lunes, 14 de abril de 2014

¡NO SE PAJAREEN, NI SE OLVIDEN! ¡EL IX CONGRESO NACIONAL DE ORNITOLOGÍA ES EN AYACUCHO!

Ostrero negruzco (Haematopus ater).
Foto: Fernando Angulo Pratolongo.
Lanzo algunas apuradas reflexiones antes de que empiece el IX Congreso Nacional de Ornitología. La cita es en la ciudad de Huamanga, en Ayacucho, del 20 al 25 de abril. Y es que, debo admitirlo, no podía quedarme sin escribir algo al respecto. Y además, como siento que estamos avanzando en la construcción de las bases para potenciar el estudio científico en el Perú y en este caso, el de la ornitología, es necesario también mirar para atrás para rescatar lo bueno, corregir errores y preparar lo que se viene. Felizmente, todo esto va de la mano de un avance prometedor de la observación de aves como una disciplina que cada vez motiva a más personas a conocer y preservar nuestra diversidad biológica.      

Parte de esta historia empezó —para mí— en el 2005, específicamente del 09 al 12 de octubre, en la ciudad de Chiclayo. En ese entonces, se realizó el VI Congreso Nacional de Ornitología en el campus de una universidad chiclayana. En aquella ocasión, se respiraba un aire universitario de afanosos emprendedores relacionados a la ornitología peruana que pugnaban por ampliar los horizontes y abrir más la paleta de posibilidades relacionadas al estudio y promoción de nuestra avifauna. Recuerdo que fue el otrora Presidente Regional de Lambayeque (y ahora vapuleado), Yehude Simon, el encargado de inaugurar el evento.

Aquella vez conocí a Thomas Shulenberg —uno de los “más capos” en cuanto a lo que nuestra diversidad ornitológica se refiere—, quien anunció que “pronto”, saldría una guía de aves para el Perú. Es decir, por fin habría una guía de campo digna de una potencia mundial en lo referido al número y variedad de aves (en especial, endémicas). Por supuesto, la aparición del “Aves de Perú” no desmerecía los trabajos anteriores hechos para estos fines. Sin embargo, lo anunciado por Schulenberg marcaría un importante repunte en la ornitología peruana. También recuerdo el justo y emotivo homenaje que se le dio a Gustavo del Solar y a John O’Neill, los “redescubridores” de la Pava Aliblanca (Penelope albipennis) en el año 1977.

Y recién caigo en cuenta que, con la viada y el ímpetu post congreso, inicié el 2006 —con un tal Fernando Angulo Pratolongo y otros expertos “pajarólogos”— una empresa que hasta ahora perdura: producir y sacar a la luz el boletín de la Unión de Ornitólogos del Perú (UNOP). Revisando los primeros números del boletín, debo confesar que me da un poco de vergüenza aceptarlos como tal. No obstante, ese sentimiento se desvanece cuando analizo el avance y progreso que ha tenido este importante medio de comunicación para la discusión y difusión de la investigación ornitológica en el país.

El gran esfuerzo y el continuo mejoramiento de la calidad científica del boletín no hubiesen sido posibles sin el apoyo de los expertos que conforman el actual Comité Editorial, es decir, Thomas Valqui, Javier Barrio, Mauricio Ugarte, Renzo Piana, Manuel A. Plenge, Alexander More, Irma Franke, José Tello y Fernando Angulo; de los miembros de la UNOP, revisores y colaboradores, como Grace Servat, Pepe Álvarez, César Chávez, Letty Salinas, Katya Balta, Horacio Zeballos, Armando Váldes, Nataly Hidalgo, Constantino Aucca, Alessandra Quiñones, Antje Chiu, Oscar Gonzales, Dan Lane, Thom Schulenberg, Alfredo Begazo, Barry Walker, Diego García, Ernesto Málaga, Carlos Zavalaga, Christian Devenish, Sergio Nolazco, Antonio García y otros; y —claro está— de todos los que han enviado sus artículos y colaboraciones para cristalizar y seguir consolidando esta imprescindible y poderosa herramienta que coadyuva a impulsar el desarrollo de la ornitología en el país. 

