sábado, 24 de abril de 2010

EL CALENTAMIENTO GLOBAL TAMBIÉN SOLUCIONA ALGUNOS PROBLEMAS

Desde hace ya más de 30 años, India y Bangladesh se disputaban la pertenencia de una isla ubicada en el Golfo de Bengala llamada New Moore Island. Este pedazo inhabitado de tierra de 3.5 Km. de largo y 3 Km. de ancho no tenía ningún valor productivo pues se hallaba inhabitado. Sin embargo, la pugna por considerarla como suya tenía principalmente un carácter de dignidad y soberanía para estos dos países asiáticos. No obstante, estas rencillas —que llevaron incluso a que en 1991 militares indios “tomaran” la isla y clavaran su bandera en un acto de patriotismo— han terminado. Y es que la isla ha quedado sumergida en el Océano Índico debido al aumento del nivel del mar.

La isla —también conocida como South Talpatti Island o Purbasha— “apareció” en el mapa tras el devastador ciclón Bhola que azotó la región en 1970 y que cobró la vida de más de cien mil personas. Todas las disputas, roces y acciones que hubo para ver quién ocupaba la isla fueron en vano, pues la isla ya es historia. Este hecho ha sido corroborado a través de fotos satelitales y patrullas marinas hechas por las autoridades y por la Universidad Jadavpur de Calcuta. El aumento del nivel del mar logró lo que las autoridades de los países beligerantes no pudieron conseguir: llegar a un acuerdo, pues ahora solo queda analizar los efectos del cambio climático en este continente tan expuesto a este tipo de situaciones.

Según estudios recientes, el nivel del mar en la bahía de Bengala aumentó anualmente, hasta el año 2000, en tres milímetros. Empero, en la última década dicho nivel ha aumentado cinco milímetros por año. Ya en 1996, otra isla de la región llamada Lohachara, fue inundada completamente por el mar obligando a sus habitantes a refugiarse en tierra firme. Y según como se prevé el escenario futuro en este lugar (y en el planeta), ya existen 10 islas identificadas que podrían correr la misma suerte. La costa de Bangladesh es una de las más vulnerables al aumento del nivel del mar. Es por eso que ahora solo le queda al gobierno del país asiático tomar todas las medidas para mitigar los impactos del tan mentado calentamiento global.

Sin embargo, como en todo el planeta se “cuecen habas”, funcionarios del Ministerio del Interior de India afirman que lo ocurrido con esta peleada isla, de ninguna manera hace que ambos países no sigan en disputa. Ahora la discusión se centrará en delimitar claramente las fronteras en el ámbito marino.

Más plantas

En todo este debate sobre los efectos del calentamiento global —asumiendo que realmente el planeta viene sufriendo cambios climáticos debido a dicha situación, ya que aún existen incrédulos al respecto— no solamente se dan efectos negativos, sino también, existen algunos aspectos positivos para ciertos grupos de seres vivos. Así por ejemplo, para muchas plantas, el cambio climático es beneficioso pues bajo las nuevas condiciones climáticas pueden colonizar nuevos territorios. En especial, las especies vegetales de los trópicos encuentran, en los cada vez más templados países del hemisferio norte, un nuevo hogar.

Si bien esta nueva ola de expansión vegetal beneficia a muchas especies invasoras y exóticas, también puede traer la extinción de especies nativas especializadas. Asumiendo que en los países industrializados (y que a su vez son los más contaminantes), ubicados en su mayoría al norte de los trópicos, se encuentra la mayor cantidad de CO2 en la atmósfera, las plantas salen beneficiadas pues pueden crecer más rápido. En la otra orilla, en algunos países tropicales con altas tasas de deforestación, esta situación puede ser dramática. La regeneración de grandes extensiones forestales puede demorar mucho más de lo normal.

A esta conclusión han llegado estudios hechos por las universidades de Bonn, Gotemburgo y Yale. Los científicos estudiaron en diversas regiones del mundo cuántas plantas existen en el planeta bajo las condiciones climáticas actuales. Con esa información proyectaron 18 distintos escenarios bajo efectos del cambio climático para el año 2100. Los resultados fueron publicados en la revista especializada Proceedings of the Royal Society B. En conclusión, se planteó que muchas plantas podrán encontrar espacios para colonizar donde hoy es frío y húmedo (zonas templadas). Adicionalmente, muchas plantas llegarán a zonas alejadas como los polos mediante el transporte humano (de manera accidental o intencional) y podrán establecerse en esos lugares debido a que los climas ya no serán tan extremos.

Por otro lado, en regiones secas y cálidas —como muchas zonas del trópico y del subtrópico— las condiciones climáticas podrán empeorar para el crecimiento de una gran variedad de plantas especializadas. En la mira de los científicos se encuentra la llanura amazónica, especialmente, si la deforestación y la degradación ambiental (producto de ganadería y agricultura intensiva, así como de la minería informal) continúan haciendo desaparecer cientos de hectáreas de bosque a paso acelerado dejando terrenos secos e infértiles.

El cambio climático en muchos países europeos viene ocasionando inviernos cada vez más templados y menos duraderos lo que le permite a muchas especies vegetales ampliar su área de distribución. Si bien esto puede ser visto como un aumento de la diversidad biológica del continente, tal situación no es tan cierta, pues un gran número de plantas nativas pueden sucumbir ante esta invasión ocasionando que a la larga tengamos en todo el mundo más bien la predominancia de un grupo exclusivo y limitado de plantas adaptadas a las condiciones climáticas futuras. Podríamos vivir una globalización de las especies vegetales pero, lamentablemente, no de todas las que alimentan la diversidad biológica del planeta, sino de las más resistentes.

Adicionalmente, los científicos alertan que las tímidas e ineficientes políticas ambientales pueden ser perjudiciales si no se toman medidas efectivas. Los lugares más beneficiados y los más perjudicados a la fecha se pueden mantener todavía estables, pese al aumento de 1,8° C de la temperatura global hasta la fecha (en comparación con el año 2000). Sin embargo, frente a un aumento de 4° C, predominarían los hábitats que perdieron su cobertura vegetal original.

Así también, situaciones perjudiciales debido al cambio climático no solo se dan en la superficie terrestre, sino también en las profundidades marinas. Se ha determinado que cuando los corales están bajo stress —debido básicamente al calentamiento y a la acidificación de las aguas marinas— las algas que habitan en ellos mueren, ocasionando que los corales pierdan sus colores (que atraen a los peces y otros animales acuáticos) para que estos finalmente perezcan.

Como se sabe, los corales albergan una gran variedad de vida marina, entre ellos una gran variedad de peces que los utilizan para guarecerse y como lugares de reproducción. Su desaparición podría suponer la pérdida de una gran diversidad biológica y con ello la disminución de la principal fuente de alimento de muchos habitantes que viven de la pesca, especialmente en Asia.

¡Y en Borneo siguen apareciendo especies!

¡Qué envidia! En ese espacio bendecido siguen apareciendo especies nuevas para la ciencia. Un sapo que vuela y que cambia de color, una serpiente con colores de fuego, un sapo que respira por la piel, el insecto más largo del mundo y más representantes de la diversidad biológica del planeta siguen deslumbrándonos. En total, se ha reportado 123 nuevos registros para la ciencia en la tercera isla más grande del planeta compartida por el Sultanato de Brunei, Malasia e Indonesia. Felizmente, los tres dueños de la isla han prometido conservar un espacio de 222,000 Km² para proteger parte de esta gran joya de la naturaleza.

