jueves, 28 de septiembre de 2017

LA PAVA ALIBLANCA, 40 AÑOS DESPUÉS DE SER REDESCUBIERTA

¡No! No es la señora de las cuatro décadas. La homenajeada es mucho más que eso. Para los despistados, el 13 de setiembre de 1977, la pava aliblanca (Penelope albipennis) fue redescubierta en Lambayeque, luego de estar 100 años considerada como extinta para la comunidad científica. Sin embargo y felizmente, este crácido siempre estuvo ahí. Y en un santiamén, han pasado 40 años desde ese entonces. Para bien, esta emblemática ave se resiste a desaparecer de nuestros golpeados y olvidados bosques secos del noroeste. No obstante, el futuro que le espera no es nada promisorio. Su existencia ha estado y está amenazada por varios factores. El peor de ellos es el hombre. De estos, hay los que aportan, pero también hay los que nos venden gato por liebre.

El 13 de setiembre de 1977 tenía cinco años y no tenía la menor idea de su existencia. Seguramente, en el nido al que iba, me mostraban figuritas de águilas y otras aves del hemisferio norte, así como de animales africanos, lobos, alces y otros ejemplares del reino animal de territorios bastante alejados del Perú. Los profesores no tenían la culpa, pues seguramente tampoco sabían de la existencia de la pava aliblanca. Así, 40 años después, el 13 de setiembre del 2017, me encontraba ultimando detalles para la presentación de la Estrategia Nacional para Reducir el Tráfico Ilegal de Fauna Silvestre en el Perú 2017 – 2022 y su Plan de Acción 2017 – 2022. En estos ocho lustros, como se imaginarán, ha corrido bastante agua bajo el puente. He visto varios ejemplares silvestres de esta seria candidata a ser nombrada Ave Nacional y he seguido y apoyado muy de cerca todos los esfuerzos realizados para su conservación.

Sobre esta ave endémica de los bosques secos de Piura, Lambayeque y Cajamarca he escrito bastantes líneas (1); y además aparece seguido en mis escritos. Como muchos saben, es parte de mi familia, sobre todo por lo que han realizado un tal Fernando Angulo Pratolongo y una tal Fabiola Riva Melofiro. Sin duda, me atrevería a decir que sin el aporte, sobre todo, de ellos dos y de varias personas más que se tomaron en serio la urgencia de hacer algo por la pava aliblanca, esta ave habría quedado tal vez confinada —en estado casi doméstico y sin amenazas— a unos bosques secos ralos en Lambayeque. Es decir, posiblemente hubiese podido desaparecer en estado silvestre.

Y la historia —resumida— es esta. El primer ejemplar de Penelope albipennis fue colectado por Jean Stolzmann (1876) en el delta del río Tumbes y fue descrito por primera vez en 1877 por el científico polaco del Museo de Varsovia, Ladislao Taczanowsky. Durante un siglo no se tuvo ningún reporte sobre su existencia y distribución; y por consiguiente se la creyó extinta, dado que se trató de localizarla en Tumbes, donde se la ubicó por primera vez, sin ningún resultado. Sin embargo, en la década del 50 del siglo pasado, la ornitóloga alemana María Koepcke, que trabajaba en ese entonces en el Museo de Historia Natural Javier Prado en Lima, planteó que la especie no estaría extinta y que se la podría ubicar en el departamento de Piura.

La doctora Koepcke contactó casualmente al señor Gustavo Del Solar Rojas, agricultor, cazador deportivo y conservacionista de Olmos, Lambayeque y lo animó a que buscara a la pava aliblanca por esos lares. Durante ocho años, Del Solar indagó sin resultados, hasta que uno de los pobladores de la zona, don Sebastián Chinchay, le informó haber visto un ave negra con alas blancas semejante a las pavas criollas. Posteriormente, Del Solar y el Dr. John P. O’Neill, ornitólogo norteamericano, fueron a comprobar si los “pájaros” que Chinchay mencionó eran efectivamente pavas aliblanca. El 13 de setiembre de 1977 pudieron divisar efectivamente una pava aliblanca en la quebrada San Isidro, en Olmos. Ese mismo día divisaron ocho ejemplares más. Tuvieron que pasar 100 años para ello. La reaparición de un ave eventualmente extinta se convirtió en un acontecimiento científico mundial. Este hecho, ampliamente difundido, hizo eco en los círculos conservacionistas y en el público interesado de todo el mundo, mientras que en el Perú pasó casi desapercibido y causó mucho asombro que un evento de este tipo causara tanta atención y entusiasmo en el ámbito internacional (2).

Motivado por lo anterior, Del Solar (3) fundó en 1978 el Zoocriadero Barbara D'Achille en Olmos, con el objetivo principal de estudiar a esta especie, así como de reproducir y criar especímenes en cautiverio, con el fin de obtener ejemplares que sean reintroducidos en su hábitat silvestre. El Zoocriadero obtuvo su primer gran éxito el 01 de junio de 1986. Ese día nació el primer polluelo en cautiverio, incubado y criado por sus padres. A eso, en 1995, se inició la ejecución del "Programa de reproducción en cautiverio", así como del "Programa de reintroducción" de la pava aliblanca.

De esta manera, el 23 de setiembre de 2001, se produjo la primera liberación de ejemplares de pava aliblanca en los bosques secos de la Comunidad Campesina Santa Catalina de Chongoyape. Para tal fin, se logró seleccionar 16 ejemplares del Zoocriadero que fueron sometidos a un proceso de adaptación en el área de reintroducción. Además, se les colocó anillos de diversos colores para ser reconocidos y radiotransmisores para monitorear su ubicación, así como sus rutas de desplazamiento. El 10 de abril de 2002 nació en Chongoyape la primera cría en estado silvestre de padres criados en el Zoocriadero. Más adelante nacerían muchos más polluelos en libertad (4).

Mientras tanto, debido a su importancia como ave emblemática del Perú y orgullo de todos los peruanos, el Congreso de la República promulgó el 01 de agosto de 2003 la Ley N° 28049, que declara a la Pava Aliblanca como "Ave de Interés Nacional", y que considera "… de interés nacional la reproducción y conservación de la Pava Aliblanca…". Dicha ley ofrece las garantías dentro de su marco constitucional para reforzar la ardua labor de conservación de esta especie críticamente amenazada. Según tengo entendido es la única ave que tiene ese reconocimiento, por lo que debería destronar al gallito de las rocas o tunqui (Rupicola peruvianus), nombrado inútilmente como “Ave Nacional”.

“La máquina de hacer pájaros (5)”

La población liberada de pavas aliblanca en los bosques secos de Chongoyape, específicamente en un área de conservación privada, pasó a vivir en semi cautiverio para alegrar a algunos turistas. Estas pavas se lograron reproducir exitosamente, debido a que no tienen casi enemigos naturales y que disponen de abundante alimento. Es decir, este conjunto de pavas aliblanca puede ser considerada como una población aislada. En conclusión, si esta desaparece total o parcialmente, el hecho no tiene ninguna repercusión para las pavas aliblancas en estado silvestre.

