miércoles, 17 de junio de 2009

HOTSPOTS PERÚ. “ÁREAS CRÍTICAS PARA LA BIODIVERSIDAD”: TUMBES-CHOCO-MAGDALENA Y ANDES TROPICALES

Con motivo de la presentación en Perú del libro sobre los HOTSPOTS: “Áreas críticas para la biodiversidad”, recientemente publicado, Conservación Internacional (CI)-Perú exhibe parte de la gran biodiversidad de este país, donde se encuentran dos de estos Hotspots de los 34 en todo el planeta.

Los Hotspots son definidos como los lugares en el mundo con mayor biodiversidad y a su vez los más amenazados por el hombre. CI ha definido 34 de estos territorios megadiversos en el planeta y son materia de estudio en este nuevo libro. El Perú forma parte de dos de estos Hotspots: La región Tumbes-Choco-Magdalena y los Andes Tropicales.

¿Qué condiciones deben tener las zonas denominadas Hotspots? Deben cumplir dos requisitos básicos: por un lado contar con un cierto nivel de especies endémicas, es decir aquellas que solo habitan en esas zonas, y por el otro, un cierto nivel de amenaza.

Los Hotspots contienen una historia evolutiva única y de gran importancia, que los convierten en zonas que poseen un gran almacén genético. Estas zonas representan apenas el 2,3% de la superficie terrestre y albergan el 75% de las especies amenazadas de aves, mamíferos, reptiles y anfibios. Recientes estudios arrojan que el 50% de las plantas vasculares y el 42% de los vertebrados terrestres existen exclusivamente en estas Áreas Críticas.

Según Russell A. Mittermeier, Presidente de Conservation International (CI) y co-editor del reciente libro: “Ahora debemos actuar de manera decisiva para evitar perder estos depósitos irremplazables de las formas de vida terrestre”. Del mismo modo Mittermeier afirma que “Las Áreas Críticas para la biodiversidad son los espacios del medio ambiente en situación de emergencia para nuestro planeta. Esta última evaluación subraya el valor del concepto de áreas críticas, para definir las prioridades de conservación”.

Perú: Potencial de biodiversidad

El Perú con su variedad de climas y ecorregiones, y con su inigualable biodiversidad forma parte de dos Hotspots: Tumbes–Choco–Magdalena y los Andes Tropicales. Este último recinto es considerado a nivel mundial como el más rico y diverso.

Partes de Perú, Ecuador (incluyendo las Islas Galápagos), Panamá y Colombia forman el Hotspot de Tumbes–Choco–Magdalena, que incluye una diversa variedad de hábitats, tales como los manglares, playas, desiertos costeros, inclusive algunos de los bosques de lluvias más húmedos del planeta. Este singular e importante Hotspot alberga además al único bosque seco costero de América del Sur.

Pese a tener comparativamente un área pequeña de 274.597 km², su gran diversidad de climas y ecosistemas propicia un nivel de endemismo muy alto. Se calculan 2.750 especies de plantas vasculares endémicas de las 11.000 especies de toda la zona. Solamente en las Islas Galápagos viven cerca de 700 especies vegetales y de ellas la cuarta parte son endémicas.

Esta importante zona es cuna de un altísimo índice de endemismo de aves. De las cerca de 900 especies registradas, más de 100 aves son endémicas, destacando la Pava Aliblanca (Penelope albipennis), especie descubierta en 1877 y redescubierta en 1977 tras creerse extinta durante un siglo.

De los 235 mamíferos registrados, cerca de 10 especies son endémicas. Los primates como el Tamarino Panameño (Saguinus geoffroyi) y el Mono Araña Negro (Ateles fusciceps) son los más representativos. El Jaguar Americano u Otorongo (Panthera onca) es un felino importante en esta zona.

El reptil endémico más conocido y representativo de las más de 320 especies (100 endémicas) es la Iguana Marina (Amblyrhynchus cristatus). Los anfibios con sus 200 especies y con casi 30 especies endémicas forman una importante muestra de la biodiversidad de este Hotspot. Una de las especies más conocidas por estar dentro de los tres vertebrados más venenosos del planeta es la Rana Dorada Venenosa (Phyllobates terribilis).

El Perú atravesado por el Hotspot Andes Tropicales

Perú también es uno de los principales protagonistas en esta Área Crítica que abarca parte de Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Chile con una extensión de 1.542.644 km². Estos amplios territorios con una múltiple variedad de microclimas y su accidentada geografía que comprende impresionantes nevados, profundos cañones y extensos valles interandinos, garantizan una amplia variedad de hábitats y especies.

Los principales hábitats de esta zona amenazada están conformados por bosques húmedos y tropicales, bosques lluviosos, así como pastizales y matorrales. La región comprende cerca de 35.000 especies vasculares de plantas, lo que representa el 10% del total de las especies del planeta. A esto se le debe sumar que el 50% de estas especies son endémicas. La Puya Raimondi o Titanca (Puya raimondii) es la especie más representativa. Esta bromelida altoandina requiere cerca de un siglo para alcanzar su madurez.

Se registran 1.700 especies de aves y de ellas más de 600 endémicas, lo que convierte esta región en una zona de endemismo inigualable a nivel mundial. Este Hotspot es refugio del impresionante Cóndor Andino (Vultur gryphus) y de la mayor cantidad de colibríes del mundo, incluyendo al Colibrí más grande del planeta; el Colibrí Gigante (Patagona gigas).

Amenazas en los Hotspots que incluyen al Perú

Esta clasificación de los Hotspots es importante para concentrar los esfuerzos con el objetivo principal de combatir las amenazas en dichas zonas. Amenazas como la destrucción del hábitat, la introducción y presencia de especies foráneas e invasoras, explotación irracional de los recursos para la alimentación humana y el comercio son evidentes. Asimismo el cambio climático y el avance descontrolado de la población humana, la deforestación de vastas zonas para la ganadería y agricultura no planificada atentan contra estas zonas representativas.

En el caso de Tumbes–Choco–Magdalena la depredación de los manglares por la sobreexplotación de la concha de abanico y la tala para obtener madera están mermando de manera acelerada este importante ecosistema. Asimismo la deforestación desproporcionada de bosques para la introducción de nuevas especies está reduciendo parte de esta importante zona. La plantación de especies como las palmeras de aceite y los eucaliptos, que reemplazan a especies originales para obtener una mayor productividad, se realiza sin planificación.

