miércoles, 26 de diciembre de 2012

MENSAJE PARA EL REVERENDO MIGUEL PIOVESAN



El 19 de diciembre recibí un correo donde se me preguntaba si era yo el personaje sobre el cual el Sr. Miguel Piovesan hacía mención en su programa radial: “El que tenga oído que oiga”. Y claro que se refería a mí, ya que Piovesan afirmaba —con una seguridad implacable— que un tal Enrique Angulo Pratolongo redactó un artículo en la prensa escrita sobre ecología. Es más, en su programa radial, Piovesan me agradeció por haber escrito el artículo. Sé que se están preguntando qué dice el audio y de qué artículo se trata.

Este es el audio en mención:

Y este es el texto que generó el elocuente monólogo de Piovesan:

¡QUÉ SE MUERA EL PAVIPOLLO DE PICO VERDE! ¡QUÉ MÁS DA SI DESAPARECE UNA ESPECIE BIOLÓGICA!, publicado en mi blog: “Mi tambor de Hojalata” el domingo 23 de mayo del 2010.

En mi blog colgué un texto del crítico de teatro Alonso Alegría publicado el 16 de setiembre del 2007 en el diario Perú 21, donde criticaba la “insensibilidad” de los llamados ecologistas a quienes más le preocupa la conservación del “pavipollo de pico verde” que la hambruna de niños africanos. Así, dicho texto lo utilicé en algunas clases como material didáctico, con el fin de crear debates en clase sobre los conservacionistas y los anti-conservacionistas. Adicionalmente, al texto de Alegría le sumé dos artículos, uno de mi hermano y uno mío. En ellos le “contestamos” a Alegría de diversas maneras. Seguramente el Sr. Alegría nunca vio ni verá ambos escritos.

Eso no importa. Lo importante era crear polémica sana y constructiva para intentar entender diferentes posturas en cuanto al tema ambiental en el país. De hecho, estoy seguro que varias personas piensan como Alegría y claro, respeto su postura, pero por supuesto no comparto su manera de ver las cosas en este tema puntual. No obstante, bienvenido sea el debate y bienvenido sea el momento en el cual el Sr. Piovesan llegó a mi blog y específicamente a esa entrada. Dicho esto, Sr. Piovesan si lee estas líneas cuénteme cómo así llegó a mi humilde espacio virtual.

En realidad no tengo nada que aclarar ni me siento ofendido por lo que dice Piovesan —quien incluso me felicita y me llama sociólogo, para luego decirme que también soy periodista y un “ecologista verdadero”—, dado que nada de lo que dice ser de mi autoría, lo es. Piovesan se esmera en repetir lo que dice Alegría. Saquen sus propias conclusiones cuando escuchen el audio y lean los textos ya mencionados.

Además, la verdad es que no pienso gastar mucho tiempo en contestarle al Sr. Piovesan pues finalmente, repito, todos los argumentos que el esgrime como míos y utiliza para su “causa”, no lo son, son del Sr. Alegría. Es más, me siento actualmente desconcertado porque he sido llamado valiente y eso ha causado una terrible confusión en mí, ya que por valiente entendía otra cosa.   

Pero para los que no conocen al Sr. Piovesan, ¿Quién es él? Bueno, solo sé que es la mayor autoridad eclesiástica en el distrito de Puerto Esperanza, provincia de Purús, departamento de Ucayali y que depende del Vicariato de Puerto Maldonado. Es italiano y es uno de los principales propulsores de la construcción de la carretera Puerto Esperanza – Iñapari, la cual, según su percepción, sacaría del subdesarrollo y del aislamiento a nuestros compatriotas. A propósito, habría que preguntarle al padre italiano si, de tener que construirse una carretera, ¿no debería esta salir a Pucallpa, ciudad con la cual hay más afinidad y una relación más lógica?

Lo más probable es que la carretera —que él, algunos nativos y colonos, así como un par de Congresistas defienden a capa y espada— catalice una invasión masiva y desorganizada de la zona, la cual traería consigo todos los males posibles, tales como la desculturización asociada a violencia, alcohol, prostitución y otros males sociales imparables; impulsaría una deforestación en ese rincón con tan alta diversidad biológica (incluye la cultural), la cual no en vano está protegida mediante un Parque Nacional y una Reserva Comunal; permitiría la salida de madera; aceleraría un posible ingreso de cultivos ilícitos, entre otros males. Existen otras maneras de impulsar el desarrollo y no creo que una carretera como la propuesta cumpla ese rol. No entraré a más detalles, para no desviarme del tema. Al respecto ya se ha debatido bastante y los interesados pueden hacerle seguimiento a este asunto revisando la prensa local y especializada.

