martes, 23 de junio de 2009

EL MENÚ INCIERTO DE LOS SIGUIENTES AÑOS



Hace unos días, el ministro de Agricultura, Carlos Leyton, sacó al fresco a su colega Antonio Brack, de la cartera de Medio Ambiente, por el tema de los transgénicos. Leyton exigió que se discuta el ingreso al país de los también conocidos como Organismos Genéticamente Modificados (OGM), luego de que Brack afirmara que eso no debería suceder, en aras de conservar nuestra diversidad biológica. Asimismo, Leyton sugirió que algunos OGM sí podrían ingresar al país y que el tema debe ser debatido. Al parecer, en este tema estarían algunos intereses económicos ocultos.

Y este asunto vuelve a la palestra debido a las nuevas tendencias mundiales para mejorar la producción de alimentos ante su posible escasez en un futuro no muy lejano. Los terrícolas aumentan exponencialmente y las tierras cultivables se van reduciendo de manera preocupante. Este es un argumento a favor de los OGM y del neocolonialismo. Todo esto ha ocasionado que algunos gobiernos —cuyos territorios para producir alimentos son insuficientes— e inversionistas privados se movilicen a ocupar los terrenos agrícolas de otros países para producir alimentos.

Como mencioné en un artículo anterior, países como Arabia Saudita, Japón, Corea del Sur y China ya utilizan terrenos agrícolas en Sudán, Zimbawe, Uganda, Madagascar, Indonesia y hasta en Brasil para llenar sus dispensas alimenticias. Para muchos, la compra desesperada de tierras se asemeja al pánico previo a un colapso del mercado financiero, en donde se debe asegurar algún bien que, pese a una crisis, ofrezca algún rédito.

Hace hambre

Las cifras sobre la población mundial indican que el crecimiento poblacional va indudablemente en aumento. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO), en la actualidad existen cerca de 924 millones de personas que sufren de hambruna. Esta última cifra aumentará por supuesto si las cosas siguen tal cual como están. Acá aprovecho para “meter” entre líneas —y apoyar— la propuesta de Patricia Majluf, directora del Centro para la Sostenibilidad Ambiental de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, de incluir a la anchoveta en la dieta de los peruanos. No puede ser que casi el 100% de lo capturado sirva para producir harina de pescado, cuando el índice de desnutrición infantil del país es de 35%.

Si los inversionistas ven a las tierras productivas como una gran inversión, se puede deducir que han percibido que la situación alimenticia mundial se puede volver crítica. Además, han demostrado que tienen los recursos monetarios para “asegurarse” con terrenos que posteriormente pueden fungir de “minas de oro”. La demanda de alimentos crece rápidamente y su producción no se mantiene al mismo ritmo. Algo se debe hacer, y al parecer a los países ricos solo les queda invertir en los países pobres.

Cada vez se acentúa el hambre mundial y, además, en muchos lugares ya no se desea consumir únicamente lo propio, sino se busca ampliar el menú con nuevas opciones culinarias extranjeras. No obstante, en nuestro país parece darse esta tendencia parcialmente, es decir, cada vez somos más personas con hambre, pero contrariamente sí deseamos “papear” lo nuestro. Ahora, si es que tendremos siempre cómo saciar el hambre, es complicado, y más complejo se ve el panorama si pensamos en las generaciones futuras.

Parrillada vs. semillas y vegetales

Por otro lado, en el planeta parece instalarse otra tendencia alimenticia: consumir más carne y menos granos y verduras, a raíz de que la mayor cantidad de gente se reúne en ciudades, y en ellas se promueve el consumo de un menú más cosmopolita, dejando de lado una dieta tradicional sana. Esto en especial en aquellas sociedades consumistas donde los obesos y las cadenas de fast food invaden todos los rincones. En muchas grandes ciudades, el menú "globalizado" tiene más proteínas y grasas que fibra y vegetales.

Un ejemplo de esto nos lo brinda, una vez más, China a través del cambio cultural que atraviesan (principalmente adoptando elementos de occidente) abarcando también a su cocina. El consumo de carne de los chinos para el 2020 sería el doble que aquel del año 1995, mientras que el de arroz (el principal y más importante alimento del país) aumentará muy poco. Adicionalmente, el consumo en calorías de un europeo o norteamericano es alto en comparación con el promedio mundial, de tal manera que si todos los habitantes del planeta alcanzasen dicho nivel, la Tierra no nos proporcionaría ni el 25% de los alimentos para todos.

Según la FAO, para cubrir las necesidades alimenticias de la humanidad en el año 2050 va a ser necesario duplicar la producción mundial de alimentos. Uno de los alimentos esenciales que se tendría que producir más serían los cereales, pero ya no para servir de alimento al ganado vacuno principalmente, sino para el consumo humano. Lo mismo pasa con nuestra anchoveta, la cual (si en algunas décadas sobrevive) debería ser consumida por los peruanos y no por los chanchos y pollos.

Mesa porcina

Es preocupante pensar que pronto los criaderos chinos de chanchos (actualmente con más de un millón de cerdos) necesitarán más alimento para saciar la creciente demanda de estos animales, por lo que las tierras productivas en Zimbawe y Uganda serán insuficientes para los orientales. A la fecha, el alimento en el planeta alcanza para todos (pese a que está mal distribuido y administrado), según la FAO. No obstante, ya han existido diversas protestas en el mundo por el acceso a los alimentos básicos, lo cual podrá complicarse en el futuro.

En este panorama preocupante, ¿qué es lo que necesitamos? De todas maneras creo que se necesita explorar científicamente con mayor profundidad el tema de la producción de alimentos (esto no significa apoyar la introducción en el país de los OGM), con el fin de mejorar el acceso para todos y de no acabar con la Tierra frente al inminente aumento de la población mundial. Además, debemos enfrentar los cambios climáticos debido al calentamiento global.

Por ejemplo, es necesario investigar sobre las consecuencias de futuras sequías e inundaciones en zonas productivas. Cada vez se necesita más espacio para cultivar, pero lamentablemente este es cada vez más escaso. Hace 40 años la humanidad estuvo frente a una situación similar cuando hubo hambruna, para lo cual los científicos presentaron como solución los monocultivos en vez de la agricultura de varias especies a la vez. Esto fue llamado la "revolución verde".

Tal situación calmó el hambre pero empobreció los suelos y estos pasaron luego a ser campos de pastoreo que ya no pudieron ser utilizados para la agricultura. Dada la situación actual, la humanidad no tiene aún una propuesta de salida tal como lo fue la revolución verde. La introducción de los OGM y la manipulación genética podrían ser la solución, pero aún no estamos convencidos de eso.

