lunes, 20 de mayo de 2013

EL CÓNDOR NUESTRO DE CADA DÍA


El Cóndor Andino (Vultur gryphus) pudo haber sido nombrado “Ave Nacional” por lo que representa en nuestro colectivo cultural y por su conexión lógica con los Andes, sin embargo, no lo es. Nuestra ave nacional es el Gallito de las Rocas (Rupicola peruviana), pese a que es un ave común y que se le encuentra en Colombia, Ecuador, Perú, Brasil y Bolivia. Sin lugar a dudas, existen otras aves que deberían llevar ese distintivo. Eso traería una discusión sin precedentes en el país entre el todavía en pañales (o gateando) mundo pajarero y ornitológico peruano.

Empero, debemos tener en cuenta que el Cóndor Andino también habita en todos los países andinos (como su nombre lo indica), por lo que no es un candidato para representarnos como ave nacional. No obstante, todo esto debería pasar a un segundo plano, debido a que, antes de pensar en el Cóndor como candidato, debemos saber que es una especie altamente amenazada y que sus poblaciones en el Perú están disminuyendo. Y lo peor de todo es que, a la fecha, no hemos hecho casi nada tangible destinado a sentar las bases que nos permitan contar con una estrategia clara, consensuada, de dominio público (inclusiva, si se desea) para salvar a la especie alada de mayor envergadura en el planeta.

Sin embargo, sé que se está gestando una interesante propuesta del Ministerio del Ambiente capitaneada por la Dirección General de Diversidad Biológica (DGDB) para elaborar un Plan Nacional de Conservación del Cóndor Andino. Para tal fin, ya hubo una reunión a mediados de abril que fue también coordinada con la Dirección General Forestal y de Fauna Silvestre (DGFFS) del Ministerio de Agricultura. Esta primera reunión fue algo —lamentablemente y hay que decirlo— reducida en cuanto a la invitación hecha a los expertos en temas ornitológicos y específicamente en lo que al Cóndor Andino se refiere.  

No obstante y sin lugar a dudas, este primer paso debe ser aplaudido. Sin embargo, el plan que se pretende construir será mucho más efectivo si se incluye a otros especialistas y no se limita a tener la participación de unos cuantos. Y de paso, sería interesante anunciar esto en los medios de comunicación, no para obstruir este importante proceso, sino para llamar la atención de posibles cooperantes, gobiernos regionales y locales, empresas privadas (¿por qué no?) y otros actores que se comprometan a colaborar. No dejemos pasar esta oportunidad.

Así también, es de destacar que en los últimos meses, la prensa peruana ha publicado diversos artículos sobre las amenazas que se ciernen sobre esta y otras especies. Esto ha originado una cierta presión hacia las autoridades, lo cual es bueno. Debemos aprovechar la “viada” para hacer algo más por nuestra tan mentada diversidad biológica que es la base de, por ejemplo, la exitosa gastronomía peruana y de pujantes actividades económicas como la observación de aves, el turismo en las áreas naturales protegidas, entre otras.

Laberintos estatales

A todo esto, ¿Qué organismo vela en el Estado por nuestra flora y fauna? Esta pregunta simple tiene una respuesta algo compleja. No ahondaré mucho al respecto pero solo daré un par de pinceladas para entender un poco mejor el tema. Así, nuestra fauna y flora silvestre están en manos de la DGFFS que pertenece al Ministerio de Agricultura; nuestra diversidad biológica está representada en el Ministerio del Ambiente a través de la ya mencionada DGDB; y nuestras áreas naturales protegidas (que protegen también nuestra diversidad biológica) están a cargo del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SERNANP) que es un organismo adscrito al Ministerio del Ambiente. No sigo para no marearlos.

Ahora, ¿coordina la DGFFS con la DGDB? Que yo sepa, no. Se argumenta que la primera sí tiene competencia sobre los recursos naturales y la otro no. ¿Coordina el SERNANP con la DGFFS? Solo lo estrictamente necesario porque son dos “jurisdicciones” distintas, es decir, el SERNANP dentro de las áreas naturales protegidas y la DGFFS fuera de ellas, pese a que son “vecinos” y que para la flora y fauna no hay límites jurisdiccionales.

Pese a todo este laberinto, los ciudadanos de a pie debemos apoyar al Estado para contribuir en su misión de garantizar la protección de nuestros recursos naturales. Es imprescindible reunir a los especialistas, informar a la mayor cantidad de personas y pasar a la acción desde la tribuna respectiva. Además, debemos tener en cuenta que, cuando hablamos de diversidad biológica, el término mismo encierra tres dimensiones: la diversidad de especies, la diversidad de ecosistemas y la diversidad genética. Algunos afirman incluso que la diversidad cultural podría estar inmersa en esa definición, pero esa es otra historia.

Es por eso que la conservación, el uso responsable, la generación del conocimiento, la promoción y todo lo que corresponde a nuestra diversidad biológica, debería estar a cargo de un solo ente y ese es, en mi opinión, el Ministerio del Ambiente con sus diferentes direcciones y órganos adscritos. Además, debe incorporar a la Autoridad Nacional del Agua (ANA) para cerrar el círculo. Por ende, esta iniciativa para conservar al Cóndor Andino debe estar liderada por el Estado pero incluyendo a todos los que en este tema tienen algo que decir. En todo caso, debe quedar en actas que se les invitó.

De cóndores y otros demonios

Uno de los argumentos que se utiliza para explicar el descenso de las poblaciones del Cóndor Andino es la llamada Yawar Fiesta que aún se practica en nuestros Andes, especialmente en los departamentos de Apurímac y Cuzco. Para ello, se captura cóndores que son puestos luego encima de un toro para representar el dominio andino sobre lo español. No incurriré en detallar esta celebración, pero sí creo necesario poner énfasis en que no se puede culpar únicamente a este rito como la amenaza más severa a estas aves y menos se le puede culpar a la novela de José María Arguedas, Yawar Fiesta, de esta situación.

Sin lugar a dudas, esta celebración genera impactos en las poblaciones de cóndores de la sierra sur ya que, si bien se libera a los cóndores tras este ritual, muchos de repente no sobreviven y otros mueren en el camino. Acá se evidencia otro de los principales problemas en la conservación de nuestra diversidad biológica: la falta de información y de investigación científica. No se sabe realmente cuántos cóndores mueren en el Yawar Fiesta, ni cuántos cóndores existen realmente en el Perú (y dónde están). Por eso, urge hacer estudios serios y no dejarnos llevar por posturas parcializadas ni por campañas mediáticas tremendistas sin sustento técnico.

Más peligroso para los cóndores es el envenenamiento directo o indirecto (ya que comen otros animales envenenados) que sufren por los pobladores andinos para que no ataquen su ganado, la pérdida de lugares donde anidar y la caza ilegal para venderlos como artesanía o para utilizar algunas de sus partes en la medicina tradicional.

Y por cierto, tal vez se pueda utilizar el Yawar Fiesta de manera inversa para concientizar a la mayor cantidad de personas sobre el Cóndor Andino y su importancia de conservarlo y de paso desmitificar el hecho de que son una amenaza sobredimensionada para el ganado. Es hora también de proponer acciones novedosas para combatir esta situación.     

