzo recolectan sus parientes. Con ello, las ardillas rojas se alimentan mucho menos que las grises y sobreviven con bastante dificultad los duros meses de otoño e invierno, por lo que llegan a la primavera bastante debilitadas y susceptibles a enfermedades.

¿Príncipe ecologista?

El Príncipe Carlos es miembro, honorario por supuesto, de la organización Red Squirre Survival, dedicada a conservar a la Ardilla Roja. Por eso, el noble inglés se preocupa de que se tome las medidas del caso para sacrificar a las ardillas grises sin alterar los bosques donde las ardillas rojas deben sobrevivir para repoblar sus antiguos territorios. Así, tras un estudio científico realizado por la Zoological Society of London, posiblemente a pedido del Príncipe, se cree que algunos individuos de la Ardilla Roja han desarrollado los anticuerpos necesarios para volverse inmunes al virus Parapox. Con ello, las posibilidades de recuperación de la especie aumentan considerablemente.

A todo esto, la Ardilla Gris no solo ha hecho estragos en Inglaterra, sino también en el norte de Italia. Allá, en 1940, políticos italianos llevaron algunos ejemplares de la Ardilla Gris al país con forma de bota y los soltaron poco tiempo después. La historia es la misma: los animalitos se convirtieron en plaga. Adicionalmente, Alemania también podría ser invadida por las vandálicas ardillas grises. Los teutones ya la tienen fichada. Estos simpáticos roedores ya han ocasionado varios cortocircuitos y diversas situaciones caóticas en la red germana de trenes, ya que, por alguna extraña razón, les gusta comerse el plástico que protege los cables eléctricos.

Y en Escocia, la situación también es crítica. Los biólogos de ese país temen que las ardillas grises, que vienen del sur de la isla (Inglaterra), tomen por asalto sus territorios. Por supuesto, las fronteras (políticas) no son impedimento para las especies biológicas. Estas solo podrían detenerse (temporalmente) ante barreras geográficas inquebrantables, como grandes masas de agua o ecosistemas a los que no pueden adaptarse. En el ínterin, el futuro Rey, Carlos, justifica plenamente el uso de diversos métodos para matar ardillas grises y librar a Gran Bretaña de estos simpáticos pero impopulares animales.

Adicionalmente, a todo esto, existe una cuestión de orgullo nacional, pues ni los ingleses ni los escoceses quieren que su Ardilla Roja desaparezca, debido a un invasor foráneo. Además, claro está, la preocupación también radica en el ya mencionado tema fitosanitario en torno al virus Parapox que podría afectar también a otros animales. Así, a mediados del año 2008, se inició una campaña masiva para reducir la población de ardillas grises en Escocia, donde se estima que vive el 75% de la población de la Ardilla Roja.   

Adiós a las ardillas

El método elegido para mandar al más allá a miles de ardillas grises fue el siguiente: los roedores eran cazados vivos mediante trampas y posteriormente recibían una muerte digna y rápida mediante una bala o perdigón. Y como era casi imposible realizar esta campaña en toda la isla, se determinó, mediante diversos estudios científicos, que la incursión debería ser hecha, en primera instancia, tan solo en un corredor de casi 25 kilómetros que atraviesa la isla de oeste a este, para evitar que las ardillas grises y el virus se sigan propagando de sur a norte sin parar. Se estimó también que en Escocia viven cerca de 250,000 ardillas grises. Ya en el 2008 fueron sacrificadas 8000 ejemplares y en los años posteriores estas cifras han ido creciendo significativamente. No hay otra.

Lo interesante en todo esto es que el Ministro de Ambiente de ese entonces, Mike Russel, apoyaba ciegamente estas medidas y manifestaba que eran absolutamente necesarias. Otra vez, no hay otra. Sin lugar a dudas, un factor importante es el envidiable orgullo nacional escocés (que no es lo mismo que el huachafo y tercermundista chauvinismo nacionalista de nuestros lares). Para los avezados insulares, famosos por sus faldas masculinas y sus gaitas, la Ardilla Roja es una especie de alto valor y de gran belleza.

Por supuesto, esta situación no pasó desapercibida para los defensores de los animales, quienes alzaron su voz de protesta. Así por ejemplo, en Escocia, la organización Advocates for Animals manifestó que, como el hombre es el culpable de este problema, se debe buscar una solución ética y a largo plazo. Por otro lado, Richard Wales, de la organización Red Squirrels in South Scotland, sostiene que “el hombre es el culpable del problema y este debe ser resuelto por él mismo”. Personalmente, esperaba que se agarren a golpes como se daría en una buena batalla escocesa, pero esto no sucedió. La razón primó y el sacrificio de los roedores se impuso, como debe ser.

Así, a todo esto, es evidente que no se podrá exterminar completamente de Gran Bretaña a la Ardilla Gris, pese a que ese es el deseo de la comunidad científica local, pues se tiene al frente a una especie exótica e invasora altamente dañina y peligrosa. Wales quisiera, tal como pregona Advocates for Animals, una solución a largo plazo —como podría ser una vacuna contra el virus Parapox—, pero, por ahora, no la hay. La única solución a corto plazo es el sacrificio de las ardillas grises. No hay otra. Lo otro es especulación y buenos deseos.  