Lamentablemente, los espacios aún verdes y poco explorados de Borneo están en peligro constante debido a la deforestación para plantaciones de palmas aceiteras y de especies madereras de rápido crecimiento para producir papel. Para el mundo científico, estos bosques son, paradójicamente, los más amenazados del planeta. Es posible que desaparezcan especies que nunca lleguemos a conocer. ¿Todo esto no se nos hace conocido?

Y en Perú, ¿tendremos lugares que puedan ofrecer al planeta nuevas especies? Seguramente que sí. Pensemos por ejemplo en la Cordillera del Cóndor, en la del Sira y en la de Colan; o en las Zonas Reservadas Udima, Güeppi y Sierra del Divisor; así como en otros lugares en el país que aún no han sido explorados totalmente. Esperemos además que, en el caso de estas tres últimas Zonas Reservadas pertenecientes al Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SINANPE), las autoridades competentes vean la conveniencia de otorgarles la categorización definitiva antes de que sea demasiado tarde.

domingo, 18 de abril de 2010

LA FURIA DE LOS VOLCANES: ¡A ENFRIAR EL MUNDO CON CENIZAS!

La erupción de un volcán en la alejada Islandia ha puesto de cabeza a gran parte de los aeropuertos norteños de Europa. En este escenario, surgen algunas preguntas a tomar en cuenta tales como ¿Se podía prevenir este evento? ¿Qué consecuencias tendrá la acción del volcán para el medio ambiente? Lo más dramático para muchos ha sido la anulación de cientos de vuelos, el caos aéreo en el viejo continente y las enormes pérdidas económicas para las aerolíneas. Veamos más allá de eso. Este suceso no se acaba cuando el cielo se despeje y todo regrese parcialmente a la tranquilidad.

Vayamos a los hechos. El volcán de nombre irrepetible Eyjarfjallajökull tiene una altura de 1,666 metros sobre el nivel del mar y se ubica al sur de Islandia. Está cubierto en gran parte por nieve y fue considerado muchos años como poco activo en comparación con otros volcanes de dicho país. Desde la ocupación humana de la isla —en el siglo IX— en el volcán se ha documentado solo cuatro erupciones de menor magnitud que la actual. Su cráter tiene un diámetro de 4 Km. desde donde salen incontrolables cantidades de lava y ceniza. Con esto, la nieve se derrite formando las gigantescas nubes de polvo y ceniza; y grandes cantidades de agua discurren por el valle.

Ya en el año 1994 el volcán evidenciaba actividad, dado que repetidas cantidades de magma surgían del suelo a sus alrededores. En diciembre de 2009 se “despertó” la montaña pues se registró diversos y leves temblores en la zona. El 21 de marzo de 2010 se dio la primera erupción, sin embargo, esta pasó casi desapercibida y la actividad volcánica se debilitó rápidamente. No obstante, el 13 de abril, diversos temblores sacudieron el volcán, símbolo inequívoco para los expertos de que el magma podría salir pronto a la superficie. El 14 de abril llegó la gran explosión y gigantescas e interminables masas de humo se expandían por el cielo hasta una altura de 11 Km. sobre el volcán.

En este escenario, según los geólogos, la gran magnitud de la erupción no podía ser prevista. Si bien afirman que se puede predecir la actividad volcánica (en base a los temblores, la emisión de gases y partes del suelo que se elevan), es difícil saber cuándo y qué tan fuerte se puede dar una erupción. Otro punto difícil de establecer es cuándo se detendrá este evento natural. Se sabe que este tipo de incidentes puede durar varias semanas. A la fecha, el volcán no da señal de detenerse. Y lo más dramático es que lo que sucede en el Eyjarfjallajökull puede despertar a volcanes vecinos.

El planeta hecho cenizas

Una de las interrogantes más inquietantes en estos días es saber de qué están compuestas las nubes producto de la erupción. No tenemos una respuesta clara y precisa. Sin embargo, sí se sabe que en ellas viajan grandes cantidades de gas, minerales y cristales volcánicos; lo demás en incierto. La mayor parte de la ceniza se encuentra en las nubes que se expanden sin cesar y que incluso podrían cubrir gran parte del globo terráqueo. Otra parte de las partículas llegan a la superficie terrestre y ya se observa en países de Europa central el fino polvo procedente de Islandia. Felizmente, se prevé una escasez de lluvias en esta parte del continente, porque sino, se podría producir la llamada “lluvia de sangre”. Esto debido a que las precipitaciones “lavan” las partículas del polvo de las nubes generadas por el volcán, las cuales pueden teñir de rojo parte de la superficie terrestre.

Afortunadamente se estima que no habrá consecuencias severas en la salud de los pobladores europeos. Sin embargo, en Inglaterra por ejemplo, se recomienda a los que padecen de alguna dificultad respiratoria, limitar al máximo sus actividades en espacios abiertos. Otro punto importante a saber es cómo esta erupción podrá alterar el clima local y a largo plazo el clima mundial. Para eso se debe tener certeza sobre dos factores; cuánto durará la erupción y cuánto dióxido de azufre (SO2) se libere a las altas capas aéreas. Como se sabe, el SO2 se une al agua formando ácido sulfúrico, cuyas moléculas forman una capa fina en la atmósfera alrededor del planeta (una parte llega a la superficie terrestre por medio de la lluvia ácida) actuando como un refrigerante y protector solar del globo terráqueo. Después de meses o años, dichas partículas descienden al suelo.

En la estratósfera, es decir, a más de 13 Km. de altura, el aire es seco y allí las partículas del ácido sulfúrico no son “lavadas” por la lluvia. No obstante, tendrían que llegar a esta capa de aire más de 3 millones de toneladas de gas y partículas para que el clima planetario se empiece a enfriar. En 1991, el volcán filipino Pinatubo erupcionó y redujo en medio grado centígrado la temperatura global en el suelo terrestre por dos años. Luego, se dieron cambios climáticos diversos como consecuencia de este evento. Actualmente, si la erupción del Eyjarfjallajökull continuase varios días más, no habría cambios significativos de temperatura en el planeta, dado que las masas de nubes, al parecer, no llegarán a la estratósfera. Si las explosiones se hacen más fuertes, tal vez suceda que las nubes sobrepasen los 13 Km.

En 1783 la explosión gigantesca del volcán islandés Laki produjo que las nubes de ceniza bloquearan la luz solar varios meses con lo que la temperatura mundial descendió más de un grado centígrado. La actividad volcánica duro una semana y cobró la vida de 10,000 islandeses (en ese entonces, la quinta parte de la población isleña) y de gran cantidad de animales domésticos y silvestres.

¿Qué puede venir?

El tiempo en Europa puede variar si la erupción continúa. El norte del continente podría registrar una disminución de su temperatura promedio. Los días de primavera serán más fríos. Si las nubes de cenizas se dispersan en los siguientes días, no se registrarán cambios importantes. De lo contrario, si se siguen formando nubes, Europa podría vivir un año sin verano como ya se dio en 1816 tras la erupción del volcán indonesio de Tambora. Ese año, los europeos tuvieron un verano frío y con muchas lluvias con cosechas pobrísimas, alza de precios, especulación y hambruna. Las partículas de polvo y azufre tiñeron el cielo de rojo.

Islandia está ubicada entre la placa continental americana y la euroasiática en el Océano Atlántico en una zona altamente convulsionada por la actividad volcánica. Con la presencia de varios volcanes de más de 1,000 metros sobre el nivel del mar, que originan innumerables movimientos telúricos y erupciones, ambas placas se van separando. Se estima que cada año, dicha separación es de más de dos centímetros. Desde la ocupación de la isla, se cuenta más de 200 erupciones de todos sus volcanes. La última de estas de gran magnitud se dio en 1996, la cual, felizmente, fue frenada por los inmensos glaciares que aún existían.