Debido a ello, se decidió liberar ejemplares en el Refugio de Vida Silvestre Laquipampa para que haya un contacto con poblaciones silvestres. Así, el 08 de febrero de 2007, se liberó ocho ejemplares en la quebrada Negrahuasi. Desde ese entonces, la población ha ido aumentando y se mantiene en buen estado de conservación. Y si debemos nombrar otro lugar donde las pavas aliblanca tienen una población bastante estable, ese sitio es el Área de Conservación Regional Salitral – Huarmaca. Además, este lugar guarda una gran sorpresa para los interesados en la biología y conservación de la pava aliblanca.

No todo lo que brilla es oro

Y para terminar, como muchos saben, el Área de Conservación Privada (ACP) Chaparri ha sido, en los últimos meses, protagonista de varias noticias, debido a problemas con invasiones y traficante de tierras. Tal vez haya que repensar si las casi 35 000 hectáreas que esta comprende, deben ser conservadas bajo las actuales circunstancias y condiciones. Asimismo, se podría evaluar si lo realizado en ese espacio, en cuanto a la conservación de la pava aliblanca, ha generado algunos avances. Sugiero leer el artículo: Vegetación de la Quebrada Pavas (Lambayeque, Perú) para la reintroducción Penelope albipennis de Marco Alcalde Cunningham, Carlos Reynel Rodriguez y Fernando Angulo Pratolongo, publicado en la revista Zonas Áridas 12(1), 2008 (http://www.lamolina.edu.pe/zonasaridas/za12/pdf/art%2003ZA12.pdf).

Además, recomiendo revisar: Linares-Palomino, R. & S. I. Ponce-Alvarez. 2009. Structural patterns and floristics of a seasonally dry forest in Reserva Ecológica Chaparri, Lambayeque, Peru. Tropical Ecology 50:305-314 (http://www.tropecol.com/pdf/open/PDF_50_2/J-11.pdf), artículo en el cual se menciona, como parte del resumen, lo siguiente: “(…) Estos resultados muestran que la parcela de bosque en Chaparri constituye una versión empobrecida de los bosques estacionalmente secos en la región y que es más similar, tanto en composición como en estructura, a los bosques estacionalmente secos localizados en las pendientes bajas occidentales de los Andes del norte del Perú”.  

Finalmente y al margen de este último trago amargo, querida pava aliblanca ¡Felices 40 años de haber sido “redescubierta” por tus peores enemigos! Déjate celebrar en todo el país (en especial, en Chiclayo) y ojalá te puedas quedar para siempre en este planeta. Te lo mereces más que todos nosotros. Por eso, perdona a esos seres de dos patas que se hacen llamar seres humanos y que se definen como “pensantes”, pero que en realidad no hacen más que perturbarte.

Por último, intentaremos hacer que seas reconocida de una vez por todas como “Ave Nacional del Perú”. Y por supuesto, estamos luchando para poder implementar tu Plan Nacional de Conservación. Lo justo.

  
(1)   Para los interesados en leer gran parte de lo que he escrito sobre esta ave, buscar bajo la categoría “pava aliblanca” en mi blog, Mi Tambor de Hojalata: http://mitambordehojalata.blogspot.pe/ 


Setiembre 2017 

martes, 14 de febrero de 2017

¡SE BUSCA AVE QUE PODRÍA ESTAR EXTINTA! (TRAERLA DE PREFERENCIA VIVA)

¡Se busca!
¿Estás misio? ¿Quieres conocer Nueva Zelanda? ¿Te gustan las aves? Acá te presento una oportunidad de “trabajo” que te puede interesar. En ese lejano y paradisiaco país, una fundación ha ofrecido 3400 Euros al que dé razón o ayude a encontrar, de preferencia viva, a un ave que se cree extinta: el Kokako de la Isla del Sur (Callaeas cinereus). Este paseriforme endémico de los bosques neozelandeses fue visto por última vez hace diez años y se cree que todavía no estaría extinto, pero faltan pruebas. En estos tiempos de persecuciones políticas, fugas y de destapes de todo tipo, convertirse en caza recompensas no es un mal negocio. ¡Anímense! 

La pregunta parece simple: ¿está o no está extinto el Kokako de la Isla del Sur? La manera, al parecer, más simple de saberlo es ir en su búsqueda y determinar si todavía existen algunos ejemplares de esta escurridiza especie alada que, según los entendidos, tiene un canto dulce y muy particular. La última vez que esta ave pudo ser vista fue en el año 2007. Desde ese entonces, no se tiene un registro oficial de su presencia. Es por eso que se le ha puesto un “precio a su cabeza”.

El ave buscada tiene dos subespecies: el Kokako de la Isla Norte  (C. c. wilsoni), del cual todavía habrían cerca de 1000 ejemplares silvestres; y el Kokako de la Isla Sur (C. c. cinereus), el cual se cree que estaría extinto. Para que no se confundan, la especie que deben buscar tiene una carúncula (carnosidad) de color naranja en la garganta, debajo del pico, a diferencia de la otra subespecie que tiene una de color azul. Así que ya saben, si por alguna razón ven algo naranja en los bosques de Nueva Zelanda, no dejen de tomar fotos.

Ahora, no es que tienen que llegar a las oficinas de la fundación que está detrás de todo esto con el ave colectada (de preferencia, vale repetirlo, viva) para pasar por caja. También puedes tener fotografías e información que permitan demostrar que el ave todavía está presente en el planeta y que es posible ir en su búsqueda.
Kokako de la Isla del Sur (Callaeas cinereus cinereus). Se presume
que esta ave estaría extinta. Esperemos que no.   

Lo que ya sabemos

Esta ave que habitaba en grandes números los bosques neozelandeses, no tenía problema alguno hasta que llegó, a inicios del siglo XIX, el mayor depredador del planeta (el hombre, por si no lo saben) con sus huestes no deseados, es decir, con especies animales exóticas invasoras. Asimismo, la fragmentación del territorio y la expansión agrícola y ganadera hicieron también lo suyo para dejarle cada vez menos espacio a esta ave. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), esta especie necesita grandes extensiones de bosque para cumplir con sus necesidades biológicas, por lo que, sus poblaciones fueron disminuyendo significativamente ante la presencia humana. Además, claro está, tiene la mala suerte de habitar una isla, donde sobrevivir puede ser complejo.

En cuanto a las especies exóticas invasoras, a Nueva Zelanda llegaron —como siempre se da cuando hay migraciones y colonizaciones humanas— varios inquilinos no deseados e inevitables como la Rata Negra o de Barco (Rattus rattus) y el Armiño (Mustela erminea). Este último es un mamífero carnívoro depredador originario de Europa que, al igual que las ratas, azota los nidos y se come los huevos y las crías de muchas especies de aves, reptiles e incluso de otros mamíferos. Ambas especies (y otras consideradas en este rubro) se adaptan rápidamente a su nuevo entorno, no tienen depredadores naturales cuando “recién llegan” y se reproducen sin problema alguno, entre otras características típicas de estas “lacras” biológicas. Por ellas se debería pagar recompensa, pero para exterminarlas.