Perú exótico

A todo esto y para bien, el Ministerio del Ambiente, a través de la Dirección General de Diversidad Biológica (DGDB), viene cocinando el Plan de Acción para la Prevención, Control y Mitigación de Impactos de las Especies Exóticas Invasoras. Para ello, tras una serie de reuniones con expertos de varios sectores del Estado, de universidades, de organizaciones públicas y privadas y con otros especialistas, la DGDB ha ido recogiendo impresiones y aportes, con el fin de afinar y cristalizar esta herramienta que es muy necesaria para combatir a esta cada vez más fuerte amenaza de la diversidad biológica. El tema debe tomar más fuerza, dado que el Perú está expuesto a un gran número de especies exóticas e invasoras.

Y como somos un país con una muy alta diversidad biológica, producto, entre otros, de una gran oferta de ecosistemas a consecuencia de las diversas condiciones climáticas y geográficas que tenemos, estamos expuestos y somos muy vulnerables a este gran problema. Y lo peor de todo es que no estamos preparados. Por eso, si un día de estos, en Lima o en otra localidad fuera de la costa norte del país, vemos que nos ha invadido la Ardilla de Nuca Blanca (Sciurus stramineus), sí esa simpática ardillita que revolotea ya por casi toda la capital del país, ya saben qué hacer.
    
Noviembre 2014

Artículo publicado en la versión online de la Revista Rumbos:
http://www.rumbosdelperu.com/no-hay-que-ser-el-rey-de-inglaterra-para-mandar-a-matar-ardillas--V2034.html


(1) http://www.theguardian.com/environment/2014/oct/19/prince-charles-grey-squirrel-cull
(2) http://www.forestry.gov.uk/forestry/redsquirrel

viernes, 24 de octubre de 2014

UN PROBLEMA AMBIENTAL QUE INTENTA PASAR DESAPERCIBIDO: LA SOBREPOBLACIÓN DEL PLANETA


El planeta soporta cerca de 7000 millones de personas. Foto: Reuters.





Cualquiera podría decir que estoy obsesionado con los chinos, pero no es así. Me fascina ese país tan lejano y diverso. China tiene casi todo. Posee bosques, desiertos, cordilleras, ríos gigantescos, una muy alta diversidad biológica y casi todo lo que se pueda pensar, pero también tiene algo que me preocupa: ¡tiene más de 1400 millones de chinos! De los 7000 millones de terrícolas, los chinos son los más numerosos. ¡Se imaginan lo que implica paliar el hambre y las necesidades de los chinos! Además, estos honorables asiáticos no tienen ninguna intención de detenerse como nación pues siguen creciendo con la intención de ser la primera potencia económica en el planeta (aunque creo yo que ya lo son). Es decir, los chinos de China no piensan ni a corto, ni a mediano plazo reducir sus emisiones de dióxido de carbono, ni piensan dejar de seguir produciendo más chinitas y chinitos. El tema de la sobrepoblación en el planeta es preocupante. Se estima que para el año 2100 seremos algo más de 13 000 millones de hambrientos, sedientos y contaminantes bípedos humanos en un planeta bastante dañado. 
 
Hace unos días, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) hizo un pronóstico que ha sido calificado por algunos expertos como controversial por la manera de haber sido estimado. La ONU sostiene que el planeta contaría en el año 2100 con 13 200 millones de personas. Estos cálculos se basan en lo que ya se había estimado para el año 2012. Para tal fin, se ha tomado datos desde el año 1950 hasta el año 2012 y se ha estimado que la población que más va a crecer es la del continente africano. No obstante, existen varios expertos que critican que con los datos estadísticos de tan solo 60 años se pretenda saber qué pasará con la población mundial en casi 90 años. Pero de tan solo pensar en los chinos, no me parecen nada trasnochadas estas cifras.  

En lo que sí están de acuerdo, tanto los funcionarios de la ONU, así como sus detractores, es en el hecho de que la educación y la formación académica tienen mucho que ver con la cantidad de nacimientos en el planeta. Para ello, uno de los expertos afirma que en promedio, una mujer etíope trae al mundo a seis hijos, sin embargo, si ella fuese a la escuela ininterrumpidamente y hasta los 15 años, solo traería al mundo dos hijos. Así, en las proyecciones de la ONU el factor “formación y educación” no habría sido tomado en cuenta para sus estimaciones.

Además, para los cálculos sobre los pronósticos del clima mundial, es importante la cifra, sobre todo si pensamos en números absolutos, ya que esta nos indicaría cuál es y cuál será la población mundial total y no se distingue entre nacionalidades, educación, sexo o cualquier otro factor similar. No obstante, cuando hablamos de la población por naciones, la situación cambia. Mientras que un europeo central se preocupa, por ejemplo, en recibir a tiempo su jubilación y sus políticos se rompen la cabeza en dilucidar cómo hacer para que los pocos jóvenes del viejo continente sigan aportando a la caja fiscal, con el fin de asumir los costos del Estado, la situación es totalmente distinta, por ejemplo, en Nigeria. El país más poblado de África tiene un severo problema con sus jóvenes, pues según se estima, para el año 2100 la población juvenil se quintuplicará.