Finalmente, recomiendo que en las futuras reuniones de coordinación en torno al Cóndor Andino (y a otras especies) inviten y acojan a algunos periodistas para incorporar desde el arranque (y no al final como suele suceder en casi todos los proyectos de conservación) el tema de comunicaciones. No hago lobby a mi campo de trabajo, pero creo que sí es necesario contar con una buena herramienta de comunicaciones que se geste desde el principio y que acompañe a todo el proceso para hacerlo más efectivo.  

Evitemos pues que la conservación de esta y de otras especies se haga exclusivamente a través de las redes sociales o que sea dirigida por unos cuantos. El Estado es el indicado para liderar todo lo anterior y todos debemos apoyarlo.

Abril 2013

Artículo publicado en la versión on line de la Revista Rumbos con fotos de Alexander More y de Michell León: 


EL ENCANTO DE VER PAVAS ALIBLANCAS EN ESTADO SILVESTRE


En Piura, específicamente en el caserío de Limón, la quebrada Frejolillo es un lugar idóneo y seguro para ver Pavas Aliblanca y disfrutar del bosque seco.

Hace unos días emprendí un viaje extraordinario a una quebrada piurana para apreciar a la Pava Aliblanca (Penelope albipennis) en estado natural. Para tal fin, estuve acompañado de cuatro especialistas con los que hicimos de esta pequeña travesía, una experiencia inolvidable que intentaré describir en estas pocas líneas. Primero, vayamos a los hechos. El lugar elegido para esta experiencia cautivante y muy emotiva es la quebrada Frejolillo, ubicada a unos cuantos kilómetros del caserío Limón en Piura.
 
Tener enfrente y a pocos metros un ave altamente amenazada y sobre la cual se pensó que estaba extinta —hasta 1977 cuando fue redescubierta por Gustavo del Solar y John O´Neill muy cerca de Frejolillo— es un hito inolvidable para todo observador de aves y para cualquier amante de la naturaleza. Así, según Dennis Osorio, especialista en aves y Asesor de Inkaterra, “la quebrada Frejolillo es un lugar excepcional para ver Pavas Aliblanca en estado silvestre, pues es de fácil acceso, no implica un esfuerzo muy agotador llegar hasta los lugares idóneos para ver estas y otras aves; y además está muy bien conservado. Por último, visitar el lugar puede durar un día, aunque lo ideal es quedarse por lo menos una noche para disfrutar al máximo este paraje y ver también algunas aves nocturnas”.

Gran parte de la quebrada en mención forma parte del Área de Conservación Regional (ACR) Salitral – Huarmaca, espacio protegido por el Estado que fue establecido como tal el año 2011 y que comprende parte de los territorios de dos distritos del departamento de Piura: Salitral en la provincia de Morropón y Huarmaca en la provincia de Huancabamba. Esta área de conservación complementaria al Sistema Nacional de Áreas naturales Protegidas por el Estado (SINANPE) y administrada —en teoría— por el Gobierno Regional de Piura limita con el departamento de Lambayeque y tiene una extensión de 49,021 hectáreas. El ACR Salitral – Huarmaca protege una porción bastante bien conservada de bosque seco de montaña y va desde los 150 hasta los 1300 msnm.

¿Cómo llegar?

Para llegar a este fabuloso rincón del país, uno de los puntos de entrada se encuentra cerca de la ciudad de Olmos en la antigua carretera Panamericana Norte (km 113) que une Chiclayo y Piura. Desde ahí se debe transitar por un camino afirmado (en buenas condiciones, salvo en época de lluvias severas) por cerca de una hora hasta llegar al caserío de Limón. Una vez allí; es necesario cruzar un campo de fútbol para llegar a la casa de Lino Rico, un guía especializado que conoce la quebrada como la palma de su mano.

Con el acompañamiento de Lino o de la persona que él designe, la garantía de ver Pavas Aliblanca en la quebrada Frejolillo está asegurada, salvo alguna situación excepcional. Dicho sea de paso, es recomendable avisarle a alguien del caserío las intenciones de ingresar a la quebrada y ver la manera de contar de todas maneras con un guía para mayor seguridad y para evitar malentendidos.

La diversidad biológica

De hecho, el principal atractivo del lugar es el referido a la avifauna. Aunque también es un lugar idóneo para conocer la flora y fauna de los bosques secos ecuatoriales. Y si es posible ir dos veces al año, recomiendo ir en marzo (después de lluvias) y en la época seca (julio – setiembre) para conocer la variación del paisaje y entender las complicadas dinámicas estacionales de este importante ecosistema.

Así, según Fernando Angulo, reconocido especialista en aves e investigador principal del Centro de Ornitología y Biodiversidad (CORBIDI), la quebrada Frejolillo “reúne una abundante avifauna típica del bosque seco y un gran número de especies endémicas de la Región Tumbesina y amenazadas. Así por ejemplo, destacan el Hoja-Rasquero de Capucha Rufa (Hylocryptus erythrocephalus), el Pecho-de-Luna Elegante (Melanopareia elegans), el Carpintero Ecuatoriano (Picumnus sclateri), el Trogón Ecuatoriano (Trogon mesurus), el Chotacabras de Matorral (Nyctidromus anthonyi) y el Zorzal de Dorso Gris (Turdus reevei). También se puede apreciar a la Paloma de Vientre Ocráceo (Leptotila ochraceiventris), a la Lechucita de Frente Anteada (Aegolius harrisii) y al Copetón de Corona Tiznada (Myiarchus phaeocephalus). Por último, también se puede ver especies de aves raras ya que tienen una distribución muy restringida. Este es el caso del Águila Solitaria (Buteogallus solitarius) y del Gallinazo Rey (Sarcoramphus papa)”.

Así también en este lugar se puede ver con suerte especies tales como la Macanche (Boa constrictor ortonii), Puma (Puma concolor), Vizcacha (Lagidium peruanum), Sajino (Pecari tajacu) y otras típicas de estos escenarios de cambiante dinámica como lo son los bosques secos. Además, se puede apreciar una gran variedad de insectos, réptiles y de plantas. Para eso, es necesario tan solo estar siempre atento a cualquier detalle y contar con un buen guía local. 

Para Michell León, fotógrafo especializado en naturaleza, este lugar es “el mejor sitio que conozco hasta ahora para poder ver y fotografías Pavas Aliblanca en estado silvestre. Esto, debido a las innumerables pequeñas quebradas que conforman Frejolillo, las cuales permiten posicionarse en lugares claves para capturar buenas fotos y contemplar la actividad de la Pava Aliblanca, así como de otras aves y animales típicos del bosque seco”. 

En los días que estuvimos en Frejolillo vimos un gran número de pavas e incluso algunas parejas con crías. Según nuestro guía local, Lino, se puede afirmar que en la quebrada habitan entre 40 y 50 ejemplares de ellas. Así, con el bosque rebosando de verdura y de vida, es imprescindible tener paciencia y buen humor, ya que a veces, dada la explosión vegetal, el avistamiento de aves puede ser algo dificultoso, pero nada más reparador que caminar y detenerse de vez en cuando a apreciar estos bellos escenarios bajo la sombra de Hualtacos, Frejolillos o de un Palo Santo.   

Sin lugar a dudas, Frejolillo es el destino ideal para traer grupos de “pajareros” que deseen ver a la Pava Aliblanca en estado silvestre y a todas estas aves; y para que puedan conocer este ecosistema algo olvidado y poco conocido como lo es el bosque seco. Además, el lugar es seguro y de fácil acceso.