Pese a que ya se investiga para mejorar la acuicultura, el control de plagas y otros aspectos como la functional food para satisfacer el apetito mundial, no tenemos resultados precisos, lo que sí queda claro es la interdependencia entre el alimento y la tecnología. Asimismo, se ha podido establecer que el mejoramiento genético que se busca en los laboratorios no se encuentra ahí, sino, en los lugares de donde procede tal o cual especie. La robustez de una papa peruana se debe a su entorno agreste, difícil y único, el cual debemos preservar.


Se nos vienen tiempos difíciles. Conservando nuestros recursos naturales y usándolos de manera racional podremos salir airosos. Lo demás es cuento chino.



Artículo publicado el 21 de junio del 2009 en el Suplemento Semana del Diario El Tiempo de Piura.

sábado, 20 de junio de 2009

Y SE LLAMA PERÚ... CON P DE PROBLEMAS, CUANDO DEBERÍA SER CON P DE PROGRESO


Estos días hemos vivido y sentido tanto lo acontecido en Bagua que en los medios de comunicación no se ha dejado de hablar al respecto; y está bien que sea así, pues esta amarga experiencia nos debe enseñar, entre muchas cosas, que aún nos falta madurar como sociedad. Personalmente, he intentado leer y escuchar todo lo posible sobre la problemática de este sonado caso. Así, he revisado posiciones ultra derechistas, otras más moderadas, para atravesar por visiones más moderadas de los hechos, y llegar hasta las visiones apasionadamente antisistema y extremistas.

Me ha causado gracia las posturas de muchos amigos (esta trágica experiencia me ha enseñado además facetas desconocidas de muchos) que pregonan posiciones demoledoras, alineadas casi con posturas extremas y anarquistas. Estoy seguro que si mañana tendrían que elegir entre estas y las de centro-derecha, elegirían la segunda opción, pues en el fondo le temen a aventuras políticas desconocidas. Seguramente, yo también he destapado posturas que se han ido cultivando en mi vida y llegado el momento, deben salir a la luz. No obstante, pienso que así está bien. No es mi intención agarrarnos todos de las mechas, pero sí intentar ser más reflexivos en nuestro accionar.

Algunas cosas me han quedado claras, otras no tanto, y aún hay muchos aspectos negativos que, creo, no van a cambiar en el país en el corto plazo, a menos que estemos dispuestos a adoptar cambios consistentes y contundentes para mejorar nuestra situación. Tardaría mucho en nombrar los diferentes puntos de vista que he logrado recoger, no obstante, queda claro que el actual Gobierno cometió varios errores graves y que lo seguirá haciendo si no existe un frente ciudadano que esté pendiente de “pararle el macho” al gobierno de facto para enmendar el rumbo político del país.

Este frente que debería agrupar a un contingente ciudadano que sea lo más objetivo posible (sin apasionamientos extremos); y que debería servir también como un interlocutor garantizado que recoja los reclamos de los menos escuchados para buscar que sean incorporados en las políticas de desarrollo. Siempre escuchamos la formación de “mesas de diálogo” y de comisiones encargadas para las negociaciones, pero, esas medidas son solo para apagar el incendio, luego desaparecen y todo queda igual o casi igual.

A ver si todos nos mojamos

Por el lado de los ciudadanos de la Amazonía (y lo digo así porque ya hablar de indígenas denota un trato distinto), es necesario también que pongan de su parte para buscar salidas ante los años difíciles que se nos vienen para todos. Pero ya que hablamos de ciudadanos, por qué solo hablar de la selva, por qué no hablar de todos los peruanos. Estamos en una situación inmejorable para salir adelante, y si no es ahora, ya no creo que lo hagamos, pues el panorama del planeta se ve cada vez más turbio.

Si bien los pobladores de la selva anuncian que sí desean el progreso y la inversión para salir adelante, es necesario también un sacrificio y un esfuerzo por definir oportunamente y de manera sincera (sin intromisiones ideológicas extremas) cómo es que se debe dar ese cambio para bien. No todo puede quedar igual (lo repito), pues el desarrollo implica modificaciones leves y severas en su cosmovisión. Así, la oportunidad de consolidar ciertos patrones culturales y de dar paso a una conjunción de elementos culturales, sociales y económicos entre diversas visiones de afrontar la realidad, debe ocuparnos a todos.

Está demás decir que se deben fortalecer el diálogo y las instituciones ciudadanas para entendernos y para llevar un desarrollo armonioso con el medio ambiente. Además debemos, dada nuestra multiculturalidad, definir qué significa desarrollo y progreso para los peruanos. Y dichas concepciones comunicarlas, debatirlas, redefinirlas, tal vez. Todo esto en un clima permanente de cambios para lograr lo que buscamos como país.

Otra vez quieren invadir Pómac

Hace unos días algunos medios de comunicación informaron que el viernes 12 de junio, traficantes de tierras intentaron invadir otra vez el Santuario Histórico Bosque de Pómac. Este intento violento (los invasores portaban armas y secuestraron al personal del santuario) explica en parte lo que sucede en el país. Muchas personas creen que las medidas que se toman son solo “por un tiempo”, y que luego pueden regresar a la “normalidad”, es decir, a la impunidad, a hacer lo que les da la gana violando las leyes. Los invasores, según Perú 21, abrieron fuego, es decir, todo lo que anteriormente sucedió en la zona no parece haber servido de lección.

Felizmente estos señores pudieron ser desalojados y no lograron su cometido, sin embargo, no se pueden permitir este tipo de hechos. Asimismo, afortunadamente, no hubieron bajas humanas pero debemos entender que no escarmentar ante lo sucedido, nos mantiene en un espiral de conflictos de nunca acabar.

Esto se veía venir, pues, los terrenos de santuario son muy apreciados y seguramente dentro de estos invasores aún queda la esperanza de recuperar lo invertido en la zona (en pozos de agua, caminos). ¿Por qué apuestan estos señores a violar la ley?, ¿no existen otras alternativas de desarrollo? ¿Esto nos debe llevar a la instalación de una mesa de diálogo y a conversar con ellos?. Claro que no. Simplemente debe imperar el orden y punto. Qué diálogo puede haber si el asunto ya esta zanjado.

No podemos admitir este tipo de actos contra la legalidad, así como tampoco debemos permitir que se siga instaurando un país donde las invasiones y el atropello son herramientas permitidas para imponer medidas que lindan con lo ilegal.

Atando cabos

Finalmente, quisiera expresar que ante todo lo sucedido, me queda la esperanza de seguir apostando por buscar salidas a nuestros problemas. Cada uno debe haber sacado sus propias conclusiones y sabe de qué pie cojea. El Estado debe velar por los intereses de los ciudadanos bajo una mirada integradora, respetuosa y visionaria. No puede imponer medidas saltándose a los principales involucrados. Ahora, insisto, deben haber contrapropuestas que permitan discutir en una plataforma superior a la actual, qué es lo que se debe hacer, qué es lo que se puede hacer y cómo vamos a enfrentar los siguientes años.