África es uno de los contnentes más afectados.
Así, entre las grandes preocupaciones del gobierno nigeriano está el hecho de ver la manera de construir más escuelas y de garantizar la educación de un gran número de sus ciudadanos. Además, no solo es necesario intentar asegurar el tema educacional, sino también ofrecer posibilidades de desarrollo, vivienda, alimentación, trabajo y lo mínimo que se necesita para vivir dignamente. Sabemos que todo esto implica espacio, tiempo y dinero; y que tiene un costo ambiental bastante notorio. Por ende, con una población mundial creciendo de manera imparable, no es descabellado pensar que con ello se acrecentarán problemas como la pobreza, la salud humana, la contaminación y degradación ambiental, la mortalidad infantil y la dura pelea por el acceso a los recursos naturales con los consecuentes conflictos socioambientales.

No hay cama para tanta gente

Algunos cálculos indican que para entender un poco cómo está creciendo la población humana, podemos imaginarnos que cada cinco días, desde hoy hasta el año 2050, surgiría una ciudad de un millón de habitantes en los países en vías de desarrollo. Anualmente, estamos creciendo a razón de 80 millones de personas en el planeta. A eso, hay que tomar en cuenta el hecho de que el mayor porcentaje de ese crecimiento se da en las regiones más pobres del globo terráqueo. En países como Malawi, Nigeria y Uganda, vivirán, en el año 2100, el quíntuple de personas de las que viven hoy, si es que se logra hacer retroceder las cifras de fertilidad. Si eso no sucede, se estima que el número de habitantes sería 30 veces más grande que el actual. Sin duda, estamos hablando de bastante gente en una zona altamente pobre.

Y no nos debe extrañar que esto suceda, cuando sabemos que en los países en vías de desarrollo existen cerca de 80 millones de mujeres que quedan embarazadas sin desearlo. Esto sucede en gran parte porque no tienen acceso a métodos anticonceptivos. Si las mujeres y adolescentes podrían decidir libremente cuántos y cuándo tener hijos y si tendrían acceso a métodos anticonceptivos y a una educación sexual sin tapujos religiosos, serían mucho más saludables, productivas y tendrían mayores y mejores posibilidades de recibir educación y de formarse como profesionales.

Por otro lado, en Europa habitan actualmente cerca de 742 millones de personas. Para el año 2100 se estima que habría 639 millones de europeos, es decir, existiría un retroceso de 14% en su población total. Esto grafica un poco cómo se está dando el crecimiento en algunas partes del planeta. Asimismo, la ONU proyecta que el promedio de la esperanza de vida en la Tierra subirá de la actual cifra de 70 años a 82 años para el año 2100; e incluso, en países industrializados esta cifra podría llegar a 89 años de edad. En otras palabras y aunque suene duro, habrá más gente que alimentar y mantener por más tiempo.

Y en el país de las maravillas

El Perú no se queda atrás, es decir, el país seguirá creciendo en varios aspectos. El incremento evidente de la rentabilidad económica para un gran porcentaje de peruanas y peruanos se evidencia, entre otros, en un creciente poder adquisitivo y en una expansión desordenada de las ciudades del país. Además, en muchos lugares es evidente el avance de la deforestación, de la quema de tierras y de la invasión de terrenos para ampliar la frontera agrícola y ganadera. Sin duda, el deterioro de nuestra diversidad biológica seguirá aumentando, pues tenemos muchas cabezas que alimentar y tendremos más de ellas en los siguientes años. Las familias seguirán creciendo y atomizándose, los nuevos miembros querrán tener su carro, su departamento, su chacra para sembrar, sus equipos tecnológicos; y querrán no quedarse atrás y “progresar” para asegurar el bienestar de los suyos y de los que vienen más adelante.     

Así por ejemplo, hace unos días, el economista Eduardo Zegarra, investigador principal del Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE), afirmó que cerca de seis millones de peruanos no contarían con los servicios de agua potable. Y esa cifra, así como vamos, podría seguir aumentando. E incluso, ya no solamente es el hecho de tener agua potable en tu domicilio, sino, también sucede que tienes tu conexión, pero la demanda es tan alta en tu zona que recibes solamente un “chorrito” de agua. Eso estaría sucediendo en algunos nuevos edificios en Lima y en otras ciudades costeras. Con todo lo anterior, a quién le extraña que cada vez sea más caro y complicado acceder al agua potable.

El hecho es que cada día somos más y que la pugna por el acceso a los recursos naturales va a crecer y va a ser más despiadada. Es lógica pura, a más gente, más bocas a las que debemos alimentar, a las que debemos darle agua, asegurarles el transporte, darles energía, garantizarles un espacio para vivir, darles medicina, etc. Es decir, de ninguna manera puede quedar el planeta tal cual como ─en el mejor de los escenarios─ está actualmente, ante el imparable crecimiento poblacional. Así la población humana dejase de crecer hoy día, el planeta ya cojea y sufre para darnos a todos alimentos, agua, refugio y combustible.   