Los pendientes

Por otro lado, Luis Ríos, Gerente General de Consultores Asociados en Naturaleza y Desarrollo (CANDES) y especialista en turismo, este lugar “tiene un enorme potencial para desarrollar un turismo que gire en base a la avifauna local y a la belleza paisajística. No obstante, para tal fin es necesario desarrollar aún más esta potencialidad mediante el establecimiento de reglas claras y de un cobro por el uso del espacio y por un guiado especializado. Si se capta ingresos económicos para uso de la comunidad, el lugar puede auto sostenerse y puede ser conservado”.

Adicionalmente, se debe trabajar en temas básicos como lo son la implementación de una infraestructura básica para alojar y darle algunas facilidades y comodidades a los turistas; el mantenimiento de los caminos; instalar una señalización mínima; y en el futuro un centro de interpretación. Así también, se debería ordenar la actividad ganadera, por lo menos en la quebrada Frejolillo, pues al turista no le gusta ver ganado por doquier.

Ahora, si bien el caserío de Limón está ubicado políticamente en Piura, su conexión real y comercial es Olmos y Motupe en la provincia de Lambayeque y claro, Chiclayo, capital del departamento de Lambayeque. Por eso es importante ver también la manera de articular este destino —especializado por ahora y exclusivo de los observadores de aves— a otras rutas turísticas. Para esto falta mucho, pero un primer paso es conocer y valorar la existencia de este lugar de gran belleza.

Limón y la quebrada Frejolillo son lugares seguros para ser visitados si se toma las previsiones del caso. El camino para impulsar el turismo especializado y para articular la conservación con el desarrollo local es largo, no obstante, tras este viaje estamos convencidos de que es posible lograr este objetivo.   

Tramo final

Así las cosas, si del cielo te cae limones, aprende a hacer limonada. Por eso, los pobladores de Limón tienen una gran oportunidad de obtener recursos económicos en base a un manejo apropiado y consensuado de sus recursos naturales. Es importante que en el caserío exista un tejido social bien estructurado y organizado, mediante el cual se establezca compromisos que sean asumidos como propios y que, por supuesto, sean cumplidos para su propio beneficio. Estamos frente a una iniciativa muy interesante donde se debería demostrar que la conservación, el uso y la promoción de la diversidad biológica sí pueden dar dividendos económicos que, bien invertidos, pueden mejorar la calidad de vida de los involucrados directamente y de manera sostenida. 

Y por último si visita este esplendido lugar y decide pernoctar aunque sea una noche, es posible que algunos pobladores locales le pregunten si ha escuchado o sentido en la noche la presencia o alguna manifestación de “El Encanto”. Sin embargo, no se preocupe por indeseadas presencias inmateriales del más allá. El único encanto es estar inmerso en este alucinante rincón del Perú donde el bosque seco lo envolverá en una imborrable experiencia que le permitirá gozar de la naturaleza y de una tranquilidad envidiable para entender por qué el Perú es un país privilegiado.   

Abril 2013

Artículo publicado en la versión on line de la Revista Rumbos con fotos de Michell León / CANDES: 

martes, 30 de abril de 2013

EXTERMINIO EN EL FIN DEL MUNDO, EN EL PERÚ Y AL COSTADO DE MI CASA (II)


Con la imagen de la Ardilla de Nuca Blanca (Sciurus stramineus) revoloteando alegremente por los techos y con la intriga de saber cómo terminará la historia del exterminio de ratas en las islas Georgia del Sur continúo este texto. Quiero centrar la atención en la Liebre Europea (Lepus europaeus) que, como ya comenté en la entrega anterior, luego de haber conquistado el sur de Sudamérica, ya se encuentra en el sur del Perú (Arequipa, Cuzco, Puno y Moquegua) y ha venido para quedarse.

Para continuar, utilizaré como referencia el artículo titulado: “La liebre europea Lepus europaeus (Lagomorpha: Leporidae) una especie invasora en el Perú escrito por Horacio Zeballos, César Medina y otros autores; y publicado en la Revista Peruana de Biologia N° 19 en diciembre del 2012, editada por la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. La Liebre Europea fue introducida intencionalmente en Argentina y en el sur de Chile entre los años 1880 y 1930; y en la actualidad, su presencia está registrada y documentada en todo el cono sur sudamericano, el altiplano compartido entre Perú y Bolivia, las áreas semidesérticas de las vertientes occidentales de los Andes y las áreas irrigadas de la costa sur del Perú.

Estos mamíferos prefieren los hábitats abiertos, sin embargo, de la mano de su avance sin freno, han demostrado que tienen una notable capacidad de adaptarse a nuevos hábitats y recursos para seguir avanzando. Según los autores, al parecer, las tierras altas de la Puna y los valles costeros juegan un papel importante para su dispersión. Felizmente, los bosques amazónicos y los bosques montanos son más bien una barrera geográfica para las liebres.

Su presencia en Tacna y Arequipa fue reportada por primera vez en el 2002. Seguidamente fue vista también en los alrededores del lago Titicaca y en la puna sur del Cuzco. En algunas comunidades de Tacna y de Puno ya se ha reportado daños considerables en los cultivos por su presencia. Y como indican los autores, estamos frente a una especie oportunista que utiliza una amplia gama de ecosistemas y que se alimenta básicamente de gramíneas (familia botánica que incluye especies como el maíz, arroz, avena, centeno). Se pensaba que la especie solo ocupaba espacios pobre en vegetación como la puna seca, sin embargo, se sabe que su presencia también se da en espacios de tierras con mayor productividad de la puna húmeda de Cuzco y Puno.

Invasión

¿Qué implica la presencia de la Liebre Europea en el Perú? Su presencia no deseada podría ocasionar algunos problemas como la competencia con especies nativas y con el ganado doméstico y la modificación en la composición de algunas especies vegetales en los pastos naturales, lo cual puede alterar las propiedades físicas de algunos ecosistemas. Asimismo, su accionar podría alterar el ciclo de nutrientes, ocasionar la pérdida de la productividad vegetal y, con todo esto, podría haber una amenaza seria a la diversidad biológica.

La Liebre Europea es, sin lugar a dudas, una especie invasora, cuya presencia puede traer efectos económicos considerables. Para tal fin, el artículo en mención busca proporcionar elementos de juicio para definir qué acciones se debería tomar para que este mamífero saltarín y pendenciero no nos sorprenda. Así, se documenta todas las referencias para determinar cuál es su hábitat actual en base a observaciones directas, registros de campo, comunicaciones personales, abundante evidencia física de su presencia (restos) y fotografías. Ya en el año 1999 se tuvo la primera evidencia de la liebre en Arequipa y posteriormente se pudo establecer cuáles eran sus rutas de dispersión.

Se sabe que la liebre tiene dos rutas principales de dispersión; una por la puna y la otra a lo largo de los valles de las vertientes occidentales (valles costeros) y de la costa. Por otro lado, también —mediante diferentes variables climáticas y de vegetación— se pudo calcular la velocidad de colonización. Por lo tanto, se sabe que la Liebre Europea, hasta diciembre del 2011, se distribuye en el altiplano y en la costa sur, siempre en ecosistemas abiertos, tomando por asalto las zonas productivas como las áreas ribereñas, irrigaciones y los humedales costeros. Asimismo, se sabe que no han ocupado áreas rocosas o escarpadas.