Los Andes Tropicales con sus extensos territorios albergan poblaciones humanas de gran tamaño que se expanden sin proyección alguna. En esta importante zona se han descubierto en los últimos años y en especial en los Países Andinos, ricos yacimientos de gas natural y de minerales. Esto atrae la explotación abrumadora del medio ambiente con un impredecible impacto ambiental. En este Hotspot se han introducido también especies ajenas al ecosistema, como algunos tipos de pasto, la trucha (Salmo sp.) y la Rana Toro Americana (Rana catesbeiana), que desplazan y aniquilan a las especies de la región.

Estrategias de conservación para estas importantes zonas

En la zona de Tumbes–Choco–Magdalena solamente el 6,9% de esta zona está bajo protección en un Área Protegida. En el Perú se encuentran la Zona Reservada de Tumbes y el Parque Nacional Cerros de Amotape que albergan a una gran diversidad de especies y de frágiles ecosistemas.

En los Andes Tropicales existe una amplia red de Áreas Protegidas que conservan los más importantes ecosistemas de este Hotspot. Estas cubren cerca del 16% del área total. Sin embargo aún queda mucho por hacer. Un punto importante es la regulación en cuanto a las explotaciones mineras y de hidrocarburos y sus respectivos impactos ambientales.

Es necesario destacar la importancia de estas zonas en cuanto a su biodiversidad y a sus amenazas. Es primordial resaltar la importancia de estas zonas representativas. Conservation International trabaja actualmente en la gran mayoría de estas Áreas Críticas y los nuevos conocimientos sobre las mismas permitirán perfeccionar las estrategias para su conservación, que no deja de ser tarea de todos.

Artículo publicado en abril de 2005 en Infoecología:

UN TOUR PELÁGICO EN EL MAR PERUANO: A LA BÚSQUEDA DE DELFINES, BALLENAS Y AVES DE ALTA MAR

El mar del Perú ofrece una posibilidad fascinante para observar delfines, ballenas, pingüinos de Humboldt, albatros, petreles, zarcillos y quizá al mamífero más grande del mundo: la ballena azul. Un tour pelágico es una manera fabulosa e inolvidable de conocer a las aves que nunca se acercan a la costa y al ecosistema marino en pleno. Esta forma de hacer ecoturismo puede ser una excelente estrategia para fomentar la conservación de la fauna marina antes de que sea demasiado tarde.

¡Delfines a las 3¡ ¡Albatros a las 12! ¡Pingüinos a las 11! ¡Petreles a las 2! ¡Cormoranes a las10! Estos gritos al principio incomprensibles provienen del guía de la expedición e indican la ubicación de las especies marinas que podemos apreciar. Ubiquémonos en el centro de un reloj de manecillas. La manecilla que apunta a las 12 estará exactamente delante de nosotros, la de las 3 a nuestro costado derecho, la de las 9 a la izquierda. De ahí deducimos las otras, la de las 11, por ejemplo, estará apuntando al horizonte y levemente a la izquierda. De este modo se comunican los observadores de aves o birdwatchers para anunciar las apariciones en alta mar.

¿En qué consiste un tour pelágico? Consiste en navegar mar adentro aproximadamente 75 u 80 kilómetros hasta alcanzar el zócalo continental del mar peruano (más allá de los 200 metros de profundidad), el cual se caracteriza por su mayor profundidad y por la presencia ocasional de ballenas. En esta zona se pueden observar aves pelágicas, es decir aquellas aves que viven y duermen en alta mar y que nunca se acercan a las costas del continente. Estas solo pisan tierra firme para anidar. Los albatros son un ejemplo representativo y pese a que están actualmente en peligro de extinción, se les puede ver a lo largo del litoral peruano. Estas aves de gran envergadura (miden de 2,60 m a 3,20 m con las alas extendidas) anidan cada dos años exclusivamente en las Islas Galápagos y en la Isla La Plata en las costas de Ecuador.

¿Cómo reconocemos la presencia de las ballenas? Si en el horizonte vemos una bandada de aves revolotear en el agua, o divisamos chorros de agua ascendentes, estamos ante la presencia de estos mamíferos de espectacular tamaño e imponente presencia. Las ballenas se encuentran amenazadas por la inclemente cacería por parte de flotas japonesas que las interceptan en su tránsito por las costas de Ecuador, Perú y Chile.

El tour pelágico nos brinda también la posibilidad de divisar delfines en numerosa cantidad escoltando a la embarcación y jugueteando al costado de ella. Los delfines nos muestran su perfecta adaptación al medio acuático y no tienen reparo alguno en ofrecer un espectáculo único realizando miles de piruetas y saltando repetidamente frente a la embarcación dejando boquiabiertos a los amantes de la naturaleza que se deciden por esta inolvidable aventura.

Los delfines: ¿saltando a su extinción?

Estos simpáticos e inteligentes animales están siendo aniquilados a lo largo de toda la costa peruana. La pesca con dinamita y con redes, la destrucción y contaminación de su medio ambiente y la extracción ilimitada de peces que constituyen su dieta, están ocasionando una importante reducción de su población. Aún se puede observar en algunos puertos peruanos la venta ilegal del muchame, que es la carne seca y salada de delfín, o de la carne fresca ofrecida como “chancho marino”. Su consumo ocasiona que esta especie siga sufriendo la caza furtiva y que pueda desaparecer en los próximos años.

Los delfines más comunes en el Perú son el delfín pico de botella, el delfín oscuro, el bufeo y el delfín común. En 1976 se descubrió una nueva especie para la ciencia oriunda del mar peruano: el zifio peruano (Mesoplodon peruvianus). Se trata de una especie similar al delfín. También es conocido como ballena picuda y llega a alcanzar una longitud de hasta 4 metros. Esta especie se encuentra igualmente amenazada y urge protegerla de la cacería y de las prácticas ilegales de pesca.