Dicho lo anterior, ¿se imaginan si la profecía de la Cámara de Comercio de Lima se cumple? Es decir, ¿cómo será el Perú si es que se llega a convertir, en el año 2027, en un país del “Primer Mundo”?. Habría que alucinar cuál sería el estado de conservación de nuestros bosques tropicales, de nuestros páramos andinos, de toda nuestra geografía en general y en especial (creo yo) de nuestro mar. Ser un país “desarrollado” nos costaría un “ojo de la cara” sin lugar a dudas. Esto, en especial, si no existe un cambio de actitud en la mente de nuestros compatriotas por valorar nuestra diversidad biológica, por buscar la institucionalidad, por dejar de practicar la asquerosa y contraproducente “criollada”, por cambiar de actitud y por dejar atrás la informalidad. No podemos detener el crecimiento, pero crezcamos bien y pensando en los que vienen más adelante. Dejemos también de repetir la frase: “dejemos un mejor planeta para las futuras generaciones”. Lo que debemos dejar son mejores personas.     

Artículo publicado en la versión online de la Revista Rumbos:

 Octubre 2014

jueves, 2 de octubre de 2014

¡LA CONCHA DE LA LORA! ¿OTRA VEZ A VOTAR POR EL MAL MENOR?

 
Una vez más debo votar por el mal menor. Me jode aceptar esta triste realidad. Votaré por Susana Villarán. Me jode resignarme a tener que proceder de esta manera. Claro, en un mundo ideal, votar por un candidato en el que crees y que pese a ello, pierda, es bastante posible y no es el fin del mundo. Puede ser que el ganador no sea de tu agrado o de tu corriente ideológica, pero, repito, en un mundo ideal, se supone que el candidato ganador hará una gestión decente. Y justamente, esta última palabra, es decir, decente, es lo que más extrañaré del muy posible ganador de estas aburridas y fatalistas elecciones de octubre de 2014. 
 
Me da risa los intentos desesperados de los “villaranistas” por intentar voltear la tortilla. Se necesita algo más que estar “pegando” (porque qué fácil es utilizar lo de otros) propaganda política y artículos periodísticos a favor de su candidata en las redes sociales sin pensar en entrar en la vida política. Qué fácil es estar cómodamente sentado en Starbucks tomando su capuccino y hablando huevadas con sus coleguitas y sintiéndose un mártir de la democracia por su accionar en la red. Apoyo a Susana porque creo que es decente y que ha agarrado al toro por las astas, pero pienso que está rodeada de algunos soberbios e incapaces colaboradores, consejeros y “ayayeros”.    

Apoyo la chamba de Susana pero pienso que ha obrado mal en muchos aspectos por no poner mano dura en su entorno y por no contratar gente capacitada para gestionar una ciudad tan emputada como Lima. Apoyo la reforma del transporte (y otras) que ha iniciado, pero no puede ser que tenga, entre otros, ese discurso tan falto de cerebro de mandar a la gente a caminar y querer “achorarse” sin ningún tacto político escudada por la innumerable manga de intermitentes seguidores y defensores. Estos ciudadanos y ciudadanas solo defienden y apoyan lo que, a su parecer, solo a su parecer, es lo mejor para la humanidad. No comulgo con estas posiciones, eso de ninguna manera. 

Me parece patético que el “mudo” gane estas sosas elecciones. Me da bronca tener que vivirlo (otra vez). Pero es lo que, al parecer, nos toca. Ahora, ¿cómo enfrentar esta situación? Creo yo que una posibilidad es dejar de ser “político (palomilla) de ventana (informática)” y pensar en refundar nuestra oferta partidaria. Cambiarle el “chip” a la gente de a pie en estos momentos es casi imposible; y más ilusorio es hacerlo desde un escritorio o desde un sofá. Se necesita trabajo de base y apoyar el sistema partidario para evitar el caudillismo y el surgimiento de “líderes chauchillas” que solo figuran por periodos y que se venden y arriman al mejor postor. También se necesita estar en la capacidad de respetar las discrepancias ideológicas y en base a eso, discutir de manera decente y presentar propuestas coherentes. 

Ya hice estos comentarios en un foro privado y me tildaron de derechista, facho y de “desubicado”. Por supuesto que casi me agarro a golpes con los “gurús” que creen que su doctrina es la palabra y el pensamiento divino e incluso que creen haber sido tocados por la divina providencia. Respeto todo lo que creen y defienden mis conciudadanos. Los respeto, pero eso no significa que piense igual que ellos. Esas diferencias son positivas, pues permiten construir una democracia basada en la libre opinión. Por eso la defiendo. Entonces, a votar por quien podría representar tu punto de vista sobre lo que sucede y deberá suceder en esta ciudad infernal. 
Octubre 2014

martes, 30 de septiembre de 2014

¿CÓMO HACEMOS CON EL CÓNDOR ANDINO Y LOS HUMANOS QUE INTENTAN SALVARLO?