A paso de liebre

Como ya se mencionó, se ha determinado la existencia de dos rutas de dispersión. La primera sobre la puna arequipeña a una velocidad de 14,5 km/año; y la segunda en la costa a una velocidad de 18,5 km/año aproximadamente. Se presume que la liebre ha llegado desde Chile, ya que los primeros indicios fueron recogidos en Tacna, pero no se descarta que venga de Bolivia, país con el que tenemos una mayor línea fronteriza. Se estima además que, independientemente de la fecha exacta de su ingreso, la liebre ingresó por el sur del Lago Titicaca donde predomina la puna seca con bofedales (humedales andinos) aislados y extensos pajonales ampliamente alterados por el sobrepastoreo.

Según el artículo, los suelos empobrecidos de las zonas descritas habrían podido facilitar la dispersión de la liebre ya que en ellos no tenían otras especies que compitan con ellas; lo que, sumado a su plasticidad y habilidad para sobrevivir en terrenos degradados, favoreció su avance. Si bien existen diferencias entre una dispersión latitudinal (en este caso de sur a norte) y una altitudinal (de arriba hacia abajo), en lo referido a la velocidad y al espacio que van ocupando, lo cierto y evidente es que la dispersión se sigue dando de manera imparable hacia el norte del país.

En el caso de la costa, los desiertos sí son una barrera infranqueable para esta especie, sin embargo, su llegada a las irrigaciones y a los humedales costeros ha sido facilitada por los valles de la cuenca del Pacífico, donde no existen otras barreras biogeográficas (salvo el mar, claro está). En estos territorios, la liebre encuentra áreas perturbadas (como les gusta), con buena oferta alimentaria (cultivos); clima benigno; ausencia de depredadores naturales y de parásitos (los zorros, los gatos y los pumas aún no saben cazarla); y poca competencia de herbívoros nativos, como por ejemplo los venados, guanacos, vizcachas, animales que además están desapareciendo progresivamente.
 
Se la hemos puesto en bandeja realmente, pues las liebres prefieren áreas perturbadas por el hombre y, aprovechando la gran oferta de pisos altitudinales y de nichos ecológicos en el país, estos orejones se deben encontrar en el paraíso.

Y es que, a mayor riqueza (diversidad biológica), mayor estabilidad. Por eso, en las zonas más diversas de la puna (áreas rocosas y bofedales), las liebres no están (o están solo de paso). No obstante, en las pampas alteradas por el sobrepastoreo, están como Pedro en su casa. Ahora, no es que la puna no sea una zona altamente diversa. Sí lo es, por lo tanto, se esperaría que esa diversidad sea una barrera para las liebres, sin embargo, la diversidad se encuentra asociada a ciertas localidades. Además se tiene áreas extensas y muy pobres donde las interacciones son reducidas. Entonces, la alta riqueza de la puna no es continua, por lo tanto, no es una barrera. La puna es un mosaico de hábitats con diferentes grados de riqueza y eso juega a favor de la liebre.

Liebres para todos

Como vemos, la Liebre Europea se viene con todo. Habrá que ver qué pasará cuando llegue a tierras más productivas del centro y norte del país. Dada su naturaleza conquistadora, este mamífero podría llegar tranquilamente hasta la depresión de Huancabamba, es decir, a la zona del Abra Porculla, el paso más bajo de toda la Cordillera de los Andes, ubicado en Piura y a 2137 msnm. Por esa zona ha habido un tránsito importante de flora y fauna entre la vertiente del Atlántico (oriental) y la del Pacífico (occidental) para nuestra felicidad, pues tal situación explica en parte nuestra megadiversidad. Por ahí, la liebre puede hacer de las suyas.

Una invasión norteña de la liebre en zonas de puna perturbadas que son usadas en agricultura (habrá que ver si entra a los delicados páramos) podría ser un desastre. Asimismo, todas las irrigaciones y las lomas costeras no están preparadas para recibir a este colonizador de cuatro patas que podría desatar su propia explosión demográfica y agarrarnos con los pantalones abajo. Urge fomentar estudios que exploren este tema. El artículo sobre el cual baso estas líneas lo sustenta. No se desea crear pánico ni pintar un futuro tremendista, pero sí se debe exigir que las autoridades competentes tomen en cuenta esta inminente visita indeseable.

En nuestro país se suele reaccionar cuando ya es muy tarde y no siempre de la mejor manera. Aún estamos, creo yo, a tiempo de tener respuestas basadas en estudios científicos. Este es un ejemplo más de la falta de los incentivos para la investigación. Necesitamos saber cuál es el posible efecto sobre nuestra diversidad biológica, los efectos sobre la composición y productividad vegetal, el efecto sobre los ecosistemas y si podemos sacar algún provecho de la liebre como recurso alimenticio o como recurso peletero (curtiembre). Ojalá que hagamos algo antes de que sea demasiado tarde.

En caso de emergencia, seguramente muchos amigos y conocidos míos estarían felices de la vida con la idea de desenfundar sus armas y salir a cazar liebres para exterminarlas por el daño que podrían estar causando. Así sea de manera legal o ilegal, gustosos saldrían a disparar. Claro, lamentablemente también habría otros cazadores que le dispararían a todo lo que se mueve. Y es que no creo que el Estado peruano tenga dinero suficiente para emprender una campaña contra las liebres como aquella que se está haciendo en las Islas Georgia del Sur con las ratas o que, para ese entonces, tengamos una buena solución.

A modo de corolario debo decir que esto no quedará así. Por ahora dejo el tema, pero regresaré con otros ejemplos de especies invasoras, especies exóticas, especies introducidas, especies favorecidas por el cambio climático y otras que nos pueden hacer la vida más complicada. Momentáneamente dejaré a la ardilla de mi techo en paz (guardaré mi escopeta), pero más adelante, no lo sé.
  
Abril 2013

miércoles, 10 de abril de 2013

EXTERMINIO EN EL FIN DEL MUNDO, EN EL PERÚ Y AL COSTADO DE MI CASA (I)


No sé si por coincidencia o por un llamado divino de las fuerzas del Universo, sucedió lo siguiente. Mientras leía un artículo sobre la necesidad de aniquilar y matar hasta la última rata de unas islas en el fin del mundo, hice una pausa para estirar los huesos y asomé la cabeza por mi ventana para, de paso, distraerme un poco. De repente, a lo lejos noté que algún animal oculto entre unas ramas hacía un movimiento inusual en el techo contiguo a mi edificio. Era muy rápido para ser un ave o un gato y muy grande para ser una rata o un pericote. Afinando la vista, mi sospecha fue confirmada: una Ardilla de Nuca Blanca (Sciurus stramineus) revoloteaba despreocupada bajo el sol inclemente del verano limeño para, luego, alcanzar un cable e irse de lo más campante por los aires dejándome con unas ganas de meterle un disparo certero. Ya me ocuparé luego de ella en las siguientes líneas.

Mientras tanto, en las Islas Georgia del Sur (South Georgia), un archipiélago ubicado en el Atlántico Sur (al este de las Islas Malvinas y a 2000 kilómetros del punto más austral de Argentina), existe un gran problema: las ratas introducidas involuntariamente están acabando con aves que son muy raras y que solo viven en dichas islas. La única manera de salvar a las plumíferas es exterminando a los roedores. Esta es la operación de aniquilamiento de ratas más grande que se conozca. Manos a la obra, pues ya no hay marcha atrás.