A lo anterior, se le debe sumar la introducción deliberada de la Zarigüeya Australiana (Trichosurus vulpecula) a estos territorios para utilizar su piel en la industria de cueros. Este marsupial endémico de Australia y que incluso está amenazado en su lugar de origen, llegó a Nueva Zelanda y empezó a competir por alimento con los Kokakos y fueron depredando a su vez los bosques originales con su voraz apetito. Además, este mamífero del tamaño de un zorro, no deja pasar la oportunidad para saciar su hambre con pichones y huevos de esta y otras aves.

¿Y para qué lo buscan? ¿Qué delito ha cometido?

No he hablado con los de la fundación South-Island-Kokako, pero asumo que con cada día que pasa es urgente saber si realmente existen todavía ejemplares de esta ave. De ser este el caso, les urge a los amigos neozelandeses poner en marcha inmediatamente estrategias de conservación, tanto ex situ como in situ. Y dado que no existen fotos del ave buscada, cada “dossier” que uno recibe al momento de inscribirse para ir a la caza del Kokako de la Isla Sur contiene una foto digital del ave para saber cómo es que “se le ve”. Por eso, si le tomas una foto, puedes ganar un premio internacional y ¡ganar más plata! y de paso, algo de reputación.
El Kakako de la Isla Norte (Callaeas cinereus wilsoni) ha sobrevivido al
embiste humano,pero tan solo quedan 100 ejemplares silvestres.
 

Pero ojo, en el sobre que te entregarán para tu misión dice: "Wanted. Preferably alive". Así que no vayas a meterle “plomo” a esta ave del tamaño de una paloma. Ten mucho cuidado. Y debes saber que tus hallazgos serán evaluados por un comité y si logras el cometido, recibirás los 4500 Euros libres de impuestos. Anda haciendo maletas.

Este animal emplumado ha cometido el único “delito” de intentar convivir con los humanos y lo peor de todo, ¡intentar hacerlo en una isla! Ojalá que quienquiera que emprenda esta misión, traiga buenas noticias. Así, tal vez eso anime a algunos a hacer lo mismo en el Perú.

Se me ocurre que alguien podría financiar la “búsqueda” de la Perlita de Iquitos (Polioptila clementsi), en los bosques de arena blanca de la Reserva Nacional Allpahuayo Mishana en Loreto; del Batará de Acre (Thamnophilus divisorius), en la frontera con Brasil en el recientemente creado Parque Nacional Sierra del Divisor; del Matorralero de Vilcabamba (Atlapetes terborghi), en la Cordillera del Vilcamba; del Pato Morado (Netta erythrophthalma), en humedales andinos y costeros; y de otras especies de aves en el Perú. Y de paso, a ver quién financia la búsqueda en el país del Pudu (Pudu mephistopheles) y de la Chinchilla (Chinchilla chinchilla) por nombrar algunos ejemplos. Yo puedo aportar algo de billete para la recompensa.

En el siguiente enlace pueden encontrar la información necesaria para empezar a hacer maletas. Revisen bien la página web, porque incluso hay un interesante plan de conservación para la especie.

Febrero 2017


viernes, 23 de diciembre de 2016

¡ADIÓS 2016! ALGUNAS REFLEXIONES ANTES DE CERRAR ESTE (IN)OPORTUNO AÑO

En la cuenca del río Mekong se sigue descubriendo
nuevas especies para la ciencia ¿y acá? 
Evitaré hacer juicios inservibles sobre si este año 2016 que se va fue bueno o malo en términos científicos, ambientales y de conservación. Sin embargo, a priori, estoy calificado para decir que, tras un sesudo análisis, la balanza se inclina ligeramente hacia lo negativo. Pero qué más da. Lo importante es que debemos seguir trabajando para mejorar las cosas. Trataré de no hacer bilis revisando las medidas que se o no se tomaron a favor de nuestra diversidad biológica, porque si no, no acabo nunca y termino con el hígado reventado; y necesito ese órgano para aguantar el desborde heliogábalo que se viene en estos días de fiesta, lujuria y perdición. Por eso, presento una lista con diez personalidades mundiales de la ciencia, en la cual están incluidos dos ciudadanos peruanos. Aprovecho, al final, para promocionar una importante publicación.  

Hace poco, casi sufro un derrame cerebral al leer que en la cuenca del río Mekong —que nace en el Tíbet chino y atraviesa diversos tipos de bosques del sudoeste asiático tras atravesar seis países y desembocar en el Mar de China— se descubrió, en el 2015, 163 nuevas especies de plantas y animales para la ciencia. Si bien ya estaba enterado de los resultados preliminares de tal suceso, sentí cierta frustración y un poco de sana envidia. Sin duda, esta noticia debe haber pasado casi desapercibida para muchos, no obstante, demuestra varios puntos a tomar en cuenta.

Uno de ellos es que, pese a la sobrepoblación humana en la Tierra (que para mí es el principal problema ambiental del planeta) y a la imperiosa y consecuente necesidad de “parar la olla” y de obtener recursos energéticos, esta nos sigue dando sorpresas. Por ende, de solo pensar en la cantidad de especies nuevas que debe haber, por ejemplo, en las profundidades de los océanos, siento que estoy cerca de un inminente paro cardiaco. Lo cierto es que sabemos muy poco sobre los habitantes animales y vegetales que están en estos lares mucho antes que nosotros y que, descubiertos o no, estamos empeñados en borrar del mapa. Recuerden que ya hemos puesto en marcha —y con mucho éxito— la sexta extinción masiva de especies biológicas[1].

Bueno, dicho lo anterior y aterrizando en el Perú, debemos seguir bregando para conocer mejor nuestra diversidad biológica. Pero es obvio que para tal fin, lo primero que debemos hacer es conservarla para utilizarla responsablemente. Todo esfuerzo suma. Solo así podemos hacer que lo que tenemos (descubierto y por descubrir) perdure la mayor cantidad de años. Por lo menos, eso es lo que le he dicho a Maya, mi hija de dos años. Ojalá no me equivoque.

Los corales del planeta están altamente amenazados. Foto: DPA.
Por lo tanto, entre otros, me preocupa que al Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec) se le haya hecho un abusivo recorte presupuestal que afecta su accionar y que además se le quiere imponer una nueva gestión a como dé lugar. Y aprovecho para que quede en actas que urge que el Estado invierta más en la investigación científica para de una vez por todas dejar de ser una república bananera.

Celebremos

Pero, ¡es tiempo de celebrar! Por eso, para olvidar las penas en estos días paganos, decidí revisar los resultados de un premio internacional. La revista especializada Nature[2] anunció quiénes eran los diez principales investigadores del 2016. Entre ellos, podemos encontrar a dos peruanos (¡mentira! Ese es un adelanto por el día de los inocentes). Los ganadores proceden de diversos campos de estudio, lo que hace muy interesante conocer cuál es su trabajo para entender que cada nueva investigación abre otras rutas para seguir construyendo el conocimiento humano en este universo lleno de incógnitas por responder. Conozcamos quiénes son los laureados.