Cóndor Andino (Vultur gryphus) en el Cañón del Colca, Arequipa - Perú. Foto: Fernando Angulo Pratolongo.
Como casi siempre, se viene dando, de manera desapercibida para el ciudadano de a pie, una serie de discusiones bizantinas sobre lo que se debe hacer para proteger al Cóndor Andino (y a otras especies) de la extinción. Y si bien existen valiosos esfuerzos impulsados por el Estado, con el apoyo de la ciudadanía, encaminados a elaborar una estrategia nacional para evitar que esta magnífica ave desaparezca del territorio peruano, estaríamos —en mi percepción— obrando erróneamente si se permite que personajes controversiales asuman un rol preponderante. No creo necesario, por ejemplo, que el equipo técnico que se dedique a plantear estrategias de conservación para esta ave deba ser dirigido por un foráneo. No necesariamente por ser de otro país, sino por el papel que ha venido tomando en otros ámbitos. Esto no tiene nada que ver con algún tema de falso y enfermizo nacionalismo, eso de ninguna manera.


En abril de 2013 escribí un artículo sobre el tema[1], con el afán de aportar algunos elementos al debate a sabiendas de que ya en ese entonces se estaba dando la “construcción participativa” del Plan Nacional de Conservación del Cóndor Andino (Vultur gryphus). En aquella ocasión intentaba entender y dar a conocer el laberintico mundo estatal relacionado a las funciones y obligaciones en cuanto a la protección y uso sostenible de nuestra diversidad biológica. Y es que para “las masas”, la cosa es más que confusa. Meses después, en agosto del mismo año, se realizó en Cuzco una primera reunión en torno al Cóndor Andino. Accedí a la memoria de ese taller y pude revisar algunos acuerdos interesantes y algunas de las buenas intenciones allí consignadas. En ese entonces no me llamó la atención el hecho de que aquella reunión fue convocada por el Ministerio de Agricultura y Riego (MINAGRI) a través del Despacho Viceministerial y de la Dirección General Forestal y de Fauna Silvestre (DGFFS). Ya veremos por qué.  

En las memorias del taller de Cuzco, destacó para mí —como parte de una de las líneas de acción relacionada al tema de las fiestas tradicionales (representada por el conocido Yawar Fiesta) en Apurímac y Cuzo— lo referido a la sensibilización y educación. Allí se proponía implementar, entre otros, “un programa de manejo con los ‘alimentaderos’”. Asimismo, se proponía, en cuanto a la ¿reducción de la fuente de alimento? “provisionar de alimento en aquellos lugares identificados con mayor presencia de cóndor”. Así, además de estar mal redactada la actividad, esa propuesta me llama la atención. Al respecto, existen varios puntos por mencionar.

Posteriormente, en setiembre de 2013, la DGFFS me invitó al segundo taller para la elaboración del ya mencionado Plan Nacional de Conservación del Cóndor Andino. Asistí gustoso. Y en dicho taller, realizado el 18 de octubre en la Universidad Ricardo Palma en Lima, me llamó la atención algunos comentarios que campeaban por ahí reflejando una cierta incertidumbre: ¿qué organismo del Estado tiene la responsabilidad de elaborar los planes nacionales de conservación de una u otra especie biológica? Ahora me queda claro que en el artículo que escribí en mayo de 2013, yo mismo no tenía claro el panorama.

¿Cómo es la cosa?

Tal responsabilidad sería facultad (¿u obligación?) de la DGFFS, la cual se ha convertido hace poco en el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR) que depende igualmente del MINAGRI. Es importante aclarar esto porque se siente, en este y otros casos, una suerte de “pugna de poderes” entre la ex DGFFS y la Dirección General de Diversidad Biológica (DGDB) del Ministerio del Ambiente (MINAM). Estoy seguro que este tema llegará a buen puerto y que no alterará (en realidad, no debería) la puesta en marcha de acciones concretas para preservar nuestra diversidad biológica. Sin embargo, debemos tener las cosas claras, pues al momento de tomar decisiones, tal situación podría ser una fuente de conflictos y de desavenencias.

Entonces, la institución llamada a realizar y a ejecutar estos planes es el SERFOR. En base a ello, la DGDB puede (y debería) implementar algunas de las estrategias consignadas en dichos documentos con ayuda de la ciudadanía, es decir, de las ONG, de las universidades y de todos aquellos que se quieran sumar a estos esfuerzos. Todo ello debe ser realizado, claro está, con el apoyo del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP), de los emprendimientos privados, de los gobiernos regionales y locales y de todos los llamados a velar por nuestro patrimonio biológico.   

Y justamente, en lo que concierne a los gobiernos regionales y locales, estos no están en la facultad de hacer un plan de conservación regional o local independiente, en especial en estos últimos tiempos en los que el Gobierno Central les está transfiriendo diversas facultades políticas y administrativas. Para el caso de una especie biológica, el gobierno regional debe “cogerse” del plan de conservación nacional (si es que existe y es por eso que estos planes deben existir) y si es necesario, el “plan nacional” puede ser adaptado a las realidades locales y puede ser implementado de manera birregional, macroregional o de cualquier otra manera, pero de acorde a lo establecido en el ámbito nacional.

En conclusión, no existiría una duplicidad de funciones. La norma es clara. Entonces, el ente encargado de elaborar los planes de conservación de una especie a nivel nacional es el SERFOR. Consecuentemente, es necesario explicar bien la “repartición” (no repartija) de funciones para evitar duplicidad, confusión, optimizar costos y poder concentrarse luego en la puesta en práctica de los planes (lo cual, finalmente, es lo más importante). Por ello, tanto el MINAM como el MINAGRI deberían dejar este tema zanjado y explicarle a la ciudadanía claramente cuáles son las funciones y atribuciones de la DGDB y del SERFOR respectivamente. O en su defecto, ambos organismos deberían incluir una campaña informativa en su accionar, en especial el SERFOR que acaba de entrar a la “cancha”. Solo un par de gatos saben de su existencia.  