La rata gris, noruega, de alcantarilla o peregrina (Rattus norvegicus) no tiene esa última denominación en vano, pues ya recorrió y conquistó el mundo (salvo la Antártida) al igual que su prima, la rata negra (Rattus rattus). Ambas son consideradas plagas y son las responsables de transmitir enfermedades y de diezmar poblaciones de aves u otros animales por su hambre voraz. No obstante, debemos afirmar que es una especie ganadora si de sobrevivir se trata.

Se estima que las ratas llegaron a estas islas en el siglo XVIII camufladas en los buques de los cazadores de focas para nunca más irse, hasta ahora. Estos insaciables roedores que comen de todo, arrasan con los nidos de las aves comiéndose los huevos y los pichones, con lo cual ponen en peligro a muchas especies endémicas de estas recónditas islas. Entonces, la única manera de salvar a las aves es desapareciendo el total de las ratas, es decir, todas, no debe quedar ni una. Esa es la consigna y para eso lo más efectivo es darles veneno. No hay otra.

En el 2011 y tras una fase de prueba en un pequeño territorio de las islas, se afinó la estrategia de lo que sería la fase final de la operación “Habitat Restoration Project[1]. Y es que, según el director del proyecto, Tony Martin, “un territorio como el de estas islas solo puede ser liberado de las ratas por aire”. Así, con la ayuda de helicópteros se repartirá por todo el archipiélago pequeños “paquetes” especiales conformados por una mezcla de granos con un veneno muy potente usado para estos casos, el Brodifacoum.

Ataque masivo

Todo está fríamente calculado. Los “paquetes” para las ratas tienen 25 milímetros de largo y 12 de diámetro; y están hechos de tal manera que son compactos y no se desintegran tras ser lanzados desde los helicópteros, es decir, no se desarman y pueden ser tragados por las ratas sin problema. Además, mediante técnicas especiales estos pueden llegar a los lugares más complicados como acantilados o bajo las piedras. Para ello se ha ensayado diversas artes de lanzamiento para no dejar ningún rincón isleño sin el veneno.

Lamentablemente, habrá un daño colateral pues seguramente muchas aves y otros residentes de las islas morirán también. Según Martin, “sabemos que debemos poner atención en las cerca de 30 especies de aves que anidan en la isla, por lo que intentamos minimizar los daños colaterales”. Así, para evitar un desastre ecológico, donde el remedio es peor que la enfermedad, se ha tomado una serie de medidas. Además, felizmente, la gran mayoría de aves en cuestión son marinas y se alimentan exclusivamente de peces.

Adicionalmente, para iniciar el “ataque” se espera que la sesión de anidamiento y de crianza haya pasado y que los pichones ya estén lo suficientemente grandes. Pese a todo, se tiene siempre presente de que algunas aves sucumbirán ante el bocado. Los casos más preocupantes son una especié endémica de pato y un Págalo Subantártico (Catharacta antarctica). Este último es un ave de la Familia Stercorariidae a la que pertenecen los Salteadores, aves de altamar que visitan las costas del Perú y que no son residentes. Son especialistas en perseguir a otras aves para arrebatarles su presa. Así las cosas, con respecto al par de especies críticas de las Islas Georgia del Sur, lo único que queda es esperar que, tras la matanza generalizada, estas logren sobrevivir y aumentar su población en mejores condiciones (sin roedores).

Felizmente, así toda la población isleña de los Págalos muriese con esta operación, se estima que estas aves regresarían posteriormente, ya que los especímenes jóvenes no anidan en estas islas. Adicionalmente, se ha podido constatar, en la etapa de prueba, que los patos endémicos de las Islas Georgia del Sur, regresaron al poco tiempo tras descubrir que los terrenos estaban libres de ratas. Sin embargo, claro está, debe pasar bastantes años para que la población original se recupere.

Matar al 99,9% de las ratas es un fracaso

Para aniquilar totalmente a las ratas, el veneno debe tener características especiales y la dosis debe ser exacta para que, tras la primera ingesta, la rata muera inmediatamente. Estos invasores son muy astutos e inteligentes, ya que si al primer mordisco el veneno les sabe algo inusual o les es sospechoso, son capaces de darse cuenta y de dejar de ingerir su inducida merienda mortal. Su comportamiento hará que sus congéneres hagan lo mismo. En ese caso, el proyecto habrá fracasado.

Una cosa es reducir o diezmar una población al mínimo y otra cosa es exterminarla totalmente. Lo último es lo más difícil (no obstante, el hombre es experto en esto). Si se extermina el 99,9% de las ratas y se encuentra luego a algunas de ellas que sobrevivieron, la operación habrá fracasado. En ese escenario, solo quedaría esperar y estimar cuánto tiempo necesitarán estos roedores para volver a retomar sus dominios. Según Martin, se calcula que en las islas viven cerca de un millón de ratas.

Estas iniciativas no son nuevas, dado que ya han sido hechas en diversas islas del Atlántico para liberarlas de especies invasoras y dañinas como ratas, cabras, sapos, cangrejos u otras; no obstante, en esta oportunidad se trata de una isla de mucha mayor extensión. La isla principal de este archipiélago tiene 160 kilómetros de largo y en promedio 30 km de ancho.

Los “cazadores de ratas” iniciaron la cacería en el 2012 y estarán en actividad hasta el 2015. El periodo del año elegido para lanzar por helicóptero las “minas” mortales va desde inicios de marzo hasta finales de mayo. Toda la operación cuesta cerca de 9,2 millones de Euros y es financiada mayormente mediante donaciones. Se espera que en tres años este grupo de islas, ubicadas en el fin del mundo, no tenga ni una rata.

Martin afirma que “no queremos irnos hasta que no hayamos acabado con la última rata. Tenemos la oportunidad de, en corto tiempo, solucionar los problemas que el hombre trajo consigo durante más de 200 años y de devolverle su estado natural a estas islas”. Suerte muchachos. Sin embargo, me preocupa —y no he leído aún nada al respecto— cómo se hará para que las ratas no regresen. Supongo que algo habrán pensado.

Pero regresando a la ardilla, más adelante hablaré sobre especies exóticas, introducidas, invasoras y otras. Este simpático animalito no es oriundo de Lima. Ha sido introducido intencional o involuntariamente y ahora invade la capital peruana. Esto les puede parecer “lindo” a muchas personas, pues las ardillitas son simpáticas y juguetonas, pero su presencia podría poner en riesgo la existencia de especies ya asentadas y propias de la ciudad. La presencia de esta especie exótica debe ser tomada en cuenta.

Es por eso que debemos estar alerta ante casos como el anterior y como el de la Liebre Europea (Lepus europaeus) que, luego de haber conquistado el sur de Sudamérica, ya se encuentra en el sur del Perú (Arequipa, Cuzco, Puno y Moquegua) y no parará hasta conquistar todo el continente americano, salvo la Amazonía (alta y baja) que al parecer es una barrera infranqueable. Las liebres ya dominan las partes altas y los espacios abiertos (valles interandinos, pampas andinas y otros espacios). Y como las ratas de las Islas Georgia del Sur, la liebre europea llegó a nuestro continente para quedarse. Su presencia traería bastantes problemas. Ya los veremos.