El primero es el inglés Demis Hassabis cofundador de la firma londinense DeepMind. Su trabajo permitió desarrollar una máquina que “piensa” a través del software de inteligencia artificial AlphaGo (recientemente comprado por Google). No contento con eso, Hassabis desplazó al campeón surcoreano en juegos de estrategia, Lee Sedol. AlphaGo trae consigo una variedad impresionante de posibilidades de juegos y estrategias que para una simple computadora son muy complejas, por lo que requiere tecnologías mucho más avanzadas. Para la revista, este es un ejemplo de trabajo pionero y visionario en torno a la inteligencia artificial que pronto nos dominará.

El segundo es el australiano Terry Hughes, Director del Australian Research Council (ARC) Centre of Excellence for Coral Reef Studies, quien recientemente hizo un llamado de alerta por la situación de la gran barrera de arrecifes de Australia. Según sus estudios, las dos terceras partes de los corales de un área de 700 km2 han “muerto” porque han perdido todas las algas vitales para su supervivencia. Esto debido a que el aumento de la temperatura del mar prácticamente ha “cocido” a las algas. Hughes afirmó en una conferencia sobre el cambio climático que “el tiempo que tenemos para combatir el cambio climático se nos está agotando” y que seguimos metiendo alegremente la pata.

El tercero es el holandés Guus Velders, químico que está empeñado en “desaparecer del mapa” los productos refrigerantes en base a cloro y flúor que tanto daño le hacen a la atmósfera. Sus esfuerzos radican en convencer a los distintos gobiernos del planeta que es necesario despedirnos de esos compuestos químicos que debilitan la capa de ozono y que a la larga forman parte de los gases de efecto invernadero que continuamos liberando sin freno alguno.

La cuarta es la física de partículas estadounidense Elena Long que ha trabajado arduamente en un campo científico inexplorado: el trato en el mundo de las ciencias de homosexuales, lesbianas, trans y bisexuales (LGTB). Por cierto, ella es trans y ha sido una de las promotoras de la primera encuesta llevada a cabo por la Sociedad Americana de Física (American Physical Society, APS) para determinar cuál es la realidad de los físicos LGTB en sus lugares de trabajo. Sus esfuerzos por hacer más inclusivo el mundo de la ciencia, unidos a sus méritos científicos, la hicieron merecer ese reconocimiento y hacer que los retrogrados se muerdan la lengua por intolerantes.

Simulación computarizada de las olas gravitacionales. Dos
agujeros negros se "comen" entre sí y irradian dichas ondas.
Foto: S. Ossokine/ A. Buonanno (Max-Planck-Institut)
/ W. Benger (AHM)
El quinto es el biólogo estadounidense Kevin Esvelt del renombrado Massachusetts Institute of Technology en Boston, quien mediante su trabajo ha logrado explicar cómo el CRISPR/Cas9 (en inglés: clustered regularly interspaced short palindromic repeats), que son repeticiones de secuencia en el ADN, permitiría realizar cortes e inserciones en la cadena genética de manera sencilla. Con ello, se podría modificar y mejorar características genéticas de poblaciones biológicas. No obstante, el científico tiene un recelo totalmente justificado frente a tanto demente, pues este mecanismo podría traer reacciones ecológicas en cadena no deseadas o ser parte de la elaboración de armas biológicas. Empero, Esvelt no se quedó ahí. Continuó con su trabajo para hacer el método desarrollado más seguro y sobre todo, reversible. Esto le valió el reconocimiento de la comunidad científica.

El sexto es el “cazador de planetas” y fan de la ciencia ficción, Guillem Anglada-Escudé. El astrónomo español descubrió junto a su equipo el planeta más cercano fuera del sistema solar. El llamado Próxima b es un planeta que gira alrededor de la estrella Próxima Centauri, la cual es a su vez la estrella vecina más cercana al Sol. Se encuentra tan solo a 40 billones de kilómetros. El ibérico cumplió el sueño de muchos, pues la comunidad científica ha estado esperando muchos años un descubrimiento así, ya que vamos a necesitar un planeta a donde irnos cuando destruyamos el que actualmente habitamos.

El séptimo es el estadounidense John Zhang, experto en temas de fertilidad. Así, en el 2016, cuando vino al mundo un bebé con tres cargas genéticas, es decir, de tres progenitores, el científico recibió una lluvia de elogios, pero también de críticas. Y es que dado que la madre sufría una muy rara enfermedad hereditaria que involucraba a las mitocondrias (que son las “centrales de energía” de las células), Zhang y su equipo aislaron el óvulo maduro pero no fecundado y lo insertaron en un óvulo con mitocondrias saludables de una donante para posteriormente ser fecundado con el semen del padre. Nueve meses después, nació un saludable niño. Y dado que esta nueva técnica tiene bastantes reparos éticos, fue realizada en México para que Trump y los suyos no le caigan encima.

El octavo es la doctora brasilera Celina M. Turchi quien recibió del gobierno carioca la misión de ocuparse de lo ocurrido en el noreste de Brasil, donde se registró el nacimiento de varios niños con cabezas pequeñas. Para ello, Turchi contactó a una gran cantidad de expertos de todo el planeta y creó una plataforma de trabajo para luego poder determinar que existía una relación entre la infección con Zika en madres gestantes durante los tres primeros meses de embarazo y la malformación del cerebro y del cráneo de los fetos, situación que nos puso en vilo, pues nuestro sistema de salud sí que da miedo.  

El noveno es la estudiante de informática de Kasajistán, Alexandra Elbakyan, quien es considerada una activista del libre acceso a la información (científica). Ella creó la página web pirata Sci-Hub que permite acceder a más de 40 millones de artículos científicos. Desde el 2015 no tiene domicilio legal y anda por varios lugares, dado que anteriormente fue demandada por la editorial científica holandesa Elsevier por atentar contra el Copyright. Elbakyan tiene una gran cantidad de detractores, así como de admiradores. Todos ellos tienen en común el hecho de estar seguros que Sci-Hub ha marcado un antes y un después en el acceso a la información, perdure o no su sitio web en el ciberespacio o sea tomado por los amigos de Anonymus.

El décimo es la física argentina Gabriela González, quien logró detectar y comprobar la existencia de las ondas gravitacionales que ya habían sido anunciadas por Albert Einstein. Su descubrimiento abre un nuevo capítulo en la investigación espacial. Antes de dar a conocer su trabajo, lo mantuvo en reserva varios meses hasta que constató todos sus resultados, para lo cual debió establecer contacto con más de 100 científicos de todo el mundo con el temor de que los colegas le “pirateen” la idea.  
Sin abejas, estamos perdidos.  Foto: DPA.