La ballena azul: el mamífero más grande del mundo

En la costa peruana se puede apreciar entre las ballenas más comunes a la ballena jorobada, la ballena franca, la ballena azul y el cachalote o ballena esperma. Muchas de estas se hallan en tránsito de la Antártida a las costas del extremo norte del Perú y las costas de Ecuador y Colombia, lugares propicios para su reproducción. La ballena azul es el mamífero más grande del mundo y puede alcanzar una longitud desde 24 hasta 33 metros y llegar a pesar entre 84 y 150 toneladas. La hembra es más grande que el macho y se alimentan de plancton, peces y pequeños crustáceos denominados krill.

Estos cetáceos no se libran de la caza indiscriminada, en especial las especies más grandes como el cachalote, el cual llega a alcanzar 18 metros de largo y 65 toneladas de peso. Las ballenas se dividen en dos grupos principales, las ballenas con barba, a la que pertenece la ballena azul y las ballenas con dientes, como el cachalote, que es a su vez la más grande de este grupo.

Tour pelágico: una estrategia para conservar la fauna marina

Esta forma de hacer ecoturismo ofrece una muy buena posibilidad para el desarrollo de una cultura de conservación de las especies marinas y puede convertirse en una fuente de ingreso alternativo para los pescadores y los habitantes de las comunidades costeras. A través de esta actividad se desprende claramente que la protección de las ballenas, de los delfines y de las aves pelágicas ofrece mayores beneficios e ingresos que su aniquilamiento. Es necesaria a su vez la protección del ecosistema marino, pues este es el hábitat de estas especies. Se debe a su vez penalizar y castigar a los cazadores de delfines y a los consumidores de su carne.

Los tours pelágicos y las expediciones a las islas del litoral peruano para observar ballenas, delfines, lobos marinos y aves pelágicas son muy requeridos por los miles de turistas que visitan el Perú. El turismo deja divisas importantes al país y promueve el desarrollo local. Esta alternativa racional de utilizar los recursos naturales debe ser difundida y promovida en nuestro medio por las autoridades competentes. El ecoturismo fomenta la conservación de la fauna marina y del mar del Perú. Es indispensable del mismo modo, fomentar alternativas y técnicas selectivas de pesca en nuestra costa si no queremos desaparecer todas las especies que habitan en nuestro mar.

Artículo publicado en diciembre de 2004 en Infoecología:
http://www.infoecologia.com/Biodiversidad/bio2004_2006/bio2004/noviembre04/tour_pelagico_200412020101.htm

EL PROYECTO DE REINTRODUCCIÓN DE LA PAVA ALIBLANCA (Penelope albipennis): UNA ALTERNATIVA DE DESARROLLO LOCAL

El proyecto de reintroducción de la pava aliblanca que viene ejecutado la Asociación Cracidae Perú dentro de los territorios de la comunidad campesina de Santa Catalina de Chongoyape ubicada a 60 Km. de la ciudad de Chiclayo, capital de la región Lambayeque (a 720 Km. al norte de Lima) debe servir como ejemplo y como catalizador de futuros proyectos de conservación de este tipo. En estos territorios se ubican los bosques secos y las quebradas que conforman el hábitat natural de la pava aliblanca. Del mismo modo, y dentro de estos territorios, se ubica el Área de Conservación Privada de Chaparri.

Dicho proyecto consiste en liberar ejemplares de pava aliblanca criados en cautiverio y semicautiverio a fin de que éstos logren reproducirse en libertad y establezcan una población silvestre que pueble las quebradas norteñas. Los mismos pobladores participan del proyecto, protegiendo el hábitat de la pava aliblanca. A través del ecoturismo que se desarrolla en esta zona se benefician de la rentabilidad a corto, mediano y largo plazo. Dichos pobladores apuestan por el desarrollo sostenible y el uso racional de sus recursos.

Un aspecto importante de futuros proyectos de este tipo es incluir una fuerte campaña de difusión e información. Es necesario transmitir a los pobladores la necesidad de velar por la conservación de las áreas protegidas, para rescatar de la extinción a la pava aliblanca y a otras especies endémicas. Se deberá transmitir un mensaje claro y conciso para demostrar que, al conservar el medio ambiente, no sólo están protegiendo el hábitat de esta ave sino que protegen también a todas las especies de flora y fauna del bosque seco ecuatorial.

Es necesario incluir dentro de este discurso dos términos importantes que son necesarios en la protección de hábitats y de las especies que albergan. La denominación de “intangible” se deriva a un mantenimiento de la cobertura vegetal y del hábitat en sí sin la intervención del hombre. Esto permite un régimen de aguas regulado, evita la erosión y desertificación, mantiene el aire limpio y es agradable a la vista (belleza paisajística). El término “tangible” está relacionado con la obtención de algún beneficio económico mediante la conservación a través de la promoción del ecoturismo, birdwatching y otras posibilidades relacionadas con el turismo que pueden contribuir al desarrollo de las comunidades campesinas a través de la generación de ingresos y de puestos de trabajo.

Esta última posibilidad es desconocida en su mayoría por las comunidades. El beneficio que produce el manejo tangible de las Áreas Protegidas es pobremente percibido o comprendido en su totalidad, pues siempre es visto a largo plazo. A esto se le debe sumar la desconfianza hacia las autoridades y hacia los foráneos. Las consecuencias que pueden causar la pérdida total o parcial de un hábitat y las especies propias de éste, son percibidas recién una vez que éstas suceden. Es por esto que se hace sumamente necesaria la información y difusión de los beneficios que suponen la conservación y el manejo sostenible de los recursos naturales.

Dentro del discurso conservacionista se debe incluir sin embargo el término tangible para identificar aquella especie de flora y fauna que sea única en ese hábitat. De este modo se debe intentar lograr hacer de esta especie un “gancho” para atraer al turismo y promocionar la visita a estas áreas. La conservación de estas áreas y de las especies que allí habitan debería ser manejada por los mismos pobladores locales, de tal manera que los turistas que visitan estas áreas puedan percibir que con su aporte e inversión en ese lugar están fomentando la conservación. Se debe percibir que el dinero allí aportado se queda efectivamente en esa área y no es derivado a la administración central.

La región norteña se puede convertir en una de las zonas del país pionera en fomentar el desarrollo sostenible de recursos naturales a través de las comunidades campesinas y de sus pobladores. Este trabajo debe incluir por supuesto a los niños y adolescentes, quienes en un futuro no muy lejano deberán ser los principales actores involucrados en preservar el medio ambiente.

