jueves, 3 de diciembre de 2009

III ¿F(L)ORO? NACIONAL DE ÁREAS NATURALES PROTEGIDAS: TENEMOS MUCHO POR HACER

Del 24 al 27 de noviembre del 2009 se realizó en Chiclayo este importante encuentro que reunió a más de 400 personas. Con una recargada agenda de temas para entender parte de la situación actual de las Áreas Naturales Protegidas (ANP) como espacios necesarios para la conservación y el desarrollo del país, este evento cumplió su objetivo. Es hora de pasar a la acción. Van unos comentarios personales.

Según el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP), el país cuenta con 64 ANP (a agosto del 2009) pertenecientes al Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SINANPE) que protegen casi el 15% de nuestro territorio. A estas ANP le podemos sumar las 5 Áreas de Conservación Regional (ACR) y las 16 Áreas de Conservación Privada (ACP), las cuales son consideradas áreas complementarias al SINANPE. Comparada esta cifra con la de otros países, no estamos tan mal, sin embargo, lo más difícil no es establecer las ANP (se vienen 15 más), sino gestionarlas y demostrar de que sí aportan beneficios al país y, en primera instancia, a los pobladores locales que deben interactuar directamente con ellas.

Es necesario determinar en primer lugar que —desde mi percepción— la situación actual del SINANPE es alentadora y positiva. Tenemos recursos económicos (y ganas) para sacarlas adelante y convertirlas en ejes de desarrollo basados en la conservación y buen uso de los recursos naturales, pero nos falta (entre otros) mejorar los mecanismos de ejecución de los gastos que son necesarios para lograr que las ANP sean reconocidas como unidades eficientes que realmente aportan al país. En esa línea, aún se debe invertir más en personal, es decir, contratar más guardaparques (asegurando su estabilidad laboral, brindándoles seguro médico y capacitándolos mejor), incluir abogados y especialistas en la gestión de las ANP, así como, según la dimensión y los conflictos del área, asegurar que la respectiva jefatura funcione de manera eficiente.

Es necesario resaltar que un buen paso para la mejor gestión de las ANP es la decisión de que cada una de ellas tenga un Jefe. Otro punto importante que debemos reconocer es que, ahora que el SERNANP pertenece al Ministerio del Ambiente (MINAM) este se ha vuelto más dinámico y tiene mayor empuje. Pero esto es solo una parte del gran reto que tenemos ante nosotros: ¿cómo hacer que las ANP aseguren la conservación de nuestra gran diversidad biológica y que puedan ser utilizadas por nosotros para asegurar un mejor porvenir? Puede sonar contradictorio que al hablar de conservar mencionemos la palabra uso, pero sí podemos hablar de manejo. No obstante, para eso tenemos varios obstáculos que vencer.

Sopa de temas

Regresando al Foro y revisando su programación noté que la variedad de temas era grande (y está bien que sea así) pero lo que me llamó la atención es una apreciación muy personal que la someto a debate. En torno a las ANP, ACR y ACP existen muchos puntos de discusión en base a temas como monitoreo, determinación de lugares prioritarios para la conservación, gestión eficiente, sistemas de información, realización de inventarios biológicos y otros más específicos donde no tenemos una uniformidad teórica. Esta situación nos deja la impresión de que cada uno de los actores que trabaja en torno a estos espacios protegidos parece ser dueño de la verdad.

Definitivamente es bueno tener varios avances en diversos escenarios pero a mi parecer, se debe trabajar de manera más articulada buscando el consenso (el cual, aceptémoslo, es difícil de alcanzar en nuestro medio) para poder sistematizar la información de manera más certera y rápida. No tenemos mucho tiempo para tener ANP que funcionen de verdad. Es decir, la impresión de que cada actor (ONG, consorcio, gobierno regional o local u otros) jala agua para su molino y protege (o impone) sus intereses, nos puede llevar a no avanzar rápidamente en la gran lucha que tenemos para poder seguir (sobre)viviendo en un país megadiverso amenazado violentamente por el cambio climático producto del calentamiento global y por una expansión humana incontenible.

