viernes, 12 de junio de 2009

LOS PRIMEROS OSOS CON ANTEOJOS Y CON COLLARES EN EL PERÚ


Estudios recientes en territorio lambayecano permiten hacer un verdadero y detallado seguimiento del oso de anteojos (Tremarctos ornatus) para conocer sus costumbres y así poder conservar en su hábitat natural al único oso sudamericano. Los primeros tres osos de anteojos silvestres con collares en el Perú brindarán valiosa información.


El oso de anteojos habita a lo largo de la Cordillera de los Andes, es decir, desde Venezuela hasta Bolivia incluyendo Colombia, Ecuador y Perú. En nuestro país se calcula que deben existir cerca de 5000 ejemplares distribuidos entre los 250 y 4500 msnm. Este úrsido también es conocido como ucumari u oso andino, y se encuentra en peligro de extinción. Es cazado por ser considerado peligroso y como una amenaza para el ganado, así como para ser utilizado en circos, y porque para algunos sus órganos son afrodisíacos.

Su situación es preocupante, puesto que cada día le quedan menos áreas para establecerse debido al avance de la colonización de tierras y a las amenazas directas que se ciernen sobre él. Urge redoblar los esfuerzos para la conservación de este importante y emblemático mamífero diseminador de semillas. Para tal fin, es necesario conocer más sobre esta especie con el propósito de determinar sitios prioritarios que deben ser resguardados con el objetivo de asegurar su hábitat.

Conocer mejor para proteger

En este importante esfuerzo, la bióloga canadiense Robyn Appleton, con el apoyo de los comuneros Javier y José Vallejos, viene desarrollando desde el 2006 el proyecto "Ecología y abundancia de osos andinos en los bosques secos del noroeste del Perú: pozas de agua como oportunidades de investigación y desafíos en la conservación" en la zona de influencia del Refugio de Vida Silvestre Laquipampa en Lambayeque. Los territorios comprendidos para la investigación se encuentran dentro de la jurisdicción de la comunidad campesina Mochumi Viejo y de (paradójicamente) la Asociación Ganadera "El Cebú".

Tras recibir el permiso del desaparecido INRENA (requisito indispensable para trabajar con fauna silvestre) y de las comunidades campesinas (otro requisito ineludible), Appleton y sus colaboradores iniciaron a finales de agosto del 2008 sus recorridos en la zona de estudio. De esta manera, en la madrugada del 7 de setiembre colocaron el primer collar (con GPS incluido) a un oso de anteojos hembra. Para esto, se hizo un seguimiento del oso a lo largo de una semana desde diversos escondites. Luego, tras encontrar el mejor momento para la captura temporal, se le lanzaron unos dardos especialmente preparados desde una distancia de 8 a 10 metros.

Ante el primer dardo, la hembra reaccionó intentando sacarse el dardo, y sin resultado alguno, siguió caminando. Tal situación ameritó un segundo dardo, tras el cual la osa aceleró el paso, y luego de unos minutos, cayó sedada por casi una hora, tiempo suficiente para que Appleton le instale el collar a esta hembra de 37 kilos. Una vez que se despertó, se le aplicó una droga para que se recupere en óptimas condiciones del trance y tras tan solo 15 minutos la osa continuó con su rutina.

Luego de hacerle un seguimiento de tres horas, la hembra regresó a sus dominios como si nada hubiese pasado. De esta manera, el primer espécimen del oso de anteojos en el Perú con un GPS demostró que estaba dispuesto a colaborar. Este ejemplar proporcionará sin duda datos muy valiosos para la ciencia sobre su biología, comportamiento, rutas y expansión. Bienvenida sea.

Y para el beneplácito de la comunidad científica y conservacionista del país, los datos de este importante suceso en el país fueron hechos públicos durante el II Simposio Internacional sobre el Oso Andino, celebrado en Lima entre el 8 y 14 de noviembre del 2008. Appleton asegura además que luego de toda esta nueva experiencia para la osa, esta hembra brava no reportó ningún síntoma negativo, lo cual, explica la bióloga, se debe al poco stress que significó la operación. Asimismo, no hubo repercusiones negativas después de la inmovilización y el oso no ha relacionado esta experiencia con el ser humano, pues no hubo contacto antes de que sea dormido.

Lo dice la osa

Todos los datos que se obtienen de esta osa son invalorables para entender diversos aspectos sobre su comportamiento. Se ha podido determinar que esta especie utiliza algunos espacios naturales, de los cuales se pensaba que no eran utilizados por los osos. Se reportó que la osa se movilizó en unos peñascos que tienen una altura de entre 200 y 500 metros. Y no solo ella, pues ocho osos más también merodean por aquella zona; entre ellos, dos osas con crías. Dicho lugar, según Appleton, es un sitio seguro para estos mamíferos.

La batería del collar colocado a la osa durará hasta junio del 2010. Es decir, hay información confiable y certera para rato. Appleton registra diariamente la información y anota 3 ó 4 posiciones al día, a fin de hacer un seguimiento y mapeo completo del rango de distribución de esta osa en el bosque seco. También se logrará determinar y conocer más sobre su alimentación y el acceso a las fuentes de agua. Por otro lado, se podrá además estimar la población de estos mamíferos en la zona de estudio.