Y justamente este último punto es el tema controversial. Muchos científicos temen que la actividad volcánica en la isla se recrudezca debido al acelerado derretimiento de los glaciares, producto del evidente calentamiento global. En estos planteamientos no hay nada probado aún, no obstante, se teme que esto es solo el inicio de lo que nos espera. Sin caer en especulaciones ni en dramatismo, debemos estar alertas con lo que sucede. Se ha reportado también que erupciones volcánicas de regular intensidad pueden desencadenar una serie de fenómenos climáticos que, entre otras consecuencias, pueden generar la aparición de un evento de El Niño.

Si tenemos en el planeta tres erupciones de este tipo en un periodo de tiempo corto, las consecuencias del clima a nivel mundial serían sumamente notorias. Incluso, algunos geólogos hablan de una nueva época glacial que afectaría a todo el planeta. Hasta el momento existe mucha especulación y quejas por parte de las líneas aéreas europeas que sostienen que las prohibiciones de vuelo son exageradas ocasionando que pierdan mucho dinero. Estemos atentos a ver qué sucede. Llevemos estas escenas a nuestra realidad e intentemos estar prevenidos.

Justo antes de poner punto final a este texto leo que los científicos pronostican que la actividad volcánica se mantendrá por varios días más pero que la mayor cantidad de nieve sobre el volcán ya ha sido evaporada (lo que forma las “explosiones de agua” y las nubes de ceniza), por lo que las consecuencias para el clima mundial serían mínimas.

jueves, 25 de marzo de 2010

EL POLVO NUESTRO DE CADA DÍA

El polvo, ese enemigo tan familiar al que nunca podemos eliminar por completo, es uno de los componentes omnipotentes de nuestro entorno y un portador de varias sorpresas. Dicen por ahí que del polvo venimos y que así terminaremos. Si esto es así (en especial lo primero), conozcamos más acerca de este fiel compañero de la humanidad. Miles de millones de toneladas de estas partículas minúsculas se dispersan anualmente por todo el planeta y dichas cantidades están aumentando considerablemente. Tal situación puede tener consecuencias dramáticas para el clima, la flora y la fauna y en especial para la salud humana. Pero también existen efectos positivos en cuanto a la presencia del polvo, entonces, ¿en qué quedamos?

El polvo que circula por nuestros territorios proviene del desierto africano (el 50% aproximadamente), de volcanes y de las actividades humanas. Estas partículas se trasladan cientos y miles de kilómetros constantemente. Incluso, desde los satélites, se reporta ocasionalmente la presencia en la superficie terrestre de nubes imparables de polvo que no conocen fronteras políticas y geográficas. Su importancia es, según los científicos, enorme ya que su presencia influye en diversos factores climáticos e incide en todos los seres vivos de la Tierra. El gran reto es determinar claramente cómo es que se da esa incidencia.

En las últimas décadas se ha determinado que, pese al incremento de las lluvias en algunos lugares, la cantidad de polvo aumenta considerablemente. En los años sesenta era fácil estimar su presencia pues bastaba saber si en las zonas áridas africanas llovía o no. Si había precipitaciones, las cantidades de polvo disminuían, si por el contrario no llovía, se podían formar tormentas de largo alcance o se hacía evidente la presencia de una ligera capa de polvo en muchos lugares alejados. A partir de los años setenta y debido al aumento de las sequías en territorio africano, la cantidad de polvo en el planeta aumentó dramáticamente.

Según científicos de la Universidad de Miami, la estrecha relación entre las lluvias y el polvo ha desaparecido a partir de los años noventa. Es decir, ya no juega un rol preponderante la presencia o ausencia de lluvias para analizar la cantidad de polvo que se traslada en el planeta. A través de diversos experimentos en la isla centroamericana de Barbados, se ha determinado que, desde 1965, la cantidad de polvo captada aumentó entre cuatro y cinco veces. Adicionalmente, se sabe que las regiones del hemisferio norte que habían permanecido de alguna manera "con poco polvo" ya sufren del embiste de este visitante. Ni el polo ártico se salva.

El hombre y el polvo

Existen muchas interrogantes y debates sobre la relación entre el polvo y el hombre. Más de la mitad de las partículas que lo conforman, y que provienen del África, tienen un diámetro menor a 2,5 micrómetros (medida que equivale a la millonésima parte de un metro) por lo que pueden introducirse dentro del cuerpo humano a través de la respiración. El polvo natural no está compuesto solo por minerales, sino también incluye hongos, bacterias y microbios. Es por eso que también es considerado como posible agente de enfermedades, pese a no existir pruebas contundentes que demuestren este hecho. Dicha situación enfrenta a científicos. Algunos de ellos afirman que el claro ejemplo de esto es la existencia de la “fiebre del polvo”.

Esta enfermedad —que puede acabar en la muerte— es producida por un hongo llamado Coccidioides immitis que habita principalmente en los suelos y que ingresa al organismo a través del aparato respiratorio. El mal es reportado en las partes áridas del África y en el suroeste de los Estados Unidos. En todo esto debe quedar clara la diferenciación entre el polvo natural y aquel que recibe el mismo nombre, pero que sin embargo, está conformado además por productos como los gases tóxicos de los autos y otras maquinarias, el asbesto de las construcciones y la ceniza producto de chimeneas y hornos. El polvo natural siempre ha sido dejado de lado como posible agente patógeno, lo cual al parecer, es un grave error.

Otra de las consecuencias conocidas, producto de la inhalación del polvo, es el asma. El número de afectados por este mal aumenta de manera alarmante en el planeta. Por otro lado, para el medio ambiente, las grandes cantidades de polvo pueden tener efectos, tanto positivos, como negativos, en especial en lo referente al clima mundial. En los espacios “oscuros” como los océanos y los bosques que absorben mucha energía solar, el polvo tiene un efecto refrigerante ya que refleja la luz solar en dirección contraria a la Tierra. En otros espacios puede tener un efecto contrario y es que su presencia “calienta” el ambiente.

Qué tal polvo

Para algunas plantas, el polvo puede ser beneficioso pues traslada minerales y algunos nutrientes. Así por ejemplo, toda la región amazónica recibe este elemento procedente del desierto africano. Su presencia ha sido registrada hasta en Hawai, una de las regiones más pobres en polvo natural (no confundir con el polvo de origen volcánico). Allí también se registra que muchos bosques han recibido sustancias con contenido fosfórico procedente de tierras africanas. No obstante, el polvo puede llegar hasta lugares ya de por sí secos, perjudicando a la flora local y acelerando su desertificación.

Otro de los enigmas en torno al polvo es saber cómo se realizará su distribución en la Tierra en las siguientes décadas en un escenario de diversos cambios climáticos. Asumiendo que muchas zonas subtropicales están expuestas a procesos de desertificación, se debe determinar cuál es su rol en estos procesos que parecen irreversibles. Ante la evidencia de diversas manifestaciones climáticas más severas (y por ende, más destructivas), productos del calentamiento global, es necesario reunir la mayor cantidad de elementos a tomar en cuenta en este complejo sistema llamado Tierra.

Considerada como uno de los problemas ambientales más severos que debemos enfrentar, la ya mencionada desertificación avanza irremediablemente a pasos agigantados. El principal causante de esto es el ser humano. Si bien, las sequías aceleran este proceso y el cambio climático también incide en el avance del desierto, la sobrepoblación es el principal agente de esta amenaza, la cual es irreversible e imparable en la mayoría de los casos. A más desiertos, más polvo y más pobreza ambiental.