Todo proyecto de conservación debe ir de la mano de una campaña agresiva de difusión sobre el papel que deben asumir los pobladores locales y las ventajas a corto plazo para ellos mismos. No es loable exigirles a los pobladores que se conviertan únicamente en espectadores y que no se involucren en proyectos de conservación. Ellos deben ser partícipes y deben ser escuchados, pues quién mejor que ellos que conocen las verdaderas demandas, carencias y la situación de lo que acontece en su medio geográfico.

Los pobladores deben recibir a corto plazo los beneficios reales e ingresos económicos, los cuales deben convertirse en herramientas para su desarrollo (construcción de colegios, postas médicas, etc.). El discurso que se debe manejar en la presentación de un proyecto debe ser real y concreto. No se les puede exigir a los pobladores que no talen algunos árboles o que dejen de cazar ciertas especies si no se les ofrece una alternativa viable o se les explica por qué es necesario y conveniente preservar estas especies, pues al hacerlo no sólo están preservando a esas especies determinadas, sino a todos los recursos naturales que conforman el hábitat donde se encuentran.

Otro de los problemas es evitar que sólo algunos de los pobladores (los guías locales por ejemplo) se beneficien y los demás sean sólo tácitos espectadores, mientras la población se sigue sumergiendo en la pobreza y subdesarrollo. Es primordial incentivar en los pobladores la necesidad de organizarse y exigir sus derechos, así como promover la participación de todos.

Es necesario fomentar una cultura cívica en todos los pobladores locales, para que ellos mismos identifiquen sus propios problemas y participen activamente en la solución de los mismos. Se deben buscar soluciones tangibles y de aprovechamiento para los propios pobladores. Las soluciones no deben figurar en papeles, reglamentos, etc., sino que deben estar en la mente de los involucrados. El norte del Perú alberga una amplia gama de posibilidades de desarrollo que pueden ser canalizadas y aprovechadas al máximo, luego podrá ser muy tarde. Qué viva el rico norte.

Artículo publicado en noviembre de 2004 en Infoecología:http://www.infoecologia.com/Biodiversidad/bio2004_2006/bio2004/noviembre04/pava_aliblanca-0520041105.htm

LA PAVA ALIBLANCA: ESPECIE REPRESENTATIVA DEL PERÚ



Descubrimiento y redescubrimiento
Esta ave fue descrita en 1877 por el científico del Museo de Varsovia Ladislao Taczanowsky. Durante un siglo no se tuvo ningún reporte sobre su existencia y distribución, y por consiguiente se la creyó extinta. Posteriormente fue tratada de localizar en los alrededores de los manglares de Tumbes, donde se la ubicó por primera vez, sin ningún resultado, lo que llevó a darle más fuerza a pensar que efectivamente la pava estaba ya extinta. Sin embargo, en la década del 50, la ornitóloga alemana María Koepcke, que trabajaba en ese entonces en el Museo de Historia Natural Javier Prado en Lima, planteó que la especie no estaría extinta y que se la podría ubicar en el departamento de Piura.

La doctora Koepcke contactó casualmente al señor Gustavo Del Solar Rojas, agricultor, cazador deportivo y conservacionista, cuyas propiedades se encuentran en Olmos, a 100 Km. de Chiclayo. La doctora incentivó a Del Solar para que ubicara a la pava por la zona, describiéndola y dándole sus principales características. Durante ocho años Gustavo del Solar indagó por la zona sin resultados, hasta que uno de los pobladores, don Sebastián Chinchay, le informó haber visto un ave negra con alas blancas semejante a las pavas criollas.

Gustavo del Solar, en compañía del Dr. John P. O’Neill, ornitólogo norteamericano, realizaron una expedición para comprobar si los “pájaros” que Chinchay mencionó eran efectivamente pavas aliblanca. El 13 de setiembre de 1977 pudieron divisar efectivamente una pava aliblanca. Ese mismo día divisaron 8 ejemplares más. Tuvieron que pasar 100 años para que gente no local o científicos pudieran ver otra vez a la pava aliblanca, creída ya extinta por la comunidad científica.

Esta noticia causó sensación en el ámbito científico del momento. La reaparición de un ave eventualmente extinta se convirtió en un acontecimiento científico mundial. Este hecho, ampliamente difundido, hizo eco en los círculos conservacionistas y en el público interesado de todo el mundo, mientras que en el Perú pasó casi desapercibido y causó mucho asombro que un hecho así cause tanta atención y entusiasmo en el ámbito internacional.

La Pava Aliblanca (Penelope albipennis) es una especie endémica y representativa del Perú que se halla en peligro de extinción. Es un ave de aspecto esbelto y de coloración negra y posee como característica singular que al alzar vuelo sus alas se ven blancas debido a las 9 rémiges primarias del ala. Dicho color contrasta con el color negro de su cuerpo. La cola es larga y las patas son anaranjado – rosáceo.

Esta especie pertenece a la Familia Cracidae, Orden Galliformes. Esta familia se distribuye exclusivamente en los trópicos del continente americano, desde el sur de Estados Unidos hasta el delta del río Paraná, ubicado en la parte central de Argentina y Uruguay. Estas aves ocupan distintos ecosistemas, tales como los bosques húmedos primarios y secundarios, bosques montañosos y bosques secos. No habitan en pastizales ni en desiertos.

Los especímenes de esta familia, también denominada crácida, buscan refugio preferentemente en la vegetación arbórea y se alimentan básicamente de frutos, hojas, brotes, flores y semillas. Dentro del hábitat cumplen un rol fundamental ya que actúan como dispersores de semillas y en algunos casos como controladores de la densidad de algunas especies de árboles.

Los crácidos están altamente amenazados por la cacería y por la deforestación. Por lo general ocupan árboles no muy altos, lo que las hace vulnerables a la caza y a sus depredadores. Los crácidos pueden ser utilizados como un indicador de la salud de los ecosistemas y su estado ayuda a establecer estrategias de manejo de áreas protegidas en el neotrópico.

