viernes, 21 de agosto de 2009

LA LISTA ROJA Y LAS OVEJAS ENANAS. ANIMALES EN PELIGRO


Según la International Union for Conservation of Nature (IUCN), 869 especies animales se extinguieron el año pasado y 17 000 están amenazadas actualmente. La meta de reducir la extinción de especies para el 2010 es, para la IUCN, imposible de alcanzar. El planeta será testigo de la desaparición masiva de especies en los siguientes años. Para el vicepresidente del programa de salvación de especies de la IUCN, Jean-Christophe Vie, “los gobiernos deberían ponerle la misma convicción que le ponen al desarrollo económico e industrial y a buscar salidas a la crisis financiera, a la preservación de las especies biológicas”.

En la lista de las actividades más letales para la flora y fauna del planeta están la deforestación, la contaminación ambiental, la sobrepesca (con la brutal matanza de las especies que caen en las redes y que no son deseadas, tales como tiburones, lobos marinos, focas, etc.) y la caza ilegal. Las mencionadas actividades humanas son más dañinas que los efectos del calentamiento global, según la IUCN. Estos datos fueron presentados en junio de este año en la ciudad suiza de Gland.

En el informe titulado “El mundo animal en un mundo cambiante” se analizó los casos de 44 838 especies animales que figuran en la Lista Roja de las Especies Amenazadas de la IUCN. Se determinó también que por lo menos 16 928 especies están al borde de la extinción (en el 2007 eran 16 300 especies). Y dado que solo se ha estudiado el 2,7% de las más de 1,8 millones de especies que existen en el mundo, estos cálculos son bastante conservadores.

Los expertos señalan además que en el mar la situación es muy crítica. La IUCN indica que un tercio de todos los tiburones y peces raya están amenazados de extinción. El 86% de las tortugas está amenazado, al igual que 845 tipos de coral que forman los arrecifes marinos. El 20% de los corales está a punto de desaparecer. Asimismo, el 28% de las aves marinas luchan por sobrevivir, mientras que en el caso de las aves terrestres es el 12%. Cada tercer anfibio y cuarto mamífero está amenazado de extinción. La situación es realmente grave.

Chiquititud

En mi vida había escuchado algo sobre la isla escocesa de Hirta; y menos que allí habita una especie de oveja enana; y mucho menos que el tamaño promedio de dicha raza salvaje (Oveja de Soay) ha estado disminuyendo los últimos años. La razón de la reducción del tamaño de este mamífero, se debe a los efectos del cambio climático en el planeta. Ya desde hace varios años, este cuadrúpedo era un misterio para los científicos pues no lograban encontrar una explicación a dicha situación. Desde el año 1985 a la fecha, se estima que el promedio del tamaño de su cuerpo se ha reducido en un 5%.

Según explican los científicos, siguiendo las reglas de la evolución, las ovejas deberían, conforme avanza el tiempo, aumentar de tamaño. Esto debido a que los ejemplares más grandes y fuertes de una especie enfrentan mejor las condiciones naturales y tienen más oportunidades de sobrevivir (claro, gran parte de esto, se lo ha tirado abajo el hombre). Además, los más grandes tienen mayores oportunidades de procrear que los especímenes chicos y débiles. Asimismo, los más grandes tienen más crías, las cuales reciben los mejores genes salvaguardando la supervivencia y continuidad de la especie.

No obstante, el calentamiento global del planeta parece, en este caso y posiblemente en otros que aún no hayamos registrado, tirar todas estas leyes biológicas por la borda. Cada año, los inviernos duran menos y son cada vez más templados, lo que ocasiona que los especímenes más débiles y chicos de esta especie también sobrevivan. Es decir, las leyes que determinan que los más aptos y fuertes deben sobrevivir, ya no se aplican.

Además, dicha situación genera que las ovejas no crezcan tan rápido como antes debían hacerlo, dado que en los primeros meses de vida se veían obligadas a tragar todo lo posible para subir de peso y crecer lo más que se pueda, a fin de almacenar energía y grasa para afrontar y resistir al duro invierno. Actualmente, la situación es otra, ya que las ovejas encuentran alimento durante todo el año, por lo que las condiciones para sobrevivir ya no son tan severas como siempre lo fueron. Este escenario determina que las ovejas que crecen más lentamente y menos, puedan seguir existiendo originando que se encuentren dentro de las poblaciones de estas ovejas escocesas a ejemplares más chicos, y que, cuando se crucen entre sí, el promedio de tamaño disminuya.

Más enanos

Existen otros ejemplos de este caso, en donde el hombre, a través de sus actividades, pone de cabeza el ritmo biológico del planeta. En Canadá por ejemplo, la caza deportiva de alces, renos y venados de grandes cuernos ha ocasionado que los ejemplares de estas especies con cuernos pequeños hayan podido sobrevivir a las cacerías. Hoy en día se encuentran muchos especímenes de estas especies con cuernos muy reducidos si se les compara con el promedio.

Algo similar sucede con los elefantes jóvenes. Cada décima cría viene al mundo sin sus característicos colmillos. Tal situación es parte de las adaptaciones biológicas de los paquidermos para evitar la cacería. En el mundo marino también se han registrado cambios debido a la mano del hombre. El tamaño promedio de muchos peces se ha reducido. De esta manera, los peces más chicos tienen posibilidades de escapar a las redes. Así también, muchos peces han optado por no crecer tanto y por madurar sexualmente más rápido con el propósito de reproducirse lo más pronto posible antes de ser capturados.

Todos estos cambios ocasionados por las actividades irresponsables y no reguladas del hombre van en contra de las leyes biológicas generando cambios que tal vez, por ahora, no percibamos como dramáticos. Sin embargo, con el tiempo podríamos apreciar cómo estamos modificando un sistema tan complejo como el de la naturaleza que ha funcionado tantos años a la perfección y que se ha visto alterado única y exclusivamente por nosotros, los habitantes más peligrosos (hasta ahora que sepamos) del universo.

¿Qué implica que los inviernos sean menos severos? Mucho. Tomando como ejemplo a las hormigas o a algunos roedores que siempre se la pasan gran parte de los veranos recolectando víveres para afrontar el invierno, si los periodos fríos son cada vez más cortos o en general, el frío disminuye, estos animales ya no tendrán que permanecer meses en sus guaridas y podrán reproducirse e invadirnos. Así también, muchas plagas e insectos restringidos a zonas tropicales debido a los fuertes inviernos de algunos lugares podrán colonizar nuevos espacios, ya que cada vez estos sitos se vuelven más templados.

Tal vez los que deberían reducirse en tamaño somos nosotros. Así dejaríamos de utilizar tanta energía, comeríamos menos y no impactaríamos tanto en el medio ambiente. ¡Qué vivan los chatos!
Artículo publicado el 20 de agosto de 2009 en la versión online de la Revista Viajeros:

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