Al concentrarse crecientes masas humanas buscando acceso al agua (subterránea o de los ríos y lagunas) y al introducir ganado (en especial caprino) se inicia un círculo vicioso. Las plantas escasean y sus raíces ya no fijan el suelo. El viento dispersa las partículas del suelo que ya no reciben sombra y por lo tanto no pueden mantener cierto grado de humedad, lo cual facilita su dispersión. Además, la poca agua que existe se seca y deja sales en la superficie terrestre que aceleran la desertificación dejando a la merced del viento más polvo. Estemos atentos ante el crecimiento de la humanidad y en especial al de la industria agroalimentaria en zonas costeras que demandan más espacios y “verdean” el desierto explotando la poca agua en ese ecosistema.

Los chinos y sus polvos

El escenario descrito anteriormente se encuentra en nuestro país sin ninguna dificultad y en aumento. Sin embargo, veremos qué sucede en China, un país que cada día da un paso más para coronarse como “la” potencia mundial. Según algunas cifras, los chinos pierden anualmente 3400 kilómetros cuadrados frente al desierto. Actualmente, la cuarta parte del país está cubierta de arena perjudicando a más de 4 millones de habitantes (lo cual no es mucho si tomamos en cuenta que hay más de 1200 millones de chinos). Desde Mongolia, el desierto amenaza a la capital china, Beijing. En marzo del 2002, el cielo pekinés se oscureció casi por dos días debido a una tormenta de arena que trajo consigo 30,000 toneladas de arena, es decir, cerca de 2 kilos por habitante.

El gobierno chino se ha dado cuenta de que solo, no puede contrarrestar este problema. Ante este y otros eventos que demuestran el avance del desierto, han surgido diversas iniciativas ciudadanas para enfrentar esta situación. No obstante, esto trae consigo problemas políticos, pues estos intentos —apoyados en muchos casos por ONG internacionales— son un dolor de cabeza para el régimen comunista, el cual teme que la presencia de iniciativas extranjeras se inmiscuya en sus políticas. De esta manera, la guerra contra el desierto y el polvo en el país más poblado del mundo tiene diversas aristas que enfrenta al gobierno con los ciudadanos. Mientras ambos lados pugnan por solucionar el problema, el avance silencioso de las tierras áridas no se detiene.

¿Y en el Perú? Todo bien, no pasa nada. La desertificación avanza, pero ¿a quién le importa?

Artículo publicado el 25 de marzo de 2010 en la versión online de la Revista Viajeros:
http://www.viajerosperu.com/articulo.asp?cod_cat=11&cod_art=1621

miércoles, 24 de marzo de 2010

MANHATTAN


La única vez que estuve en Manhattan, merodeando por las dos torres gemelas, no imaginé que aquellos monumentos del coloso norteamericano, dejarían algún día de cubrirlo todo. En ese verano boreal conocí por primera vez la “capital del mundo” y caminé varias horas anonadado por la majestuosidad e imponencia del concreto. No dejaba de mirar hacía arriba para intentar escarbar el poco espacio que no era poblado por la selva de cemento. Pisaba ese pedazo de tierra que acogió a los primeros holandeses que arribaron a las costas americanas para conquistar una tierra baldía y de nadie, sin imaginarse que se establecerían en un punto neurálgico para toda la humanidad.

Caminaba como un turista más por Five Points, el barrio que, en la naciente Nueva York del siglo XIX, fuera el más avezado de los Estados Unidos. Un testigo de la época describió el ambiente que reinaba por aquellos años de la siguiente manera: “Los cerdos que deambulaban por las calles se deben sorprender de ver a los otros cerdos de dos patas caminando”. Este escenario también sirvió para ambientar la película de Martín Scorsese: “Pandillas de Nueva York”, una impecable radiografía de la sociedad de aquella época. Mientras tomaba afanosamente fotos, andaba quizá por la cuna de “América” tras haber vertido en un mismo recipiente a los nativos descendientes de los ingleses, a las hordas de inmigrantes irlandeses, a chinos trabajadores y disimulados, así como a esclavos deambulando por doquier. Un barrio en donde el asesinato, el alcoholismo, la prostitución, la violencia y el maltrato eran, quizá como en la actualidad, el pan de cada día.

Las superpobladas calles de Manhattan no dejaban entrever su fiero pasado. Desde la feroz lucha de supervivencia, los difíciles “locos años veinte” (el periodo de entreguerras y de la ley seca, también conocido como “la época del Jazz”), hasta el vertiginoso desarrollo del sueño americano.

Para describir todo ese mundo encapsulado, como lo es “la gran manzana”, se debe tener tal vez a la misma ciudad como personaje principal de la narración. Es por esto mismo que Nueva York ha servido de inspiración al periodismo literario. Muchos autores americanos han empezado su noviazgo con la literatura haciendo periodismo como reporteros de la calle. Entre los principales podemos nombrar a Mark Twain, Jack London, Ernest Hemingway, Tom Wolfe, Sinclair Lewis, Truman Capote y hasta el gran William Faulkner.

Estos autores no apelaron únicamente a la ficción y a las musas de la inspiración para escribir sus trabajos, sino, plasmaron en sus obras lo que verdaderamente vivieron. Se adentraron en la sociedad hasta sus más profundas entrañas y desde ahí construyeron un nuevo estilo de prosa, dándole al periodismo un nuevo giro en su concepción y en su mensaje. La noticia era presentada como una historia que involucraba, no solo a sus protagonistas, sino a la sociedad y a las diferentes circunstancias que moldeaban el destino de cada uno de sus habitantes.

Manhattan Transfer

Nueva York y sus poderosos rascacielos me incitaron a revisar algunas lecturas. Una de ellas fue Manhattan Transfer (1925), de John Dos Passos. Fue la que mejor me hizo entender a esta ciudad como el personaje protagónico de una novela. Este corto pero valioso viaje me permitió caminar por este “protagonista” polifacético que acoge a miles de personas y que se las traga sin compasión si es necesario; que no cesa, ni cesará de hacerlo.

La novela utiliza un sarcasmo seco y crudo que describe con exactitud lo cotidiano en la gran urbe. El término “hogar” desaparece en aquella telaraña gigante que captura y no suelta a sus osados habitantes, así sobrevivan o no. Nueva York es y fue el escenario quizá perfecto para poder mezclar el periodismo y la literatura. La novela de Dos Passos marcó un hito trascendental en la literatura, fomentando que otros escritores continuaran su estilo tan peculiar y preciso de Dos Passos para captar un suceso, como si fuera una fotografía, confrontando al lector con la cruda y despiadada realidad. Jean Paul Sartre comentó: “Dos Passos ha inventado una sola cosa: un arte de contar. Pero eso basta para crear un universo”.

Dos Passos (1896 – 1970), al igual que muchos escritores norteamericanos que fueron hijos o nietos de inmigrantes o de refugiados, poseía un don especial para plasmar la cruda realidad. El abuelo de Dos Passos era de Portugal y migró a los EEUU, a fin de construir un futuro más “digno” como los miles de inmigrantes que llegan anualmente a los EEUU. Entre estos grandes encontramos a John Steinbeck, un descendiente de padres irlandeses. Steinbeck, desde otra realidad —California y las plantaciones del sur— describe a la perfección la miseria humana de los esclavos y de los blancos atrapados en esa maraña.