La Pava Aliblanca: Ave endémica del Perú

Esta ave habita exclusivamente en la vertiente occidental de la Cordillera de los Andes. El área de ocupación se encuentra dentro de la ecorregión “Bosque Seco Ecuatorial”. Esta amplia Ecorregión abarca en el Perú desde las Regiones de Tumbes hasta La Libertad, entrando a través del Abra Porculla (la parte más baja de los Andes que se adentra a la costa del Perú) hasta el valle del Río Marañón. El hábitat reducido de la pava aliblanca abarca una estrecha franja (aproximadamente 130 km. de largo y 10 km. de ancho) discontinua de bosques secos que se extiende en gran parte de manera paralela a la Cordillera de los Andes. Esta franja comprende colinas con abundantes quebradas cubiertas de bosques secos densos y semidensos, que adyacentes a la trayectoria del flujo de aguas, se encuentran cubiertos por bosques de galería más húmedos y por lo general verdes todo el año.

En el espacio geográfico que habita la pava aliblanca se presentan dos estaciones climáticas marcadas. La estación de lluvias o húmeda (desde enero hasta abril) y la estación seca. Las lluvias pueden ausentarse durante años, incluso hasta siete años antes de un “Evento del Niño”. Tras este evento, pueden prolongarse por varios años fuertes lluvias, lo que garantiza el alimento y refugio para las especies del Bosque Seco.

La pava aliblanca es un ave que se alimenta exclusivamente de vegetales. Su dieta incluye más de 20 especies vegetales. Una de las principales especies que conforma su dieta son los denominados “higuerones”. Estos árboles realizan el cambio de hojas y su fructificación de manera simultánea, es decir un árbol tras otro. Este fabuloso sistema de adaptación al medio ambiente, permite que la pava disponga de alimento durante todo el año, en especial en la época seca. Esta especie y otras que dan sus frutos a final de la época seca, manteniéndose “verdes”, le ofrecen a la pava aliblanca cobertura, agua y alimento. Es por lo tanto vital la protección de esta especie en particular y de toda la flora de la región.

Esta ave no presenta dimorfismo sexual, es decir, a simple vista no se puede diferenciar el sexo del ave por ser ambos sexos casi idénticos externamente (tamaño, color y otras características). Una de las formas de determinar el sexo es observando su conducta. El macho es agresivo y territorial. La hembra es más tranquila y retraída. Esta característica es fácil de determinar cuando las pavas se encuentran en pareja. Para los programas de reproducción en cautiverio y reintroducción es necesario establecer el sexo mediante examen del ADN.

Esta ave endémica del Perú es predominantemente territorial y se la encuentra en parejas o en grupos familiares. Las parejas formadas permanecen todo el año juntas y durante años hasta que uno de los individuos muera. Los territorios de cada pareja están delimitados por hitos naturales, tales como rocas o árboles determinados y son defendidos por los machos con suma agresividad.

La reproducción de estas aves se efectúa normalmente entre noviembre y mayo coincidiendo con la época de lluvias y por ende con la mayor oferta de alimento, agua y cobertura. Los nidos son construidos en árboles no muy altos (de 2 a 4 metros) y cubiertos densamente de maraña. La incubación dura 31 días. Los polluelos son nidífugos, es decir no permanecen en el nido, sino que a pocas horas de nacidos, dejan el nido y trepan ágilmente por las ramas. Esta conducta es un mecanismo de protección ante los depredadores.

Los predadores de la Pava Aliblanca: el más peligroso, el hombre
Como toda especie dentro de la cadena trófica, la pava aliblanca tiene predadores naturales, tales como las aves de presa, el zorro costeño, el gato montés, el hurón o zarigüeya, así como las ardillas y urracas en menor grado. Esta ave ha desarrollado distintas estrategias de defensa. La pava pierde fácilmente las plumas tras una persecución, facilitando su huida. Éstas le crecen con asombrosa rapidez. Del mismo modo, reconoce rápidamente a sus depredadores y se lanza desde un punto alto directamente al suelo para poder esconderse en los matorrales.

Esos depredadores naturales afectan a las poblaciones silvestres (actualmente se calcula que no existan más de 350 individuos en este estado). Sin embargo, este mecanismo natural cumple un papel importante pues regula y selecciona a los especímenes más adaptados, realizando una selección genética importante para la conservación y continuidad de la especie. El depredador más eficaz e infalible es el ser humano a través de sus actividades no planificadas y lucrativas, convirtiéndose en un depredador directo (cacería) e indirecto (deforestación). Está en sus manos su conservación y la de su hábitat.

Artículo publicado en noviembre de 2004 en Infoecología:
http://www.infoecologia.com/Biodiversidad/bio2004_2006/bio2004/noviembre04/pava_aliblanca-0420041104.htm

LA PAVA ALIBLANCA: AVE EMBLEMÁTICA DEL PERÚ

En el 2007 se cumplen 30 años del redescubrimiento de la Pava Aliblanca (Penelope albipennis) por el renombrado conservacionista Gustavo del Solar y por el ornitólogo estadounidense, el Dr. John P. O'Neill en la quebrada San Isidro, distrito de Olmos en la provincia y departamento de Lambayeque. Dicho redescubrimiento sucedió en 1977, exactamente un siglo después de que sea descrita por primera vez por el ornitólogo polaco L. Taczanowski en 1877 en base a un ejemplar colectado en una de las islas existentes en el delta del río Tumbes en el departamento de Tumbes.

La Pava Aliblanca fue considerada extinta desde 1877 hasta 1977, y tras su redescubrimiento se convirtió en una especie conocida mundialmente. Las páginas de prestigiosos diarios y revistas nacionales e internacionales informaron sobre dichos acontecimientos como un suceso científico de gran importancia. Motivado por tales hechos, el Sr. del Solar, fundó en 1978 el Zoocriadero de Pavas Aliblanca Barbara D'Achille en su hacienda ubicada en Olmos. El objetivo principal del Zoocriadero es, además de estudiar esta especie, reproducir y criar especímenes de la Pava Aliblanca en cautiverio, con el fin de obtener ejemplares que sean reintroducidos en su hábitat silvestre para salvar a la especie de la extinción.