Finalmente, tengo entendido que se pretendería nombrar como encargado del grupo de trabajo que revisará el Plan Nacional de Conservación del Cóndor Andino (Vultur gryphus) a un ciudadano inglés. Esta decisión me parece desacertada y lo digo con conocimiento de causa. Esta iniciativa debería ser liderada por algún otro profesional peruano que conozca mejor el tema y que no sea tan controversial. No sé si tal pretensión ha prosperado, pero creo que debe ser revisada. Esta es mi opinión y estoy seguro que recoge la de varios entendidos en la materia, ¿o no es así?

Buches llenos

Por otro lado, hace ya varios meses me quedó rondando en la cabeza una foto donde aparecían algunos ejemplares del Cóndor Andino volando en el Cañón del Colca. Hasta ahí todo bien. Pero luego, viendo la foto con más detenimiento, me quedé asombrado por los buches repletos que tenían esas aves. Claro, podría ser que hayan tenido un buen desayuno o un buen almuerzo, pero me pareció bastante raro que eso suceda, en especial en esa zona llena de turistas. La mencionada escena me hizo recordar las discusiones en torno al tema en las reuniones sobre el Cóndor Andino, cuando se mencionaba en el borrador del plan que es necesario “Establecer programa de manejo con  ‘alimentaderos’ con las poblaciones vinculadas al hábitat del cóndor andino. Es decir provisionar alimento en aquellos lugares identificados con mayor presencia”.

Consultando con varios expertos, me queda claro que esta medida sería perjudicial y que no garantizaría ningún resultado efectivo a largo plazo en el caso del Cóndor Andino. Al parecer existiría un grupo de “conservacionistas” empeñados en alentar la alimentación suplementaria sin que realmente esté demostrado científicamente que sea necesaria. Su aplicación respondería, al parecer, a otros intereses. Además, la utilización de esta técnica no habría demostrado que serviría para aumentar las poblaciones de cóndores.  

Por todo ello, recomiendo leer el siguiente artículo: “Posibles impactos de la alimentación suplementaria y de las fiestas tradicionales en las poblaciones silvestres de Cóndor Andino (Vultur gryphus) en Perú y recomendaciones para su conservación”, escrito por Renzo Piana en la Revista de Ornitología Neotropical Nº 25 (2014), páginas 37-46. En este trabajo se resalta la imperiosa necesidad de elaborar un plan de conservación para el Cóndor Andino en base a información científica (justo lo que nos falta) y se recomienda no darle prioridad a la alimentación suplementaria de individuos para incrementar la productividad, dado que este método traería consigo cambios en las estructuras poblacionales de las aves carroñeras, entre las cuales está el Cóndor Andino.

Una de las justificaciones al respecto se sustenta en el hecho de que, si bien está técnica ha sido utilizada en otros continentes con éxito en diversas especies de buitres, cuyas poblaciones decrecieron aceleradamente debido a la falta de alimento o por la contaminación de los mismos, en el caso del Cóndor Andino, esta especie emblemática enfrentaría en el Perú otras amenazas. Una de ellas sería la pérdida de hábitat y el uso de ejemplares de esta ave en celebraciones tradicionales. Además, no se tiene información certera y actualizada sobre el verdadero estatus del ave, sobre el número de ejemplares que tenemos en el país, sobre dónde se les encuentra, así como sobre cuáles son sus rutas de desplazamiento y otros datos que permitirían elaborar estrategias de conservación efectivas y eficientes. Por ende, aún tenemos bastante por hacer.  

Finalmente...

No es mi intención, en lo absoluto, ganarme enemistades en vano. Conozco a muchas y muchos profesionales capaces y muy comprometidos con su labor, tanto en el MINAM, como en el MINAGRI; y además aprecio realmente el trabajo que realizan día a día. Sé que estar en el lado “oficial” exige una conducta distinta a la que se podría tener estando en el lado “no oficial”. Lo sé y por eso guardo respeto por lo que se hace desde el Estado. A veces es complicado lidiar con los parámetros ya establecidos, pero es algo con lo que tenemos que avanzar.

Finalmente, si en algo estoy errado, confundido o desubicado, le ruego a quien detecte el malentendido que por favor me escriba con copia a todos. La idea es construir, no destruir. Saludos.

Setiembre 2014

Artículo aparecido en la versión online de la Revista Rumbos:



[1] “Se elabora plan para conservación del cóndor” en la Revista Rumbos online: http://www.rumbosdelperu.com/-se-elabora-plan-para-conservacion-del-condor-V567.html

domingo, 17 de agosto de 2014

¡ME MUERO! ¡YA NO SOMOS EL SEGUNDO PAÍS EN EL MUNDO CON EL MAYOR NÚMERO DE AVES!