Dos Passos logró describir Nueva York a través del olor, del ruido y de sus simples y mortales habitantes. Según las palabras de Sinclair Lewis, Dos Passos consiguió lo que muchos de sus predecesores habían intentado en vano. Lewis agrega sobre Manhattan Transfer: “un libro largo, tiene sin duda casi doscientas mil palabras y abarca cerca de veinticinco años de desarrollo y decadencia de no sólo cien y más personajes, sino de toda la masa de la ciudad, de los millones de personajes – los cuales uno siente palpitar detrás de las personas nombradas y descritas”.

En esta novela se plasma la epopeya de una masa heterogénea amorfa, contradictoria y violenta, que gira en torno a sí misma sobre el panorama de una megalópolis infernal en la que toda tentativa de evasión es ahogada y aplastada desde su origen. Toda esta masa se precipita como un alud hacia su propia destrucción.

Caminar por Manhattan me dejaba algo muy claro, esta ciudad es un gran colectivo que se convierte en una gran muchedumbre que te absorbe y te succiona. Uno llega con la intención de sobrevivir; sin embargo, la velocidad de la ciudad y su ritmo frenético te desvía a otras actividades atrapándote en otros quehaceres. Las movidas aguas de Nueva York te obligan a nadar contra la corriente en busca del “Big Money”. Unos logran salir a flote, otros se ahogan y desaparecen.

En la novela de Dos Passos, los “otros” personajes son captados en diversas facetas de su vida, generando historias únicas y excepcionales. Estas historias reales, que no son producto de la mera imaginación del autor, se entremezclan para alimentar a la gran ciudad. La confusión y futilidad de sus vidas, así como sus cualidades humanas, son ingredientes indispensables del gran conglomerado citadino que la caracteriza.

Una de las experiencias más importantes que recogí en Nueva York —excluyendo el baño cultural y social— es el poder diferenciar que, dentro de un marco total que amenaza cubrir y coparlo todo, se puede encontrar esos pequeños mundos aislados que nos ofrecen explicaciones variopintas de nuestra realidad.

Casi setenta años después de la publicación de Manhattan Transfer, podemos reconocer que su exitosa visión de Nueva York, entre los años 1890 y 1925, incluye también una crítica al capitalismo desmedido. Dos Passos intentaba tal vez, a través de la acusación de un sistema voraz, advertir la crisis que la novela anticipa: el crash del 29 y la consiguiente Gran Depresión. Sin embargo, Nueva York sobrevivió a esa crisis, y con ella, todo el país continuó con su destino.

Asimismo, Nueva York sobrevivió a la guerra fría, así como a la caída del Muro de Berlín. Del mismo modo, tras una recuperación y apogeo, sufrió los estragos del 11-S. Hoy en día, intenta levantarse como un ente único y rector. No podrá olvidar el ataque terrorista y su dinámica seguirá obrando y avanzando sin detenerse como un árbol amazónico que pugna por llegar más rápido que otros hacia arriba y captar la mayor cantidad de luz solar para su supervivencia. En ese intento, arrastra a sus ciudadanos, quieran o no, se adapten o no.

Espero volver a caminar por dicha urbe e intentar entender esa maraña de gente y culturas. Definitivamente el mundo ya no es el mismo tras los atentados del 11-S, y pese a la globalización, existen submundos, uno de ellos es Nueva York.

sábado, 27 de febrero de 2010

ENTRE EL CIRCO Y LA REALIDAD

Para ver jirafas y elefantes en estado silvestre se debe ir a la sabana africana, o en su defecto, en nuestro medio, al circo o al zoológico. Para ver osos de anteojos en el país se puede visitar el zoológico. Sin embargo, si se quiere ver a este úrsido en estado silvestre, una posibilidad es visitar el anexo de Batan Grande perteneciente al distrito de Pítipo, provincia de Ferreñafe, en el departamento de Lambayeque.
Laura es un oso de anteojos (Tremarctos ornatus) hembra que hace cerca de cinco meses parió a Martina, una obediente cría que por ahora no se separa de su madre por nada del mundo. Ellas habitan unos empinados cerros ubicados en una zona de investigación científica en Lambayeque. Así, estos dos ─y otros─ ejemplares del único oso sudamericano son protegidos y estudiados por un equipo de personas liderado por la bióloga canadiense Robyn Appleton, con el fin de recolectar información científica de gran importancia para resguardar una de las zonas en el país con la mayor presencia de estos mamíferos.

Para tal fin, se viene trabajando hace más de dos años utilizando tecnología de punta que, de la mano del ímpetu y de la fortaleza de varios pobladores que viven en la zona de estudio, permite la recolección de información de primera mano. En este escenario el trabajo acertado de Appleton y de su equipo permitirá obtener de manera certera patrones de conducta de los osos, definir las rutas usadas durante el año, recolectar datos sobre la dieta y el uso del territorio, así como tener información exacta sobre los desplazamientos según las diversas épocas del año.

Con todos estos datos valiosos se pretende identificar también si existe una conectividad entre esta población de osos de anteojos con aquella que habita en el Refugio de Vida Silvestre Laquipampa (RVSL), ubicado en la parte alta del valle del río La Leche y donde los osos sí están protegidos, (pese a que aún hay mucho por hacer). De ser así, a las más de 8,00 hectáreas del RVSL, se le podría sumar cerca de 7,000 hectáreas que incluirían los territorios donde esta especie es estudiada por Appleton y su equipo. Dicha ampliación del RVSL sería una medida muy acertada ya que a la fecha, esta zona de estudio está rodeada de amenazas latentes traducidas en cacería y posibles invasiones de territorio por colonos, con todas las actividades que esto significa: tala, quema de bosques, agricultura y ganadería expansiva.

A quién madruga, Dios lo ayuda

Ver para creer. Nuestros dos guías, Javier y José, nos dijeron que debíamos salir al día siguiente a las 4 de la mañana para llegar al lugar donde posiblemente veríamos a la mamá osa con su cría. Tras una dura y extenuante caminata (que para los guías era una más de rutina) llegamos a un punto donde ya estábamos por tirar la toalla con nuestra incursión pues todo indicaba que ese día no veríamos oso alguno. No obstante, a eso de las 11.30 de la mañana, pudimos ver a lo lejos a Laura y a Martina caminando en una de las colinas de la parte inferior de la quebrada donde nos encontrábamos.

Dicha reparadora vista implicaba descender a paso ligero (con no pocos inconvenientes y riesgos) para intentar ver a los osos más de cerca, dado que estos se empezaban a movilizar a la quebrada vecina. El esfuerzo valió realmente la pena, pues tras casi dos horas del primer avistamiento, pudimos contemplar a estos fascinantes animales muy de cerca sin perturbar su accionar. La experiencia y el conocimiento adquirido de nuestros guías nos ayudaron a cristalizar este fascinante y arriesgado anhelo. Ver y escuchar a osos de anteojos silvestres no es algo que se hace todos los días y menos, a tan pocos kilómetros del mar.

Tras varios minutos de contemplación y de desmedida alegría luego del gran trajín, descendimos al campamento. Lo que quedó del día nos permitió asimilar poco a poco esta excelente manera de terminar la jornada. En el trabajo que se viene realizando a favor de la conservación del oso de anteojos es necesario destacar el gran compromiso asumido por los que colaboran con la ejecución de este proyecto. No es poca cosa permanecer varios días seguidos bajo el recalcitrante sol chiclayano con un acceso limitado al agua. Monitorear a estos mamíferos demanda un gran esfuerzo físico y no cualquiera está dispuesto a embarcarse en estos avatares.

Y todo esto ¿para qué?