El Zoocriadero obtiene su primer gran éxito el 01 de junio de 1986. Ese día nació el primer polluelo en cautiverio, incubado y criado por sus padres. En 1995, el Zoocriadero toma un nuevo impulso debido al significativo apoyo de la "Fundación Backus", presidida por el Ing. Elías Bentín Peral, la cual financiaría la totalidad de los gastos tanto del "Programa de reproducción en cautiverio", así como del "Programa de reintroducción" de la Pava Aliblanca.

De esta manera, el 23 de setiembre de 2001, se produjo la primera liberación de Pavas Aliblanca en los bosques secos pertenecientes a la Comunidad Campesina Santa Catalina de Chongoyape. Para tal fin, se seleccionaron 16 ejemplares del Zoocriadero que fueron sometidos a un proceso de adaptación en el área de reintroducción. Además, se les colocó anillos de diversos colores, para ser reconocidos, y radiotransmisores, para monitorear su ubicación, así como sus rutas de desplazamiento.

La Pava Aliblanca regresa a sus territorios originales

El 10 de abril de 2002 nació en Chongoyape la primera cría en estado silvestre de padres criados en el Zoocriadero. Este importante suceso marcó un trascendente logro del proyecto, ya que más adelante nacerían muchos más polluelos en libertad, confirmando la importancia del trabajo realizado en el Zoocriadero.

Debido a su importancia como ave emblemática del Perú y orgullo de todos los peruanos, el Congreso de la República promulgó el 01 de agosto de 2003 la Ley N° 28049, que declara a la Pava Aliblanca "Ave de Interés Nacional", y que considera "… de interés nacional la reproducción y conservación de la Pava Aliblanca…". Dicha ley ofrece las garantías dentro de su marco constitucional para reforzar la ardua labor de conservación de esta especie críticamente amenazada.


Sin embargo, pese a las constantes amenazas que se ciernen sobre ella, principalmente la pérdida de su hábitat original, así como la caza furtiva, la Pava Aliblanca está dispuesta a quedarse para siempre en su único espacio natural: los bosques secos del norte. Para seguir cosechando éxitos en esta importante tarea, se realizó el Plan de Liberación de la Pava Aliblanca en el Refugio de Vida Silvestre Laquipampa (RVSL), ubicado en la provincia de Ferreñafe, distrito de Incahuasi, en Lambayeque y a 70 Km al noroeste de Chiclayo.

Ocho ejemplares vuelven al bosque seco

El 08 de febrero de 2007, ocho ejemplares de Pava Aliblanca fueron liberados a su hábitat natural en la quebrada Negrahuasi ubicada dentro del RVSL. Los ocho ejemplares permanecieron previamente seis semanas en una jaula de aproximadamente 36 m², en un estado de semicautiverio en la misma quebrada, con el objetivo de que se adaptasen a las condiciones naturales de la zona.

En la liberación estuvo presente un nutrido grupo de Guardaparparques Voluntarios; el Vicepresidente de la Comunidad Campesina de San Antonio de Laquipampa, Sr. Mario Díaz; autoridades del Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA) y el Jefe del RVSL, Ing. Dante Alemán de Lama; el representante de la Gerencia de Recursos Naturales del Gobierno Regional de Lambayeque, Ing. Bernabé; el Presidente de las Rondas Campesinas del Valle del río La Leche, Sr. Ciro Salazar; así como los representantes de la Asociación Cracidae Perú, Ing. Fernando Angulo Pratolongo y Med. Vet. Pablo Venegas.

Los ejemplares liberados se encontraban en perfecto estado de salud y fueron criados especialmente para dicho fin en el Zoocriadero Barbara D'Achille, administrado por la Asociación Cracidae Perú. El área escogida para la liberación cumple con dos criterios básicos. Uno de estos es la ausencia definitiva de cazadores en la zona, celosamente vigilada y controlada por sus pobladores y por los Guardaparques del INRENA, así como por los Guardaparques Voluntarios de la Comunidad San Antonio de Laquipampa. Este lugar a su vez ofrece el hábitat y la extensión necesaria para que la Pava Aliblanca se desarrolle normalmente.

El Plan de liberación

Los objetivos del Plan de Liberación son: establecer una población de Pava Aliblanca viable a largo plazo, refrescar genéticamente a las poblaciones ya existentes en el RVSL, monitorear la supervivencia y evaluar el éxito del repoblamiento de la especie, y finalmente, probar diferentes métodos de adaptación.

El Plan de Liberación es posible gracias al trabajo conjunto de la Jefatura del RVSL y de la Asociación Cracidae Perú, con el financiamiento del Programa de Pequeñas Donaciones del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Por otro lado, es auspiciado por la Gerencia de Recursos Naturales y Gestión del Medio Ambiente del Gobierno Regional de Lambayeque. Adicionalmente, cuenta con el invalorable apoyo de los pobladores de la Comunidad de San Antonio de Laquipampa -mediante su presidente, el Sr. Simón Vásquez- que apuestan por la conservación y el uso sostenible de su medio ambiente.

El RVS Laquipampa tiene como uno de sus objetivos de creación, proteger las poblaciones de la críticamente amenazada Pava Aliblanca, del Oso de Anteojos (Tremarctos ornatus) y del Cóndor Andino (Vultur gryphus). Además, protege innumerables especies vegetales y animales típicas del Bosque Seco de Montaña, así como la avifauna de la Región de Endemismo Tumbesina.

Artículo publicado en febrero de 2007 en la revista online Infoecología de España:
http://www.infoecologia.com/Biodiversidad/bio2007/pava_aliblanca200701010101.htm

LA LAGUNA DE RAPAGNA: UN PEQUEÑO PARAÍSO ESCONDIDO


Nuestro país no deja de sorprendernos. A tan solo 100 Km. y algo más al este de Lima y a 4.550 msnm, se encuentra la fascinante Laguna de Rapagna. Esta hermosa laguna constituye todo un reto para los aficionados a las excursiones de montaña. El autor de esta crónica, un simple caminante que por poco no llega a deleitarse con esta hermosa joya cobijada en la sierra central, nos relata esta agotadora pero maravillosa experiencia.