Violinista en Lamas, San Martín. Foto: Enrique Angulo Pratolongo.
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Estoy seguro que muchos de ustedes han escuchado la cantaleta de que el Perú es uno de los países (más) megadiversos del planeta (Ojo, ¡no es el único, ni el más diverso del universo¡) y que entre todos los atributos de estar casi en la cima de la diversidad biológica, ocupamos el segundo lugar (detrás de Colombia) en cuanto al número de aves. Pues, es hora de saberlo, ya no somos segundos en ese ranking. Hemos pasado a ocupar un (también) honroso tercer lugar, pues Brasil nos quitó el segundo puesto. Lo que no me queda claro es si debemos reeditar los materiales publicitarios hechos por las autoridades estatales para atraer a más turistas y venderles al Perú como el paraíso de la diversidad biológica o solo utilizar liquid paper para cambiar donde dice segundo por tercero. A ver qué dicen los expertos. Lo que sí me queda claro es que, sabiendo que invertimos miserablemente en investigación y que le ponemos decenas de trabas al trabajo de los científicos cuando desean colectar y describir especies de nuestra avifauna que podrían volver a ubicarnos en el segundo lugar en cuanto a aves (y aumentar la lista de otras especies de animales y plantas), esto no debería sorprendernos y más bien debería hacernos reaccionar inteligentemente y no dejar que estas oportunidades se nos vayan volando para nunca más regresar.

¡No me lo puedo creer! ¿En qué momento sucedió todo esto? No lo sé a ciencia cierta pero debe haber sido hace poco y en realidad es lo de menos. Ahora, está muy claro que esto no se trata de una competencia entre naciones por liderar la lista con el mayor número de aves en el planeta, dado que muchas especies (no todas) están en uno o varios países y se movilizan permanentemente sin conocer fronteras políticas. Sin embargo, sí es importante llevar un registro preciso y actualizado de lo que tenemos (y mejor si sabemos también dónde está) para definir y poner en marcha políticas claras y útiles de conservación en torno a las aves y a otras especies de flora y fauna.

Estamos orgullosos y contentos de nuestro segundo lugar detrás de Colombia en lo referido al número de aves. También estamos orgullosos de que el Gallito de las Rocas sea el Ave Nacional, pese a que esta ave está presente en Colombia, Ecuador, Perú, Brasil y Bolivia; y que podríamos nombrar a otra ave, como la Pava Aliblanca, el Colibrí Cola de Espátula u otra especie endémica del Perú para ello. Y por supuesto, vemos también con buenos ojos el crecimiento del número de observadores de aves y de esta disciplina como opción turística que va tomando vuelo, no solo para "gringos", sino también para turistas nacionales. En general, creo que vamos en buen camino. Pero existen varios puntos por mejorar y tenemos varios temas pendientes por resolver. Uno de ellos es el que nos convoca en estas líneas.

Para seguir creciendo como un país comprometido con su diversidad biológica, debemos invertir más en la investigación y en el fortalecimiento de nuestras capacidades. Además debemos fomentar la publicación y difusión de información científica y técnica que nos ayude a tomar buenas decisiones, pues necesitamos saber (repito) qué tenemos, dónde está, cuál es su estado de conservación y cómo podemos aprovechar racionalmente nuestra diversidad biológica. Asimismo, requerimos que las autoridades se pongan las pilas y colaboren en esto. Necesitamos también celeridad en varios temas ¾uno de ellos es el de la bendita Ley Forestal y de Fauna Silvestre¾, así como una revisión de algunas leyes ya existentes que son arcaicas, desfasadas y que son una invitación a la informalidad, a la ilegalidad y a las ganas de patear el tablero.

Así por ejemplo, no puede ser que debamos depender de investigadores (en su mayoría) extranjeros para poder saber qué es lo que tenemos en el país. Además, las trabas que existen para colectar especies y acceder a información genética se amparan en leyes medievales que supuestamente protegen nuestro patrimonio natural, cuando lo único que producen es que muchos investigadores desistan en sus intentos de investigar en el país debido a nuestra kafkiana legislación. E incluso, generan que algunos investigadores peruanos agarren sus maletas y se vayan a otros países vecinos a  trabajar y a hacer lo que acá no pueden hacer, o sea, "hacer" ciencia.

Nos bajaron del segundo lugar

La página web de la Comisión de Promoción del Perú para la Exportación y el Turismo, es decir, de PromPerú, nos informa (aunque no queda claro) de que el Perú es el segundo país en número de aves y que según la lista oficial de SACC/CRAP, es decir del South American Classification Committee del Louisiana State University (LSU) Museum of Natural Science (que es como la FIFA en el tema de aves), tenemos 1830 especies de ellas[1]. A mí no me queda claro de dónde sale esa cifra, pero supongo que debe haber una explicación al respecto. Y es que a mayo de 2014 la cosa cambia un poco, pues también en la página del South American Classification Committee[2], Perú tiene en total 1770 especies de aves, mientras que Brasil tiene 1786 especies. O sea, solo 16 especies nos separan del segundo lugar, el cual nos ha sido injusta y silenciosamente arrebatado por el país carioca.