Abril 2013

miércoles, 20 de marzo de 2013

LA DELGADA FRONTERA ENTRE LO VERDE Y LO MENOS VERDE (IV)


En las tres entregas anteriores plasmé lo que, según Jared Diamond en su libro “Colapso”, sucedió y está sucediendo en la isla caribeña La Española, lugar donde por primera vez puso el pie Cristobal Colón en 1492 y donde hoy están ubicados dos países: Haití y la República Dominicana. Así las cosas, el artículo anterior abordó dos casos muy interesantes y polémicos: un par de dictadores que tenían algo de “ambientalistas”: Rafael Leonidas Trujillo Molina, alias “El Chivo” (1891 – 1961) y Joaquín Antonio Balaguer Ricardo (1906 – 2002). Ambos dirigieron parte de la historia republicana de la República Dominicana con mano dura (muy dura) pero con una conciencia ambiental determinante en el accionar conservacionista en esa parte de la isla.

Como se apuntó en líneas anteriores, en el caso de Balaguer, la consigna podría ser: “conserva pero mata y reprime”. La pregunta es: ¿habrá algo bueno que rescatar de todo esto? Sigamos sumergiéndonos en el ambiente caribeño de la isla. La deforestación de los bosques de pino autóctono fue intensa con Trujillo y, tras su asesinato, el control de los bosques se fue desvaneciendo. Esto ocasionó que esta actividad se diera de manera desenfrenada. Así, es recién con Balaguer que se pone mano dura para frenar la tala ilegal, sin embargo, en los periodos que el dictador estuvo fuera del gobierno, el control fue muy endeble y se siguió talando a diestra y siniestra.

Con la migración de dominicanos hacia la ciudad y con el éxodo de muchos de ellos al exterior, la presión hacia los bosques disminuyó considerablemente. No obstante, la deforestación se mantuvo muy fuerte en la frontera con Haití, ya que cientos de haitianos cruzaban (y cruzan) la frontera desesperados para hacerse, de manera furtiva, de árboles para carbón vegetal y para quemar bosques, con el fin de destinarlos a plantaciones. Y, según Diamond, a partir del año 2000, las competencias para la protección de los bosques pasaron de las fuerzas armadas al Ministerio del Ambiente.

Con esto, la protección de los bosques dominicanos pasó a ser menos efectiva en comparación con aquella que se dio entre los años 1967 y 2000 a manos de las fuerzas armadas, ya que la cartera ministerial es más “débil” y carece del financiamiento suficiente para darse abasto con este espinoso tema. Y no solo los bosques han sufrido el embiste humano, sino también, se ha sobreexplotado las costas marinas y los arrecifes coralinos del país. Todo esto ha ocasionado diversos y conocidos problemas ambientales. Por nombrar algunos, se tiene la pérdida de suelos, debido a la erosión, lo que acarrea una acumulación de sedimentos en los embalses de las represas; y la creciente salinización de los suelos, poniendo en jaque la fertilidad de muchos terrenos dedicados a las plantaciones de caña de azúcar.

Asimismo, la calidad del agua en la República Dominicana es cada vez peor debido justamente a la sedimentación y a la contaminación por productos tóxicos y por la acumulación y vertimiento de residuos sólidos. Adicionalmente, se ha extraído de manera abusiva arena y piedras para la construcción, lo cual ha aumentado drásticamente el deterioro de los ríos. Y no solo eso, como sucede también en muchos países de economía primaria, se ha utilizado (y utiliza) de manera indiscriminada pesticidas y fertilizantes ya prohibidos en otras partes del planeta por el grave impacto que tienen en el equilibrio biológico debido a las toxinas que contienen.

Los sucesivos gobiernos dominicanos han permitido que se utilicen estos productos químicos sin ningún tipo de control ni protección para los agricultores. Así, Diamond indica que en su visita a la isla se quedó intrigado por la poca presencia de aves en los campos agrícolas. La respuesta salta a la vista. A todo esto se le debe agregar la presencia de grandes industrias que contaminan con sus humos y con sus residuos tóxicos; y la utilización (aún) de vehículos obsoletos que contaminan por doquier. Asimismo, ya existen problemas con el suministro de energía (apagones); y la necesidad de obtener y poseer grupos electrógenos es grande, lo que trae consigo la quema de combustibles altamente contaminantes.  

Y siguen las semejanzas (con nosotros)

A los problemas anteriores es necesario agregarles otros, tales como la introducción de especies exóticas para repoblar espacios talados y desolados por huracanes. En esa lógica, se trajo a la isla diversas especies de árboles que crecen más rápido que el pino dominicano. Sin embargo, estas son propensas a varias enfermedades, a las cuales, la especie autóctona es resistente, no obstante, su presencia es cada vez menor. Por ende, las laderas y terrenos que han sido reforestados con especies exóticas podrían perder su masa forestal.

Adicionalmente, si bien la República Dominicana tiene una cifra media de incremento poblacional, la isla les puede quedar chica a los cerca de 11 millones de dominicanos. Todo esto trae consigo un fuerte impacto hacia el medio ambiente, debido a la necesidad de acceder a los recursos naturales y a la demanda de energía, agua, bienes y servicios. A esto se le debe agregar la creciente producción de residuos. Y no basta con eso, puesto que la influencia de la enorme cantidad de turistas que llegan, la propaganda invasiva de Puerto Rico y de los Estados Unidos, así como las nuevas tendencias mundiales, están convirtiendo a los dominicanos en unos “consumistas” desenfrenados.

Esto último es, creo yo, imparable y común en nuestros países, es decir, el consumismo. Además, la necesidad de “ser como los del Primer Mundo”  se ha acrecentado con la globalización, con los avances tecnológicos, así como con el ímpetu de las redes sociales. Esto no es gratis; existe un fuerte impacto en el medio ambiente y en la isla La Española, esto sucede de manera alarmante. La economía dominicana, basada en sus recursos naturales (primaria), no se da abasto para soportar esta situación.

Amenazas al SINANPE dominicano

Con todo esto, la red de espacios protegidos del país debe enfrentar todos los problemas anteriores. El conglomerado de 74 reservas de diferentes tipos (parques nacionales, reservas marinas protegidas y otras) cubre y protege la tercera parte del país. Esta red es un logro envidiable e impresionante en un país pobre, pequeño y con una alta densidad poblacional. Y, como ya lo mencioné, resulta sumamente interesante que su constitución haya respondido a intereses nacionales y que haya sido hecha y empujada por los propios dominicanos. No tuvieron que esperar que vengan los “especialistas gringos” a decirles qué hacer.

Pero claro, la pregunta que se hizo Diamond y que, indefectiblemente, debemos hacernos es: ¿Cuál es el futuro de esta red de espacios protegidos? Según el investigador estadounidense, la opinión de los dominicanos está dividida. Sin embargo, parece predominar el pesimismo y esto porque, para muchos, ya no existe una mano dura que proteja la red; no se cuenta con el debido financiamiento y los últimos gobiernos solo han apoyado su existencia sin estar muy convencidos de su utilidad.

A eso debe sumarse la existencia de cada vez menos científicos locales con la formación adecuada y el apoyo casi inexistente del gobierno a la investigación científica. El temor de muchos es que los parques nacionales y las reservas naturales dominicanas se conviertan en espacios protegidos solo en el papel. Pero no todo es pesimismo, pues el movimiento conservacionista local aún tiene presencia y empuje. Las ONG locales se enfrentan al gobierno por las posturas que este último adopta en contra de las áreas naturales protegidas dominicanas.