Para estos fines, Appleton y su equipo utilizan tecnología de punta con la que ya han detectado más de 30 individuos en la zona, entre ellos, 5 hembras con crías de edades que oscilan entre 40 días y 1 año. Cada osa tiene una cría, no obstante, una de las osas fue vista con dos. Adicionalmente, se ha identificado que en verano, los osos descienden hasta los 250 msnm y comparten el mismo hábitat. En invierno existe mayor dispersión de los osos en la zona.

El verano es para los osos la época de apareamiento, pues se han visto a algunos machos perseguir a las hembras y desarrollar conductas agresivas entre ellos. De esta manera, es la primera vez que se ha registrado científicamente el comportamiento de apareamiento de los osos andinos. Se ha observado también que la alimentación en invierno y en verano varía. En verano se alimentan de plantas ubicadas entre los 250 y 450 msnm (como el sapote) y utilizan más seguidos los bebederos. En invierno, los osos no caminan mucho, por lo tanto acceden menos al agua. Empero, los osos comen algunos cactus para rehidratarse. Appleton afirma adicionalmente que algunos osos se alimentan de sajínos, es decir, confirma que son omnívoros.

Dentro de las observaciones hechas por Appleton y sus colaboradores, se logró ver por primera vez el nacimiento de un oso de anteojos en estado silvestre. Una verdadera revelación de mucho valor.

El segundo y el tercero

Pero esto no queda ahí. Appleton logró ponerle un collar a un segundo y tercer oso, lo que hace más importante este hecho inédito en el mundo científico pues estos tres mamíferos silvestres son los primeros en el Perú con un sistema de rastreo. El segundo oso al que le fue colocado el collar con el GPS incorporado fue sedado el 27 de febrero del presente año. Se trata de un macho de 79 kilos, el cual permaneció cerca de 75 minutos bajo los efectos de los sedantes aplicados. Este individuo goza de un buen estado de salud, pese a la presencia de algunas garrapatas y de un par de cicatrices.

El tercer oso al que se le colocó el collar GPS fue un macho de 70 kilos, inmovilizado el 3 de marzo del 2009 año con dos dardos y sedado por poco más de una hora. Este individuo presentaba algunas cicatrices y un sinfín de garrapatas en aquellas zonas donde no tiene pelaje, no obstante, su estado de salud es bueno. Tras esta observación, se viene estudiando si la falta de pelo se debe a la edad o a alguna enfermedad.

Ambos osos se reincorporaron exitosamente tras el efecto de la anestesia. Previo a esto, la bióloga y sus ayudantes les extrajeron las garrapatas y los sometieron a un aseo rápido en las heridas y cicatrices. Asimismo, como en el primer caso, ambos ejemplares no presentaron efectos negativos durante la inmovilización, debido también al poco stress al que fueron sometidos. De igual manera, no se ha reportado ninguna alteración en la conducta tras la captura. Mientras lee este texto, estos tres osos deambulan tranquilos con su collar aportando valiosa información para la ciencia.

Appleton y sus colaboradores han instalado también 20 cámaras en la zona de estudio, las cuales brindarán información adicional para ampliar el conocimiento que se tiene sobre los osos y sobre otras especies de la zona como tigrillos, puma, sajínos y otros. Este importante proyecto es una muestra del valioso trabajo científico que se puede hacer en el país en aras de la preservación de nuestra diversidad biológica. Urge fortalecer la investigación científica ya que sin duda aún no conocemos toda la riqueza natural que poseemos y los grados de amenaza a la que está expuesta.

Por otra parte, es preciso rescatar que la presente investigación demuestra que los pobladores de las comunidades no tienen un conflicto con los osos y que tienen un compromiso con la preservación de sus territorios para asegurar su bienestar. Ellos han entendido que los osos no son una amenaza para su ganado y sus chacras, ya que los primeros resultados del proyecto arrojan que los osos habitan en terrenos escarpados que son áreas sin valor para la economía local. De manera complementaria, es primordial ahondar en frenar las amenazas a la especie como la caza.

Finalmente, es importante señalar que se está trabajando en territorios que no están protegidos, por lo que una de las metas del proyecto es determinar si existen corredores biológicos que conecten los territorios estudiados con el Refugio de Vida Silvestre Laquipampa o si estos están aislados debido a la fragmentación del hábitat. Este punto es esencial para analizar el intercambio y movimiento genético de la especie en la zona. Para ejecutar acciones concretas, viables y bien manejadas, es necesario basarnos en conocimientos sólidos provenientes tanto del saber del poblador local, así como de los resultados de investigaciones científicas serias.

La conjunción de estos dos conocimientos permitirá realmente proteger lo nuestro. Es necesario para tal fin un trabajo articulado entre científicos y pobladores locales con los gobiernos locales, de tal manera que se ejecuten buenas estrategias de conservación. En el caso del oso de anteojos, el país contará, luego del trabajo de Appleton, con datos de suma importancia, ojalá sepamos cómo utilizarlos.

Artículo publicado el 8 de abril de 2009 en la versión online de la Revista Viajeros:

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