En algunos casos se aprecia que en estos espacios tan complicados de gestionar como lo son las ANP están presentes diversas propuestas (con sus diferentes metodologías) que posiblemente persiguen lo mismo, pero que responden tal vez a lineamientos establecidos en Estados Unidos, Europa o en otras realidades. Todo esto se confunde en interminables propuestas, planes de acción, estrategias, visiones, misiones que constantemente deben ser actualizadas porque pierden vigencia entre tanto papeleo y búsqueda de consenso para pasar a la acción.

Otros temas

Debemos reconocer, en mi opinión, que no vamos a poder conservar y salvar del ser humano a todo lo que quisiéramos y deberíamos conservar. Es inadmisible también pensar que algunos espacios protegidos se vean como entes aislados del resto. Las ANP son parte de un concepto más grande llamado territorio donde confluyen diversas visiones y usos del mismo. Tal situación nos obliga a incorporar a todos los actores involucrados para sentarse en una mesa y definir responsabilidades y acciones conjuntas que sean viables y que no queden flotando en la estratosfera.

Urge ser más expeditivos y concretos. La maquinaria estatal parece despertar de un letargo prolongado pero igual falta buscar catalizadores que demuestren que ese cambio sí está en marcha. Así por ejemplo es necesario que se aprueben los Planes Maestros de algunas ANP para que estas puedan cobrar ingreso y asumir aunque sea los gastos operativos. Por otro lado, un punto tocado en el Foro fue el de la recategorización de algunas ANP. Me parece un buen tema que debe también ser abordado con celeridad para redefinir conceptos y pasar a la acción. Los gobiernos regionales y locales (provinciales y distritales) deben también involucrarse en la conservación y uso sostenible de nuestra diversidad biológica.

Si bien, en resumen, el panorama se ve dentro de todo alentador, insisto en que debemos fajarnos más y buscar acciones concretas que sumen para tener resultados precisos. A estas alturas del partido tenemos que ser no solamente conservacionistas apasionados, sino también “humanistas”, es decir, concientes de que la única manera de sacar adelante a las ANP es viendo más allá de sus fronteras e incorporando a las poblaciones locales en su gestión. “Hace hambre”, cada vez somos más bocas que alimentar, requerimos más energía y necesitamos más espacio para habitar, por ende, la presión humana hacia las ANP no va a disminuir, sino todo lo contrario.

Es por eso que un rol importante en todo esto es aquel que tienen las Zonas de Amortiguamiento (ZA) como espacios que deben disminuir las presiones antrópicas hacia las ANP. En ellas se debe dar un uso del espacio de tal manera que lo que se conserva y resguarde dentro de los espacios protegidos sufra la menor intervención posible. Terrenos saneados jurídicamente; espacios para la agroforestería, ganadería controlada y otras actividades productivas bien manejadas; lugares para ofrecer bienes y servicios (hospedaje, venta de artesanías, alimentos y otros); centros de interpretación; espacios para fomentar la educación ambiental, talleres experimentales y otras posibilidades; deben permitir una mejor gestión de las ANP. Además, así se demuestra que la conservación sí puede traer beneficios para todos.

Finalmente quiero recalcar que tenemos que agarrar la sartén por el mango y ponernos las pilas de una vez por todas. Nuevos temas en la agenda internacional van a precisar modificaciones en nuestro accionar. Hablar de captura de carbono, gestión del agua, pago por servicios ambientales y otros implica reorientar, priorizar y ejecutar nuevas acciones o modificar algunas en marcha. No podemos pasarnos la vida “coordinando” y “agendando” reuniones donde el “floro” es el elemento principal. De hecho es necesario unificar criterios y establecer plazos, pero busquemos celeridad y perfección. Todos lo necesitamos. Manos a la obra.