Gallito de las Rocas (Rupicola peruviana). Foto: Fernando Angulo Pratolongo.
Sin embargo, analizando las cifras, también a mayo de 2014, en Brasil existen 25 especies hipotéticas de aves, es decir, especies que habrían sido reportadas en territorio brasileño pero de las cuales no se tiene reportes documentados que certifiquen tal afirmación. En todo caso si lograran sumar esas 25 especies a su lista tendrían 1811 aves. Mientras tanto, Perú tiene 73 especies hipotéticas, con las cuales, sumaríamos 1843 especies y podríamos recuperar nuestro tan preciado segundo lugar en el planeta. Por supuesto, esto no va a suceder de un momento a otro, pero sí podríamos hacer crecer nuestra lista ornitológica si nos ponemos las pilas.

Además, conforme se va avanzando en la investigación científica podrían aparecer otras especies para el país, las cuales necesitan ser documentadas. Y no solo se trata de nuevos registros de especies que ya son conocidas, sino, podríamos estar hablando de nuevas especies para la ciencia. Pero, como ya se mencionó, las trabas burocráticas que impiden llevar a Estados Unidos u a otro país especímenes recolectados para el correspondiente análisis genético (porque acá no tenemos la tecnología necesaria) que nos daría la certeza de estar frente a una nueva especie son engorrosos y desalentadores.

Pero para continuar deberíamos saber lo siguiente. Una especie biológica X tiene un nombre común (o varios, si se le conoce en muchos lugares y adopta nombres locales) y un nombre científico. Este último es como su DNI y lo distingue nominalmente de todas las otras especies. Se escribe en latín y es binario, es decir, está compuesto por el género y por la especie; por ejemplo: Halcón Peregrino (Falco peregrinus). Esta ave de presa tiene cerca de 17 subespecies distribuidas en todo el mundo. Así, en el Perú tenemos tres de ellas: Falco peregrinus anatum, Falco peregrinus cassini y Falco peregrinus tundrius. Podría suceder que, por un proceso de especialización, adaptación o por aislamiento, la subespecie Falco peregrinus cassini se convierta en una nueva especie: Falco cassini, con lo cual tendríamos una nueva especie.

La única manera de saberlo es mediante el análisis genético e incluso mitocondrial, pues en muchos casos, el plumaje es casi similar entra una especie y otra (o entre una subespecie y otra) y el registro vocal también. En esos casos, solo nos queda analizar el ADN. No hay otra. Ahora, así descubramos una nueva especie, en este caso para el Perú, podría ser que esta también esté presente en otros países. Pero el primer paso es saber a ciencia cierta que estamos frente a una nueva especie (o que no lo estamos y que todo fue solo un susto) y para eso hay que lidiar con el laberíntico mundo normativo del país.

¡A trabajar!

En el Perú tenemos la dicha de contar con un experto y conocedor de nuestras aves que está haciendo un trabajo babilónico, silencioso, minucioso e indescriptiblemente valioso para nuestra emergente ornitología. Me refiero a Manuel A. Plenge, un apasionado por la avifauna peruana[3] quien, en un esfuerzo desinteresado, ha dedicado parte de su valioso tiempo a elaborar documentos muy útiles sobre nuestras aves, tales como la "Lista de las Aves del Perú", la "Bibliografía de las Aves del Perú", "Especies y Subespecies de las Aves del Perú" y las "Referencias bibliográficas de las Aves del Perú". Todos estos impecables trabajos pueden ser consultados en la página web de la Unión de Ornitólogos del Perú (UNOP): https://sites.google.com/site/boletinunop/.

¡Pero atención!, en el documento sobre las especies y subespecies del Perú, específicamente en el Apéndice 9 (sección 5, pág. 235)[4], se incluye una lista de especies cuya presencia en el país es considerada como hipotética. Esto significa que existe un reto para los "pajarólogos", pues se necesita documentar y publicar la presencia de las especies ahí incluidas y de otras que seguramente están esperando que las hagan famosas. Y sin lugar a dudas, un reconocimiento a la labor de Manuel A. Plenge es trabajar en ello y para eso está el Boletín de la UNOP, para publicar los resultados. Ahora, en base a lo anterior, creo además que Manuel debería recibir un reconocimiento del Estado por su dedicación a las aves y por el gran impulso que le está dando a la investigación ornitológica en el país. Sé que a Manuel no le va a gustar lo que he sugerido, pero creo que sí es justo decirlo y que recojo lo que muchos piensan. 

Y bueno, ya seguiré con el tema, pues hay varios puntos en los que se debe ahondar para entender mejor qué está sucediendo, cuáles son los retos y perspectivas en este tema y el rol del Boletín UNOP en todo esto.

Agosto 2014

Artículo aparecido en la versión online de la Revista Rumbos:

http://www.rumbosdelperu.com/-me-muero-ya-no-somos-el-segundo-pais-en-el-mundo-con-el-mayor-numero-de-aves--V1810.html



[1] http://www.peru.travel/what-to-do/natural-peru/wildlife-observation/bird-watching.aspx
[2] http://www.museum.lsu.edu/~Remsen/SACCCountryLists.htm
[3] Para conocer algo más de Manuel A. Plenge, pueden revisar el siguiente enlace: http://mitambordehojalata.blogspot.com/2009/06/manuel-plenge-el-experto-en-aves.html
[4] https://sites.google.com/site/boletinunop/subespecies

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