Además, no puedo dejar de agradecer a Ele (Wendy) Rojas, a Jorge Novoa y a Carolina Ostinelli, por ayudarnos con la inmensa e importante labor de diagramar el boletín y porque han soportado estoicamente los cincuenta mil cambios y correcciones que supone cada nuevo número del boletín. Mil gracias a todos. Y por todo esto, les recomiendo dar una mirada a todos los números aparecidos desde el 2006 a la fecha (ver notas al final) para conocer la evolución del boletín y revisar los diversos temas que han sido abordados en estos ya casi ocho años. Y aprovecho estas líneas para darle una primicia calientita: ¡se viene un nuevo número del boletín antes del congreso!

VIICNO

Dos años después, en el 2008 y del 27 al 30 de abril, la cita ornitológica se dio en la cálida ciudad de Piura. En aquella oportunidad y en las instalaciones de la Universidad Nacional de Piura, recuerdo haber asistido a diversas conferencias y charlas magistrales que fueron ampliándome el panorama en estos temas. No obstante, no dejó de atormentarme el número reducido de estudiantes que se hizo presente en aquella ocasión y el hecho de ver casi a los mismos del congreso anterior. Esto último, en realidad no es tan grave, pues sabemos que en nuestro reducido mundo ornitológico, no somos muchos.

Lo resaltante es que, pese a lo anterior, pude comprobar que este tipo de reuniones son de mucha importancia para intercambiar y actualizar información, para conocer emprendimientos nacionales y extranjeros que pueden servir de ejemplos o que aportan datos relevantes para lo que uno viene haciendo, para hacer relaciones públicas y para afianzar lazos de amistad y fraternidad. Claro, esto último, siempre y cuando no debamos toparnos con algunos impresentables que pululan por ahí como almas en pena sin aportar nada, creando conflictos y desinformando a despistados que defienden lo indefendible o que se hacen los de la vista gorda.  

El IX Congreso de Ornitología Neotropical y el VIII Congreso Peruano de Ornitología en Cusco

Tres años después, fue el turno del último congreso ornitológico nacional, realizado en Cusco, a la par del noveno congreso de ornitología neotropical. Del 08 al 14 de noviembre del 2011, alrededor de 1000 participantes inscritos abarrotaron las instalaciones destinadas para albergar a los expertos nacionales y extranjeros en torno a las aves. Esta vez hubo una mayor presencia de estudiantes, debido a —supongo— lo atractivo de la ciudad y a lo “bacán” de participar en dos congresos a la vez. Sean estas u otras las razones de una mayor afluencia de participantes, pude comprobar el crecimiento de la producción científica en torno a nuevos estudios sobre nuestra riqueza ornitológica.

Asimismo, en la “Ciudad Imperial” percibí un clima muy intenso y prometedor de intercambio de experiencias y de información científica. Conversando con varios “gringos” y expertos extranjeros, me convencí de que estábamos por buen camino pero que aún era insuficiente lo realizado. Es evidente que hay un despunte en la ornitología peruana y en el ejercicio de la observación de aves; pero aún falta descentralizar ambos aspectos y fortalecer nuestras capacidades. Así por ejemplo, como parte de las labores de producción y de edición del boletín de la UNOP, me he topado con algunos textos que tienen una calidad bastante cuestionable y reducida en cuanto a la redacción, la conexión lógica de las ideas que lo sustentan y a la manera de presentar, analizar, discutir y presentar datos. Es imperativo seguir trabajando al respecto para producir información de calidad que nos permita ofrecer argumentos científicos y técnicos que puedan sustentar la toma de decisiones en diferentes niveles.  