Regresemos al Sr. Piovesan. Sobre este controvertido personaje existen diversos artículos y videos en Internet. Un enlace que muestra parte de su quehacer y de su empresa es el siguiente: http://www.parroquiapurus.org/index.html donde, cómodamente y en su tribuna casi personal, pregona la palabra del Señor y SU palabra con total libertad (eso es bueno), sin que nadie le diga lo contrario, lo desmienta o polemice con él (eso es malo). Es decir, su “pueblo elegido” tiene una sola versión de la realidad: la realidad de Piovesan.

Nuevamente, no entraré en un debate a fondo con el Sr. Piovesan. No es necesario, solo doy a conocer lo que el señor ha dicho para que cada uno saque sus propias conclusiones. El tema de la propuesta de ley para nombrar de interés nacional la conexión terrestre entre Puerto Esperanza e Iñapari, camuflando la real intención de construir la ya mencionada carretera tiene varios vacíos e incongruencias que no vale la pena tocar en estas líneas. Al respecto ya se ha debatido y escrito bastante. Mi intención es solo, reitero, aprovechar el favor que el hombre de fe me hizo al referirse a mí mediante mi blog y un texto que yo no escribí para que todos nos conozcamos mejor.

Finalmente invito a todos los que han llegado hasta estas líneas y a todos los interesados en el tema a que revisen la información acá presentada. Y es que, el supuesto aislamiento territorial trae también consigo, al parecer, un peligroso aislamiento ideológico y de opinión. Una opinión pública local monotemática, monolineal y patriarcal no es lo mejor para una zona que justamente necesita corrientes de opinión para poder debatir sobre su futuro y tener ideas mejor sustentadas. Claro, siempre hay que echarle la culpa a alguien, por eso, los firmes candidatos para esto son: el Estado, con su poca o nula presencia y con sus pocos vuelos cívicos; las ONG con sus intereses exclusivos destinados a conservar animalitos y arbolitos sacrificando el bienestar humano; los indígenas con su incansable búsqueda de desarrollo y de bienes económicos; los colonos con su afán en explotar los recursos naturales (porque para eso están, para ser explotados); los del Sernanp con su necesidad implacable de pensar solo en su parque y en su reserva comunal; la Iglesia con su deber de llevar la palabra y la paz social a este rincón tan cristiano; y bueno todos los demás que igual son culpables por hacer o por no hacer algo al respecto.

Bienaventurados sean los que lean esto y los que busquen conocer más al respecto. Esto es tan solo un pequeño esfuerzo terrenal para dirigir la mirada a estas tierras bendecidas por el Señor.

Diciembre 2012 

6 comentarios:

  1. Ademas de todo lo que mencionas estimado Enrique, el Sr. Piovesan goza de toda la impunidad que le confiere el Estado ausente en Purús, a través de sus medios (radial y escrito) lanza permanentemente insultos, adjetivos y calumnias contra todos los que piensan distinto a él. Para el Sr. Piovesan sólo sus acólitos de su pensamiento fundamentalista gozan de su confianza y les permite expresarse en sus medios señalados.
    Increíble paradoja: él está convencido que con la carretera anexará a Purús con el desarrollo, y para ello articula sus ideas con las prácticas ideológicas propias del oscurantismo del medioevo.

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    1. Es verdad, el Sr. Piovesan siente que está en su chacra y que puede hacer lo que mejor le parezca, pues no tiene quien le diga lo contrario y seguramente está respaldado por algunos grupos de interés. Y lo más grave es que, por lo que sé y constatan ya varias personas que conocen la zona, no se limita a decir y gritar sus "verdades" sino que ataca a los que piensa o actúan distinto. Este caso es excelente para un buen reportaje y/o para una película. No puede ser que en esta época tengamos que saber de una persona que manipula a su antojo la opinión pública. El primer paso es informar a la mayor cantidad de personas de este caso para que tomen real conciencia de lo que sucede en Purús para que posteriormente se tomen decisiones concertadas.

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  2. Estimado Enrique.
    Soy Rafael Pino y conozco muy bien las intensiones del señor Piovesan. Para empezar los sacerdotes tienen una gran mision siempre que tengan a Dios como el unico salvador del mundo, sin embargo, segun las evidencias, el Sr. Piovesan no podria ser titulado como "padre" ya que en mi opinion este individuo cree en el "dios carretera" que con aquello llegaria el desarrollo, se calmarian los dolores, las penas, las enfermedades, habria mejor educacion, libertad y en fin todos serian felices. Nada tan falso, pues los purusinos indigenas y no indigenas reclaman ante todo oportunidades para mejorar la educacion y servicio de salud, pues ambas cosas no requieren de carreteras unicamente para desarrollar, ninguna emergencia medica podria viajar en carretera, los jovenes becados podrian estudiar en Purus si tuvieran carreras profesionales con demanda laboral local (tecnico agropecuario, contable, administrativo, mecanico, carpinteria, secretariado...).
    Por otra parte, Purus vive un actual monopolio en las comunicaciones radiales, me refiero a las 02 radioemisoras FM del Municipio y de la Parroquia. En donde solo se escucha y repite el discurso idiologico de Piovesan y su "dios carretera".
    Por tanto, no solo hace falta fortalecer la presencia del Estado en Purus, sino tambien faltar fortalecer a la Iglesia Catolica en Purus para que su servicio sea veraz, sobre la creencia de un unico Dios, sin discriminacion, que promueva la paz, la democracia, el respeto por todos y sobre todo que se habran las puertas de la tolerancia para que la Iglesia Catolica porfin actue como mediadora de conflictos, y no como actualmente sucede ya que su rol es disociadora.
    Rafael Pino Solano
    DNI 10698760