Empero, el futuro del país en general también es algo difuso según Diamond. La corrupción y los problemas de la economía dominicana parecerían haber puesto en jaque al país. La disminución de la exportación de la caña de azúcar, la devaluación de la moneda, la creciente competitividad de los países vecinos cuyos costos son menores, el endeudamiento del gobierno y otros factores, son los causantes de un panorama algo turbio. A esto hay que agregarle el ya mencionado afán consumista que contraviene al nivel de crecimiento de la República Dominicana. Ya en el colmo del pesimismo, según cuenta el autor, para muchos dominicanos, su país va en rumbo a igualar a Haití.

En esa línea, se afirma que Santo Domingo podría igualar en condiciones ambientales, sociales y económicas a Puerto Príncipe, es decir, una total polarización de condiciones: gente muy pobre en barrios marginales y gente muy rica en lugares exclusivos y resguardados. No obstante, los dominicanos han afrontado situaciones muy adversas y al parecer no van a darse por vencidos tan fácilmente. Afrontaron una ocupación haitiana de 22 años; posteriormente sobrevivieron a una seguidilla de presidentes débiles o corruptos desde 1844 hasta 1916 y de nuevo entre 1924 y 1930; así como a ocupaciones militares gringas entre 1916 y 1924 y entre 1965 y 1966. Además, soportaron la dictadura de Trujillo durante 31 años y la superaron.    

El futuro de la isla

Con todo lo descrito, no es de extrañar que haya habido una fuga masiva de dominicanos al exterior, en especial a los Estados Unidos (principalmente a Nueva York), y a otros países como Canadá, Venezuela y España. Por otro lado, regresando a Haití, ¿cuál es su futuro? Al parecer, este país sobrepoblado está condenado a la pobreza total. Las premoniciones de lo que se viene son todas negativas y deprimentes, pese al apoyo internacional que reciben. Sin embargo, su precariedad es tal, que ni siquiera pueden aprovechar cabalmente todo el apoyo que están percibiendo.

La problemática ambiental, social y económica en Haití ocasiona que las esperanzas disminuyan drásticamente. A eso hay que sumarle los recientes embistes de la naturaleza, como el terremoto en enero del 2010 que fue el más duro que ha recibido el país y uno de los más fuertes en el planeta. Además, se propaló una epidemia de cólera y las condiciones de pobreza e inestabilidad política se asentaron en el país. No obstante, para muchos aún hay alguna esperanza.

Existen todavía (aunque parezca remoto) algunos pocos espacios de reservas forestales que han sobrevivido a la aniquilación del medio ambiente: dos zonas agrícolas que pueden, siendo bien manejadas, ayudar a incentivar la economía local y algunos sitios turísticos que pueden ser bien aprovechados.

En las inmediaciones de la frontera entre Haití y la República Dominicana, los haitianos viajan al país vecino para trabajar y poder adquirir leña o combustible para llevar a sus deforestadas tierras. Otros trabajan como peones agrícolas en tierras dominicanas e incluso en tierras de muy pobre calidad que ya han sido desechadas por los dominicanos. Se estima que más de un millón de haitianos viven y trabajan en la República Dominicana, la mayor parte de ellos, de forma ilegal.

El éxodo de cerca de un millón de dominicanos ha sido compensado por la llegada de haitianos con la esperanza de salir adelante en un país que está algo mejor que el suyo, pero tampoco mucho mejor. Los haitianos hacen todo lo que los dominicanos no quieren hacer, es decir, los trabajos duros y mal pagados. En ese escenario, los dominicanos y los haitianos no solo se diferencian desde el punto de vista económico, sino también cultural: hablan lenguas distintas, se visten y alimentan distinto; y en general se ven distintos, ya que el haitiano tiene un “look” más africano.

La situación de los haitianos en la República Dominicana se asemeja, según relata Diamond en base a los testimonios recogidos, a aquella de los inmigrantes latinos en Estados Unidos. Es por eso que para los dominicanos es importante que se resuelvan los problemas de Haití y para Estados Unidos es también importante que se resuelvan los problemas de la República Dominicana (y de otros países latinoamericanos) para detener la inmigración legal e ilegal en ambos casos.

¿Vecinos solidarios?

¿Podrá la República Dominicana hacer algo para apoyar a Haití? Los dominicanos con las justas pueden mantener su país. Además, existe una barrera cultural, pues los dominicanos miran con cierto desprecio a los haitianos por considerarlos distintos e incluso como intrusos extranjeros de procedencia africana. Además, hay “ropa sucia tendida” pues no es fácil olvidar los conflictos que ha habido entre ambos países, sobre todo la invasión haitiana a la República Dominicana en el siglo XIX que incluye 22 años de ocupación.

Por otro lado, los haitianos recuerdan la peor atrocidad cometida por el dictador Trujillo, quien mandó matar —a puro machete— a cerca de veinte mil haitianos que ocupaban el noroeste de la República Dominicana entre el 2 y el 8 de octubre de 1937. Ambos gobiernos se miran con recelo y con algo de hostilidad y la cooperación entre ambos países es casi nula o inexistente. Según Diamond, para que exista alguna esperanza de mejora en Haití, los dominicanos son los primeros que deben apoyar a sus vecinos, pese a que existe una mala relación, pero que, felizmente, esta parece estar cambiando para mejor.

¿Y el Perú?

Luego de haber leído todo lo sucedido en la isla La Española y de haber revisado otros textos, debo indicar que veo varios paralelos a nuestra realidad. Me asombra, qué tan parecido somos países como Perú y la República Dominicana, calificados como emergentes y en vías de salir (con distintas suertes y velocidades) de lo que se llama, para muchos, el “subdesarrollo”. En relación a Haití, percibo que sí les llevamos ventaja en todo, pues su situación es realmente impredecible así como van.

De hecho, entre las semejanzas con la República Dominicana tenemos la presencia de casi los mismos problemas ambientales —salvando, claro está, las diferencias territoriales y demográficas—: creciente presión hacia los recursos naturales, traducido en deforestación y perturbación de espacios naturales para campos agrícolas, minería ilegal e informal, terrenos para viviendas,  carreteras y para monocultivos (palma aceitera, por ejemplo); caza ilegal y abusiva de especies (sobrepesca); contaminación ambiental por desecho de residuos sólidos y líquidos sin ningún tipo de control; empobrecimiento de los suelos por desertificación, salinización y uso excesivo de pesticidas y fertilizantes; así como otro rosario de problemas que no enumeraré para no deprimirnos.

Además, hay algo muy interesante que anotar. El sistema de áreas naturales protegidas que ha desarrollado la República Dominicana es uno de los más interesantes que he conocido. En el papel, se ve que es muy bueno y que debería proteger por lo menos la tercera parte de la isla y grandes espacios marinos. Ahora, el problema es contar con el financiamiento adecuado para su correcto funcionamiento, es decir, para lo que respecta al control y vigilancia, los gastos administrativos, la educación y comunicación ambiental, el trabajo con las poblaciones locales, la generación de mecanismos de auto sostenibilidad financiera y otros aspectos que permiten su existencia y el cumplimiento de sus objetivos.

Nuestro Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SINANPE) es también, en mi opinión, un ente muy bien constituido en el papel y con muy buenos logros. Yo soy un convencido que su existencia es fundamental para conservar nuestra diversidad biológica mediante su uso responsable. Por supuesto, tiene sus carencias, limitaciones y bastante por hacer, pero es lo que tenemos y si no apoyamos su gestión, sí que estaríamos aproximándonos a niveles haitianos. No necesitamos de dictadores para poner mano dura en nuestras áreas naturales protegidas (¿o sí?); claro que cuando vemos cómo avanza la minería ilegal en Madre de Dios, por ejemplo, muchos pensamos que sí.