Mis sinceras felicitaciones a todos ellos. Espero que puedan seguir aportando al conocimiento humano y que ojalá en algún momento figure realmente algún peruano en esa lista o en otras similares. Finalmente, me han “dateado” desde Cancún, que durante la decimotercera reunión de la Conferencia de las Partes del Convenio de Diversidad Biológica (COP-13) —que se celebró del 4 al 17 de diciembre de 2016 en el balneario mexicano— bajo el lema “Integrando la Biodiversidad para el Bienestar”, se ha hecho un llamado urgente para tomar conciencia del gran daño que están sufriendo animales vitales para la humanidad como las abejas. Sus poblaciones están desapareciendo a pasos agigantados, debido, principalmente, al uso indiscriminado de potentes pesticidas. Se sabe que el 75% de las plantas alimenticias y 90% de las planta silvestres dependen de las abejas para ser fertilizadas. ¡Ojo con eso!
 
Otro campo que realmente está en alerta roja es la situación de nuestros océanos. La pesca indiscriminada está haciendo añicos esta gran fuente de alimentos. Por todo esto, espero que el 2017 sea mucho mejor en todos los aspectos, sobre todo en lo que concierne a dejar de dispararnos a los pies al insistir con agotar nuestra diversidad biológica y seguir destruyendo el planeta.   

No puedo terminar este artículo sin compartir una de las últimas publicaciones del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR): La Ruta para Investigar la Biodiversidad de Flora y Fauna Silvestre fuera de las Áreas Naturales Protegidas. Guía Práctica. Muy recomendable.


Diciembre 2016


[1] http://mitambordehojalata.blogspot.pe/2015/08/aleluya-la-sexta-extincion-masiva-de.html
[2] http://www.nature.com/news/nature-s-10-1.21157

viernes, 25 de noviembre de 2016

UNIÓN DE ORNITÓLOGOS DEL PERÚ (UNOP): DEL PASQUÍN AL BOLETÍN (III)



Con este tercer artículo sobre el Boletín de la Unión de Ornitólogos del Perú (UNOP) cierro esta saga. Así, entre la revisión de los artículos que aparecerán en el Volumen 11 Número 2, escribo estas líneas, convencido totalmente de que pese a todo, esta importante herramienta de divulgación logra los fines para los que fue creada: transmitir información de interés sobre la ornitofauna peruana. Y por favor, lean el editorial cuando salga a la luz un nuevo número. Se los agradeceré eternamente. Recuerden que todo esto nació porque vivo atormentado, debido a que se me ha metido en la cabeza que nadie lee las editoriales que afanosamente escribo y porque me olvidé incluir una de ellas en uno de los números del 2012.     

En la entrega anterior abordé los boletines aparecidos desde el 2010 al 2012, por lo tanto empecemos rápidamente con el 2013. El Volumen 8 Número 1 apareció en julio del 2013 y tiene diez artículos, dentro de los cuales está el de Daniel Valle Basto sobre la mortandad de aves en el Refugio de Vida Silvestre los Pantanos de Villa que me dio algunos dolores de cabeza al momento de revisarlo y editarlo (me olvidé de decírselo en su momento). Y es que cada artículo que llega a mis manos implica realizar un esfuerzo para mejorar la redacción, a fin de que el artículo pueda ser entendido rápidamente. Muchas veces los autores se enredan en “su laberinto”, producto, tal vez, del ímpetu al momento de redactar sus textos. La idea es destrabar lo más que se pueda lo escrito para que la lectura “fluya” y el mensaje llegue “limpio”.

Para aquel número escribí lo siguiente en el editorial: “Recientemente, ha sido descubierta una nueva especie ornitológica, el Pájaro Sastre (Orthotomus chaktomuk), en la ciudad de Phnom Penh, la capital de Camboya, país del sudeste asiático ubicado en una región con una muy alta diversidad biológica. En dicha metrópoli, situada en la confluencia de los ríos Mekong y Sap y donde viven 2.3 millones de habitantes, esta pequeña ave vive en los matorrales ubicados en terrenos de aluvión de una zona urbana. Como se da cuenta, ningún ornitólogo había reportado su existencia. Y lo resaltante es que el descubrimiento se da en una ciudad “llena de gente”. Esto denota e implica varias aristas a tomar en cuenta: posible desinterés, falta de investigadores, poca accesibilidad, conocimientos incipientes u otros aspectos. En contraposición, debemos seguir trabajando para crecer como potencia ornitológica y para tener nuevos registros e identificar también posibles nuevas especies, como producto del creciente interés, del aumento del número de investigadores serios y competentes, así como por la mayor cantidad de conocimientos que estamos produciendo en un país megadiverso”.

Y si no me equivoco, en este número apareció el artículo más corto de los últimos años en el Boletín UNOP: Marvelous Spatuletail (Loddigesia mirabilis) at Kuelap fortress, Department of Amazonas de Tino Mischler. Denle una revisada y verán que a veces se necesita poco para ser partícipe de este esfuerzo.

En el Volumen 8 Número 2 del 2013, aparecido a fines de ese año, anunciamos el IX Congreso Nacional de Ornitología que se realizó del 20 al 25 de abril de 2014 en Huamanga, Ayacucho; y a su vez publicamos uno de los números más extensos con 84 páginas: ¡sorry Carolina Ostinelli! (nuestra diagramadora). En el editorial de ese entonces despotriqué de la siguiente manera: “… No obstante, pese a este evidente despunte, el reto sigue siendo cómo incorporar el conocimiento científico obtenido en las políticas públicas de alcance nacional, regional y local (provincial y distrital) para definir estrategias que desemboquen en acciones y tareas concretas para la conservación y uso responsable de nuestra diversidad biológica. ¿Cómo hacemos para que los funcionarios del Estado (y también de la Sociedad Civil) logren entender la necesidad de ponerse las pilas en estos temas, sin tener que lidiar con información “dura” y tal vez incompresible para ellos? y ¿Cómo hacemos para que los investigadores científicos busquen trascender buscando la aplicación de sus resultados? Una opción es que científicos, observadores de aves, aficionados y funcionarios públicos y privados vayan a “pajarear” juntos ¿Qué piensan al respecto?” Y bueno, esa es una tarea pendiente.

2014

Ese año cometimos una locura: sacamos tres números. El Volumen 09 Número 1 salió pocos días antes del IX Congreso Nacional de Ornitología con ocho artículos bastante interesantes que marcaron una promisoria antesala a la reunión ornitológica en Huamanga. Mi editorial anunciaba lo siguiente: “…Si hacemos un alto y miramos hacia atrás, debemos reconocer que estamos viviendo un creciente interés por conocer más sobre nuestra avifauna y por desarrollar la observación de aves como una alternativa de aprovechamiento responsable de nuestra diversidad biológica. Cada vez sabemos de más gente que se interesa por las aves. Así también, estamos siendo testigos que, progresivamente, va aumentando la información que se está generando en torno al tema ornitológico, tanto información especializada, como aquella que sale en los medios de comunicación. No obstante, aún debemos lograr que se produzca más información científica para tener un respaldo técnico de las medidas que podamos y debamos tomar para el futuro; y que se difunda más el tema para ganar aliados estratégicos”.  