Los apetitos electorales empiezan a despertar y no pararán hasta convertirse en un hambre voraz que puede deglutir esperanzadoras propuestas de cambio que, tras atravesar un “filtro político”, podrían convertirse en propuestas nada conciliadoras. El planeta entra a una etapa decisiva en su destino ante el aumento de la emisión de los gases de invernadero y los imparables cambios climáticos. Aprendamos de lo sucedido y seamos capaces de manejar nuestro propio destino. ¿Es eso mucho pedir?


Artículo aparecido el 19 de junio en la versión online de la Revista Viajeros:

miércoles, 17 de junio de 2009

LAS ÁREAS DE CONSERVACIÓN PRIVADA EN EL PERÚ: SUMANDO ESFUERZOS


Las Áreas de Conservación Privada (ACP) surgen en el Perú como una alternativa para coadyuvar a la conservación de importantes muestras representativas de ecosistemas amenazados. Su establecimiento es una opción que puede arrojar buenos resultados para la preservación y el aprovechamiento racional de la diversidad biológica, siempre y cuando se regule de manera acertada los mecanismos que las rigen. Actualmente son nueve las ACP establecidas en el Perú.

Las ACP, al igual que las Áreas de Conservación Regional, son áreas complementarias al Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SINANPE).

Las ACP incluyen aquellos predios de propiedad privada que, por sus características ambientales, biológicas, paisajísticas u otras relevantes, contribuyen a complementar la cobertura del SINANPE. Por solicitud de su propietario, son reconocidas como ACP en parte o en la totalidad de sus terrenos, en base a un acuerdo entre el Estado y el titular del predio. El mismo propietario es el que gestiona o administra el ACP para lo cual elabora e implementa un plan maestro (PM) que debe ser aprobado por el Instituto Nacional de Recursos Naturales (INRENA).

En la actualidad, el SINANPE comprende 60 Áreas Naturales Protegidas, las cuales representan el 14,86% del territorio nacional. De manera complementaria, las ACP representan el 0,07% y las Áreas de Conservación Regional representan el 0.12%. Es decir, a la fecha se tiene protegida el 15,04% de la superficie total del país.

El 6 de abril de 2004, el INRENA reconoció a las ACP y estableció que dichas áreas deben constituirse por un periodo no menor de diez años o de manera perpetua. Las propuestas deben cumplir ciertos requisitos de orden legal y sustentar su solicitud. Parte obligatoria de este proceso administrativo es que el área propuesta tenga título de propiedad y que esté inscrita en los Registros Públicos. Asimismo, se debe firmar una carta de entendimiento entre el Estado (representado por el INRENA) y el propietario del predio.

En dicho documento deben figurar los lineamientos básicos a seguir en el ACP, así como la zonificación que es planteada por el mismo propietario. De esta manera, se asegura que las condiciones de uso no sean solamente una obligación del dueño del área; sino que, en caso de ocurrir una transferencia de la propiedad o de derechos, éstas se trasladen junto con el predio y permanezcan durante el plazo para el que fue otorgado el reconocimiento. El incumplimiento de las obligaciones de este acuerdo por parte del titular del área determina la pérdida de su reconocimiento como ACP.

Por otro lado, la zonificación determina qué se puede hacer y en dónde, con el fin de establecer la mejor utilización de espacios y las estrategias a seguir para cumplir con los objetivos del área. Adicionalmente, para solicitar su establecimiento, no hay una extensión mínima o máxima de territorio, ésta solo deberá ser la necesaria para cumplir con sus objetivos.

Las ACP en el Perú

A la fecha, el Perú cuenta con nueve ACP; y además, existen por lo menos seis iniciativas en evaluación para adoptar dicha categoría. Las más antiguas son: el ACP Chaparrí, establecida en el 2001 y perteneciente a la comunidad campesina de Santa Catalina de Chongoyape, en los departamentos de Lambayeque y Cajamarca; y el ACP Bosque Natural Cañoncillo, ubicado en la parte baja del valle de Jequetepeque, en el distrito de San José, provincia de Pacasmayo, departamento de La Libertad. Fue establecida en el 2004 y los predios le pertenecen a la Cooperativa Agraria Tecapa.

Por otro lado, en el 2005 se establecieron las ACP Huayllapa, en el distrito de Copa, provincia de Cajatambo, en el departamento de Lima, de propiedad de la Comunidad Huayllapa; y el ACP Pacllón, en el distrito de Pacllón, provincia de Bolognesi, en el departamento de Áncash, propiedad de la Comunidad Pacllón.

En el 2006 se establecieron el ACP Sagrada Familia en el distrito de Puerto Bermúdez, provincia de Oxapampa, en el departamento de Cerro de Pasco; y el ACP Huiquilla, en el distrito de Longuita, provincia de Luya, en el departamento de Amazonas, a solo 17 km de la fortaleza de Kuélap. Los territorios de la primera de éstas le pertenecen a Juan V. Galíndez Tolentino, y los de la segunda, forman parte del Fundo “La Perla”, de propiedad de la familia La Torre Montoya.

Finalmente, en el 2007 y hasta la fecha, se establecieron el ACP San Antonio, en el distrito y provincia de Chachapoyas en Amazonas, cuya propiedad es de personas particulares; el ACP Abra Málaga en el distrito de Huayopata, provincia de La Convención, en el departamento del Cuzco, cuya propiedad también le pertenece a personas particulares; y finalmente el ACP Jirishanca, en la provincia de Lauricocha, en el departamento de Huanuco, donde el dueño de la propiedad es la Comunidad Campesina de Queropalca.

El ACP de mayor extensión es Chaparrí con 34 412,00 ha, y la de menor extensión es el ACP Sagrada Familia con 75,80 ha protegidas.

Objetivos y discusión sobre las ACP

Los principales objetivos de las ACP son: complementar al SINANPE en la conservación de la diversidad biológica y promover el uso sostenible de los recursos naturales en beneficio de las poblaciones locales. Asimismo, las ACP buscan la participación de los ciudadanos en la preservación del medio ambiente y la toma de conciencia sobre la importancia de la conservación.

Para el establecimiento de las ACP se debería tomar en cuenta prioritariamente áreas que estén ubicadas en las Zonas de Amortiguamiento de las ANP, en corredores biológicos, para facilitar el accionar del SINANPE. Así también se deberían priorizar territorios que ofrezcan servicios ambientales como protección de cuencas hidrográfica (cabeceras de cuencas), bosques primarios u otros.