Nota aparecida en "Solo para Viajeros" del 03 de diciembre de 2009:
http://www.viajerosperu.com/soloparaviajeros/nota1.html

5 comentarios:

  1. cierto nos vamos en floro, el calentamiento y la necesidad de preservación requiere actuar con urgencia, buscar estandares de trabajo es bueno para poder comunicar, eso debe facilitarlo la burocracia estatal. En las tareas la urgencia requiere mayor participación de las poblaciones, hay demasiadas tareas por atender, no olvidar que los centros educativos son académicos, involucrarnos en tareas anuales seria actuar con inteligencia,

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  2. Tuve la satisfacción de participar en el III Foro de ANP, y podría sugerir algo que no se trato en el foro.
    Mencionas que desde que el SERNAMP paso a manos del Ministerio del Ambiente y que ahora es mas dinámico y con empuje, nos olvidamos que aun la Intendencia de forestal y de fauna silvestre lo tiene el Ministerio de Agricultura y ahí sigue manteniéndose con su burocracia y un deficiente manejo y gestión de estos recursos, especialmente de la fauna silvestre, no olvidemos en las ANP tiene entre sus fines principales la conservación biodiversidad, y aun no se sabe ciertamente como será en un futuro la administración de la biodiversidad de las ANP.
    Creo que es necesario ver estos puntos en los siguientes eventos y poder garantizar que la biodiversidad tenga un mejor futuro si lo vemos así.
    Atentamente; Victor Vargas. faunayacucho@gmail.com

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  3. Holas: contestando a los dos comentarios debo indicar lo siguiente (que va de alguna manera relaacionado). Debemos salir de un sistema paquidérmico. En algo hemos avanzado pero es cierto, hay cosas que no se entienden, por ejemplo, que la Dirección General Forestal y de Fauna Silvestre (DGFSS) permanezca en el Minag, junto a la Autoridad Nacional del Agua (ANA). En mi opinión, ambas dependencias del Estado deberían estar en el MINAM.

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  4. Peras al olmo
    Será que hay los recursos necesarios para gestionar las anp? Recuerdo algun reporte no muy antiguo donde se decía que el presupuesto del sinanpe tiene cerca de un 85% de deficit considerando solo los gastos mínimos, sin holgura alguna, como para poder decir que al menos hay algo de personal asignado a cada area. El hecho de que no haya un jefe para cada una es sintomático.
    Se vienen 15 más, pero serán de verdad o solo de papel?
    Decir, como en algunas de nuestras anp, que se tiene un guarda por cada cien mil hectáreas y esperar que estas personas realicen gestión del alguna clase, fuera de las gestiones de cobrar su sueldo mensualmente en la ciudad mas cercana, suena como pedir peras al olmo.
    Hay tanta, pero tanta, gente y organizaciones que viven de florear (y hacer poco o nada) sobre las anps que seguramente sumados todos sus salarios de ong, overheads institucionales y viajes para participar de foros de areas protegidas, se alcanzaría a duplicar el presupuesto oficial del sinanpe.
    Y la cosa seguirá siempre así... si la intención fuera resolver el tema de la sostenibiliad financiera del sinanpe, seguro sería posible... pero una vez resuelto el problema las organizaciones y gentes antes mencionadas quedarían sin propósito y deberían desaparecer.. por tanto, mejor dejar las cosas como están, así siempre habrá déficit y problemas, y serán necesarios los especialistas a quienes se deberá pagar jugoso salario y claro el paseíto a cuanto foro haya sobre áreas protegidas en el mundo... per secula seculorum, amen

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  5. Hay mucho por hacer aún, eso es cierto. Justamente acaban de aparecer dos nuevas ANP, un santuario nacional y una reserva comunal en base a la ZR Cordillera de Colán. Veremos qué sucede. Pero es verdad, hay que destinar más recursos a las ANP y gastar esos montos de manera efectiva. EL SINANPE debe ser parte de la política nacional, sino, se seguirán destinando montos para la construcción de estadios, piscinas, plazas hauchafas y otras cosas prescindibles.

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