Que sí es necesario poner mano dura para afrontar algunos problemas, creo que es discutible. En todos estos años, no veo que se haya hecho algo concreto, tangible y severo para detener la minería ilegal e informal. Y con la construcción de la Carretera Interoceánica Sur[1], la situación en el sur del país es cada vez más preocupante; y lo es más si es que se piensa construir dos carreteras interoceánicas (en el centro y norte del país) sin tomar en cuenta lo que ya viene sucediendo y las recomendaciones de los especialistas.

No necesitamos dictaduras ambientales, ni dictadores, no obstante sí necesitamos tomar real conciencia de lo que viene sucediendo en el país. Estamos entrando en unos tiempos complicados, en los cuales, si no tomamos en cuenta nuestro medio ambiente y no aplicamos políticas reales de adaptación al cambio climático, la vamos a pasar muy mal. No debemos, claro está, dejar de lado las acciones para frenar el calentamiento global, pero creo que lo más importante es adaptarnos al frenesí del clima y conservar lo que todavía tenemos, para poder seguir manteniendo el modelo económico que tenemos. Y un punto importante es el cuidado y manejo del agua. Sin ella, sí que estaríamos al borde del apocalipsis.     

Marzo 2013



[1] Recomiendo leer el artículo del reconocido experto en temas ambientales, Marc Dourojeanni sobre la Carretera Interoceánica Sur y sus consecuencias en vista a lo que se viene en el centro y norte del país: http://www.oeco.com.br/es/marc-dourojeanni/26995-revisitando-a-interoceanica-sul-na-amazonia-peruana

miércoles, 13 de marzo de 2013

¿POR QUÉ VOTARÉ POR EL NO?


Me he tomado el trabajo de soplarme y escuchar —más de un par de veces— al tinterillo de Marco Tulio Gutierrez y a un par de sus secuaces. Empecemos por el primero. Este abogaducho tiene el perfil del típico peruano “criollazo” que se presta a cualquier jugarreta sin importarle el resultado final, sino solo cuánto va a cobrar y cómo puede salir beneficiado. Esa mala costumbre peruana puede ser descrita en lo que nos sucede a menudo en este país de criminales. La frase típica es: “Señor, ¿tiene tal cosa, o brinda tal servicio?, “Sí tenemos o sí lo hacemos” (nunca delinquen solos), te dicen descaradamente, luego de haberte mecido un rato. Luego te das cuenta de que no tienen o que realmente no brindan el servicio que deseas. Sin embargo, te aseguran con toda la concha del planeta que a través de un conocido o familiar te pueden conseguir o hacer lo que necesites. Claro, para esto surge la famosa frase: ¿Cómo es? o ¿Cómo haríamos? O te advierten inmediatamente del gasto “extra” que supone hacerte ese favor, como si fuese un favor.

Y de los otros secuaces, no hay mucho más que decir. Estos son unos zoombies hambrientos de carroña y basura para sobrevivir que se venden —como el primero— al mejor postor. Les apuesto que si los llamo y les ofrezco el doble de plata para apoyar una causa distinta o contraria a lo que vienen apoyando, aceptan. Son unos buitres de la política carentes de principios. Todo esto hace que esta gente, bendecidos y financiados por Castañeda, actúen cumpliendo un papel perfectamente delineado por el mudo y por los mafiosos que lo acompañan, teniendo a la vista los millones de dólares que se vienen ejecutando y ejecutarán para el bien de Lima (por lo menos así espero que sea) y a los que con artimañas podrían acceder con el visto bueno de otros corruptos.

No es cuerdo apoyar este capricho y el mal uso de la herramienta democrática llamada revocatoria dirigida por personas de espantosa procedencia, aunque urge reformular su existencia, su aprobación y su uso en general en este país de tan débil estructura social y política. No puede ser posible que estos atorrantes hayan puesto en jaque a esta ciudad que ya de por sí está por sucumbir ante la mafia de las combis, los delincuentes, la improvisación, la informalidad y ante la falta de educación y civismo de sus ciudadanos.

Votaré decididamente por el NO, pero debo decir también lo siguiente: no estoy del todo acuerdo con la manera como Villarán conduce la comuna limeña. Tampoco apoyo a personas como Marisa Glave, fundamentalista roja que, pese a su figurita de limeñita regia, es, para mí, un lobo disfrazado de oveja. Me jode que la alcaldesa se haya confiado y haya pensado que una ciudad tan caótica puede cambiar tan solo con la buena voluntad de personas que quieren imponer algunas ideas de marcada tendencia. Rodearse de gente que no es técnica y que piensa más en ofrecer espacios de encuentro y armonía, no me parece la mejor opción para esta sucursal del infierno, por lo menos, no por ahora. Se han creído capaces de “gerenciar” el infierno y se han dado cuenta que eso no es tan fácil.  

De hecho, tampoco es necesario llenarse de tan solo tecnócratas que trabajan indiferentes a lo que la gente necesita y que solo están interesados en cumplir con sus metas y sus resultados por actividades. Por supuesto que no, pero una mezcla sensata, bien pensada y sin favoritismos, creo que es lo mejor para Lima. No estoy de acuerdo con pactar alianzas con radicales que manejan diversos discursos para diferentes escenarios. Además, no me gustan las argollas.

Sin embargo, todo esto no justifica para nada que vote por el sí. Capricho inútil que, sin ningún sustento claro y técnico, pregona el pobre diablo de Marco Tulio con una banda de impresentables como Pacheco, Luna, Tudela y gente de la peor calaña que, luego de hacer números y especular cuánto les caerá por su participación, siguen demostrando que este país está infesto de ratas inmundas a las que no les importa el bien de los peruanos y peruanas. Su cinismo es asombroso, pues aducen estar preocupados por el bienestar de los suyos y el de la ciudad. ¡Mentira! Están pensando en cómo sacar rédito a esta exposición mediática y cómo invertir en lo que han cobrado, ¿o alguien piensa que todo esto es gratis?

Como uno de los deportes principales del peruano es el criticar y al toque ponerle la cruz a alguien que no es de su agrado o que sí sabe o que sí chambea (o que es honesto), me enferma ver a todos estos débiles mentales justificando el sí y el caos por un revanchismo malintencionado. Estos descerebrados ya han demostrado que no tienen argumentos para detener el trabajo que se viene haciendo en Lima. Y, repito, la alcaldesa y su gente deben hacer mucho mejor las cosas y bajar al llano. Les espera días apocalípticos y muy duros. Susana no seas sobrada ni te dejes engatusar por algunas posiciones muy idealistas. Aplastar a estos revocadores es la primera parte de tu misión. Ya luego reordena tus fichas y tu gente. Comunica lo que haces, asesórate bien y no limites tu colaboración a un par de regidores con ideas recicladas y radicales.

Finalmente, me da curiosidad saber cómo será el orden político tras esta aventura para una presumible “unión” de fuerzas de diversas orientaciones por un bien común. Me parece muy bien que prime la inteligencia y las ganas de hacer algo por la ciudad, pero veamos también qué viene. No todo es gratis en la política.

Marzo 2013 

BIENVENIDOS AL NUEVO MORDOR: ¡EL PERÚ! (XXVII)

  Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos tema...