El trabajo científico (serio y validado) nos ofrece resultados que permiten, por un lado, plantear algunas predicciones con un sustento sólido, y por el otro construir teorías que nos describen y explican situaciones reales, lo cual a su vez puede generar otras investigaciones. Necesitamos entender diversos procesos para tomar decisiones acertadas. Ya no estamos para probar nuestra suerte haciendo primar la improvisación y la “criollada”. Es hora de enfrentar los siguientes años con mano dura y con una visión a futuro planificada. Con un trabajo como el que se presenta se puede construir un escenario que beneficie a todos los involucrados.

Para tal fin, es necesario estudiar y conocer lo que se tiene para identificar qué debe ser conservado (y cómo es que debemos hacerlo), qué puede y debe ser utilizado por el hombre (bajo una visión responsable) y qué elementos culturales, sociales, económicos y hasta geográficos debemos tener en cuenta. Así, garantizando un espacio protegido para la diversidad biológica en esta zona del país en armonía con un trabajo basado en el apoyo de las comunidades locales, se puede generar beneficios.

En un valle como el del río La Leche, donde están ubicadas dos áreas naturales protegidas de suma importancia: el ya mencionado RVSL en la parte alta y el Santuario Histórico Bosque de Pómac, en la parte media y que alberga un gran patrimonio arqueológico que se fortalece con una identidad cultural; debe ser posible exigir un desarrollo integral. Este tipo de esfuerzos por conocer y entender mejor lo que nos rodea con miras a ofrecer un turismo completo en el valle —donde los primeros beneficiados sean los pobladores locales— requiere de un cambio en la formulación de, únicamente, metas a corto plazo, las cuales ya han demostrado que casi siempre nos llevan al fracaso. Debemos planificar a mediano y a largo plazo también.

Apoyar investigaciones científicas serias que van de la mano de un trabajo muy de cerca con las comunidades locales para explicarles lo que se viene realizando en sus territorios, a fin de que no se dejen sorprender por otros, implica dar algunos pasos para construir un mejor futuro. Con este trabajo y otros similares se hace patria y eso es justamente lo que necesitamos, o ¿a alguien le cabe la menor duda?

lunes, 15 de febrero de 2010

OPORTUNIDADES PERDIDAS EN TUMBES: FABRICAS SECAS EN EL BOSQUE FANTASMA

El Astillero de Tumbes.
Foto: Enrique Angulo Pratolongo
Hace poco concluí con la lectura del libro El Astillero del gran escritor uruguayo Juan Carlos Onetti, en el que el autor nos relata parte de la vida cotidiana de un grupo de hombres que administra un astillero que en realidad solo es un depósito donde no funciona nada. Es decir, los hombres tienen sus puestos asignados, sus sueldos están pendientes de pago, pero en realidad no hacen más que planificar cosas que nunca harán y se pasan todos los días dilucidando qué hacer mientras esperan que algo funcione o pase. En ese ambiente de alucinada situación suceden cosas tan humanas (burocracia, violencia, degradación, corrupción entre otras situaciones) que demuestran la decadencia de nuestra sociedad. Además, todo esto transcurre en Puerto Astillero, un puerto cercano a una ciudad imaginaria, Santa María. Hace días las magistrales páginas del escritor charrúa regresaron a mi mente cuando visité el caserío de Fernández Alto, perteneciente al distrito de Casitas, en la provincia tumbesina de Contralmirante Villar.

Tumbes es uno de mis departamentos preferidos y lo digo porque realmente me fascina andar por estas tierras que son el refugio de una inmensa diversidad biológica única y tan preciada. En un espacio (político) tan pequeño confluyen el mar caliente peruano, los manglares, el bosque seco y el bosque tropical del Pacífico. En esta porción del país, los bosques desembocan en el mar logrando que, por ejemplo, algunas poblaciones de monos estén muy cerca de la costa. Estas tierras son asociadas —lamentablemente y espero que esto cambie— únicamente con sus playas y con las conchas negras. ¡Tremenda equivocación!

Posee una diversidad biológica extremadamente importante que felizmente se encuentra parcialmente protegida en las tres Áreas Naturales Protegidas (ANP) ubicadas en sus dominios: el Santuario Nacional los Manglares de Tumbes (SNLMT), el Parque Nacional Cerros de Amotape (PNCA) y la Reserva Nacional de Tumbes (RNT). Las tres últimas ANP forman, junto al Coto de Caza el Angolo (CCA) —ubicado en Piura, en la zona fronteriza con Tumbes—, la Reserva de Biosfera del Noroeste.

Dado que la zona alberga una flora y fauna única que se encuentra exclusivamente en Tumbes, Piura, Chiclayo, parte de La Libertad y Cajamarca, así como en la parte sur del Ecuador, se ha acuñado el término: Región de Endemismo Tumbesina o Región Tumbesina como también se le conoce. Esta denominación identifica una zona de gran importancia biológica, dado el alto número de especies únicas (especialmente aves) que se encuentra en un espacio tan reducido. Cabe mencionar que existen varias regiones de endemismo en el mundo y que la Región Tumbesina es una de las más amenazadas del planeta.

Sin embargo, estas líneas no están dedicadas a abordar el tema de la diversidad biológica de Tumbes, no obstante, es una gran omisión no mencionarla. El fin de este texto es dar a conocer una situación que grafica parte de lo que sucede en este lugar y posiblemente en otros rincones del país. Así, tomando como referencia el libro de Mario Vargas Llosa titulado: "El viaje a la ficción. El mundo de Juan Carlos Onetti", me permito incluir una cita del libro: “Los críticos empeñados en ver en la novela (El Astillero) una descripción involuntariamente marxista de la lucha de clases y el fracaso del capitalismo nacional en el Uruguay, han descuidado un aspecto del subdesarrollo latinoamericano que no es económico, ni social sino cultural, algo que Lawrence E. Harrison describió magníficamente en un estudio célebre: ‘El subdesarrollo es un estado de ánimo’”. ¿Será esto cierto? ¿Será que no queremos salir de nuestro letargo? ¿Sucumbimos ante el clima, la mediocridad y la baja autoestima acostumbrándonos a seguir en las mismas?

El Astillero de Tumbes

Luego de dejar la ciudad de Tumbes y enrumbar hacia el sur, en dirección a Zorritos, tomamos un camino afirmado a la altura de Bocapan, el cual nos conduciría —en dirección opuesta al mar, es decir al este— a poblados como Trigal, Averia, Cañaveral, Casitas, Bellavista, Chicama, Férnandez Alto, hasta la comunidad campesina de Mancora en la frontera con Piura. Pero vamos por partes. Tras dejar la Panamericana Sur y adentrarnos en esa parte desconocida por muchos (y que es visitada por muy pocos foráneos, pues no es parte de un circuito turístico, ya que las playas son las preferidas) entramos a una hermosa quebrada que, conforme se aleja de la costa, se hace más húmeda y con ello más fértil.

Los pueblitos que atravesábamos (un domingo) se veían muy tranquilos y reposados ante el calor sofocante del norte. Llegamos hasta la zona de amortiguamiento del PNCA para luego bordearla y avanzar de forma paralela al parque (y al mar) disfrutando de excelentes paisajes. Al fondo teníamos a los cerros Amotape mostrando todo su esplendor verdoso. Así, continuando el viaje, llegamos a la quebrada Fernández donde se ubica el pueblo del mismo nombre, justo en la frontera del PNCA y del CCA. Dicha quebrada separa Tumbes de Piura y desemboca en la Panamericana Norte.