Huallata (Chloephaga melanoptera).
Foto: Fernando Angulo Pratolongo.
Pero, lo interesante en todo esto es que, tras el congreso en Cuzco a la fecha, ha habido bastantes mejoras y cada día nacen y se consolidan diferentes iniciativas en torno al mundo “pajarero”. Tenemos por un lado, la realización de diferentes actividades promocionales de la observación de aves, como los “Birding Days”, los “Birding Rally Challenge”, ferias y otras reuniones en torno a las aves; y por el otro, está aumentando la aparición de nuevas publicaciones técnicas y científicas sobre nuestra avifauna. Además, estoy seguro que podemos afirmar con certeza de que cada día crece el número de los aficionados a las aves. A eso hay que sumarle que tenemos la ventaja de contar con las redes sociales para promocionar el intercambio de información y la discusión de temas de relevancia, siempre y cuando no se conviertan en agentes para promocionar intereses propios.

Esto es seguramente, para los más “duros” en términos científicos o académicos, insuficiente, no obstante, es un avance y debemos unir esfuerzos. No estamos, a estas alturas del partido, para malgastar el tiempo y las energías en discusiones intranscendentes o  bizantinas que nos conducen a la nada. ¡Discutamos! No me opongo, pero saquemos a relucir argumentos técnicos que nos permitan cambiar las cosas y hacerle entender a los que toman decisiones que es vital apoyar la investigación científica para contar con información certera y con ello pasar a la acción. ¡Con ellos debemos discutir y si es necesario, agarrarnos de las mechas! 

Pajareros y ornitólogos en Ayacucho

Entonces, este año nos toca deliberar cómo seguir apostando por esta rama de la biología para aterrizar en acciones concretas que nos sigan despercudiendo del letargo en el que hemos estado. El desarrollo de la ornitología en el país debe pasar por una apuesta al compromiso de trascender más allá de publicar un artículo científico o de ser un experto en aves, es decir, debemos buscar “crear escuela” y llevar el apasionamiento e interés por las plumíferas a la toma de decisiones e intentar buscar alternativas de desarrollo en torno a ellas. Es decir, fomentar el cuidado y el buen uso de nuestra diversidad biológica teniendo a las aves como nuestro “Caballo de Troya” es una buena manera de exigir el cuidado del entorno y a su vez de sacar adelante iniciativas que conjuguen la pasión por la naturaleza con el tan mentado desarrollo que necesitamos y anhelamos.
  
Espero que en esta ocasión, la hermosa ciudad de Huamanga funja de catalizador para esta gran ola ornitológica que viene “azotando” a nuestro país. Tenemos la mesa servida y esta vez el menú estará al alcance de todos en la “Ciudad de las Iglesias”. Arrasemos con todo y sigamos remando en la misma dirección para convertir al país en una potencia mundial en el tema de aves. Y por último, dejando de lado los discursos aleccionadores y técnicos, disfrutemos de esta fiesta “pajarera” y aprovechemos al máximo el poder estar reunidos teniendo a las aves como protagonistas. Finalmente, dejo por escrito mi reconocimiento al gran esfuerzo desplegado por los organizadores y por todos los que han hecho que el epicentro de la ornitofauna nacional se traslade a Ayacucho.

Sobre el VI Congreso Nacional de Ornitología en Chiclayo (2006):
Para leer todos los números del boletín de la Unión de Ornitólogos del Perú (UNOP):
Sobre el VII Congreso Nacional de Ornitología en Piura (2008):
Sobre el IX Congreso de Ornitología Neotropical y el VIII Congreso Peruano de Ornitología en Cusco (2011):
Sobre los congresos ornitológicos en el Perú (1995 – 2011), visitar el blog de la Dra. Irma Francke:


Abril 2014

Artículo publicado en la versión online de la Revista Rumbos:  

2 comentarios:

  1. Buen artículo Kiko. Felicitaciones. Un abrazo. Antonio Tovar

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