A mitad de año, sacamos el Volumen 09 Número 2 con siete buenos artículos y un “llamado de atención”. Así titulé mi editorial que dice lo siguiente: “Hemos tomado nota que el Perú dejó ser el segundo país a nivel mundial en cuanto al número de aves después de Colombia. Ahora ocupamos el tercer lugar precedidos por Brasil. Sin lugar a dudas, este hecho es síntoma de lo que viene sucediendo en el país, dado que nos falta invertir más en investigación científica”. Y pese a que hubo reacciones positivas desde el Estado, como el hecho de determinar que la investigación dentro de las Áreas Naturales Protegidas sea gratuita, aún hay mucho por hacer.

En ese entonces estaba “fuera” del Estado. Meses después entré nuevamente al universo estatal, primero al Ministerio del Ambiente y luego al Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR) donde todavía sigo trabajando. Coincidentemente, le dediqué algunas palabras al SERFOR, sin saber que luego formaría parte de él. “¿Pero qué sucede ‘fuera’ de las ANP? Ahí la pelota está en la cancha del Ministerio de Agricultura y Riego (MINAGRI). Esperemos que el recientemente oficializado Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (SERFOR) también adopte medidas para el fin que acá perseguimos, en especial en cuanto al acceso y traslado de material genético para los estudios necesarios en cuanto a la determinación de nuevas especies y/o subespecies. Y bueno, también es labor de los investigadores y de los científicos peruanos exigir más apoyo y tocar más puertas, por ejemplo la de los gobiernos regionales, universidades, ONG y otros”.

Sin lugar a dudas, doy fe que desde el SERFOR venimos haciendo todo lo posible para fomentar la investigación en el país mediante, entre otros, la simplificación de trámites en torno a lo dispuesto en la Ley Forestal y de Fauna Silvestre, Ley N° 29763. No obstante, aún hay mucho trabajo por hacer. En eso andamos, pese a limitaciones presupuestales y una agenda bastante recargada.

Y por supuesto: “En todo esto, el Boletín UNOP ha cumplido un importante rol en publicar y dar a conocer diversos estudios que han hecho posible que el Perú aumente su lista de aves. Por eso, seguimos trabajando en esta potente herramienta de divulgación científica. Por ahora solo nos queda seguir apostando por el crecimiento de la ‘ciencia’ en el país”.

En el Volumen 09 Número 3 incluimos un artículo que causó bastante polémica: Pedro J. Hocking (2014). Criptoaves del Perú. Les recomiendo que lo lean y que saquen sus propias conclusiones sobre si el Boletín UNOP debe o no publicar este tipo de artículos. Dentro del Comité Editorial se armó una acalorada discusión y tras una votación reñida decidimos publicarlo. Por supuesto, las reacciones del público fueron de todo tipo y de todo calibre, sin embargo, todo eso es parte de este negocio. Mi editorial de ese entonces no tocó el tema de las criptoaves en el Perú, sino, hizo referencia a lo siguiente: “… hace poco, investigadores de la Universidad de Oxford publicaron los resultados de una investigación en la revista “Nature” sobre la conducta de las aves, tomando como referencia los hábitos del Carbonero Común (Parus major). El estudio afirma que no solo los hombres y los primates transmiten algunas tradiciones a las siguientes generaciones, sino también las aves o por los menos algunos especímenes del Carbonero Común”.

Todo ello para aterrizar en la siguiente conclusión: “Mientras tanto, en el Perú se están dando cambios bastante bruscos en la integridad de sus territorios, lo que obliga a muchas especies a tener que adaptarse rápidamente para sobrevivir. Esta situación implica la adopción de cambios en la conducta de algunas aves. Así, algunas lo logran, otras no, con lo cual su estado de conservación es cada vez más crítico. No obstante, sabemos tan poco sobre nuestra diversidad biológica que muchas cosas quedan en la especulación. Hagamos que eso cambie. Sigamos fomentando la investigación científica para tomar buenas decisiones en base al conocimiento”.

2015

En el Volumen 10 Número 1 incluimos 14 artículos. Creo que ha sido uno de los números con el mayor número de manuscritos. En aquella editorial escribí sobre el periplo que significa sacar adelante este tipo de boletines y qué implica la revisión peer review.

“… hace poco, una revista especializada anunció que para evitar las largas esperas, los autores podrían pagar $ 750 y asunto solucionado. En un plazo máximo de tres semanas ya tienes tu artículo revisado y listo para ser publicado. Por supuesto, la propuesta de la revista especializada Scientific Reports —que pertenece al Nature Publishing Group (NPG), al cual también pertenece la renombrada revista Nature— ha generado gritos y reclamos en el mundo científico. Ante la propuesta de pago, ya ha habido renuncias dentro de Scientific Reports y muchos científicos se oponen. No obstante, todos saben que se ha tocado una fibra sensible. Incluso ya existe el temor de que los investigadores que manejan una buena cantidad de fondos económicos opten por esta vía, en detrimento de aquellos que andan “ajustados” con el presupuesto. Con esto, existe también el temor de que se implante un sistema de dos categorías en lo referido a la publicación de artículos científicos: los ricos y los pobres, todo ello con un posible impacto en la calidad de los revisores y del material a ser publicado”.

El Volumen 10 Número 2 apareció en los últimos días del 2015 y con esta edición anunciamos el X Congreso Nacional de Ornitología que se realizó en mayo de 2016 en Chachapoyas y que fue un éxito rotundo.  

Para ese entonces, no tuve mejor idea que comentar que durante el congreso, al cual finalmente no fui, “… debemos intercambiar tarjetas de presentación, correos electrónicos y números telefónicos; hacer relaciones públicas y lobby para uno mismo o para un proyecto o tema en particular; recopilar materiales informativos y diferentes presentaciones de power point; tomarse innumerables selfies y subirlos, junto a las fotos grupales de rigor, al Facebook y Twitter; salir a “pajarear” y a “turistear” un poco; tomar “cafecito” con los amigos y participantes y claro, como no, tomarse unas “cervecitas” hablando casi exclusivamente sobre aves”.

Y eso no quedó ahí, pues rematé el editorial con lo siguiente: “No está mal monopolizar durante cinco días nuestros pensamientos y peroratas en torno a estos emplumados seres vivos que nos congregan en la bella Chachapoyas, pero, una vez que se acaba el congreso, nos espera una serie de tareas por cumplir. Les voy adelantando algunas de esas tareas: leer este boletín, seguir escribiendo y enviando manuscritos para su publicación; y sobre todo perseverar y seguir apostando por la investigación científica. Conociendo y valorando nuestra diversidad de aves y promocionando su observación y la toma de conciencia sobre su estado actual de amenaza para hacer algo al respecto, estamos contribuyendo a que podamos tenerlas con nosotros por siempre”. La misma cantaleta de siempre.