Si no hubiese recibido el aliento de uno de los caminantes, no estaría ahora relatando esta pequeña crónica. Los dolores post esfuerzo aún persisten en mí, pero se apaciguan mientras intento plasmar aquella titánica travesía que me permitió conocer un lugar de ensueño; cercano y muy recomendable. Para los mortales como nosotros no es una caminata, sino una verdadera excursión hacia las alturas de la sierra central.

Todo se inició en el atardecer de un triste sábado de invierno limeño. Tomé un colectivo a Chosica con las cinco personas de nuestro entusiasta grupo de caminantes. Lima – Chosica S/.6.00. Ingresamos a un mundo aparte en el Jirón Paruro dentro del ya alborotado universo que es el centro de Lima. En un terreno hacinado y repleto de gente, coexisten chinganas, zapaterías, tiendas, baños, restaurantes y el paradero de los colectivos. Tras esperar varios minutos y ver como desaparecían los impacientes pasajeros en cada colectivo, iniciamos esta aventura.

Llegamos a Chosica y rápidamente tomamos un colectivo hacía San Mateo en el Km. 93 de la carretera central y a 3.139 msnm. San Mateo es uno de los tantos pueblos desperdigados por la carretera central. Ahí pernoctamos. Al día siguiente salimos temprano hacía Río Blanco en el Km. 103 de la carretera central y a 3.600 msnm. Desde ahí iniciamos este periplo que me traería grandes sorpresas y una pequeña satisfacción personal.

De Río Blanco a la Laguna de Rapagna

Iniciamos la subida con cierta facilidad. El camino en zig-zag parecía no ser muy complicado. Grave error. Este era solo el inicio de la larga travesía que nos esperaba. Tras dos horas de marcha continua, la empresa no parecía muy difícil y ya me imaginaba sentado a orillas de la laguna con mi cuaderno de notas escribiendo alegremente mis peripecias. Los primeros signos de cansancio empezaban a asomar en mí. La altura se hacía notar y me recordaba que estaba a casi 4.000 msnm. Mis pulmones no encontraban suficiente oxígeno para todo mi organismo, y lo peor de todo es que ni siquiera estábamos a la mitad del camino. Nos esperaba un pequeño bosque de piedras donde disfrutaríamos del primer descanso oficial (en este lugar se puede acampar para retomar la aventura al día siguiente).

Llegamos al esperado descanso y pude apreciar la verdadera belleza de donde estaba. Nos tomamos las fotos de rigor, comí algo y me engullí cerca de una docena de caramelos, esperanzado en suministrar suficiente glucosa a toda mi humanidad. Según me comentaron mis compañeros, si había llegado hasta acá, ya lo que viene es "pan comido". Sarcástico comentario.

El tramo final

Tras el descanso solo quedaba la conquista de la laguna. La vegetación cambiaba conforme avanzábamos por la quebrada. El ichu empezaba a dominarlo todo. Pocos eran los tramos planos, todo era subida y las distancias entre cada descanso se hacían más cortas. Empecé a dudar de lograr mi cometido y cada minuto pensaba seriamente en quedarme sentado y esperar a que los otros regresen. Tres de nuestros compañeros se adelantaron descaradamente hasta desaparecer tragados por las alturas. Luego los vería como pequeños puntos de colores inalcanzables. En ese momento decidí dejar todo de lado y embutirme lo que me quedaba de alimento y así, esperar con la barriga llena y feliz de la vida que bajen de ver esa insignificante laguna. Sana envidia.

Sin embargo, tras recibir el último aliento decidí subir lo (poco) que faltaba. Ya si estaba tan alto, qué son unos insignificantes metros más. Tras hacer los últimos esfuerzos, empecé a sentir que por fin estaba llegando. Vi a uno de los caminantes salir de entre dos cerros. Pensé en una aparición divina. Esto significaba que estábamos muy cerca y efectivamente tras unos metros más, un camino como el de un palacio, nos preparaba una gran vista de la Laguna de Rapagna. Sentí una extraña sensación de placer y de reconocimiento a tremendo esfuerzo. Por fin la tan ansiada meta estaba ante mí y mis magullados pies.

El color turquesa de la laguna contrastaba con los cerros que la protegían. A lo lejos se divisaba algún nevado imponente. La laguna parecía ejercer cierto magnetismo sobre mí. La calma que imperaba en el lugar era sorprendente. Sentía una sensación muy agradable. El viento que soplaba desordenado, me traía solo gratos recuerdos y evocaba diversas ausencias. Los cerros que rodeaban a este espejo de agua se empecinaban en llegar cada uno más alto, sin llegar ninguno a convencer.

El reflejo del agua se torna por momentos negro contrastando con el color cristalino del agua de las orillas. Su vista quedará por siempre en mi retina. Tras deleitarme con esta magnífica vista y sentarme a observar cada milímetro del paisaje, tuvimos que iniciar la triste retirada. Increíble recorrer de vuelta todo lo que había caminado. Días después me cuesta creer todo lo que he caminado. En dos horas y media de descenso llegamos a la carretera central. Para llegar a la laguna necesité 5 horas y media. Acá el tiempo no juega un papel muy importante. La sensación de lograr una meta es lo trascendental. Pese a sentir que algo me faltaba, llegué a ese sitio tan cercano pero remoto a la vez. Ese lugar que está alejado de todo el infierno citadino, es realmente paradisíaco. Si quiere visitar la laguna debe sentirse preparado para caminar tan solo algo más de 20 km en total, pero que parecen 20 millas.

Solo es cuestión de asumir el reto y "trepar" hacia el cielo. Ya en la altura encontraremos belleza, tranquilidad y un bálsamo para nuestras sensibles almas. ¿Quién no lo necesita?

Artículo publicado en junio de 2005 en la revista online Infoecología de España:
http://www.infoecologia.com/Biodiversidad/bio2004_2006/bio2005/mayo2005/rapagna20050614.htm

MENUDAS REFLEXIONES PARA CONSERVAR Y PENSAR (O VICEVERSA)

Enrique Angulo Pratolongo es un tenaz conservacionista y asiduo colaborador nuestro. En esta oportunidad reproducimos sus reflexiones en una carta abierta sobre la necesidad de crear una entidad ambiental autónoma.

