sábado, 27 de febrero de 2010

ENTRE EL CIRCO Y LA REALIDAD

Para ver jirafas y elefantes en estado silvestre se debe ir a la sabana africana, o en su defecto, en nuestro medio, al circo o al zoológico. Para ver osos de anteojos en el país se puede visitar el zoológico. Sin embargo, si se quiere ver a este úrsido en estado silvestre, una posibilidad es visitar el anexo de Batan Grande perteneciente al distrito de Pítipo, provincia de Ferreñafe, en el departamento de Lambayeque.
Laura es un oso de anteojos (Tremarctos ornatus) hembra que hace cerca de cinco meses parió a Martina, una obediente cría que por ahora no se separa de su madre por nada del mundo. Ellas habitan unos empinados cerros ubicados en una zona de investigación científica en Lambayeque. Así, estos dos ─y otros─ ejemplares del único oso sudamericano son protegidos y estudiados por un equipo de personas liderado por la bióloga canadiense Robyn Appleton, con el fin de recolectar información científica de gran importancia para resguardar una de las zonas en el país con la mayor presencia de estos mamíferos.

Para tal fin, se viene trabajando hace más de dos años utilizando tecnología de punta que, de la mano del ímpetu y de la fortaleza de varios pobladores que viven en la zona de estudio, permite la recolección de información de primera mano. En este escenario el trabajo acertado de Appleton y de su equipo permitirá obtener de manera certera patrones de conducta de los osos, definir las rutas usadas durante el año, recolectar datos sobre la dieta y el uso del territorio, así como tener información exacta sobre los desplazamientos según las diversas épocas del año.

Con todos estos datos valiosos se pretende identificar también si existe una conectividad entre esta población de osos de anteojos con aquella que habita en el Refugio de Vida Silvestre Laquipampa (RVSL), ubicado en la parte alta del valle del río La Leche y donde los osos sí están protegidos, (pese a que aún hay mucho por hacer). De ser así, a las más de 8,00 hectáreas del RVSL, se le podría sumar cerca de 7,000 hectáreas que incluirían los territorios donde esta especie es estudiada por Appleton y su equipo. Dicha ampliación del RVSL sería una medida muy acertada ya que a la fecha, esta zona de estudio está rodeada de amenazas latentes traducidas en cacería y posibles invasiones de territorio por colonos, con todas las actividades que esto significa: tala, quema de bosques, agricultura y ganadería expansiva.

A quién madruga, Dios lo ayuda

Ver para creer. Nuestros dos guías, Javier y José, nos dijeron que debíamos salir al día siguiente a las 4 de la mañana para llegar al lugar donde posiblemente veríamos a la mamá osa con su cría. Tras una dura y extenuante caminata (que para los guías era una más de rutina) llegamos a un punto donde ya estábamos por tirar la toalla con nuestra incursión pues todo indicaba que ese día no veríamos oso alguno. No obstante, a eso de las 11.30 de la mañana, pudimos ver a lo lejos a Laura y a Martina caminando en una de las colinas de la parte inferior de la quebrada donde nos encontrábamos.

Dicha reparadora vista implicaba descender a paso ligero (con no pocos inconvenientes y riesgos) para intentar ver a los osos más de cerca, dado que estos se empezaban a movilizar a la quebrada vecina. El esfuerzo valió realmente la pena, pues tras casi dos horas del primer avistamiento, pudimos contemplar a estos fascinantes animales muy de cerca sin perturbar su accionar. La experiencia y el conocimiento adquirido de nuestros guías nos ayudaron a cristalizar este fascinante y arriesgado anhelo. Ver y escuchar a osos de anteojos silvestres no es algo que se hace todos los días y menos, a tan pocos kilómetros del mar.

Tras varios minutos de contemplación y de desmedida alegría luego del gran trajín, descendimos al campamento. Lo que quedó del día nos permitió asimilar poco a poco esta excelente manera de terminar la jornada. En el trabajo que se viene realizando a favor de la conservación del oso de anteojos es necesario destacar el gran compromiso asumido por los que colaboran con la ejecución de este proyecto. No es poca cosa permanecer varios días seguidos bajo el recalcitrante sol chiclayano con un acceso limitado al agua. Monitorear a estos mamíferos demanda un gran esfuerzo físico y no cualquiera está dispuesto a embarcarse en estos avatares.

Y todo esto ¿para qué?

El trabajo científico (serio y validado) nos ofrece resultados que permiten, por un lado, plantear algunas predicciones con un sustento sólido, y por el otro construir teorías que nos describen y explican situaciones reales, lo cual a su vez puede generar otras investigaciones. Necesitamos entender diversos procesos para tomar decisiones acertadas. Ya no estamos para probar nuestra suerte haciendo primar la improvisación y la “criollada”. Es hora de enfrentar los siguientes años con mano dura y con una visión a futuro planificada. Con un trabajo como el que se presenta se puede construir un escenario que beneficie a todos los involucrados.

Para tal fin, es necesario estudiar y conocer lo que se tiene para identificar qué debe ser conservado (y cómo es que debemos hacerlo), qué puede y debe ser utilizado por el hombre (bajo una visión responsable) y qué elementos culturales, sociales, económicos y hasta geográficos debemos tener en cuenta. Así, garantizando un espacio protegido para la diversidad biológica en esta zona del país en armonía con un trabajo basado en el apoyo de las comunidades locales, se puede generar beneficios.

En un valle como el del río La Leche, donde están ubicadas dos áreas naturales protegidas de suma importancia: el ya mencionado RVSL en la parte alta y el Santuario Histórico Bosque de Pómac, en la parte media y que alberga un gran patrimonio arqueológico que se fortalece con una identidad cultural; debe ser posible exigir un desarrollo integral. Este tipo de esfuerzos por conocer y entender mejor lo que nos rodea con miras a ofrecer un turismo completo en el valle —donde los primeros beneficiados sean los pobladores locales— requiere de un cambio en la formulación de, únicamente, metas a corto plazo, las cuales ya han demostrado que casi siempre nos llevan al fracaso. Debemos planificar a mediano y a largo plazo también.

Apoyar investigaciones científicas serias que van de la mano de un trabajo muy de cerca con las comunidades locales para explicarles lo que se viene realizando en sus territorios, a fin de que no se dejen sorprender por otros, implica dar algunos pasos para construir un mejor futuro. Con este trabajo y otros similares se hace patria y eso es justamente lo que necesitamos, o ¿a alguien le cabe la menor duda?

3 comentarios:

  1. 100%! Valio la pena el esfuerzo de ese dia, que nos recompensó con aquellos osos dibujados sobre las empinadas laderas!!

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  2. Asi es Enrique, con trabajos asi se hace patria, valen un PERU. felicitaciones.

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  3. Es verdad, valió realmente la pena. Esa experiencia fue muy alentadora. Y justamente, con ese tipo de trabajos es que se hace patria y se aporta seriamente al desarrollo del país sin caer en mentiras ni inventos.

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