En lo referente a la administración de las ACP, según la norma, el administrador puede ser el mismo dueño, o este mismo puede nombrar a quien crea conveniente. En el caso de las comunidades, el administrador debe ser elegido a través de una votación comunal. Dicho responsable es el nexo entre el ACP y el INRENA. Tal situación puede crear conflictos de intereses, si la comunidad percibe que quien administra el área no los representa realmente. Es por eso que una parte importante de la implementación de las ACP está referida al tema de resolución de conflictos sociales que pueden truncar el desarrollo de las mismas.

La fiscalización de las ACP por parte del Estado y de la sociedad civil es primordial. Se debe velar para que no persigan intereses ajenos a los de la conservación y uso racional de los recursos naturales. Es importante por ejemplo regular la introducción o reintroducción de especies, así como el destino de los ingresos económicos que generen las actividades de aprovechamiento como el turismo. También es importante la búsqueda de la resolución de los conflictos socioambientales que se puedan dar, sobre todo en aquellas ACP cuyos territorios están en manos de una comunidad o de varios propietarios; pues buscar el consenso entre muchos actores genera dificultades en la gestión del área protegida.

Pese a todo, las ACP son de gran utilidad para el Estado, así como para todos en general, pues complementan el radio de acción de las ANP ya establecidas. Sin embargo, aún hay mucho por definir e implementar para que dichas áreas contribuyan realmente para la conservación y puedan beneficiar a todos y no a unos cuantos. No se deben percibir como esfuerzos aislados, sino más bien como iniciativas que pretenden colaborar con la preservación de nuestro gran patrimonio natural.

Artículo publicado en julio de 2007 en la versión online de Viajeros.

LAS LOMAS DEL LÚCUMO: UN OASIS VERDE UNICO EN LA LIMA GRIS


La mayoría de limeños tenemos un motivo común (entre muchos otros) para renegar: la humedad. Aquella que nos lleva a afirmar exageradamente que el frío capitalino es casi siberiano, ocasiona justamente una avalancha de verdor en unas lomas que en verano lucen casi como el paisaje de un planeta sin vida. Es sorprendente percibir como todas las fuerzas de la naturaleza se confabulan para aprovechar cada molécula de agua. Conozcamos este destino a la vuelta de la esquina.

Este interesante ecosistema se haya en el centro poblado rural de Quebrada Verde en el pintoresco y conocido Pachacámac a 37 Km. al sur de Lima. Para llegar hasta este hermoso paraje debe tomar la Av. Paul Poblet, atravesar el pueblo de Pachacámac, cruzar el incipiente río Lurín y continuar un par de kilómetros más. A pocos minutos divisará las Lomas del Lúcumo que nacen en el amigable y pujante centro poblado de Quebrada Verde.

Estas lomas representan un tipo de ecosistema cada día más escaso en la zona costera del país. El verdor de las Lomas del Lúcumo dan fe de los incomparables mecanismos de la sabía naturaleza en su afán de sobreponerse a las más extremas situaciones. Las lomas esperan con ansía los días de junio para comenzar a poblarse del verdor que las caracteriza. A partir de agosto hasta noviembre las lomas ofrecen un festival de vida para los amantes de la naturaleza, de las caminatas y para los que poseen el afán de descubrir nuevas posibilidades de esparcimiento.

En la quebrada se identifican dos estaciones claramente diferenciadas con algunos meses de transición entre una y otra: la estación húmeda y la estación seca. La primera se inicia en junio y se prolonga hasta octubre. La segunda se inicia en enero hasta mayo. Pachacámac goza de un aliado muy importante: el mar. Es justamente en este, donde, a raíz del agua fría de la corriente de Humboldt, se origina la neblina (otra causante de improperios para muchos) que se desplaza hacía el continente. La altura y la ubicación de las lomas impiden que esta neblina se dirija tierra adentro y permiten que se apoderen de cada partícula de humedad.

Un recorrido entre piedras de singular forma y abundante verdor

Iniciamos el recorrido ante la despreocupada mirada de parsimoniosas vacas. Frente a nosotros se erige la imponente quebrada. El camino no presenta mayor dificultad y discurre casi en línea recta hasta que poco a poco va virando hacía la derecha para iniciar un ascenso un poco más prolongado. Si se pone atención, en los extremos de la quebrada observamos salpicadas formaciones rocosas de caprichosas formas. Todas ellas ofrecen una guarida perfecta para el caminante. Algunas de estas descomunales rocas parecen haber sido cortadas con algún propósito. Sus relieves son casi perfectos y simulan perfiles de extrañas coincidencias. Conforme avanzamos, el verdor se manifiesta con más ahínco. Destacan el tabaco silvestre, el mito (o papaya silvestre), la flor de Amancaes y otras plantas adaptadas a estas condiciones climáticas.

La naturaleza nos envuelve y nos invita a seguir el camino para descubrir otros encantos de las lomas. La neblina parece cubrirlo todo y se inmiscuye por doquier para felicidad de la flora y fauna del lugar. Tras un par de kilómetros divisamos un mirador y hacemos un alto para contemplar el lugar. Es realmente increíble que estemos a espaldas de Lima sumergidos en un brote de vida y calma.

Tras unos metros más se puede apreciar una antigua mina de la cual se extraía oro. La curiosidad nos obliga a incursionar cuales topos en esos reducidos espacios. Todo esto y más forman parte del atractivo del lugar. Seguimos subiendo y llegamos a un punto que permite apreciar los poblados que se encuentran tras las lomas con sus ruidos de combis, música y desorden citadino. El frío parece de cordillera y la neblina lo cubre ahora si, casi todo. Tanto así, que la vista a unos metros más allá, se limita únicamente a un manto uniforme de espesa niebla.

La fertilidad de las lomas

En este punto, la fertilidad de la quebrada alcanza su mayor plenitud y uno se siente como si estuviese en algún otro paraje muy lejos de la ciudad. Lamentablemente esto no es así y lo que sigue es el descenso hacía el punto de partida. Pero las atracciones de este recorrido aún no se terminan. En el tramo final presenciamos una imponente formación rocosa que sirve de guarida a cientos de murciélagos y que invita a los aficionados a escalar en roca (rapel) a hacer gala de sus cualidades.

En una roca a un par de kilómetros antes de concluir el circuito encontramos unas pinturas rupestres que evidencian una de las actividades de los antiguos pobladores de la zona: la caza. Un testimonio imborrable pese a los años. Seguimos descendiendo hasta llegar al centro poblado y dejar atrás las lomas. Han transcurrido cerca de tres horas. El tiempo se diluyó con la neblina. Todo parece tan cercano y reciente.