Hace unos días leí que es necesario un único ente que regule todo lo referente al tema ambiental en el país y que integre toda la normativa dispersa que existe sobre el medio ambiente, la diversidad biológica, así como sobre otros temas espinosos. Adicionalmente, dicha entidad debería lograr unificar las competencias y desatinos de los ministerios, municipalidades y demás armatostes del Estado cuando se enfrentan a los temas de gestión ambiental. Si bien es necesario el ente ambiental, por encima de sus funciones, deberíamos imponer una cultura de conservación integradora que busque mejorar todos los aspectos que se relacionan con el deber de todos nosotros, de proteger el medio ambiente si queremos dejar algo para los demás.

Tal vez reciba algunas críticas por parte de los que me conocen, pero de qué me sirve conservar una especie alada, peluda o escamosa, en un hábitat restringido, si tal vez desaparezca sin ocasionar cambios significativos en el medio ambiente, y de lo cual se enteren exclusivamente un puñado de personas. De qué me sirve crear zonas protegidas por el Estado o por privados para conservar paisajes, flora y fauna, si las poblaciones aledañas ven en esas iniciativas que se les reduce el espacio y que tarde o temprano se verán obligados a utilizar los recursos naturales para saciar sus necesidades si no tienen otras opciones de supervivencia.

De qué me sirve fomentar el turismo, ecoturismo, turismo vivencial y demás variantes, si solo se benefician unos cuantos a costa de otros. De qué me sirve pedirles a algunos que conserven y que no toquen lo que les rodea, si ellos se limitan a ver que otros vienen, se divierten para luego irse, sin dejarles nada. De qué me sirve pregonar a los cuatro vientos que la Tierra debe ser mantenida tal cuál como la encontramos, cuando cada día somos más (con hambre) y necesitamos de los recursos naturales (felizmente no todos). De qué me sirve extraer lo que me produce dinero, aniquilando y contaminando, sabiendo que voy a pagar las consecuencias con protestas que me obliguen a replantear mi producción. De qué me sirve proteger casi el 14% del territorio del país, si el resto puede colapsar.

De qué me sirve pugnar por conservar todo, si seguimos contaminando a diestra y siniestra violando los límites máximos permisibles, los estándares de calidad y cuanta norma se nos pone al frente. De qué me sirve cumplir con lo establecido en la ley desarrollando una industria amigable al medio ambiente, si los demás hacen caso omiso a la ley, contaminando de manera impune, total, no les afecta directamente. De qué me sirve asistir al IV Congreso de Morfología y Conservación de la Subfamilia Rynchopinae y ser experto en una especie de ave marina, si no soy capaz de intentar reducir la generación de desechos sólidos en casa.

Es decir, adicionalmente al ente “director” que establezca las bases y fiscalice todo el tema ambiental, nosotros debemos enfocar la conservación desde distintos aspectos y niveles, tomando el mayor número posible de aristas y de elementos de juicio, los cuales nos permitan entender los procesos naturales, así como la injerencia del hombre en su afán de satisfacer sus demandas para sobrevivir.

Visión integradora

¿De qué me sirven entonces todos estos aspectos? Asumo que me sirven para tener una visión más completa de todo lo que implica conservar, manejar, aprovechar y desarrollarnos de manera sostenible y sustentable antes de que sea demasiado tarde. Estos dos últimos términos, han sido un poco manoteados últimamente, pero a grandes rasgos implican en el primer caso, que el desarrollo en base al medio ambiente se debe mantener en el tiempo, sin afectar a los que vienen; y en el segundo caso, que el desarrollo en base a los recursos naturales, debe generar ingresos y beneficios -en teoría- para los que más lo necesitan.

Ser conservacionista, conservador, verde o como quiera que se les denomine a los que tienen que ver con el medio ambiente y con la naturaleza, no debería ser sinónimo de monotemático, ni de alguien que solo vela por lo que le interesa conservar o desarrollar. Debemos buscar integrar todos los aspectos económicos, sociales, culturales y ecológicos que busquen armonizar la presión humana al medio ambiente.

Entonces de qué me sirve solo un ente ambiental, si no existe una visión integradora de conservación. Todos deben “meter la mano” en esta tarea. Estamos obligados a concebir esta tarea como algo más complejo y dinámico que termina tal vez en un aspecto, pero implica algo más e incluye a otros actores. No tengo nada en contra de los especialistas, es más, desde acá les hago pública mi admiración y mi aprecio por su trabajo, pues los considero unos “capos” que deben ser reconocidos ya que aportan muchísimo con sus investigaciones, pero a veces dejan de percibir otros aspectos por involucrarse en un solo tema.

Pese a estas reflexiones, pienso que si debe haber una entidad nacional para el medio ambiente y una visión medioambiental integradora en el país.

El Consejo Nacional del Ambiente (CONAM) –que depende de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM)- pudo haberse convertido en la autoridad ambiental, sin embargo ha demostrado poca injerencia y eficacia. Por otro lado, el Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA) –que depende del Ministerio de Agricultura- ve solo una parte del problema y su ámbito de acción es limitado. Además, los Ministerios, así como otros entes reguladores del Estado, se cruzan entre si con sus normas y competencias.

En el caso del agua por ejemplo, están involucrados: el INRENA, en cuanto a la autorización de su uso; la Dirección General de Salud Ambiental (DIGESA) -que depende del Ministerio de Salud-, en cuanto a la calidad del agua y la Superintendecia Nacional de Servicios de Saneamiento (SUNASS) –que depende de la PCM- en cuanto a la regulación de las empresas de servicio de agua potable.

Además, en el caso de las aguas marinas, tenemos al Ministerio de Pesquería y a la Dirección General de Capitanías y Guardacostas (DICAPI) –que pertenece al Ministerio de Defensa- involucrado en el tema. Es decir en ambos casos, una chanfaina de leyes, competencias, reglamentos, responsabilidades que más es lo que complican el uso y regulación de un recurso vital.

Entonces, reflexionemos sobre lo que venimos haciendo y exijamos un Ministerio del Medio Ambiente.

Artículo publicado el 14 de noviembre de 2006 en la versión online de la Revista Viajeros:
http://www.viajerosperu.com/articulo.asp?cod_cat=11&cod_art=402

BIENVENIDOS AL NUEVO MORDOR: ¡EL PERÚ! (XXVII)

  Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos tema...