2016

En este año que está por irse, publicamos el Volumen 11 Número 1 en setiembre. Esta edición vino bien cargada de buenos artículos y denota que la calidad del Boletín UNOP sigue manteniéndose y mejora con cada nuevo número. Lo hecho hasta la fecha nos deja bastante satisfechos, pues vemos que cada día el número de “pajareros” e interesados por las aves aumenta y eso ya es bastante. Además, el creciente número de artículos que tenemos “en cola” para ser publicados también es un buen indicador que estamos por buen camino.  

Lo escrito en lo editorial no podía dejar de mencionar lo que ocurrió en Chachapoyas y en todo el Perú en mayo de 2016: “Tras la resaca positiva (aunque suene contradictorio) del X Congreso Nacional de Ornitología celebrado del 16 al 21 de mayo de Chachapoyas y el bicampeonato obtenido en el Global Big Day, el 2016 y los años futuros pintan bien. Nuestro país se sigue consolidando como potencia ornitológica. Claro, nos falta bastante para llegar a un punto en el que las aves y todo lo relacionado a ellas sean protagonistas fundamentales de la conservación y del uso responsable de nuestra diversidad biológica, pero, sin duda, vamos por buen camino. Así vayamos algo lento en estos aspectos, es resaltante que cada día nacen y se forman “pajareros” en todo el país y ya eso es bastante”.

Y lo último escrito en estas insulsas editoriales hace mención a una duda existencial: “… ¿Hacemos seguimiento de lo que hemos publicado?, ¿sabemos si nuestra información fue de utilidad?, ¿podemos afirmar que hemos aportado a generar mayor conocimiento para aportar a la conservación de una u otra especie o tal vez de un ecosistema? Al final, todos estamos construyendo los cimientos para tener un país que conozcas bien lo que tiene, lo que está pasando y lo que puede pasar si no hacemos algo más. Mientras tanto, sigamos disfrutando de las aves y sigamos escribiendo”.

Y como se han podido dar cuenta, ha pasado bastante agua bajo el puente. Sin embargo, seguimos remando para llegar a buen puerto e impulsar el tema ornitológico en el país. Eso es todo por ahora.

Para revisar los números del boletín de la UNOP del 2006 al 2014, ingresar a:

Y para revisar los números del 2015 y del 2016, ingresar a:

Este artículo está dedicado a personas que sí merecen ser reconocidas. En este caso, se lo dedico a todos los que hicieron lo imposible para contrarrestar y apagar los incendios forestales que se han dado últimamente en el país. Gracias a su loable e incansable labor a favor de la preservación de nuestra diversidad biológica, se logró apagar el fuego. Ahora nos toca evaluar, aprender, mejorar y hacer que no nos agarren otra vez con los pantalones abajo. 

Noviembre 2016

sábado, 22 de octubre de 2016

UNIÓN DE ORNITÓLOGOS DEL PERÚ (UNOP): DEL PASQUÍN AL BOLETÍN (II)

En la entrega anterior me referí al Boletín de la Unión de Ornitólogos del Perú y a sus inicios, cuando era un simple pasquín, allá por el año 2006. A partir de ese entonces, el boletín fue sacado a flote por un puñado de entusiastas seres humanos que intentaban hacer algo por la ornitología nacional. Hoy, casi 10 años después, estamos frente a una potente herramienta de divulgación científica que ha dado pasos agigantados y que tiene para rato. En el ínterin, el que escribe asumió (no recuerda cuándo) la tarea de editarlo y como las dudas van y vienen, sospecha que las fogosas editoriales que escribe afanosamente para cada nuevo número no son leídas por muchos. Por ello, decidió darles un espacio. He aquí su testimonio.

El autor continúa con lo escrito en la entrega anterior. De esta manera, podemos conocer algo más sobre el boletín. En marzo de 2010 apareció el Volumen 5 Número 1. En él se incluyó información de interés y tan solo tres artículos. La editorial de ese entonces decía lo siguiente: “Agenda ornitológica apretada. (…) hacemos un llamado importante a todos los interesados en nuestra avifauna ya que para el próximo año, el Perú será el anfitrión (por primera vez) de un Congreso Ornitológico Neotropical, el mismo que se hará a la par del VIII Congreso Nacional de Ornitología. Para ambos eventos se ha elegido al Cusco, una ciudad emblemática que nos representará dignamente. Es necesario que todos pongamos el hombro para dejar una vez más a nuestro país en alto”.

Así también afirmaba que “(…) Como ‘potencia ornitológica’ debemos hacer aún más en el campo académico y de la investigación científica para poder incluir en el debate público, con fundamentos sólidos, técnicos y reales, el tema referente a la diversidad biológica y específicamente aquel relacionado a la avifauna peruana. Es sumamente necesario tener información actualizada y precisa sobre el estado situacional de nuestra flora y fauna. Así, ante los vacíos de información y los cambios que se avecinan debemos estar en la capacidad de imponer argumentos contundentes que permitan tomar decisiones precisas que beneficien a nuestra diversidad biológica. Un grano de arena es el presente boletín. Necesitamos más granos de arena si queremos avanzar (…)”.

En julio de 2010 apareció el Volumen 5 Número 2 que incluyó seis artículos y un consecuente mayor número de páginas. En esta ocasión se fue dejando de lado los “avisos” y las notas informativas pequeñas para darle más cabida a artículos científicos. La editorial que escribí lo dice por sí misma: “Alzando vuelo. En este segundo número del 2010 iniciamos una nueva etapa del boletín de la Unión de Ornitólogos del Perú (UNOP). Y es que dada la necesidad de buscar un afianzamiento en el mundo científico, buscamos conferirle un carácter más académico a los siguientes números, con el fin de obtener y mantener un boletín especializado que se convierta en un referente en nuestro país, y por qué no en otras plataformas internacionales”.

Agrego además que “para tal fin, son necesarios diversos elementos. El principal de ellos es la colaboración constante de todos los que apuestan por alcanzar esta meta. Sin sus reportes, comentarios y observaciones no podemos anhelar ubicar a la ornitología peruana en el sitial que se merece. Asimismo, invocamos a todos los interesados en participar activamente en la construcción de este espacio divulgativo para abarcar la mayor cantidad de tópicos en aras de fortalecer el intercambio de información en vista de los grandes retos que se ciernen sobre el mundo ornitológico peruano”. Seguíamos creciendo.

En diciembre del 2010 apareció el Volumen 5 Número 3. Si bien mantuvo el mismo número de artículos que el número anterior, seis, el número de páginas aumentó y ya era notorio el cambio en el boletín que todavía seguía siendo “algo” informativo. La nueva ruta se estaba ya cristalizando. En la editorial incluí lo siguiente: “(…) Es necesario fomentar el ejercicio de escribir y presentar resultados de manera ordenada y continua. En esa dirección, desde esta tribuna deseamos fomentar que los investigadores en los temas que acá nos reúnen —y en otros que sean de interés también— escriban y adquieren este buen hábito”.