No podemos dejar de lado a algunos pobladores afortunados de la zona que se cruzan en nuestro camino burlándose de nosotros, henchidos de orgullo de su verde hábitat. Las aves más comunes son el cernícalo americano (Falco sparverius), la lechuza terrestre (Athene cunicularia), el pampero costeño (Geositta peruviana), el aguilucho común (Buteo polyosoma), el aguilucho grande (Geranoaetus melanoleucus), la tórtola cascabelita (Metriopelia ceciliae) y las golondrina Santa Rosita (Pygochelidon cyanoleuca). Algunos mamíferos habitan en la zona, tales como el zorro, la vizcacha, el zorrino y murciélagos.

La iniciativa del pueblo de Quebrada Verde

El impresionante mundo natural se adapta a través de los años a implementar y mejorar técnicas para su supervivencia y desarrollo. De un modo parecido, el centro poblado de Quebrada Verde con la ayuda de diversas ONG´s, viene implementando iniciativas de desarrollo para mejorar la calidad de vida de sus pobladores y asegurar una supervivencia digna y con un futuro alentador para las generaciones venideras. Un ejemplo claro es el manejo de este circuito ecoturístico, el cual busca generar una fuente de ingreso y desarrollo para los pobladores locales y preservar paralelamente el medio ambiente. Un binomio que puede ir perfectamente de la mano. Compruébelo usted mismo.

Visite las Lomas del Lúcumo y conozca de cerca este interesante ejemplo de participación ciudadana. Sea testigo de esta propuesta innovadora y proactiva en nuestro medio y déjese llevar por el encanto de la naturaleza en pleno, a tan pocos minutos de nuestra asfixiada capital.


Artículo publicado en el 2005.

EL VALLE VERDE DE LIMA: UN JARDIN FERTIL Y PRIVILEGIADO PARA LA ASFIXIADA CAPITAL

Lima crece como un tumor maligno sin rumbo y sin ninguna intención de detenerse. Los espacios verdes se reducen drásticamente cada día a pasos agigantados. Sin embargo, a solo unos cuarenta minutos al sur, un valle se rehúsa a ser absorbido por la vorágine expansionista de la capital. Estas tierras, bañadas por el río Lurín, albergan una serie de ejemplos de pujanza y posibilidades de desarrollo. No dejemos que desaparezca.

El último pulmón de Lima debe ser conservado

Para conocer el origen del valle es necesario trasladarnos hasta unos 5,000 msnm, y exactamente al nevado Surococha en la provincia de Huarochirí. De los deshielos del nevado, nace el río Lurín que recorre 106 Km antes de derramar sus aguas en el Océano Pacífico. En este trayecto, dota al valle del elemento indispensable para su fertilidad: el agua. El valle del río Lurín incluye tres distritos antes de desembocar en el mar: Cieneguilla, Lurín y Pachacámac. Estos tres constituyen el Valle Verde de Lima. De nosotros depende su conservación.

¿Qué elementos debe tener un valle fértil?: agua, un clima propicio, riqueza cultural, historia, gente emprendedora y productos de calidad. El Valle Verde de Lima cumple con todos estos requisitos. Pese a que la cuenca del río Lurín, es la que menos agua tiene en comparación con las otras dos cuencas del cinturón ecológico de Lima (la del río Chillón y la del río Rímac), abastece de este importante elemento a esta zona. Asimismo, el clima es propicio para actividades agrícolas y agropecuarias, convirtiendo sus tierras en permanentes brotes de verdor. El clima del valle cumple otra función valiosa, produce aire limpio y regula el clima de Lima.

El valle alberga al Santuario Arqueológico de Pachacámac. Este importante centro religioso es el vestigio prehispánico más importante de la costa central. Además, se encuentran aún indicios de un camino inca que conectaba este valle con el Cuzco. También se han registrado en la zona cerca de 250 ruinas, lo que evidencia una sólida riqueza histórica. Durante el recorrido por estas tierras, se percibe la sabiduría del antiguo peruano que no deja de deslumbrarnos. Este construía sus viviendas en la falda de los cerros, dejando las amplias tierras para el cultivo. A través de las acequias construidas que bordean al valle, discurre parte del agua que garantiza la verdura del lugar.

Estos conocimientos se trasladan al presente y forman parte del fundamento destinado al progreso para muchos pobladores. No faltan aquellos, que con su esfuerzo, sapiencia y ganas de salir adelante, apuestan por el desarrollo sostenible en el valle y generan productos de calidad que tienen gran demanda en el extranjero y en la capital del país.

A estos elementos imprescindibles de un escenario de grandes posibilidades, se suma la estratégica ubicación geográfica que le otorga una importancia como corredor económico entre la capital y la sierra limeña. Sumado a eso, el valle es un importante parque verde a pocos minutos de Lima, convirtiéndose en una importante opción turística. Que más fácil que escaparse a esta geografía de enorme potencial.

Un valle de inmensas posibilidades

En una de las calles de Lurín encontramos a un prospero artesano que exporta sus trabajos al mercado europeo y que con gran visión comercial, adapta sus personajes de adobe según el país del viejo continente al que van dirigidos. Desde figuras alargadas, hasta rebosantes iglesias, son fabricadas con gran dedicación y empeño. A unas cuadras, encontramos a una familia dedicada a los textiles que trabaja con maquinaria tradicional. Ambos productos son de alta calidad e incorporan algunos diseños y elementos del lugar.

LAS AMENAZAS DEL VALLE: COMBATIRLAS ES TAREA DE TODOS
Para nadie es desconocido la amenaza que la “selva de cemento” con su expansionismo, significa para los pocos espacios verdes que aún quedan. El valle verde no se salva de este latente peligro. En Lurín se están expandiendo una decena de fábricas ilegales que ignoran el medio ambiente y vierten sus desechos dañando el ecosistema. Asimismo, estas empresas desfiguran el rostro del pueblo, al hacer caso omiso a los reglamentos sobre las ordenanzas en cuanto a la estética, exhibiendo fachadas que no van de acuerdo a la zona. A esto se suma la incompetencia de algunas autoridades, ya que se están vendiendo terrenos agrícolas de manera ilegal para ser industrializados. De este modo se atenta contra la biodiversidad y el mantenimiento de zonas verdes.

En pleno valle se puede visitar un terreno de una hectárea de donde se extraen productos agrícolas de alta calidad y libre de químicos. La finca Casablanca es también conocida por la producción del denominado biogás. Este se produce en base a los desechos de cuyes. En este lugar se practica la agricultura controlando los cultivos de manera natural. Es así, como las generosas fresas crecen en compañía alternada de voluptuosos ajos. Estos últimos albergan un insecto que se alimenta de los insectos de la fresa. De este modo, se controlan (no se eliminan) las posibles plagas. Actualmente, se vienen cultivando algunas especies selváticas y se viene estudiando nuevas posibilidades de cultivo y de riego que pueden ser aplicadas en el valle.