Nos detuvimos en Fernández Alto a beber algo de agua y me impresionó lo fantasmal que lucía (a pesar de ser domingo, el ambiente no cambia mucho en otros días y lo sé porque he estado repetidas veces en varios poblados similares en la zona). En medio de una conversa mientras nos refrescábamos, uno de los pobladores nos contó que existía un taller instalado con maquinarias nuevas para procesar alimentos y desarrollar una pequeña industria en la zona y un equipo de apicultura sin uso. En ambos casos, todo se hallaba en estado de inamovilidad permanente.

Los equipos provienen de la cooperación internacional con el apoyo o contraparte de los gobiernos locales (a los que generalmente se les termina cediendo toda la infraestructura). Su obtención —se supone— responde a las necesidades primarias de esos poblados, pero ¿quién determina qué necesitan?, ¿los pobladores mismos o las autoridades para salir en la foto? Es insólito cómo esos equipos, que deberían aportar ingresos a la comunidad, se deterioran con el paso del tiempo esperando tal vez que trabajadores y jefes fantasmas los manejen o que sean trasladados a ciudades inexistentes para funcionar.

Los únicos que han sacado algo de provecho son las alimañas (ratas, murciélagos y otras de dos patas) que pululan felices en estos lugares abandonados.Vimos además, espacios que fungían de oficinas, pero, oficinas ¿para qué? Me pareció estar visitando El Astillero. ¿Qué hacen o dicen las autoridades al respecto? Ahora que se vienen tiempos electorales seguro abrirán estos lugares para promocionarse y buscar votos de personas desesperadas y esperanzadas en salir de su estado actual.

Es importante que construyamos un mejor futuro para el país pero que también aprendamos a planificar y a identificar claramente qué podemos hacer para mejorar nuestra situación. Asimismo, urge analizar si lo que pensamos es sostenible en el tiempo, de tal manera que encontremos cómo abastecernos de la materia prima y de las capacidades técnicas y humanas para que realmente podamos sacar provecho. Las soluciones deben ser realmente eso, medidas que nos permitan solucionar problemas y no acciones que nos dejen como ineptos.

El viaje terminó con un suculento cebiche de mero en el pueblo de Mancora (tras recorrer la quebrada Fernández de este a oeste hasta desembocar en la Panamericana Norte). Este lugar se ha convertido en un conglomerado impresentable de puestos de artesanías y de chucherías, de restaurantes al paso y de toda clase de alojamientos y chinganas para pasar momentos de jolgorio asistidos por sustancias que incitan el debate sobre su legalización en el país. Mancora fue un sitio realmente paradisíaco, pero ahora es una de las muestras más claras de la improvisación, de la huachafería de nuestra gente, así como de la falta de previsión y de planeamiento de nuestras autoridades. Este balneario es una bomba de tiempo que en algún momento podría colapsar ante tanto hacinamiento humano, pero esa es otra historia.

Artículo publicado el 15 de febrero de 2010 en la versión online de la Revista Viajeros:

martes, 9 de febrero de 2010

DAS LETZTE JEVER (LA ÚLTIMA CERVEZA)

Edilberto deambulaba camino a casa por las delgadas y variopintas calles de esa maldita ciudad, tras una lujuriosa noche de excesos. Se tambaleaba al compás de un bolero desgarrador de Daniel Santos, “El Jefe”. La alegría en la triste noche de verano se entremezclaba entre el aire seco y el destino malévolo. Su cuarto, refugio de libros y esperanzas, y silencioso testigo de jornadas de farra y desbande, lo esperaba.

La calle paralela al río, llena de bares y pubs, era el sendero perfecto al infinito. Pese a la borrachera y al estado ácido de su mente, decidió tomarse una cerveza más para cerrar la noche con broche de oro antes de sucumbir ante su corta y jodida existencia.

Entró a un bar lleno de gente ubicado en algún extremo de la calle. Una hermosa chica tras la barra le produjo un sobresalto. Pidió una cerveza de su marca preferida. Aquella fiel compañera de incontables jornadas y pérdidas de conciencia, lo esperaba helada y amarga como siempre. Lo atendieron amablemente. Su acento la delataba. No era del lugar. Edilberto le preguntó muy cortésmente de dónde era. Ella le contestó, haciendo gala de una bella y encantadora sonrisa, que era albanesa. Su pelo era largo y negro azabache entremezclado con algunas mechas rojas. Sus ojos negrísimos y su piel tierna y fresca podían enloquecer a cualquiera. Se quedó ensimismado unos minutos más observándola. Pese al humo intenso de centenares de cigarrillos, expedía un olor sumamente dulce y cautivador.

El ruido del local era nulo, comparado con el vendaval de orquesta y serenata retumbante en su cerebro endeble y aturdido. Horas antes estuvo con Astrid y Jürgen enfrascado en un viaje intergaláctico de larga duración. Se habló lo mínimo, sólo detalles logísticos del vuelo. Cada uno viajaba, contemplando quizá, como los otros dos sobrevolaban galaxias desconocidas. Ninguno se atrevía a interrumpir el vuelo del otro. Sin duda, aquello era un acto verdaderamente solidario y fraternal.

Al parecer, Astrid asimilaba todo eso como un estado de relajamiento reparador previo al sesudo estudio, pues sentía que escapaba y descansaba de todo. Jürgen buscaba siempre experiencias al límite de la aventura y de lo desconocido. Edilberto estaba sentado en medio de los dos contemplando con asombro las facetas de sus dos compañeros astronautas.

Se observaban y hablaban telepáticamente. Las incontables horas de estudio compartidas, los hacía conocerse tan bien, que no eran necesarias las explicaciones. No existía ninguna atracción entre Edilberto y Astrid, sin embargo, Edilberto sospechaba que sí existía alguna entre Astrid y Jürgen. Al parecer Jürgen quería algo con Astrid. Edilberto lo percibió tras largos minutos de observación cautelosa y disimulada. Ella al parecer también se daba cuenta (de que la observaban y de que Jürgen quería algo más).

Mientras disfrutaba de su refrescante cerveza, Edilberto seguía con singular detenimiento el accionar de esta joven dama albanesa de olor celestial. Su cuerpo era esbelto y extremadamente apetitivo. Tenía movimientos ágiles, elegantes y de mucho garbo.

Le cambió el cenicero. Su sonrisa era sublime. Edilberto se sonrojó sin razón. Pidió otra cerveza. Su mente divagaba campante e hidalga entre un amplio espectro de imágenes. Al día siguiente tenía clases a las 11.15 de la mañana, aliciente suficiente para seguir tomando la noche como debe ser, es decir, combatiéndola en un bar libando. La música se impuso en el local. La chica apagó el televisor, mostrando su silueta de gatita nocturna.

Albanesa. Hablaba muy bien alemán. Seguramente era capitalina y estudiante de Germanística. Edilberto optó por preguntarle su nombre. Se inclinó y balbuceando, se lo preguntó de la manera más cavernícola existente. Ella, un tanto asustada y repelida quizá por el tufo a alcohol o por la cara de loco (¡Dios mío que cara de loco tienes!), se alejó unos metros y le dijo muy calmada, como midiendo, qué tan borracho estaba: Dorota. Aquel era un nombre eslavo y exótico para él, sin embargo, calzaba perfectamente en ella.

Dorota estaba de lo más jovial, preocupada solo por dar abasto a esta decena de bebedores noctámbulos. Al parecer, no se fijaba mucho en Edilberto pese a los esfuerzos (cada vez más ridículos) que hacía él por llamar su atención. Él dejó por unos minutos su cerveza y se dirigió al baño. Se detuvo ante la maquina expendedora de cigarrillos y compró una cajetilla de Marlboro rojo.