Además afirmaba que “urge recopilar, ordenar y dar a conocer resultados científicos para poder tener información de calidad que nos ayude a tomar decisiones, a reforzar puntos de investigación débiles, a priorizar acciones de conservación y, en especial, a construir una buena base científica para gestionar nuestra diversidad biológica. En estos tiempos de crecimiento poblacional y del aumento de inversiones económicas en muchos campos productivos, es imprescindible poseer información de calidad que sirva de argumento para validar o discutir un desarrollo que, en la gran mayoría de casos, no contempla las variables ambientales que creemos deben respetarse y ser consideradas (…)”.

2011

En junio de 2011 apareció el Volumen 6, Número 1 con una nueva diagramación y con cinco artículos bastante interesantes Ya se iba perfilando el rumbo que tomaríamos más adelante. La editorial de ese número: Ad portas de importantes reuniones ornitológicas afirmaba entre otros que “No podemos dejar de mencionar el gran trabajo de Manuel A. Plenge quien nos otorga una recopilación bibliográfica de lujo que nos demuestra (una vez más) su gran pasión, dedicación y conocimiento sobre nuestras aves. El trabajo realizado llena un gran vacío de información que nos incentiva a seguir trabajando por mejorar la generación de la mayor cantidad de investigaciones y resultados sobre las aves y los distintos aspectos relacionados a ellas”.

Además, apuntaba que el gran trabajo de Manuel A. Plenge nos ofrece valiosa información para “(…) pasar a una de las etapas más importantes del análisis científico: la predicción, es decir, postular posibles escenarios en base a información certera y plantear soluciones reales y viables. En estos tiempos donde cada día se ciernen más amenazas sobre nuestra diversidad biológica debemos contar con la mayor cantidad de argumentos y propuestas que se sustenten en estudios científicos de calidad y no en meras suposiciones”.

En noviembre de 2011 salió el Volumen 6 Número 2 con seis artículos, dentro de los cuales, recomiendo para los no muy familiarizados con las aves y para los que están buscando algo singular, revisar el artículo: Casos de leucismo en el Gallinazo de Cabeza Roja (Cathartes aura) en la isla Lobos de Tierra, Perú. En aquella oportunidad, mi editorial titulada: “Trabajando para un mismo fin” afirmaba que “A todo esto debemos mencionar que queda mucho trabajo por hacer. Los ornitólogos y los especialistas en aves deben ser conscientes que se necesita más información y que es necesario cultivar más y mejor las capacidades y actitudes para producir elementos divulgativos y científicos “en papel” que sean sólidos y contundentes. Pero no solo es cuestión de escribir, sino el tema en cuestión es utilizar una buena metodología y afianzar conocimientos para plasmar información relevante que pueda ser utilizada para la investigación científica en el Perú”.

2012

En el primer número de ese año pasó algo que me ha quitado el sueño. El Volumen 7 Número 1 ¡no tiene editorial! Como ya lo mencioné, toda esta saga nació casi exclusivamente por este motivo. Felizmente aún guardo aquel texto que nunca vio la luz. Su título es (o era) el siguiente: La importancia de la investigación científica. Y entre otros menciona que: “Cada día se hace más evidente la importancia de contar con información científica y técnica actualizada para poder saber más sobre el estado actual de nuestra diversidad biológica, específicamente en el caso que nos reúne, de las aves. Sale a colación este tema por lo sucedido hace unos meses en una gran parte de nuestra costa con los ejemplares muertos de pelicanos peruanos (Pelecanus thagus)”.

Continúo con lo siguiente: “Ante la desinformación, la especulación y las abundantes explicaciones carentes de un sustento científico, es de gran importancia contar con información sobre la biología de la especie, así como disponer de datos sobre el monitoreo de esta y otras especies para poder aportar a la opinión pública información certera y precisa que ayude a explicar este tipo de situaciones de manera clara y objetiva sin crear pánico y sin dar pie a especulaciones. Es por esta razón —que parece ser tan evidente, pero que para muchos no lo es— que debemos aportar al colectivo nacional ofreciendo conocimiento científico”. 

Como ya habrán notado, mi obsesión con la necesidad de generar información científica y de publicar y usar los resultados para cosas provechosas, es evidente y hasta ahora me persigue. Debe ser por eso que me metí a estas marismas tan interesantes. Y pese a que yo no hago investigación científica ni publico mis textos en revistas especializadas, vivo obsesionado con hacer lo posible para que sigamos generando y difundiendo resultados serios que generen desarrollo y nos hagan mejores personas.

De este número, recomiendo leer, sobre todo a los que viven en Lima, el artículo de Sergio Nolazco: Diversidad de aves silvestres y correlaciones con la cobertura vegetal en parques y jardines de la ciudad de Lima.

El Volumen 7 Número 2 apareció los últimos días de diciembre de 2012. Inspirado seguramente por el clima navideño, llegué a escribir esto: “Una buena señal de que avanzamos es la cantidad (y calidad) de manuscritos que nos llegan. Es realmente extraordinario saber y constatar que existe un crecimiento en cuanto a los trabajos científicos en el país. Si bien no podemos hablar (todavía) de un “boom”, es posible detectar ya un crecimiento en este campo tan importante para la aplicación (y éxito) de cualquier política socioambiental en nuestro medio”. Dale con la misma cantaleta, ¡por Dios! 
Der. Female Peruvian Plantcutter photographed
on 21 June 2009 at Río Palo Santo,
Department of Tumbes, Peru.
Photograph by Brian K. Schmidt.
 
Eso no queda ahí. Sigo dándole al tema para cerrar el año: “Y en este contexto, es necesario constatar que en el planeta aún se viene descubriendo nuevas especies de animales y plantas, como es el caso de la isla Borneo y de la zona del río Mekong en Asia. Es impresionante saber que aún no conocemos toda la diversidad biológica de la Tierra y que, si traemos esa realidad a Perú, tenemos tanto para investigar y documentar que lo más necesario es promocionar esta titánica tarea. Cuántas nuevas especies podrán ser descubiertas en zonas poco exploradas como la Cordillera de Colán, la del Cóndor, la Sierra del Divisor, Güeppi, Purús y otras. Es importante empujar el “coche” de la investigación para conocer qué tenemos, dónde está, cómo se comporta y cómo debe ser conservado. Asimismo, es imprescindible anotar todos los nuevos registros, cambios, reducciones o ampliaciones de hábitats de especies claves para entender mejor los nuevos retos que se nos vienen encima con los efectos, en el país, del cambio climático —mundial y local— producto del calentamiento global”.

Ya me cansé. Esta maratónica tarea de revisar mis editoriales terminará, espero, en la siguiente entrega. ¡Demos gracias al Señor!

Para revisar los números del boletín de la UNOP del 2006 al 2014, ingresar a: http://boletinunop.weebly.com/ 

PD: Artículo dedicado al mequetrefe J. Flanagans, por su capacidad de cacarear —envalentonado seguramente por galones de whisky y alentado por sus insignificantes patrones—, pese a ser un alma en pena que da pena por su imberbe presencia y por su rastrera conducta, con perdón de los reptiles.   

Octubre 2016

BIENVENIDOS AL NUEVO MORDOR: ¡EL PERÚ! (XXVII)

  Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos tema...