La población de cuyes en Casablanca bordea los mil ejemplares. Sus excrementos son combinados con la bazofia, que es el liquido contenido en el estomago de la vaca recién sacrificada y que alberga una alta concentración de microorganismos que inducen a la fermentación. Esta combinación, con agua, en una cámara que se asemeja a un gran estomago, produce el biogás (principalmente metano). Este gas puede ser utilizado para dotar de energía a la finca. Muchos se preguntan: ¿Por qué se utiliza el excremento del cuy y no otro? Se puede utilizar el excremento de cualquier animal, sin embargo, todo depende del alimento. En este caso, la degradación es más rápida y por ende, más productiva.

En Casablanca se viene gestando además un proyecto para obtener biogás a partir de los desperdicios que produce el ser humano. Para tal fin, se viene experimentando con la bazofia y con residuos producidos por humanos (no se incluyen ni restos de carne, ni huesos, ya que su descomposición toma mucho tiempo). Este método para obtener gas natural se utiliza ya en países europeos con excelentes resultados. Otro ejemplo más, de las diversas alternativas de desarrollo que proporciona este valle limeño.

Circuito ecoturístico para la capital

Valle Verde ofrece también amplias posibilidades para mantener un contacto muy cercano con la naturaleza sin necesidad de desplazarse a grandes distancias. La franja costera ofrece el espectáculo de las misteriosas islas de Pachacámac y permite observar las aves del litoral. En el pueblo de Quebrada Verde se encuentran las Lomas del Lúcumo. El recorrido por este importante ecosistema de lomas costeras, es un proyecto ecoturístico manejado por la comunidad de manera exitosa. Los pobladores administran el circuito y guían a los visitantes.

Esta iniciativa genera ingresos y una fuente de desarrollo en la zona. Estas lomas se pueblan de vida desde agosto a noviembre y atraen a cientos de limeños que escapan del recargado cielo limeño.

LAS LOMAS DEL LÚCUMO: EJEMPLO DE DESARROLLO ECOTURÍSTICO
El impresionante mundo natural se adapta a través de los años a implementar y mejorar técnicas para su supervivencia y desarrollo. De un modo parecido, el centro poblado de Quebrada Verde en Pachacámac con la ayuda de diversas ONG´s, viene implementando iniciativas de desarrollo para mejorar la calidad de vida de sus pobladores y asegurar una supervivencia digna y con un futuro alentador para las generaciones venideras. Un ejemplo claro es el manejo de este circuito ecoturístico, el cual busca generar una fuente de ingreso y desarrollo para los pobladores locales y preservar paralelamente el medio ambiente. Un binomio que puede ir perfectamente de la mano. Este es un interesante ejemplo de participación ciudadana y es una propuesta innovadora y proactiva en nuestro medio.

También es posible realizar deportes de aventura, tales como el ciclismo, ala delta, parapente, rapel y escalada en roca. Para los que decidan quedarse varios días en el valle, existe una amplia gama de lugares para hospedarse o acampar en el valle. El capitalino es el más beneficiado con esta zona e irónicamente es el que está atentando contra toda esta zona.

Naturaleza y desarrollo: Valle Verde un escenario propicio

La conservación de este valle depende de todos los actores involucrados con el desarrollo de la zona. Se debe buscar un manejo sostenible que otorgue rentabilidad y progreso a los pobladores del lugar. Ellos deben ser los principales beneficiados. Para tal fin, es necesario identificar las posibilidades que ofrece el valle. La implementación de los lineamientos de desarrollo a través de la participación ciudadana, debe contemplar todos los aspectos desde los ecológicos hasta los sociales. Este hermoso valle tiene el capital necesario para buscar realizar la formación de una alternativa seria de turismo para la zona, que incluya también al ecoturismo como parte de este gran proyecto.

Se deben aprovechar los recursos locales de la mejor manera con una visión empresarial que no deje al azar los patrimonios culturales, sociales e históricos de esta importante cuenca. Todos debemos ser participes del mantenimiento y desarrollo del valle. Las generaciones futuras deberán ser las que reciban el beneficio, y obtengan un mejor nivel de vida, sin mermar el medio ambiente. Hagamos posible que los propios limeños conserven su propio jardín. Para esto solo hay que conocer la zona y proponernos este reto. Visite el valle y confírmelo usted mismo.

RIQUEZA BIOLÓGICA DEL VALLE
Valle verde pertenece a la ecoregión del desierto del Pacifico e incluye lomas costeras. Asimismo cuenta con una diversa flora y fauna. Las especies de flora silvestre más comunes son la Flor de Amancaes (Hymenocallis amancaes), el mito o papaya silvestre (Carica candicans), así como algunos cactus como el “cola de zorro” y el conocido “San Pedro”. Entre las aves más comunes se encuentran: el cernícalo americano (Falco sparverius), la lechuza terrestre (Athene cunicularia), el turtupilín (Pyrocephalus rubinus), el pampero costeño (Geositta peruviana), el aguilucho común (Buteo polyosoma), el aguilucho grande (Geranoaetus melanoleucus), la tórtola cascabelita (Metriopelia ceciliae) y las golondrina Santa Rosita (Pygochelidon cyanoleuca). Algunos mamíferos habitan en la zona, tales como el zorro, la vizcacha, el zorrino y murciélagos. También se encuentran algunos reptiles como la serpiente ciega, la serpiente venenosa y la lagartija de las Huacas (Phyllodactylus sentosus), así como algunos anfibios.


Artículo escrito en setiembre de 2005 y publicado editado en Viajeros y en diversos boletines.

VÁMONOS PA’ L NORTE; VÁMONOS PA’ OLMOS Y CHICLAYO

“La inteligencia es la capacidad de aceptar nuestro entorno. A lo que se denomina la ceguera del destino, es en realidad únicamente la propia miopía”
William Faulkner (1897–1962)

Olmos, es un pueblo a 104 kilómetros al noreste de la capital de la Región Lambayeque: Chiclayo (a 720 kilómetros al norte de Lima). En este pueblo se ubica el Zoocriadero Barbara D’Achille, en donde la Asociación Cracidae Perú ha logrado reproducir Pavas Aliblanca en cautiverio para ser reintroducidas en su hábitat natural. Olmos y Chiclayo son solo dos ejemplos de pujanza en el conocido y famoso norte del Perú. Conozcamos un poco más de esta emergente zona de grandes posibilidades.

La negrísima noche de Olmos lo cubría todo. El sonido sereno del manto nocturno omnipresente rondaba por doquier. Las Pavas Aliblanca se mantenían paralizadas mientras revisábamos sus jaulas amparados en la calma del lugar. El olor de la oscuridad completa era una mezcla dichosa de algarrobos y tierra seca, ansiosa de lluvia. Entre Olmos y Chiclayo se encuentran salpicados poblados con nombres típicos mochica, tales como: Motupe, Jayanca, Pacora, Illimo, Túcume, Mochumí y Lambayeque.