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    1. Hola Rafael. Al parecer el Sr. Piovesan se escuda en la presumible impunidad de la Iglesia. Concuerdo contigo, este es un caso en el que se manipula la opinión del público mediante un monopolio que además es usado para fines propios, alejados totalmente de la verdadera vocación de los medios de comunicación: informar con la menor carga de subjetividad y crear opinión para construir. Todo esto queda de lado con la actitud de este señor que hace lo que le da la gana y solo argumenta de manera poco seria. Es verdad además que se debe fortalecer la presencia del Estado dado también que es un lugar fronterizo de suma importancia. Debemos sacar este caso a la luz y buscar atraer miradas que busquen cambiar esta situación. Y también hay que exigirle y preguntarle a la Iglesia si este "gran hermano" cumple su rol y si puede actuar de esta manera creando la confusión y malinformando a la gente. Saludos.

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  3. La verdad no dejo de lamentar que el debate se haya polarizado de una manera excluyente entre la posición que aboga por la conservación de los bosques y culturas ancestrales del Purús y la que exige que los habitantes de Puerto Esperanza salgan del álgido problema de olvido en el que se encuentran; cuando en realidad ambos aspectos merecen y deben ser atendidos... Y para colmo de males, que en buena medida, las manifestaciones que hacen los representantes de uno como de otro partido, estén centradas en descalificar moralmente a la otra parte... es que no puede subyacer razón y buena fe en las intenciones de ambos?. Algo que puede enriquecer el debate sobre el aislamiento en el que se encuentra Puerto Esperanza, es esclarecer si el problema finalmente es el aislamiento vial, o el abandono casi absoluto en que se encuentra la provincia de Purús por parte del Estado y de la sociedad mayoritaria en general. Y en esa misma línea, igualmente enriquecedor sería pensar en la solución que han desarrollado Ecuador y Chile respecto de sus verdaderas islas oceánicas -Galápagos y Pascua- respectivamente... Ahí sí, no hay alternativa de construir una carretera (al menos por ahora), ya que la primera se encuentra a más de mil km. de la costa y la segunda a más de 3.5 mil km!... Será entonces que esta tremenda distancia e inviabilidad de construir una carretera, haya significado que estos dos vecinos nuestros abandonen la idea de ejercer soberanía sobre dichos territorios insulares, esforzándose en llevar desarrollo a sus poblaciones? (porque si no lo hicieran seguramente sus habitantes ya hubieran optado por mudarse de patria)... Por supuesto que no, ambos vecinos, en vías de desarrollo como nosotros, han visto la forma de hacerlo, pero con iniciativas integrales que van mucho más allá del proyecto vial o incluso del menos riesgoso puente aéreo y que, en principio, pasan por establecer legalmente un régimen administrativo especial para esos territorios, el mismo que si bien implica limitaciones migratorias y de naturaleza laboral, también considera subsidios referidos a servicios básicos como educación,salud, etc. e incentivos económicos a las actividades productivas y de conservación que se allanen al modelo de desarrollo sostenible al que se ha previsto apuntar. ¿Por qué no pensar en que Puerto Esperanza y el Purús puedan concebirse como una suerte de "Islas Amazónicas de Biodiversidad y Cultura Ancestral" y sean merecedores de una legislación de régimen especial parecidas a las establecidas por nuestros vecinos, mucho más integral que otra que simplemente declara de "necesidad pública y prioritario interés nacional" la construcción de una carretera o un tren, y luego que ya cada quién vea cómo se desarrolla y a costa de sacrificar qué!...

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    1. En principio estoy de acuerdo con casi todo lo que propones, pero no me parece que para buscar parte de lo que planteas, la presencia de una persona que se hace llamar líder espiritual, sea a su vez un líder ideológico con una sola mirada: la carretera. Dicha población podría quedar en un aislamiento bien manejado que viva, en parte, de un turismo súper especializado en un lugar de altísima diversidad biológica, pero primero hay que tratar con la gente de allá y no con personajes impuestos que, al parecer, responden a otros intereses.

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