Orinó pacientemente con una mano apoyado en la pared para no desvanecerse, mientras pensaba en Dorota. La micción duró mucho más de lo normal, pues se quedó apoyado varios minutos disfrutando de suculentos pensamientos. Algunos delirios de grandeza y de superioridad lo hicieron recapacitar. Se lavó las manos y se mojó la cara para despabilarse.

Un olor a juerga, mala noche y sudor brotaba de su camisa y del cuerpo maltrecho por tanto desarreglo. No obstante, Edilberto decidió lanzarse a la conquista de Dorota y esperarla hasta que concluya su turno para invitarla a tomar algo. Mientras tanto, debía retornar a su puesto de caza. En la barra lo esperaba su solitaria botella verde de la amarga Jever. Al parecer, Dorota sí respondía vagamente a sus reclamos, pues le regaló una sonrisa de bienvenida muy tierna, la cual encendió sus más libidinosos pensamientos. Torpemente se agarró suavemente los testículos, haciendo evidente una vez más la falta de tacto y tino.

Sacó un cigarro y pidió fuego pese a que tenía un encendedor. Dorota lo atendió mostrándose muy complaciente. Ante la pregunta sobre su carrera, ella contestó fugazmente que estudiaba Germanística. Edilberto no se asombró. Ya sabía la respuesta. Reclamada por algún otro energúmeno, Dorota se alejó. De pronto se sentó a su lado una belleza también de por ahí. Una chica de lindura inexplicable que no era producto de las cervezas, era real. Esta jovencita, extremadamente bella, parecía agredirlo con su gracia y finos rasgos.

Conocía a Dorota, pues la saludó como si se hubieran dejado de ver hace pocas horas. Se dieron dos besos, uno en cada mejilla. Dorota le acercó un jugo de naranja, sin haberle preguntado si realmente lo deseaba. Edilberto perdió el habla por unos instantes y se limitó torpemente a observar como esas dos linduras, totalmente despreocupadas del ambiente de bacanal, murmuraban sonrientes, indescifrables vocablos. Su conversación fue breve. Dorota debía volver al trabajo y no quería evidenciar alguna visita en su centro de labores. La chica nueva volteo a observar a Edilberto y le dirigió una dulce sonrisa. Se sonrojó por enésima vez y no le quedó más que prender otro cigarro tambaleándose torpemente y buscando algo sólido en que apoyarse.

Se quedó pasmado ante tanta hermosura y por tanto derroche de luminiscencia y de olores angelicales. Dorota pasó al frente suyo y le dijo, casi como mortificada, te presento a Anastasia, una amiga de la universidad. Tras el acto formal de presentarlos, desapareció.

- Hola, soy Anastasia.
- Hola, soy Edilberto. Es un gusto conocerte.
- Igualmente.
- ¿De dónde eres?
- Yo soy de Moldavia.
- Qué interesante. ¿Y qué estudias?
- Romanística y francés.
- Sabes algo de español seguro, es muy parecido al francés.

Ella respondió en un español dulce y con un acento increíblemente seductor:

- Sí, hablo un poquito y estoy aprendiendo.
- Qué bien, entonces hablaré despacio.
- No creo que podamos conversar sobre español, pues no es tan bien el mío.

Los dos continuaron la conversación en alemán. Mientras ella se quitaba la chaqueta, Edilberto acercó solapadamente, como todo un caballero, su asiento lo más posible al de Anastasia. Se hallaba en un dilema jodido. Anastasia hizo olvidar a Dorota y a sus afincadas caderas. Al parecer, Anastasia no poseía tan escultural silueta, sin embargo, su rostro era aún más fino. Sus ojos eran verde turquesa y hechizaban a quienes osaban adentrarse en esa mirada de manantial. Su sonrisa era como una sinfonía de escalas atormentadoras, de esas que te persiguen toda la vida. A Edilberto se le fue toda la borrachera y su cerebro bajó campante a la tierra, pues se dio cuenta que acá estaba la batalla a librar con la búsqueda de lo supremo y ya no, en el espacio negro y lejano.

-¿Te gusta la salsa?
- Claro es mi música preferida, tengo varios discos en mi casa. ¿A ti te gusta?
- Sí, mucho. Vengo de una fiesta de salsa que hubo en la ciudad. No sé bailar muy bien pero me parece tan bonito y divertido.
- Es difícil, pero se aprende. ¿Quieres escuchar algunos discos en mi cuarto?
- ¿Por qué no? No sé si Dorota también quiera, le preguntaré.

Edilberto pensó repetidas veces en agradecer al Señor por este favor divino, o por este par de favores divinos bajados del cielo en forma de angelicales esculturas. No tuvo otro remedio que pasar a un whisky. Dorota se acercaba coquetamente cantando al compás de la música. Edilberto pidió un whisky y le guiño el ojo. Dorota hizo caso omiso de dicha galantería y sirvió el whisky con una pequeña yapa, ante el pedido insistente del afortunado parroquiano. Mientras saboreaba su trago, vio como Dorota se acercó a Anastasia, que bebía despreocupada su jugo de naranja, para planear seguramente cómo es que se entregarían a ese espécimen tan caballero y varonil. Incluso. Edilberto estaba seguro haber escuchado que entre las dos se lo disputaban. Él no es fácil así que les costará.

La medianoche se acercaba imparable como siempre. Edilberto maquinaba la estrategia perfecta para poder engullir a las dos europeas, que, según él, estaban en bandeja y serviditas por la divina providencia. Los antiguos dioses eslavos le habían mandado tremendo regalo en agradecimiento a su magnifica conducta. Pensaba en los bacanales de los dioses eslavos, chinos, fenicios, incaicos y de donde coño sean. El whisky inundó su garganta brindándole una magnifica ola de animo y calor.

Todo empezó a volverse más acogedor mientras conversaba con Anastasia como si se conocieran hace mucho. Edilberto la hacía reír. Cada sonrisa suya era como un resplandor violento y cargado de fósforo metálico ajeno a la irreparable y corta noche de verano. Los fantasmas boreales ya no circulaban y dejaban espacio para poder vislumbrar a las musas malditas de la inspiración. Anastasia clavó la mirada en los ojos desorbitados de Edilberto. Distintas líneas en el espectrómetro de su cerebro reconocieron colores de algunos señores alcalinos. Sus ojos verdes amatista lo encubrían volviéndolo indefenso. Ella tomó las riendas de la conversación. Él quedó hipnotizado y magnético, atento a sus reflejos cuánticos. El vaso de whisky se agotaba. La garganta se le secaba aceleradamente. Gotas de sudor surcaban su frente como alacranes amenazadores. La música desapareció. Su sonrisa ya no era dulce. Dorota pasó como un ión dejando un tufillo agrio e irreverente. Le invadió un ligero pánico. No podía desviar la mirada inquisidora de Anastasia, quien reía de manera desproporcionada a su lindura. Sus pelos se soltaban y sus facciones empezaban a tomar colores del espectro del bario. Edilberto se puso nervioso. Tenia que pararse e irse al baño, sin embargo, se sentía atornillado a la silla. Anastasia lo agarró de la mano y lo acercó hacía su aurora. Edilberto pensaba estar en algún orbital lleno de luces. Anastasia le susurró algo al oído. Sintió un calorcito embriagador. Sus labios secos se inundaron de néctar. Torrentes de sensaciones lo apuñalaban. Su cerebro se redujo a una cantidad catalizadora. Al día siguiente se despertó lúcido. Un dulce olor lo rondaba. No se bañó y se fue a clases. Eran las 11.15 a.m.

BIENVENIDOS AL NUEVO MORDOR: ¡EL PERÚ! (XII)

  Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos tema...