Algunos rostros marcadamente moches y cuarteados por el sol, dan fe del pasado guerrero de la gente de esta zona del Perú. Atravesamos de noche estos pueblitos por la antigua Panamericana Norte. La escena común era la siguiente: dos o tres personas sentadas conversando en la puerta principal de una casa con vista privilegiada a la carretera apreciando la vida discurrir. Uno cree haberse detenido repentinamente en el tiempo al percibir el grado de marginalidad existente en estos poblados y el notorio desencanto de sus pobladores. Sus rostros reflejan facciones aguerridas y compactas, de penetrante mirada, pero desgastados por las duras ganas de sobrevivir.

En cada poblado encontramos elementos en común: un par de bodegas, una iglesia, una canchita de fútbol y por ahí algún velorio. Las calles que se adentran a los pueblos, transversales a la carretera, son tragadas por la oscuridad. Estas calles de indefinidas formas y sin asfaltar, amparan la esperanza y desesperanza de miles de peruanos que luchan diariamente por salir adelante. Esta zona norte nos ofrece la posibilidad de acercarnos verdaderamente a un epicentro de desarrollo y fuerza, en un inigualable, singular y rico ámbito geográfico.

Chiclayo: una ciudad que crece vertiginosamente

Chiclayo es una ciudad infestada de unos terribles e innumerables bacilos amarillos de incontrolable proceder: los inescrupulosos “ticos” mutados a taxis. En algún momento del día llegué a contar diecisiete especímenes detenidos ante un semáforo. Esta terrible infección la desmerita como a varias ciudades del Perú. Chiclayo se asemeja a una vitrina gigante de mercadería, ropa, tarjetas para celulares, relojes, lentes, zapatos y cabinas de Internet. Además, alberga a un alarmante número de avezados carteristas. Muchos se preguntan, de dónde proviene la denominación de “Capital de la Amistad”. Al parecer, este apelativo no concuerda mucho con la realidad, sin embargo, esto es discutible.

Tuve la grata oportunidad de conocer algunos personajes interesantes, que le dan un realce muy agradable a esta ciudad costeña. En la esquina de una calle estrecha y empedrada encontramos un pequeño local que ofrece de día apetitosos menús y en la noche se convierte en una sanguchería de reconocidos lechones. Darwin, un uruguayo con nombre científico y casi peruano, es el dueño de este pequeño pero acogedor local. Este charrua de abultado abdomen nos ofreció una amena velada en su local. Ahí mismo conocí a un argentino con ojos de pescado y típico rostro platense, que tras lanzar improperios contra los charruas (para él Uruguay es una provincia de Argentina) y discutir acaloradamente sobre fútbol (tema infaltable), se alejó apurado, escapando quizá de sus acreedores.

Los chiclayanos dan la impresión de conocerse todos entre sí y formar una comunidad pequeña y versátil, ajena a esa masa arrolladora de ticos y comercio ambulatorio. El uruguayo, pese a que repetía alegremente que “no me conocía”, mostraba esa hospitalidad y camaradería común en los verdaderos y antiguos habitantes de esta ciudad norteña. Esta rescatable cualidad parece perderse con la vorágine del tiempo. En una antigua visita a Chiclayo me hospedé en un hotel antiguo de la Plaza de Armas. Diez años después, la escena cambió abruptamente. El número de gallinazos, de robos, de ticos y el crecimiento no planificado, han aumentado desproporcionadamente. Tal como lo conversé esa noche con el distinguido uruguayo, me llevé la impresión de que la ciudad alberga un tumor maligno que crece y se expande sin rumbo.

El rico norte y sus posibilidades

Las posibilidades de desarrollo y progreso que tiene esta vasta zona del Perú son gigantes y muy alentadoras. Todo esto, siempre y cuando se fomente un desarrollo planificado, a corto, mediano y largo plazo, que vaya de la mano con un trabajo que involucre a las poblaciones locales. En cuanto a la utilización de los potenciales turísticos, arqueológicos y ecológicos de la zona, se debe fomentar e impulsar un trabajo de campo de “comunidad en comunidad” para convencer al poblador local de las ventajas que trae consigo la conservación del medio ambiente.

Es necesario explicar al poblador local la importancia de conservar el hábitat y con ello las especies que ahí viven. Esto se logra con políticas de desarrollo que le brinden beneficios palpables, y en una primera instancia, a corto plazo. Se deben ver beneficiados todos los pobladores, no solamente algunos. Esto se debe ver reflejado en postas médicas, colegios, infraestructura, servicios básicos, es decir con bienes materiales que mejoren la calidad de vida.

Para esto es necesario formar una cultura ecológica y de progreso en las escuelas a fin de difundir la necesidad de salvaguardar los recursos existentes y poder utilizarlos adecuadamente para el desarrollo sostenible de todos los pobladores de la zona.

Toda esta campaña debe de estar dirigida principalmente a los niños, pues ellos serán los principales beneficiados y se convertirán en los actores y forjadores de su propio futuro y el de su región. Este panorama no es exclusivo de esta zona del Perú, sino que debería comprender a todo el país. Solo queda ponerse a trabajar.

Artículo publicado en octubre de 2005 en Infoecología.

LAS ÁREAS NATURALES PROTEGIDAS DE USO DIRECTO EN EL PERÚ: CONSERVACIÓN Y MANEJO PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE


Las Áreas Naturales Protegidas (ANP) en el Perú de uso directo comprenden a las Reservas Nacionales y Paisajísticas, los Bosques de Protección, los Refugios de Vida Silvestre, las Reservas Comunales y a los Cotos de Caza. Estas ANP deben garantizar la protección de la biodiversidad y además, permitir alternativas de desarrollo sostenible y sustentable que se traduzca en mejoras de la calidad de vida de las poblaciones locales.

Estas ANP fomentan el aprovechamiento de los recursos naturales, prioritariamente por las poblaciones locales, bajo los lineamientos de un plan de manejo.

Las ANP de uso directo forman parte del Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (SINANPE). Este tipo de uso abarca el mayor número de ANP en el Perú (26). Además de proteger la biodiversidad y determinados procesos biológicos, brindan beneficios que pueden ser captados por el mercado comercial mediante actividades productivas que generen bienes o servicios y por ende ingreso de recursos monetarios.

Un uso directo permite que en ellas se realicen actividades como el turismo y la extracción de productos biológicos (estas ANP garantizan la reproducción de especies). Dichas acciones implican un grado de intervención que debe realizarse bajo el amparo de un plan de manejo, el cual siente las bases para un uso racional y sostenible de los recursos naturales en el tiempo, sin que merme ni ponga en riesgo el crecimiento de las poblaciones y la integridad de los ecosistemas.

Los Bosques de Protección (BP): garantía de servicio ambiental

Los BP garantizan la provisión de elementos básicos como el agua para las poblaciones aledañas, así como la conservación de bosques y suelos. Los BP no protegen necesariamente la biodiversidad, sino más bien procesos naturales o zonas determinadas (cabeceras de cuencas, nevados, glaciares) que aseguran el uso del agua (agua potable, generación de energía hidroeléctrica) y la protección de tierras de la erosión.

Esta categoría abarca seis ANP, una de ellas es el BP de Alto Mayo en el departamento de San Martín, con una extensión de 182,000 has., que protege la vegetación boscosa de la parte alta de la cuenca hidrográfica del río Mayo ubicada en la selva alta. Al proteger la cobertura vegetal, garantiza que las tierras agrícolas del valle no sufran los efectos de la erosión hídrica y que las poblaciones humanas del Valle del Alto Mayo utilicen el agua para su consumo, agricultura e industria.

Los BP permiten además el uso de recursos naturales y actividades extractivas; sin embargo, existen diversas amenazas como la deforestación, la caza furtiva y la extracción ilegal de especies silvestres, así como la colonización por inmigrantes.

Conociendo algunas ANP

Las Reservas Comunales (RC) han sido catalogadas a nivel internacional por la Unión Mundial para la Conservación (UICN) como modelos de áreas protegidas. Dichas reservas tienen como principal objetivo beneficiar a las poblaciones locales a través de la conservación y aprovechamiento de la flora y fauna. El uso debe de estar estipulado en el plan de manejo que los pobladores mismos deben aplicar.

La primera RC en incorporarse al SINANPE fue la de Yanesha en 1988, con una extensión de 34,744 has. Se ubica en el departamento de Cerro de Pasco en la zona de amortiguamiento del Parque Nacional Yanachaga-Chemillén. La última que ingresó fue la RC Purus en el 2004, ubicada entre los departamentos de Ucayali y Madre de Dios. Existen además cinco RC y todas tienen en común como principales amenazas: la extracción ilegal de madera, la invasión de colonos madereros y mineros, así como la construcción de carreteras cerca de las zonas protegidas.

En el caso de las RC se debe buscar y fomentar una mayor participación de los pobladores locales, así como una intervención más severa del Estado para enfrentar las amenazas existentes.

Por otro lado, las Reservas Nacionales (RN) protegen varios ecosistemas y la diversidad biológica relevante. Así también, en ellas se desarrollan alternativas de uso directo como el turismo. La RN de Paracas ubicada en la costa sur del Perú genera cerca de US$ 10 millones anuales en la actividad turística para las poblaciones locales, ya que es una de las más visitadas y conocidas en el Perú; sin embargo, ya sufre los embistes del hombre debido al excesivo número de visitantes. Las ANP deben tener un límite de visitas sino queremos que estas sucumban en los siguientes años.

De uso directo también son las Reservas Paisajísticas (RP). Esta categoría sólo incluye a dos ANP: La RP de Nor Yauyos – Cochas que abarca territorios de la sierra de los departamentos de Lima y Junín, y la RP Subcuenca del Cotahuasi, declarada como RP recién hace no mucho (en mayo del 2005) y que alberga al cañón más profundo del mundo. El objetivo principal de estas ANP es conservar la diversidad biológica, cultural, paisajística, así como impulsar una relación armoniosa entre los pobladores locales, los recursos naturales y las actividades económicas que se puedan dar a fin de asegurar un desarrollo sostenible.

Ambas reservas son puntos magnéticos para el turismo, el cual al mismo tiempo, puede convertirse en una de sus principales amenazas si no es regulado.

En el Perú existen dos Cotos de Caza (CC) que buscan aprovechar la fauna silvestre, a través de la caza deportiva regulada, y fomentar el turismo aficionado. Uno de ellos es el CC El Angolo, en el departamento de Piura que además protege una porción del Bosque Seco Ecuatorial. El otro CC es el de Sunchubamba ubicado en la sierra del departamento de Cajamarca.

Los Refugios de Vida Silvestre: ANP por estrenarse

A diferencia de los Parques Nacionales (PN) -de uso indirecto, es decir con una mínima intervención humana-, que por lo general contienen grandes extensiones con el fin de conservar procesos evolutivos de un ecosistema, los Refugios de Vida Silvestre (RVS) –categoría que aún no incluye a una ANP- permitirían una intervención regular con fines de manejo con la intención de garantizar los hábitats para las especies que allí habitan o para ofrecer ciertas facilidades a especies determinadas para su reproducción y recuperación de su población.

Esta categoría presenta una posibilidad interesante de manejo racional del medio ambiente modificando el proceso evolutivo y el ciclo natural en beneficio de las especies que se conservan. Por ejemplo, se pueden cortar totorales, drenar cuerpos de agua, construir refugios o nidos u otras actividades que aseguren la persistencia de diversos procesos que faciliten la adaptación de especies.

En el Perú existen algunas Zonas Reservadas (ZR) -que no es una categoría del SINANPE- como Laquipampa, en el departamento de Lambayeque o los Pantanos de Villa, en la ciudad de Lima, que podrían convertirse en RVS. Las ZR son ANP temporales en proceso de evaluación hasta que concluyan los estudios necesarios para su categorización.

Meter mano pero: ¿cuánto? quién? ¿cómo?

Las categorías de uso directo permiten actividades humanas que pueden generar repercusiones positivas y negativas en el medio ambiente. Dichas prácticas deben fomentar un aprovechamiento que debe ser fiscalizado y respetado, según lo que contenga el plan de manejo, además de ser compatibles con los objetivos de las ANP. El uso y la extracción debe hacerse de tal manera que las generaciones futuras también puedan tener ese beneficio.

Este uso debe tener como usuarios estratégicos a los pobladores locales, quienes deberían conservar y ser los primeros en recibir los beneficios que se generen. Ellos también deben velar por el uso sostenible y sustentable a largo plazo. Para estos fines, urge de manera imperiosa una legislación clara y severa que regule el uso y sancione a los que la incumplan. Del mismo modo, los planes de manejo deben ser exhaustivos y no dejar nada a la suerte. El Estado debe ampliar su presencia y asumir el rol de director con el apoyo de la sociedad civil y de todos los involucrados.
Artículo publicado en junio de 2006 en Infoecología.

BIENVENIDOS AL NUEVO MORDOR: ¡EL PERÚ! (XXVII)

  Hace unos meses, tras un golpe de lucidez y un destello de valor, decidí abrir dos redes sociales para lanzar mensajes sobre diversos tema...